Capítulo Quarenta y Nueve
De las diferentes ynteligençias qu'el françés buscó en
diferentes partes de Evropa para començar nueba guerra con el
Enperador, y cómo la començó él y sus confederados, y del suceso de
los negoçios del condestable de Françia
1.
En çierta manera sacó Dios vn gran prouecho de la tormenta de
Argel (como muchas vezes Su Magestad / Divina lo haze, sacando de
los males bienes). El prouecho fue que sacase el mundo en linpio la
yntençión de los françeses y su poto poder contra el Carlos
2 pues juntándose con él
muchos prínçipes de la christiandad y el mayor de la ynfedilidad, y
estando el Emperador falto de gente y destroçado de la fortuna
pasada, ni el desbarato de lo vno, ni la junta y confederaçión de
lo otro
|, vastó para dañar, en cosa que tubiese sustançia, al
Emperador. Sacóse tamvién otro
|
segundo bien, que fue sacar
de lo acaesçido vna consideraçión para nuestra vtilidad, que es
considerar nuestra fIaqueça y miseria, que allega tanto en algunos
que quando les çiega la pasión, no ay cosa que se les ponga
delante, avnque sea apartarse del vnico bien qu'en la tierra
tenemos, qu'es nuestra sancra fee católica e Yglesia Rromana; de lo
qual han proçedido las herejías de Alemaña y la çeguedad y
abominaçión de Francia en lo de meter turcos en la christiandad,
que casi va frisando el vn delito con el otro
3. Y por ventura a permitido Dios
que de lo menos, y
4 de
averse consentido semejante / crueza, y a sido seruido que cayese
en aquella probinçia (por otra bía en otras cosas muy dichosa)
5 la plaga que vemos al
presente pasar por ella, siendo antes vna de las
6 christianísima gente y naçión que
Evropa tenía
7. Todo esto
para que nunca cansemos ni cansen ningunos vasallos de alavar a
Dios ynfinitas vezes, quando les a dado prínçipe quieto, a quien no
le llebe el deseo de vengança a hecharse por despeñaderos
ynrremediables, para que aquel sosiego sea aforro del coraje y de
la cólera y desasosiego, porque siendo así y estando ençerrado lo
vno en lo otro, quando más desenfrenado andubiere esto, a de
encontrar neçesariamente con aquello, sin dexalle salir a buscar
desastrados términos de vengança
8.
Y
9 viniendo a dar
rrazón de la causa porqu'esto se dize, digo que en el libro
quarenta y vno del Jobio, en el qual en este capítulo iremos
dándole
10 caça, se
trata lo de la guerra que començó Françia contra España el año
quarenta y dos, para lo qual, y para entender al Jobio, es menester
presuponer que después de la muerte / de Çésar y Rrincón, el
françés quedó muy estomagado y muy aperçibiéndose para, en viendo
la suya, hazer lo que Otras vezes solía, que hera abrir la guerra
quando le pareçía, corno honbre que tenía la llave d'ella tan
tenida, que salió d'ello el rrefrán que anda ya corno tal por el
mundo, quando alguna cosa se haze y deshaze a voluntad de otro,
dezirle y
11
compararle al rrey de Françia, que cuando quiere paz, da paz, y
quando guerra, guerra. Y para esto enbióle
12 la ventura vn caso de los
qu'ella suele tener aparejados quando quiere, que fue la tormenta y
desbarato de Argel, donde se perdió mucha gente y se esparçió otra
por diuersas partes sin poder tornar a rrespirar de allí a mucho
tiempo. Pues corno el rrey Françisco vido la coyuntura qu'él
deseaba, avnque ya, desde lo de Rrincón, que aria pasado algunos
meses antes, avía començado
13 a entender en ello, pero agora muy más de
propósito, se dio a buscar ynteligençias en todas las parte' que
pudo, para poder dañar más de golpe al Emperador, hasta illas a
buscar a Costantinopla. Por que avn- / que antes tenia trato y
tratança
14 con el
turco, y
15 los de
aquella naçión
16
savían ya muy bien a la Prohença, y
17 el año de treynta y siete avía avidu turcos en
ella y su armada y nabíos, pero agura fue quando más de propósito
puso el christíano
18
sus negoçios en las manos del ynfiel, rrogándole que enviase armada
gruesa muy mayor que la otra vez primera, en daño de la
christiandad (como luégo el Jobio y yo daremos quenta). Y no
contentándose con esta ayuda sola, anduvo en tratos (bien según mi
juiçio a despropósito)
19 con el rrey de Dignamarca
20, y içieron allá vna liga, la
sustançia de la qual, avnqo'entonçes no estava yo lejos de aquella
tierra, no a venido a mi notiçia. Y ni más ni menos el mesmo rrey
francés
21 concluyó
22 más de propósito las
cosas que le convenían con el duque de Cleues, que litigaua con el
Carlos
23 (como otras
vezes está dicho) sobre Güeldres, a cuya emulaçión el de Cleues
24 avía benido a
Françia, y allá
25 le
avían dado vna muger emprestada
26, de que adelante trata el Jobio. Y en Ytalia
buscó asimesmo otras negoçiaçiones, y lo que más es d'espantar, y
lo
27 que menos / a
venido a notiçia de historiadores, es que hasta en Portugal buscó
ynteligençias, pero allí donde digo
28 no descubiertamente, porque pasara de
desenvoltura, sabiendo el deildo y hermandad que ay entre Castilla
y Portugal, y entre los naturales de anvos rreynos, no abiendo
difirençia en amor de vnos a otros, sino buscólo y echólo
29 por unos rrodeos
estraños, para lo qualle enbió vn obispo (cuyo nonbre en la priesa
que llevo no se me ofreçe avnque lo savía bien)
30 con esta particular envaxada,
la qual (eomo el lusitano no picó en el anzuelo)
31, fue de ningún hefecto y el
françés quedó vien entendido.
