Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial (Tomo 1)
Alimentación y alimentos
Víctor Manuel Patiño

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4. SAGÚ Y LERENE

Dos tubérculos de clima caliente, obtenidos de plantas de la familia Marantáceas, tuvieron una dispersión restringida en América. Son el guapo o sagú (Maranta arundinacea), originario de la cuenca del Orinoco y más cultivado en las Antillas, preferentemente por su almidón para alimento de convalecientes y niños, ahora en franca reversión; y el lairén, lerén o lerene (Calathea allouia), también del medio Orinoco, prácticamente en vías de desaparición (Patiño, 1964, II,22-24, 25-26).

5. ACHIRA

No ha ocurrido lo mismo con la achira o capacho (Canna spp.), que se continúa cultivando en climas calientes y medios, para obtener un almidón utilizado en la confección de bizcochos, cuyo consumo tiende a crecer en Colombia. En la parte andina del Ecuador, Perú y Bolivia sigue usándose en la forma tradicional.

6. PAPA

Entre los tubérculos de clima frío, indudablemente la papa o yoma ha sido el de mayor difusión. Este era el plato de resistencia de la población indígena en la altiplanicie cundiboyacense, como aparece de documentos históricos, y continúa siéndolo, así como en los países al sur del Ecuador. A partir de fines del siglo xviii y especialmente después de la hambruna de 1843, se convirtió en alimento básico de varios países europeos (Irlanda, Alemania, etc.), condición que mantiene al presente. Confinado al piso andino en el momento de la conquista, ha ido gradualmente extendiéndose, en cuanto al consumo respecta, por todas las áreas tropicales.

Para la preservación del tubérculo se idearon técnicas por los pueblos indígenas andinos, el fute en el norte y el chuño y sus variantes en el sur. Ambos se estudiarán en la obra sobre Tecnología.

Los nuevos medios de consumo ideados por influencia europea han sido el puré o pasta y las rodajas fritas, ambas modas de origen francés.

 

7. XANTHOSOMA

Las rascaderas, mafafas, ocumos u otoes, que todos esos nombres reciben estas aráceas en Colombia, Venezuela y Panamá, son plantas tuberosas con un gran rango altitudinal, pues se dan desde el nivel del mar hasta la zona cafetera. Clones seleccionados han perdido la acritud del tubérculo, debida a cristales de oxalato de calcio, que tienen los tipos inferiores. Por causa de su agradable sabor, merecen el esfuerzo de recuperarlos para el consumo popular.

8. CHAYOTE O CIDRAYOTA (Sechlium edule)

Esta Cucurbitácea es de origen centroamericano y, al parecer, fue introducida en Colombia desde la época colonial. El nombre cidrayota no deja duda del origen, por corruptela del náhualtl chayote (ayotli). Aquí sólo se consume el tubérculo aéreo, pero no el subterráneo, como en Centroamérica.

9. TUBÉRCULOS MENORES ALTOANDINOS

El primer lugar por sus cualidades de sapidez, lo ocupa la arracacha. Ullucos o rubas (Ullucos tuberosus), ocas o ibias (Oxalis tuberosa), pauches o yacones (Polymnia pyramidalis), mashuas o cubios (Tropaeolum tuberosum) y otros tubérculos menores altoandinos, han quedado confinados a los relictos de población indígena, con excepción de los ullucos, que gradualmente se han ido difundiendo entre toda la población.

En el Ecuador se llama miso o tazu, y en el Perú y Bollivia mauka, a la Nyctaginacea Mirabilis expansa (R. et P.) Standl., cuya raíz engrosada se usa como alimento en escala menor (Estrella, 1986, 138-141; Rea y León, 1965; USNH col.).

 

TALLOS Y HOJAS

El consumo de tallos estuvo confinado no a la parte leñosa del mismo, sino a los primordios o yemas, a cogollos, esto es meristemos terminales; en fin, al tejido en estado tierno. Es difícil, por otra parte, para los efectos expositivos, separar el tallo de las hojas, y cuando hubo consumo de la parte aerea de las plantas, por lo general uno y otras formaban un todo. En tratándose del consumo de turiones, o mejor, hijatos o renuevos basales de plantas cespitosas, se han registrado los casos de la guadua, la cañabrava (esta última consumida aún en nuestros días, bajo el nombre de "chulquín", por los indígenas paeces y guambianos de la Cordillera Central colombiana), la iraca y varias Marantáceas del género Calathea, llamadas bijaos.

