PARTE VII
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de
Tierra Firme.
CAPITULO I
De las hierbas hortenses y de los árboles.
Una tierra tan apropiada para el cultivo de vegetales útiles
como la de Santafé, Caracas y otros muchos lugares de Tierra Firme,
invitaba a los españoles a llevarlas allá en abundancia. Y en
efecto, ya fuera para mejorar aún más el nuevo mundo descubierto,
ya fuera por amor a la antigua patria y a los alimentos que allá
comían, no hubo como dije en otra parte semilla alguna nuestra que
no llevaran allá. Al principio confiaron nuestras semillas a los
climas cálidos, pero o no nacieron del todo, o si algunas
germinaron, muy pocas fueron las que dieron a sus cultivadores el
fruto apetecido. Aunque también un poco refractarias, no se
portaron así las tierras frías y templadas. En ellas se dan muchas
cosas de las nuestras, y se dan no de estación como entre nosotros,
sino en todas las cuatro estaciones del año.
Y para hablar en primer lugar de todas las hierbas, o por lo menos
de las que más se usan para comer, en los huertos de Santafé hay
lechugas, endibia, achicoria y alguna otra hierba apropiada para
ensalada. Y si la pasión por este alimento fuera allá tan grande
como entre nosotros, estoy cierto de que allá se darían bien las
hierbas de Roma y de otras partes de nuestra Italia. Pero quien las
usa para tal fin, sino o por no querer otros alimentos o por imitr
a veces a nuestras costumbres? El alimento más grato a los
hispanoamericano es el repollo del cual se encuentran varias
clases, y es sabroso y bonito. Muy alabados son lo de la tierra
fría de Pamplona y de maravilloso tamaño. Un sujeto muy respetable
me asegura que un repollo muy apretado y consistente puesto en la
balanza llegó a pesar quince libras españolas. Estos no son
milagros de todos los días, pero este hecho aunque extraordinario,
muestra a qué perfección llegan allá nuestras hortalizas.
En nada diferente del repollo de que acabamos de hablar, es el que
se llama coliflor. "El coliflor importado de España, continúa él
diciendo, se ha dado tan bien que florece a gran altura, produce
flores al lado de cada hoja además de las de encima que son muy
grandes". Nadie me ha informado del repollo que nuestros toscanos
llaman "broccoluto", y yo no recuerdo haberlo visto nunca en
Santafé o en otro lugar. Tal vez los haya, pero los santafereños y
demás habitantes de Tierra Firme no cuidan de él ni de sus flores.
No gustan demasiado de las alcachofas, aunque allá se dan muy bien
y son tan bonitas como las nuestras. El arte de aporcar las plantas
para obtener sabrosos cardos, o es desconocido del todo en aquellos
lugares o no se estima. La gente que sigue nuestras modas, cultivan
los espárragos un poco más que las alcachofas, y aunque no guarden
su tallo entre las cañas para que se vuelva más blanco, es tierno y
sabroso.
Pero al cultivo de estas cosas, salvo el caso de que llegue a
Santafé un europeo, son muy pocos los nativos de clima frío que se
dedican a él. Yo no vi nunca un huerto plantado abundantemente de
alcachofas o de espárragos. Existen ambas plantas, pero casi para
mostrar lo que puede producir la tierra. Esto no quiere decir sin
embargo que algunas plantas nuestras ya sea que se usen para
condimentar los alimentos, ya sea que las apetezcan los
hispanoamericanos, no se encuentren en gran abundancia en Santafé,
Tunja, Pamplona, Mérida y quizás en todas las tierras templadas y
frías. De este género son en primer lugar los fríjoles importados
de España, aunque hay alguna variedad que yo supongo nativa. Siguen
luego las alverjas y las habas que no las gustan mucho por no
comerlas frescas; hay también garbanzos de diferentes clases,
lentejas, almorta y quizás toda otra legumbre de las que se ven en
nuestros campos.
Tenemos el hinojo, pero poco gustado también, porque la gente no
aprecia el sabor de sus olorosos y tiernos tallos y comen solamente
su semilla. No falta tampoco el anís, el clima frío le es dañoso,
pero se cosecha muy crecido y bonito en tierra templada, como en
Guaduas que no está muy lejos de Santafé. Qué no diré de aquellas
hierbas que se aprecian por sus raíces o por su fruto? Qué de las
que se aprecian por su olor? Qué de las que se buscan por su
flores? Esta es materia no menos bonita que vasta. Me limitaré a
decir lo necesario. Y acerca de las primeras, debo nombrar los
nabos, los rábanos y zanahorias de España, que se dan muy bien en
algunas regiones de las ya indicadas y que sería fastidioso
repetir. Lo mismo se puede decir de las plantas de fruto. Las
calabazas de España aunque no muy cultivadas porque las hay nativas
y buenas, son muy bellas; hermosos también los pepinos y
berenjenas.
