Capítulo çinquenta y Tres
De la guerra qu'el Enperador hizo en los ducados de Clebes
y Güeldres, y de la toma de Dura, y del rrendimiento del duque
Guillermo de Clebes, y de cómo el rrey françés vino a socorrer a
Landresi, y de cómo el Enperador le presentó la batalla, y de cómo,
no osándola esperar, se rretiró y huyó, y de cómo Barbarroxa enbió
muchas galeras de Françia que hizieron daño en la costa de
Cataluña, y de la manera que pasó el rrenquentro de la Serrezola en
el Piamonte
1.
Entra el libro quarenta y quatrn del Jouin, y los primeros
capítulos d'él son sobre la guerra que el Emperador hizo al duque
de Cleues, fasta que el rrebelado Guillermo
2 se le rrendió. Y comiença por lo
de Duira, que fue lo primero (fortíssima plaça) que el Emperador
tomó en el primer asalto, obrandn en eco balentíssimamente el
exérçito ymperial. Pero la guerra toda hecha entre Cleues y
Brauançones, antes que el Emperador viniese a la empresa d'ella, no
la escriue el Jouio, pero escreuirla an los coronistas del Carlos
3 y los que más huuieren
tomado este trabajo, porque des- / pués que el duque, comfederado
del françés, començó aviertamente a hazer guerra a los Estados
Baxos del Emperador, suçedieron cossas no yndignas de la ystoria.
Y
4 boluiendo a Dura,
digo que
5 dize Paulo
Jouio que el cuidado del asalto se dio a españoles e ytalianos,
todos juntos mezclados; y dize la verdad, porque lo quiso el que
ordenava las cossas de aquella guerra, que hera el ytalliano don
Hernando de Gonzaga, y no perdieron en esto nada los españoles en
lIeuar tan buenos compañeros consigo y tan valientes soldados, y
naçión por muchas maneras meresçedora de ser alabada. Pero en
Rroma, en Millán, en la Goleta, Y en otras casi
6 ynfinitas plaças, siempre los
españoles, sin otra mezcla ninguna, davan el asalto por donde les
señalavan y las otras nasçiones lo mesmo. Y de la / manera que ayan
peleado españoles en la toma de plaças y fuertes, no ay aquí para
qué tratallo, sino que quien no quisiere creer a la olla, que bea a
los cascos quebrados de los españoles
7.
Y esta ymbençión de mezclar vna nasçión con otra en el asalto,
que aquella vez de Dura y otras algunas se a platicado y puesto en
obra, paresçiéndoles a los capitanes que arremetiendo así
mezcladamente, la ynbidia
8 de la honrra de vnos y otros los haze yr más
adelante y pelear más calientemente, no es tan verdadera rregla
como algunos piensan, y tiene hartas dificultades que el
rreferirlas no es d'este propósito; quando huviere coyuntura en
otro lugar más propio suio se contarán. Vaste saber que esta vez
suçedió bien y el pueblo de Dura fue tomado a fuerça de las armas.
Y dize nuestro obispo / que se dio el cargo de arremeter y del
asalto a los españoles e ytalianos, embueltos vnos con otros po' la
ligereza de sus personas, y dize (que ésta y otras muchas vezes lo
a dicho) que los alemanes, como son pesado, no balen tanto para
arremeter a la batería. Y rrefiero este su dicho, no porque no diga
verdad, sino porque me rría
9 quán diferentes potajes haze de nosotros en esta su
|Hisroria; que si bien se a mirado en ello, se hallará que
con los ytalianos nos halla la ligereza, con los alemanes nos da la
crueldad, con los moros la liviandad y poca constançia, y con las
otras naçiones estrañas nos da la baruarería, y así lindamente nos
guisa a su plazer, pero siempre con agro, si no es quando somos vn
mesmo guisado con ytalianos, que entonçes nos hecha vn sabor de
dulçe, pero siempre haze vna gentil chimera / de nosotros; y quánto
mejor se podría hazerde su
|Ysroria, otros d'este mesmo
nombre y que con rrazón puedan tenello lo dirán
10. Y, pasando más adelante, digo
que también
11 es
cossa graçiosa que los capitanes que nombra, que fueron muertos en
la toma y asalto de Dura, dize que fueron dos ytalianos, Façio de
Pisa y San Seueríno de Nápoles, como si teniendo el nombre de
historiador
12 no
fuera obligado a dezir verdad y decir
13 los demás capitanes españoles que allí murieron,
ya que nombraua los de su nasçión y la avía mezclado con la nuéstra
para aquel asalto. Y así digo que murieron también dos o tres
capitanes de la nasçión española peleando valerosamente, que fueron
los capitanes Palma, y otro que, si no me acuerdo mal, hera don
Françisco de Castelví, valençiano, *avnque no estoy çierto si me
acuerdo bien d'éste*; y
14 salió / juntamente con esto muy mal herido el
capitán Monsalue, y de españoles sin cargo sé que murieron
quatroçientos y tantos.
