Capítulo Déçimo
De la venida de vn armada española a Ytalia y el virrei de
Nápoles con ella, y de la guerra que hizo el Papa Clemente a los
coloneses, y del sitio de Frosalón, y de lo que hizieron los
exérçitos ynperial y eclesiástico
1.
El vltimo libro de los epitomados del Jobio es el beinte y
quatro y final de la parte primera, donde en el capítuloprimero
dize qu'el Papa Clemente, teniéndose por muy ynjuriado del hecho de
don Yugo y del cardenal Ponpeyo, determinó de descomulgar a éste y
hazer guerra al otro y al rreyno de Nápoles sin enbargo de las
treguas y rrehenes que para ello les avía dado. Y que para esto
enbió por vn musiur de Baldemonte a Françia, hermano del duque de
Lorena, que benía de los duques de Anges, que en otro tienpo fueron
rreyes de Nápoles, el qual benido con la gente de qu'élle armó,
entró por tierra de labor, y corriendo por la de aquel rreyno
napolitanotomó a Salerno, y hera tan señor del campo que hiço a don
Yugo rretirarse dentro en Nápoles, y que por otra parte la gente
del Papa tanbién arruynó en la canpaña de Rroma los castillos y
pueblos de los coloneses, y que en este tienpo el birrey Lanoy,
pasando d'España a Ytalia con vna armada de soldados alemanes y
españoles, le salieron tres armadas de galeras
2 de enemigos al enquentro que
heran: la de Andrea de Oria que seruía entonçes a Françia, y la de
la mesma Françia de quebenía por general el conde Pedro Nauarro (
que avnqu'el Jouio no lo dize hera rreçién suelto de su catiberio
entonçes, en birtud de la capitulaçión de Madrid, en vn capítulo de
la qual se contenía que los prisioneros de an-bas partes fuesen
sueltos) y la de Veneçia que, como está bisto, estava ya aquella
señoría ligada con françeses de que venía por general Paulo
Justiniano, y que de todas estas tres armadas se libró la española,
por benefiçio de vna tenpestad que sobrebino, la qual escapó y
aportó en puertos de la Toscana, y que desenbarcado el birrey y su
gente, se juntaron con él los coloneses y fueron sobre Frosalón, y
no lo pudieron tomar, y que de allí a çiertos días bino Rrençio
Cheri con exérçito y el capitán Bitelo, y presentaron sus batallas
hordenadas a los ynperiales, los quales, visto aquello, alçaron el
çerco, y que, siendo rronpidos, apenas conseruaron el artillería, y
lo que
3 çerca de la
sustançia d'este capítulo tavía que dezir hera
4 muchas cosas, pero no soy
abligado a destroncallas de mi obra prençipal, que son los
|Añáles, ni cada ora desconponellos porque lo quiera / el
Jouio.Y así hiré hilbanando todo lo que pudiere por no desconponer
cosa que yo tanto querría qu'estubiese sienpre conpuesta y
adornada; que sí estubiera (según el subjeto) si yo no fuere el
sastre que la vbiera bestido.
Y tornando al yntento
5 digo qu'es berdad lo qu'el Jobio dize qu'el Papa
quebrantó las treguas, sin enbargo de las rrehenes, y no por las
causas qu'el abispo
6
dize en el prinçipio de su capítulo, sino por las que al mesmo Sumo
Poncifiçe le debieron de
7 pareçer. Y la benida de musiur de Baldemonte a
Ytalia ya Rroma fue antes del tiempo qu'el auctor la pone, porque
si yo no me engaño, avn no estaua suelto el rrey quando fue esta
benida y llamamiento, el qual tenía la ynteligençia más honda de lo
que piensa el de Nochera, como
8 en nuestros
|Anales será visto
9, y estoy espantado cómo quitó la
gloria de la toma de Salerno a vn yt:aliano, por dársela a vn
françés; pero en fin, basta dalla a quien quiera, como no sea
español. Dígolo porque de aquella jornada no llebó cargo el
Baldemonte, sino Oraçio Ballón, capitán vien prinçipal y conçido.
