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|Continuación
La travesía marítima por las Antillas francesas tal come nuestro
padre la describe tiene, en especial, una significación histórica
para el viajero que hoy llega directamente a Colom bia, ya que las
grandes compañías de vapores prefieren ahora hacer el viaje por
Trinidad, La Guaira y Curazao. El desembarco en la costa colombiana
ha perdido mucho de su ambiente romántico; en la actualidad todo se
hace de manera más rápida y adecuada . Pero la apertura de las
bocas del Magdalena a la navegación de gran tonelaje, así como la
ampliación de las instalaciones marítimas de Barranquilla para
hacer de ellas un puerto moderno, son cosas que hoy día están aún
por realizar, pese a los muchos planes y proyectos existentes, si
bien desde hace algún tiempo trabaja en ello una firma constructora
norteamericana con ayuda estatal. Para el comercioy el tráfico
hacia el interior del país, la comunicación directa de Barranquilla
con el mar sería, naturalmente, un verdadero beneficio. Hasta
tanto, se sigue desembarcando en Puerto Colombia, pero se están
multiplicando las quejas de que también este sitio se halla apunto
de obstruirse con la arena. Allí se realiza pues, el primero de los
muchos trasbordos del barco al tren, y viceversa, que tanto
dificultan y encarecen el transporte de mercancías a causa de la
falta de un enlace continuo por carretera opor carril.
Según el censo de 1928, Barranquilla tiene unos 140.000
habitantes, y es una de las ciudades de Colombia que se han
desarrollado con mayor rapidez, basta considerar que su población
se calculaba el año 1880 sólo en 20.000 o 30.000 almas. El
incremento de la construcción, otra cosa no era de esperar, no pudo
mantenerse a la par del crecimiento de población, y todas las
pequeñas cabañas que como hongos surgen del suelo en las afueras,
ofrecen un triste cuadro cuando se llega a la ciudad. Dentro del
mismo casco urbano, la impresión no es precisamente favorable, pues
las calles siguen faltas de un pavimento duradero. Durante los
meses secos se asfixia uno con el polvo, y en la estación lluviosa
las calles tienen una espesa capa de barro. Actualmente se trabaja
en el alcantarillado, imprescindible para la mejora de las
condiciones de salubridad. Cuando esta obra esté lista, las calles
deberán ser cementadas, pues el simple asfalto no soporta el sol
tropical. Pero, pese a tales desventajas, Barranquilla tiene el
encanto de una ciudad en la que se trabaja de firme. Los
extranjeros que llevan ya algún tiempo establecidos alli se han
adaptado muy bien. Habitan en el barrio residencial, El Prado,
establecido por norteamericanos, hace unos años, en el alto de una
colina y con arreglo a modernos principios. A causa desu elevado
emplazamiento, El Prado recibe muy bien la brisa marina y tiene una
temperatura de unos 2 °C más baja que Barranquilla, donde el
termómetro marca de 30° a 36°C hacia la hora del
mediodía.
Dado que en Barranquilla tiene lugar el movimiento aduanero
principal, pasando seguidamente las mercancías a los vapores
fluviales, florece precisamente aquí un activo comercio de
intermediarios. Esto se hace expresivo también en el hecho de que
todos los grandes bancos colombianos mantienen sucursales en
Barranquilla. Son dignos de mención, como instituciones bancarias
nacionales, el Banco de la República, y el de Colombia, y como
bancos extranjeros, actualmente, el Banco Alemán Antioqueño, con su
central en Bremen, así como el South American Bank Ltd. y el Banco
de Londres y Suramérica, residentes ambos en Londres. Como
industrias propias posee Barranquilla fábricas de jabón, hilaturas
de algodón y cervecerías. Como empresa de comunicaciones, que hoy
ocupa el centro del general interés, merece ya citarse aqui y muy
destacadamente, la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos
(en abreviatura “Scadta "), pues en Barranquilla se
encuentran su aeropuerto y su base principal.
La población de Barranquilla, como la de las demás ciudades
portuarias de Suramérica, se halla muy mezclada. En las mejores
clases sociales, la ajetreada vida de aqui dirigida más a la
ganancia que a la instrucción, ha dejado morir algunas viejas
costumbres españolas que se conservan todavía en el interior. Esto
se ap recia también en el idioma; el español clásico, como ocurre,
por ejemplo, al tragarse la "s" de las
terminaciones de plural, queda mutilado por negligencia, habiendo
perdido mucho de su armonía. En la gente baja llama
desagradablemente la atención el gran mestizaje, pues los muchos
cruces entre negros e indios han producido, por desgracia, una raza
feísima y además bastante díscola.
La importancia de Barranquilla como punto de acceso en la costa
atlántica de Colombia, crecerá todavía enormemente cuando lleguen a
realizarse el enlace con la mar abierta y la ampliación del puerto.
Entonces sería posible que la ciudad, hoy todavía joven, tomara un
potente auge, asegurándose definitivamente la primacía sobre la
mucho más antigua urbe de Cartagena.
Cartagena, construida como fortaleza española en una de las
islas extendidas ante el litoral, hace grandes esfuerzos para
reconquistar su anterior posición preminente. Cartagena mantiene su
enlace con el Magdalena por medio de la vía férrea a Calamar y por
un canal, el llamado Dique. Pero, además, en Cartagena tiene su
inicio otra vía que, con el nombre de Ferrocarril Central, deberá
alcanzar las anchas llanuras del Departamento de Bolívar,
especialmente adecuadas para la ganadería, y llegar más tarde hasta
el Departamento de Antio quia con sus importantes minas de oro y
mineral de hierro. Posiblemente, esta línea, hoy en construcción,
dará también nuevo impulso a las industrias elaboradas de carnes,
rama que un packing-house intentó introducir en Coveñas, cerca de
Cartagena. Con razón se hace notar que las distancias desde la
costa Nordeste de Colombia a Europa, como también a los Estados
Unidos, son notablemente más cortas que desde la Atgentina y el
Uruguay.
Santa Marta, la tercera ciudad del litoral atlántico colombiano,
parece darpoco valor, por ahora, a una comunicación directa con el
interior del país, pese a poseer un buen puerto natural. La
construcción de una vía férrea hasta el Magdalena, comenzada en
tiempos, no fue llevada a cabo. Pero esta línea, con su trozo de
unos 50 kilómetros, ha servido para acceder a terrenos que se
mostraron extraordinariamente apropiados para el cultivo del
banano, y Santa Marta se ha convertido ahora en el centro de una
importante zona de plantaciones. La United Fruits Co., que ocupa
una posición de monopolio en la exportación dél banano de América
Central, y cuyas plantaciones en Colombia, Guatemala, Honduras y
Jamaica proveen al Viejo y Nuevo Mundo, se ha apoderado del puerto
y el ferrocarril de Santa Marta. Desde allí se efectúa la
exportación a Europa de este apreciado fruto tropical por medio de
barcos refrigerados, de propia construcción, de la línea Elders
& Fyffes Ltd.
Al desembarcar en Colombia, el recién llegado no recibe ya la
impresión de monotonía o de aislamiento del mundo. Las modernas
comunicaciones han influido aquí con una velocidad casi
norteamericana, inundando de. vida internacional las regiones
costeras. Pero los antiguos contrastes respecto de las tierras
altas del interior con las cuales sigue siendo dificultoso el
enlace, antes se han aumentado que disminuido en virtud de este
proceso desdibujador de la raza y la lengua.