Capitulo Setimo
De la causa sospechosa d'estar / algunos libros del Jobio tan
abrebiados, y de la guerra que el Almirante de Françia hizo en
Ytalia, y de la pasada de musiur de Barbón al serviçio del
Emperador, y de la batalla y prisión del rrei de Françia.
El libro beinte y dos tanvién, como el pasado, no tiene más de
vn capítulo. Trata en él nuestro Paulo Jobio cómo después de estar
Lonvardía y Génoba por el Emperador, y quedado todo el estado de
Milán por él, y muerto el general d'él Guillermo Gonfier,
Almirante de aquel rreyno, y pasando los Alpes començó a entrar por
el estado milanesco
1 (
todo lo qual aconteçió avnqu' él no lo quenta en fin
2 de veinte y tres y prosecuçión
del año
3 beinte y
quatro) , y que
4 siendo
muerto el Próspero Colona vino por aquel mesmo tiempo a gouernar el
exérçito ymperial Carlos de Lanoy, flamenco, visorrey que hera de
Nápoles, y el marqués de Pescara con él, que avnqu'él
5 no lo dize, avía nuevamente
buelto d'España donde avía ydo
6 a quejarse del Próspero ya dexar la coronelía que
tenía de los españoles por no estar a su ovidiençia, y dize
asímismo cómo allegó el Almirante hasta
7 vista de la çiudad de Milán, y que le fue forçdo
rretirarse, y que envió el mesmo Almirante al eçelente capitán
Bayardo a tomar a Cremona, y que no pudo, yque los beneçianos
enbiaron exérçito en socorro del de] Emperador, y al duque de
Hurvino, su general, çon él, por virtud de la liga defensiba que
tenían hecha poco tiempo avía, de que en fin del capítulo / pasado
hezimos
8 mençión, y que
los françeses fueron en algunas partes rronpidos, avnque nunca vbo
batalla entera, y que los emperiales
9 hizieron vna puente sobr'el Tesín, y el Almirante
otra para defender que los contrarios no acometiesen los lugares
que quedavan a las espaldas haçia Nobara, y qu'el Juanín de
Médizis, que ya serbía en el campo del Emperador, juntando consigo
çierta gente del duque Esforçia, ganó a los françeses a Biagraso y
que no mucho después, pasando el Tesín y juntándose con el duque de
Hurbino, ganó, avnque con muerte de muchos, a Garlasco, y que
después de hauer rreçeuido el Almirante todos estos daños, fue
rronpido y mal herido en vna escaramuza cabe el
10 rrío Sesia, y que dos días
después adelante fue muerto Bayardo, capitán balentísimo, y el
arl:illería tomada, y que se hizo gran matança en los esguíçaros
que defendían la rretaguardia, y qu'el Almirante fue puesto en
huída y su exérçito destruydo y buelto él
11 en Françia, y que en
12 esta sazón estaua en
el campo del Emperador, Carlos duque de Borbón, françés, el qual
poco antes se avía apartado malvadamente, cometiendo trayçión del
seruiçio de su rrey y echo liga particular con el Emperador, para
destruyçión de su rrey y de su patria, y que siendo descubierros
sus disignios, huyó de Françia a Borgoña, estado del Emperador , y
de allí se avía benido a Ytalia, y andava en su campo, y que agora,
visto el exérçito de los françeses ya vençido,y las rreliquias d'él
rretiradas en / Françia, quería pasar con parte del campo ymperial
en aquella probinçia, y entrar por aquella parte en daño de
françeses, y que a don Carlos de Lanoy no le paresçía bien esta
jornada, avnque al marqués de Pescara sí, y que así avían y do
anbos, Borvón y marqués, con la ynfantería española y tudesca y con
algunos cauallos, y avían entrado por la Proençia, y puesto çerco a
Marsella, y aviéndola conbatido sin hefeto ninguno, y sauiendo
qu'el rrey benía en persona con poderoso exérçito al rremedio, avía
lebantado el sitio y buéltose por las Alpes marítimas a Ytalia y al
estado de Milán, y qu'el rrey Françisco tanbién con su campo abía
pasado los Alpes tras los españoles, y que abajado el vn exérçito y
el otro a Lonbardía, ganó el françés con buen suçeso a Milán, y el
marqués de Pescara con los españoles se avía rretirado a Lodi, y
Antonio de Leyva abía tomado cargo con los alemanes de defender a
Pabía
13. Y que los
beneçianos y el Papa Clemente no se enojaron de la mudança de la
guerra, porque siempre les avía pareçido mal el aver acometido a la
Proençia y ynçitar a nueva guerra al rrey de Françia, cosa no menos
soberbia que próxima a locura. Y que siguiendo los ympiriales el
conslejo de vn honbre huydo de su tierra, se avían mostrado más
amigos de guerra que de paz, y qu'el rrey du[dó s]i yría a Lodi a
rromper los españoles o a Pabía a rronper los alemanes, y que tomó
el más ynfiliçe consejo, y fue sobre Pauía donde después de hauer
estado quatro meses sobr' ella, y averse dibidido y después
divilitado sus fuerças, por
14 haver bellido [ a] los ynpiriales nuevos socorros
que Borbón trujo en este medio de Alemania, fue costreñido avenir a
batalla, en la qual fue vençido y los más nobles capitanes y
señores françeses / muertos, y el mesmo
15 su rrey preso, y que se
alegraron los españoles y alemanes con día en qu'el Emperador avía
naçido, y que luégo acabada la guerra con aquella vitoria y ganado
el estado de Milán, començaron a pensar los españoles de quitar el
ducado a Françisco Esforçia, y que se dezía que con codiçiosos
ánimos pretendían hazerse señores de toda y talia, porque
ensoberbeçidos con el próspero suçeso de sus empresas, querían que
pares\iiese que avían hecho la guerra para vtilidad propia suya y
no para prouecho ageno; conbiene a sauer, de Françisco
Esforçia.
