Capítulo Treinta y Dos
De lo que pasaron españoles y turcos estando los vno, de
guarniçión en Corrón, y de la entrada que hizieron en Andruça, y de
la muerte del capitán Machicao, general de aquella tierra, y de los
navíos que se enbiaron a Corrón para que 1os españoles se viniesen
y alargasen aquella fuerça
1.
De dos cossas solas prinçipales trataremos en el libro treynta y
dos jobiano, puesto qu'él trata otras muchas, sin que en ninguna se
deviera de dexar de / poner la mano. Pero yo ya boy cansado y
querría acabar presto con este ytaliano
2, porque boy conociendo quánto daño me haze su
contradiçión, pues por su causa pierdo en cosas de letras otras de
más prouecho, a lo menos para mí propio
3 en que me pudiera ocupar.
Las dos cosas que digo son: la vna
4 las cossas de Corrón, y la otra las de Vngría. Y
tratando primero de lo primero
5 digo que no eontentándlose el ovispo de Nochera de
ver a dos mili y quinientos españoles, y avn no tantos, metido, en
las entrañas de Turquía o de las probinçias turquescas peleando
cada momento con aquella naçión, naçida para espanto y temor de
todos los christianos, les halla agora en este su libro culpa, y no
pequeñas; ni tampoco e, pequeño su herro, y su pasión y çeguedad. Y
no rreropilaré lo que dize çerca d'esto por aeavar más presto, si
no fuere al pie de la mesma obra poniendo la glosa junto del texto
Y primero que lo vno ni lo otro se haga, es ya co,a savida que
nunca se a de acordar el Jobio de los españoles para sus
prosperidades y buenos suçesos, sino para lo contrario. Y así
acordó/ de escrebir el hecho de Andruça, que pasó entre españoles y
turcos, saliendo los vnos de Corrón, do estaban de guarniçión, a
dar en el otro lugar donde estavan los turco, alojados Y dexa de
contar ynfinidad de sustançiales correrías y enboscadas, que
mientras estubieron en Corrón hiçieron, donde mataron y catibaron
muchos ynfieles. Porque avnqu'esto se haçía cada día, pero hubo
algunas cosas muy perteneçientes a
6 quedar perpetuadas, como fueron vna a beinte y
quatro de agosto, día de San Bartolomé, domingo po, la mañana de
aq'el año de treynta y dos, y otra miércoles a los diez de
setiemb,e, y otra martes a los beinte y tres del mesmo mes, y otra
a primero de nobienb,e, y otra a los seis de dizibre. Y ésta fue
por tierra y po, mar, pues dende la tierra defendieron los
Christianos d'ella dos barcas, a pesar de siete galeras de turcos,
que fue vna de las cossas bien diehosas
7 que durante aver españoles en la Morea
aconteçieron
8. Y otra a
beinte de dizienbre, en todas las quales, y en otras más menudas y
hordinarias, se mataron muchos turcos y se catibaron / muchos más y
se hiçieron otros muy notables hechos y muy esclareçidos, Y
escureçidos no más de por Paulo Jobio, el qual, pues sólo quiere
tratar de lo de Andruça, vengamos a ello.
