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CAPITULO XII
TECNOLOGÍA
POSCOSECHA APLICADA A AGRICULTURA Y HORTICULTURA
Sobre la tecnología
agrícola y hortícola se publicó un libro que muestra el panorama de esas dos
actividades (PATIÑO, 1965-1966). Durante el cuarto de siglo transcurrido desde ese año,
han salido contribuciones que realzan algunos aspectos de la cuestión, por ejemplo lo
relacionado con la agricultura de regadío, los sistemas de terrazas y los cultivos en
eras o caballones en terrenos anegadizos, así como estudios más refinados sobre
paleoecología y arqueología agrícolas.
Aquí se tratará solamente
del proceso a que se someten algunos productos, especialmente tubérculos, una vez
cosechados.
La cocción de yuca y Zanthosoma
estaba, por lo general, encomendada a las mujeres. Se necesitaba tener dotes de
observación, para ir arrancando día por día las matas con tubérculos que estuvieran en
mejor estado de consumo.
Beneficio de la yuca
brava.
Aparte se han presentado
datos sobre la dispersión del cultivo y uso de la yuca en la América equinoccial, en la
época de los descubrimientos (PATIÑO, 1964, II, 43-57). Sc deduce de esto, que el
cultivo de yuca brava estaba restringido a la parte oriental de las Antillas y de
Suramérica, hasta una línea ideal a lo largo del río Magdalena, o sea, al oriente del
meridiano 75° de Greenwich, aunque al pie de los Andes de Perú y Bolivia se corre
un poco al occidente.
Ahora bien, la yuca llamada
dulce se puede consumir directamente, inclusive cruda, sin perjuicio alguno, aunque
usualmente se hierve. Pero la variedad amarga, con alto contenido de ácido cianhídrico,
es tóxica en estado fresco, y por eso debe ser sometida a un proceso especial para
volverla inocua. Esto lo hicieron los pueblos americanos, mediante el rallado de la pulpa.
La masa resultante se echa en una manga o cilindro de fibras con aros en los dos extremos;
uno de ellos se cuelga de una rama de árbol, de un poste clavado al efecto o de las vigas
de la misma vivienda, y en el otro se atraviesa una vara sobre la que se sienta una
persona, o mediante piedras, para obligar a la manga a contraerse y, al mismo tiempo,
alargarse, exprimiendo el contenido. Así el liquido fluye por los intersticios de la
fibra de la manga, y una vez la masa está enjuta, se saca y se pone a tostar sobre una
vasija plana, en capas delgadas, para hacer lo que se denomina cazabe. A la susodicha
manga se le llama tipiti en tupí y cebucán o sibucán en taíno y otros
idiomas del phyllum arawak. Los huitotos, kayapó y yamamadi, en vez del tipití
usan un saco de fibras o de paja, y el exprimido se hace por torsión manual;
procedimiento que sería más primitivo (METRAUX, 1928a, 104).
A la vasija especial en que
se hace el cazabe se la denomina budare, para cuya confección ciertas tribus
tienen un ritual que empieza desde la selección de la arcilla. Cuando se raja, se
remienda abriendo perforaciones en los bordes de la rajadura con un cuchillo de guadua
(VON HILDEBRAND, 1976).
El líquido resultante se
recoge, y después de un par de días de guardado, se puede ingerir sin peligro, y
mezclado con ají, sirve como aderezo o salsa del mismo cazabe y de otros alimentos.
En pasada ocasión se
describió el sistema utilizado por algunas tribus amazónicas en zonas de inundación,
para almacenar la yuca, que se saca de tiempo en tiempo cuando se quiere consumir,
después de estar bajo el agua durante varias semanas (PATIÑO, 1965-1966, 146-147).
Está registrado el proceso
al través de los siglos, como que la primera referencia es de 1561, para la isla
amazónica de Martín García, donde los integrantes de la expedición de Pedro de Ursúa
probaron el masato, "que es yuca rallada, en hoyos debajo de la tierra a podrir, y
dello hacen pan y cierto brebaje" (ALMESTO: DÍAZ MADERUELO, 1986, 115).
Hay
otras referencias del siglo XVII más detalladas (ACUÑA, 1942, 89) y del XVIII (FRITZ,
1967, 50). Aún actualmente, los barasano del Sur guardan la masa de yuca rallada bien
exprimida y protegida en una envoltura de hojas de plátano, en hoyos que cavan en el
patio de sus casas (SMITH et al., 1973, I, 154).
Fute.
