Capítulo Sesto
De cómo se tomó por los españoles la çiudad de Géooba, y
de cómo el Papa Adriaoo bino a Rroma, y de cómo la çiudad de Parma,
después de abella perdido, no la pudieron ganar los françeses, y de
/ la nonbrada batalla de la Bicota que vençieron los ymperiales, y
de la toma de Rrodas por el turco, y de la prisión del ca,denal de
Bultetra en Rroma, y de la creaçión del Papa Clemente sétimo, y de
los desgustos que mostró luégo, en siendo elegido, a 1as cosas del
Emperador
1.
El
2 libro beinte y
vno de aquella mesma parte primera se sigue luégo, donde
3 en el capítulo primero y Ynico,
dize nuestro autor
4 que
los françeses, vista la muerte del Papa León, pensaron, antes de la
eleçión del nuevo pontífiçe, poder rrecobrar durant'el conclave
5 a Parma, y que la fueron
a conbatir, y no pudieron tomalla. Dize asímesmo qu'el año
siguiente (y avnqu'él no lo dize se entiende por el de beinte y
dos), visto por los ynperiales, después de hauer ganado a todo el
estado de Milán, cómo Génoba estaba por Françia, a causa d'estar
gobernada por los Fregosos, de pocos años antes
6 sus afiçionados, que fueron
sobr'ella y la tomaron (y avnqu'él no lo quenta fue esta toma a
treynta de mayo de aquel año de beinte y dos). Tanbién dize cómo el
Papa Adriano, nuevamente elegido, estaua en España, y que a grandes
suplicaçiones del pueblo rromano y persuasión de los cardenales,
vino a Rroma, y que en este tiempo Solimán, señor de los turcos,
convatía a Rrodas, y qu'el nuevo Sumo Pontífiçe Adriano quiso
enbiar en socorro de aquella horden a la ynfantería que abía traydo
d'España, y que por persuasión de algunos banderizos la enbió a
Lonbardía para rreforçar con ella las fuerças del Emperador, y que
as¡ fue forçado a
7
Felipo ViIladamo, maestre de la cavallería de Rrodas, después de
hauer sido convatida brabísimamente, a rrendilla
8 con çiertas condiçiones, y
qu'esta herida rreçibió la christiandad por causa de la locura, que
así la llama, de los rreyes que peleaban vnos con otros, sin poder
por esta rrazón socorrer a Rrodas 9. Y trata tanbién en el mesmo capítulo de la
pestilençia que vho en Rrnma, y de cómo el Papa prendió al cardenal
/ Françisco Soderino porque hera enemigo del Emperador, lo qua!
avía mostrado en ymbiar
10 gente a la Toscana contra el cardenal Jullio de
Médizis, y a Rrençio Cherri, capitán famoso con ella, la qual
empresa dize que no tuho buen efeto, y que pocos meses después
d'estar preso el Soderino, el Papa Adriano murió
11, y que después de hauer
durado
12 el conclave
muchos días, fue elegido el cardenal Jullio de Médizis, el qual se
llamó en su pontificado Clemente sérimo, y que luégo, en tomando
aquella suma diguidad a su cargu, mostró estar de por medio entre
el Emperador y rrey de Françia, para mostrar que hera padre común
de todos y que no fauoreçía a ninguna de las partes.
