Capítulo Quarenta y Dos
De lo que suçedió cabe la Previça a las harmadas ynfiel
|y christiana,
|y de la toma de Castilnobo,
|y de
la guarniçión de españoles que allí quedó
|y de la pérdida
después del mesmo pueblo, tornado a rrecuperar de los turcos
1.
Vengamos agora a lo rrestante del libro jobiano treynta y siete,
que comiença dende el capítulo quinze hasta el fin d'él, donde se
tratan tres jornadas en que se yncluyen
2 la primera la que llaman de la Previça, quando
aquel año de treynta y ocho se toparon las armadas christianas con
la de Varbarroja y con él, y la segunda de la toma de Castilnovo
por los fieles, / y la terçera la pérdiaa del mesmo pueblo quando
los turcos lo tornaron a cobrar.
Y quanto a lo primero, de la Preuiça, no ay que dudar sino que
Paulo Jobio quenta vien y
3 fielmente lo que allí pasó a la letra, sin que sea
neçesario enmienda ninguna. Solamente en lo de la nao de Macltín de
Mongula andubo muy corto, por ser español; porque si las gentes no
se conçiertan todas para haçer agrauio a vno solo, pero no creo que
abrá tantos
|Jobios en el mundo, mientras lo vbiere
4, durará la fama de aquel
capitán
5; pues no sé yo
en qué se pueda ella mejor enplear, para andar derramándolo entre
las naçiones de todos los siglos
6, que en dar poblicando por todos ellos
7 que vna nave
|y vn capitán
con treçientos de su naçión, españo les, se defendiesen casi vn dia
entero, y vatallasen, y saiesen con la vitoria, de çiento y
çincuenta galcras de turcos. Y es lo bucno que dize el Jobio
8en este articulo
9 que mataron los turcos muchos
españoles y marineros del nauío, porque
10 como heran pocos los muertos (que no pasaron
de treynta y siete o treynta y ocho), pareçióle / que rredundaua en
gran gloria de aquel baleroso vizcayno y no oso
11 poner el número çierto, sino
dixo abulto que le avían muerto muchos españoles, siendo tan pocos,
como he dicho. Pero espantado estoy, y agradézcoselo mucho al
ovispo, que en este negoçio ynfelize de la Previça no atribuyo
siquiera alguna culpa a los españoles, avnqu'estobiesen metidos en
las naues, o como no los hallo allí amotinados, o que no quisieron
pelear, y otras gentilezas de las que suele dezir d'ellos. Y solo
12 quiso poner la culpa
al
13 prinçipe Andrea
Doria
14, y quizá, si
el general de vna jornada se puede rrelebar de alguna, no tiene
tanta como todos le ponen. Pero
|esto mejor lo dirán los
|Añales que yo agora; para entonçes se quede. En el
entretanto, digo que quiero que se sepa
15 que no fue grande varraganía, a lo menos no
tan por lo subido
16
como lo hazen todas las gentes
17, que hizo Barbarroja en salir en busca de nuestra
armada; ni se piense que fue aquello más de vn rrepiquete de
broquel, a manera de levada, jugando muy a lo seguro, y si no a lo
seguro, a lo menos no con mucho peligro
18. Porque por donde él tomo el a- /
cometimiento, que fue por la vanda
19 de la tierra, y haziendo espaldas seguras d'ella,
y que a vna neçesidad forçosa, quando no le fuera víen en la
batalla, podía tomar a la mesma
20 tierra por manparo, abenturando no más de los
cascos
21, no se puede
dezir aquello salir del puerto a ofreçer la vatalla, sino costear
la rribera e ir mirando el suçeso de las cosas con algún
22 peligro, del qual quedaron
libres
23 con la
deshnrden del armada catolica, y pudieron hazer aquellos
acomctimientos fáçiles
24; espeçialmente que avía en
|esto otro
primor y secreto (y no trato
25 dela fIoxedad que atribuyen al armada veneçiana),
que m'es forçado rreserballo para los
|Anales, y para
entonçes se quede
26
lo que más ay que dezir de aquel día, que fue, sin ponello el
Jobio
27, el día de
Sant Cosmc y de Sant Damián, a vcynte y siete de setiembre de aquel
año de treynta y ocho.
