Historia de la Cultura Material
en la América Equinoccial (Tomo V)
Victor Manuel Patiño
© Derechos Reservados de Autor

LIBRO CUARTO

INDUSTRIALIZACION Y TECNOLOGÍA EN LA
ÉPOCA REPUBLICANA


CAPÍTULO XXIII

SIGLO XIX

Inenarrables fueron los padecimientos de la población y la destrucción de riqueza ocasionados por la guerra de Independencia en la América meridional. Al culminar las campañas militares más espectaculares, como la de Ayacucho, no se suspendieron del todo las operaciones bélicas, que siguieron presentándose recurrentemente aun durante el período de la Gran Colombia y mucho después, sin hablar de las guerras civiles que se prolongaron, con varia fortuna y fatales consecuencias, a partir de 1830.

Las propias operaciones militares requirieron estudios modernos. No eran lo mismo que cuando los españoles se enfrentaron con los indígenas. Ahora se trataba de peninsulares y criollos, equilibrados en muchos aspectos. Por eso, una de las primeras medidas del general Nariño fue formar un cuerpo de ingenieros topógrafos, bajo el mando del capitán Francisco José de Caldas (HERNÁNDEZ DE ALBA, 1986, 39). Éste mismo dirigió en la maestranza de Rionegro la fundición de cañones y el diseño de fortalezas, fabricación de pólvora y otras actividades relacionadas con la lucha armada (TISNÉS y ZAPATA, 1980, 80). España también tuvo ingenieros, como Enrile, al frente de las operaciones.

La campaña justificó actividades que incluían la recuperacion de caminos y puentes o construcción de otros nuevos, proceso que se ha estudiado en el tomo III de esta obra.

Las principales actividades que involucran la aplicación de tecnología, desarrolladas durante el período republicano, se sintetizan en el cuadro que sigue. Algunos temas se desarrollan con más detalles a continuación del cuadro.

CUADRO DE LAS PRINCIPALES ACTIVIDADES ECONÓMICAS DURANTE EL SIGLO XIX


EXTRACTIVAS: MINERALES: Minería: Oro, plata, platino.

ANIMALES:

Plumas. Pieles

VEGETALES:

Maderas tinte - Quina -
Caucho - Zarzaparrilla -
Maderas construcción -
Cera de palma y de laurel.

MINERALES: Minera:Siderúrgica Cobre-Plata-Platino

DE TRANSFORMACIÓN:

Locería-Cemento-Vidrio-Pólvora
Ácido sulfúrico-Fósforos

ANIMALES: Pecuaria:Pieles-cueros-mulas- caballos
Lana-Carne-Vacunos
Arneses-Telas-Velas sebo
VEGETALES: Agrícola:Tabaco:Cigarros-Cigarrillos
Añil
Azúcar:Conservas-Gaseosas
Cacao:Chocolate?
Café
Cabuya:Alpargatas, costales,lazos
Iraca y paja:Sombreros-Papel
Quina:Quinina
Cereales (trigo, maíz, arroz):Molinería-Cerveza-Aceites

MINERÍA.

Actividades extractivas.

La economía republicana no podía cambiar de la noche a la mañana. Por inercia siguió funcionando como en la Colonia hasta bien avanzado el siglo. Pero sí se hicieron algunas mejoras tecnológicas en la extracción de metales.

Esto empezó con la llegada a la Nueva Granada, en 1824, de la Misión Científica Francesa contratada por instrucciones del vicepresidente Santander. Los químicos Boussingault y Rivero recorrieron parte del país haciendo un reconocimiento de la situación minera. El primero se instaló después en Supía y Marmato, para dirigir los trabajos de explotación, con nuevos equipos y nuevo personal pedidos al exterior. Allí ensayó por primera vez, en 1828, el proceso de amalgamación (BOUSSINGAULT, 1985, IV, 95-98; RESTREPO, V., 1952, 51-52, 53, 55; OSPINA VÁSQUEZ, 1955, 85-140; POVEDA RAMOS, 1981, 52-53).

En 1830, Tyrrell Moore introdujo un molino. Los suecos Pedro Misser y Carlos Segismundo Greiff aportaron mejoras en la minería (TISNÉS Y ZAPATA, 1980, 80; GOSSELMAN, 1981, 227, 230, 241-246, 361; OSPINA VÁZQUEZ, op. cit., 148-194; POVEDA RAMOs,op cit., 49, 54-55).