Dize, pues, que Corrón estaba çercada, avnque no a las murallas
sino por las comarcas, y habló ynpropiamente, porque aquel no se
pue[de] dezir sitio, ni lo hera, síno estar de guarniçión los
ynfieles en Andruça y los españoles en Corrón, e yr los vnos a
correr los campos de los otros, según y como les pareçia que
saldrían mejor con su yntento. Y frontero, ,e llamavan, a lo que yo
creo, antigua y modernamente en España, los vnos de los otros y
fronterías a los que estaban en fuerças alojados d'esta traça, sin
hauer quatro día, de camino del vn pueblo de Andruça al ot,o de
Corrón, como nuestro autor dize, ,ino solos dos, y de no muy
grandes jornadas. Y los españoles no padeçían neçe,idad, como él
dize, a lo menos tanta, ni de la manera qu'élla quenta. Y en lo del
agua no avía tanpoco la yncomodidad qu'escribe, aun. que hera
verdad que los tiros del artillería abrían / vn poco
9 las çisternas, no más de para
rreçumarse muy poco, pero
10 no para haçer falta notable en ellas, ni les pasó
por ymaginaçión a los christiano, corronenses de temer la falta del
agua, como el ovispo lo dize. Pero en lo que levanta nuestro aucror
vn grande
11 testimonio
a muertos y a bibos, es en lo que dize del maestre de campo
Machicao, que contra su boluntad fue Andruça, y que los soldados a
vna voz le pedían que los llevase a ella (disparate mazizo avnque
creo que mejor dixera bano), porque ni los soldados jamás tal
trataron, a lo menos públicamente, y lo que más es, que nunca tal
desearon. Porque ninguna emp,esa se hizo mientra
12 vbo Corrón que ,oldados la
pidiesen, ni que tanpoco con ellos se comunicase ninguna
13, porque Machicao, quehe,a
superior de aquella gente, llamaba a lo, capitanes a aposento y
allí rretiradamente se tratava de lo que se auía de haze y d'esta
manera fue la determinaçión del negoçio de Andruça. Y e, lo bueno,
o lo malo, a lo menos del Jobio
14, que da a entender, y no lo da, sino
15 lo dize claro, que quedó
Corrón desanparada y que / todos lo, españoles fueron contra los
turcos. Y çiertamente yo no puedo entender qué piensa este honbre,
quando se atrebe a poner en molde lo que para su honrra abía
d'estar de otra letra más escura, para que no se pudiese leer. Ya
creo que se a dicho otra vez, y si no dígase aora, cómo quedaron de
guarniçión en Corrón nuebe conpañías de soldados, y que en todas
ellas abría como dos mill e quinientos, y avn menos Pues es así que
al hecho del Andruça fueron mili y doziento, españoles solos de
diversas conpañías, así de lo, capitanes que quedaban en Co,rón
como de los que yban a la jornada; que los que fueron son el mesmo
capitán Machicao, y los capitanes Pelus, y Françisco Sa,mienlo, y
Hermosilla, y don Diego de Tobar, y Luis Pizaño, y Alonso Carrillo.
Y de griegos no fueron ,ino quarenta honbres de a cauallo
solamente, porque otro capitán Andrea (que se le 0lvidó al Jobio,
sin el Lázaro y Barbaçio qu'éI nonbra), fue mandado poner en vn
paso antes de llegar Andruça, para que si los turcos huyesen por
aquella parte,! les estubiese tomado aquel pasaje. Y así, quedando
muy bien guardada Corrón, con más de la mitad de los españoles, y
por general elegido (en caso que suçediese la muerte del suyo en
aquella enpresa) el capitán
16 Lezcano, que asímesmo con el capitán Luis Méndez
de sotomayor se quedó en Corrón, i se partió Machicao a su jornada,
que fue (avnque nuestro auctor conforme a su costunbre no pone el
día) a
17 postrero de
henero del año treynta y tres.
Y otro día, primero de hebreo en la noche, llegaron sobre
Andruça, y al quarto del alba dieron sobrsella. Y pasó parte de lo
qu'el Jobio dize en esta rrefriega, pero otras muchas al rrebés de
lo que pasaron, como es vna d'ellas
18 deçir que hera menester sobir los soldados por
los muros de Andruça asiéndose vnos sobre otros, y que los muros
tenían según su fIaqueça aparejo para ello, porque de nada d'esto
avía neçesidad, que muchos días avía qu'estava avisado Machicao que
la puerta del pueblo no se çerraba, y así el mesmo Machicao fue