Y trátese agora solamente
28 de lo de Castilnobo. Y pasa
29 así, que después de pasados
los enquentros de las armadas así cabe
30 la Previça, como otra çierta muestra de lo
mesmo que pasó cabe
31
Corfú, determinaron los cristianos de ir a tomar (enmendando lo
pasado)
32 algún
lugar
33, haziendo
algún echo notable en tierra de hencmigos
34. Y después de muchos /
acuerdos, pusieron los ojos (los quales después les costaron)
35 en Castilnobo, pueblo
en el golfo de Cataro; y no sé para qué, aviendo pocos años antes
alargado a Corron, que no ay más diferençia de lo vno a lo otro
para propósito christiano y frontena contra turcos, que In ay de lo
bueno a lo malo o de lo prieto a lo blanco
36; y demás d'esto, a causa de
algunos padrastos
37,
el lugar no es nada fuer
|te. Y açerca de la toma d'esta plaza
dize el Jobio mili hierros, y si no son tantos en cantidad, la
calidad los haçe valer por más qu'el número que e dicho. Dize,
pues
38, quanto a lo
primero
39 que dexado
los vezinos, no avía soldados turcos en aquel pueblo, sino vnos
pocos de guarniçion en la guarda de los dos castillos que aquelIa
tierra tiene. Y engañose Nochera en esto, y la
|Ystoria
Pontifical tanbién, arrimándose a vn árbol no de muy buena
sombra para ello
40,
porque dexado aparte que en los castillos avía guarniçion
41 bastante, avía
trezientos y çinquenta soldados turcos de guarniçion dende fin del
año pasado de treynta y siete y comienço del de treynta y ocho. En
el qual tiempo el Gran Turco Solimano envió a fortificar (sabiendo
la liga / del Papa y del Emperador y veneçianos que contra él se
hazia) todas las fuerças de sus dos costas, así de la Greçia como
de la Suria, y así de Evropa como de Asia. Y entr'ellas se avía
guarniçionado a
42
CastiInnbo, quánto más que sin esto, acudióluégo mucha gente de
todas aquellas aldeas y villages de la comarca, que con ella, y con
los veçinos del lugar y gente de guarniçion, se pudieran defender
más de lo que se defendieron. Y así fueron vastantes para salir a
escaramuzar y defender el allegar al pueblo a los christianos
43, y matar al capitán
Bocanegra y a otros, el qual murio en esta escaramuça (y no en el
asalto, como el Jobio y la
|Pontifical dizen). Y en fin, el
pueblo
44 se tomo no
çierto con mucha defensa, pero guardándoles la palabra que se les
dio en su rrendimiento, y no quebrantándosela, como nuestro ovispo
dize, el qual sin sauello
45, quenta que se les prometio libertad; y no fue
así, sino solamente las vidas fueron las prometidas
46.
Pero en lo que mayor hierro, y tras el hierro mayor pasion,
cometió y mostro nuestro avispo
47, fue en dezir que no se les guardaron
48 a los / veneçianos lo
contratado en Rroma (aunqu'es berdad que Veneçia sintióse d'ello,
pero sin rrazón), en dezir
49 que heran obligados a entregar a Castilnovo a
aquella Rrepública
50
porque si se mira el capítulo del contrato, no
51 diçe sino
52 que se les entregaran todos
los lugares de Greçia y de Almaçia que vbieron en otro tiempo sido
de aquella Señona, y esto
53 no estaba muy
54 líquido; y hasta averiguarse y consultar a las
cabeças, no sé yo qué ynjuria se haçla a ninguna de las partes.
Pero no se niegue no estar preçioso el Jobio en lo que dize, que se
apoderaron dellugar los españoles, como si se hubieran entrado en
él por su propia autoridad y contra la boluntad de sus superiores y
fuera de la ovidiençia d'ellos, por no poner mácula ninguna (que no
se la ponía en esto)
55 a dos pnnçipes ytalianos, deuajo de cuya mano
yvan los soldados, que heran el de Oria y el de Gonçaga, que les
mandaron allí quedar, que oxalá nunca lo obieran mandado. Pero
porque de toda su narraçion saliésemos con pérdida, dize y da a
entender
56 que
vinieron en ello los generales por rrazón de hechar de Ytalia a los
/ españoles, temiendo su condiçión d'ellos que son deseosos de
ynperio y mando y husados a rrouos y malifiçios, y que tanbién fue
causa para que sospechasen los veneçianos de tan malos vezinos que
les avían de tomar a Cataro.En quanto al deseo de ynperio, engáñase
el señor Nochera, porque si tan grande lo tuvieran, tiempo tuvieron
y ternán siempre (plaziendo al que le plugo, lo demás qu'ellos an
alcançado)
57 para que
ningún prínçipe, sino el suyo, tubiese en Ytalia almena ninguna.