Y antes que se trate de lo que ay que tratar en
16 este capítulo, que no es poco,
no se a de dexar de
17
considerar quán apriesa corre
18 por todas estas vitorias españolas, haziendo
epítome d'ellas, avnque no pítima, para poner sobre su corazón
19, y para esto dize que
se le perdieron no sé qué libros de su libro
20 en el saco de Rroma, como si
las cosas que an pasado en nuestro tienpo y por nuestras manos, y
escritas ya por nosotros otra vez, se pudiesen olbidar del todo
21 sin que todas o la
mayor parte d'ellas, o la
22mas sustançial no pudiese tornar a trasladar del
rregistro de la memoria, y el propósito d'este negoçio y de
23 su yntento se prueva
claro, porque entre estos libros epitomados está la guerra que hizo
el turco el año de veynte y seis a Vngría, quando el rrey de allí
fue muerto en ella, la qual pone muy por estenso y con las
particularidades a ystoria neçesarias, y acabado aquello, y
tornando a entrar en el curso de las feliçidades ynperiales, torna
luégo hasta el saco de Rroma a epitomar los libros que tratan
d'esto, avnque si avía d'escrebir estas guerras como las escribió
en el libro que yntituló del marqués de Pescara, no dexó de hazer
24 pequeña buena obra a
España en los epítomes, lo qual tanbién pluguiera a Dios hubiera
allí hecho, / y tornando al propósito que entre las manos
tenemosn
25, digo que
en este capítulo ay muchas cosas en él, que no sólo son
26 dignas de enmienda, pero ay
hartas de
27
consideraçión çerca de la yntençión del Jobio, y porque la ensalada
sea de dillersas cosas, tanbién vbo otras olbidadas, y d'éstas es
vna la rrendida del nonbrado castillo de Milán, de qu'él no haçe
minçión, y suçedió en el medio después de conclllidas las batallas
de que musiur de Lutreque fue general, y antes que bajase el
Almirante a Lonbardía con el nuevo y grande exérçito, de cuya
guerra se trata en este capítulo, y fue así que biendo musiur de
Mascaron, alcayde de aquella fortaleça, el mal suçeso de las
guerras françesas pasadas, y que ya no abía qu'esperar en socorro
ninguno, y que t:anpoco él no podía esperallo, según él
28 estalla alcançado de
bastimentos, lo rrindió el día del apóstol Sanctiago, a veinte y
çinco de jullio de aquel año de beinte y tres y se puso por alcayde
en él a
29 Juan Jacobo
de Galara, prinçipal callallero milanés. Lo qual todo pasado
30, començó el Almirante
a pasar los Alpes con el número de la gente qu'el Jobio en este
capítulo trata; avnque en la otra su obra del marqués de Pescara,
fundada de los mesmos çimientos qu'es otra
31, quitó diez milI ynfantes al
exérçito de Françia. Porque allí pone que bajó el Almirante con
treynta, y en este capítulo dize que con quarenta mill. Pero bien
beo que en esto va poco, que puede ser yerro o de su pluma o de su
escrillano, pues pasado ya el Almirante los Alpes, el Próspero,
general del exérçito de Carlos, salió a defender el paso del rrío
Tesín a el enemigo, y avn con estar muy doliente por no faltar a su
offiçio, se hizo llellar en vna litera, y antes de llegar a el
rrío, avía puesto en guarda / de çiert:o paso d'él al capitán Villa
Turiel, con çien soldados solos, españoles de su conpañía, y lo que
allí pasó quisiera yo que se le acordara a nuestroro obispo; pero
no quiso tener memoria
32, y en su libro de Pescara donde solamente haze
mençión d'este artículo, no cuenta otra cosa sino qu'este paso fue
defendido por su
33
Juanín de Médizis, capitán (y muy buen capitán)
34 ytaliano, y en esta otra
corónica nuestra en que entendemos dize, en este mesmo punto, que
todo el exérçito ymper,ial en esre paso del Tesín fue rrebatido; y
lo v no ni lo otro pasó así. Porque aquel paso del rrío solamente
fue defendido y amparado
35 por el capitán y soldados que he dicho, y es vna
de las eçelençias que, entre otras ynfinitas, se pueden contar
d'españoles de nuestros tiempos, y quiçá de los pasados asímesmo
36, que çien honbres
solos, con su capitán Françisco de Villa Turiel, defendiesen el
paso y puente que habían hechado los françeses sobre el rrío, a
todo el exérçito de Françia día e medio, y avnque el golpe y
peligro fue el día postrero y en este vltimo, es berdad que
37 enbió el Próspero a
Juanín de Médizis en socorro de los españoles, porque como estauan
sin cauallos hera menester enbialles algunos que andubiesen entre
los ynfantes, y así enbió al Juanín ( diestrísimo en aquella
cauallería) que ayudó a el capitán Villa Turiel, y hiço muy bien su
ofiçio, y se tomaron algunos prisioneros en aquella bien rreñida
escaramuça. Y avn hu'bo en ella, y en la defensa de çien honbres a
quarenta milI, otra mayor gentileça, que según buena borden de
guerra, quando ya el Próspero enbió a mandar a Villa Turiel que se
rretirase, se abían de rretirar primero los ynfantes ( que no
ynfantes, sino prínçipes los llamo yo aquel día, porque hagamos
equíbocos estos bocablos), y después a la postre se abían de
rretirar
38 los
cauallos, que avían de quedar escaramuçando con la banguardia
françesa, que pasaua ya de golpe, / mientras los otros de a pie se
ponían en cobro. Pero nunca aquel capitán español quiso que aquel
día oviese ley de guerra, por quedar él estimado sobre todas las
d'ella. Y así, hasta que Juanín de Médizis con toda su cauallería,
y tanbién çiertos ynfantes que con él avían bellido de su naçión se
vbiesen rretirado, nunca él quiso rretirarse, y los soldados peones
(como antiçamente los llamaban en nuest:ra España) fueron los
cauallos aquel día, y los cauallos fueron los
39 peones, que con solas estos dos
géneros de pieças ( sin enbargo de otras hartas de artillería con
que los españoles aquel día fueron ofendidos) , se ganó el juego, y
en este punto
40 dize
nuestro capítulo
41
que todo el exérçito del Emperador fue rrebatido entonçes su campo
nunca llegó a el rrío, ni más soldados de los que están dichos que
lo defendieron. De manera que sin ber el vn exérçito el golpe del
otro, se rretiró el Próspero con su canpo en saluo a la çiudad de
Milán, sin ser del exérçito françés rrelbatido. Donde antes de
llegar se enbió
42 de
guarniçión a Pauía Antonio de Leyba ( çiudad por secreto juiçio de
Dios dedicada siempre a aquel honbre), con ocho banderas
d'españoles y con dos estandartes de gente de armas y tres de
cauallos ligeros, y el Almirant:e fue
43 con su françés egérçito
44 y sitió aquella çiudad de
Milán, cabeça de aquel estado, la qual tubo dos meses çercada.