1. PALMITOS

Mención especial debe hacerse del uso del meristemo terminal, llamado palmito, de algunas palmas americanas. La palabra es española, pues en la Península se usaban los cogollos de la única palma nativa de tal nombre, Chamaerops humilis, y de la introducida datilera (Phoenix dactylifera) (Herrera, G. A., 1818, JI, 390, 378). Se ha conservado una receta sobre el modo de preparar el palmito en el siglo xv (Villena [1766], 1981, 136-138).

En América varias especies se han utilizado con dicho propósito desde la época prehispánica y después. Procediendo en sentido geográfico, la primera región donde se registra el uso es en el área circuncaribe. Se obtienen allí de palmas de los géneros Euterpe (Prestoa) y, preferentemente, de la Roystonea oleracea o palma real (Casas, 1909, 37-38). Esta última especie debió ser la que de modo regular tomaban los navegantes españoles de las flotas que aportaban en Ocoa o ensenada de Cepecepín, 18 leguas al oeste de Santo Domingo, en la isla de este nombre, para aprovisionarse de leña, agua, cañas dulces y palmitos frescos (López de Velasco, 1894, 72). De lo mismo serían los que se consumian con vinagre en Jamaica (Hughes, 1672, 78-80; Hamilton, 1955, 1, 21).

Más bien de Euterpe o quizá de otro género, eran los palmitos cocidos que comúnmente se vendían en el mercado de Jocotenango, Guatemala, a principios del sigloXVII (Gage, 1946, 176, 179) y los que en la costa hondureña se cogían (W. M., 1732, 296). También se sacaba palmito del coyol (Acrocomia vinifera) (Figueroa Marroquín, 1957, 114).

En el istmo de Panamá, los náufragos del bachiller Enciso en Urabá se pudieron sostener con palmitos y carne de puerco montés (Anglería, 1944,127-128,181-182). Igualmente los había en la isla del Escudo de Veraguas (Oviedo y Valdés, 1944, VII, 51-52), y en la región de Guaymí (Ufeldre: Meléndez, 1682, III, 395, 401), en este caso, de la palma pixbae Bactris gasipaes.

En la costa al sur de Panamá también había, quizá de la especie que se acaba de mencionar o de Euterpe panamensis Burret, pues los palmitos constituyeron uno de los mantenimientos que permitieron sobrevivir a los expedicionarios que, con Diego de Almagro y Francisco Pizarro, en 1524 emprendieron la exploración de la costa colombiana del Pacífico (Cieza, 1984, 1, 230, 257).

En el interior de la Nueva Granada se usó ocasionalmente el palmito amargo de la palma Sabal mauritiaeformzs, que a algunos viajeros les pareció excelente (Holton, 1857, 149).

También en el área amazónica varias especies producen palmito de buena calidad, hecho registrado ya por los misioneros jesuítas a mediados del siglo XVIII (Magnin: Rl, 1940, 1, 157). Los indígenas del Napo usan los del pishuayo (Bactris gasipaes) y de la chonta, que es la forma ancestral del anterior (Hardenburg, 1923, 82). Los jíbaros y canelos emplean el tarapoto o tingimi (Iriartea ventricosa Mart.), aun en ayunas (Karsten, 1935, 116). El palmito de esa especie es comida ritual en la ceremonia del achicamiento de cabezas (ibid., 304-305).

En la vertiente occidental de la sierra ecuatoriana, valles calientes llamados yungas usan el cogollo del cadi o tagua (Phytelephas), y lo mismo en la costa de Esmeraldas, donde abunda (Cordero, 1950, 174). Aquí mismo se usa el de palma real Attalea (Ynesa) colenda (Barret, 5. A., 1925, 101).

En la actualidad se ha iniciado la producción de palmito para exportación a base del naidí Euterpe cuatrecasana, E. rhodoxyla, de la costa occidental colombiana. Al escribir estas notas se ha empezado una plantación experimental de chontaduro para ese fin, en el Urabá antioqueño. (Datos de Armando Velasco).

