Historia de la Cultura Material en la América Equinoccial (Tomo 1)
Alimentación y alimentos
Víctor Manuel Patiño

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APÉNDICE III

 

SOBRE PRODUCCIÓN, EMPAQUE, TRANSPORTE

Y MERCADEO DE ALIMENTOS EN COLOMBIA

 

Rasgo típico de la agricultura colombiana es el de que la producción de alimentos gravitó siempre sobre la clase mas pobre o sobre los grupos étnicos colocados en la base de la pirámide social (indios, negros, mulatos). La ganadería o la agricultura para productos de exportación o para la industria están en manos de personas o empresas económicamente poderosas.

Consecuencia de ello es la propiedad y tenencia de las tierras. Hay tendencia a la disminución constante de la pequeña propiedad, en beneficio de las unidades medianas o mayores. Por lo general, el agricultor primario está desplazado hacia regiones o enclaves con suelos pobres, erosionados. La calidad de los alimentos es reflejo de la fertilidad del suelo. Por eso no debe extrañar el bajo nivel nutricional de los alimentos que salen al mercado.

La agricultura mecanizada se está aplicando en Colombia a cultivos agrícolas para fines de transformación industrial (soya, sorgo, maíz, algodón, arroz), preferentemente para alimentación animal.

Los alimentos tradicionales salen a los mercados de los pueblos y de las ciudades pequeñas en las peores condiciones de presentación. Esto es especialmente cierto para las hortalizas y las frutas. El desperdicio que se causa por el deficiente manipuleo y transporte repercute en la calidad y presentación de los productos y causa pérdidas al productor y al vendedor, por lo cual aumentan los precios para el consumidor, porque los intermediarios no quieren perder sus ganancias proporcionales o desproporcionadas.

Una política de nutrición tiene que corregir todos esos factores. De otro modo, el problema de las subsistencias seguirá agravándose, sobre todo si simultáneamente no se acomete una bien diseñada estrategia de poblamiento rural y reasentamiento de la población en sitios y condiciones geográficas y ecológicas que permitan controlar eficazmente las dolencias gastrointestinales, que, como es sabido, determinan desnutrición secundaria.

Apéndice IV.

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