Y en lo que más dize el obispo Paulo
15, que después de la toma de Dura todas las
fuerças de Cleues y Güeldres (hasta que el mesmo duque vino en
persona a rrendírsele, y se le rrindió) se le rrindieron, dize en
todo muy gran verdad, pero pone entre las condiçiones (con que el
Carlos lo tomó en su buena graçia al duque) vna, y es que le mandó
que no se llamase más duque de Güeldres. Y no save en çierta manera
lo que se dize, porque las condiçiones y la [ca]pitulaçión de entre
Cleues y el Emperador están por escrito, y quien quiera las puede
ver, y berá asímesmo
16 la parte de engaño que en esto le cupo al Jouio.
Y diçe más (porque salgamos presto de las cossas de Cleves)
17, que se espantaron
todos de quán presto se le abaxó / la cólera al Guillermo, biniendo
a rrendirse con tanta presteza, y que él no halla sino dos causas
d'esto, y pónelas en el fin de su capítulo terçero; y dio en ellas
tan
18 lejos del hito,
quanto si fuera cossa contra españoles, que es quando él suele dar
más lexos del blanco
19. Y es lo bueno
20 que nota en esto al duque de hombre para poco,
aviéndole de notar de persona para mucho en averse sabido apartar
del mal camino que lleuaua y de la deslealtad en que avía caído;
pero lo que le mouió al duque a su reduzimiento es el meollo d'esta
materia, y así no será rrazón que yo la empreste a ystoria agena
para desaprouechar la mía; verse ha
21 eu los lugares que tengo tantas bezes
alegados.
Y
22 biniendo a lo
demás d'estelibro quarenta y quatro, digo que tras lo contado
quenta
23 nuestro
autor
24 el yr el
exérçito del Emperador, y después tras él su persona
25, a sitiar a Landresi, y
venir
26 el rrey de
Ffrançia a socorrello
27 / y bastezello como lo hizo, y cómo le presentó
el Emperador la batalla y cómo el françés se rretiró; en todas las
quales cossas y en cada una d'ellas dize dozientos sin propósitos.
Rreferiré solamente los que más presto se me binieren a la memoria,
porque ya yo
28 no boy
(con la priessa que lleuo)
29 para más que para correr a rrienda suelta. Dize
pues vn testimonio falso
30 contra el capitán Salazar por desculpar a su
italiano
31 don
Hernando, general de aquel exérçito, o
|
si donde está la
persona del prínçipe que haze la guerra puede aver este nonbre .
