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Continuación capítulo 10
La relación de este año, es detallada sobre el particular:
La forma de los pueblos es que cada pueblo está de por sí y reconoce sus tierras de por sí, y ellos se mudan de una parte a otra cuando les parece. Y ellos procuran de ponerse en parte que estén ellos bien, a donde tengan el agua cerca y buenas tierras para hacer sus rozas. No tienen orden en hacer calles ni concierto ninguno; cada uno hace su buhío a donde le parece. La traza de los buhíos es al modo y hechura de los hornos de España (...) (Ibíd., 158) (véase el procedimiento de construcción, capítulo IV, Tenerife).
Valledupar (1578).
En un documento descriptivo, se dice a propósito de los indios, que de su naturaleza no es gente política ni vive en población fundada, sino como brutos animales en unos bohíos, casitas de paja miserables (...) chozas pajizas pequeñas (RGNG, 195, 201).
Ocaña (1578).
Los cuales naturales no viven en pueblos formados ni en casas, sino en unas ramadillas muy ruines, las cuales hacen y se mudan cada cosecha (Ibíd. 218).
Las casas de los indios son de vara en tierra, a manera de chozas, aunque de cien pies, poco más o menos de largo y veinte de ancho y algo enarcadas, y son muy fuertes y de más dura que las otras (RGNG, 246).
La Palma de los Colimas
(1581).
Gutierre de Ovalle, alcalde de ese año, dice sobre el particular lo siguiente: hácenlas de vara en tierra, en forma de cofres tumbados, altas de estado y medio o dos; el largo y ancho según la vecindad y familia que dentro se ha de recoger, con dos portezuelas a los extremos dellas para el entrar y salir. Pueblan por las cuchillas y cumbres de las lomas y por las medias laderas dellas, divididamente y lejos unos de otros; pero donde el lugar y sus antojos se conciertan, se congregan algunos barriezuelos de seis o siete vecinos, en casas juntas, sin guardar concierto (Ibíd., 252-253).
Mariquita
(1560).
La poblazón de los naturales es casas grandes de paja y en cada una viven cinco o seis indios (RGNG, 59).
Ibagué.
La primera fundación de Ibagué por Andrés López de Galarza en 1550 se hizo donde aproximadamente queda hoy la población de Cajamarca. A tres leguas hacia el noroeste, o sea sobre la misma cuenca del Bermellón en su parte alta, estaba el pueblo indígena de Metaima, donde sus moradores acogieron bien a los expedicionarios españoles. Y llevándolos a sus propias casas los aposentaron en ellas, que eran unos bohíos que comúnmente los españoles llaman caneyes, por ser de diferente hechura que los demás, y ser las casas de que usan los indios de tierras calientes, por la mayor parte hechas de aquesta hechura: son de vara en tierra y no muy anchos; tienen de largo a setenta, ochenta y a cien pasos; son cubiertos de palmicha, o de hojas de bihaos, o de paja o heno, que en tierra rasa se cría. En cada bohío de estos vivía casi toda una familia o cognación, porque se hallaba en cada casa de estas haber y morar de cincuenta personas para arriba (AGUADO, 1916, I, 625; ,1956, I, 486).
San Sebastián de la Plata (1560).
Su habitación [de los indios] es en buhíos de paja como las demás (RGNG,
35).
Área pijao.
Durante la campaña contra los pijaos en la época del presidente Juan de Borja, a principios de 1607, iba con las fuerzas expedicionarias el cronista fr. Pedro Simón. El gobernador Antonio de Olalla, dejando debelada la provincia de Amoyá, se trasladó a Chaparral, donde hizo talar 970 sementeras de maíz y dejó quemadas 184 casas de buenos edificios (aunque a su modo), pues eran de paredes de barro y madera, casi del ancho de una tapia de las de las nuestras, altas y blanqueadas de greda muy blanca (SIMÓN, 1953, IX, 24; ,1981-82, VI, 393).
CORDILLERA ORIENTAL.
Bogotá (1538).