Pero como no se avía de medir esto con su boluntad, sino con la de
su rrey, y pareçiéndole a él otra cosa, alargo
58 y dio estados y a echo
59 señonos de nuevo en
aquella probinçia, y otros conseruado
60, no queriéndolos para sí ni
61 sus españoles tanpoco
(avnqu'el Jobio contra berdad diga lo contrario); que pareçe, si no
se mirase más de a bulto, demasía de magnifiçiençia que liberalidad
venida al justo, y como esto no lo es, el Jobio piensa que todos
son de su condiçion y así
62 dize luégo que son los españoles husados a rrobos
y malifiçios. A la qual ynjuria, si agora
63 le rrespondiésemos con otra,
hera / baxeza; y si le tubiésemos vn falso y le conçediésemos lo
que dize
64,
rredundaua en grande perjuiçio suyo y de su Ytalia, pues vnos
ladrones, rrobadores tantas vezes, los an bençido y ganado grandes
estados de su probinçia. Y así, mirando por la honrra del Jobio y
por la mía, qu'es de no tratar ynjuriosamente de nadie, pasaremos
adelante por esto, dexándole al Jobio en su posesion, con sólo
dezir çerca d'esto, qu'el mundo sabe bien las condiçiones de todas
las naçiones, como nadie no juzgue la suya mesma; y así, esta
pendençia yo la dexo en mano de todas ellas, para que juzguen
65 los rrobos y las
otras malas artes de los españoles y de los ytalianos, y den
66 la ventaja en esto a
quien les
67
pareçiere.
Y en el
68
entretanto, trátese de lo que más dize este rreberendísimo
69, siguiéndole el
doctor Yllescas, que quedaron en Castilnobo quatro o çinco mili
españoles, abiendo quedado solos dos mili y quinientos, y avn
d'éstos crco que son çiento o dozientos menos. Y porque los dichos
avtores no se nos escapen por otro camino, sepan que con ellos no
quedo soldado de naçion ninguna, si no fueron / albaneses, ochenta
de a pie y beinte y çinco de a cauallo, con sus capitanes Lázaro, y
Andrea, y Pinti, y Jorge Copos. De manera que toda la guarniçión
fue d'españoles, y no más del número que he dicho, con sus
capitanes Machín de Monguía, Masquefa, Luis de Haro, Juan Vizcayno,
Mendoça, Silba, Sancho de Frias, Cusán, Zambrana, Zinbron,
Arriarán, Pero Ruiz Galle go, don Pedro de Sotomayor que suçedió en
la conpañía de Bocanegra, y sobre todos quedo Françisco Sarmiento,
con su compañía, por superior y maestre de campo de aquella gente.
Y como vn hierro
70
llama a otro (y así se han encadenando para no poderse desasir),
dize tanbién el Jobio qu'estos soldados (que según se a de presumir
guardo Dios después para mártires de su Yglesia muriendo por ella y
por nuestra fee), que fueron los que se amotinaron en Lonvardía y
destruyeron la tierra de Galera, y síguele en esto muy sin pena la
|Pontifieal. Y es
71 engaño notorio, porque aquellos soldados de
Lonvardía fueron los dos mili a Vngría, y otros tantos o pocos
menos quedaron de guarniçión en aquel estado, y solos mili de aquel
terçio se envarcaron para esta jornada de levante, / y d'éstos
avían ya faltado hartos en el biaxe. Y así, no quedaron allí
ochozientos soldados de los que dize el Jobio, ni más conpañías de
las de Juan Vizcayno y Silva, y la de Gallego que sirbía la de Luis
de Alcoçer, qu'estaua avsente y fue capitán de los qu'estauan en
Lonbardía. Pero quando hubiera sido así qu'estos soldados de
Castilnobo fueran todos o los más los de Lonbardía (como estos dos
señalados barones quieren que sea), otros mayores rrouos por
ventura abía echo vno de los ladrones que cruzificaron con el
Rredemetor del mundo, y después le guardo el mesmo Dios para el
estado que ya se saue; y asi agora, según el Jobio, muchos ladrones
me pareçe que tenía Dios guardado para el mesmo estado.