Quenta pues
32 que
quando el Emperador se açercó
33 con su campo al del françés, tan çercanamente
34 que no auía más que
milla y media de vno a otro
35, con vn pequeño rrío en medio de ambos exérçitos,
para dar el Emperador
36 al rrey
37 la batalla, y que avía
38 dos días que estaua allí y se
la avía presentado y no la avía querido açeptar ni rresçevir, que
enbió don Hernando
39
aquella noche que
40
se rretiró (o huió por dezir mejor) el françés / a rreconosçer al
41 Salazar
42 el campo de los enemigos, y que
vino a decir
43 a su
general que el campo estaua sosegado, en el mesmo lugar donde aquel
día avía estado; y quelos esguíçaros estauan haziendo guardia y
tenían plantada alguna hartillería. Y que benido el día se
descubrió su herror, porque el campo de Françia se auía rretirado y
huído, y que lo que pensó Salazar que heran soldados del rrei,
heran los alemanes del campo del Emperador; y que lo que pensóque
heran pieças de artillería heran troncos de árboles; por lo qual el
Salazar dize que fue tenido del Emperador por hombre de poca
sustançia, y yo sé que si Su Majestad vendita
44 vido esto antes que muriese,
que la poca sustançia la atribuió más a la historia
45 que no al soldado, ya qu'ésta
es vna fábula compuesta en las chimeneas de Como o de Nochera, y
por hablar más claro, vn leuantamiento / grande que se haze contra
el Salazar, al qual enbiándole a rreconosçer aquella noche,
voluió
46 a la tienda
del Gonzaga y le dixo estas palabras: Señor, el rrey se rretira; y
le preguntó cómo lo bauía entendido, y le dixo las rrazones que
tenía para ello y el mouimiento del campo, y le mandó
47 boluer segunda vez y boluió
48 a que lo
rreconosçiese mejor, y se çertíficase más de propósito, y tornó
segunda vez al don Hernando, y le dixo lo mesmo y se lo çertíficó
de todo punto, y él le dixo que hera ymposible y que no lo creiese,
y con tanto se salió de su aposento, tomando testigos de lo que
auía dicho, y así el Emperador dixo otro día al mesmo Gonzaga: vos
me avéis quitado oy mi enemigo de las ma nos. Y escusándose él con
el Salazar, qlliso aberiguar el negoçio, y todo paró en palabras y
en algunas bozes y rréplicas con el Salazar, el qual no osando
estar más en el campo, de miedo que no lo / mandara
49 matar el prínçipe don Hernando
(como lo mandara sin ninguna duda), se vino a España deziendo lo
que le paresçía sobre este casso del general Gonçaga; y fue preso,
no se sabe por cúio mandado
50, por el alcalde Rronquillo en Corte
51, donde estuuo detenido algunos
días, y quedó líquidamente por prouança sabido lo d'esta jornada, y
a él le soltaron después mandándole así berhalmente
52 que no dixiese mal del don
Hernando de Gonçaga. Y ésta
|
es historia verdadera y no la
que el Jouio dize çerca d'esto, ni lo que después dize en otro
capítulo, que el rrey de Ffrançia le pareçió que avía cumplido en
presentar la vatalla a los ymperiales; lo qual no sé a qué
propósito lo trata, porque después de benido el Emperador al campo
se la presentó, y se la tuuo presentada dos días, sin querrella el
otro rresçeuir hasta que escondidamente se huyó y rretiró, como
está bisto, y
53
como
54 el mismo Jouio
lo quenta. Y si llama / cumplir y presentar la batalla, antes que
el Carlos
55 biniese
al campo dende
56 a
donde se quedó enfermo, quando don Hernando gobernaua el exérçito,
no me paresçe a mí que es cumplir, pues sin acavarse aquella
guerra, ni lIeuantarse los exérçitos de aquella comarca, ni la
pendençia del negoçio de Landresi, le presentan a él la batalla, y
la rrehuie y se rretira, y el campo del Emperador como bitorioso no
osando esperalle su enemigo
57 se aposenta en el mismo alojamiento (çirimonia
antigua de la honrra de la guerra) donde su contrario auía estado
aposentado quando huió abscondidamente
58. Y si antes que el Emperador allegase a su
campo, el don Hernando no quiso pelear, paresçiéndole que no tenía
lugar ni ocasión buena para ello, no fue por esto, como el Jobio y
la
|Pontifical dizen, sino que rrealmente (porque lo sepa el
obispo de Nochera)
59,
sabido por el Emperador, que estaua en su dolençia curándose, lo
que pasaua, le enbió a / mandar que no diese la batalla en ninguna
manera hasta que él llega,e, y avn huuo más neçesidad que ésta
(porqu'el Jobio tanbién la sepa)
60 que sin embargo d'este primer mandato, con
çiertas escusas que suelen tener los capitanes deseosos de pelear,
la quería abenturar el mismo Gonzaga, y segunda vez se le embió a
mandar con musiur de Granvela, que por ninguna manera ni por
ninguna obra diese la batalla hasta que él fuese venido. Y así, en
biniendo, lo primero que hizo fue presentalla a su enemigo y él
huír y rretirarse
61
como está dicho; tanto como esto
62 temió el rrey a la sola
63 persona del Emperador,
sabiendo que hera venido al campo.
