Historia de la Cultura Material
en la América Equinoccial (Tomo V)
Victor Manuel Patiño
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CAPÍTULO XXI

CULTIVO INTENSIVO DE PLANTAS DE LUJO

Se presenta el mismo caso del capítulo anterior: a) plantas americanas que fueron cultivadas con mayor intensidad que en la época prehispánica, porque se empezaron a usar en grande escala en Europa, donde antes del Descubrimiento no eran conocidas, y b) plantas exóticas traídas a América, que hallaron aquí condiciones favorables de crecimiento y productividad, aunque algunas no desarrollaron su potencialidad sino después del período colonial.

Hay, no obstante, algunas diferencias en el ritmo de producción comercial de las tres plantas americanas. El tabaco y el cacao corren parejas en cuanto su importancia se evidenció ya en la segunda mitad del siglo XVI, desde Méjico hasta la Argentina en el primer caso, y desde Méjico hasta el Amazonas, en el segundo; mientras que la yerba mate sólo a fines del XVII y más definidamente en el XVIII, rebasó los limites de una planta mágica y de restringida importancia geográfica, pasando a ser un objeto de consumo aun hasta la lejana Quito.

Lo que las tres tienen en común es que de la categoría de plantas eminentemente rituales que fueron en la época prehispánica, con un uso limitado a clases privilegiadas o sacerdotales, pasaron a ser disfrutadas por todos, apenas con la restricción impuesta por los precios. El consumo de estos productos no sólo se extendió a Europa (con excepción del mate), sino que se hizo más general y casi cotidiano en la propia América.

A) PLANTAS AMERICANAS.

Cacao.

El aprovechamiento de especies nativas espontáneas del género Theobroma y lo relativo a los inicios y dinámica del cultivo de T. cacao, se ha tratado en otro lugar (PATIÑO, 1963, I, 268-338).

El autor de la época de la conquista que más detalladamente habla del cacao y de sus experiencias con la bebida y con el aceite, es Oviedo. No menciona proceso alguno de fermentación de la almendra, sino que se limita a decir: "e hasta en fin de abril se cogen aquellas mazorcas o vainas en que se crían, e después que sacan las almendras de allí, pónenlas al sol algunos ratos del día, para que se curen" (OVIEDO y VALDÉS, 1959, I, 267-273). Estos datos se refieren a Nicaragua. De Izalcos, en Guatemala, iba a ciudad de Méjico la mayor cantidad en 1576 (PALACIO: ACUÑA, 1982, 269).

A principios del siglo XVIII, el partido de Baba del corregimiento de Guayaquil era el productor más importante de cacao, y el beneficio era muy similar al señalado anteriormente: "contiene [la mazorca] desde cuarenta hasta cincuenta granos, que se desgranan, extienden y ponen a secar al sol; y después que está seco, sin señal alguna de humedad, y sin otro beneficio, se enzurrona y acondiciona para conducirlo por todo el mundo..." (ALCEDO, 1946, 72-74).

En Venezuela se acostumbró la fermentación, como puede colegirse de la existencia del verbo desbabar y de la palabra desbabadero = "pieza con desaguadero, donde se encierra el cacao hasta que pierda la baba o jugo pegajoso que contiene" (CALCAÑO, [1950], 390).

Tabaco.

Una historia bastante detallada del tabaco se hizo en una obra anterior (PATIÑO, 1967-1968, III, 281-330). La parte de beneficio y elaboración se halla en las páginas 316-323.

Aunque matas de tabaco se sembraban dondequiera para uso casero, los principales centros de cultivo con miras a la exportación, a partir del siglo XVII, se consolidaron en Barinas, llanos venezolanos; costa de Guayaquil, y Jaén de Bracamoros en el alto Marañón.

Yerba mate.

Sólo en forma marginal se considerará este producto, que tuvo apenas una relación indirecta con la parte de América a que se concreta la presente investigación (PATIÑO, 1967-1968, III, 240-244).

Pero sí ocupó un lugar preponderante en la economía de los países del cono sur de América, especialmente Paraguay, Uruguay y Argentina (OBERTI, 1979).

Era producto no sujeto a gravámenes, por ser de indios (ESCALONA AGÜERO, 1775, 238-239).

B) PLANTAS INTRODUCIDAS.

Ambas tienen en común el que no fueron introducidas en el continente americano por españoles, sino por súbditos de otras naciones; y en cuanto al té, ya en el período republicano.

Café.

Lo relativo a su introducción y difusión en Suramérica se estudió aparte (PATIÑO, 1969, IV, 374-390). Allí se dieron puntadas sobre los procesos de beneficio, que en su forma actual sólo se empezaron a imponer a fines del siglo XIX y principios del XX.

También se demuestra que la exportación fue modesta durante el período colonial, y sólo se intensificó con la propia producción, a mediados del siglo XIX.

Té.

Este cultivo es aún más reciente que el del café (PATIÑO, 1969, IV, 369-374). Inclusive las naciones productoras en el área equinoccial, Colombia y Ecuador, a duras penas alcanzan a satisfacer su propia demanda.

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