Todas las quales cosas
13 o a lo menos algunas d'ellas, tienen neçesidad de
correpçión
14.Y quanto
a lo primero, sin acordarse el autor
15 que en el capítulo próximo
16 pasado avía dicho que los
ynperiales y hexérçito del Papa no avían podido tomar la çiudad de
Parma, dize agora en el prinçipio d'este otro siguiente
17 que, muerto el Papa León,
quisieron los françeses rrecobralla; porqu'está claro
18 que no avía para qué rrecobrar
lo que no avían perdido. Y sí
19 , perdieron, pero no lo pone el Jobio, y así deja
la contradiçióu que e dicho. Pasa pues así
20, que quando se rretiró el
exérçito ynperial de Parma dexaron los françeses eu ella a Federico
Gonzaga, prínçipe de Boçulo, ytaliano, que la guardase, y como
después se tomó Milán por los españoles, diose el aviso a Rroma
d'ello
21 y el Papa
desde allí a pocos días murió, y
22 antes de saberse la nueva de la muerte del Sumo
Pontífiçe' musiur de Lutreque, general de Françia, enbió a llamar
al Federico que biniese a rresedir
23 de guarniçión en Cremona, la qual nuevamente avía
benido a sus manos después de çierta rrebelión de los cremoneses. Y
salido el prínçipe Federico a cunplir este mandato (dexando en
Parma primero el mejor rrecaudo que pudo), bino la nueva de la
muerte de León déçimo, la qual
24 sabida por Lutreque, tomó a enbialle a mandar que
se estubiese quedo sin salir de Parma, como plaça ynportante y
frontera de los enemigos. Pero como ya las cartas le tomaron fuera
d'ella, / quando quiso holber halló que Rroberto Sanseberino,
casado con vna parienta del Papa pasado, sabiendo su muerte y
haziendo çierta gente de priesa, medio público y medio
trayçionadamente, se avía entrado en la çiudad- Y así el Boçulo no
pudo entrar en ella y prosiguió su camino y fuese
25 a Cremona y d'esta manera
perdieron a Parma los françeses- La qual pérdida abía de contar el
Jobio neçesariamente, aviendo dicho que no la pudieron ganar los
ymperíales y diziendo agora que la querían rrecobrar los françeses.
Y este Rroberto de Sanseberino qu'emos dicho, y la gente que
metióde guarniçión consigo, fue e1 que defendió a Parma quando
agora en este capítulo los françeses la tentaron de rrecobrar, y
no, como dize nuestro autor
26, el comisario Guichardino, amigo que sé yo
27 que fue grande
28 del Jobio. El qual
trata
29 luégo tras
esto, de
30 la tomada
y saco de Génoba, sin hazer minçión
31 de vna de las prinçipales cosas que en aquella
guerra pasaron primero, que fue la vatalla nominatisima de la
Bicoca, que se dio de exérçito a exérçito, a veinte y siete de
abril del año de beinte y dos. Y sí la pone, pero
32 escribela en los capítulos
antes, poniendo después de la batalla cosas que pasaron en el año
de veyute y vno, abiendo sido dada quando e dicho. La qual los
françeses perdieron, como se sabe, y élla pone y escribe no çierto
mal, sino muy açertadamente
33, qu'esto no se lo negaré ninguna vez que tubiere
rrazón, en aquel su libro de Pescara. Y en quanto a la tomada
34 de Génoba, çierto él
dize / cosas en ello que no pasaron, lo qual quenta en la mesma
vida del de Pescara, donde dize, entre otras gentilezas, que
mientras
35 se daua la
batería al pueblo, se rretiró y estuvo escondido el capitán Juan de
Hurbina, maestre de campo de los españoles. Lo qua! no pasa así,
porque no se desbió el capitán qu'él dize durante aquella contienda
del lado del marqués, o tan çerca d'él, que no avía quatro houbres
en medio; y si se desbiaba a prober algo, holbía luégo con presteza
al puesto, y juntos anbos, marqués y Vrbina, entraron en la çiudad,
vn poco más delautero el marqués, quanto siete o ocho cuerpos de
honbre
Mas para qué gasto yo palabras en defensa d'este eçelente
capitán, pues son harto más escusadas que las ofensas que d'él en
este paso trata el Jobio, avnque a mí me cupo por suerte lo vno y a
él por maldad
36 otro
Y está muy savido y notorio
37 el valor, el ánimo, la destreza de aquel señalado
barón, que por solas estas cosas mereçió alcanzar el grado que
alcançó en la guerra- Y es lo bueno que, por no dexar a sus
ytalianos de la mano, dize
38 que por aquella parte entraron en Génoba losde
aquella naçión, y los españoles todos juntos, cosa que no pasó, ni
avía honbre de aquella probinçia ytaliana
39 en aquel quartel, sino más
avajo buen pedaço 40,
Pero después d'entrados en Génoba, sólo / a los españoles dexa para
las fuerças y malos hechos del saco, que los ytalianos, como
sanctos y justos, y vna
41 naçión tan piadosa (y tan piadosa
42 en estas cosas de la guerra
quanto todo
|
el mundo sabe), no devieron de haçer cosa
ninguna. Y así quenta en particular que çiertos españoles
quisieronforçar a çierta
43 señora ginobesa, y qu'el marqués corrió a los
gritos y a el escándalo, y que los hizo pedazos
44 Cosa es que yo no
45 bi ni supe; y deviera de
sabello
46 tan bien
como el ovispo
47-
Pero avnque
48 oviera
aconteçido, no m'espanto
49, porque no puede en vn exérçito ni en vna
congregaçión de gente en cantidad
50, dexar de hauer rruynes y buenos, y de otras
muchas mezclas, saluo entre ytalianos, qu'éstos, según el pareçer
del Jobio, en ninguna manera puede haver ninguno de ellos
|
de
desastradas
51
costunbres; y si hubiera muchos Jobios que lo dixeran, no perdieran
nada los ytalianos en ello.