Pero tanbién en la continuaçión d'este çerco le pareçió a Paulo
( y no en esto sino Saulo, perseguidor dechristianos españoles)
45, de dexar de poner
las más prinçipales cosas ( en anbas obras suyas, Pescara y
corónica) que en aquel sitio aconteçieron, como fueron las
nonbradas escaramuças y encamisadas sustançiales que allí
suçedieron, que no fueron tan hordinarias que no alcançasen nonbre
de grande espeçiilidad. Prinçipal mente vna, de que salió por /
caudillo Juan de V rbina conseisçientos españoles, donde vna noche
hiçieron notable daño en el exérçito contrario, avnque con muerte
de los capit:anes Sánchez y Linares, y como fue asímesmo
46 otra muy nonbrada, donde se
hiço asímesmo semejante perjuiçio
47, y avn mayor a los françeses, por el capitán
Martín Sánchez, digo
48 Mancho, y su conpañía d'españoles, puesto caso
que el mesmo capitán asímesmo
49 quedó allí muerto, y avnque aquí nuestro Jobio
pusiera las haçañas de quien este campo entonçes rregía, por la
dolençia del Próspero ( que ya estaua muy al cauo de la bida), que
hera Hernando de Alarcón, no perdiera él nada, ni avn lo perdió
tanpoco el mesmo Alarcón en que no lo hiçiese; pues no negará Dios
( según se a de creer)
50 quien las escriba, como fue seruido de no
negar
51 quien las
hiçiese, y tanbién
52
en anbas obras no haze mençión ninguna de las escaramuças y
correrías que Antonio de Leyua desde Pauía haçía y mandaua haçer,
corriendo hasta el canpo de los françeses, siendo todas estas cosas
la causa que hiçieron rret:irar al Almirante, a veinte y siete de
nobienbre de aquel año que hemos dicho. Porque tanta priesa le
dieron por todas partes ( y el tiempo que tanbién hera tenpestuoso
no se la dio pequeña), que fue forçado a
53 dexar la canpaña y aposentarse en poblado.
Pero antes de alçar el çerco y rretirarse, calla el Jobio(como
diestro)
54 la
conjuración que çiertos ytalianos siendo avtor dello vn Morgante de
Parma, hiçieron para ent:regar a Milán vna noche, quando les
cupiese la guardia
55,
descubierto el trato por otro, cuyo nonbre no se me ofreçe al
presente
56, de la
conpañía d'Estéfano Colona, el qual lleuó el premio ( y todos
estotros
57 el pago)
de la maldad conçevtada, pasándolos por las picas, y calla /
asímesmo la rrebuelta que vbo en Pauía entre'epañoles
58 ytalianos, los quales asímesmo
59 lleuaron el pago
d'esta tacañería (porque ledemos su nombre propio)
60 que allí hiçieron a estotra
61 nuest:ra naçión, y
lleuáranlo mejor (avnque lo lleuaron bueno), si en anbos días (que
tantos
62 duró el
negoçio) Antonio deLeyba no pusiera su autoridad en medio.
Pero tornando a la rretirada de Milán de los françeses, no quiso
tanpoco escrebir nuestro ytaliano coronista
63 aquella solene molestia con
que fue haçiendo carne
64 en los françeses Hernando de Alarcón, que fue vna
de las cosas notables de aquella guerra, hasta ençerrar al enemigo
en Biagraso, donde se quedó el Almiç rante con la mayor parte del
exérçito, y el rrestante dio a musiur Bayardo. El qual, primero que
se vbiese lebantado el campo de Milán, avía sido enbiado a tomar a
Cremona, y sin podello hazer se abía buelto, y agora se le dio
comisión de aposentarse en Rrebeco, dos leguas de adonde estaua su
general, llebando de guarniçión allí
65 quinientas lanças, y milI caballos ligeros, y
gran parte de la ynfantería françesa. En el qual medio, Carlos de
Lanoy, visorrey de Nápoles, y con él el marqués de Pescara (buelto
ya de España), por mandado ynpirial benían a Lonbardía a causa de
la dolençia del Próspero, la qual fue tan grande, qu'el segundo día
de Nauidad, qu'el día antes començó a ser, del año de beinte y quaç
tro, le Ileuó Dios d'esta bida, avnque en e1la estando ya sin
sentido
66, le
alcançaron a ver los birrey y marqués ya dichos, y olbidósele
tanbién al Jovio, digo a su plu ma, por no querérselo acordar su
amo
67, aquella
encamisada notable ( y si vbiera otro nonbre más acomodado para
esajerar este negoçio tanbién lo hiçiera)
68 qu'estos nuebos gouernadores
del campo, espeçialmente el marqués de Pescara, / luégo rreçién
llegados mandaron hazer,avnque en la bida del marqués no se le
oluidó del todo, pero quéntalo de otra manera de como pasó, sin
tomar este nonbre d'español en la boca, como nonbre a él pesado y
aborreçible
69.