2. LATEX

Productos de la corteza son ciertos látex que se consumen regular u ocasionalmente en algunas regiones, a causa principalmente de su contenido en sustancias carbohidratadas.

El más conocido es la vaca vegetal o leche vegetal, Brosimum utile, que se usa por los monteros como un sustituto de la verdadera leche, aunque su contenido es, más que todo, resinoso (Wafer, 1888, 8; Boussingault el al., 1849, 23-26). Durante la entrada de Ochogavia por el Apure, en 1647, entre Barinas y Apure hallaron los expedicionarios un monte rico en miel de abejas, y entre los árboles, "muchos que por el corte de hacha, machete o cuchillo sale ocupándolo una espadaña de leche que para los indios y rústico gentío es comestible, haciendo un compuesto de miel y leche que le ofrecen francos para su regalo y sustento" (Carvajal, J., 1956, 106).

El chicle es la leche coagulada del níspero o sapotillo Manilkara sapota (L.) Van Royen. La costumbre del masticatorio es de origen maya.

La leche de la popa o sor veira (Couma macrocarpa), aunque a veces se ingiere fresca, lo más común es que se obtenga para calafatear o para el tratamiento de diarreas u otros males estomacales.

3. HOJAS PROPIAS

Fueron muchas las especies de plantas americanas — casi ninguna cultivada — que Sirvieron como verdura, en la época prehispánica. La mayoría de ellas eran mesícolas, vianas y ruderales; algunas eran protegidas entre el maíz (J. de la Espada, 1897, III, 191). Quizá esto influyó — justo con el menosprecio por todo lo nativo que fue característico de la cultura dominante que trató de imponer sus propios patrones — para que, si no desaparecieran las especies, sí se perdiera la tradición de su uso. Términos genéricos para yerbas y verduras en América son: quelite (náhuatl); airaca o iraca (Panamá, cueva); yuyu, yuyo (quechua); tira (cumanagoto); quysca (chibcha).

Los autores resaltan el carácter muy extendido que tenía el consumo de hojas verdes en la alimentación del amerindio ecuatorial. En algunas comunidades, las verduras constituían parte importante, y un predominante, del condumio (Patiño, 1964, II, 183-205).

 

MONOCOTILEDÓNEAS

GNETÁCEAS. Frecuente y usado en el Río Negro, afluente amazónico, es el Gnetum sp., llamado localmente ituari (Spruce, 1908, 1, 446). Algunas especies de este género producen nueces comestibles.

ARACEAS. El género Xanthosoma suministró hojas y pecíolos carnosos aptos para el consumo, pese a la presencia de cristales de ácido oxálico en los tejidos de las plantas de esta familia. El largo proceso de selección intencional redujo a mínimos despreciables tal inconveniente. El uso está documentado en las Guayanas (Barrére, 1743, 53) para el tayouc o taioba (X. brasiliense [Desf.] Engler).

Esto se llama turiara en Venezuela y rascadera o malafa en Colombia (Patiño, 1964, II, 189).

AGAVÁCEAS. Los indígenas de Carora, Venezuela, usaban como verdura (tan buena como alcaparra, dice la fuente) los bulbillos asados del ispopo o cocuiza (Furcraea, Agave), alimento llamado xibe (Altolaguirre, 1908, 173). En el Perú, las hojas del maguey pequeño verde se comían asadas (Cobo, 1890, 1, 468).

En el área andina ecuatorial se consumen también los bulbillos tiernos de varias especies de Furcraea, echados en vinagre, con el nombre de "alcaparras" (Muñoz, 1956, 175).

 

DICOTILEDÓNEAS

 URTICÁCEAS. Los tunebos comen hojas de ortiga (ijka) y otras yerbas. En ningún fogón falta la ortiga o pringamoza, cocida desde por la mañana; cuando tienen lulo verde o vinagre, los echan como condimento (Márquez, 1981, 21, 36).