muerlo má, de veynte pasos dentro del pueblo, / el quaI entrópor la
mesma puerta d'éI. En lo que se herró el negoçio fue, ya que fueron
los christianos sentidos a la entrada del arrabal, no haçer
Hermosilla, que llevaua la vanguardia con el p,imer escuadrón, lo
que le estaua cometido: que hera que entrase dentro en la villa y
la casa de Carón (que hera el capitán de los turcos), la çercase y
le pusiese fuego, y a las demás qu'estaban dentro del pueblo. Pero
él, como en llegando a las primeras casas, oyese los gritos y la
tocada del arma de los enemigos, contentóse con (lo que avía de
haçer dentro del pueblo) haçello en el burgo, y así pegó fuego a
las casas d'él; que avnque nuestro Paulo no lo quenta, fue con vnas
alcançías de fuego artifiçial, que llevahan los soldados para e,te
hefecto. De manera que quando luégo allegú con el segundo esquad,ón
el general Machicao y halló a Hermosilla, que avía herrado el
negoçio, peleando en el arrabal, trocó los frenos con él y quiso
entrar en la villa, y hera ya tarde para ello, porque ya estava el
pueblo lleno de alboroto y la / gente toda de dentro, ni más ni
menos que la de fuera, puesta en arma. Y así avnqu'el capitán entró
luégo por el lngar, fue prestamente muerto de arcabuzazos, y tras
él don Diego de Tobar, sin que los soldados pudiesen pasar más
adelante. Y a esta sazón andaua ya el desconçierto muy grande entre
los españoles, y el mesmo fuego que avían pegado les haçía harto
daño, porque como avn no hera de día, aprovechaua aquel fue go a
los turcos para conoçer y tirar a los españoles que atrabesaban por
las calles, y a los mesmos españoles les dañava el humo, el qual
hera mucho, porque no podían ver a los turcos, como los turcos, por
rrazón del fuego, beyan a ello,; porque según la dispusiçión del
lugar (que no se puede aquí descrebir), avía este aparejo en los
vnos y estotro estorbo en los otros Y si Hermosilla uo hubiera
herrado el negoçio, y él hubiera entrado en la villa y ganádola, de
manera qu'el fuego començara dentro d'ella, y que quando llegó
Machicao al burgo, tu. / vieran los d'éI harto que haçe, con el
mesmo Machicao, sin poderse socorrer lo, vnos a los otro"
quiçái'llçediera de otra mane,a Y sin saber la que hubo en aquella
enpresa, la quenta el Jobio muy diferentemente de como pasó, y así
e,tuvieron peleando lo, fieles con los ynfieles hasta que fue de
día claro, qu'entonçes se començaron ya a rrecoger, y ,recogidos
salieron a la canpaña, y los turcos tras ellos. Y en las
corónicas
19 Carlos
debe d'estar escrito (y si no, yo sé a donde" hallará),
que en esta jornaila, y después en la rretirada, pelearon los
españoles de manera que fuese ,razón que sus nonbres e
ynmortalidades" quedasen perpetuadas en aquellos escritos.
Y tanbién asímesmo se hallará los que aquel dia no hiçie,on lo que
heran obligados, *tanbién d'éstos vbo algunos*, y con todo esto,
avnqu'el suçeso no fue tan aventajado como se espe,aba, quedaron
derribado, quatroçientos turcos o poco, menos, y solo, çieuto y
ocho españoles, con algunos que después de las heridas murieron
20 en Corrón. Y no avía
en Andruça (como el Jobio dize) tres mili ynfantes entre asapos y
jenizaros, / y mill y quiniento, cauallos, porque no an menester
los españoles falsedades ningunas para sus alabanças, ni se a de
dexar de contar la berdad ,ençillamente, sin engrandeçer ni apoca
21 cosas de como pasaron
Y así digo que en Andruça avía solamente mili y quiniento, ynfantes
de aquellas dos naçiones, y treçientos de a cauallo solos, sin
haber más número de lo vno ni de lo otro. Y los españoles (tornando
a ello), quando se yhan rretirando, hiçieron asímesmo buena
carneçería en lo, turcos, ha,ta que los dexaron de seguir, y aquel
mesmo día, que fue en el que la Yglesia çelebra la Purificaçión de
Nuestra Señora, llegaron a Corrón, avnque algunos heridos se
quedaron en çiertas caserías de Castilfranco (quc así se llamaua el
lugarejo) hasta otro día por la mañana.
