Capítulo Quarenta y Seis
Del ofreçimiento qu'el Carlos Enperador enbió a hazer al
Françisco rrey, para más estabilidad y perpetuydad de la paz
d'entre anbos, y de lo que pasó çerca de çierta junta en Haganoa,
lugar de Alemania, y de la muerte del Bayvoda Juan, que se
yntitulaba rrey de Vngría, y de otras muchas cossas tocantes a esta
materia, y de las cortes de Rratisbona y congregaçión de Bormes
sobre lo de los herejes, y de
|cómo el harmada ynperial tomó
|
en Africa a los moros las çiudades de Monesterio, Susa, La
Calibia Y otras algunas
1.
Menester a sido haçer paradero en lo que se acabó el capítulo
pasado para descansar vn poco de la congoja en qu'el Jobio nos
dejó. Al qual pido perdón si alguna palabra allí quedó ynjuriosa y
demasiada; y éste, si lo pido, es porque entiendo qu'el mesmo
Carlos, de quien él allí trató vna tan grande maldad (si ya está en
la gloria, como yo lo creo, según su vida, o lo estará presto),
qu'está él rrogando al mesmo Dios que perdone a Paulo Jobio su
maliçia / y tacañería. Y esto me haçe a mí tanbién pedir el perdón
que dixe y rrogar al mesmo Dios que se la alargue
2.
Y viniendo al capítulo sesto, donde trata del ofreçimiento qu'el
Emperador envió a hazer al rrey Françisco dende
3 Gante, ofreçiéndole todos los
estados de Flandes y Vorgoña para su hijo segundo, llamado Carlos,
duque de Vrliens, y que se casase con la hija del Emperador, que
agora es enperatriz, los quales estados valían más (sin las
calidades que tenían d'estar pegados con Françia) que dos ni tres
estados de Milán, en lo qual no se avía de ablar por tener
neçesidad el Emperador de tener a Lonbardía y Génoua de su mano, y
que el rrey no admitió este ofreçimiento ni quiso sino bolberse a
su porfía de MiIán, dize algunas cosas dignas de grande enmienda. Y
quanto a lo primero, es bien que entienda el Jobio qu'este
ofreçimiento, o gran parte d'él, estaua ya echo dende antes qu'el
Emperador partiese d'España. Y dize más nuestro aucror: que esto no
estava bien al rrey y al Emperador sí, porque como quedase con el
señorío de casi toda Ytalia, entendía que fáçilmente saldría con
to- / do lo que quería, y en
|esto yo no entiendo qué quiera
dezir este hombre: entiéndalo Dios que lo
4 hizo, como suelen dezir. Pcro a lo menos sé yo
que no entiende él la causa por qu'el françés no açebtó cosa tan
ynportante, y que le benía más a pelo que toda Ytalia, quanto más
que Lonbardía; y como no entendió la causa, por poner vna fingida,
puso vn disparate. Y entienda, pues, aora (si lo quisiere añadir en
su
|Historia), que avía quatro rrazones, o sean causas
5, por donde al françés le
pareçía qu'el ofreçimiento de Flandes no l'estaua bien. Mas, ¿quién
me mete a mí en rremendar obras agenas, teniendo las mías tanta
neçesidad d'esto como qualesquiera otras? Ayá se lo aya el Jobio
con su
|Historia, e yo me lo abré con mis
|Anales,
donde se verá, bien a la largamente escritas, estas quatro causas
que digo; y para entonçes las guardemos12 como el secreto d'ellas y
d'este negoçio
6.