CHENOPODIÁCEAS. El paico (Chenopodium ambrosioides), del cual se obtienen aceites antiparasitarios específicos contra el gusano intestinal Necator americanus — y para ello fue cultivado hasta hace pocos años en el sur de los Estados Unidos, con variedades de alto contenido en tales aceites —, tiene también formas hortícolas, cuyas hojas se consumen como verdura. Esto era rutinario en los Andes ecuatoriales y lo es todavía en Méjico, donde, con el nombre de pasote o epasote, es yerba común en los mercados.

De la quínoa (Chenopodium quinoa), cultivada por su grano altamente rico en proteínas (véase más adelante), se comían también las hojas y los brotes tiernos.

AMARANTACEAS. Los bledos (Amaranthus spp.) se consumían ampliamente, tanto por el grano como por las hojas o brotes. Se ha hallado que la riqueza proteica de estas yerbas es alta, del orden del 58 % en base seca (Martin and Ruberté, 1975, 17-18; 1978, 69-70).

PHYTOLACÁCEAS. Phytolaca decandra se consumía en Georgetown (Schomburgk, 1922, 1, 33) y en río Nappi (ibid., 1923, II, 113).

A ésta o a Rivinia se refiere el siguiente pasaje de un misionero dieciochesco en el Amazonas, hablando de unas hojas que equivalían a bledos y llamaban en quechua atucsara: "A estas hojas, que salen en las chagras viejas o recién quemadas, cuya fruta es de unos granos negros amontonados, como munición (no eran de comer, pero sirven para lavar la ropa) pongo estas señales para los que fuesen allá (y las hay en toda la misión), sepan un plato de ensalada cocida y saludable" (Uriarte, 1952, 1, 346).

PORTULACÁCEAS. Las verdolagas, tanto las comunes, que son varias especies del género Portulaca, como las mesícolas del género Talinum, se han usado en varias partes como verduras o para remedio. El consumo de ambas se registra en Surinam desde el siglo XVIII (Fermin, 1769, 1, 200).

BASELÁCEAS. Boussingaultia dif fusa (R. et P.) Volkens (= Anredera diffusa (R. et P.) Soukup (Soukup, s.f., 61), llamada uspica en el Perú, se come por sus hojas y por los rizomas carnosos (Ruiz, 1952, 1, 335).

PODOSTEMONCÁCEAS. En la cuenca del Río Negro y su afluente superior el Vaupés, se usa como hortaliza el mururé, carurú, carerú, caruré (Mourera fluviatilis Aubl.), planta reófila, o sea, que vive en las rocas sumergidas en las corrientes de agua, con hojas flotantes (Spruce, 1908, 1, 319). Es muy agradable cocida (Wallace, 1939, 447).

Marathrum foeniculaceum HBK, es llamada pasa-carne en Panamá, donde se usó como su nombre lo indica (Seemann, 1928, 20-21). También la hay en Costa Rica (Pittier, 1957, 176).

LEGUMINOSAS. Las hojas tiernas del matarratón se comían en varios países centroamericanos (Figueroa Marroquín, 1957,157).

Así mismo las de tarwi o lupino (Lupinus spp.) en la sierra ecuatoriana (J. de la Espada, 1885, II, 14).

OXALIDÁCEAS. Las hojas de la oca Oxalis tuberosa se consumían regularmente en el área andina ecuatorial, de donde es originaria la especie que recibe el nombre de clzulco, cuando se emplea por el follaje.

TROPAEOLEÁCEAS. Entre las primeras noticias que se recibieron sobre el Perú recién descubierto, una concierne al uso de las hojas (que saben a alcaparras) de una mata plantada en las viviendas, cuyas flores vistosas eran muy apreciadas. Se trata de Tropaeolum majus L. (Oviedo y Valdés, 1855, IV, 218). Tienen propiedades antibióticas (Valdizán y Maldonado, 1922, II, 217).

ERYTHrOXYLÁCEAS. El consumo de las hojas de coca (E. coca L.), aunque siempre se piensa que fue exclusivamente como estimulante, en realidad obedece a una riqueza potencial como alimento (Friede, 1944, 16; Ducke el al., 1975).