Esto de que trato es de quando el birrey y marqués fueron con
tres milI españoles sobre Rrebeco, y con dos mil alemanes ( no los
dexemos olbidados ni paguemos en la moneda que nos pagan)
70, abiendo enbiado
primero a Juanín de Médizis con su cauallería para qu'estubiese en
el contorno de Biagraso, donde estaua el Almirante, para que si los
v nos fuesen a socorrer los del otro lugar, no lo pudiesen hazer
sin destruiçión de los que fuesen a haçello
71, y así Rrebeco fue
72 aquella noche entrado y tomado
por los españoles que llebaban el abanguardia, y muerta gran
cantidad de françeses, y desballijados muchos, y tomado grande
73 cantidad de bagaje y,
en fin, deshecha toda aquella parte del exérçito que allí rresidía
y el mesmo capitán Bayardo escapó a pie y en camisa, y los que de
allí saliendo
74
procuraron yr a salbarse en Biagraso, toparon con Juanín de Médizis
que acabó de destruillos. Todos estos olbidos del Jobio y faltas,
bien se bee que, siendo suyas, pierde él el juego haçiéndolas, y no
los españoles que ganaron aquel mesmo juego, en que se jugaua aquel
estado de Lonbardía. Pero boluiendo al curso de sus
ynconsideraçiones y lo demás que d'él s'entiende, digo que
75 a el Almirante le fue
forçado salir de Biagraso, después de todo lo susodicho ( dexando
allí guarniçión) y rretirarse a Nobara.Y desde allí hasta ser
deshecho y metelle por los Alpes adentro (perdida la mayor parte de
su gente y el artillería y banderas, y muertos dos prinçipales
capitanes françeses, Bayardo y Bandenes, y el mesmo general herido
/ de vn arcabuçazo) , dehaçe a los españoles que todoesto hiçieron,
en aquel su libro de la bida del de Pescara, por vna manera que no
la acabo d'entender. Vnas beçes los haze
76 que se rretraen, otras que huyen, y otras que
haz en otros siniestros de milI maneras, por no dalles la gura que
parezca que no nos podamos atribuir ( que ést'es su yntento)
77 el primado de aquella
bitoria. Que cómo todo ello pasó y quán al rrebés de como él lo
trata, se deue de contar bien largo en las corónicas de nuestro
rrey y Emperador, y en otras muchas partes, y en los Anales del
quinto Carlos, que otras vezes tengo alegados, tanbién confieso
qu'está escrito el pedaço que d'ello allí me cupo, y lo que agora
asímesmo me cabe en este capítulo, es lo que
78 dize
79 este autor, que después de
deshecho ya el Almirante y buéltose
80 en Françia, que de los lugares que quedaban por
françeses fue a tomar el v no Juanín de Médizis, que fue a Biagraso
y lo tomó, en lo qual dize mucha
81 berdad, y que desde allí fue a tomar a Garlasco.
En esto se engaña, por que aquella jornada se cometió a Françisco
María de Montefeltro, duque de V rbino, general del campo de
beneçianos, los quales en esta guerra ayudaban a los ynperiales por
birtud de
82 la liga
que se hiço poco avía
83 con el Papa Adriano para la defensa de y talia.
La qual ayuda murió bien rreçién naçida, y
84 en esta guerra del Almirante
se començó y acabó, porque
85 buelto después en persona el rrey de Françia a
Ytalia, no se les dio mucho a los de Beneçia por ayudar al françés
( que harta ayuda fue no enbiar el ayuda que heran obligados en
quebrantamiento de la capitulaçión). Así qu'este general suyo agora
es el que fue a tomar a Garlasco / y lo omó. Pero como se acordó
d'estos dos lugares tomados por ytalianos, no se acordara de Lodi y
de Alejandra
86 de la
Palla, plaças fuertes tomadas por españoles, tomando la vna enpresa
a cargo el marqués de Mantua, y la otra el de Pescara, y rrendiendo
la vna Federico, prínçepe de Buzuli, al vn marqués, y musior de
Bueyset la otra, al otro.
Y dexando esto
87,
bengamos a lo que más dize el obispo Paulo
88 en este capítulo de la pasada
de Borbón al seruiçio ymperial, lo qual él llama maldad, y otros
bituperosos nonbres, no solo en este paso, mas cada vez que se le
ofreçió hablar en toda su corónica de aquel generoso y eçelente
capitán, y avnqu'él en este capítulo no pone las causas d'esta
mudança de Borbón, que fuera neçesario ponellas, pues que la tenía
por mala y perbersa, pero pónelas
89 en su obra que ya muchas beçes tenemos alegada
del marqués de Pescara. y no puso las que pasaron ni las que
causaron la alteraçión de Borbón, y si acaso apunta algo d'ellas,
pónelas de otra manera de lo que suçedieron, por haçer culpádo al
que no tubo culpa en haçer lo que hiço, * solo sepa el lector en
este artículo, que este negoçio tocante a Borbón, que sé yo que
porque lo dexara escrito de la manera que lo dexó le pudiera ser
bien gratificado al Jobio, que si lo fue [ 0 ] no, yo sé quién sabe
un pedaço d'ello; pero no dexemos hecha tan a lo. . . la Historia
Jovia *
89a,
presupuesto ( que como él tanbién lo dize), el rrey Françisco y
'Carlos de Borbón ( que 'así se llamaba)
90 tenían estrechísima amistad y hera grande
açeptaçión
91 lo qu'el
v no alcançaua en su priuança con el otro. Pero todo esto no haçía
al caso, antes es
92
de más culpa el que hizo agrauios
93 por donde mereçiese biolarse esta estrecha
tratança y
94
familiaridad; y congójome, çierto, en que no puede yr esto aquí
sino a rremiendos
95.