Después de lo qual
64 salta Paulo Jobio en la tomada de Niça por
Baruarroja y su armada, a pedimiento de los ffrançeses que yban con
él a ello, y la defensa del castillo por Paulo Simeón, alcaide
d'él, en todo lo qual no ay que poner la mano, ni tocar la menor
cosa del mundo
65, /
ni tanpoco en lo que después dize, cómo el mesmo Baruarroja embió
çiertas
66 galeras de
su armada a correr la costa de España con dos capitanes que enbió
con aquellas galeras, que heran ellas veinte y çinco
67, sin çiertas de françeses que
yban, si no me engaño, a cargo de Lcón Estroçi; y cómo rrobaron y
saquearon muchos pueblos en Cataluña; y cómo, entrando ya las
aguas, se fueron a ymbernar a Argel y la primauera bolvieron a
Tolón de la Proençia donde estaua su capitán cosario con el más
golpe de su armada. Y la terçera materia en que tanpoco ay que
tratar ni tocar es en lo que escribe nuestro autor de las cossas
suçedidas en Túnez al rrey Mulei-Hazén con sus hijos y con otros
rrebelados, hasta que se bino el rrey viejo en busca del Emperador
su amo
68, en lo qual
gasta el Jobio siete o ocho capítulos, porque todo está escrípto
comforme a la verdad acontesçida y confforme a la sinçeridad y
verdad de la ystoria
69./
Sólo nos queda en este capítulo tratar vn poco de la que llama
el Jobio la vatalla de la çerezola, la qual quenta con tanto sabor
y gusto como si aquel día huuiera ydo mal a españoles en aquel
negoçio
70, y como si
ellos solos no fueran los que se podían dezir bitoriosos
71 aquella hora, con
quedar rrendidos seis çientos d'ellos, de milI y quinientos que
entraron en la contienda; pero házelo este buen
72 hombre, con aver peleado
desdichadamente los ytallianos en aquella baraja, porque en fin
heran ymperiales, y quiso que vn moço como musiur de Anguien
hiziese con él la rrazón, pero no la tuuo en llamar hatalla a ésta
que el marqués perdió, sino vn rrenquentro bueno y de calidad y de
golpe de gente. Porque ay tres maneras 73 de hecho de armas, a que se rreduzen todos los
otros muchos que ay en aquel exerçiçio, que son: escaramuça'
rrenquentro y hatalla. Y del rrenquentro (que es lo de / nllestro
propósito) lo que ay que dezir es que
74 difiere de la vatalla en muchas cossas, pero en
vna muy prinçipalmente
75, que la batalla se dize (y no trato agora del
rrigor del bocablo)
76
quando se pelea de exérçito entero a exérçito entero, y el
rrequentro quando se biene al hecho de armas no con toda, sino con
parte de la gente
|
avnque sea con la mayor parte. Y aquí no
se conhatió sino d'esta postrera manera, porque parte de la gente
de guerra
| que el marqués tenía, y no solamente parte, sino
buena parte d'ella, estaban rrepartidos
77 en diuersas partes por orden del marqués
78, no digo en
guarniçiones (que éstas no quitan el nombre de la generalidad de la
batalla), ni por eso dexará de tener este nonbre; y por esto,
aunque auía tres mili hombres dentro en Cariñán, españoles y
alemanes, los mejores del exérçito (que hera el pueblo que estaua
sitiado y a quien yba a socorrer y avituallar el marqués), no lo
quento por parte del campo, sino por guarniçión solamente. Pero
estaba rrepartido el campo ymperial en Ybrea, / con el maese de
campo Christóual de Morales, con el qual hazía guerra en aquella
comarca, alliende de guardar aquel lugar. Y en Quier estauan con
Ludubico Vistariano otro pedaço de la gente allende de su
guarniçión, y en otras comarcas en guarda d'ellas avía otro golpe
de gente, hablo sin las guarniçiones ordinarias. De manera que el
marqués tomó la parte de gente con que se halló más a propósito, y
ffue a socorrer a Cariñán y fue rroto en aquel rrequentro en el
camino, en el qual rrenquentro pelearon mal
79 solamente los ytalianos, así
ymfantes como cavallos, confesando como confieso
80 aver otras muchas vezes
peleado muy bicn y aventajadamente. Pero aqucl día los alemanes
murieron como buenos, los españoles pelearon como ballientes,
ganando la vitoria del esquadrón y esquadrones con quien pelear;
solos los italianos huieron gentilmente. Y porque se sabe ya la /
orden d'este negoçio como pasó, no ay aquí para qué rreferirlo,
