PARTE IV
DE LAS RAZAS MIXTAS DE TIERRA FIRME
CAPITULO I
DE LOS MESTIZOS
Al describir las razas mixtas de Tierra Firme, nos debemos
considerar rodeados de diversa gente, cuyos nombres se desean
conocer por la admiración que causa en los observadores. Aquí
tenemos un bello joven, de bellas facciones, de piel tan delicada y
blanca quizás como la de los criollos. Es un mestizo, que
corresponde al híbrido de los antiguos romanos. Expliquémonos
mejor: es un hijo de español y de india, tan semejante al padre en
sus facciones, que no hay prole de cuya legitimidad se pueda dudar.
Es débil de naturaleza, parecido en esto a la madre, de corto
espíritu, de pocas fuerzas y ordinariamente inepto para la guerra.
Pero esto se debe limitar a los que han sido criados al cuidado de
la madre, pues si habláramos de todos sin distinción, Se nos
pondría delante armado de punta en blanco, enfadado, Garcilaso,
digno hijo de padre español y de una Ñusta o princesa inca, y
detrás de él con otros, el más valiente mestizo que tuvo no sólo la
Tierra Firme en la cual brilló tanto por sus hazañas militares,
sino toda América. Hablo de don Francisco Fajardo, hijo de un noble
español del mismo nombre y apellido, y de doña Isabel, cacica
renombradísima, de cuyo valor hace grandes elogios el historiador
de Venezuela.
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(1)
El mestizo, como nace tan blanco, ya no se considera como indio.
Habla a la perfección el idioma de su padre, convive con los
españoles y goza de todos los privilegios. Aprende literatura,
viste como el padre, se dedica a un oficio, pero siempre de manera
que no desdiga de su nacimiento. Pero démosle finalmente esposa, y
vean la manera como casándose con persona superior a él, puede
mejorar todavía la familia hasta que sus decendientes se vuelven
perfectamente blancos, siguiendo sus huellas. El mestizo por su
buenas cualidades no siempre es recusado como esposo por las
mujeres blancas, sean chapetonas o criollas. Una de ellas se casa
con él, tiene un hijo, éste ya no es como el padre simple mestizo,
sube en posición y se llama cuarterón. El cuarterón se casa con una
blanca, el hijo sube todavía más y toma el nombre de ochavón,
llegando a un grado más respetable que el anterior. Muy respetable
es el grado de los puchuelos, que nacen de los ochavones unidos en
matrimonio con mujeres blancas. Estos después de las cuatro
generaciones indicadas, mejorando continuamente, se consideran
totalmente como blancos, han llegado, al grado superior de la
nobleza.
Ya nadie los rechaza en lo públicos consejos, en el gobierno de lo
pueblos, son admitidos a las Ordenes Sagradas y a las más
importantes comunidades religiosas, y veo que lo merecen muy bien,
ya que no hay mancha alguna en que un español aun noble, tenga como
tatarabuelo a un indio, mucho más si es cacique o persona de
esclarecida sangre entre los nacionales. Pero que esa blancura sea
física, como parece darlo a entender Gumilla
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(2)
yo no podría aprobarlo. La
antigua sangre ha desaparecido a tal punto que ya no aparezca
después de cuatro generaciones. Yo la llamaría blancura moral con
otros muchos, y esto parece ya bastante para gozar de los
privilegios de lo noble. Volvamos al mestizo, y después de haberlo
visto subir, lo que hacen algunos al escoger su mujer entre las
blancas, veamos como se mantiene en su condición si la toma entre
sus iguales, o descender si se casa con una inferior.
Es un caso raro que un mestizo se case con una joven blanca. No lo
permite ordinariamente el padre que lo juzga inferior, la madre
consiente rara vez. Lo más frecuente es que gente de esa clase se
case con sus iguales. Y hay tantas mestizas en toda región de
América, y de tantos y no vulgares encantos, que no tendrá que
andar mucho para que nuestro mestizo caiga en una que le cuadre a
su genio. La pide como esposa a los padres de ella y a su tiempo
tiene un hijo, que por igualdad con sus padres se llama tente en el
aire, esto es, una persona que no sube ni baja de grado, sino que
se mantiene en su prístino sér. Sin embargo, no es extraño que un
mestizo ponga sus ojos en una india y se case con ella, entonces
los hijos que tienen se llaman salta atrás, porque su madre se
considera de sangre inferior a la del padre que lo engendró.
Ya hablamos de los mestizos puros, como son los de la primera
clase, esto es, hijos de india y español, de los que bajan de
condición como son los salta atrás y tente en el aire. He aludido a
los primeros, y ahora digo de los segundos que en gran parte gozan
de los privilegios de los españoles. No pagan tributo, no son
destinados a trabajos públicos sin su consentimiento. Queda ahora
por ver cuál es su condición ante el derecho eclesiástico
americano. Por el parentesco de sangre que tienen con los indios,
ya sean mestizos nuevos, ya sean de muchos años, son siempre
tenidos por neófitos y gozan de los privilegios que les han
concedido los Sumos Pontífices, privilegios de los cuales no deben
participar los cuarterones, ochavones y puchuelos, excluídos de ese
rango por el Papa Clemente Xl y agregados al de los blancos.
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(1)
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Oviedo y Baños, Hist. de Venez. Lib. III, cap. IX.
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(2)
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Histo del Orinoco, Tomo I. cap. V, paragr. II.
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