INDICE




Introducción
Prefacio
Copia carta escrita al Padre Felipe Salvador Gilij
Descubrimiento de Tierra Firme y variedad de sus climas.
De las plantas propias de los climas calientes
De las plantas forasteras de los climas calientes.
De los animales de los climas cálidos.
De los animales hispanoamericanos de los climas cálidos.
De las plantas propias de los climas fríos y templados
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de Tierra Firme.
De los animales nativos de los climas fríos y templados
De los animales hispanoamericanos de los climas fríos
De las cosas comunes a los varios climas de Tierra Firme
De los primeros habitantes de Tierra Firme
De los Negros
De los Hispanoamericanos
De las razas mixtas de Tierra Firme
Embellecimiento de Tierra Firme
Del comercio
Notas y aclaraciones
Apéndice - Breves noticias de las provincias de Tierra Firme
PARTE X
DE LAS COSAS COMUNES A LOS VARIOS CLIMAS DE TIERRA FIRME
 

 

CAPITULO I
DE LOS PECES
 

 

La misma causa por la cual acabamos de hablar en un solo capítulo de los diferentes animales importados a los climas fríos por los españoles, a saber, la pobreza de la materia y el haber tratado el tema suficientemente en otros lugares, la misma causa digo, me da la oportunidad de ser breve al tratar de los peces de Tierra Firme. Y qué, tendremos que repetir aquí todos los animales acuáticos de que hablamos en el primer tomo? No, no lo permite el respeto que tengo a mis lectores. Mas bien yo me quedaré mudo en este capítulo y solamente diré algo cuando me interroguen los lectores. Pero veo muy bien que mi mutismo será corto. En efecto, he aquí uno que me pregunta ansiosamente si la gran riqueza de peces de que se gloría el Orinoco, se encuentra también en otros ríos de Tierra Firme. Absolutamente no, no son tantos, ni tan exquisitos, ni de tantas singulares especies como dijimos que hay en aquel inmenso río.
Quién lo creería? el manatí, ese corpulento y sabroso pez que todos desean, lo mismo los españoles que los extranjeros, no se complace en vivir en el río de la Magdalena, inferior al Orinoco, en cuya comparación es como una hormiga con respecto a un tigre, pero que con todo eso, por la cantidad no común de sus aguas, se llama por antonomasia el Río Grande. Y sin embargo, el manatí, no sé por qué secreto y natural instinto, repudiando el Río Grande, se encuentra en abundancia en uno pequeño que le es tributario por la orilla izquierda, y que se llama de la Miel. Según yo creo, lo convidó la belleza del pasto de que se apacienta este animal, y de la cual se dice que abunda aquel río en su desembocadura en el de la Magdalena. Debe ser la misma razón la que lo llamó al río Darién y tal vez a alguna otra parte que yo no sé de Tierra Firme.
Pero sea lo que fuere de la rareza del manatí, la bondad de este animal parece igual en todos los lugares. En el sitio ya indicado, los españoles van a pescarlo con sus esclavos, y además de la carne de que se alimentan, aprecian mucho sus pieles, no sólo para fabricar cuerdas con que reemplazan el cáñamo, sino para aprovechar su rigidez y hacer bastoncitos, que sin ser retorcidos como la cuerdas, a veces son tan gruesas como el dedo pulgar. Así me informa persona veraz de un bastoncito de que ella misma se sirvió. Lo cual debe atribuírse a la calidad de algunas pieles de manatí, aunque todas no son así.
Me habla también del estupendo tamaño de los dientes de los caimanes del Darién, y de la multitud de esos feroces animales en aquellos lugares. De los caimanes, no se busque el número ni se pregunte por las lugares en que se encuentran. Toda la Tierra Firme está llena de ellos en los ríos de los climas cálidos, en los fríos no se encuentran. Por lo demás, ningún otro río de Tierra Firme puede competir con el Orinoco, si se exceptúan estos portentosos animales. En el río de la Magdalena se encuentran tortugas, ni más ni menos que como los tarecayas. | (1) La Orinucna o tonina no se ve por allá. Hay peces, pero fuera del llamado doncella que por su delicado sabor es muy singular, todos los demás son muy inferiores a los del Orinoco. Y lo que digo del río de la Magdalena, dígase también de todo otro río de Tierra Firme.
Pero he aquí que otro me interrumpe para preguntarme si son ricos en pesca los ríos de clima frío. No, en comparación con los de clima caliente, y sus peces son pequeños. En el Bogotá, río que corre por la gran sabana de Santafé, se pescan algunos de esos peces, pero son poco apreciados. El llamado, capitán es muy sabroso y no lo desdeñan las mesas más señoriales, no hay convite en que no se preparen capitanes de diferentes maneras americanas. Por qué en tales climas no existen truchas, que prefieren los lugares montañosos y fríos? y sin embargo no las hay, pero yo no dudo de que si se importaran y llevaran al Fucha, río pedregoso y lleno de escondites, estarían allí muy bien junto con los cangrejos que son sus compañeros. Y no sería necesario importarlas de España, me aseguran que las hay en el Quendío, en los ríos que allí corren en beneficio de los habitantes de la tierra que se llama Ibagué, y que hay muchas junto con otros peces que llaman pataloes.

(1) Tomo I. lib. II, c. V

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