INDICE




Introducción
Prefacio
Copia carta escrita al Padre Felipe Salvador Gilij
Descubrimiento de Tierra Firme y variedad de sus climas.
De las plantas propias de los climas calientes
De las plantas forasteras de los climas calientes.
De los animales de los climas cálidos.
De los animales hispanoamericanos de los climas cálidos.
De las plantas propias de los climas fríos y templados
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de Tierra Firme.
De los animales nativos de los climas fríos y templados
De los animales hispanoamericanos de los climas fríos
De las cosas comunes a los varios climas de Tierra Firme
De los primeros habitantes de Tierra Firme
De los Negros
De los Hispanoamericanos
De las razas mixtas de Tierra Firme
Embellecimiento de Tierra Firme
Del comercio
Notas y aclaraciones
Apéndice - Breves noticias de las provincias de Tierra Firme
PARTE VII
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de Tierra Firme.
 

 

CAPITULO I
De las hierbas hortenses y de los árboles.
 

 

Una tierra tan apropiada para el cultivo de vegetales útiles como la de Santafé, Caracas y otros muchos lugares de Tierra Firme, invitaba a los españoles a llevarlas allá en abundancia. Y en efecto, ya fuera para mejorar aún más el nuevo mundo descubierto, ya fuera por amor a la antigua patria y a los alimentos que allá comían, no hubo como dije en otra parte semilla alguna nuestra que no llevaran allá. Al principio confiaron nuestras semillas a los climas cálidos, pero o no nacieron del todo, o si algunas germinaron, muy pocas fueron las que dieron a sus cultivadores el fruto apetecido. Aunque también un poco refractarias, no se portaron así las tierras frías y templadas. En ellas se dan muchas cosas de las nuestras, y se dan no de estación como entre nosotros, sino en todas las cuatro estaciones del año.
Y para hablar en primer lugar de todas las hierbas, o por lo menos de las que más se usan para comer, en los huertos de Santafé hay lechugas, endibia, achicoria y alguna otra hierba apropiada para ensalada. Y si la pasión por este alimento fuera allá tan grande como entre nosotros, estoy cierto de que allá se darían bien las hierbas de Roma y de otras partes de nuestra Italia. Pero quien las usa para tal fin, sino o por no querer otros alimentos o por imitr a veces a nuestras costumbres? El alimento más grato a los hispanoamericano es el repollo del cual se encuentran varias clases, y es sabroso y bonito. Muy alabados son lo de la tierra fría de Pamplona y de maravilloso tamaño. Un sujeto muy respetable me asegura que un repollo muy apretado y consistente puesto en la balanza llegó a pesar quince libras españolas. Estos no son milagros de todos los días, pero este hecho aunque extraordinario, muestra a qué perfección llegan allá nuestras hortalizas.
En nada diferente del repollo de que acabamos de hablar, es el que se llama coliflor. "El coliflor importado de España, continúa él diciendo, se ha dado tan bien que florece a gran altura, produce flores al lado de cada hoja además de las de encima que son muy grandes". Nadie me ha informado del repollo que nuestros toscanos llaman "broccoluto", y yo no recuerdo haberlo visto nunca en Santafé o en otro lugar. Tal vez los haya, pero los santafereños y demás habitantes de Tierra Firme no cuidan de él ni de sus flores. No gustan demasiado de las alcachofas, aunque allá se dan muy bien y son tan bonitas como las nuestras. El arte de aporcar las plantas para obtener sabrosos cardos, o es desconocido del todo en aquellos lugares o no se estima. La gente que sigue nuestras modas, cultivan los espárragos un poco más que las alcachofas, y aunque no guarden su tallo entre las cañas para que se vuelva más blanco, es tierno y sabroso.
Pero al cultivo de estas cosas, salvo el caso de que llegue a Santafé un europeo, son muy pocos los nativos de clima frío que se dedican a él. Yo no vi nunca un huerto plantado abundantemente de alcachofas o de espárragos. Existen ambas plantas, pero casi para mostrar lo que puede producir la tierra. Esto no quiere decir sin embargo que algunas plantas nuestras ya sea que se usen para condimentar los alimentos, ya sea que las apetezcan los hispanoamericanos, no se encuentren en gran abundancia en Santafé, Tunja, Pamplona, Mérida y quizás en todas las tierras templadas y frías. De este género son en primer lugar los fríjoles importados de España, aunque hay alguna variedad que yo supongo nativa. Siguen luego las alverjas y las habas que no las gustan mucho por no comerlas frescas; hay también garbanzos de diferentes clases, lentejas, almorta y quizás toda otra legumbre de las que se ven en nuestros campos.
