Historia de la Cultura Material
en la América Equinoccial (Tomo V)
Victor Manuel Patiño
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CAPITULO XVIII

CRÍA Y BENEFICIO DE ANIMALES DOMÉSTICOS

Dos grandes grupos pueden señalarse: animales que eran incipientemente criados por los indígenas pero cuyo fomento y aprovechamiento industrial se debe a los españoles, y animales introducidos por los europeos.

A) ANIMALES DE CRIA PREHISPANICA.

1. Cochinilla.

La cría de este cóccido, Dactylopus (Costa) coccus L. (= Coccus cacti), que produce ácido carmínico, pigmento de color rojo, es un invento nativo americano (NORDENSKIOLD, 1930, 8:16), característico de Méjico y no conocido en Suramérica en la época precolombina (ibid., 1931, 9: 55). Otros autores dicen que lo beneficiaban los peruanos (J. DE LA ESPADA, 1965, 1, 192 y nota, 234; MURRA, 1983, 110; TOWLE, 1961, 70-71; RAVINES: RAVINES, 1978,260,265), bajo la forma de una pasta de cochinilla llamada macnu o pucca (DONKIN, 1977, 19, 32-35), aunque hay quienes lo ponen en duda (GILMORE: STEWARD, 1950, 6: 417-418).

En cuanto al Opuntia ficus-indica o tuna, noches nopal en náhuatl (ROBELO, s. f., 435) — que sirve de apoyo y alimento al cóccido —, no existía en los Andes antes de los españoles; por lo menos no se conocen palabras para él ni en quechua ni en aymara (BONAVIA, 1984, 12); pero sí existían otras especies del mismo género (TOWLE, loc. cit.).

El productor principal fue la Nueva España (GÓMARA: VEDIA, 1946, I, 394; ACOSTA, 1954, 118; VÁSQUEZ DE ESPINOSA, 1948, 115, 127, 159; HANKE y RODRÍGUEZ, 1976, I, 166, 180, 197;LANDÍVAR, 1924, 66-78; COBO, 1890, I, 444-446; CAMPO Y RIVAS,1803, 44-45).

Se cultivó durante la época colonial en Guatemala (CARDOS DE MÉNDEZ, 1978, 10; PERALTA, 1883, 481; GAGE, 1946, 275; CORTÉS Y LARRAZ, 1958, II, 167; WOOD y OSBORNE, 1966, 4-5), y en Nicaragua; pero aquí no tuvo el predicamento que en Méjico. A partir de 1621 no se vuelve a hablar de la cochinilla producida en Nicaragua (MAC LE0D, 1973, 170-175).

Durante el período colonial se hicieron ensayos de cultivarla y producirla en Suramérica. En Cuenca y Loja se habla de ella, aunque el beneficio era prácticamente nulo (J. DE LA ESPADA, 1897, III, 160, 185, 200; GONZÁLEZ SUÁREZ, 1894, V, 456; JARAMILLO ALVARADO, 1955, 181; VARGAS, 1957, 261-262). En el siglo XVIII se la conocía, lo mismo que a la tuna huésped, en Yunguilla, pero sin cultivo (MERISALDE Y SANTISTEBAN, [1765], 1894, 33). Esto era en jurisdicción de Cuenca; no se consideraba tan buena como la de Oaxaca (JUAN y ULLOA, 1983, II, 586).

La Nueva Granada "no carecía de ella", según Bartolomé Tienda de Cuervo, en una representación económica de 1734; sóló faltaba cultivarla como en Méjico (BECKER y RIVAS, 1921, 205). En Tunja, parece que llegó a beneficiarse en pequeña escala (SILVESTRE, 1950, 73). Se trató de promoverla en tiempos del virrey Flórez (VARGAS, P. F., 1953, 47).

En Tinjacá había muchas pencas de cochinilla a mediados del siglo XVIII (OVIEDO, 1930, 159), y a fines del mismo los indios de Bogotá usaban el insecto para teñir la lana (VARGAS, P. F., 1944, 50-51; POMBO, J. I., 1810, 83-84; MORALES PUERTA, 1857, 317-318; ACOSTA DE SAMPER, 1901, 494). Este fue el producto nativo que se propuso en 1809 como el más apropiado para fomentar (CALDAS, 1942, III, 150-163, 173-174).

En Venezuela se registró desde el siglo XVIII, en Carora (OVIEDO Y BAÑOS, 1885,11,114; HUMBOLDT et al ., 1942, V, 169).

- Entre los productos de un botín tomado en la isla Providencia en 1641, figura la cochinilla (PARSONS, 1956, nota 56).

En el siglo XIX, el gobierno holandés de Curazao cultivaba tuna para cochinilla (APPUN, 1961, 296).

La cochinilla se cultivaba poniéndola sobre los filoclados u hojas planas de las Cactáceas Opuntia Ficus-indica y Nopalea cochenillifera, de cuya savia se alimenta el coccídeo, durante 90 y 120 días, al cabo de los cuales se mataba el insecto en agua caliente. El proceso completo de cultivo y beneficio fue descrito y figurado en un trabajo de las postrimerías del siglo XVI (GÓMEZ DE CERVANTES, 1944, 163-199) y en otro del siglo XVIII(ALZTE, 1794-1795; DONKIN, 1977; COSÍO, 1984, 166; LANDÍVAR, 1924, 66-78).