Pero dexemos el suyo y vengamos al del Jobio
72. Dize
73, por postrera cosa de las de
Castilnobo, que los beneçianos, visto que no les entregauan el
lugar, se arrepintieron de hauer enprendido esta guerra, y que
luégo pidieron treguas a Solimán y se las otorgú beninamente,
porque Antonio Rrincon, embajador del rrey de Françia en
Costantinopla, ynformo que la liga que los beneçianos hizieron con
el / Emperador en Nápoles se avía echo contra boluntad de la mayor
parte del Senado, y qu'esta nueva guerra se avía enprendido contra
voluntad de todos ellos; que todo esto mezclado es el mayor
disparate, hablando en rromançe
74, que se puede ymaginar. Porque, quanto a lo
primero, las treguas que dize no se otorgaron benina sino
asperísimamente, y d'ellas rresultodespués vna paz bergonçosa a los
beneçianos y digna de gran vituperio, pues la compraron por
trezientos milI escudos, y por Nápoles de Rromania, y Malvasia, y
otras tierras que entregaron al turco. Y la ynformaçion de Rrincón,
echa en Costantinopla sobre la liga del Emperador y veneçianos
echa
75 en Nápoles,
es,
76 diferente
d'esta materia. Que aquella hízose
77 para la paz de Ytalia y no contra el turco, y
entonçes hubo
78
diuersos pareçeres entre los beneçianos
79; pero para contra ésta del turco todos
estuvieron de vna opinion, sin faltar ninguno, porque
80 avnque quisieran, no pudieran
hazer otra cosa. Porque la guerra no la començaron ellos, sino su
contrario y el de todos los christianos, y por heso es d'espantar
81, / como se arrojo
este honbre a dezir cnsas que traen no sólo contradiçion consigo,
sino manifiesto desatino. Porque dize qu'esta nueva guerra contra
el turco se avía enprendido contra la voluntad de todos los
beneçianos, como si los pobres
82 fueran ellos
83 los acometedores y los que començaron la guerra;
abiendo sido el turco el quebrantador de la paz que tenia con
ellos, queriéndoles tomar a Corfú, y haziéndoles los otros daños
qu'el Jobio quenta en su libro de treynta y seis pasado.
Pero pues hemosbisto
84 ganado a Castilnobo, démonos priesa y
85 veámoslo perdido bien
prestamente; y veamos asímesmo nuevamente lleno el çielo de nuevos
moradores
86, quedando
sus cuerpos tendidos en las calles de Castilnobo. Digo, pues, que
visto por el Gran Turco la pérdida de su Castilnobo, acordo el año
siguiente de treynta y nueve de enbiar sobre él por agua y tierra.
Y así enbio por la vna parte a Barbarroxa y por la otra al Sanxaco
Vlamagno, con grande cantidad de gentes, muniçiones y artillena. Y
el Baruarroxa envio delante a Dragut con treynta y seis galeras / a
rreconoçer. Y dize el Jouio que salieron, a éstos que desenvarcaron
para el rreconoçimiento, el capitán Machín de Monguía y el capitán
Lázaro, albanés; y que matando algunos turcos, los hiçieron
emvarcar. Y lo mesmo dize nuestra moderna
|Ystoria
Pontifical, sin tener rrazón de callar los demás que salieron
contra los turcos aquel día (que, callándolo el Jobio
87, fue a doze de jullio del año
de treynta y nueve), y fueron
88 el capitán Vizcayno y Luis de Alcoçer. Pero anvos
autores callan tanbién otra segunda vez qu'este mesmo día a la
tarde (porqu'estotro
89 fue a la mañana) que salieron y
90 desenbarcaron los turcos a lo
mesmo, y
91 salieron
segunda vez de Castilnobo a estorballo el mesmo capitán Juan
Vizcayno, y Mendoça, y Garçiméndez de Sotomayor, alférez del
maestre de campo Françisco Sarmiento, y dieron a los turcos vna
braua carga, con la qual mataron a muchos y prendieron algunos y
los hizieron segunda vez tornar a envarcar, hasta que de allí a
tres días, / que fue a quinze del mesmo mes, allegú
92 Baruarroxa con toda su Ilota, y
en el mesmo día allego asímesmo
93 el Sanxaco con su exérçito por tierra. Y después
se asento la vatena por tres partes, estando a beynte y tres de
jullio, todo puesto a punto para començar a batir la tierra.
