Capítulo Treynta y Siete
De cómo morió el duque Françisco Esforçia, y de cómo luégo
aspiró el rrey de Françia a la pretensión de Milán, buscando nueba
guerra y con nueba persona para disimula, su propósito, y de la
liga que hizieron venecianos con el Enperador en Nápoles, y de
algunas cossas particulares que en F,ançia aconteçieron, y de
otras sucedidas en las Yndias Azidentales y Nuebo Mundo
1.
Y quedan d'este libro que vamos agora aprostreando 2, ocho o nuebe capítulos en los
quales nuestro Jobio quenta diversidad de cosas, que después de la
guerra de Túnez hasta que començó la de Françia, aconteçieron, y
avnque no son de los prinçipales hierros de su
|Ystoria, toda
|ví, ay algunas cosas que mereçen estar más porificadas de lo
que en la Historia
| jobiana quedaron.
Y quanto a lo primero, quenta cómo en este medio, biniendo el
Emperador de Áfríca, murió en su estado de Milán el duque Françisco
Esforçia. La qual muerte (callando el autor el día), fue a beinte y
quatro de otubre (del año de treynta y çinco) o, según otros, a
prímero de nobienbre del mesmo año. Y sin esto (en que no yva
mucho), calla asímesmo
3
el nuebo derecho que le adquirió al Emperador Carlos por la muerte
del Esforçia, sin el antiguo que él ya se tenía y cómo por a
dispusiçión del testamento esforçiano fuimos herederos os
ymperiales (contémonos con nuestro prínçipe, como en buena
filosofhía se deue de hazer, / todos por un cuerpo pegados como
mienbros en aquella cabeça)
4 , de aquel estado milanesco. Y también le
perdouáramos este olbido al obispo Paulo, si no se le olbidara otra
cosa terçera más ynportante, que fue la nueba codiçia que tubo el
françés al ducado de Milán en biendo
5 muerto a su dueño, si no tubiera a otro bibo
6. Y esto fue con tanto
calor y con tantos medios buscados para ello, que como ninguno lo
fuese
7 escogió el que
menos lo hera, sino extremo
8 que fue haçer guerra al duque de saboya, su tío,
hermano de su madre, pocos años antes muerta. Llamo estremo a
éste
9 por el
despropósito de la causa con que se enprendió, tan fuera de término
de rrazón, no más de para tener ocasión de abrir guerra con el
Emperador (que tanbién hera su cuñado, y que seguía sus partes, y
vasallo del Ymperio). Y estando el duque nonbrado y señalado en las
pazes de Canbray, como serávisto, el qual negoçio quenta el ovispo
de Nochera no fielmente (como agora en lo que fuere neçesario será
enmendado). Dize,/ pues, en esta su corónica, que la causa de la
guerra que mobió al Françisco
10 contra el saboyano (avnque no dexa de apuntar que
lo prinçipal hera por pendençiar con el Carlos, porque le diese el
ducado de Milán) fue por rrepetir a Niça, çiudad fuerte en el mar
Mediterráneo del estado de saboya, que deçía bauer sido empeñada
por vn rrey de Françia pasado y que no quería bolbérsela. Y el muy
docto
11 Yllescas base
también
12 tras esta
opinión, como las ovejas tras el mansa, no lo siendo mucho el Jobio
para guiar a nadíe tras él. Y avn añade más sobre el otro: qu'el
rrey
13 le diera de
buena gana todo aquel condado niçeno, porque no lo poseya con buen
título y que lo dexó de haçec por no enojar al Emperador. Todo esto