Ya lo que dize Jobio, que después de tomado Salerno hiçieron
rretirar con su gentç a Nápoles a los ynperiales, pasa
diferentemente de como él lo escribe, porque antes presentaron la
batalla los napolitanos, y don Yugo con ellos, a los contrarios y
exérçito del
10 Papa,
y trabada vna escaramuça se despartió la contienda, y se bolbieron
los v nos a Salerno y los otros a Nápoles. y lo que quenta después,
de la benida del virrey con el armada d'España, fue antes que lo de
Salerno, y él todo lo enboruja y lo prepostera lo, porque la toma
de Salerno fue a' beinte y nueve de henero del año de beinte y
siete, y el armada desenbarcó en Gaeta y en los contornos a
prinçipio de dizienbre de beinte y seis. Y el yr sobre Frosalón con
los coloneses que luégo la acudieron, fue a veinte de dizienbre,
pero el suçeso no fue como el ovispo lo quenta, sino muy
difer,entemente, como haze todas las demás cosas que tocan a
españoles. Lo que pasa es que, venido Rrençio Cheri con todo el
exérçito del Papa a dçercar a Frosalón, qu'estaba tan fortificado
que beía el birrey que hera escusado estar perdiendo allí tienpo,
levantóse de aquella enpresa, y los d,e dentro, como se suele hazer
al rretirar, salieron a dar en la rretaguardia con poco prouecho /
d'ellos mesmos, safuo si es prouecho dos poco más que mosquetes que
allí tomaron ( qu'estoy espantado cómo no se acordó d'ellos el
Jobio para hazellos grandes culibrinas e otros preçiados tiros
semejantes), y algón bagaje, y bien poco y bien astroso, pues no lo
llevaba consigo, que como acontçe quedaua entre las tiendas del
campo, y en este medio asomó el capitán Rrençio con su exérçito y
estubo tan flaco, con no sello él sino muy baleroso capitán, que no
osó dar la batalla, ni quiso, a los españoles e ynperiales; pero ni
lo consintió, avnque los suyos se la pedían y se la aconsejaban, y
así el campo del Emperador se fue a çeperano con sus batallas
hordenadas, y el del Papa se fue a Piperno.
Y que con ser esto así, aya tan poco enpacho y tan poca
conçiençia en vn escritor moderno que, sin enbargo de las ystorias
de nuestros ojos y de nuestras manos, diga que fueron rronpidos los
ynperiales y españoles en aquella rretirada! Pero pregúntole yo: ¿
por qué no hizo minçión en esta mesma guerra, de quando fue nuestro
Hernando de Alarcón ( o señor Alarcón, por más conoçido nonbre
11, que avía buelto
d'España con el virrey) a entrar por tierra de los enemigos desde
çeparano, con españoles que Ilevó para aquella correría, donde hizo
singulares haçañas ? Ni
12 ¿ por qué no trata de quando se tomó Son sino por
los coloneses, aviéndolo poco antes ganádolo
13 los enemigos ? Pero porque
todas estas cosas tocan a proeças d'España, pareçió1e que hera bien
calladas. Mas avnqu'él las deje encubiertas, descobrillas an otras
corónicas, si no de tanto ornamento como lasuya, a lo menos de más
berdades qu'ella, y en lo que dize asímesmo en vna parte d'este su
capítulo, de la guerra y arruynamiento de pueblos y castillos que
hiço el Papa a los coloneses, pudiera tanbién dezir la defensa que
alló en hartos d'ellos, como fue en Monte Fortino y en Rroca del
Papa y en otros algunos. Pero él es tan amigo de no partir el sol,
no solo a españoles, pero tanbién a sus çecases, que avn no solo
partillo, pero ninguna parte de luz querría dalle, por pequeña que
fuese, sino dexallosa escuras, si tuese en su mano
14. Y la rruyna, que llama, de las
tierras colonesas, no fue con mucha parte tánto como él lo pinta; y
fuera mucho menor, avnque fue harto poca, si no vbiera Dios llevado
en aquellos días d'esta vida a don Luis de Córdoba, duque de Sesa,
enbajador de la magestad del Emperador en Rroma. El qual sabía /
muy bien dexar aquel ofiçio ( como ya durante él lo abía hecho dos
o tres bezes quando rreçebía algún agrauio la naçión española o las
que le eran afiçionadas) , y tomar el de capitán, y bolber por su
rrey y por su tierra, y por los seguidores d'ella.
Pero bolbiendo al propósito de las guerras del Clemente que
ofendía y del Carlos
15 que se defendía, es menester,para que se entienda
mejor el capítulo siguiente, que no se le olbide al lector
16 qu'el canpo ynperial
estaua en çeperano y el eclesiástico en Piperno, como ya está
dicho. Pero lo que más falta que dçir çerca d'esta materia y guerra
pontifiçia, y ,particulares d'ella, y tomas de pueblos, y daños de
vna parte y otra, quedarse a para otro lugar, qu'es para mí
talanquera y guarida que tengo contra el Jobio, que aora anda en el
caso del mundo, y con ésta yo me contento, y más con saber que abrá
otras muy mejores.