Capítulo Treinta y Tres
De cómo el Grao Turco enbió a Luys Griti con canpo turquesco, a
probeher çiertas cossas en el rreyno del rrey Juande Vngría, y de
las muertes de Américo, Bayboda de la Trassilvania, y del mesmo
Luys Griti, y de la prisión y liberaçión de Gerónimo Lasco
1.
La segunda cossa que ay que tratar en este libro treynta y dos
del Jobio, es lo que aconteçió en Vngría sobre la muerte de Luis
Griti, hijo natural de Andrea Grite, Juque de Veneçia, lo qual a
menester algunas enmiendas. Pero antes que d'esto se trate, es
neçesario dezir algo sobre lo qu'el Jobio quenta del ducado de
Vitenbergue, y de Vldarrico su señor y duque de aquel estado, y
sobre otras algunas cosa, menudas que tanbién yremos salpicando ,i
conbiniere. / Y así digo quien lo del estado de Vitenberge, qu'éI
dize que por hauer tomado el duque Vldarico a Rreulinga, çiudad
ymperial, los de la liga de Suevia le avían hechado d'ella, y
después de todo el estado, y bendídolo al Emperador, y el Emperador
dádoselo a su hermano, y que después d'esto Vldarrico y su hijo
Christóbal bendieron al françés a Pellicardo, pueblo suyo en la
comarca de Basilea, y que Felipo La'graue quiso pasar a Lonbardía
con gente a hazer guerra en aquella probinçia para estender por
ella sus heregía" y que de'pués el duque ayudado del dicho
Lasg,aue y de otros señores alemanes cobró su estado y bençió al
conde Palatino, y que luégo quisieron acometer al archiduquado de
Austria, tierras patrimoniales del Carlos
2 y que todo este daño le hizo por
probecr tarde el Emperador de dineros para la guerras y que después
se hizo paz con el rrey don Fernandos con que el VIderico poseyese
el estado como basallo feudatario de la casa de Austria y pagare
çierto tributo y que d'esta manera acavó aquella guerras yerra en
algunas cosas d'este quento, y con él, no con el yerro (avnqu'él
así lo mereçía), / encontraremos aora a nuestro Jobio.
Y
3 quanto a lo
primero, él le engaña en 1o de la conpra del estado, a lo menos en
pensar quien ello hubo ynterese ninguno, avnque tubiese nonbre de
conpras porque los de la liga de Suevia, luégo qu'el duque cometió
el eçeso de Rrevlinga y le echaron de su estado, se le dieron
liberalmente al rrey don Fernando
4 entonçes solamente
5 archiduque. Y después agora
6 el año de treynta y quatro (que
d'este tiempo ha hablando el obispo), aviéndose desecho la liga de
Suebia (que de otra manera no acometerían La'graue y los demás el
negoçio ni se atrebieran), se juntaron los qu'el Jobio quenta y
acometieron aquel estado con más presteza y con más secreto de lo
que se pensó, y en este secreto y presteza consistió su
7 buen suçeso en
8 la jornada, y no en la tardança
del dinero qu'el Emperador avía de enbiar a su hermano. Y en lo que
más diçe que después d'esto el Lasgraue quiso entrar por el
archiducado de Austria, es burla notoria, porque antes acavado de
rrestituir a VIdarrico en su estado, enbió grandes cunplimientos y
humiliaçiones al Carlos
9 en España, sínificándole que / aquello se abía
hecho solamente, no por pretensión de haçer ynjuria a Su Magestad
ni a su hermano, sino por rrestituyr a su pariente y aliado en su
haçienda. Y así, con partido muy honrroso de la casa de Avstria, se
concluyó aquel negoçio. Y no se acabó entonçes la liga de Suebia,
como el ovispo dize, porque dende el año de treynta y tres pasado
estava acabada. Y por encadenar disparates (que no ay quien mejor
los sepa asi, vnos con otros qu'este Jobio), dize tanbién qu'el
mesmo Lazgraue quiso yr con exérçito a haçer guerra a Lonbardía,
cosa que ni al Otro le pasó por pensamiento, * ni para ello *
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tenía parte, ni en él avía ningunas
10 para podello haçer ni salido
de Alemania hera más de vn peçe fuera del agua, avnque en ella hera
harto poderoso.