Tenemos el hinojo, pero poco gustado también, porque la gente no aprecia el sabor de sus olorosos y tiernos tallos y comen solamente su semilla. No falta tampoco el anís, el clima frío le es dañoso, pero se cosecha muy crecido y bonito en tierra templada, como en Guaduas que no está muy lejos de Santafé. Qué no diré de aquellas hierbas que se aprecian por sus raíces o por su fruto? Qué de las que se aprecian por su olor? Qué de las que se buscan por su flores? Esta es materia no menos bonita que vasta. Me limitaré a decir lo necesario. Y acerca de las primeras, debo nombrar los nabos, los rábanos y zanahorias de España, que se dan muy bien en algunas regiones de las ya indicadas y que sería fastidioso repetir. Lo mismo se puede decir de las plantas de fruto. Las calabazas de España aunque no muy cultivadas porque las hay nativas y buenas, son muy bellas; hermosos también los pepinos y berenjenas.
Me apresuro a hablar de las fresas recién importadas de España por el Excmo. señor don Pedro de la Zerda. Este muy ilustre señor que a mi salida del Orinoco regía con sumo acierto el virreinato de Sartafé y de Quito, me dicen que cuando partió de España llevó consigo muchas de nuestras semillas para ensayarlas en aquel clima. Y sea lo que fuere del resultado de otras semillas, no estoy del todo informado, sé que las fresas lo tuvieron muy bueno, de tal manera que multiplicadas en poco tiempo, el dicho señor con otros las comían siempre al almuerzo. Oh, qué bello país sería ese si fueran allá muchos señores de esa clase! La mayoría se contenta con el refrán común de conformarse con lo que se usa en cada parte, no se preocupan por mejorar la tierra aunque podrían hacerlo fácilmente, van siempre andrajosos y sucios por no aparecer que tienen necesidad de ayuda ajena.
Enumeramos como de paso, para no demoramos más, las hierbas olorosas. En todo huerto de las regiones indicadas hay perejil, culantro de varias especies, tomillo, hierbabuena, mejorana, toronjil, salvia, albahaca, ajenjo, ruda, borraja y otras semejantes, quizás ni más ni menos que entre nosotros. Digamos otro tanto de las flores, nombrando también las que provienen de los arbustos. I-Claveles, pero no bonitos, quizás porque no los injertan ni cuidan como se debe. II-Lirios de diferentes colores. III-Violetas domésticas, además de aquellas que según Zamora se encuentran en los campos. El no cita más o recuerda solamente las pocas que los italianos aprecian poco, y que nosotros contentos con este ensayo, omitimos de buena gana. Las rosas son más abundantes que hermosas, las de Tunja parecen las mejores. Bonitos son lo jazmines y alguna otra flor de arbusto importado de España.
Hablo en fin de los árboles nuestros frutales que se encuentran aquí y allá en algunos de los climas nombrados. No hay castaños, ni nogales, ni cerezos cultivados, ignoro la causa. Arboles de este género nacen en diferentes lugares de Tierra Firme, lo castaños y nogales salvajes, o muy semejantes a ellos, se encuentran en los climas cálidos; lo cerezos salvajes en el clima templado de Caracas y en el frío de Santafé. Se ve algún ciruelo de fruto redondo y de color rojo en los huertos de Santafé, no recuerdo haberlo comido nunca. Allá también se dan los duraznos y dan abundante fruta, pero casi agria. Dan fruto bueno los manzanos de Engativá, aldea india distante pocas millas de Santafé, las manzanas de Tunja son óptimas. Vi en Santafé en el huerto que fue de los jesuítas, un olivo de pocos y defectuosos frutos, mucho mejores los produce el territorio de Leiva en cuya región hay muchas plantas. En Firavitova, el sitio más bonito de los que ví en Tierra Firme, hay almendros, y su fruto me pareció sabroso y grande como los nuestros.
Los membrillos de algunas partes, por ejemplo los de Santafé son pequeños y desagradables, pero muy alabados los que produce Pamplona. En alguna parte de las tierras frías y templadas, y especialmente en Trujillo, uno de los lugares bonitos de la provincia de Caracas, además de los membrillos y manzanas, hay higos y también granadas muy hermosas, como lo afirma el historiador don José Oviedo y Baños | (1) . Pero en cuanto a asemejarse por sus plantas a Italia, aventaja a todos los lugares de Tierra Firme la región de Caracas. Lo que en otras partes de ese extensísimo reino se halla repartido, en esa feliz región se reúne todo. Sería demasiado describirla pormenorizadamente, contentémonos diciendo que todo lo que hemos dicho hasta aquí de las plantas hispanoamericanas, se encuentra en Caracas y se encuentra también (a diferencia de otros lugares de Tierra Firme) con abundancia igual a la nuestra.

(1) Historia de la Prov. de Venez. Parte I, lib. III, cap. XII.

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