Dize el aucror que se guardaua al cardenal Frenesio, del qual
quenta que s'enojó mucho porque descortésmente le encubrían la
tratança de aquella materia
7, lo qual es burla, porque la general paz y los
tratos / d'ellano se le encubrían (como el
|Jobio dize), y
las particulares menudençias no avía para qué haçello y hera
curiosidad no sólo demasiada, sino también reprobada
8, ir cada momento al cardenal con
las çircunstançias de cada cosa. Espeçialmente que no quiere
entender el Jobio que cosa que tocase
|
a Milán hera entonçes
tanta rrazón (por las causas que en otros libros se dirán)
encubrillo al cardenal Frenesio, como a qualquiera cosa
9 otro ytaliano, y más
particularmente a él por çiertas pretensiones que nn ay para qué
encaxallas agora en este paso
10. Y en lo demás que dixo qu'el mesmo
11 cardenal se enojó porque el
Emperador mandaua hazer la junta de Haganoa, no sabe lo que se dize
(salba la rreberençia de su Señoría), porque aquel cardenal (honbre
vastantísimo para todos los negoçios, por muy grandes que fuesen
todos los d'esta vida)
12 no le pesó de aquello, biendo que los que se
avían de juntar de parte de los luteranos no estauan a la
ovidiençia del Papa; de lo que le pesó es de çierta particularidad
que en ello / pasó, sin culpa del Emperador ni suya, quánto más que
no se haçía la junta para disponer cosa en ningún harticulu de la
controbersia luterana, sino para que allí se diese horden çerca del
modo que se avía de tener para buscar alguna manera çerca de que
13 los que se juntasen
hallasen vna vnión, no para los artículos sino para la junta y
horden de lo que se avía de hazer, y no se partió enojado d'esto de
la corte ymperial para hirse a la rromana, sino porque Paulo, su
agüelo, le envió a llamar y él no avía benido sino a negoçios
particulares y éstos estauan acabados, y los demás estauan a cargo
del cardenal Marçelo, que después fue Papa, que quedaua en la mesma
corte del Carlos. Y a este propósito, y no para otro, fue la
partida de Frenesio para Rroma
14.
Y acauado esto, que lo acabó en el capítulo sesto, comiença
dende
15 el sétimo,
hasta el cauo de su libro, dexado vn capítulo solo que trata de
otra materia, a tratar de la muerte del rrey Juan que se llamaua de
Vngría, y de la guerra que luégo subçedió entre vngaros y
16 vngaros, / tomando
vnos la vez del rrey don Hernando de rromanos y los otros la
d'Estevan, niño rreçién naçido, hijo del Juan muertn y de Ysauel su
muger, hija del rrey de Polonia, rreçién viuda; y de cómo turcos
binieron
17 ayudar la
parte del Juan, y asímesmo de cómo el rrey don Hernando enbió gente
y hexérçito con su general Leonardo Belsio (al qualla
|Historia
Pontifical haze frisón, siendo del condado de Tirol). Y quenta
también de cómo se tomaron algunas çiudades por el Hernando, y cómo
después yuvernó aquella gente, sin hazer más hefecto, hasta la
primabera, que enbió el mesmo rrey de rromanos nuevo general, que
fue Guillermo de Rrocandolfo, y nueba gente, con la qual puso çercn
a Buda. Y trata tanbién de cómo la viuda y el Hemando, cada vno por
su parte, enbiaron envaxadores alturco, y cómo aquel gran señor
tomó cuidado de los negoçios y del amparo del niño Esteuan y de
cómo luégo bino con hexérçito al socorro de sus cosas. Y tanbién
trata
18 del desbarato
que rreçibieron los christianos sobre / Buda y de cómo después de
allegado Solimán hizo matar ochozientos de los cautibos delante
de
19 su presençia. Y
asímesmo quenta
20
otras muchas menudençias, y otras que son más qu'esto, que pasaron
en esta guerra, hasta que vltimamente Solimán desanparando lo que
había anparado, y quebrando su palabra y fee que avía dado, hechó
al niño y a su madre de Buda y de Vngria, quedándose él con ello y
haçiéndolo probinçia suya y mandando ir a la rreyna y al muchacho a
la Trassilvania, que les dio por morada y asiento.