En cuanto al platino, los negros del Chocó le enseñaron a un metalúrgico francés el proceso de la extracción y separación (BOUSSINGAULT, 1985, IV, 119-120). Con platino se confeccionó el patrón del metro que está depositado en París (ibid., V, 9-15). Existió el proyecto, que no se realizó, de erigir una estatua a Bolívar en Bogotá fundida en dicho metal (ibid., II, 34-35). Tampoco cuajó la idea de monopolizarlo para hacer moneda (GALINDO, 1978, 139).

Los países republicanos heredaron el desvío por las ciencias y la tecnología, característico de los españoles y de que se habló en su momento. Durante muchos años a partir de la Independencia, no se introdujo ninguna mejora en las pocas industrias existentes; toda máquina había que traerla de fuera, no con la rapidez con que se producían los inventos en las naciones industrializadas, sino con el desfase, también heredado, que parece ser congénito de los países ecuatoriales.

Corno disculpa de esa situación se puede alegar que, en ocasiones, los equipos importados, diseñados para las condiciones predominantes en sus sitios de origen, no funcionaban por igual en el trópico. Baste citar el caso de los buques de vapor que tuvieron malogros al principio en el Magdalena, mientras no se modificó la construcción y el diseño para acomodarse a las condiciones locales.

Tampoco fue ciento por ciento efectiva la traída de científicos y técnicos extranjeros, y varios de ellos fracasaron sin aportar nada favorable a la industria. Engorrosos requisitos burocráticos, deficiente adaptación al clima, y pobreza de recursos de estos países para suministrar lo indispensable, fueron causales que impidieron en gran parte aprovechar esta docencia.

También la falta de una política definida y a largo plazo sobre lo que convenía a los países en el ramo tecnológico, ha hecho que varios esfuerzos discontinuos jalonen la historia y hayan desaparecido sin dejar huella. Pero no hay que quejarse de esto, si al finalizar el siglo XX la situación continúa igual.

Ante la ausencia de esa línea ininterrumpida de progreso científico y tecnológico, hay que limitarse a consignar lo poco que se sabe sobre algunos rubros aislados.

Química.

En su primera administración (1845-1849), Tomás Cipriano de Mosquera hizo traer un magnifico laboratorio de química, que estuvo depositado en el Colegio del Rosario de Bogotá, al cuidado del especialista Antonio Vargas Reyes, quien no pudo ponerlo en funciones por dimes y diretes con el director del plantel (CORDOVEZ MOURE, 1978, 133-135). Por esta época llegó a Colombia el químico francés Hamy, enviado por la Academia de Ciencias de París a adelantar algunas observaciones.

A un profesor Lewy, que practicó la química en Bogotá, se debieron algunos ensayos sobre la composición del aire, en 1848 (POSADA ARANGO, 1909, 184).

En el presente siglo, uno de los primeros laboratorios traídos a Colombia fue el de un ingeniero de minas (PEREIRA GAMBA, 1919, 71).

El doctor José María Vargas, médico y presidente de Venezuela, fundó en 1834 cátedra de Química en la Universidad de Caracas (PERERA, 1951, 124, 147; LISBOA, 1984, 91).

ACTIVIDADES DE TRANSFORMACIÓN.

Ácido sulfúrico.

A principios del período republicano se llegó a fabricar en pequeño cerca de Riobamba (BOUSSINGAULT, 1985, V, 145).

En Colombia se hicieron varias tentativas no coronadas con el éxito, entre 1851 y 1876, para producir este rubro, aunque se montó una planta que debió cerrarse por falta de consumidores (OSPINA VÁSQUEZ, 1955, 267-270). En 1888 se organizó la "Sociedad Industrial de Bogotá", entre cuyas actividades se trataba de revivir la producción de ácido sulfúrico; pero cerró operaciones dos años después (RODRÍGUEZ SOSA, 1990, 26). A principios del siglo actual un señor Saldarriaga, de Medellín, montó una fábrica, con azufre llevado del páramo del Ruiz (PEREIRA GAMBA, 1919, 174).

Destilación.

Los españoles introdujeron esta técnica y el equipo inherente, que debió de ser muy primitivo al principio. En época del virrey Guirior se trajo al experto catalán Juan Puch, quien mejoró la producción de aguardiente (POSADA E IBÁÑEZ, 1910, 164), y visitó a los demás administradores regionales de la Nueva Granada (ORTIZ S. E., 1970, IV, 2:194). En las misiones jesuíticas de Mainas se destilaba aguardiente de plátano, en un alambique que debió de ser muy rudimentario (URIARTE, 1952, I, 247). Otros datos se han presentado antes (PATIÑO, 1990, I, 217-219).