La impresión que causaron en los españoles las viviendas indígenas en el sector de la sabana donde después se asentó la capital del Nuevo Reino, aparece en los documentos de los conquistadores. El primero, el mismo Quesada, dice en su Epítome: Las maneras de sus casas y edificios, aunque son de madera y cubiertas de heno largo que allá hay, son de la más extraña hechura y labor que se ha visto (CUERVO, 1892, U, 212; J. DE LA ESPADA, 1889, 98; FRIEDE, 1960, NR, 265). Es cosa mucho de ver (OVIEDO Y VALDÉS, 1959, III, 110). Las casas comunes eran de paja a dos aguas (Ibíd., 125).
Los oficiales reales Juan de San Martín y Antonio de Lebrija en su relación al rey, dicen: Los edificios, son de paja, muy grandes, en especial las casas de los señores, que son cercadas de dos o tres cercas. La manera de los aposentos es cosa mucho de ver, por ser de paja (Ibíd., 197).
La relación anónima, al parecer de Antonio Cardozo, confirma: Hallaron un pueblo nuevo, que el señor que llamaban Bogotá había acabado de hacer; el cual pueblo era muy hermoso de pocas casas y muy grandes, de paja muy bien labrada; las cuales casas estaban muy bien cercadas de una cerca de haces de cañas, por muy gentil arte obradas. Tenía 10 o 12 puertas con muchas vueltas de muralla en cada puerta. Era cercado el pueblo de dos cercas. Tenía entre cerca y cerca muy gran plaza, y entre las casas tenía otra muy hermosa plaza. Una casa de ellas estaba llena de tasajos de venados, curados sin sal (Ibíd., 235).
El destino ulterior de esas construcciones no se conoce. En 1624 ya no había rastro de ellas (SIMÓN, 1981-1982, III, 188). Para la fundación oficial de Bogotá en 1539, los españoles mandaron a hacer a los indios bohíos de vara y paja cubiertos; los cuales después por muchos años les sirvieron de moradas, hasta que empezaron a hacer casas de tierra y tapias. Esto fue en el sitio de Teusacá (AGUADO, 1956,
I
, 317).
Otros testigos presenciales como Belalcázar y Federman, callan sobre este particular.
La reconstrucción de esos episodios en la segunda mitad del siglo
XVI
y primera del XVII, por historiadores que no vieron los pueblos con sus propios ojos, es como sigue.
Los españoles, de Chía se movieron a ranchear a Suba, desde donde vieron muy grandes cercados, así del propio señor de Bogotá como de otros muchos caciques sus comarcanos y feudatarios, cuya vista era muy apacible por la representación que de lejos hacían, de grandes ostentaciones y muestras de casas, que dentro de los cercados había, porque aunque estos cercados eran de madera y varazones de arcabuco, y groseramente hechos, estaban con tal orden trazados y cuadrados, y puestos en su perfección que de lejos representaban ser algunos edificios suntuosos y de gran majestad; y por esta vista que de presente vieron, fue llamado este valle donde Bogotá residía, el valle de los Alcázares, y consecuente a esto, era este valle de los alcázares de Bogotá, que así se llama hoy [1582] (AGUADO, 1956, I, 271). Las descripciones posteriores no aclaran mucho la estructura interna (SIMÓN, 1981-1982, III, 187-188; PIEDRAHITA, 1942, I, 4748), como tampoco un grabado que muestra un cercado externo (LUCENA SALMORAL, 1965, I, 160).
No desde este sector, sino desde Zipaquirá, dice otro autor tardío que:
Ya por aquella parte descubrían grandes y espaciosisimas llanadas, y en ellas grandiosas poblaciones; soberbios y vistosos edificios mayormente las cercas de señores con tanta majestad autorizadas que parecían, viéndolas de lejos, todas inexpugnables fortalezas, y por este respecto nuestra gente Valle de los Alcázares le puso. Veían en muchas partes ansimesmo mástiles gruesos, altos y derechos, y encima de lo más alto del mástil gavias que semejaban desde fuera a las otras que traen los navíos, que tales parecían a los nuestros cuando lejana vista los miraba. Y estando estos árboles y ellas ungidas del bitumen colorado que el índico vecino llama bija.
