Capítulo Treynta
De cómo el prínçipe Andrea Doria fue con el harmada carlesca a
acometer 1a rribera de Greçia y tomó 1a Çiudad de Corrón y otros
algunos pueblos marítimos de aquella costa y de la guarniçión de
españoles que quedó en guarda de Corrón después que el harmada se
bolvió a poniente, y de zierto motín de los ytainos que venían en
el harmada
1.
Como la guerra se hazía aquel año entre aquellos dos poderosos
prínçipes, por todas las partes que se podían dañar el vno al otro,
así como se hizo por los confines de Vngría por sus propias
personas, se hizo tanvién por las de sus capitanes marítimos por la
costa de Greçia. Y d'esta segunda es la que pretende dar quenta
Paulo Jovio, y en este treinta y vn libros de su corónica. Pero
d'el vn capitán d'éstos, que hera el del turco, ay poco qué tratar,
y así tanvién / el ovispo trata poco d'él porqu'este general de la
mar turquesca, llamado Himeral, savido que Andrea Doria, tanvién
general contrario, yva más poderoso qu'él por aquella ynfiel
rribera, se rretrujo con su armada muy adentro y muy apriesa, de
tal manera que dejó la mesma rrivera despoblada, digo la mar
d'ella, y
2 así el
capitán Andrea Doria comenzó a costear por ella para hazer algún
buen hefecto, como lo hizo.
Y
3 dando quenta de
este viaje, el Jobio dize vna cosa que vn honbre tan graue como él
no quisiera en ninguna manera que dixera; porque dize que considera
él en su pensamiento (y en la verdad ella es más consideraçión de
ovispo que de capitán y avn creo que ni lo es de lo vno ni de lo
otro)
4 que pudiera
entonçes Andrea Doria y Viçençio Capelo (con quien se topó qoe
andava con sesenta galeras guardando por aquel mar la, tierras de
su rrepública veneçiana) acometer a Costantinopla, y llevársela los
christianos en las uñas, porque dizque no vbiera / quien la
defendiera, estando el turco en Vngría ocupado en la otra parte
d'esta guerra mesma. Niñería rridiculosa y
5 que no mereçe otro nonbre, porque çierto, el
Jobio deve de
6 ymaginar
que quando el turco ba a la guerra, que lleva consigo alguna gente
de Costantinopla más que la de guerra, y que no quedan çiento o
doçientos mili honbres para poder tomar armas y defenderse en
Costantinopla, o que en pasando el armada d'España por el estrecho,
sin los mesmos costantinopolitanos no se pudieran juntar en muy
brebes días de los campos de Asia y de Europa avn mucho mayor
número del que e dicho. Y es lo bueno que para contra toda esta
gente podían llevar anbas harmadas, la del oria y la de Capelo, no
doze mili honbres cavales. Y a lo que dize que los griegos esta van
esperando coyuntura para rrevelarse, en buena fee qu'el Jobio les
daba buena ayuda a los christianos de vna gente desarmada y
rrepartida por toda Greçia, para ayudar a los que avían de pelear
en Costantinopla, a vista de la qual no hubieran llegado los fieles
/ quando estuvieran hechadas a fondo quantas galeras entraran a
querer acometer aquel hecho. Y si aquella coyuntura le pareçe a
nuestro obispo que se perdió entonçes, por estar el turco avsente,
pocos años ay que no lo esté, haziendo enpresas a levante o a
7 poniente, báyase de
prínçipe en prínçipe christiano y aconségele que va ya a tomar a
Constantinopla, y que no pierda aquella coyuntura. Y de la
rrespuesta que le dieren, quizá conoçerá quánta sinpleza comete
qualquier honbre que se quiere meter
8 a tratar en
9 las cosas qoe no son de suprofesión, ni sabe ni
entiende.
