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CAPITULO IX
VIVIENDA PARA SITUACIONES ESPECIALES
DEL SUBSTRATO
A) VIVIENDAS SUSPENDIDAS SOBRE EL SUBSTRATO
La característica principal de este tipo de vivienda consiste en que el piso está sostenido encima del nivel del suelo y principalmente del agua, a veces a varios metros de altura, mediante pilotes o maderos muertos o sobre árboles vivos.
Las principales variantes conocidas en la parte de América a que se contrae esta investigación, obedecen a diferentes motivaciones, que podrían reducirse a tres: a) ecológicas: 1) aislarse del agua permanente (lagos, ciénagas); o de las crecientes recurrentes de ríos o quebradas; o de suelos excesivamente húmedos; b) biológicas: 2) protegerse del ataque de insectos o de animales predatores; c) sociales y culturales: 3) defensa contra ataques sorpresivos de enemigos. A veces todas estas motivaciones coexistieron en el espacio, o sólo dos de ellas.
ECOLÓGICAS:
1) Aislamiento del agua permanente: palafitos.
Se trata de construcciones lacustres permanentes o palafitos. La palabra es de origen italiano (palafitta) y el sistema conocido desde la antigüedad en el Viejo Mundo, con amplia distribución en todos los continentes (Encicl. Ital., 1935, XXV, 938-942).
Entre los siboneyes de Cuba los vio Pánfilo de Narváez (FRANKOWSKI, 1918, 62; ALVAREZ CONDE, 1956, 52-53). También hubo casas sobre pilotes en Puerto Rico (ABBAD, 1959, 24-25, 112-113, 185, 201).
Américo Vespucio dice que en el golfo de Paria se halló una población con 20 casas sobre las aguas como en Venecia, construidas a modo de campanas [...] y fundadas sobre sólidas y fuertes estacas, delante de cuyos portales había unos como puentes levadizos, por los cuales se pasaba de unas a otras, cual si fueran una calzada solidísima (NAVARRETE (1955), 1964, II, 139).
Predominaban en el lago de Maracaibo. Sobre la banda oriental vio Alonso de Ojeda a fines de agosto de 1499 una gran población las casas que la formaban, fundadas artificiosamente en el agua sobre estacas hincadas en el fondo y comunicándose de unas a otras con canoas (NAVARRETE, 1964, 11,19-20).
Cuando Ambrosio Alfínger hizo su expedición a Valledupar, utilizó como cabeza de puente la banda occidental del lago, donde abundaban los naturales, establecidos tanto en la tierra como sobre el agua: Las casas de los que tienen sus habitaciones en este lago son en esta manera: que mediante la industria de que la naturaleza les proveyó como a las demás gentes, tuvieron tal arte y modo que hincando en el propio lago ciertos maderos o palos gruesos por su orden y concierto, encima de ellos fabrican sus casas y moradas en tal forma que habitan en ellas sin que el agua del lago ni la del cielo les dañe ni sea muy perjudicial; y para el servicio y provisión de lo que de la tierra han menester, usan de aquél género de bateles o esquifes que tan general es en las Indias, llamados canoas (AGUADO, 1918, I, 39; , 1957, III, 40). Al regreso de la gente derrotada de Alfínger al mando de Esteban Martín, en el dédalo de caños que caen por el sur a la laguna de Maracaibo, hallaron casas sobre pilotes de los güerigueríes (OVIEDO Y VALDÉS, 1959, III, 28, 29). En 1564 el presidente Venero de Leyva informaba sobre lo mismo a la corona (FRIEDE, 1975, V, 224), y al año siguiente de 1565, el licenciado Cepeda del Nuevo Reino, de visita en Cartagena escribía, refiriéndose a los indios pescadores que vivían en palafitos en la laguna de Maracaibo, ricos de la contratación de pescado: Estos indios pescadores de la laguna no saben andar un paso por tierra ni la andan. Y de la continuación y postura que traen andando en sus canoas y bogándolas tienen uno de los pies sobre que andan sentados, como sapos (Ibíd., 271).