(CASTELLANOS,1955, IV, 187).
Al aproximarse a Bogotá, :
proceden descubriendo los potentes pueblos en que la vista se cebaba, con tanta muchedumbre de tugurios que parecían ser innumerables, y aquella señalada compostura de los grandes cercados que tenían los que por el Señor los gobernaban, que para ser de pajas y madera, eran laboriosos edificios y con curiosidad edificados
(Ibíd..193).
El bohío que Sagipa se comprometió a llenar de oro para los españoles, era redondo: de hechura de campana y tendría de circunferencia cinco varas en redondo tomadas desde el centro de ella (SIMÓN, 1981-82, III, 291).
En contraste con las casas de los caciques y principales, según la relación anónima de 1560, los indios de Bogotá su vivienda es en unas casas de paja pequeñas, por causa del mucho frío que en la tierra hace y la falta de leña... (RGN
G
, 1983, 65). Las paredes eran de caña, palos y lodo que llaman bahareque (Ibíd., 110).
La miseria de los indígenas muiscas, evidente desde la época prehispánica por la omnipotencia de los caciques, se agravó con la conquista española. El presidente Venero de Leiva el 1° de enero de 1564 en carta al rey, se conduele de esa situación. Y es gente tan pobre que parece imposible poder dar nada [de tributo], porque andan desnudos y descalzos y no tienen casas sino a manera de las cabañas de los viñaderos de España, hechos de hierba, y duermen en el suelo.. . (FRIEDE, 1960, NR, 111-112; , 1975, V, 115).
Tunja.
Cuando Quesada llegó a Tunja en 1539, desestimando los gritos de los indios, penetró al cercado donde el Zaque tenía sus casas que no era menos vistoso que el de Bogotá, aunque de maderas y cañas, y los bohíos y casas de paja, y esto se ha de entender comúnmente en lo que trataremos de este Reino, que cuando decimos bohíos, es vocablo que los españoles llaman y tienen puesto a las casas de los indios y estas casas son de varas hecha la armazón y cimientos y c
u
biertas de paja, según más largamente lo trataremos en otra parte (AGUADO, 1956,
I
, 286).
En 1607 en los cuatro arrabales de la ciudad había 119 casas bajas, de teja y 77 de paja que llaman bohíos, habitación de indios ladinos y de otra gente pobre (R
G
NG, 347). Aun los caciques vivían en bohíos o cercados (Ibíd., 362).
Pamplona.
Hernán Pérez de Quesada penetró en la provincia de los laches, y en el primer pueblo, llamado Ura, derrotó a los defensores, quienes fueron expulsados por los españoles, los cuales se alojaron aquel día en sus casas, que eran las paredes de piedra, aunque toscamente hechas, y las cubiertas y techos de paja (AGUADO, 1956,
I
, 332).
Después de pasar por Chita, Cocuy, Panqueba, Guacamayas y Azores, lleg6 dicho conquistador al valle de Tequia. Llamóse este valle de los Cercados porque en el tenían los indios principales sus casas cercadas de grandes cercados de palos y cañas, alcarrizos y otras ramas de árboles, todo muy tejido y tupido (Ibíd.., 333). Los habitantes prendieron fuego a las casas para que los españoles allí no pudieran aposentarse (Ibíd., 334).
Mérida.
No hay datos contemporáneos de la conquista sobre el tipo de viviendas de los timotes. Lo poco que se sabe, se ha deducido de las excavaciones arqueológicas y se ha puesto en el capítulo respectivo. Un autor local dice que eran bohíos cónicos de paja y horconadura, sostenida esta por un muro o cimiento de piedra y barro hasta de un metro o más de altura; las paredes de cañas cubiertas de barro con paja (FEBRES CORDERO, 1920,
I
,12). Es dudosa. la afirmación de que la tapia que a veces se construye sobre el muro de piedra sea prehispánica (GASPARINI, 1965, 25, 39, 40).
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