Pero béase de
52 vn
escritor graue a qué propósito pone vn egenplo tan ynfimo y tan
vmilde
53, que en vn
saco de vna çiudad tan grande quisiesen dos soldados acometer a vna
muger para sus suzios pensamientos, porque si no aconteçió más de
aquel / caso, no avía para qué ponello, qu'era avajar la ystoria de
su estimaçióu. Y si aconteçieron muchos casos de aquellos, con
deçir que en el saco avían aconteçido muchas fuerças de mugeres y
muchos rrobos bastaua, me paresçe a mí. Pero no parando sólo en
esto, tanvién es menester que maten los españoles
54 tres o quatro biejos
gínoueses, que d'esta hedad dize que heran, después de andar en
hexecuçióu del saco por el pueblo. Y tauvién hirieron a su quenta 55 a vn obispo de vn
arcabuzazo en vn muslo, que fue al ovispo de Nebio (que avnqu'él no
lo dize es en Córçega aquel ovispado y él natural de Génoba,
llamado Agustín Justiniano); el qual ovispo no trata
56 tal cosa en los
|Anales
qu'el mesmo ovispo
57
rrecopiló de la Señoría de Génoba, donde quenta él mesmo
58 esta toma y saco muy a la
larga. Antes dize (dejemos lo suyo de su herida de que no trata, y
tratara si aconteçiera) 59, que de quatrovezes que se a tomado aquella
çiudad por enemigos, ésta fue donde menos daño se hizo, y donde
menos peligro corrieron todas las cosas / públicas y particulares y
doude (que así lo dize espresamente) fue guardada la honrra de las
mugeres enteramente. Pero qué no dirá el ovispo de Nochera
60, quando atribuye
tanbién a los españoles en aquel negoçio; porque tras los males que
quenta d'ellos quenta estotra cosa, y de astuçia no tomó a deçir
este nonbre: españoles, porque como le avían hecho los tudescos,
quiere a pesar del mesmo acaheçimiento que se atribuya (según su
escritura) a los d'España. Dígolo, porque da a entender que los
españoles
61 fueron a
rrobar la yglesia de San Lorenço, y a tomar aquella joya tan
estimada que los gínoueses tienen, de aquella piedra preçiosa
62 qu'está a manera de
plato, o casi escudilla, y dizen algunos
63 qu'es en el que çenó Nuestro Rredemtor su
vltima çena sacratísima, conbertida después por Su Magestad Divina
en esmeralda (cosa a mi pareçer bien apócripha)
64. Y es cosa savida y notoria, y
no negada por las mesmas partes, que
65 los que qllisieron hazer aquello, avnque después
no vho hefeto porque la rrescataron
66 la presa antes de tomalla y les dieron milI es
cudos, fueron vna banda de tudescos, y su coronel Jorge de
Frondesperge con ellos.