Entre los indígenas que usaban este tipo de vivienda levantada sobre puntales y palmas muy fuertes, estaban los onotos que edificaban sobre barbacoas e buhíos de madera altos, que debajo dellos andan e pasan canoas (OVIEDO y VALDÉS, 1959, III, 8; 30-31; ARELLANO MORENO, 1950, 26; 159; 1964, 7; 205, 207; NECTARIO MARÍA, 1959, 494), y los queriqueríes (Ibíd., 510).
Otras particularidades sobre lo mismo da un testigo presencial:
Dentro [del lago] tienen los indios su cultura de casas fuertemente fabricadas sobre las barbacoas, con estantes hincados en las aguas circunstantes. Son estas barbacoas soberados para su defensión ingeniosos, por suelo palos gruesos apretados con yedras o bejucos correosos; allí tienen tugurios bien formados, y viven regalados y viciosos con la fertilidad de pesquería que les sirve también de granjería. Ofensa suele ser del enemigo aquella sobredicha compostura, y están las barbacoas que ya digo las más a dos estados de fondura; agua les es refugio y es abrigo, y hace su morada más segura: allí hacen mercados, ponen tiendas y contratan sus bienes y haciendas... ...debajo de las cuales [barbacoas] hay canoas, o navíos que tienen diputados, con que se mandan hombres y mujeres y se sirven en todos menesteres
(CASTELLANOS, 1955, II, 14-15, 16).
En una albufera o divertículo del mismo lago donde moraban los indios alijes, a los cuales derrot
ó
Francisco de Casares, quemando el pueblo en 1581,
Dieron en un compás como laguna de tres leguas o más de circuito, dentro la cual vieron en entrando gran número de casas blanqueando compuestas sobre fuertes talanqueras, que hacen más difícil su conquista; las paredes guarnidas con esteras, que causaban de lejos bella vista; y no tan sin defensa las fronteras, que gran fuerza de gente no resista; y antes del dicho pueblo grande trecho los rodea palenque muy bien hecho...
(Ibíd.,11, 261; 261-263).
Una referencia posterior indica que los pilares eran cuatro, y había escaleras adosadas para subir al tablado o piso (VARGAS MACHUCA, 1599, 157; , 1892, II, 143). [Fig. 8].
También se construyeron palafitos en el delta del Orinoco, habitado por los indios guaraúnos o warraus (ORMAS, 1948, 280). Cuenta un misionero: "... sobre estacas y maderos sumergidos por entre el cieno, hasta que dan sus puntas en suelo firme, levanten en el aire y sobre el agua sus casas, calles y plaza (. ..) puestas todas las estacas necesarias tan altas, que ni las mareas del tiempo de las crecientes del Orinoco las cubran (;) arriman y clavan, arrimados a las dichas estacas, los maderos necesarios, con la altura competente para levantar sus casas; y esto así prevenido van poniendo atravesaños y enmaderados, desde unas a otras estacadas, y sobre estos enmaderados forman un tablado general a todo el pueblo, del duro tronco o cascarón de las palmas que ya han disfrutado...
"
(GUMILLA, 1955, 102-103). Dicha palma es la moriche o murichi, Mauritia flexuosa, y habla el misionero del cascarón, pues la hienden para extraer la médula de que preparan un alimento farináceo.
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Fig. 8. Para pedir a perpetuidad una concesión de tierras alrededor del lago de Maracaibo, hacia 1575 el español Diego Sánchez de Sotomayor elevo una solicitud que contenía la descripción del área, y algunas figuras y dibujos, entre los cuales figura éste de una construcción palafítica y unas armas. (Tomado de Breton, MAN, 1921, XXI, 9-12; 10).
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Con muy pocas variaciones, este sistema de construcción y los mismos materiales se usaban en el siglo pasado (MICHELENA y ROJAS, 1867, 148-151; APPUN, 1961, 431432) y se continúan usando por los relictos de la población estuarina en la actualidad (SUARÉZ, 1968, 17-30; SUTTON, 1930).