Solas dos naçiones de fuera d'España estuvieron cuerdos, sin
bastalles a mober amonestaçiones françesas, que fueron veneçianos e
yngleses, porqu'estos vltimos dixeron, aunque ereges y apartados
del mienbro de la Y glesia
32, que hera abominaçión dar oydos a gente que
tenían tratos hordinarios y amistad y aliança / con los turcos; y
los primeros, avnque llevaron el negoçio por otra vía, tanpoto
vinieron en declararse con el Emperador ni en ayudar al françés,
por otras consideraçiones que para ello tuvieron, que no son d'este
propósito. Pues echas todas las confederaçiones que e dicho, y
otras que se quedan por dezir, y esperando todos los confederados,
conforme a lo conçertado, qu'el françés, como vicario de frayles
(quando quieren començar las oras), diese la palmada que suele dar
para que todos comienzen a cantar y a dezir el ofiçio, estauan de
la mesma manera esperando qu'el francés
33 hiziese la señal que he dicho
34. Y estando ya todo aparexado,
y tornando al Carlos
35 no sólo desaperçebido y sin gente, pero
descarnado
36 de lo de
Argel y con otras ynfinitas yncomodidades (espeçialmente con la
seguridad que tenía de lo eontrario, y que cada ora por todas
partes, y
37
espeçialmente por la vía del Piamonte, a cada paso y cada vez que
en ello se tratava
38,
dezía su general de allí
39, musiur Delange, que quería / guardar las treguas
de Niça), comiença elmesmo
40 françés la guerra por quatro partes: por Flandes
haçia Teruana, de que tornó cargo musiur de Bandoma; por
Luçenburgeg, de que fue superior Carlos de Vrliens, hijo segundo
del rrey de Françia; por el Piamonte, y ésta estaua a cargo del
gouernador de allí que emos dicho; y por la parte d'España para
acometer a Perpiñán y condado de Rruysellón. Y ésta, como más
prinçipal, la cometió el françés a su hijo mayor Enrrique; y
començado en vn mesmo tienpo y días
41 estas quatro guerras juntas contra sólo vn honbre
desaperçebido, y que avn todabía estaua mojado de la mar, que avn
no se avía enjugado del todo el agua
42 de las olas de Argel, comienzan todos los otros
confederados por las otras partes que les estauan de antes
señaladas. El de Dinamarca con armadas de mar a hazer guerra en las
probinçias marítimas de Flandes, y el Cleues, mediante vn su
capitán Martín Banrrosen, con gente por la tierra a hazer la
guerra, de la / qual y de todas las que e dicho, comienza el Jobio
a dar quenta en este su libro que agora yremos rremirando.
Y dize
43 por
primera cosa (corno quien no dize nada ,
44 en las primeras palabras del primer capítulo)
que viéndose el rrey frustrado de su esperança, y de la que tenía
de la paz, que le pareçió que convenía bengar sus ynjurias, corno
si el Emperador le truxera en palabras de oy para mañana o otra
cosa semejante, y no vbiera ,
45 dende antes que partiese d'España para pasar por
Françia, y en Flandes después de pasado lo mesmo, ofreçido al
françés todo aquello
46, que ningún honbre en esta vida pudiera ymaginar
qu'el Carlos
47 xamás
no
48 se atreviera a
apartar de sí, sin querer
49 otra cosa sino a Milán, y éste sin condiçión
ninguna, sino llana y rrasamente, sin más aseguraçión de lo de
adelante. Y con ser esto así, y con dexallo escrito o a lo menos
apuntado
50 elmesmo
Jobio atrás, entra su libro quarenta y vno con tan buen comienço,
para que se espere el fin de la mesma manera. Y conforme a esto
dize más / adelante que dexó el mesmo
51 françés, con la mesma
52 esperança de la paz, pasar muy buenas
coyunturas y eçelentes ocasiones para hazer efectos muy prinçipales
contra el Carlos
53.