EUFORBIÁCEAS. Siendo la yuca un alimento tan difundido por el tubérculo — como ya se dijo—, no lo fue menos por las hojas y cogollos tiernos, entre varios pueblos ecuatoriales. Aunque no aparezca consignado el hecho sino para pocas tribus, no quiere decir que la práctica estuviera restringida a ellas.

Empezando por los brasileños, la hoja de yuca se usaba como verdura en Pernambuco (Piso, 1948, 62). Los arecunas de la Guayana consumían cogollos de yuca embebidos en ají (Schomburgk, 1923, II, 185).

En la Nueva Granada, la relación de La Palma de 1582 ya consigna el hecho (Latorre, 1919, 126). Lo mismo ocurría entre los yurumanguíes, cuyo puchero incluía hojas de yuca y puntas tiernas (JSAP, 1941, XXXIII, 7).

Los jíbaros ecuatorianos consumían hojas de yuca hervidas juntamente con las de otra planta llamada sangu, plato que recibía el nombre de námaka (Karsten, 1935, 115).

Una planta de origen centroamericano, Cuidoscolus aconitifolius, se ha usado por la hoja en la región ístmica, hasta tal punto, que el nombre quelite con que se la distingue, consagra el hecho de considerarse como la verdura por excelencia, pues eso significa aquella palabra (Wagner, P. L., 1958, 229).

También la Jatropha multifida se comía cocida en Panamá, a mediados del siglo xix (Seemann, 1928, 20-21), aunque quizá el dato se refiera a la especie antes mencionada.

Pero la mejor verdura de esta familia es, sin disputa, la chayamansa (Cnidoscolus chayamansa) del área maya, cuya composición nutritiva es sobresaliente. No se queda atrás el ixbut (Jatropha lancifolia), comida cruda como ensalada en Guatemala. No sólo tiene buen contenido de vitamina A, sino 7.46 % de proteínas, mientras que el de la alfalfa apenas llega a 4.72 % (Rosengarten,1978,286-287).

ANACARDIÁCEAS. Las hojas tiernas y cogollos del jocote o ciruelo de Nicaragua (Spondias purpurea) se usaban como verduras, acompañadas con ají (Oviedo y Valdés, 1959, 1, 261). Quizá ésta sea una de las plantas más ricas desde el punto de vista bromatológico (Cobo, 1891, II, 34).

Los muzos de Trinidad comían cogollos de hobo (S. mombin) (Morales Padrón, 1958, 606; Castellanos, 1955, 1, 552).

CARICÁCEAS. Algunas especies de papayas o coles de monte suministran hojas tiernas comestibles. El caso es común en el oriente peruano, donde la col de montaña (Carica monoica Desf.) se consume por la hoja y no por el fruto, que es insípido (Ruiz, 1952, 1, 329). Otras especies de hoja comestible son: C. pulchra, C. candicans, C. omnilingua, y en la zona quinera del Ecuador, C. parviflora (Spruce, 1908, II, 280; Badillo, 1971, 11, 127, 145, 146, 149).

CACTÁCEAS. Pereskia bleo, llamado localmente "ñajú de espina", es una planta semileñosa cuyas hojas tiernas se usaron en Panamá como verdura (Seemann, 1928, 20-21).

Las hojas tiernas de la tuna Opuntia ticus-indica se consumen inclusive ahora en Méjico (nopalitos), en guisados (Cobo, 1890, 1, 444).

UMBELÍFERAS. Eryngium foetidum o culantro cimarrón se emplea como condimento culinario, pero generalmente se ingieren también las hojas cocidas.

CONVOLVULÁCEAS. La batata no sólo produce tubérculos comestibles, como se vio atrás, sino que las hojas fueron usadas como hortaliza por algunos pueblos americanos, entre ellos los colimas de La Palma (Latorre, 1919, 126) y los muzos de Trinidad (Morales Padrón, 1958, 608).

La especie no cultivada Ipomoea pescaprae, de playas marítimas, también se utilizó con el mismo fin.

SOLANÁCEAS. Las hojas del ají (Capsicum spp.) se echaban al puchero como verdura (Oviedo y Valdés, 1959, 1, 236). Así lo hacían los muzos de Trinidad (Morales Padrón, 1958, 608), y en el Perú (Cobo, 1890, 1, 373). Al verificarse la fusión cultural, esa hoja, finamente picada, se ha usado tradicionalmente en Colombia para las morcillas.