Pero tornando a los señores de Vitenberg, fuera bien que como
dixo del castillo Pelicardo, qu'ellos abían bendido al françés, que
dixera dos cosas que le faltaron en esto: la vna, que aquel lugar
no fue bendido sino enpeñado; y la otra cómo los mesmos duques lo
tornaron a quitar del empeño y lo sacaron de poder del rrey de
Françia. Pero peor que con este duque
11 / lo hizo con otro, que fue
12 el de Milán, que en el
capítulo primero d'este mesmo
13 libro dize que bazilaba ya en este tienpo
14 en la fee de Carlos
15, lo qual no solamente
es falso, pero desbergonçadamente dicho. Porque dende que le fue
rrestituydo su estado en Bolonia hasta que el día que entró en la
sepultura, tuvo el afiçión carlesca
16 tan en las entrañas y coraçón metida, quanto
jamás otro estrangero la tubo.
Pero quédense aparte todas estas menudençias (que no lo heran si
de propósito las hubiéramos de tratar), y vengamos a la segunda
cosa prinçipal d'este libro, lo qual comiença a tratar dende el
capítulo Otavo hasta el fin d'él, donde dize que después de muerto
el papa Clemente sétimo y elegidn en su lugar Paulo terçio, que en
aquellos mesmos días bino Luis Griti de Costantinopla a Vngría,
enbiado por el Gran Turco a consetuar en aquellas probinçias el
nonbre de los otomanos, porque se soñaba qu'el Juan y el Hernando
querían hazer paçes sobre el rreyno que anbos litigavan, y para
contraria, esto, y que se hiçiese / sienpre la boluntad de Solimán,
traya muchos turcos de guerra y dos capitanes vngaros que estavan
huydos del rrey Juan en Costantinopla. Y que llegado Luis Griti a
los confines de aquel rreino vngaro, enbió a notificar los poderes
que traya, así al rrey Juan por vna parte, como por otra a Américo,
obispo de Baradino Bayboda, por el rrey Juan, de la Transilbania
(para cuya parte el Griti caminaba).
Y en este punto dejando lo que hera prinçipal, buelbe haçiendo
pedazos el quento que lleva entre las manos, y torna a, tratar
alabanças del mesmo Griti, que no son pocas las que d'el dize, como
el letor puede ver, hasta haçello
17 honbre muy de guerra y que en la guerra pasada
abía defendido a Buda con grande honrra suya. Y luégo torna a
enrristrar lo d'esta jornada que hizo, y de cómo enbió a llamar al
Bayboda Américo para que pareçiese ant'él como superior de todos
por el turcos y que tenía yntençión de prendello y haçer
18y dar aquel cargo a Gerónimo
Lasco, de quien otras vezes se a hecho minçión. Y que como se
tardase en allegar, envió a vno de aquellos capitanes vngaros que
traya consigo, llamado Juan / Doçia, a que lo prendiese, el qual
fue y tomando descuydado al obispo y Bayvoda, le cortó la caueça y
se la truxo al Griti, y se la entregú en sus manos delante de aquel
Gerónimo Lasco, del qual quenta qu'estaba ya mal con el rrey Juan,
porque le avía pedido en rrecompensa de los benefiçios pasados
aquel efiçio de la Trassilbania, y no se lo avía querido dar, pero
que todavía perseueraba en su seruiçio y gozaba de vnos lugares que
le avía dado el mesmo rrey Juan en los confines de Bolonia. Y
continuando luégo su quento, dize cómo sabida la muerte de su
Bayboda, todos los trassilbanios se amotinaron y tomaron las armas
contra Luis Griti, el qual se rretruxo a vn pueblo qu'éI llama
Meges (y yo le llamo como todos los de aquella tierra Meduuish),
donde fue çercado y sitiado. Y después queriendo salir de allí a
hurto para escaparse, fue muerto y otros muchos turcos que con él
se abían allí rrecoxido, aviéndose primero antes d'esto salido del
pueblo y escapado el Jerónimo Lasco qu'hemos
19 dicho. Del qual quenta cómo,
pasado este acaesçi- / miento, le enbió a llamar el rrey Juan y le
prendió y mandó dar tormentos, para que declarase qué hera la
yntençión y pensamientos de Luis Griti. Pero que después,
ynterçediendo por él el rrey de Polonia, su original señor, fue
suelto de la prisión y saliéndose de la corte de aquel rrey vngaro,
se fue huyendo a su antigua Polonia. Y con esto acaua el Jobio su
libro, no poco lleno de yerros e ynadbertençias, de las quales
yremos contando algunas, porque todas en la horden y priesa que
llevo no se podría hazer.