Y en lo que más quenta el Ovispo, que bolvieron alguno,
españoles, saviendo ya que los turcos heran ydoo aquel aposento a
enterrar los muertos (que avnqu'éI no lo dize fue a catorze de
hebrero), y qne ydos yallegado, allá enterraron a todos los
christianos, y que truxcron a Corrón la cabeça del/capitán
Machicao, que estaua puesta en vna lança ençima de vna
|torre, y que la conoçieron, es burla todo esto, porque
ninguna de las que allí abía puestas, que heran tres, ni otras
ningunas de los muertos que estavan po, la, calles, se pudieron
conoçer ,i no fue la de don Diego ile Tobar, que fue conoçida en
vna manela y en las barbas, por no estar la cara desollada ni
cortadas la, narizes, como 1o estavan la mayor parte de todos 1os
otros rrostros christianos que allí avían muerto. Y esta caueça
tanpoco se truxeron a Corrón, sino allí en vna yglesia de griegos,
que avía dentro de Andruça, fue con todos los demás cuerpos
enterrada, con el ayuda que quenta el Jobio. Lo qual hecho se
bolbieron los españoles a Corrón; del quallo que ay más que deçir
en la maldad (que así la tengo ile llamar desbergonçailamente) del
de Nochera, que levanta un gran testimonio
22 y vna tan gran fealdad (que
tal fuera ella si pasara), diçiendo que después de todo esto,
biendo los españoles que andaba pestilençia en el pueblo y en
aquella comarca, y que morían mucho" y que / avía otras
neçesidades y hanbres, desanpararon a Corrón, y en vnos nauíos de
Çiçilia que allí les avían enbiado con bastimentos, se avían
embarcado y dexado la Morea.
Y ¿qué haze esta serpiente ytaliana para que no quede la maldad
y derbergüença dicha así a secas, y se conozca la faha de verdad
d'ella (agora que en el siglo presente puede conoçe, y aberiguar) ?
Pone luégo otra opinión (como si lo fuese, y no berdad sabida), y
dize que algunos dixe,on que los españoles no avían desamparado a
Corrón, sino que se abía hecho po, mandado del Emperador al qual
pone también culpa en çierta forma, diçiendo que a su pareçer no
abía para qué guardar aquel pueblo con tanta costa y trabajo, y que
así el mesmo Carlos
23
andubo rrogando con aquella plaça a beneçianos, y a la horden de
San Juan, y al Summo Pontífiçe, y que ninguno quiso encargarse
d'ella ni contribuyo para la costa. Y que si no se hubiera
desamparado Corrón (o el Emperador acudido
24 tarde al rremedio), qu'el /
Papa andaua conçertando por terçeras personas qu'entendían en
ello
25, cómn porque
se le alargase al turco, su p,imer dueño, otorgaua el bárbaro diez
años de treguas a toda la christiandad, y que cou el desamparo de
Corrón se perdió la ocasión y el aparexo d'esto. Que quánto todo
esto sea berdad, se entenderá y
26 declarará agora de tal
27 manera, que avn los que no se hallaron en ello
entiendan y bean
28
clarísimamente el negoçio como passó a la letra. Porque 29 ¿ en qué seso ni
entendimiento (por vajo que sea) puede caber, que quando tal los
españoles hubieran hecho, y desamparado a Corrón por su p,opio
arbitrio y voluntad, no les hubieran cortado las caueças, no digo
solamente
30 a los
capitanes y superiores (como se suele haçer y se haze quando es
menester), pero tanbién ansímesmo
31 a mucha parte de los soldados, como fuera muy
justo
32 en vn negoçio
tan g,aue y de tanta calidad, y donde tan grande eçeso y tan
abominable se cometía?