Pero
67 pasemos de
Génoba a lo que más dize de las persuasiones y rruegos que se
hiçieron al Papa Adriano para que viniese a Rroma, cosa que tal no
pasó, porque no vbo allegado la carta del colegio de los cardenales
con la eleçión, la qua! nueva le tomó en Vitoria, cabeça de Alaba,
/ quando luégo se començó aparejar para su jornada porqu'él fue
elegido a ocho de henero, y a diez de hebrero tuvo la nueba çierta
d'ello y luégo mandó adereçar armada en qué pasar, y sin enbargo de
las calores del berano
68 luégo entró en camino la buelta de Catalunia, y
se enbarcó, y allegó por agusto a Génoba con diez y ocho galeras,
entre las quales yvan las suyas propias rromanas, y llevó
69 tanbién vna carraca y
çinco nauíos gruesos. Lo qual quento a propósito de lo que más
dize, que a persuasión de çiertas personas banderizas, no quiso el
mesmo
70 Pontífiçe
enbiar la ynfantería que trujo d'España al socorro de Rrodas por
enbialla a Lonbardía a rreforçar las fuerças del Emperador. Lo qual
es falso, porqu'el
71
Adriano no llevaba ynfantería de propósito, porque
72 la mayor parte de la gente
hera pasagera y que yva a sus abenturas, y no conduçida a sueldo
ninguno, y el mesmo Papa
73 no quiso dar
74 sus galeras para la mesma
75 expediçión por no dexar la
costa desanparada y en manos de los cosarios que por allí la
molestavan harto entonçes, y avn agora, avnque
76 dio seys mill ducados en oro
77 para aquel socorro; y
de los prínçipes que dize
78 que por su locura d'ello,
79 se perdió Rrodas, mi fee
80, yo no lo atribuyo
sino sólo a la desdicha
81 de la christiandad y a pecados d'ella
82, porque avnque los dos rreyes
no pelearan, como alguno d'ellos no fuera / en persona, o enbiara
grueso exérçito para desçercalla, o grande número de galeras para
desbaratar el armada de mar
83 turquesca, no bastara otro ningún rremedio. Y avn
esto se bavía de hazer con suma diligençia, avnque harta gente de
juizio común (que en esto ,
84 no es sólo el Jobio el que lo
85 dize), piensan que las guerras
de christianos hiçieron perder a Rrodas. Y sin envargo de las que
trayan Carlos y Françisco ynbió
86 el Emperador en su socorro quatro navíos gruesos
con pertrechos neçesarios y liçençia para que pudiesen sacar armas
de su rreyno de Nápoles y muniçiones en la cantidad que fuese
neçesaria. Y el rrey de Françia, no se lo neguemos
87, mandó con gente y
vastimentos
88 armar
seis uauíos medianos en el puerto de Marsella, y Enrrique de
Yngalaterra con harta copia de moneda enbió tres vrcas gruesas
Berdad es que todos estos socorros llegaron tarde, o por mejor
dezir no allegaron allá, porque los más delanteros no pasaron de
Seçilia, y allí
89
supieron la desgraçia aconteçida. Porqu'el várbaro se dio mucha
priesa a sitiar aquella fuerça, tomando casi desaperçevidos a los
cavalleros de aquella sagrada
90 rreligión, siendo llegado allá / nuevamente por
maestre (porque le tomó avsente su eleçión en poniente), Felipo
Valerio de Lisladan, françés- Y ni más ni menos se dio la misma
priesa
91 a conbatilla
estando los que la avían de socorrer muy lejos; y en fin, son
desgraçias que nuestros pecados mereçen, avnque
92 no niego que más
desenvaraçados se ballaran
93 los prínçipes para qualquier socorro grueso y de