En todas las quales guerras y cosas ay neçesidad de pocas
enmiendas, y hésas livianas
21, porqu'el Jobio lo escribió todo vastantemente, y
así con vnas suabes adiçiones, se dará fin al libro treynta y
nueve. Y sea la primera çerca de dos enbaxadas que quenta que hizo
al turco Gerónimo Lasco (de quien en otros capítulos se a echo
minçión) en nonbre del rrey don Hemando, que ya hera su amo
22, como en otro tiempo
lo avía sido el rrey Juan. La primera d'éstas pone el Jobio/vn año
antes que muriese el rrey Jhoan, luego que se hizo paz entr'el
mesmo Juan y el Hernando, en la qua! se capituló que si el rrey
|Jhoan muriese sin hijos, suçediese en Vngría, y en el
derecho d'ella, su conpetidor Hemando. Pero no se capituló como la
|Historia Ponntifical dize, qu'el Jhoan no se casase, porque
hera condiçión extraña y de la manera que se puede poner o no, ya
está sabido y desputado; en derecho no ay para qué ponello aquí. Y
d'esta condiçión de la suçesión de Vngría dize el Jobio que en esta
primera embaxada dio aviso d'ella
23 al turco el Lasco, por hazer mal al Jhoan, y que
así el
|turco s'enojó mucho contra él, hasta que oyó su,
descargos, y dize tanbién que se enbió a quexar d'este agrauio el
mesmo vngaro a todos los prínçipes christianos, negando la
condiçión del contrato, que si pasó o no, y de que manera se asentó
esta cosa, las corónicas çesarianas lo dirán, y quizá tanbién mis
|Anales.
La otra envaxada del Lasco haze el Jobio después de la muerte
del mesmo
24 rrey
Jhoan, diziendo al turco / en nombre de su
25 rrey de rromanos que no
asistiese a las cosas de la viuda ni del niño, y haçiéndole muestra
de su derecho. Todo lo qual e dicho a propósito, que si yo no
m'engaño (que podría ser engañarme)
26, el Paulo lobio se engañó en haçer dos enbajadas
a lo que no fue
27 más
que vna, que fue la del año de quarenta y vno, porque aquella que
quenta del año antes de la muerte del rrey Ihoan, ni yo la hallo en
mi memoria ni en mis papeles, teniendo tanta rrazón para estar en
ellos como en los del Jobio, por hallarme yo en aquella sazón çerca
de adonde ello abía de pasar y de adonde la envaxada se avía de
fraguar. Y como otras muchas cosas más menudas quedaron
rregistradas a donde he dicho, paréçeme (si la memoria, que del
suyo es deleznable, no lo fue mucho más en mí que lo hordinario)
que no pudiera dexar de quedar allí registrado
28. Pero en lo vno y en lo otro
ha poco, Y harto más le fue al mesmo enbajador pues le costó la
bida aquella vltima envajada, porque aquel bárbaro (alabado /
muchas vezes del ovispo de No. chera) le hizo prender, porque
mostrando el derecho que su amo tenía a Vngría, rrepitió muchas
vezes el nonbre del Enperador, para dezir que no podía dexar de
fauoreçer a su hermano, como si a la boca de los envaxadores
pudiesen, según la mesma ley de aquel ofiçio, ponelle rreglas y
temple para que por aquél se hiçiese el rón de rus palabras; o como
si las que dixo este envaxador fueran tan eçesivas que no se
pudieran dezir delante de quantos prínçipes ay en el mundo, sino
delante de aquel ynfiel qu'el Jobio tiene por humanísimo y
piadoso.