Pero bengamos a 1o que en este negoçio / pasa. Es el caso que a
los dos de hebrero, que fue el mesmo día de la buelta y rretirada
de Andruças vino al puerto de Corrón vna hurca y dos naues con
probisión y bastimentos para aquella guarniçión, y en estos navío,
bino vn español que se lIamaua Sancta Cruz, con cartas y rrecaudos
del virrey de Çiçilia, y con la paga para los soldados, y así se
les dio luégo vna; y avnque se les devía dende
33 agosto, quedaron muy
contentos, o a lo menos no muy descontentos con aquella sola, y tan
asentados, y haziendo con tanto ardor la guerra, y teniendo tanta
enbidia a los muertos de Andruça, que luégo p,ocuraron otra
jornada. Y así fueron parte de los españoles con Juan Pérez de
Marquina, alférez del capitán Pclus, y con Fulano de Mendoça, que
lo hera del capitón Carrillo, con quarenta honbres de pie griegos,
y doze de caballo con su, capitanes de la mesma naçión, a diez y
seis de aquel mesmo mes de hebreros a hurtar a Navarino, lugar
fuerte qu'está a beynte y / seis millas del mesmo Corrón, y se
pusieron en vna enboscada bien çerca de las muralla, para ello. Y
avnque po, la mucha diligençia de salir antes de tiempo lo,
enboscados, no se pudo haçer ni hefetuar, pero tomáronse algunos
catibos y mucho ganado aquella mañana. Y saliendo la gente del
lugar a la canpaña, que entouçes hera el yntento de arremeter y
tomar el pneblo, y bueltos a Corrón, estuvieron de la mesma manera
haçiendo singulares correrías, sin neçesidad Je comiJa, porque la
vrca y naues le abían traydo la neçesaria para mucho tiempo. Berdad
es que morían a la sazón de pertilençia en toda aquella comarca;
pero dende
34 que
aquella plaga corría po, aquella tierra, hera dende
35 el otubre del año pasado, hasta
que la guar. niçión fue salida de Corrón, no avían
36 ni murieron más de quarenta
españoles. Y de los griegos veçinos del Jugar, y de otros de
aquella ticrra que a él se avían benido a bibir devaxo / del amparo
de los christianos, serían muertos treçientas personas. Y el
capitán Lezcano (a cuyo ca,go después de la muerte de Machicao
quedó todo) ponía en esto g,an rrecaudo, porque qualquier herido de
aquella enfermedad lo haçía luégo sacar a vna yglesia del burgo que
para esto estaua diputada, y allí como yban sanando salían, y como
yban muriendo los enterraban en la me,ma ygle,ia. Alliende de que
en lo luna de enero se mitigú más la furia de aquella ponçoña, de
manera que hanbre ni sed, ni la abía, ni abía po, qué temella; yen
lo de la pestilençia no abían mue,to d'españoles sino los pocos que
digo. Luego, ¿a quépropósito (,i no es al del Jobio) abían de
desanparar el lugar? Y avnque todos murieran de todas las
yncomodidades rreferidas po, Nochera, tanpoco, porque fuera vn
atrebimiento ynavdito. Pues pasa así, qu'estando las co,sas en el
estado que se quenta, allegó a Corrón a veynte y quatro de hebrelo,
vn martes día de Sancto Matía, vna fragata, y en ella benía vn Juan
Cola de Lipar, ytaliano, con letras para Machicao, que ya hera /
muerto, y para los otro, capitanes, de los birreyes de Çiçilia y
Nápoles, y crco yo tanbién que del mesmo Emperador,significándoles
cómo la voluntad de Su Majestad hera uo guarrdar más aquella
fuerças y que se biniesen a Ytalias que para esto enbiaba çinco
nabíos a acallos de allí, y que llegarían muy presto, como
llegaron, que fue Vn lunes a los nueve de março. Que fue la más
triste nueva, y con mayor pesar y congoja rreçibida de todos los
españoles que allí Corrón avía, qu'el Jobio en toda su bida la
pudo pensar, ni yo en toda la mía aquí escrebir. Y así, con
aquellos nauíos y con los que primero estaban en el puerto, que
avían benido con la probisión, enbiando primero a quinze de março
dos bergantines a descubrir la mar, y embarcadas todas las
muniçiones y artillería, y a la mayor parte de los griegos que no
quisieron quedar en aquella su tierra, se enbarcaron vltimamente
todos los españoles, y salió aquella armada de aquel puerto,
miércoles a primero de abril de aquel año de treynta y quatro.
Y mírese agora de lo qu'el Jobio (aviendo pasado el negoçio
d'esta manera) quiso notar a la naçión / española (que a ella
notaba en nota, de semejante ynfamia a los españoles de la Morea,
que rrepresentaban en aquella probinçia la lealtad y honrra y
estima de su naçión), y a lo que más
37 trata este obispo, de que pareçía cosa eseusada
tener el Carlos
38
tanta costa en la guarda de aquella plaça, y pareçe que da a
entender que fuera él del mesmo
39 pareçer, si fuera preguntado sobrrello. Quiçá
fuera el açertado quando lo diera, pero otros, y quiçá herrando,
dieran otro, si tanbién fueran preguntados sobre lo
|
mesmo
40.