Y déxase
94 de
contar aquí, por guardallo para los
|Anales, los rrequiebros
que pasaron entre B,ruarroxa y Françisco Sarmiento, primero que se
començase el negoçio de la guerra. Pero lo que se me haze más
lástima (y eslo, çierto, muy grande), que venga Paulo Jobio, en Vna
ystoria suya tan
95
prinçipal, a callar las batallas que se dieron a Castilnobo. Porque
no quenta más de las baterlas, sin contar más de vna hez que
binieron a las manos, que fue el día que se entró en la tierra, y
pasa con silençio las demás batallas, que fueron seis por todas,
por no dezir quán valerosamente fueron defendidas. Y ya que tanta
açedia le causaba la gloria española, acordár[a]se de la de
Jesuchristo, que hera la prinçipal, y
96 contara
97 cómo se / derramaba aquella sangre espérica por
su sancta fee y nonbre
98.
Estas batallas que se dieron a la tierra, sin podella entrar los
enemigos, fueron: la vna a veinte y quatro dc jullio; y la otra el
día siguiente en que çelebra la Yglesia Catolica la fiesta de
nuestro patron Sanctiago; la otra a quatro de agosto, quando ya el
castillo de arriba, y casamata y trabeses, estaua todo desecho; y
otra el día siguiente, a çinco de aquel mes; y la otra fue otro día
a seis de agosto, quando ya no avía muralla en Castilnobo, sino tan
abierto lo de dentro como lo de fuera, y tan campo llano donde
solia aver muralla, como la canpaña de fuéra; y la vltima fue a
siete de agosto, quaundo fue entrado cl pueblo de los bárbaros,
porqu'este día fue, y no el día antes, como la Y
|storia
Pontifical dize, y la jobiana trata
99 en este paso; vna gran maldad (téngola de
llamar así)
100.
Dize, pues, en el penúltimo capítulo d'este mesmo libro, que los
milaneses, quando supieron la pérdida d'este Castilnobo, se
alegraron grandemente de la muerte de los españoles, y que yvan a
los altares de San Donato, porque en aquel día aria sido la toma de
Castilnobo, / a dar graçias al bienaventurado sancto porque por su
ynterçesion se auía alcançado vengança de aquellos rrobadores,
lIeuando el pago de sus malefiçios. Lo qual yo no creo de los
milaneses, porque ay entr'ellos muy buenos christianos, ya que'el
Jobio no lo fuese para escrebir semejante cosa. Y son las qu'este
honbre dize de manera qúe, ya hartn de llamarnos rrobadores y otros
nonbres vituperiosos, le pareçe que si no busca nuevas maneras dc
dezir mal y de ynbentallo
101, que no cunple con el odio que tiene a nuestra
probinçia
102,
hasta querer
103
meter a los sanctos en su pasion y çeguedad. Pero, tornando a lo
que se trataua, digo que en aquellas batallas que he rreferido,
hizieron los españnles en defensa de Castilnobo tales cosas y tan
señaladas y nunca vistas, quales para siempre serán çelebradas por
gloriosas en la tierra y en el çielo, nunca quiriéndose rrendir
104, jamás; y
105 mientras más se
acababan, estavan más fuertes. Y aconteçía en compañías de
dozientos y trezientos honbres quedar doze o quinze no más, y
aquellos solos estauan ,
106 enteros, como quando estauan aconpañados de los
demás qu'estauan ya en la gloria, / llamando a los otros poquitos
compañeros que les quedaban en la tierra. Y con toda la puxança de
los bárvaros, no pudieran tomar la tierra, si vn artillero esclabón
no se saliera por la muralla y se pasara a los enemigos, el qualles
dio el abiso de la proveza
107 de las muniçiones de la tierra, y de cómo les
conbenía deshazer el castillo y la casamata que cabe él estava, y
como no podían sin esto tomar jamás el pueblo. Y en lo que dize
nuestro autor de la mina que hizieron los christianos para volar vn
torreón qu'estaua ocupado de turcos, y que después, dándole fuego,
por estar la pólbora húmeda hizo hefecro contrario, y que rrebolbio
haçia los christianos y quemo muchos, digo que la pólbora
108 no estubo el daño
d'ella
109 en la
humidad 110 sino
en una vena de agua que se descubrio y rronpio en la mesma mina y
aquel ataxo del agua hizo rrebolber atrás el fuego.