Lo qual todo es falso, y no sólo falso sino
54 falsísimo, salvo si no lo dize
por aquel tiempo quando pasó el Emperador por Françia, que entonzes
yo confieso que haziendo vna muy gentil traYçión y alebosía, y
confiándose el Carlos
55 de sus yuportunaçiones y rrequesta, que pudiera
tomar al Carlos
56 en
la jaula. Y si ésta llama el Jobio ocasión (que no creo que lo dize
por esto), tanvién pudiera hazer lo mesmo en Aguas Muertas, y el
Emperador tanbién se pudiera aprovechar de lo mesmo en su galera
capitana, cuando el françés lo
57 entró a ver en ella; pero si no avía de auer más
fee ni rreligión ni palabra, y se avían de quebrantar todas las
cosas divinas y humanas por los honbres
58, bien pudiera tener ocasión el françés para
dañar al Carlos
59;
mas fuera
60 esto,
nunca tuvo ninguna mejor que la que agora, quando començó la
guerra. Y para enpeçalla / tanbién a contar, el Jobio haze mençión
del caso del condestable de Françia y no mal hecha, porque difiere
poto del negoçio como pasó; y de como la Ponrifical lo quenta
difiere mucho, porque dize el doctor Yllescas qu'el rrey se quexaba
de musiur de Memorançi, su condestable, de que fauoreçía
secretamente las cosas del Emperador, de adonde vino a tener d'él
grandes sospechas y quexas, juntándose con estos otros odios
particulares que la madre del rrey le tenía, y qu'estuvo muy çerca
de mandalle cortarla cabeça, y que le quitó quanto tenía, y le hizo
bibir pobremente y sin honrra en vna grangería suya. Todo esto da
gritos, y no pequeños, por correçión y no pequeña.
El caso del condestable (tornando enprestado para este quento
algo de lo qu'estádicho atrás)
61 es éste: este
62 musiur de Memorançi fue dende su moçedad gran
priuado del rrey Françisco, y en elmesmo grado, o a lo menos lo
hera harto, musiur de Brión; y conforme a la pribança de anvos, su
amo, andando los tiempos, hizo al vno almirante y al otro
|
condestable. / Pero siempre caminaron cada vno d'estos dos
por su pribança con ernulaçión del otro (costunbre de priuados
|y hordinaria), hasta que suçedió la guerra que se comenzó el
año de treynta y seis, en la qual pasaron palabras bien azedas
|y más de lo que se sufría en semexante lugar, que bera
delante su amo y su consejo de guerra, entr'el condestable, que
disuadía aquella guerra y la rreprobava y maldeçía, y entre el
almirante que la persuadía y la aprouaba. Y conforme a este su
pareçer se començó, y pasó gente los montes con el almirante, y
tornaron en el Piamonte los lugares del duque de Saboya, que ya
atrás queda dicho. Y corno después el Emperador cargú sobre Françia
y pisó aquel rreyno en grandísimo miedo (que le puso çierto muy
grande), toda la salud de aquella probinçia y la defensa d'ella la
puso el rrey en manos del condestable, dándole totalm,nte cargo de
aquella guerra, y así lo hizo muy bien / y muy açertadamente, hasta
qu'el Emperador se rretiró y se salió de Françia, estando a todo
esto el almirante, su conpetidor, vn
63 poco (y no poco sino harto)
64 desfauoreçido, a causa de
auerse havido fIoxamente en lo del Piamonte y dado causa, con su
floxedad, a que se rrecuperase
65 Fosán. Y otras cosas de que le ymputauan, que 1e
causó andar abatido y rretirado de corte. Y estando en vn lugar
suyo, durando la guerra de treynta y siete, qilieren dezir malas
lenguas que por comisión del Emperador
|o de la rreyna María,
gouernadora de Flandes, le enviaron secretamente persona a ofreçer
partidos convinientes para desnaturalle del seruiçio rreal, de todo
lo qual, así de lo del Piamonte corno de hauer dado oydos a estotro
negoçio (digo de no hauer avisado d'ello), fue después acusado,
|y andubo preso harto tienpo alderredor de la corte françesa,
hasta qu'el año de quarenta
|o quarenta y vno, Se determinó
su negoçio, teniendo ya él tramado otro, que fue hauer tomado vn
hermano suyo
66 /
deudo con madama d'Etanpes, persona grandemente açeta del
67 mesmo rrey, casando vn
hermano del vno con hermana de la otra. Y el negoçio se determinó
vn poto rrigurosamente contra el almirante, pero acabado de
sentençiar, le rremitió el rrey todas las penas en que avía sido
condenado y bolbió a su ofiçio y privança como de primero, puesto
caso que avía muy gran diferençia entre la vondad del Memorançi a
la condiçión del Brión. Porque hera el condestahle amiçísimo de
paz, enemigo de la guerra, con tener harta causa (según la
heçeIençia de su persona en las armas) para no sello, y todo su
yntento y pribança la gastaua en persuadir sienpre esto a su amo. Y
por el contrario, el almirante fu,e sienpre grandísimo amigo de
nobedades, y que su amo sienpre las buscase, y sinenvargo de
qualesquier capitulaçiones
|y juramentos, tornase a la guerra
cada vez que hallase aparexo para ello. Y a éste atribuyen la
yuvençión de acometer a las tierras del duque de Saboya para
colorar la guerra, que virtual- / mente se hazía al Emperador
|y avn tanbién para por esta bía, dar molestia a su
adbersario el condestable, cuya muger hera de aquella casa
saboyana, hija, si no me acuerdo mal, de Rrenato, hermano del
duque, que por otro nonbre llamavan El Bastardo de Saboya.