Póngase la culpa d'ello al Jobio, que la tiene harto mayor que
Borbón en ponerse la cruz rroja. El qual Jouio da
96 solas dos causas
97 d'esta rrebelión (llamémosla
como él la llama), avnque a la berdad ellas
98 fueron tres o quatro, bien a
la larga contadas en los Anales. Dize, / pues, nuestro autor
99 que sin propósito
ninguno el Borbón hiço aquella mudança, porque le puso pleito
Lubidica, madre del rrey, a çiertos lugares de su estado, y esto es
engaño, porqu'el pleyto fue puesto a todos sus estados, que después
de la casa rreal hera la mayor que en Françia abía, y así la
demanda le fue puesta a los ducados de Borbón y d'Albernia de
Jatelarau, y al condado de Claramonte, y al condado de Floreste, ya
la çiudad de Molines, ya otros muchos que no nonbro, sin dexalle
vna almena sola fuera de litijio, y paréçele al obispo
100 que de vn tan grande señor
querello
101 dexar
hecho vn senzillo escudero es pequeña causa, y que se vbiese bisto
en Françia el mayor señor d'ella, y se esperase ber el más pobre
del mesmo rreyno, y qu'el suçeso avía de ser el que se sospechaua y
estaua claro. Porque su contrario hera la madre de vn rrey
obedientísimo, como buen hijo, a su mesma
102 madre, y que claramente se
deçía por toda la corte françesa y por toda aquella probinçia, la
boluntad que renía el hijo de conplaçer a la madre en esto. Lo qual
biera claramente qualquiera, avnque no biera
103 tanto como
104 Borbón en ello, porqu'el
pleyto se siguía no en tribunales ordinarios, sino por comisiones
particulares, contra las hordenanças del rreyno, ante juezes
sospechosos al Borbón ( avnque todos lo heran) , pero
prinçipalmente lo
105 heran aquéllos, muy llenos de sospecha. Pues el
derecho hera muy sustançial con que aquellos estados se le pedían:
pedíaselos la Ludíbica por ser hija de Margarita de Botbón, muger
de Felipe, duque de Saboya, la qual Margarita fue hermana de Pedro,
duque de aquel estadoborbonesco
106, biniendo el Carlos por línea derecha de
barones, siendo hijo de Giliberto, Señor de Monpensier, que benía
del tronco baronill de los que he dicho, y no aviendo / cosa más
sabida ni notoria en Françia que, por la ley qu'ellos llaman sálica
y por el otro derecho que los mesmos françeses dizen apenagio ( que
tray
107 origen
desde Faramundo su primer rrey), no puede heredar muger estado
françés ninguno ( ni el mesmo rrey tanpoco) , quitados algunos
estados que por costumbre, y otros por preuillegio ( que son los v
nos y los otros bien pocos), están fuera de la ley que he dicho, y
no hera buena manera de cunplimiento la que apunta el lobio (yen la
berdad pasó así), qu'el rrey prometiese al Borbón de dalle de comer
y estado, si la madre salía con el pleyto, porque dexado ser, como
está dicho, cunplimiento, no le podía dar equibalençia bastante si
no le dalla casi el mesmo rreyno. Alliende de que ya se puede ber
quánto más se puede y
108 deue estimar vna almena de los predeçesores,
que vn castillo entero nuebamente adquerido, y la causa que pone el
labio por vltima, qu'es quando entró el françés por los estados de
Flandes ( y
109 fue
en fin del año de beinte y v no, pasado ya lo de Rroberto de la
Marcha que ya tenemos tratado), qu'el Françisco aquel día se
presentó cabe Balençianas a los ynperiales, y al conde Nasao su
general, que contra la preminençia de la condestablía de Borbón
avía dado la banguardia a musiur de Alançon, es engaño como las
otras diese la banguardia aquel día a quien el rrey quisiese, sino
porque aviéndosela dado a él, e yendo ya a confrontar con los
enemigos, se la mandó quitar y que se pasase a la batalla, y que al
Alançon entregase aquella primera gente de la pelea
110 (notable ynjuria),
espeçialmenteque conoçió ya que se haçía por sospecha que d'él se
tenía, y quánto se ganó en el trueque, el suçeso lo mostró, pues
perdió ef françés en perder la coyuntura de aquel día, todo lo que
no pudo cobrar en quarenta años continuos que vbo después de
guerra, que cos / taron al mundo más de quinientos mill honbres;
todo lo qual se escusaua, y el Carlos
111 quedaua sin Baja Alemaña aquella ora, y avn
no sé si sin más estados qu'éstos, si se vbiera sauido por los
françeses vsar de la ocasión. Pero tornando a nuestro Borbón, él
tubo justísimas causas para dexar su antigua morada y de sus
pasados, todas las quales se berán bien a lo largo puestas en los
Añales, y si todabía alguno tubiere algún escrúpolo, para que quede
sin él sepa que después de otras cosas que de muy mala y perbersa
dijestión pasaron, que vlcimamente se abía puesto asechanças a su
bida y persona, la qual corría notorio peligro, y así líçitamente
pudo el Barbón prclamar en libertad, espeçialmente ante, a vn
prínçipe el mayor del mundo y Emperador d'él, y del mesmo Borbón
dos beçes su pariente, porque Felipo, duque de Borgoña, que
llamaron el Bueno, hijo del duque Juan, casó a su hermana Ynés con
Carlos de Barbón, hijo de Juan, duque de Borbón, de cuyo projenie
deçendía este Carlos Borbón de quien tratamos. Y el segundo
parentesco que ay entre la casa de Borgoña y la borbonesca, es
qu'el hijo d'este Felipo el Bueno que hemos dicho y se llamó Carlos
(bien nonbrado por baleroso en las ystorias del mundo), casó con
Ysauel, hija de su tía Ynés, y de aquel Carlos, duque de Barbón,
que hemos dicho, que por esta quenta hera su prima hermana, del
qual matrimonio quedó sola María, agiiela de nuestro Carlos
Enperador.
Y todo lo demás que ay que contar çerca d'esta traslaçión del
Carlos al Carlos, debe de estar en las corónicas del v no vien
largamente escrito, y es casi ynposible podello contar en la horden
que alebamos, donde no se trata otra cosa sino de la rreprobaçión
del Jobio. El qual, continuando su manera d'escribir, dize qu'el
Borbón quiso entrar por Françia ( como de hecho entró) contra
boluntad de don Carlos de Lanoy, / virrey y gouernador del
exérçito. Lo qual pasa al contrario, y al mesmo alego por testigo,
que en la bida del marqués de Pescara dize qu'esta entrada en
Françia se hiço con consentimiento del Emperador y del rrey de y
ngalaterra, que se abía declarado en fauor e ayuda del mesmo
Emperador, y por fuerça el birrey avía de obedeçer a su rrey, y
avnque en aquella guerra y entrada por la Proençia no se pudo tomar
Marsella, por estar muy fortificada, pero la destreça del marqués
causó que todo el exérçito se rreduxese seguro en Lonbardía, puesto
caso qu'el rrey françés, con poderosísimo exérçiro, mayor que
ninguno de los que avían traydo sus capitanes pasados, le biniese
molestando por la rretaguarda, pero bien a costa françesa. Que fue
tanta, que dexando de seguir a los çesarianos, tomasen
112 otro camino de los Alpes,
para tomar la delantera a los españoles, y allegasen primero
qu'ellos al estado de Milán, y avnque no primero, pero allegaron
casi juntos el vn hexérçito y el otro, y los ynperiales entraron en
Milán a veinte y dos de oto ubre, casi noche, del año de beinte y
quatro, y otro día en amaneçiendo estava ya el campo françés a
vista de Milán, o a lo menos la banguardia d ' él, y abíase
acordado, antes d'entrar en aquel pueblo, viendo quán poca gente
avía en todo el exérçito, y quán poderoso el françés benya, de
guardar solos tres pueblos, y rrepartir en ellos la mayor parte de
aquel pequeño campo. El v no, que hera Pauía, se le dio cargo
Antonio de Leyba, que le guardase con quatro milI alemanes, y milI
españoles, y do çientos cauallos lijeros, y dçientos de armas,
tanbién españoles, de los que el birrey avía traydo de Nápoles. Ya
Lodi, que hera la otra çiudad que se avía de guardar, fuese el
duque Françisco Esforçia, con çierto golpe de honbres de armas, y
la jente ytaliana, que heran dos milI/ y tantos de aquella naçión,
fuesen a anparar la terçera plaça, que hera Cremona; y todo así se
efetuó, y lo grueso del exérçito, con el marqués de Pescara y
Borbón, se fuesen a Milán, donde entraron quando tengo contado.