ynportançia que quisieran haçer, o enbiar para desçercar aquel
amparo de los christianos latinos con que teníamos çerrada la
puerta a aquellos bárvaros, que no lo an sido en conquistarnos, o
al menos en debilitamos de fuerças y hinchirnos de miedo. Y en
94 quanto a lo que dize
qu'el cardenal Soderino hera enemigo del Enperador, y que lo
prendió el Papa Adriano por ello, es grande ympropiedad llamar a
ningún particular, avnque
95 puesto en aquella prinçipalísima diguidad,
enemigo de vu prínçipe semejante. Quando
96 este nonbre enemistad o de caheren persoua
alguna, es con otra su semejante
97, como es vn rrey con otro o otras personas que
puedan litigar enemistad de muchas
98 maneras que se suele litigar
99. Y si lo dixo el Jobio por /
que hera afiçionado a la parçialidad de Françia, no avía más causa
para llamalle ,
100
enemigo del Emperador por eso
101, que a otros muchos cardena les que tienen la
mesma afiçión françesa, como otros, tanvién
102 muchos, la española. Y no
hera persona el Emperador nuestro rrey d'España con quieu avía de
tener particular enemistad el Soderino
103. Lo que pasa en este caso es qu'este
Françisco Soderino, que más comúnmente llamavan el cardenal de
Bulterra, hera grande enemigo del cardenal Jullio de Médizis, que
después fue Papa Clemente, anvos fIorentines y por sus antiguos
bandos de Florençia grandes contrarios el vno del otro, de tal
manera que como al de Médizis le vbiese dado el capelo su primo
hermano León déçimo, y no pudiese el de Bulterra rreclamar de
aquello, y suçediese después la muerte del mesmo Papa León, estando
todos en conclabe para elegir nuevo Pontífiçe (como de allí a poco
eligieron al Adriano), el Soderino pidió en aquel ayuntamiento que
hechasen fuera d'éI al Médizis, porqu'el capelo se le avía dado
contra las sanctas ynstituçiones y
104 constituçiones / de la Yglesia, por fauor de su
primo el Papa León, que proyben que aquella tan aventajada
105 dignidad
eclesiástica no se dé a ningún bastardo, y que así no se le pudo
dar al Jullio, atribuyéndole en esto que no era ligítimo. Y para
deçir la verdad, sienpre huvo vu escrúpolo de aquel hecho, porque
106 pasa así, que
quando Lorenço de Médizis, de cuya fama y loor las corónicas
modernas están llenas, y su hermano menor Juliano de Médizis, hijos
anvos de Pedro de Médizis y nietos del nonbrado Cosme, gobernavan a
Florençia y tenían a cargo aquel estado, en vna conjuraçión que
contra los dos hermanos se hizo, por otros çiudadanos llamados los
Paçis, y los acometieron estando oyendo misa mayor en vna yglesia,
quando el saçerdote estava alçando
107 la ostia. El Juliano, hermano menor, fue muerto
a puñaladas, y éste dexó preñada a vna muger, amiga o euemiga
108 que tenía, que de
allí a pocos meses parió a este Jullio de quien tratamos. Pero
después, quando el primo le vho de dar el capelo, se hiço
ynformaçión y él dio testigos que su padre se avía casado con
aquella su madre antes de su muerte- Y de crer es que no fal- /
taría gente que lo jurase; y así en el conclaue desecharon aquel
pedimiento del de Bulterra, y le dexaron al de Médizis en su
posesión, rreservando el derecho a su contrario de lo que quisiese
pedir en quanto al negoçio prinçipal.