Me apresuro a hablar de las fresas recién importadas de España por
el Excmo. señor don Pedro de la Zerda. Este muy ilustre señor que a
mi salida del Orinoco regía con sumo acierto el virreinato de
Sartafé y de Quito, me dicen que cuando partió de España llevó
consigo muchas de nuestras semillas para ensayarlas en aquel clima.
Y sea lo que fuere del resultado de otras semillas, no estoy del
todo informado, sé que las fresas lo tuvieron muy bueno, de tal
manera que multiplicadas en poco tiempo, el dicho señor con otros
las comían siempre al almuerzo. Oh, qué bello país sería ese si
fueran allá muchos señores de esa clase! La mayoría se contenta con
el refrán común de conformarse con lo que se usa en cada parte, no
se preocupan por mejorar la tierra aunque podrían hacerlo
fácilmente, van siempre andrajosos y sucios por no aparecer que
tienen necesidad de ayuda ajena.
Enumeramos como de paso, para no demoramos más, las hierbas
olorosas. En todo huerto de las regiones indicadas hay perejil,
culantro de varias especies, tomillo, hierbabuena, mejorana,
toronjil, salvia, albahaca, ajenjo, ruda, borraja y otras
semejantes, quizás ni más ni menos que entre nosotros. Digamos otro
tanto de las flores, nombrando también las que provienen de los
arbustos. I-Claveles, pero no bonitos, quizás porque no los
injertan ni cuidan como se debe. II-Lirios de diferentes colores.
III-Violetas domésticas, además de aquellas que según Zamora se
encuentran en los campos. El no cita más o recuerda solamente las
pocas que los italianos aprecian poco, y que nosotros contentos con
este ensayo, omitimos de buena gana. Las rosas son más abundantes
que hermosas, las de Tunja parecen las mejores. Bonitos son lo
jazmines y alguna otra flor de arbusto importado de España.
Hablo en fin de los árboles nuestros frutales que se encuentran
aquí y allá en algunos de los climas nombrados. No hay castaños, ni
nogales, ni cerezos cultivados, ignoro la causa. Arboles de este
género nacen en diferentes lugares de Tierra Firme, lo castaños y
nogales salvajes, o muy semejantes a ellos, se encuentran en los
climas cálidos; lo cerezos salvajes en el clima templado de Caracas
y en el frío de Santafé. Se ve algún ciruelo de fruto redondo y de
color rojo en los huertos de Santafé, no recuerdo haberlo comido
nunca. Allá también se dan los duraznos y dan abundante fruta, pero
casi agria. Dan fruto bueno los manzanos de Engativá, aldea india
distante pocas millas de Santafé, las manzanas de Tunja son
óptimas. Vi en Santafé en el huerto que fue de los jesuítas, un
olivo de pocos y defectuosos frutos, mucho mejores los produce el
territorio de Leiva en cuya región hay muchas plantas. En
Firavitova, el sitio más bonito de los que ví en Tierra Firme, hay
almendros, y su fruto me pareció sabroso y grande como los
nuestros.
Los membrillos de algunas partes, por ejemplo los de Santafé son
pequeños y desagradables, pero muy alabados los que produce
Pamplona. En alguna parte de las tierras frías y templadas, y
especialmente en Trujillo, uno de los lugares bonitos de la
provincia de Caracas, además de los membrillos y manzanas, hay
higos y también granadas muy hermosas, como lo afirma el
historiador don José Oviedo y Baños
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(1)
. Pero en cuanto a asemejarse por sus
plantas a Italia, aventaja a todos los lugares de Tierra Firme la
región de Caracas. Lo que en otras partes de ese extensísimo reino
se halla repartido, en esa feliz región se reúne todo. Sería
demasiado describirla pormenorizadamente, contentémonos diciendo
que todo lo que hemos dicho hasta aquí de las plantas
hispanoamericanas, se encuentra en Caracas y se encuentra también
(a diferencia de otros lugares de Tierra Firme) con abundancia
igual a la nuestra.
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(1)
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Historia de la Prov. de Venez. Parte I, lib. III, cap.
XII.
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