INDICE




Introducción
Prefacio
Copia carta escrita al Padre Felipe Salvador Gilij
Descubrimiento de Tierra Firme y variedad de sus climas.
De las plantas propias de los climas calientes
De las plantas forasteras de los climas calientes.
De los animales de los climas cálidos.
De los animales hispanoamericanos de los climas cálidos.
De las plantas propias de los climas fríos y templados
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de Tierra Firme.
De los animales nativos de los climas fríos y templados
De los animales hispanoamericanos de los climas fríos
De las cosas comunes a los varios climas de Tierra Firme
De los primeros habitantes de Tierra Firme
De los Negros
De los Hispanoamericanos
De las razas mixtas de Tierra Firme
Embellecimiento de Tierra Firme
Del comercio
Notas y aclaraciones
Apéndice - Breves noticias de las provincias de Tierra Firme
PARTE IV
DE LAS RAZAS MIXTAS DE TIERRA FIRME
 

 

CAPITULO I
DE LOS MESTIZOS
 

 

Al describir las razas mixtas de Tierra Firme, nos debemos considerar rodeados de diversa gente, cuyos nombres se desean conocer por la admiración que causa en los observadores. Aquí tenemos un bello joven, de bellas facciones, de piel tan delicada y blanca quizás como la de los criollos. Es un mestizo, que corresponde al híbrido de los antiguos romanos. Expliquémonos mejor: es un hijo de español y de india, tan semejante al padre en sus facciones, que no hay prole de cuya legitimidad se pueda dudar. Es débil de naturaleza, parecido en esto a la madre, de corto espíritu, de pocas fuerzas y ordinariamente inepto para la guerra. Pero esto se debe limitar a los que han sido criados al cuidado de la madre, pues si habláramos de todos sin distinción, Se nos pondría delante armado de punta en blanco, enfadado, Garcilaso, digno hijo de padre español y de una Ñusta o princesa inca, y detrás de él con otros, el más valiente mestizo que tuvo no sólo la Tierra Firme en la cual brilló tanto por sus hazañas militares, sino toda América. Hablo de don Francisco Fajardo, hijo de un noble español del mismo nombre y apellido, y de doña Isabel, cacica renombradísima, de cuyo valor hace grandes elogios el historiador de Venezuela. | (1)
El mestizo, como nace tan blanco, ya no se considera como indio. Habla a la perfección el idioma de su padre, convive con los españoles y goza de todos los privilegios. Aprende literatura, viste como el padre, se dedica a un oficio, pero siempre de manera que no desdiga de su nacimiento. Pero démosle finalmente esposa, y vean la manera como casándose con persona superior a él, puede mejorar todavía la familia hasta que sus decendientes se vuelven perfectamente blancos, siguiendo sus huellas. El mestizo por su buenas cualidades no siempre es recusado como esposo por las mujeres blancas, sean chapetonas o criollas. Una de ellas se casa con él, tiene un hijo, éste ya no es como el padre simple mestizo, sube en posición y se llama cuarterón. El cuarterón se casa con una blanca, el hijo sube todavía más y toma el nombre de ochavón, llegando a un grado más respetable que el anterior. Muy respetable es el grado de los puchuelos, que nacen de los ochavones unidos en matrimonio con mujeres blancas. Estos después de las cuatro generaciones indicadas, mejorando continuamente, se consideran totalmente como blancos, han llegado, al grado superior de la nobleza.
Ya nadie los rechaza en lo públicos consejos, en el gobierno de lo pueblos, son admitidos a las Ordenes Sagradas y a las más importantes comunidades religiosas, y veo que lo merecen muy bien, ya que no hay mancha alguna en que un español aun noble, tenga como tatarabuelo a un indio, mucho más si es cacique o persona de esclarecida sangre entre los nacionales. Pero que esa blancura sea física, como parece darlo a entender Gumilla | (2) yo no podría aprobarlo. La antigua sangre ha desaparecido a tal punto que ya no aparezca después de cuatro generaciones. Yo la llamaría blancura moral con otros muchos, y esto parece ya bastante para gozar de los privilegios de lo noble. Volvamos al mestizo, y después de haberlo visto subir, lo que hacen algunos al escoger su mujer entre las blancas, veamos como se mantiene en su condición si la toma entre sus iguales, o descender si se casa con una inferior.
Es un caso raro que un mestizo se case con una joven blanca. No lo permite ordinariamente el padre que lo juzga inferior, la madre consiente rara vez. Lo más frecuente es que gente de esa clase se case con sus iguales. Y hay tantas mestizas en toda región de América, y de tantos y no vulgares encantos, que no tendrá que andar mucho para que nuestro mestizo caiga en una que le cuadre a su genio. La pide como esposa a los padres de ella y a su tiempo tiene un hijo, que por igualdad con sus padres se llama tente en el aire, esto es, una persona que no sube ni baja de grado, sino que se mantiene en su prístino sér. Sin embargo, no es extraño que un mestizo ponga sus ojos en una india y se case con ella, entonces los hijos que tienen se llaman salta atrás, porque su madre se considera de sangre inferior a la del padre que lo engendró.
Ya hablamos de los mestizos puros, como son los de la primera clase, esto es, hijos de india y español, de los que bajan de condición como son los salta atrás y tente en el aire. He aludido a los primeros, y ahora digo de los segundos que en gran parte gozan de los privilegios de los españoles. No pagan tributo, no son destinados a trabajos públicos sin su consentimiento. Queda ahora por ver cuál es su condición ante el derecho eclesiástico americano. Por el parentesco de sangre que tienen con los indios, ya sean mestizos nuevos, ya sean de muchos años, son siempre tenidos por neófitos y gozan de los privilegios que les han concedido los Sumos Pontífices, privilegios de los cuales no deben participar los cuarterones, ochavones y puchuelos, excluídos de ese rango por el Papa Clemente Xl y agregados al de los blancos.

(1) Oviedo y Baños, Hist. de Venez. Lib. III, cap. IX.
(2) Histo del Orinoco, Tomo I. cap. V, paragr. II.

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