El monopolio español-mejicano de esta producción se rompió en 1777, cuando el francés Thiéry de Menonville llevó la grana de Oaxaca a Haití y empezó a producirla con éxito. Luego la tuna se introdujo en las Canarias y Madeira (DONKIN, op. cit., 46-47; PÉREZ [POST-THEBUSSEN], 1976, 321; VERA Y CLAVIJO, 1982, 217-218).

2. Guajolote o pavo.

Esta ave de corral, domesticada por mejicanos y mayas, sólo había llegado en el momento del arribo de los españoles, por influencia mejicana, hasta el istmo de Panamá. Los peninsulares lo extendieron a Suramérica y, desde luego, a Europa (PATIÑO, 1965-1966, 179-181). Se difundió rápidamente.

No se sabe que durante la colonia se haya introducido ninguna mejora tecnológica en el cuido de estas aves, que los indígenas continuaron criándolas como antes; así se puede apreciar en las listas de tributos de la Nueva España, donde las gallinas de la tierra aparecen al par de las de Castilla.

3. llama.

Tampoco se varió nada en el sistema de manejar estos auquénidos. Aunque muchos españoles llegaron a tener rebaños, sobre todo para el transporte a y desde las zonas mineras, especialmente Potosí, se limitaron a su papel de propietarios, quedando a cargo de indios pastores todo lo demás.

B) ANIMALES INTRODUCIDOS POR LOS ESPAÑOLES.

El enfoque sobre la introducción en América de animales domésticos y la mecánica de esta introducción, especie por especie; el análisis documentado de las características que adóptó la cría en las condiciones tropicales, y cómo la acción del hombre pasó a ser mínima y tangencial en el manejo del ganado, así como aspectos colaterales, se han estudiado en un volumen de serie distinta (PATIÑO, 1970-1971, V, espec. 11-20), y en otro independiente (PATIÑO, 1965-1966, 353-380, 423-432, 508-511).

Asimismo, las instalaciones para alojar y cuidar animales domésticos, importadas a América con cada especie, se han visto en un volumen de esta serie (PATIÑO, 1990, II, 332-337).

Por su papel preponderante en la cultura española, traída a América y que alcanzó arraigo permanente, el estudio se limitará a los mamíferos.

Los principales productos obtenidos de mamíferos, desde el punto de vista del aspecto tecnológico que se enfoca en esta obra, son las lanas de las ovejas del Viejo Mundo, y los cueros y cuernos de los vacunos.

Lana.

Sobre la distribución geográfica del producto en la época colonial, se habló en otro lugar (PATIÑO, 1970-1971, V, 288-290).

Los españoles en América no podrían aplicar las recomendaciones que sobre la esquila y el tratamiento subsiguiente de las ovejas había que hacer, dadas aquéllas por un agrónomo de la época del Descubrimiento (HERRERA, G. A., 1970, 312), pues acá ni se conseguían heces de vino añejo ni menos alpechín, que es el líquido que sale al exprimir las aceitunas, con los cuales se debían fregar los animales trasquilados, esto para prevenir el ataque de sarna.

Sobre las operaciones que se realizaban en los obrajes del virreinato del Perú de principio a fin, hay una excelente memoria (SILVA SANTISTEBAN: RAVINES, 1978, 347-367).

Cueros.

En otra obra se dieron informaciones sobre los diversos usos que el cuero tuvo en América, a raíz de la introducción de ganados (PATIÑO, 1970-1971, V, 255-260).

Pese a la multiplicidad de los usos, son escasos los datos sobre la manera como se procesaba el cuero, para manufacturas que requirieran curtiembre. No existiendo las especies tánicas usadas en España (WATERER, 1971), se buscaron sustitutos. En la costa caribe, como en Caracas, se echó mano de las vainas del dividive (Libidibia= Caesalpinia coriana) (LATORRE, 1919, 83), llamada por los guajiros ichii (MANSEN, 1973, 1, 227). En el piso altoandino, llenó las necesidades la tara Caesalpinia spinosa (OVIEDO, 1930, 159; TOWLE, 1961, 44; PATIÑO, 1975-1976, 255-256), y subsidiariamente varias especies del género Weinmannia. En Guayaquil y toda la costa ecuatoriana se usaba curtir con cal y raíces de mangle (WAFER, 1888, 37; REQUENA, 1984, 89). En el bajo Amazonas se reseñaron, en el siglo XVIII, unas siete especies tánicas por sus nombres vulgares (FERREIRA, 1971, 2: 231), incluyendo el mangle, el guayabo y otras menos conocidas.

Para los parches de los tambores, los paeces metían los cueros pelados bajo tierra, con el fin de curtirlos (ABADÍA MORALES, 1977, 459), aunque no se sabe en qué grado esto es una costumbre aprendida.

El oficio de curtidor o zurrador era uno de los más degradados en España.

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