Pero entendamos nosotros cn nuestro yntento
10. Dize este nuestro Paulo
ovispo
11, en el
capítulo terçero d'este libro, que se
12 quiso acometer a Modón, pueblo fuerte y marítimo
de la Morea, pero que se
13 dejó, por creer qu'estavan aperçebidos los d'él
14, a causa do qu'el
año antes se avía querido tomar aquel pueblo, por çierta astuçia de
vn Jano Mario, griego, avnque después no suçedió como se pensó.
Porque comenÇada a ganar la vitoria, los soldados católicos comen-
/ çaron a rrobar el pueblo, que dio causa a que los turcos
bolbiesen sobre sí y los hechasen de allí afrentosamente. En el
qual
15 quento ay
yerro cn tre[s] cosas: la vna
16 en el quento prinçipal, y las
17 dos en el discurso del suçeso,
porqu'el negoçio aconteçió el año antes qu'el Jobio quenta. Y en lo
demás, el esfuerzo que da a vn griego lo abía de dar al
atrevimiento de vn turco, porque aquel negoçio se començó, y medió,
y concluyó (avnque la conclusión no fue tal qual se pensaba), por
mano e yndustria de vn turco que andubo en este trato con los
comendadores de San Joan. Y hizo hazer aquel acometimiento, y avn a
los prinçipios se pensó qu'el trato hera doble, y avn después al
desenbarcar lo mesmo, pero no lo fue, sino qu'el yn fiel fue fiel
en esto, y por su yndustria y pareçer se acometió entonçes Modón. Y
el no alcançar la vitoria y
18 quedar apoderados del pueblo, no lo causó tanto
el rrobar los christianos las cosas del lugar, avnque tanbién vbo
descuydo, quanto el no poder tomar vna torre ymportante, y pelear
fIojamente los ehristianos, y los tureos / balerosa y
constantemente en la defensa d'ella. De manera que lo que quenta de
Mario lo hurtó a Sila (porque acuerdo de llamalle así al turco, que
no sé otro más a mano para contra Mario, pues
19 no se me ofreçe su nonbre de
presente
20 por
hauérseme perdido çiertos memoriales); avnqu'es berdad qu'este
griego anduvo en el trato, pero no tuvo otra parte en él sino
conçertar al turcn y lIeballo a la presençia de la rreligión, y el
mesmo turco bino en los navíos y desenvarcó y llevó su parte de
aqnel travajo
Pero bolvamos la proa a lo prinçipal d'este libro, que es la
toma de Corrón. Y en las primeras palabras d'él, luégo en los
primeros rrenglones del capítulo primero, pone el Jobio tres o
quatro yerros. Y es el vno
21 dezir, como dize
22, que al tiempo qu'el Emperador bolvía de Vngría a
Ytalia, Andrea Doria llegó a Mezina con el armada ynperial para yr
a levante; y es ansí qu'el Emperador salió de Viena a los primeros
de otubre para Ytalia y Andrea Doria allegú a Mezina / a quatro de
agosto antes, y a diez y ocho del mesmo
23 mes salieron de allí para su biaje, y a veinte
y vno de setiembre, día del bienaventurado apóstol San Mateo, se
tomó Corrón, que fue en el mesmo día qu'el Emperador y su canpo
llegó a Viena para presentar la batalla al turco. Y dize luégo otra
segunda cossa (o sean dos tan eçelentes como la pasada), qu'el
harmada christiana hera de quarenta y ocho galeras, y que las naves
y carracas heran treyuta
|y çinco. Y la vna y la otra es
quenta herrada, porque las galeras heran solas treynta y nueve, y
no vbo vna más ni menos en aquella jornada, y las naos fueron
quarenta justas con las carracas que allí yvan. Y hablando en
particular de la presa de Corrón, digo que tanvién se engaña el
ovispo en el capítulo quarto en dezir que se vatió el pueblo por la
parte de la tierra por dos partes: ytalianos en la vna, y españoles
en la otra, con catorze pieças de artillería rrepartidas en ambos
quorteles. Porque / las baterías de la tierra no fueron dos sino
tres, porque
24 los
españoles se dividieron en dos partes, en la vna don Gerónimo de
Mendoza, con vna porte de los de aquella naçión
25 y en otra el capitán Françisco
de Alarcón, con otra parte de los mesmos españoles
26, y los ytalianos en otra
terçera, y en todas tres baterías no avía catorze pieças, como el
Jobio dize, sino solas seis.