tiene neçesidad de dalle otra vuelta, que avnqu'es así que esto de
Niça fue vno de los bordones a que se quiso arrimar para perder el
empacho del françés de la goerra, qu'es lo que sólo ponen estos
autores que he dicho, no fue aquella la prinçipal causa, sino pre-
/ tender todo el estado de saboya y prinçípado del Piamonte, como
heredero de Ludibica, su madre. Y para que se bea el galano derecho
con que lo pretendía (pues lo cada el Jobio), es éste: Felipe,
señor de Bresa, fue hijo de Amadeo tetçero o, 'egún otros, de Luis,
duque de saboya, y por la muerte de vnos sobrinos suyos que
murieron sin hijos, beredó él aquellos estados. Y éste fue casado
dos vezes, la vna con Margarita, de la casa de Borbón, de la qual
tubo dos hijos, que fue el vno Feliberto y el otro fue la Ludibica,
madre del rrey, que casó con Carlos, primer duque de Anguelma
14 (que antes solamente
se yntitulaban condes los de aquel estado). Y muerta la Margarita
borbona, casó el duqoe Felipo de saboya segunda vez con Claudia, de
la casa de Pontibre, de la qual hubo a Carlos, a quien agora el
rrey quería despoxar, y el hijo mayor Feliberto, muerto su padre
Felipo, heredó el estado y murió sin hijos. Y deçía aora el françés
que tras el Feliberto avía de heredar su madre aquel estado y
mayorazgo, avnque fuese mujer, / sinenbargo de tener hijo barón,
que hera este Carlos, moderno duque; porque se bea si teniendo vno
hijo varón, avnque sea menor que la henbra, si jamás dexó de
heredar el vínculo y estado. Y como el negoçio hera tan bergonçoso,
hechábanle por cortapisa los françeses para colorallo, que ya
qu'esto no se sufriese, que a lo menos se sufría que como bienes
partibles, se partiesen entr'el hermano y el hijo de la hermana;
aviendo sido muerto el Feliberto (quando este antojo del Françisco)
çerca de beinte años avía, y no abiendo pedido en todo este tienpo
(que abía que lo poseya el Carlos) cosa ninguna el rrey de Françia,
ni en bida de su madre, donde
15 pareçe que venía
16 más a propósito, si lo hubiera en el mundo para
semejante cosa, hasta que agora murió el duque de Milán, que
entonçes halló que le perteneçia el estado de savoya. Y como dixe,
es berdad que también, demás d'esto, se trataba del empeño de Niza,
que hera a la / letra lo del rrefrán castellano (que pues los beo
anegados en ystorias modernamente, tanvién quiero haçer lo mesmo)
quando se suele dezir, si sin propósito ninguno y al cabo de gran
tiempo, se rremueben cosas pasadas
17: ¡agora te lloraré, hagüelo! Así agora, al
propósito mesmo
18
bolbía el françés por lo del empeño de Niça, en lo qual no le pasó
por pensamiento al de saboya entregalle al françés a Niça (como en
la
|Pontifical se dize y el Jobio también apunta), porqu'es
la más prinçipal cosa qu'él tiene y más ynportante, y hera
dexarretar de punto todos los estados saboyanos. Y avn, no
contentándose el françés con las causas dichas, también trataba
otra, que hera dezir que se rrestituyesen a los marqueses de saluça
çiertos lugares que los duques de saboya les tenían ocupados, y
otras galanterias como éstas, que todas tiraban a vna sola, que
hera de punta en blanco
19 al ducado de Milán.