Y d'esta peisión del Lasco suçedió que avnque a cabo de siete
meses fue suelto, biniendo ya el turco para el socorro de Buda,
pero (o de
29 la larga
prisión o de
30
ponzoña disimulada que le dieron, que anvas opiniones se quentan)
él quedó tan yndispuesto que de allí algún tiempo murió. Este es
aquel Gerónimo Lasco tan alabado del Paulo Jobio muchas vezes en su
|Historia; y lo prinçipal que hallo entre sus alabanças fue
aver metido! turcos mediante su diligençia en la christiandad en
fauor de Jhoan Bayvoda, algunas vezes, hasta que los ayudadores y
el ayudado (juiçios de Dios) le dieron el pago: el vno prendiéndolo
y atormentándolo, como queda visto en los capítulos pasados, y los
otros tanvién prendiéndolo y después, disimuladamente, matándolo. Y
con todo esto, alabar estas cosas
31 al ovispo le pareçe que su autoridad sola vasta
para que ,
32 queden
33 alavadas, como lo que
suele dezir de Solimán (que por haueeme caydo en graçia lo rrepito
tantas vezes) que hera vn prínçipe moderado, pío, blando y otras
virtudes semejantes de que cada vez que se le ofreçe le arma. Y
agora en este su libro treynta y nueve lo puede vien ber, pues como
es notorio (y él mesmo lo rrefiere) del desbarato de Buda, mandó
que quitados quatro o seis personas de rrescate, degollasen en su
presençia a todos los otros, que fueron çerca de mill personas. Y
sobre todo a vn alemán, gentil-hombre y de gran cuerpo, de aquellos
presos, mandó que lo atasen a vn mármol y que por ludubrio vn /
enano de sus hijos le dejarretase y matase, como lo hizo; que no sé
yo ningún bárbaro de los pasados que tantas ynhumanidades juntas ni
tan bárbaras cometiese. Y por que se bea su maldad
34 grandísima, las personas de
rrescate apartó
35 de
la matança para que tanbién se vea si la qu'él hizo de tanta gente,
si la hizo por más que por viçio e yrrisión, pues si otro enojo o
causa vbiera, no apartara de aquel ganado chrístiano (si no heran
luteranos, digo) y de aquella carniçería católica
36 vn tan gran señor y que tan
poco le haçian al caso vnos pocos de ducados
37 aquellos pocos que apató para
el provecho del rrescate, que avn ésta fue otra gran poquedad suya,
y
38 que mostrase y
tuviese ojo entre aquella Crueça al ynterese, y tan pequeño
39. Y vien fue así, para
que semejante maldad llebase salsa de cudiçia, y para qu'el Jobio,
con todo esto pudiese alabar a Solimán de magnánimo, deseoso de
grandeza humana y las otras grandezas
40 con que le suele hallar a cada paso.
Y çiertamente agora caygo en ello
41, que lo
42 herró este auctor en no aborreçer / y desalabar a
aquel turco cosario, llamado El Judío, por hauer librado a los
43 cautibos del castillo
de Túnez, quando Baruarroja
44 quiso matar (como agora
45 su amo), a aquellos catibos y
presos christianos que allí tenían
46, pues alaba tanto al que los mata. Y pasado
d'esto ay poco más que dezir en lo tocante a esre libro treynta y
nueve. Con todo heso
47 dize
48 hablando de la biuda, muga que fue del Bayvoda y
rrey Jhoan de Vngría, qu'esta Ysauel (que así se llamaua), que
tenía hermosura polónica y donayre ytaliano; y quedó corto en no
declarar cómo le alcançaua, alláen Polonia, la grande Ytalia,
avnque después en otro capítulo adelante lo da a entender, diziendo
qu'esta señora hera de los Esforçias, que como se save es linage
ytaliano, que fueron modernamente (y avn el linaje tanvién lo es)
duques de Milán. Y esto más y mejor lo entendió la
|Pontifical, que le señaló el agüelo ytaliano que tenía, que
fue Jhoan Galeaço Esforçia. Pero el vno y el otro quedaron algo
eortos, avnque tanbién digo qu'el negoçio no tocava / a la materia
prinçipal para darse mucho por ello; pero no se perdiera nada en
que tanvién dieran rrazón al mundo la parte qu'está y sabe la
alcançaua de casta española, que hera tanta como la ytaliana la que
tenía en la sangre de Aragón, pues su madre, la rreyna de Polonia,
hera prima en quarto grado con nuesto dichosísimo
49 Felipe. Porqu'esta señora
deçendía de la sangre de Aragón que rreynó en Nápoles el tiempo que
se sabe, y el rrey don Alonso de allí (nieto del rrey Alonso el
Magnánimo), dexado aparte a Fernandino, su hijo, que heredó el
rreyno (y a otros hijos), tubo vna hija que se llamó Ysauel, que
casó con Jhoan Galeaço Esforçia moço, duque de Milán, según rrazón;
y contra ella le tuvo
50 el tío Ludibico
51 ocupado el estado hasta que murió este mançebo
que
52 se hubo de
quedar con él del todo
53. Este Jhoan Esforçia tuvo en esta señora
aragonesa vn hijo llamado Françisco, que siendo muchacho, se lo
tragó la golosina françesa y allá, medio cativo o del todo, murió.