El tabaco (Nicotiana tabacum), de hojas narcóticas, no obstante se empleó como alimento en estado tierno. Esto se halla documentado para los yurumanguíes: "El tabaco lo cogen tierno, y lo echan en la olla, con otras yerbas y lo comen cocido" (Ortiz, 5. E., 1954, 196), y para los sereucumas de los Llanos Orientales (Bueno, 1933, 67), y con implicaciones mágicas de propiciación, para los achaguas (Rivero, 1956, 108-109).

CUCURBITÁCEAS. No solamente los frutos de plantas de esta familia, sino las hojas de algunas, se consumieron en calidad de verduras. Los muzos comían hervidas las hojas del zapallo común Cucurbita moschata (Aguado, 1956-1957, II, 82-83).

Los brotes tiernos de la Cyclanthera pedata, achoccha o archucha, son verdura estimada en varias partes de América.

 

 COMPUESTAS

Galinsoga pawif lora L., llamada guasca en el dominio muisca, es tradicional en la Sabana de Bogotá para el ajiaco (Pérez Arbeláez, 1947, 492).

Spilanthes spp. o chisacd produce hojas que se comen cocidas o en ensalada (ibid., 490-491). Algunas especies son sialagogas.

Philoglossa perutiana DC., var. sapida, es cultivada y consumida por los indios de Sibundoy (Bristol: BML, 1964, XX, 10: 325-333; —, 1968, 582-583).

Sonchus sp. Los indios de Chumbivilcas "comian maíz y cerrajas y hojas de altramuces, que son las comidas que ahora comen" (J. de la Espada, 1885, II, 14; —, 1965, 1, 311).

Tagetes multiflora HBK., llamado chinchu, se sembraba por los indios peruanos del Huallaga como condimento del chupe (Ruiz, 1952, 1, 46).

T. elliptica Smith., chinchu, se emplea como condimento (Soukup, 1970, 334).

 

NO IDENTIFICADAS

Varias otras yerbas comestibles distinguidas sólo con nom. bres indígenas son mencionadas en las fuentes que se han consultado. Con tan precarias bases es prácticamente imposible determinar la equivalencia científica. 

 

INFLORESCENCIAS Y FLORES

Las flores de algunas plantas fueron usadas como hortalizas por los pueblos americanos. Los registros son mas escasos que para otros tipos de alimento. Sin embargo, he aquí lo que ha podido documentarse:

PALMÁCEAS. Inflorescencias hervidas de una palma Bactridina llamada chonta se consumían por algunos pueblos amazónicos; y entre los yurumanguíes, para elaborar una especie de sal (Ortiz, 8. E., 1954, 198-199).

Entre los mirañas del Caquetá, del memé o chontaduro (Bactris gasípaes) "la flor, fresca o preparada en caldo con hormigas y el cogollo fresco, sirve como alimento" (La Rotta, s.f. [1989], 290). Otros datos sobre el particular se dieron antes (Patiño, 1963, 1, 171-172).

En el límite noroeste del área de este estudio, se ha utilizado mucho la inflorescencia hervida de las palmeras llamadas pacaya (Chamaedorea tepejilote Liebm., C. wendlandiana (Oerst.) Hemsl., y quizá otras especies). Es legumbre conocida (Ximénez, 1931, III, 24). El uso llega hasta Costa Rica. Se prepara solamente la inflorescencia masculina (Stone, 1949, 9; Fernández, 1883, III, 316; Camacho Zamora, 1983, 73, 81). Estas palmas están sujetas a cultivo incipiente en solares de algunas localidades del oriente de Honduras, como Cobán, Purulhá y otras (Cook, 1910, 310) y en Alta Verapaz, Guatemala (Williams, [1981], 251-253).

ARÁCEAS. Las flores o, mejor dicho, espatas de Spathiphyllum Friedriechstahlii Schott. de Chocó y Urabá, se comen fritas con otras revolturas (Romero Castañeda, [1969], II, 25-28).