Y en lo que más trata nuestro Jobio i tanbién toca / algo d'ello
la Y
|storia Pontifical, que por no hauer sauido hazer la
guerra el almirante de Francia
20, duque de saboya, en el Piamonte, le hubiera de
costar después la vida, porque fue por ello acusado de traydor, y
que fue asímesmo pribado del ofiçio y condenado en la haçienda, y
que se perdiera del todo si, estando desterrado, no le hubiera
lástima el rrey y le fauoreçiera, porque hera piadoso y tanbién
porque hera deudo de su muger del mesmo almirante, digo que su
señoría del señor obispo anda muy engañado. Porque la prisión del
almirante, que fue y duró el año de treynta y nuebe y quarenta, no
fue por lo que dize, sino por otra cosa más honda, y aquella fue la
prinçipal (avnque tanbién se trató d'est'otra), y todas trayan
origen del comienço de la guerra con el Emperador, començada en el
año de treynta y seis. Y para que diga la berdad, el berdadero
origen hera la pribança de musiur de Memorançi, condestable de
Françia, grande enemigo y émulo de Felipe / de Brión (que así se
llamaba el almirante), avnque después tornó a dar otra buelta la
rrueda en estas pribanças. Y en fin, la suma de que hera acusado el
almirante hera vna traYçión derecha (sin andar por las rramas),
diziendo que se avía dexado hablar de comisarios del Emperador en
tiempo de la guerra, y que le
21 avían entrado a tratar con él por el condado de
Borgoña, qu'estáçerca de çiertos lugares del almirante, en la
frontera de Françia. Y esta prisión, la qual siempre tubo el
almirante alrrededor de la corte, en lugares que para ello le
fueron señalados, se acauó el año de quarenta, porque, rremitido el
negnçio al parlamento de París y siendo Chançiller de Françia
Guillermo Pojet (que avn este negnçio dizen que le costó después el
priballe de aquel cargo), se sentençió haçiendo el rrey benir a
Fuentenebleo, casa de plaçer suya, catorze leguas de París, donde
le estaua todo el parlamento. Y la sentençia fue en çierta
condenaçión de dineros, / y no en prihaçión del ofiçio, como el
Jobio dize, ni tanpoco fue desterrado. Y quando el Emperador el año
de quarenta pasó por Françia, rrogó por el almirante al rrey, que
entonçes no estahan determinados sus negoçios, y metiera la mano en
ello más de propósito, si no fuera por no desagradar al con
destable, a quien estaua el Çésar (por el deseo de la paz) muy
obligado; y todas las condenaçiones y suspensiones que al almirante
le fueron hechas en çiertos capítulos de la sentençia, todas,
acabadas de haçer, le fueron rremitidas por el rrey Françisco. Y
esto no por la clemençia (avnquela tenía muy bastante, como el
Jobio quenta), ni por el deudo que tema con su muger (como el mesmo
Jobio dize), sino porque en aquella sazón un hermano del almirante
casó con vna hermana de madama d'Etanpes, bien conoçida en aquellos
tiempos por persona que tenía grande açepçión con el mesmo rrey, y
que alcan. çaua grandemente su privança' Y así como se hian este
casa- / miento, y esta dama tubo obligaçión de tomar a cargo los
negoçios del almirante (que fue poco tiempo antes de la sentençia),
ellos y él tuvieron otro lustre que hasta allí, y todo paró en bien
y, ocho días después de sentençiado, le vimos buelto a su pribança,
como antiguamente la solía tener, y dende
22 entonçes tanbién començó el
condestable a caer de la suya, y de allí a pocos días se partió de
la corte y se fue a sus estados.
Y dexado esto, y tratando del negoçio que quenta en otro
capítulo, qu'es el beinte y seis, de cómo Barbarroxa, buelto Argel,
tomó su derrota para Costantinopla, y saqueó a Maón en Menorca, y
tomó vna nabe portuguesa, todo pasa así como él lo dize; y dende
23 allí, haçiendo el
daño que pudo, se fue a Costantinopla adar quenta de su desgraçia a
su amo. Pero en lo de la capitulaçión que se tomó en Nápoles
|con veneçianos, sobre que defenderían el estado de Milán
(agora 24 del
Emperador), como quando hera del duque Esforçia, donde dize el
Jobio que / quedó el Carlos de nonbrar señor particular para
Lonbardía, digo que no pasó tal, ni el Emperador quedó por palabra,
ni por escrito obligado a nada d'esto, sino sólo dixo a esto
25 que se le pedía,
qu'él tenía tantos con quien conplir, deudos y amigos y criados,
que por fuerça abía vn día o otro de disponer, no sólo de aquello,
para cunplir lo que debía a gentes, mas avn de tierras más
patrimoniales suyas. Y esta manera de dezir
|no tiene que
haçer con promesa, ni es prometimiento
26. son estas palabras las que
llaman los derechos enunçiatibas, que no disponen cosa ninguna. Y
éstas, como digo, no se dieron a los enbaxadores, sino fueron
rrespuesta del pedimiento; y así no hubo neçesidad d'escrebillas
en la capitulaçión, porque si su Majestad diera la palabra de dar
el estado de Milán
27
alguno, poco
|
se le diera al mesmo Çésar de
28 que s'eseribiera en el
contrato, pues tan obligado estava en conçiençia y en ley de honrra
a cunplir lo vno como lo otro.