Y vna hija, que se llamó Bona, madre d'esta señora Y sauel que
agora quedó biuda / del rrey Jhoan de Vngria, y la madre, muga
d'este Juan Galeaço difunto, biéndose viuda, se bolbió a su Nápoles
con sus parientes, llevando solamente consigo a su hija, porqu'el
hijo quedaua en Françia de la manera qu'está dicho. Y después,
andando el tiempo, se casó esta donzella Bona con Siguismundo, rrey
de Polonia; ésta es aquella Bona tan çelebrada (devaxo de nonbre de
Beliseña) en aquel libro bien sabido ( y que en la moçedad luégo
nos lo ponen delante) llamado
|Quistión de Amor, servida de
aquel Flamiano, compañero de nuestro Vasco de Acuña, toledano,
porque no le llamemos Basquirán como el libro le llama.
Fue esta señora de
54 grandísima opinión de hermosura y, en ygual
grado, de valor; la qual del matrimonio del polaco tuvo hijos, y
dejado a Ladislao el mayor ya otros, tuvo a esta Ysabel, que casó,
como hemos visto, con el Bayvoda o rrey de Vngría. Lo qual, avnque
lo he traydo por los cabellos, lo
55 e dicho porque halló el Jobio que siendo esta
señora por parte de su madre medio española y medio ytaliana, no le
alló más / del donayre ytaliano, que por parte de lo aragoné, no
tenía nenguno a su quenta, que en Ytalia sólo es adonde está la
graçia y hermosura y toda la demás conçertada proporçión con que
vna mujer suele alcançar el nombre de velleza. Y en lo que más
diçe, que le aconsejauan a esre Jhoan que se casase y que renobase
el nombre de la casa Zapolia, no sé por qué lo dize ni quál sea
esta casta, porque si quiso dezir por la de los rreyes de Vngría
vltimamente muertos, esos no benían ni tratan origen sino de la
casa polaca, porque el Ludivico que murió en la vatalla de Mogaço
fue hijo de Ladislao, hijo del rrey de Polonia; y si lo dize por la
casa de Vngría en general, no sé por qué la llama del nonbre que la
llamó, ni a qué propósito, quánto más que creo que no ay tanta
mezcla de sangre en ningún prinçipado de los que sabemos como es
entre los que an tenido cargo de aquella probinçia vngara. Y si lo
dize particularmente por la sangre y casta del mesmo Bayvoda Jhoan,
/ más ayna lo llamara yo Sepusiana o Yaga que no Zapolia; pero
llámela él como mandare y no diga vn hierro que luégo dize, y no
vna vez sino quatro o çinco en el mesmo libro, en diferentes
capítulos d'él: que los vngaros deseavan que su Jhoan se casase,
porque querían más que fuese rrey de Vngría vn honbre de su sangre
que no vn extrangero. Y dízelo esto tantas vezes, haziendo a los
deçendientes d'este Bayvoda vngaros y a los del rrey don Heruando
estrangeros, que no solamente enfada, pero cae en vn hierro
notabilísimo, no cayendo en lo que dize, porque los hijos del
Hernando sou tan vngaros como los de Jhoan, pues su muger del rrey
de rromanos hera hermana del rrey Ludivico de Vngría, próximamente
muerto en la vatalla de los turcos, y antes esta sangre hera la
rreal y la derechamente vngara, que no la del Jhoan. Y si quiere
dezir qu'estotra ya estava mez dada con la de Austria, ni más ni
menos la de la suçesión del rrey Jhoan / estaua mezclada con la de
Polonia. Y por mezclar tanvién el Jobio las cosas que suele
d'españoles, los fue a hallar allá metidos en los rrincones de
Vngría para dezir mal d'ellos, y así dize que en este tiempo hazían
çiertos desafueros y rrobos los de aquella naçión que allí estauan
de guaniçióo, y que cave
56 la çiudad de Casobia, por esta rrazón mataron los
vngaros al capitán Lezcano y a la mayor parte de su conpañía,
levantándoselo falsamente a los vnos y a los otros, porque aquel
capitán no fue muerto allí y çíertos soldados suyos que lo fueron,
fue en çierto rruydo particular, que después se hizo alboroto más
público de muchos a muchos, y no por causa de malos tratamientos,
como el Jobio dize, sino por Otras causas particulares.