Y quanto a lo primero, a este negoçio que aconteçió cabe
20 la Trassilbania (y
fue el
21 año de
treynta y quatro por donde agora corre su Ystoria) no se le da el
prinçipio verdadero sino vno muy falso. Ni haze tampoco minçión
22 (sino de lo
contrario) de cómo benía con el mesmo Luis Griti, de Costantinopla,
aquel cauallero polaco llamado Jerónimo Lasco, de quien hartas
VeçeS se a tratado. Y para entender de rraíz este aconteçimiento,
es menester presuponer que dende
23 que por obra e yndustria y biajes del Lasco,
hechos a Costantinopla, fue rrestituydo (ynpropio nonbre, / que
ocupado quise deçir) en su
24 rreyno el rrey Juan, hizo éste al otro sienpre
gran des promesas por aquel benefiçio, espeçialmente vna, que fue
de dalle el cargo de Bayvoda de la Trasilvania. Lo qual después no
quiso cunplir, y diólo al obispo de Baradino Américo, y el Lasco
sintiéndose por agrauiado d'esto y no contentándose con çiertas
merçedes que le heran hechas, rrecurrió a Costantinopla para qu'el
Solimán le enbistiese de lo qu'el Juan no queria. Y para mober más
el ánimo de aquel báruaro, hizo lo que se suele hazer, que fue
deçir mal del Juan, y que capitulaba y tomaba asiento, en perjuiçio
de los otomanos, con el rrey don Hernando. Y el turco enbió a
mandar al vngaro que hiçiese Bayboda a Lasco, pero él dio sus
escusas (y pareçían vastantes para no haçello
25) y entonçes, temiendo ya aquel
gran señor no vbiese alguna rruyndad (que no fuera sino bondad en
el Juan), y aconsejado para esto con Habrayn Vaxá, quiso que
hubiese Otro superior sin el rrey Juan en Vngria, y que tuviese sus
beçes en aquella probinçia, espeçialmente que se avseentava/ él
entonçes de Evropa, e yva ha hazer guerra al Sofi de Persia. Y así
meneándolo el mesmo Abrayn (de quien hera sumo priuado el Griti),
fue nonbrado para este negoçio el mesmo Luis Griti, sinenbargo dc
ser christiano (que no sé yo si lo hera más que en el nombre). Y
así salió de Costantinopla con cauallos e ynfantes en número de
siete u ocho mili y con él los capitanes vngaros qu'el Jobio
quenta, y con Jerónimo Lasco que le alla antes
26, da a entender qu'estaua
entonçes en aquella probinçia de Vngría en seruiçio del rrey Juan.
Y el Griti traya pensamiento, conforme al propósito del turco, de
prender al Bayboda trassilbanio y enbiarlo a Costantinopla, como el
mesmo Jobio dize, y dar aquel cargo al Lasco y, en fin, haçer todas
las demás cosas qu'el Gran Turco podía hazer y disponer en aquella
probinçia, como persona que tenía sus beçes y que podía darle, y es
en aquel rreyno, al rrey Juan d'él
27 y a todos los demás que conbiniese.
Y pudiera Paulo Jobio en este artículo dexar en vanda
28 las alabanças de Luis Griti,
pues quitado ser hijo de vn ytaliano (qu'ésta no debe de ser
pequeña según el Jobio)
29 , no abía de tomallo
30 en la boca para alabança ninguna, por- / que
vn honbre tan mal considerado, que degenerando de quien hera haçía
su habitaçión hordinaria en Turquía y que peleaba contra
christianos en fauor de aquella naçión, no sé yo de qué alabança
sino de la de Paulo Jobio puede ser digno, y teniendo vn padre
duque de Veneçia, con lo qual y con lo qu'él le acreçentara, sin
mucho dinero qu'él tenía, pudiera bibir honrrosamente en poniente.