En fin, el pueblo fue entrado para gloria senpiterna
d'españoles, sin quedar vençidos / ni bibos de todos los defensores
más de hasta trezientos y setenta soldados Y los demás (que por
todos fueron hasta seiszientos, y no ochoçientos, como el Jobio
dize) heran mugeres y moços de soldados, y mercaderes, y otras
semejantes personas. Los trezientos de los quales estauan en el
castillo debaxo metidos con los heridos que allí estauan, y los
otros trezientos se prendieron alrrededor de las puertas del mesmo
castillo por los geníçaros y gente de guerra, que aconteçio a ser
tan buena vanda d'ellos, que con defenderse valientemente aquellos
trezientos, no los mataron, avnque matauan ellos hartos turcos. Y
entre ellos fue vno el maestre de campo Françisco Sarmiento,
avnqu'éste no tubo la bentura por mayor suya que otros, porque
allí, matando enemigos, fue muerto. Al qual tanbién por todo el
estremo posible le quisieron saluar y rrendir los turcos; pero vnos
que acababan de matar al capitán Juan Vizcayno, sin podello rrendir
avn- / que se lo rrogaron, como Otros asímesmo estaban rrogando lo
mesmo a Françisco Sarmiento sin aprovechalles su rruego, le
acudieron por detrás y le mataron. ¿Y que con todo esto aya tan
poca bergiiença en vn autor ytaliano cómo el nuéstro
111, que se pare públicamente a
dezir en este su libro
112, que después d'entrados los turcos en el
pueblo, y andando ya enpapados con la vitoria por las calles
echando ánimas al çielo
113, que vbo desygualdad en el balor de vnos más
que en otros, quando todos andauan matando turcos, y que no con la
mesma fortaleça fueron muertos todos en aquellas calles, porque
vnos pelearon mejor que otros, y que los pocos de cabe el castillo
arrojando las armas se avían rrendido? Que quando todo esto fuera,
no abía para qué mezclar entre tan admirable obra la particularidad
de pocos que se rrendiesen ni peleasen no tan bien como otros, ni
todo vn hedefíçio puede estar ygualmente aventaxado. Pero es falso,
y no será esto deçir que en esto estubo el ovispo falto de
conçiençia / y de christiandad, pues le allego la cólera (o sea
enbidia) a tanto, que le hiziese poner en semejante paso, y tan
piadoso, cosas tan ynpías y contra verdad escritas
114. Porque todos los que
quedaron bibos después d'entrado el pueblo, y tuvieron lugar y
oportunidad para pelear por las calles (si no fueron los qu'estauan
en el castillo de abaxo, a quien les falto esta comodidad y así se
entregaron en poder de los turcos)
115 todos los demás
116 murieron peleando, y los que no
117, catibáronlos peleando sin
hauer rrendimiento ninguno, y sin arroxar las armas, como
falsamente el falso
118 Jobio dize. Y ya yo beo que me boy
descomidiendo y faltando a lo que soy obligado; y será neçesario,
porque mi calor no me lleue más adelante, que avnque avía más cosas
que dezir y que enmendar sobre las que pasaron en CastiInobo, no
pase a ello, porque no estoy para hablar más çerca d'esta materia y
no quiero, tratándola, perder nada de lo que debo a honbre de bien,
avnque me dé más ocasioncs a ello Paulo Jobio. Quédese
119 / lo demás d'esta historia,
120 para las
coronicas dcl Emperador quinto Carlos y para los
|Añales del
mesmo, donde se berá todo lo de Castilnobo, según se a d'esperar de
sus coronistas, como conbiene.