INDICE




Introducción
Prefacio
Copia carta escrita al Padre Felipe Salvador Gilij
Descubrimiento de Tierra Firme y variedad de sus climas.
De las plantas propias de los climas calientes
De las plantas forasteras de los climas calientes.
De los animales de los climas cálidos.
De los animales hispanoamericanos de los climas cálidos.
De las plantas propias de los climas fríos y templados
De las plantas hispanoamericanas de los climas fríos y templados de Tierra Firme.
De los animales nativos de los climas fríos y templados
De los animales hispanoamericanos de los climas fríos
De las cosas comunes a los varios climas de Tierra Firme
De los primeros habitantes de Tierra Firme
De los Negros
De los Hispanoamericanos
De las razas mixtas de Tierra Firme
Embellecimiento de Tierra Firme
Del comercio
Notas y aclaraciones
Apéndice - Breves noticias de las provincias de Tierra Firme
CAPITULO III
REFLEXIONES ACERCA DE LOS ANIMALES DE LOS CLIMAS FRIOS
 

 

El fiel relato de los animales de los climas fríos que hemos hecho cuidadosamente, debe aclararnos algunas verdades que parece que los naturalistas no han tenido en cuenta. I-Los naturalistas hablan de los productos defectuosos de América indistintamente, sin nombrar los lugares, sin distinguir oportunamente los climas. Sé muy bien que semejante defecto es excusable en cierta manera y ya lo dije en otra parte. | (1) Pero siempre será verdad que esta falta no se le puede perdonar a un cuidadoso naturalista que al penetrar en las reconditeces de la naturaleza, debe observar todo lo raro para ponerlo en claro, II-Las diferencias que se encuentran entre las tierras americanas y la nuestra, ya en el reino animal ya en el vegetal, según mi opinión provienen todas de la diferencia de clima. En un clima diferente al nuestro, es forzoso que nuestras plantas y nuestros animales se debiliten y degeneren, de lo cual tenemos pruebas ciertas en toda mi Historia.
III-Pero un clima americano que sea en todo o en mucho semejante al nuestro, qué productos nos hará ver sino semejantes o casi iguales a los nuestros? En mis relatos hay varios ejemplos que pueden probarlo. Pero prescíndase de todo y reflexiónese sólo en lo que hemos dicho en el capítulo anterior. Los ciervos de los climas fríos según dicen las personas a quienes he preguntado, son más grandes que los de los climas cálidos; no los comparan con los ciervos de Italia, ni los ponen en el mismo plano ni tampoco en uno más alto para presentárnoslos maravillosos. Pero con decir que ellos son más grandes que los de los climas cálidos, nos dicen ya demasiado, porque podemos entender que toda la diferencia entre los unos y los otros proviene de la diferencia de clima.
Una prueba más clara la tenemos en los osos, que son ni más ni menos como los nuestros. Y nos lo dice persona que el refutarla sería no solo descortés sino maligno. Sin embargo, el oso cruzado es más pequeño y queda por ver si los naturalistas deben hacer al menos de éste una nueva especie o agregarlo a alguna de las muchas de de que habla Bomare. | (2) IV-No se debe leer con maravilla, para no decir con desconfianza, lo que otros escritores americanos nos cuentan del tamaño de algún animal que yo puse entre los pequeños o al menos entre los que no tienen un gran tamaño. El anta por ejemplo, o la danta, en cuántas formas aparece en las historias del Nuevo Mundo! Algunos dicen que es el cuadrúpedo más corpulento del reino de México | (3) ; otros que la laman Orinac o alce americano dicen que es tan grande como un caballo | (4) , yo la asemejo a un asno | (5) y me parecería excesivo decir a un asno grande.
¿Qué diremos al respecto? Absuelvo la cuestión en pocas palabras diciendo que si los animales indicados bajo estos nombres son verdaderamente de la misma especie, lo que dudo mucho, toda su diferencia se debe atribuír al clima en que viven. En los climas semejantes al nuestro son grandes, en los ardientes como el Orinoco son pequeños Y si en alguna parte caliente se encuentran oriñaques y dantas más grandes de lo común en esos climas, diré que se han trasladado allá o de la zona templada septentrional o de lugares muy cercanos a ella, para no adquirir los defectos de sus semejantes que se han internado en el corazón de la zona tórrida. V-Los efectos de la analogía de los climas quizás no se ven mejor en ninguna otra cosa que en el canto de las aves. Parece que éstas esquivan los climas muy calientes. Por lo tanto, la casi mudez o el grito sin gracia de las que se han radicado en las tierras cálidas es tal, que fuéra de las dos que hemos indicado en otra parte | (6) , los cardenales y gonzalitos, de los que ahora me acuerdo, quizás no hay otra que cante bien.
Todo lo contrario vemos en aquellos climas que se acercan más a los de nuestras tierras. De las aves canoras del clima llamado frío, pero en realidad benigno de Santafé, hemos nombrado muchas, y todas cual más cual menos de buena voz. VI-Un clima semejante al nuestro exigía fuera de otras aves nativas, también las que son propias de nuestra tierra. Y en efecto, como hemos dicho, allá se encuentran mirlos, palomas, tortolillas, becadas (chochas) y Dios sabe cuántas otras que no conocemos ni nosotros ni quizás los mismos americanos, por falta de quien se haya ocupado de observarlas.

(1) Parte IV, cap. III.
(2) En la palabra Ours,
(3) Clavigero, Storia del Mess. tomo I, parágr. X, pág. 75.
(4) Bomare, en la palabra Orignac.
(5) Tomo I, lib. V, cap. VIII.
(6) Parte IV, cap. III.

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