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CAPÍTULO
XIII
TECNOLOGÍA APLICADA
A LA VIDA SOCIAL DE RELACIÓN:
MÚSICA, ADORNOS, ARTE
CONFECCIÓN DE INSTRUMENTOS MUSICALES.
A instrumentos como las
ocarinas de caracoles, simplemente se les tronchaba el vértice para poder soplar.
Flautas diversas se hacían
con número variable de agujeros. En cada caso, los distintos pueblos tenían soluciones
también distintas para producir las perforaciones, ya fuese por fricción o mediante un
punzón caliente.
Los tambores de señales
requerían un proceso cuidadoso, para que la caja de resonancia pudiera emitir los sonidos
a la distancia y con el tono requeridos.
Los sonajeros para tobillos
y piernas se hicieron de materiales vegetales (frutos), animales (conchas) y minerales
(metales varios). En cada caso, el material debía ser tratado y modificado de manera que
produjese el efecto deseado.
ADORNOS.
Para la perforación de
cuentas de collares se utilizaban taladros a veces movidos por cuerdas de arco. La
confección de chaquiras requería gran dosis de cuidado y paciencia.
El arte plumaria alcanzó
gran desarrollo entre algunas tribus. La manera de pegar las plumas involucró el
conocimiento de los pegantes adecuados. Entre los más difundidos están el guaico Combretum
guayca, C. laxum Aubl. (AUBLET, 1977, I-II, 351-353;
HUMBOLDT et al., 1942,
V, 10; SCHNEE, 1960, 416-417), y el mani o currucay Monorobea coccinea, que
también, mezclado con cera de abejas y carbón molido para volverlo negro, se emplea en
el resane de agujeros o como pega de cosas, entre ellas las flechas a sus astiles
(BARRERE, 1743, 152; AUBLET, 1977, I-II, 351-353; SCHOMBURCK, 1922, I, 334;
IM THURN, 1883, 315).
Otro pegante se obtiene del
parainai o peramán Symphonia globulifera (CIVRIEUX: COPPENS, 1980, 140).
En el Perú se habla, desde
el período colonial, de una cebolleta pegajosa pulla-pulla (COBO, 1890, I,
413-414), que sería el mismo lacre de montaña Ámarylis miniata (RUIZ, 1952, I,
173).
ARTE Y DECORACION.
Barniz.
Desde la época de la
conquista se conoció la existencia de una actividad artística en los altos afluentes del
Caquetá y del Putumayo, consistente en el uso de una resina, con la cual se laqueaban
vasijas y otros objetos utilitarios. Este descubrimiento indígena se siguió aprovechando
de manera modesta durante todo el período colonial y en el republicano. Como la ciudad de
Pasto centralizó la manufactura hasta nuestros días, la industria basada en el barniz se
sigue conociendo con el remoquete "Barniz de Pasto". (Véase mopa-mopa en
el capítulo VI).
Totumos.
En varias localidades
ecuatoriales, como el bajo Atrato y el Amazonas, se han conocido las totumas decoradas,
acerca de las cuales se presentaron en otra oportunidad las primeras referencias
históricas (PATIÑO, 1964, II, 229-242). La recursrividad del indígena se ejercitó
desde la forma de partir el fruto, que es extremadamente leñoso, hirviéndolo y poniendo
un hilo por donde se quiere hacer el corte, golpeando luego con un martillo (MARCGRAVE,
1942, 123). Uno de los científicos ingleses que permanecieron varios años en el Amazonas
a mediados del siglo XIX, presenció en la localidad de Breves la actividad de preparar y
pintar las cuias, la cual describe (BATE5, 1962, 138). En la actualidad, los relictos de
la tribu guayabero lijan primero la epidermis del fruto con hojas de chaparro (Curatella),
y luego pintan de rojo con Bellucia grossularoides (WALLER: l.L.V., 1979,
II, 236).
Talla.
El tallado en madera estuvo
muy generalizado en la época prehispánica. Empezando por Colón, quien registra en las
Antillas los zemíes o ídolos, a todo lo largo y ancho del hemisferio se fueron
encontrando estatuas, algunas del tamaño de un hombre, o estatuillas votivas o
talismánicas. Los misioneros católicos destruyeron centenares en su obsesión por
eliminar todo rastro de religión indígena. En muchos casos debieron de ser
representaciones toscas de deidades; pero en otros, los aborígenes revelaron habilidad e
ingenio, que ni siquiera los españoles les negaron, como a varios grupos amazónicos,
entre ellos los zurinas, sapucayas y urubutingas (ACUÑA, 1942, 141., 153).
La talla artística no se
limitó a esto, sino que se ejercitó en los objetos de la vida diaria, como los asientos
o duhos, canaletes, y todo lo que se puede hacer con madera.
Desde el punto de vista de
las formas que adoptó la talla y las maderas empleadas, se habló en el capítulo X.
Textiles.
Para esto hay que depender
en gran medida de los testimonios escritos por conquistadores y misioneros, porque el
carácter perecedero de las telas ha hecho que sólo se conserven muy pocos relictos
auténticos del pasado aborígen. El hecho de que circunstancias especialmente favorables
de orden climático hayan permitido recuperar algunos textiles en tumbas del Perú, ha
facilitado a los expertos elementos de juicio tangibles sobre la capacidad del indígena
de esa porción americana, en el aspecto contemplado. No hay cómo comprobar la destreza
de otros grupos que como los chibchas y los omaguas figuran con gran
predicamento en las crónicas.
La llegada de telas
españolas y el proceso obligatorio de que fueran usadas por los indígenas, como se
estudió en el volumen IV de esta obra, hizo descaecer la habilidad de hilar y tejer que
tenían, hasta quedar convertida en recuerdo.
Esto se aplica también al
teñido de telas y otros objetos, por medio de pigmentos vegetales.
Cerámica.
En este caso, el
investigador es más afortunado, pues se exhiben en los museos, y salen a la luz con
frecuencia en excavaciones arqueológicas, piezas de toda laya, sin que falten algunas que
constituyen logros artísticos indudables. Se han hecho varias publicaciones
especializadas donde el lector puede hallar suficiente información.
Orfebrería.
También en este renglón,
pese a la enorme destrucción de las primeras décadas de la conquista y en las de la
guaquería cuando no se apreciaba el valor artístico ni se reconocía la habilidad
tecnológica del indígena, sino el del metal bruto, se han conservado centenares de
piezas, que reposan en museos oficiales o en colecciones particulares, y dan idea de la
excelsitud a que llegaron en la metalurgia nuestros antepasados aborígenes.
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