En 1842 se hicieron gestiones para importar aditamentos que permitieran destilar, en una sola operación, una cántara de aguardiente (ARBOLEDA, 1919, II, 95). En 1853 había tiradas en el puerto de Honda seis o siete piezas que iban con destino a la destilería de Cune, cerca a Villeta, perteneciente al señor Wills, y para la cual usaba fuerza hidráulica (H0LTON, 1981, 96-97, 123). Por la misma época se fundó la destilería de la hacienda vallecaucana de Pichichí (RIVERA Y GARRIDO, 1968, 51).

En 1852 había en Caracas una destilería de aguardiente, con alambiques fabricados en Nueva York (LISBOA, 1984, 102).

Equipos mecánicos.

En la tercera década del siglo XIX había en Barranquilla un astillero, una máquina de vapor para aserrar maderas y otra de limpiar algodón (NIETO, 1839, 90).

Rueda hidráulica.

En 1853 había en la hacienda de La Puerta, abajo de Fusagasugá, un trapiche hidráulico, y otro en Arroyohondo cerca de Cali (HOLTON, 1857, 333, 352). Fue mucho más tarde cuando en La Manuelita se instaló el primer trapiche accionado por rueda Pelton (EDER, 1959, 90). En la hacienda "El Buque", cerca de Villavicencio, en 1870 estaba recién instalada una piladora de arroz con rueda hidroeléctrica (RESTREPO, E., 1870, 130).

Dragas.

Las primeras que se introdujeron para minería no tuvieron éxito (RESTREPO, V., 1952, 60.61).

En 1897, para trabajos de limpieza en el bajo Magdalena se usó la primera draga de succión (NICHOLS, 1973, 66).

Monitor.

Los primeros monitores para minería fueron llevados a Sonsón por los franceses hermanos Gouzy (RESTREPO, V., 1952, 60). Pero también a Malpaso, Mariquita, poco después de 1870 (ibid., 1888, 99).

En 1868, Samuel Sayer instaló en Bogotá la primera maquina de vapor para un molino de trigo (RODRÍGUEZ SOSSA, 1990, 25).

Beneficio del café.

En el Canal 1, finca cafetera de la Guayana británica, en 1854 se usaban descerezadora mecánica, secadora y piladora de mano (SCHOMBURGK, 1922, I, 216).

En 1872 ya se conocían en Colombia una descerezadora imperfecta, de influencia venezolana, y la estufa para secar el grano (OSPINA, F., 1952, 38-45); aunque se ha dicho que fue Mariano Ospina Rodríguez quien estableció el primer beneficio con despulpadoras y trilladoras, al norte de Fredonia, desde 1882 (PARSONS, 1949, 139). Hacia 1898 ya se fabricaba cerca de Medellín maquinaria pequeña especializada, con destino a Cundinamarca, Santander y Cauca (ibid., 1950, 181).

Para sus plantaciones de Cerrito y Palmira, con 60.000 matas en 1888, tenían los señores Eder dos despulpadoras, aventadoras y piladoras (EDER, 1959, 368). En 1895-1896 compraron en Londres nueva maquinaria de beneficio, y en Nueva York, una limpiadora (ibid., 443-444, 450).

Quinina.

Una fábrica para preparar sulfato de quinina se había establecido en la hacienda "Tequendama" y funcionaba en 1853, dirigida por un francés cuyo nombre no se indica. Se explica el procedimiento empleado, similar al que se usaba en Francia en la época (LISBOA, 1984, 232, 235).

Fósforos.

En Bucaramanga se conoció, en 1820, el invento de los fósforos, por muestras traídas del exterior (URIBE C. et al, 1986, I, 134); pero sóló hacia 1898 se intentó fabricarlos, con mal éxito, como ocurrió con una compañía francesa estimulada por Rafael Reyes (LEMAITRE, 1981, 334, nota; MEDINA, 197a, 80; MÁRTINEZ DELGADO, 1970, X, II: 316), y con otro empresario, Julio D. Mallarino (ibid., X, 1: 242). Datos adicionales se han dado aparte (PATIÑO, 1990, II, 379)

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