En su descripción del Mar Dulce o Amazonas, el geógrafo Enciso se refiere a las casas palafíticas. Estos fazen casas con sobrados, y duermen y están en los sobrados, y lo de debaxo déjanlo abierto (ENCISO, 1948, 204; , 1974, 251).
Antiguamente había palafitos en la costa del Pacífico de Costa Rica (río Térraba) (LOTHROP, 1963, 13, 15), y todavía hoy se encuentran entre los mísquitos del lado atlántico (KRICKEBERG, 1946, 357).
Viviendas de este tipo se usan en la Ciénaga Grande de Santa Marta y en la laguna de Sinamaica, Guajira venezolana (véase numeral 3) de este capítulo).
2) Aislamiento de suelos excesivamente húmedos.
El tipo de vivienda sobre pilotes llamados barbacoa por algunos, estuvo desde luego más difundido que el verdadero palafito. No sólo se hallaba a orillas de ríos caudalosos con crecientes más o menos recurrentes, sino en tierras quebradas y aun abruptas, pero lluviosas, donde el suelo está permanentemente húmedo.
De él se conocen noticias tempranas concernientes a la cuenca del río Atrato y sus tributarios y al Urabá
Cuenta el cronista Fernández de Oviedo, residente en Santa María la Antigua del Darién, que durante la expedición de Balboa por el Atrato en 1510 se hallaron casas sobre pilotes de palma, algunas hasta con 50 o 60, con escaleras de bejuco, las canoas debajo; eran casi inexpugnables (OVIEDO Y VALDÉS, 1959, III, 210). También en la entrada hecha en 1517 Atrato arriba, por el factor Juan de Tavira, que se ahogó en esa jornada, se hallaron muchas poblaciones en barbacoas o casas muy altas, fechas y armadas sobre postes de palmas negras, fortísimas e cuasi inexpugnables, a causa del sitio e riberas grandes donde están fundadas, e por la forma e edificio de ellas son invencibles mucho más de lo que sin verlas se puede considerar, e viéndolas, es cosa mucho de admirar. Los españoles no pudieron tomar una de ellas donde estaban fortificados los indios, sino cuando éstos la abandonaron subrepticiamente, y era de tal magnitud, que cupieron todos allí, aunque eran más de 200 expedicionarios (OVIEDO Y VALDÉS, 1959, III, 247). Se hacían a veces sobre aguas estagnantes (Ibíd., 210), como en Abraima y Teruy (Ibíd.. 243, 317)
Perteneciente también a la misma cuenca del Atrato era la región de Tatabe, de la cual dice un cronista: Tienen armadas sus casas sobre árboles muy crecidos, hechas de muchos horcones altos y muy gruesos, y tiene cada una más de doscientos dellos; y la varazón es de no menos grandeza; la cobija que tienen estas tan grandes casas es hojas de palma. En cada una dellas viven muchos moradores con sus mujeres y hijos (CIEZA: VEDIA, 1947, II, 365). Hay alguna ambigüedad sobre si se trata de árboles vivos o muertos. Esto último parece más lógico, por el número de estantillos.
Los primeros españoles que exploraron la costa del Pacífico hallaron frente a la isla del Gallo, viviendas sobre pilotes, coexistiendo con las arbóreas (véase adelante) (ANDAGOYA CUERVO, 1892, II, 120).
Juan de Ladrillero, en su expedición desde Cali hasta el Pacífico, quizá por la cuenca del río Garrapatas, halló tribus
que en barbacoas hacen su cultura, de donde cada cual se defendía, y cuando más no puede se huía
(CASTELLANOS, 1955, III, 365).
De Toro dice Guillén que existían tanto las casas hechas encima de los árboles y otras casas muy altas que hacen que llaman barbacoas muy altas del suelo, por ser tierra húmeda y enferma (RGNG, 316).