Pero todos estos yerros le pasáramos en quenta (avnqu'él nunca
la da buena), sino que viene gentilmente después a dezir que los
españoles no arremetieron a la vatería, sino solos los ytalianos; y
es burla grandísima, porque avnque por el quartel del
27 de Mendoça (por tener muy
rruin y casi ninguna vatería) no arremetieron, pero sí lo
hiçieron
28 por la
parte del
29 de
Alarcón. Mas avía tan rruyn vatería en todas partes y de tan poco
hefecto, que valiera más que no se vbiera arremetido. Y así el
mejor suçeso fue el de la vatería y vatalla de la mar, que fue
causa para tomarse el burgo y después para que se rrindiese el
pueblo, / al rremedio de lo qual es berdad, como el Jobio dize, que
vinieron los turcos qu'él quenta. Pero no aconteçió el caso como él
lo pone sino muy diferentemente, porque los enemigos binieron a
este socorro por dos caminos, y bien estrechos anvos, y cnn vna
enboscada que se puso en vno d'ellos, hasta dejar de pasar obra de
sesenta d'ellos
30 (y
derrocar luégo un olibo que tenían cortado para el hefeto, con que
quedó atajado el paso para que no pasasen más turcos, todo lo qual
se le olvidó al Jobio). Dieron luégo sobre los que avían pasado y
derribáronlos allí a todos, y así Corrón no fue socorrida y se
rrindió el día qu'está dicho, y acordóse qu'el pueblo se guardase,
porque su fortaleza d'él
31 lo mereçía. Y quisiera yo qu'cl Jobio tratara lo
que rrogó y trabajó (aunqu'en valde) el prínçipe Andrea Doria con
algunos capitanes ytalianos, para que quedasen en Corrón, sin que
aprobechase ninguna cosa; porqu'el Andrea Doria en su primera
determinaçión fue que la guarniçión quedase de anbas naçiones, pero
hera en Turquía el ncgoçio y lejos de Ytalia y, / por abrebiar
rrazones, los españoles quedaron allí con don Gerónimo su maestre
de campo, en que ahría dos mili y quinientos honbres d'esta naçión,
o pocos menos, en nueve conpañías, porque otros dos capitanes, que
fueron Mosén Hernando y Alarcón, bolbiéronse a Nápoles en el
armada.
Y sólo me queda agora por deçir vna cosa çerca de las de Corrón:
que la palabra que dize el ovispo que le fue guardada a los turcos
que salieron del pueblo hasta ponellos en salvo, no pasa así, sino
al contrario harto de ello, porque la fee que se les dio por los
christianos a los turcos fue como si, trocados los frenos 32, los turcosla
ovieran dado a los christianos, y los vnos fueron en parte rrobados
de ellos otros, digo algunos d'ellos
33.