Y elegido entonçes el
109 Adriano, luégu que vino a Rroma, tuho gran
quenta con el cardenal de Médizis, por saber que le hera al
Emperador afiçionado
110, y que avía sido legado en su campo, y así le
dio a cargo y le conservó en la administraçión de la rrepública
fIorentina, lo qual fue de tanta açedia para el de Bulterra, que
luégo començó a tratar con françeses. Y esto es lo que apunta el
Jobio, sin oyr más de cantar el gallo y no saber dónde, para que
hechasen de aquella administraçión de Florençia al cardenal
Médizis; y asi enbiaron a Rrençio Cherri con alguna gente, que no
hizo hefeto ningunoLa qual trama entendida por cartas, prendió el
111 Adriano a este
cardenal Soderino, y hasta la muerte del mesmo Adriano estuvo en el
castillo de Santángel preso. Y como el Adriano murióse
112 a catorze de setienbre del
año de veynte y tres, el colegio de cardenales para elegir nuevo
Pontífiçe le mandaron soltar de la prisión / y venir al conclaue,
donde se rrenouaron las barajas d'entre el Soderino y Médizis su
enemigo. Y fue la bentura del vno, que fue el
113 Jullio, que allí
114 entonçes saliese
elegido por Sumo Pontífiçe, y los cardenales todos
115, biendo aquello, se echaron
a los pies del uuevo eleto que, como hemos dicho, se llamó Clemente
sétimo para que, pues Dios le avía subido en aquella alteça,
perdonase al cardenal su enemigo, y él así lo hizo. Pero el
otro
|, de puro enojo de abelle suçedido mal todo, y haber
benido a parar el Sumo Pontificado en su antiguo y moderno enemigo,
murió de allí a pocos días, y éste es el caso de los dos cardenales
de Bulterra y de Médizis, en que nuestro ovispo mete tanvién al
Emperador por euemigo del vno bien sin propósito
116. Y en lo que dize
117 qu'este mesmo
Clemente sétimo, luégo nuevamente que fue elegido, se mostró padre
común d'entranvos prínçipes, Françisco y Carlos, digu que, así
118 como en otras
cosas, el ovispo
119 se engaña manifiestamente en esto. Porque
abiendo hecho el Emperador por el Clemente grande ynfinídad de
120 buenas obras, como
fue avelle tenido sienpre muy particular afiçión, y hauer echo con
Adriano / que le tuviese la mesma, y que le pusiese en grandes
negoçios, como le puso y le tomó por sumo pribado suyo entre todos
los cardenales, y haver el mesmo Emperador tomado, luégo que supo
lo de Bulterra
121,
el negoçio tan a pechos y tan a su cargo la familia de los Médizis,
que enbió luégo a mandar a los que tenían sus vezes en aquella
probinçia que, dexadas las cosas de Lonbardía (quando lo vno no se
pudiese rremediar con lo otro), se enviase socorro a Jullio de
Médizis a Florençia contra su enemigo, para conservalle en la
administraçión de la Toscana; y aviéndole dado asímesmo y
consignado diez mill ducados de pensión de rrenta sobre el
arçovispado de Toledo; y vltimamente enbió tres nonbrados quando la
muerte de Adriano, a su envajador don Luis de Córdoba, duque de
Sesa, para que trauajase que vno d'ellos fuese el elegido *(de
todas estas menudençias y particularidades podemos avisar al Jovio)
*, el primero de la memoria fue el mesmo Papa Clemente, y que
quando esto no pudiese ser, trabajase que lo fuese otro segundo,
que era el cardenal Colona, y quando esto tanpoco no
122 pudiese, lo fuese el
cardenal Frenessio
123, que después, andando los tiempos, fue Sumo
Pontífiçe y se llamó Paulo / terçio; dígolo para que se bea quánta
hera el amistad con el Clemente, que él fue puesto por cabeça entre
todos los afiçíonados del Carlos, y con todas estas subidas buenas
obras, en tomando la silla de San Pedro a su cargo, lo primero que
hizo fue afiçionarse a Françia y ser enemigo encubierto y después,
andando el tiempo, declarado, del Emperador- Y conforme a esto,
avnque fue rrequerido, en siendo electo, que aprobase la liga hecha
entre Adriano y el Emperador y veneçianos para la defensióu de
Ytalía, en la qual tanbién se contenía que si el Pontífiçe muriese,
el siguiente la aprobase, y aviendo sido el mesmo Clemeute, siendo
cardenal, el que avía soliçitado y entendido en el efecto de la
liga, no lo quiso hazer, antes de allí a poco tiempo rrebocó el
exérçito de la Yglesia y lo mandó rreduzir a las tierras d'ella y
que desanparase al del Emperador. Y éstos fueron los prinçipios del
Papa Clemente en lo que toca a este propósito, y de allí adelante
se fue más quitando la máxcara
hasta quedar del todo descubíerto françés, cou máxcara de
ytaliano, y enemigo público del Carlos
124.