Pero como en amaneçiendo biesen los françeses, y en Milán (por
causa de çierta pestilençia grandísima que avía a:bido) estubiese
todo perdido y destroçado, y vbiese grande yncomodidad para haçer
trincheas, y lo que hera neçesario para defender aquel gran pueblo,
acordaron (biéndolo yndefensible), de salirse d'él, y así se fueron
a Lodi, saliendo el canpo ynperial por vna puerta y el françés
entrando por otra, de tal manera y con tanta presteça lo v no y lo
otro, que se bieron aquel día y aquella ora en Milán cruçes rrojas
y blancas mezcladas, haziéndose prisioneros v nos a otros. Pero en
fin, el campo çesáreo fue rreduçido, seguro y saluo en Lodi, syn
perseguille los françeses, que se cree que lo pudieran deshaçer
aquel día. En lo qual no hazer consistió toda la destruyçión
françesa que después suçedió, y el rrey, entrado en Milán,
contentándose con pareçelle que abía hecho lo que sus capitanes no
abían podido conseç guir, y dexando puesto çerco al castillo,
consultó lo que se debía hazer para dar fin a la guerra, y tomó el
más ynfeliçe acuerdo, y fue sobre Pauía y sobre Antonio de Leyba,
con todo aquel su poderoso exérçito y canpo.
Y en este negçio y nueva guerra, Papa y beneçianos coligados con
el Emperador, biendo tan pujante al françés, no quisieron enojalle
y se avstubieron de enbiar el ayuda que heran obligados al campo
ynperial. El qual, siendo desanparado de todos, se continuó el
negoçio y el çerco de Pauía, y así toda Lonbardía ardía con esta
nueva guerra. Pero lo que no puede oyrse con paçiençia ninguna, es
lo que çerca d'esto aquel obispo
113 dize, y no sólo él, pero otro mayor obispo, y
el mayor de la christiandad, lo dixo tan / bién entonçes, de quien
estotro lo tomó; el v no para sus fines y el otro para su
escritura, y es dezir qu'el Emperador e ymperiales abían dado causa
a la desbentura d'esta nueva guerra, ya que se abrusase otra uez
con ella y talia, por aver yrritado y provocado al françés,
entrando con su exérçito por su rreyno, no queriendo contentarse
con que en la destruyçión del Almirante se abía puesto fin a las
guerras, quedando con lo que se pretendía, que hera hechar a los
françeses de la provinçia ytaliana y sacalle de sus manos el estado
de Milán, y que por estotra nueba causa, de hauer entrado tan
dentro por Françia avía suçedido de proueerse el françés de
exérçito, y después de aver hechado los ynperiales de aquella
probinçia, tornar él, con el exérçito que tenía hecho para su
defensa, a entrar de nuebo por Ytalia, lo qual se vbiera escusado,
si el exérçito del Carlos se vbiera contentado con lo de Ytalia. Y
lo bueno es que dize que por esta causa los beneçianos y Papa se
astubieron d'esta guerra. Es falsísima cosa, pues el v no se apartó
por la liga secreta que con el françés tenía, mediante Alberto,
conde del Carpio, su grande amigo dende su moçedad de anbos. (El
qual al prinçipio de su Pontificado le hizo apartar del amistad
carlesca
114 y
ponella en el Françisco, como después andando los tienpoS, y
asímesmo entonçes, se vido vien claramente, y más de lo que fuera
menester vello)
115, y los otros, por miedo de no enojar al mesmo
françés,y las demás señorías y potentados menores mediante los
dichos, seguían la voluntad dellos, y en fin todos, v nos y otros,
dejaron desanparado el exérçito. Pero pregunto yo al señor obispo
116 ( que ojalá, como
hera obligado, vbiera entendido no en ystorias sino en sus obejas,
que como no / fueran españolas se a de presumir que lo hiçiera
bien)
117, si la
guerra del Almirante abía puesto fin a las de Ytalia, y aquel avía
sido atajo para qu'el françés no bolbiese más a ella, como no lo
fue quando aconteçió lo mesmo el año de beinte y v no que los
çesarianos ganaron la çiudad de Milán ya sus aderençias, pues
tanbién fueron los françeses hechados entonzes de la mayor parte de
aquel estado. Y, ¿ por qué asímesmo tornó el rrey a probar de nuevo
la bentura, enbiando otra vez al mesmo Lutreque, que abía sido
general de la guerra pasada con nuevo exérçito ? Y, ¿ por qué la
Bicoca no le fue freno a Françia, de lo que allí fue Dios seruido,
que quedase determinado ? Y, pues en aquel año, que fue el de
beinte y dos, tanbién los françeses fueron expelidos de toda
Lonbardía y an por añadidura tanbién de Génoba, ¿ para qué
bolbieron a Ytalia terçera vez a tentar la fortuna, con el
Almirante su general? De manera que, avnque deuajo d'este mesmo
gobiemo del Almirante, tanbién fueron bençidos y destruydos, y la
guerra acabada, y ellos, sin quedar v no, botados de toda Ytalia,
no dexara el rrey Françisco de yn tentar de nuevo lo que después
yntentó, porque la porfía es çircunstançia de la obstinaçión. Y si
la guerra del Almirante ( tornemos a ella)
118, avía de acauar las guerras
de Y talia, como no la acauó después la del mesmo rrey, señor del
mesmo
119 Almirante
y el que lo abía enbiado, pues quedando deshecho su hexérçito
cabe
120 Pabía, y
el mesmo rrey preso, e Ytalia sin guerra ninguna, y capitulado
después en Madrid, y rrenunçiado los derechos de Ytalia, no bastó
tanpoco para que después no yntentase cosas nuevas en la mesma
probinçia, y metiese dibersos exérçitos en ella en diuersas beçes.