Y por çierto yo no espantara de lo qu'el Jobio no quiere creer, que
vn día o otro diera al traués con su christianismo, porque me
pareçe a mí que en la tierra donde él bibía, Y con quien bibía, y
de quien llebaba sueldo, y donde tenía sus hijos, casa y familia,
sin aco,darse más de la christian dad latina, si no hera para benir
contra ella, no me pareçe a mi que difiere mucho esto de quitarse
la máxcara del todo, digo la de su ánimo y corazón
31. Pero es cosa donosa, y no en
pequeño grado,
32 al
Jobio alabar al Griti de honbre de guerra, y que avía defendido a
Buda en la guerra pasada del año de treynta, quando Rrocandolfo fue
sobre aquella çiudad, porque lo avía dejado allí el baxá Abraín,
quando se levantaron los turcos de sobre Biena sin podella tomar el
año de veinte y nueve, para / qu'estubiese alerta en las cosas de
aquella prouinçia. Y
33 en el ofiçio qu'entonçes le dio el rrey Juan se
pareçe vien lo contrario, que hera tener cargo de los gastos y
rreçibos de las rrentas de Vngría. Y nunca en su bida fue honbre de
guerra, si uo fue agora que no debiera, quando murió, y el año
antes de treynta y dos quando entró el turco muy poderoso en
aquella probinçia, que le envió Abrayn a tomar a Estrigonia. Que
quán buena quenta d'ello dio, con tener a su señor el turco a las
espaldas con treçientos mill conbatientes, el suçeso lo mostró,
pues se levantó de aquella tierra sin tomalla ni haçer hefecto
ninguno
34 de ninguna
sustançia.
Pero tornando a tratar de la muerte del Américo, ella y la
d'este Lllis Griti pasó así, como el Jobio lo escribe. Y no más ni
menos la prisión que después d'esto hizo el rrey vngaro de la
persona del polaror para que declarase la yntençión del Griti para
avisar al turco cómo contra su yntençión y voluntad avía proçedido
el Griti en sus cosas. La qual prisión de Jerónimo Lasco fue tan
estrecha y peligro, a como el Jobio quenta, y salió d'ella eomo el
mesmo dize / por ynterçesión del rrey de Polonia. Pero queda cono
en algunas cosas tocantes a esta prisión y en lo que d'ella
suçedió. La vna es que después de suelto y tornado el Laseo en
Polonia, porqu'este no se quejase del otro en Costantinopla, y no
rreniesen los ladrones para que se descubriesen los hunos mediante
terçeros que en ello anduvieron, fuele neçesario al Juan
conçertarse con el Gerónimo, que ya dexada Vngría bibía en su
tierra Polonia. Y así le dio dos lugares, el vno llamado Rresmarr,
éste en propiedad, y el otro Dobroçen, hasta que le diesen quinze
mili ducados en dinero, y con esto quedó despedido de los gajes y
amistad del vngaro para sienpre. La otra es que como Gerónimo Lasco
(alabado por el Jobio otras vezes que lo a nonbrado), no pudiese
estar sin pendençias y sin buscallas con el rrey Juan, su antiguo
amigo (y agora enemigo), después de habelle de emvaxador en
Constantinopla algunas vezes y otras en Françia, se pasó agora, sin
poder sosegar mucho tiempo en Polonia, al seruiçio y cone del rrey
don Hernando, y le sirbió hasta la muerte, que no duró mucho sin
benir, como / adelante será contado. Y en la verdad, este Jerónimo
Lasco tenía abilidad mal aprouechada y letra, mal entendidas, con
desasosiego lo vno y lo otro. Y por Sigismundo, su rrey de Polonia,
fue, como en vn capítulo atrás queda dicho, embaxador el año de
veinte y vno en Flandes açerca del Carlo, 35. Que si en aquella horden
debida hubiera perseberado, y en serviçio de su rrey, sin buscar
agenos a quien servir (hasta yllo, a buscar
36 a Costantinopla), a él le
hubiera hido mexor para su prouecho y ánima, y no muriera después
quizá de la manera que murió, como adelante creo yo que será
visto
37.