Pero tornando al propósito, corno el condestable vido a su
contrario enterado en su primera priuança y que mediante la
perdiçión del mundo (que son las mugeres, quiçá me lo deven el
dezir d'ellas esto)
68
la llevaua zimentada, pareçióle al condestable (como lo dize muy
vien el Jobio) de
69
dexar la corte y rretirarse d'ella
70, no pudiendo sufrir de 71 ver a su contrario en su
prístino
72 estado y
que tenía por ánima para su pribança a la que casi se puede dezir
que lo
73 hera la del
rrey. Y así estando la corte françesa en Xatelarao (que toda esta
particularidad se puede dezir en ello), acabado el duque de Cleues
de bolberse dende
74
Françia donde avía benido
75 a su estado, pidió el condestable la liçençia que
tengo dicha y se rretiró a su villa de Zentelia, con grande pesar
de delfín / Henrrique, qu'estaba muy vien con el condestable y le
amaua mucho y le pesaua grandemente de los disfauores que su padre
le daua. Que si no fuera por encadenar materias en ynfinito,
tanbién dixera la causa d'esta venibolençia
76 que quiçá tanbién
77 la causavan mugeres.
De manera que, rresurniendo este artículo, la causa de la
despriuança del Memorançi es
78 la priuança de su contrario, y todo lo qu'está
dicho, y no de que sospechase el rrey que ocultamente fauoreçía las
cosas del Emperador (corno el doctísimo
79 Yllescas dize), ni tanpoto corrió el rriesgo
de cortalle la calleça, corno él mesmo quenta, ni le quitó lo que
tenía, ni el ofiçio, ni le hizo bibir probemente ni en granja
ninguna, corno la
|Historia Pontificallo trata. Que no sé a
dónde halló tantas cosas el doctísimo doctor
80 para discordar del Jobio,
siguiéndole tanto en casi todas las demás de su
|Hisroria, ni
tanpoco, como el mesmo doctor dize (que fue el más señalado hierro
d'esta materia), no tenía ningunos
81 odios particulares la madre del rrey con el
condestable, porque a esta sazón / avía diez años que hera muerta
esta señora, porque murió el año de treyuta y vno a catorze del mes
de otubre. Y así, como he dicho
82, el condestable salió de su voluntad de la corte
por no ber contra ella la priuança suma de su hémulo y que 83 yendo por donde yva,
abía de creçer, y la suya disminuyr, y avn después de disminuyda,
quiçá quedar tan fIaca que no la conoçieran los que la abían visto
primero, los quales sospechaban que yendo las cosas como yvan abían
de venir a parar no sólo en lo qu'está dicho sino en desprivança
84 Y contando el Jobio
(bolvamos a él)
85 los
preparamentos d'esta guerra
86, en el año quarenta y dos començada
87, dize que muchos pueblos de
los del Piamonte, donde avía guarniçión de çesarianos, estavan para
rrevelarse y no esperauan sino la ocasión de la guerra para ello,
por causa de
88 que
tenían ybierno y verano los soldados en sus casas y a esta causa
estavan muy probes
89.
Y quisiera que me dixera el Jobio si después de rrevelados, si
avían d'estar sin guarniçión / de françeses todo el año, y si comen
más los españoles y son más tragones y más borrachos que los
françeses para gastar más a sus huéspedes; porque si esto es así,
pareçe que tenían ocasión de rrevelarse y creheremos al Jobio; y si
no, es disparate suyo no más de puesto en su
|Hisroria para
que no se pase hoja de su libro sin que haya escrito mal
d'españoles en ella, y
90 son sus cosas y su yntençión, que con esto está
dicho todo.