Y quédanos
57 agora
rrezagadas dos materias, que bien presto podremos correr por ellas:
la vna sobrc vna
58
congregaçión y disputa que se hizo entre católicos y luteranos en
las cortes de Rratisbona y primero en Bormes, de todo lo qual haze
mençión el Jobio, y la / otra de çiertos lugares que las galeras y
hexérçito del Emperador tomaron en Africa. Y
59 en lo primero de las juntas y
disputas, la que pasó en Vormes quenta a la letra muy vien nuestro
auctor. Y en
60 quanto
a la de Rratisbona, que fue la más prinçipal, ay que enmendar
algunas cosas
61 en lo
qu'él quenta d'ella. Y primero digo qu'este honbre no haze sino
decir
62 muchas vczes
qu'el Emperador en Alemania disimulaba con los luteranos y con los
prinçipes de las Cortes sus fauoreçedores, como lo díze en este
capítulo que aora vamos apostilando
63, y en otros muchos otras muchas vezes
64, lo qual dize que hazía por ver
si por aquel camino vençería aquella perfidia y a los auctores
d'ella. Y no consídera que no a de llamar aquello disimulaçión,
sino vn no poder más de ninguna vía ni manera del mundo, si no hera
poniendo el negoçio en el rrigor de las armas, sin tener él
entonçes ningunas aperçevidas. Y con todo esto hera tan acatado y
venerado, que en las çiudades luteranas no avía memoria de
desbergüenças públicas, ni él las permitía, / y así no armado, lo
65 estaua por de dentro
en las cosas de la fee; de tal manera
66 que quando el negoçio llegara a vna soltura
derramada y sin acatamiento ni rrespecto, sin otras armas en el
pecho (sino con lo qu'él tenía en el mesmn pecho)
67, se dexara hazer pedazos por su
Y glesia
68 Católica.
Pero quando después, andando los tienpos, bido el negoçio sin
rremedio de quietud ni de paz christiana, descubrió al mundo la
guerra contra los erejes con vn suçeso feliçísimo que en ella hubo,
qual se saue ya en todo lo criado. Y en lo que dize qu'el mesmo
Carlos
69 desimulava
no pudiendo haçer otra cosa que Buzero herreje pedricase medio a
hurtadas dentro en casa de Lazgraue, en el azaguán de la
|casa, así aconteçió como él lo dize; pero no sabe, o no
quiso añadir lo que más pasó, y cómo çesaron aquellos sermones y la
causa; y pues él la calla, callémosla nosotros hasta su tiempo y
lugar. Y lo bueno es que dize que hera Lazgraue enemigo público de
la casa de Avstria, lo* qual yo ereo ansí porque siendo él enemigo
de la Yglesia, no podía dejar de sello de Avstria, siendo aquella
casa la defensora de la fee. / Pero no hera aquel Felipe (que así
se llamaua) enemigo de la casa y casta de Austria por otra causa,
como el Jobio lo siente, sino por la particular qu'está dicha, y
aviéndole de llamar enemigo de la fee y poe heso contrario a los de
Avstria, da a entender, de la manera que lo escrive, que hera
enemigo de la casa de Austria y por heso adbersario de la fee
católica, ympropiedad grandísima, o sea ynadbertençia en el mesmo
superlativo grado, porque
70 aquel Lazgraue Felipo ni el saxón, su amigo,
nunca confesavan Otra cosa (avnque les quedaua otra tanvién en el
corazón, naçida de sus heregías) sino que Carlos, su Emperador,
hera su señor y que le avían de ovedeçer y obedeçerían en todo lo
temporal hasta la muerte, pero que no hera emperador de sus almas
como de sus personas. Y en çierta manera tenían rrazón, porque de
ánimas tan del ynfierno no hera rrazón que vna tan del çielo, como
hera la del Carlos
71,
tuviesc que ver con las otras. Berdad es que después que se hizo la
liga smaldayca, el negoçio también tocante al señorío temporal yva,
o le hazían / hir, aquellos hereges perdiendo mucha fuerça, y yban
las cosas cada día más desvergonçándose, hasta qu'el negoçio se
litigó vltimamente por las armas.