Después de lo qual / gasta el Jobio los tres capítulos que
quedan de aquel su libro, en alabar (y con grandísima rrazón, quan
grande se puede encareçer) tres señalados barones, que fueron
Blasco Núñez de Balboa, Adelantado de la Nueba Castilla, y Hernando
Cortés, marqués del Baile, en la Nueba España, y Hernando
Magallanes, descubridor del estrecho de su nonbre; y quenta
asímesmo otras muchas cosas de las Yndias Oçidentales y Nuebo
Mundo, que los españoles modernos poseen y an descubierto. Todo lo
qual le fuera escusado al de Nochera, porque cosas tan grandes, tan
ynportantes y tan sustançiales, y que pareçe vmanamente que no ay
otras mayores en la tierra que poder escrebir -hablo de las de acá
del mundo-, no debiera de tomallas tan suçintamente como las tomó Y
en lo suçinto, no abía de yr tan confuso, y ya que (como amigo
d'esto) quería confusióo, no avía d'escrebir muchas cosas de las
Yndias (en aquello
|poco qu'escribió d'ellas) 29, al rrebés de cómo pasaron. Y
bastárale dezir / generalmente (ya que quiso tocar en esto), que en
tal y en tal tiempo se descubrieron tal y tal probinçia, que heran
abundantísimas de tal y ta1 cosa, y que las descubrieron y
conquistaron tal Y tal persona, capitanes balerosos, y pasar
adelante con ello y no deçender a más particularidades, porque fue
dar con su Y
|storia al trabés en lo tocante a aquel moderno
orbe. Las quales faltas, si quisiese agora enmendar (y poner la
mano en ellas), hera haçer yo vna muy grande a cosa que de suyo lo
es tanto. Ystorias ay donde me puedo rremitir, que son las de
Gonçalo Hernández de Oviedo y Pedro Çieça de León, y la de los muy
doctos Françisco de Gómara y Agustín de Zárate. A ellos rremito a
los deseosos letores de cosas de Yndias. Y con todo esto, avn
espero que no a de negar Dios a este Nuevo Mundo lo que no a negado
al biejo (aunque todo es un mundo debaxo de dos nombres), y que no
an de faltar escritores que ynchan de popa a proa todo lo que
conbiene en estas materias, como los / que he nonbrado la yncheron
en aquellas particulares cosas que tomaron a cargo d'escribir. De
manera que las faltas del Jobio para tan grande cosa, súplalas
otro, pues no se pueden suplir yendo yo por la posta caminando por
su
|Ystoria. Y para sólo hesto, hera menesrer libro
particular, y ya podrá ser, si la ventura
30 me conçediere oportunidad o
31 bida para ello, que
tanbién tome yo algún día a mis euestas vn pedaço d'este trauaxo,
porque todo tomallo vno, y escrebir de todas las Yndias ystoria
general, como se a hecho por algunos, no puede haçerse, sino con
muchas menguas, como lo diximos y dimos a entender en los
|Rratos de
|suesca, en el quarto rrato, en el capítulo
primero.