Y si por bentura dixese que por la rriguridad del contrato, y para
que se dulçorase
121 lo que en Madrid se avía capitulado, ¿ por qué
después, quando de nuevo se capituló en Canbray, año de beinte y
nueve, y cobró sus hijos y se quedó con Borgoña, que hera en lo que
consistía la mayor / dificultad, y rrenunçió a todas las cosas
ytalianas, y se apartó del derecho d'ellas ? ¿ Por qué de nuevo
tornó después, el año de treynta y seis, a meter exérçito en
Ytalia, ya rrebolber lo ya quietado y asosegado ? , y ¿ por qué no
bastaron las treguas del año de treynta y ocho, para qu'el año de
quarenta y dos no tornase a hacer lo mesmo, ni la capitulaçión de
quarenta y cuatro, para que adelante él y su hijo, que suçedió en
la mesma guerra, no procurasen lo mesmo sin perder aquel pío
deYtalia ? De manera qu'entre juiçios graues, y avn entre bulgares
por mucho que lo sean, es cosa de rreyr, y avn mejor quiçá de
llorar, pensar que la guerra en que el Almirante fue deshecho, abía
puesto fin a las guerras de Ytalia, y que los españoles avían
probocado con nueba guerra a qu'el rrey la pasase en Ytalia; pues
nunca bastaron los bençimientos de antes ni los de después, ni el
del mesmo rrey, ni tanto número de bitorias, y de capitulaçiones, y
juramentos, y palabras dadas, para matalle la sed de Lonbardía; y
para matalla fue menester matar más de treçientos milI honbres, y
con todo no se mató estotra que digo, sino hidrópico d'ello acabó
la bida.
Y bengamos aora a la mesma contienda tan nonbrada y sabida,
quando el rrey, no podiendo tomar a Pauía quetenía çercada, vino el
exérçito del Carlos
122 a dalle la batalla, y se la dio, cuya memoria
es vna de las nonbradas que agora andan por el mundo, donde todo el
exérçito del rrey fue destruydo y hecho pedaços, y todos los
grandes y señores françeses presos y muertos, y su rrey asímesmo
123 catiuo y traído a
España. Pero, ¿ por dónde començaré a tratar esto, ya rrepunar
124 treçientas cosas
qu'el Jobio dize fuera de propósito? y esto pasara no
125 ra uena , y cammara por sm
proposltos quanto e mandara. Pero no solo esto, pero
126 dize gran número de cosas
contra lo que en rrealidad de berdad pasó, lo qual quenta en
aquella su obra de la uida del marqués, que en estotro nuestro
capítulo epitomado no haze más de pasar por la posta, y bien
aposta. Pero
127
con todo esto, dize en este / mesmo capítulo que hauiendo dibi dido
el françés sus fuerças, y por otra parte dibilitádose a los
ynperiales, abiéndoles
128 bellido nuevo socorro
129, se les dio la batalla. Sin
saver el Jobio qué cosa es en la guerra el dibilitar, avnque en los
cuerpos vmanos bien eçelentemente lo sabía, como honbre muy
enseñado en la mediçina y en las otras partes conçernientes a ella.
El llama dividirse las fuerças rreales, porqu'el Françisco avía
enbiado a Juan Estuardo, duque de Albania, con çiertas lanças
ligeras y de armas, y con muy poca ynfantería (porque la demás se
había de haçer en la comarca de Rroma como después se hiço) , para
acometer al rreyno de Nápoles. y llama dibilitar porque se le
hauían ydo tres mill y quinientos, y no más, grisones lestadas de
Juan Jacobo De Médizis, que por rraçón de tener en su guarda el
castillo de Mus, hera su frontero y abía tomado en aquella comarca
no sé qué pueblo. y diçe tanbién que el exérçito del Emperador se
abí'acreçentado con nuevos socorros, lo qual dize por seis mill
ynfantes que truxo Borbón, hauiendo nuevamente y do Alemaña por
ellos. Pero con todo esto no considera, o a lo menos no quiere
considerar, que sin enbargo d'este acreçentamiento de los v nos y
dibilitaçión de los otros, lo qual estiende bien y anplía en su
libro de Pescara, quedaua si se contauan anbas ynfanterías ( con
otra nueva que bino d'esguíçaros en aquellos vltimos días antes de
la batalla) , con más de seis milI ynfantes más en el campo del
rrey, que no en el del Emperador. Pues en cauaç llería no ay que
dudar sino que, no solo en el número, sino tanbién en la calidad (
no lo negaré)
130
llebaua bentaja la françesa, porque ya es sabido de todos quán
esmerada gente es la de aquella naçión con vna lança en el rristre,
y d'estotra parte, quitada las bandas que truxo el birrey desde
Nápoles, la demás avn no hera hordinaria cauallería; que de todas
estas menudençias es menester dar quenta, para satisfaçer al Jobio
del acreçentamiento que quiere dar de gente a los ynperiales, y de
la cantidad que quiere quitar a los françeses. /
Pero vengamos a la pelea, y mientras los v nos y los otros
conbaten, quiero yo conbatir con el Jobio, el qual pone tantas
cosas, y tan diferentes de como en la batalla y tanbién muchos ay
que en ella se hallaron, rremicillo todo a lo que está escrito ya
los ojos de los que lo bieron, y çiertamente d'este escritor, de
algunas de sus cosas, m'espanto y de otras me rrío; pero de otras
singularísimamente
131 me henojo y tomo có1era, y d'estas vltimas es
vna la manera y astuçia que tubo en escrebir est:a batalla, en
aquella bida del marqués, donde casi no toma el non'bre español en
la boca, sabiendo lo contrario todo el mundo; y bien digo todo el
mundo, porque hasta los bárbaros d'estrañas naçiones a corrido esta
batalla, en la qual, como se saue, los esquadrones no fueron hechos
ni rrepartidos, como el Jobio los pone, ni de las naçiones que los
haze todos, y lo çelente es que con sus ytalianos, que heran dos
milI y quinientos, y se perdieron con el artillería que trayan a
cargo
132, a la
entrada del Parco, mezcla tres conpañías d'españoles, como quiera
que ni vn solo español benía en aquella rretaguarda, que en ella
benían los que he dicho, * y es notorio [ y que ]dó visto * y