porque ya está sabido cómo arremetieron los españoles con vn
esquadrón de gascones y françeses, y cómo yendo la cauallería
ytalliana a encontrar con la françesa, antes del rrequentro y del
rromper las Ianças, dieron buelta huiendo y desbarataron a sus
alcmanes y los rrompieron, ellos y los françeses, que entraron a
las bueltas todos juntos. Y el esquadrón de los ytallianos ynfantes
que yva par'arriba, en
81 viendo esto y trauados vnos con otros, se
boluieron sin entrar en la batalla (porque hablemos ympropiamente
como el Jouio)
82, y
así se bolvieron a Haste, con sus armas tan sanas como las truveron
cuando binieron al rrenquentro ; de manera que quando boluieron los
españoles bictoriosos, aviendo vençido a sus contrarios, hallan
hecho este otro mal rrecaudo y a los alemanes muertos y a los
ytalianos huidos, y así
83, çercados de los enemigos, se huvieron de rrendír
seisçientos / o ochoçientos d'ellos, siendo todos los d'esta
nasçión mili e quinientos solos. Pero no se le quite su loor a
dozientos caualleros ytalianos eçelentes y que exçelentemente
pelearon en aquel día con su capitán Rrodolfo Vallón que en este
hecho se huvo valentíssimamente. Pero lo que es de considerar y
rreir no poco es de lo que dize nuestro Paulo çerca de las
desculpas que pone a los cavallos, y quando dieron la buelta
huiendo y desbarataron su mesmo esquadrón de ynfantería alemana. Y
çiertamente que son bien sustançiales tres que pone, vna que porque
no estauan tan bien armados como los françeses y que por eso
huieron, o porque vn capitán dio vna boz diziendo que acometiesen
por vn lado y no por donde yuan cara a cara, o dize también que
devieron de hazer aquello para dar vna buelta (y diéronla buena)
para sacar a sus enemigos los cauallos ligeros françeses de entre
sus hombres / de armas. Y después que ha dexado tan bién
disculpados a sus
84
ytalianos de su
85
bergonçosa huida, y avn oxalá huyeran aun
86 no más y no desbarataran a sus
mesmos alemanes, pasa luégo a abonar de la misma manera al
esquadrón de los ymfantes de la mesma su nasçión
87. y dize que boluieron enteros
a Aste, y bolvieron tan enteros (que en esto dize la verdad), que
ninguno dexó de benir de aquella manera. Y por hazer grande negoçio
íntitulala batalla, poniendo todas las çircunstançias del día en
que acontesçió y de los muertos
88 que murieron, y halla que fueron de ambas partes
por todos doze mili, no siendo ni aun ocho. Pero vna cossa le
çertifico yo, que de los que murieron de vna banda y otra, que
hartos más ffueron del campo ffrançés que del ymperial, que todos
89 o los más de amvas
bandas murieron a manos de ymperiales, porque dexado los que
mataron a enemigos ellos mesmos, digo los cauallos, ellos / con su
huida entrando desbaratados por el esquadrón, mataron a los
alemanes que en él yban; y çierto, muy ínfeliçemente pelearon aquel
día por todas partes los ytalianos, eçepto los que he dicho
90.
Pero quisiera que me diziera el Jouio (y con esto concluiremos
esta cossa), qué prouecho se les siguió d'esta vatalla
91 (llamémosla así por el gusto
del Jouio)
92 , a los
françeses, qué pueblos ganaron por ello, o qué prouinçia sujetaron
mediante esta bitoria, o qué guerra concluieron y acabaron
93 con ella, y hallarse
a
94 que uinguna cossa
de todas
|estas al(can]çaron, ni
95 a los hambrientos çitiados de Cariñán no
pudieron rrendír en muchos días después, sin tener qué comer sino
doze havas de rraçión cada día y dos puñados de saluado, hasta que
bençieron los ymperiales ottra batalla, o rrenquentro o como le
quisiere llamar el Jouio
96, quando deshizieron y dieron la rrota a Pedro
Estroçi, que paresçió cossa yncreíble / en tan breue tiempo y a sus
doze mill hombres de guerra, los quales el obispo haze solos siete
o ocho mill, y lo que más es que el mismo Cariñán no se les
rrendió, como he dicho
97, hasta el proster día de las rraçiones, no
auiendo Otro día ya rraçión ninguna que dar a los soldados, que
también paresçe
98
constançia yncreíble, y entonçes tanpoco se rrindieron sino con
condiçiones honrrosas, según el tiempo y lugar de los rrendidos
99.