Lo que quiero que se entienda es que Corrón es vna plaça fuerte
a lo antiguo, y que se pudiera haçer fáçilmentc muy más fuerte a lo
moderno, y que abiendo de tener los christianos latinos alguna
plaça tan dentro de las probinçia, turquescas, quisiera yo más (si
fuera parte para ello) sustentar a Corrón que a Rrodas, y que
41 rrespeto de la guerra
contra turcos benía más a propósito. Lo demás, júzguelo quien mejor
lo entendiere que yo
42, que no allega
43 allá mi lançar ni con muy gran trecho
44. Berdad sea qu'el guarniçiona,
aquel lugar se haçía con trauaxo, y cada vez pareçe que hera
menester y con armada a ello; pero no hera, y se pu- / dieran dar
otros medios y el mudar la gente llebándola nueba cada vez para que
allá quedasen y saliesen los antiguos, como se abía herho hera a mi
juiçio (si en esto tubiera alguno)
45 la cosa más neçesaria y más sustançial d'este
propósito. Que podía ser y
46 pluguiese a Dios que hiese yo en todas las
fortalezas que España posee en Africa, mudar sienpre, digo de año a
año o de dos a dos la gente de guarniçión d'ella, y que nunca se
mudare la de las otras plaças que se poseen en Ytalia y en otras
panes de christianos; y no me mueven pocas causa, para este deseo,
si hubiera propósito para deçilIas. Pero sépase vna cossa: qu'el
español en la fuerça contra ynfieless quando es añiejo eomo bino
47 en ella no se
perfiçiona como estotro licor
48 antes harto de aquella continuaçión y
rresidençias no siente el calor ni el balor de aquella enpresa, ni
mira en lo que se gana en pelear contra turcos o moros. Y el
rrezién llegado y el que parte d'España o de otra parte para
aquello
49, aquel
ympetu y ardor con que partió y con que deseó aquella guerra no le
sale tan presto de las entrañas. Demás y
50 aliende que aquella tardanza y larga
continuaçión de guardar / aquella plaza, los pocos mantenimientos
no digo en la cantidad, avnqu'esto tanbién, sino en la calidad, y
faltas que ay d'ellos y de otras cosas, por estar estrechados y ser
toda la probinçia y comarca de enemigos, le enfada grandemente, y
del enfado biene la fIoxedad qu'es el camino carretero de la
pérdida del ánimo y del bigor. Pero en las plaças ytalianas o en
otras semejantes, mientras el soldadn es más antiguo en ellas, es
muy mejor, y bibe en prouinçia de gente de su mesma rreligión, y
que en los conçeptos (ya que difieran en las lenguas) son yguales;
tratan lo que pueden tratar con su conterráneo; la belleza de su
país no le haze falta; los mantenimientos y dilicadeza la
51 de su tierra mesma.
Porqu'el soldado, no se engañe nadie, con saber quando está en la
guerra contentarse
52
con la hanbre y con el poco y mal mantenimiento, pero 53 quando
está sosegado y de guarniçión, tanbién desea lo que los otros
honbres, y 'e congoja de no averlo. Y otras muchas causas pudiera
dar de mi opinión, si no me lo estorbara 1o que he dicho.
Pero tornando a lo de Corrón, digo que después de salidos los
españoles de allí, se dixo / por muy çierto y muy público (y tan
público que no sé si por más que público lo encarezca) qu'el
Emperador tornó a enbiar segundo mandato para que Corrón no se
desanparase, y que quando éste llegó a Çiçilia, ya los españoles
estauan eu ella, y así no vbo luga, de conplirse. Que si fue berdad
o no lo puedo yo afirmar ni haçer más de poner aquí esta publiçidad
que he puesto.
Y rrecoxéndonos, digo que después de aver tomado el de Oria el
vltimo castillo, que fue a los beinte y ocho de otubre, día de San
Simón y Judas, aprestó su buelta para Çiçilia, aviendo haUado en
aquella fuerça mucha artillería, pero no tanta de bronze como e1
Jobio encareçe, porque solas se hallaron d'este metal seis pieças,
pero d'estraña grandeza o, por mejor dezir, estrañísima; las quales
y ntra hartillería de hierro, metido todo en las naves y galeras,
bolvió bitorioso aquel nríncine de la mar y de Melfa, con su
harmada a Ytalia, ya demediando
53 el ynbierno de aquel año.