Pero vengamos, no se nos baya d'entre las manos lo de la junta
de Rratisbona, en la qual dize que se nombraron por parte de los
luteranos protestantes (como ellos se hazían llamar) Buzero,
Melanton, Pistorio. Y digo que diçe lo que pasa a la letra, porque
por parte de los hereges fueron nonbrados y señalados aquel Felipe
Melanton, y Mersín o Martín Buçero, y Jhoan Pistorio, como él lo
quenta
72. Pero por
parte de los católicos herró algunos d'ellos y dexó de poner otros,
y avn al que presidía, que hera Federico (como él lo quenta)
73, vno de los condes
palatinos, no le dio el Otro compañero que tuvo en la mesma
presidençía, que fue musiur de Granvela, nonbrado por el Emperador,
como el Federico lo hera por las cortes y prínçipes de Alemania. Y
d'estos dos hera su ofiçio
74 nn más de presidir, sin botar ni hazer Otra cosa.
Y acordóse que los disputantes fuesen tres católicos y tres herejes
y éstos ya están dichos y los / otros fueron: Juba Fluco,
chanziller del cardenal de Magançia, y Tropeo, criado del arçobispo
de Colonia, Harnesçehio, criado de los duques de Bauiera; y así no
son los qu'el Jobio pone, avnqu'es así
75 berdad que se nombraron otros muchos
asistentes, no tamporo para botar sino para asistir. Y de la parte
de los católicos fueron éstos de la asistençia algunos de los que
el Jobio quenta, pero sin los vnos y los otros ovo muchos que al
ovispo se le olbidaron, porque por parte del Emperador asistió su
confesor fray Diego de San Pedro, el doctor Maluenda, Pedro Hortiz
y el doctor Moscoso; por el Lazgraue, su chanziller Elheo; por el
cardenal de Magunçia, Baryardo Colonbre; por el duque de Sajonia,
Françisco Nicardochan, noble; por el elector palatino, Enrrico, su
chanziller; por el arçovispo de Colonia, Cademar de Eça; por la
çiudad de Argentina, Jacobo Lestumio; y por otras çiudades y
señores (porque no guardemos alguna espeçialidad d'éstas para los
|Añales), Nicolao Apeles, Vnichardo de Montegeldrio, Jhoan
Cocleo, Alberto Phigio, Rroberto Scoro, Eneihardo, frayle
carmelita, hermano monasteriense, y así por otras / çiudades y
señores, otras personas, que si todas se contasen, harían este
quento muy prolixo, y no lo será para en los
|Añales.