escrito, qu'el primero esquadrón d'españoles y alemanes mezclados,
éste fue a conbatir el palaçio de Mirabel, avnque hecho esto bolbió
luégo a la batalla, y otro esquadrón de solos españoles, sin mezcla
de otra naçión ninguna, rronpió de parte a parte otro de çuyços,
que hera el primero de los contrarios, y rronpido éste, y biniendo
otro de la mesma naçión a dar de traués y por el lado en los
españoles, les fue
133 neçesario dar medio
134 en rrededor vna buelta
esquadronadamente, para boluer la cara a los enemigos, que
ynadvirtida y quiçá maliçiosamente, Galeaçio Capella, escritor
tanbién ytaliano, llamó rretirar; que avnque el retirar tanbién es
cosa conbiniente y preçepto sustançial contenido en las leyes de la
guerra, pero aquí no lo vbo, porque no fue neçesario, ni vbo más
misterio de aquel que ay quando / vn honbre se buelbe cara a cara
quando es acometido por vn lado o por las espaldas; o como quando
en la batalla nabal (porque nos aprouechemos de la conparaçión que
pusimos en los Añales)
135 dos navíos anda el v no al otro por ganarse el
biento, que paresçe qu'el v no huye del otro, y es muy ynportante
cosa aquel negoçio para aquella guerra de la mar, y así, estando
mezclados los v nos con los otros, bino otro esquadron de alemanes
en socorro de los españoles y luégotodos los de vna banda y otra,
ni más ni menos se mezclaron peleando como devían, y los cauallos
lo mesmo" y con ellos a vn lado vnas conpañías d'españoles
(prouisión del marqués de Pescara), la qual fue la de don Alonso de
Córdoba y la de Rrodrigo de Rripalda, de manera que allegando los
cauallos contrarios a encontrarse con estot'ros, quedaron primero
bien rroçiados de aquella arcabuçería española, y por otra parte
tanbién el capitán Quesada con quatroçientos españoles (por horden
del mesmo marqués), arremetió en el prençipio de la batalla a la
artillería enemiga y la ganó, y hechó de allí a musiur de Alançon,
qu'estaua acaso allí de rretaguarda con sus cauallos y con çierta
ynfántería gascona, donde luégo llegó el marqués del Gasto con sus
españoles y alemanes, buelto ya de Mirabel, con el qual se acabó el
hecho del artillería con tan gran carga que se dio al de Alançon,
que se hiço qu'él mesmo rronpiese su mesma ynfantería yendo
huyendo. Al qual marqués del Gasto, alaba con magníficas palabras,
haçiéndole poseedor de grandes virtudes, y con rraçón, por çierto,
lo v no y lo otro. Pero quiero que sepa el señor obispo, y bien sé
que lo sabe
136,
qu'entre las otras sus muchas eçelençias alcançaua por estremo la
de la liberalidad, tan grandemente, que con ser no más de vn señor,
no le haçía bentaja la del rrey de Françia, a cuya prdbinçia caminó
tres beçes a ver esto por expiriençia nuestro Jobio, ya deçille que
avía muerto en esta batalla ( en la qual el Jobio no se halló) por
sus manos a don Hernando Castriote, marqués de çibita de Santángel,
ya otros dozientos milI alférez y capitanes, y que lo tenía puesto
así en sus escritos con otras grandes preczas ( sic) .
Pero tornando a la batalla, en ella puso a la letra o que e
dicho, / y de nada d'ello haze mençión el deNochera,
137 como si los españoles
enteramente no vbieran ganado aquella vitoria, con çierta
partiçipaçión biell honrrosa de los alemanes, y como si no vbiera
español en toda aquella contienda, y como si se vbieran quedado
todos en Lodi, qu'es de adonde salió el exérçito, así no haze
minçión
138
d'ellos, y si la haze es casi nunca, y
139 muy pocas bezes, y para cosas no nada
ynportantes al meollo
140 de la batalla, y para v nos disparates
(perdóneme en este paso la grauedad del auctor)
141, que si no es por honbres
del todo perdido el juiçio, verán clarísimamente la yntençión que
tubo. Pero hartas bezes, luégo tras esto, en el fin d ' este
capítulo, los nonbra para deçir mal d'ellos, afirmando que ynchados
d'esta bitoria no abiéndoles él dado ninguna parte d'ella),
quisieron quitar el estado a Françisco Esforçia y quedarse con él,
paresçiendo que avían peleado más por su prouecho que por el del
duque de Milán, contra todo lo qu'estaua capitulado, y así los haze
vsurpadores de lo ageno, y que avían militado para su vtilidad, y
que contra la voluntad de su amo
142 haçían la guerra para su ganançia propia,
pretendiendo Icon codiçiosos ánimos hazerse señores (qu'es tanto
como deçir tiranos) de toda Ytalia. Engaño, despropósito
143, maliçia y
disparate nunca bisto, ¿ porque
144 qué parte heran los españoles para hazer
semejante hazaña contra la boluntad de los que los gouernaban, ya
cuya ovidençia estaban ? Y si por los gouernadores lo dize, ¿ qué
parte heran ellos
145 a cometer aquel ynsulto contra la voluntad del
Emperador su amo, debajo de cuyas banderas militaban ? Pero en este
paso bien entiendo yo al Jobio; él quería poner esta culpa a el
Emperador, por conformarse con el pareçer de los ytalianos que
entonçes tubieron, y por desculpar al duque Esforçia del crimen,
lese magestatis que de allí a poco cometió contra vn prínçipe que
avía gastado más de doçe millones de oro, con muerte de ynfinita
gente de todas naçiones y de balerosos capitanes d'ellas, por
entregalle a él su esçado milanesco
146, y el Jobio al Emperador no se la osa cargar, /
por ber si podría él cargarse así de bene£içios de la liberalidad
ymperial, porque escriuió en su tienpo todas estas cosas, y cárgala
a quien tenía tan poca culpa como el mesmo Emperador, pues él ni
ellos no tubieron ninguna en este caso, como largamente será bisto
en el capítulo siguiente, y se berá allí la mayor yngratitud del
duque de Milán, Françisco Esforçia, contra el Emperador, que de
honbre jamás se a bisto ni a oydo.