BROMELIÁCEAS. Las flores de la piñuela Bromelia spp. se comen, a veces, en Nicoya, Costa Rica (Wagner, P. L., 1958, 241, 243; Morton, 1977, 168; Romero Castañeda, [1969], II, 32-36).

AGAVÁCEAS. Las flores de la Yucca elephantipes Regel, llamada itabo en Costa Rica, se consumen regularmente como hortaliza en Centroamérica (Wagner, P. L., 1958, 243; Dressler, 1953, 150; Pittier, 1957, 139; Morton, 1977, 168). En Colombia es sólo planta ornamental.

MORÁCEAS. Las flores del sandi Brosimum se comen en la bahía del Almirante en Panamá (Gordon, 1969, 73).

LEGUMINOSAS. Centroamericana es la costumbre de consumir en determinadas circunstancias (abstinencia) las flores del matarratón (Gliricidia sepium) en calidad de verdura (Figueroa Marroquín, 1957, 158). Por lo general se preparan fritas (Wagner, P. L., 1958, 243).

En cambio, el consumo de flores de árboles del género Erythrina es suramericano. La relación de Tocuyo habla deesto en 1578, agregando que "cocida es de gusto de alcaparras" (Arellano Moreno, 1950, 149). Actualmente en Ocaña se sigue usando en época de Semana Santa la flor del llamado barbatusco, para preparar un alimento típico (Posada Arango, 1909, 122, y observación personal).

TROPAEOLEÁCEAS. Las flores del Tropaeolum majus, ya mencionado entre las hortalizas de hoja, se consumieron en algunas partes de América. En el Perú eran muy apreciadas en ensaladas (Cobo, 1890, 1, 398; Ximénez, 1888, Mor., 123-124).

CACTÁCEAS. Las flores mayores que azucenas del avacollay (ahuacolla) del Perú (Trichocereus cuscoensis B. & Rose), las comían cocidas los indios (Cobo, 1890, 1, 450). Hoy se usa el cocimiento de la flor como diurético (Soukup, 1970, 351).

CUCURBITÁCEAS. De los zapayos o ayotes dice un cronista guatemalteco del siglo XVII: "La verde, fresca pompa de sus hojas y la belleza admirable de sus pajizas flores, también sirven de regalado y general alimento" (Fuentes y Guzmán, 1969, 1, 229). Se trata de las flores masculinas (Sauer, 1969, 69).

 

FRUTAS

La abundancia de frutas en la dieta parece haber sido una de las características diferenciales de los amerindios, en comparación con los europeos de su época (Patiño, 1963, 1, 23-32). El refranero español contemporáneo del Descubrimiento menciona con reticencia o prevención el valor de las frutas para comer, y sólo las trae a colación (especialmente las peras) como acompañamiento del vino.

Los prejuicios españoles sobre el uso de frutas tienen que ver con el consumo elevado de ellas que hacían los moros. Éstos, como grupo subyugado, suscitaban desprecio y sus prácticas, aun las alimentarias, despertaban recelo y repulsa o eran miradas como inferiores. Cuando el infante Fernando, después llamado el Católico estuvo en Granada, los reyes moros de esa ciudad le presentaron pasas, higos y almendras, "sustento el más ordinario y regalado de aquella gente" (Mariana, 1950, II, 56). Tal concepto se transmitió a América, como suficientemente se comprobó en otro lugar (Patiño, 1963, 1, 46-48).

Aunque en una obra anterior (Patiño, lac. cit.) se ha hecho la historia de las frutas domesticadas y cultivadas en América equinoccial, esto no da una idea cabal de la importancia que ellas tuvieron en la alimentación indígena, porque no se incluyeron las frutas silvestres, que se consumían a sus tiempos. Por consiguiente, a continuación se pondrán a triple columna por familias botánicas las cultivadas, las protocultivadas o protegidas, y las silvestres. Esto se entiende no sólo de las frutas, sino también de las semillas y nueces, por la dificultad que para distinguir unas de otras puede tener el profano en organografía vegetal. En un trabajo separado se ha hecho una lista de cerca de 300 especies de frutas comestibles americanas, registradas entre los dos trópicos (Patiño, [1989a], 159-174).

Frutas y semillas americanas

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