Se llama así un alimento
típico de la región cundiboyacense, hecho a base de papas fermentadas. Aparece
registrado en carta del oidor Juan de Larrea, fechada en Sogamoso el 1o. de marzo de 1679,
como uno de los alimentos comunes allí (GR0OT, 1869, 1, 533-534),
y luego en otros
documentos coloniales (OVIEDO, 1930, 145). El uso persiste. He aquí cómo se
prepara:
La papa ute es la
papa pequeña llamada riche o puchago que se lava y se mete dentro de unos
hoyos que se hacen en la tierra, los huecos se forran con junco y paja y la papa se pone
allí con agua durante unos seis meses. Después de este tiempo se saca en canastos para
que le escurra el agua o se va secando poco a poco pera preparar los utes
ya
sea en mazamorra de dulce o a manera de frituras. Sin embargo, parece que actualmente,
según contaba nuestro informante de Aquitania, es muy poco usado comer papa utiada "porque
la juventud de hoy es más exquisita" y no le gusta el olor que produce la papa así
preparada. La llamada papa chaba
se comía únicantente después de utiarla
para quitarle un sabor picante que desaparecía al someterla a este procedimiento. Debido
al consumo de utes,
los habitantes de Mongua llaman tragajutes
a
los Aquitanenses (R. DE MONTES,
1984, 339-340; PATIÑO, 1991, informe a la FEN;
MESA BERNAL: NRCF, 2, 9, 1990: 89.94).
Bajo el subtítulo Putrefacción-asoleo,
se describe un procedimiento semejante en el Ecuador:
Este proceso que altera la
papa y el maíz, fue usado en varias zonas de la región andina, especialmente en las
punas peruanas. En el Perú, el producto final de la putrefacción de las papas se llamaba
tocosh,
y en el sur dc Colombia, fute. El tocosh se elabora de la
siguiente forma: se coloca (sic) las papas o el maíz en un hueco excavado en la
tierra, al que se hace llegar una pequeña corriente de agua; el pozo se cubre con paja y
piedras y se deja por algunas semanas. Cuando aparecen señales de putrefacción, se sacan
y se los seca y se obtiene un producto con el que se preparan diversos potajes. El tocosh
se considera útil en el tratamiento de ciertas enfermedades infecciosas internas ... En
el Ecuador algunos informantes indígenas de Tabacundo, en la provincia de Pichincha,
mencionaron que antiguamente se usaba esta forma de preservación de las papas (ESTRELLA,
1986,58-59).
Entre los
procedimientos peruanos, el más parecido es la tunta (véase adelante).
Chuño.
Es otra manera de preparar
la papa con miras a la conservación de sobrantes de una cosecha, o cuando se trata de
variedades que no se prestan bien para el consumo directo.
Es típica de los Andes de
puna y no de los de páramo, por lo cual poco se halla en el Ecuador (OBEREM, 1978,
194),
a menos que sea en la porción meridional, aunque con duda (ESTRELLA, op. cit., 59).
Aquí no hay fermentación sino deshidratación, mediante la acción alternada del sol
y de la helada nocturna. El siguiente cuadro resume las diversas modalidades:
PROCESO DEL CHUÑO
|
TIEMPO DE
ELABORACIÓN
|
NOMBRE DEL
PRODUCTO
|
VARIEDADES
DE
PAPAS EMPLEADAS
|
DURACIÓN DE LA
ELABORACIÓN
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RENDI-
MIENTO
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USOS
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ALMACE-
NAMIENTO
|
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1a época
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Lajota
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Kaisalla
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2-3 días
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1-1
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Para el mercado
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Nazári
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Marzo
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Nazári
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Khachu.Chuñu
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Kaisalla
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Abril
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Otras variedades
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2-3 días
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1-1
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Uso familiar
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2a época
Junio
Julio
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Tunta
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Siempre de papas amargas
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30 días bajo el agua
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6-1
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Preferiblemente el mercado, pequeñas
cantidades para uso familiar en ocasiones especiales
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en costales en la casa
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15 agosto
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Muraya
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Preferiblemente de papas amargas, a
veces de papas dulces
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20 a 30 días bajo el agua
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6-1
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Exclusivamente para uso familiar
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en ollas o wacullas en la casa
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Chuñu de 1
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3-1
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Para reserva familiar y mercado
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Chuñu de 2
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Preferiblemente de papas amargas, a
veces de papas dulces
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De acuerdo a la intensidad de la helada
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3-1
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Uso familiar
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en pirwas (trojes)
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Chuñu de 3
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3-1
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Uso familiar
y trueque
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Klolunku
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Cualquier tipo o variedad de papas
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Variable
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3-1
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Alimentación de animales caseros o para
mezclar con chuñu cuando el comprador acude a la casa
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(MAMANI:
RAVINES, 1978, 227-239)
Otras aplicaciones.
La capacidad del indígena
para aplicar sus ténicas a alimentos nuevos, queda patentizada con el procedimiento a que
se somete el plátano en varios lugares. Los mískitos de la costa centroamericana ensilan
plátanos y pejivalle (CONZEMIUS, 1932, 91). Los tunebos mantienen el plátano pelado
"en nevera" hasta por seis meses; y el maduro lo entierran por 20-30 días en
hoyos entre capas de hojas de bihao (MÁRQUEZ V., 1979, 61, 63).
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