Comenzóse, pues, esta junta y tratáronse en ella doze artículos,
qu'en la priesa que llevamos no se puede dezir, ni avn ay para qué
tampoco en historia que no lo es sino adiçión y enmienda de otra
76. Y después de muy
disputado, y en verdad no con muchas vozes ni gritos, ni cólera, ni
con palabras ningunas oprobiosas, sino al vso fIemático de aquella
naçión que, çierto, ver a los d'ella sustentar qualesquier
conclusiones, no pareze sino qu'es diferente cosa de nuestros actos
públicos, y más pareçe rrazonamientos de conversaçión y
conferençia, que de disputa. Y después de hauer durado ésta de
Rratisbona algunos días, se concluyeron algunas cosas, no por
77 conclusión ni
determinaçión, sino para hazer vn ynterin que se guardase en
algunos negoçio, hasta el conçilio vnibersal, qu'el Enperador
prometió a los alemanes que
78 dentro de dos años trauaxaría y harla con
79 el Papa que
80 lo yndixese y manda,c
çelebrar. Digo, pues, que dando y tomando después de largas dis/
putas, los protestantes (o hereges, en rromançe) con los católicos,
se concordaron los vnos con los otros en algunos pocos capítulos,
que luégo se llamaron conçiliados; y en los otros en que diferían
hizo cada vna de las partes su libro y diólo a el Emperador y él
envió estos libros y los artículos conçiliados al Cardenal
Contareno, que rresidía en su corte, como legado de la Sede
Apostólica, y él dio su pareçer por escrito, rremitiéndolo todo al
Papa. Que de nada d'esto no ay memoria en el Jobio, y d'esto
conçiliado se hizo el ynterin de que trata nuestro auctor. La
qual
81 historia de lo
tocante a esta materia del ynterin (que no es pequeña, sino bien
grande) nos la dará
82
en las manos los
|Anales. Y este mismo ínterin se
83 enbió por
84 su Magestad al Sumo Pontífiçe
para ver si en el entretanto mandaua Su Santidad que se guardase en
Alemania y lo confirmaua
85. Y no hino Su Santidad en ello, y creo entre
otras causas que hera y
86 fue por lo de los saçerdotes que ya estauan
ca,ados, porque, si no me acuerdo mal, pareçíales a los congregados
que se quedasen así hasta el conçilio general, y que no se /
pudiesen casar ningunos otros saçerdotes de allí adelante, hasta
que todo esto y lo demás se determinase en aquella vnibersal
congregaçión de toda la christiandad.
Y harto
87 más
breue que lo pasado es lo que nos que da de lo tocante a Africa,
porque en ello
88 no
aY más que dezir sino que aquel año, que sin dezillo el Jobio fue
el de quarenta, fueron tomadas por los capitanes generales
ynperiales de mar Y tierra, don Hernando de Gonzaga, el d'ésta, Y
el prínçipe Andrea Doria, el de aquélla, con dos terçios de
españoles que llevaron para ello, las çiudades de Calibia, Susa Y
Monesterio y otras algunas. Para lo qual, Y para espiar, y para
çierto trato que se traya con vn moro prinçipal, fue enviado desde
çiçilia vn soldado llamado Miguel Navarro, teniente del capitán
Juan Gallego. En fin, todos los pueblos que el ovispo dize fueron
tomados, y por que añidamos
89los días, porque si los míos no fueren tan largos
que vea el mundo los
|Añales
90, çdigo que la çiudad de Monesterio se tomó a
çinco de otubre, saliendo los moros d'ella primero a escaramuçar,
en la qual escaramuça / murieron quatro soldados españoles Y
entr'ellos el capitán Mercado, pero después no osaron esperar en la
tierra a defendella Y así se ganó sin rresistençia ninguna. Y lo
mesmo fue de lo de Susa y por la mesma horden, porque con sola vna
no muy pesada escaramuza, se despachó aquel negoçio. Y con poca más
porfía se ganó la Calibia a catorze de otubre. Y a donde hubo más
rresistençia que en ninguna parte fue en los Alíaques, la qual
tierra hizo más defensa, pero con todo heso se rrindió a veinte del
mesmo mes, o a diez y ocho o diez y nueve, que en vno d'estos tres
días fue lo que digo. Y dexando guarniçióo, Y guardado el
prinçipallugar que hera Monesterio (avnque después andando el
tienpo no fue menester gastar el dinero en cosa tan mal enpleada,
por gastallo en otras cosas más sustançiales contra los mesmos
ynfieles, se sacó la guarniçión de aquella comarea), se bolbió el
prínçipe a Sçiçilia. Y estoy espantado
91 cómo este año y en
|este paso, sin
guardallo para otro, no hizo mençión Paulo Jobio de la vitoria que
vbo Jhoanitín Doria / del cosario Dragud Arráez, que fue notable e
ynportante en aquella sazón; pero pues él la calló no tengo yo para
qué tratalla hasta otro lugar más sazonado.