Estas construcciones eran típicas de la costa ecuatoriana hasta Puerto Viejo (COREAL, 1722 Amst., I 285; , 1722, París, I, 257-258), y en el siglo XVIII entre los yurumanguíes: las casas son fundadas sobre unos maderos, y los lados están a todos los vientos (JIJÓN Y CAAMAÑO, 1945-1947, IV, 498; RIVET: JSAP, 1947, 6; ORTIZ, S. E., 1954, 196; ARCILA ROBLEDO, 1950, 63).
Bajando de la cordillera de Túquerres se llegaba a San Pablo, camino de Barbacoas: De aquí para adelante cada jornada tiene su tambo para arranchar los pasajeros con su tablado alto del suelo, porque abajo no se puede estar, porque está todo mojado y lleno de lodo siempre. Este dato es de 1750-60 (SERRA, 1956, II, 102).
Correspondiente a la provincia de Esmeraldas es una relación de 1577: desde el río San Jhoan... [¿Patía?] hasta el de Santiago, junto a la isla del Galio, y más de treinta leguas la tierra adentro, tienen los naturales sus casas y moradas en barbacoas, altas del suelo, casi dos estados, por huir de la humedad de la tierra (se acaban muchos por retirarse adentro y dormir en la humedad) (CABELLO BALBOA, 1945,
I
, 8). Esto se repite a principios del siglo XIX (MELLET, 1823, 220).
El pirata Dampier que a fines del siglo XVII estuvo en varios parajes de la costa occidental, habla de
l
pueblo de la isla de Puná, frente a la desembocadura del río Guayas; constaba entonces de 20 casas sobre pilotes, con escalera para subir, y techadas con hojas de palma. Asegura que ese tipo de casas sólo lo vio en Malaya (DAMPIER, 1927, 109).
En varios ríos de Guayana y Surinam se usaron casas sobre pilotes por algunas tribus indígenas. Así los tibitibes del Esequibo (VÁZQUEZ DE ESPINOZA, 1948, 61-62); en Demerara se ponían sobre postes de dos y tres pies de alto (SCHOMBURGK, 1922, I, 28). Aun en nuestros días en Oropuche de Trinidad, las más de las casas se hacen sobre pilotes (NIEHOPF, 1960, 25).
En Chinchipe había casas de paja sobre horcones (J. DE LA ESPADA, 1897, IV, XLVII). Algunos indígenas quijos del Ecuador oriental hacen casas sobre pilotes; el viento circula libremente por debajo (OBEREM, Vol. cit. 126).
En cuanto a la defensa contra las inundaciones, en los Llanos orientales hay noticias del uso de viviendas sobre pilotes con aquel propósito. Cuando la gente de Sedeño penetró tierra adentro, comprobó que
También cuando las aguas son molestas y los campos inundan avenidas, viven en barbacoas bien compuestas encima de los árboles tejidas, y en mil vasijas, calabazos, cestas, guardan aquellas míseras comidas.
(CASTELLANOS, 1955, I, 538).
En este caso, aunque dice que encima de árboles, pueden referirse a los palafitos y semipalafitos como los de los guaraúnos, que se mencionaron atrás.
Un documento de 1770 describe unas de estas viviendas en la loma de Tamaradó del Atrato: Porque como es costumbre en todo el Chocó fabricar las casas sobre barbacoas con estantes de quiebracha [?] y pijiguay [Astrocarytum standleyanum] que resiste mucho la humedad (dejándolas todo lo alto del terreno que se quiere) salvan así la creciente, bien que esta ha habido año de subir en La Vigía cerca de siete varas (JIMÉNEZ DONOZO: ORTEGA RICAURTE, 1954, 240).
Los estantes se hacían de guayacán [¿Minquartia?] y choivá (Dipteryx panamensis (PITTIER) Record & Mill.). Algunos tenían medio palmo de grueso y seis varas de largo (Ibíd., 223). Los suelos, paredes y entarimados eran de palma barrigona hendida [Iriartea ventricosa] (Ibíd., 223).
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