Y en esta tacañería, que si vbiera otro nombre más rruyn o que
pudiera servir, se le diera
34 no saco a ningunanaçión, porque así españoles
como ytalianos mostraron vien a los ynfieles quán poco fieles son
los que tenían este nonbre
35. En fin, aconchadas lo mejor que ser pudo las /
cosas
36 de aquella
guarniçión, y dejado en Corrón elmejor rrecaudo que ser pudo
37, se bolvió el armada
la buelta de su poniente, y partieron para esto
38 de Corrón, sábado a çinco de
otubre, y fueron a la isla del Zante, otros la lIamavan Jante
39, y conbatió a Patrás,
que ya avía poco qué convatir en ella. Y luégo pasó al golfo de
Lepanto, en aquel estrecho que allí se haze de mar entre Etolia y
la Morea, donde en cada parte ay un cas tillo, qu'el vno d'ellos no
liera de dcsechar, y que con poca fortificaçión le guardara
|yo tan de buena gana como a Corrón, si tuviera avtoridad
para ello. Anvos los tomó el prínçipe, el vno por fuerça y el otro
rrendido,
|y de no saquearse éste, se causó el motín de los
ytalianos, según el Jobio dize. Y avnqu'ésta fue la ocasión, pero
no la Callsa, porque honbres que pedían quinze pagas como allí
pidieron (todo lo qual el Jobio calla), y si no que se / yrían a
servir al turco en cuya tierra estavan, señal hera que nn lo avían
por el pobre despojo de Rriv (que así se llama), ni por la pobre
muniçión y hatilio que allí avía. Pero es lo bueno en lo d'este
motín (donde los ytalianos estuvieron ocho días fuera de las
banderas
|y apartados del harmada, haziendo en las aldeas y
lugarejos de los griegos christianos mili ynsultos, no dixe vien,
sino ocho mili, porque cada día de los ocho hiçieron el número que
dixe primero)
40, que
diga el Jobio muy descaradamente y muy a su plaçer
41, que con las conpañías
ytalianas se amotinó vna d'españoles, siendo tanta verdad como
otras muchas que hasta aquí se le an notado en su
|Ysro,ia,
en la qual para solos los motines y otras cosas d'esta traza halla
a los españoles, que para pelear ni para otros exerçiçios de guerra
por maravilla los topa. Los españoles, ipobre Jobio!, quedavan en
Corrón defendiendo, como en los ca- / pítulos siguientes beremos,
la fee y el pueblo cuya defensa avían tomado a su cargo. Y en
aquella harmada no yvan más de noveçientos solos, digo poco más
qu'éstos
42, los
quales a la buelta y tornada de Corrón avían alcançado el harmada
en el puerto de la Sapiençia, que
43 en vna nave que avían enbiado de Ytalia en
socorro del prínçipe benían
44. Y éstos nunca se menearon de la obidiençia
entodo el viaje, ni vno solo fue
|
con los ytalianos en aquel
eçeso, y
45 meter con
ellos a los españoles, fue vna cosa harto jouiana. Y dize, muy sin
pena tanvién, qu'el conde de 5arno rreduxo a los ytalianos a la
ovidiençia, no siendo así, porque antes le rrespondieron mal,
avnque les habló como en aquellos trançes se vsa, con toda la
vmildad del mundo;
|Y muy sin encubrillo dezían
46 que querfan llevar sueldo del
turco. Y si no fuese juzgar coraçones ajenos, yo dixera vien
47, si como se
amotinaron en tierrapobre
|y de villajes misérrímos de
christianos griegos y pobres (donde ya en / ocho días no hallavan
qué comer), huvieran dado en tierra gruesa y donde pudieran ser
mantenidos, si quedara entonçes esquadrón de ytalíanos en Turquía.
Pero déxese esto, que quizá no cupiera tan gran maldad en coraçones
christianos, y tan buenos como en muchos de aquella naçión los
suele hauer, y dígase cómo ellos mesmos después
48, no como nuestro auctor lo
quenta, sino sin
49
que nadie se lo rrogase
50, se bolvieron poco a poco, y después más de
golpe, a sus banderas. Y pues el ovispo hera tan amigo, según
muestra en su
|Ysroria, del capitán
|y prínçipe Andrea
Doria, a él
51
quisiera que le vbiera preguntado qué sintió de aquel motín, y qué
palabras dixo, quando bido su desbergúença cometida en la mitad de
la tierra de los ynfieles.
Y rrecoxéndonos, digo que después de aver tomado el de Oria el
yItimo castillo, que fue a los beinte y ocho de otubre, día de San
Simón y Judas, aprestó su buelta para Çiçilia, aviendo hallado en
aquella fuerça mucha artillería, / pero no tanta de bronze como el
Jobio encareçe, porque solas se hallaron d'este metal seis pieças,
pero d'estraña grandeza o, por mejor dezir, estrañísima; las quales
y otra hartillería de hierro, metido todo en las naves y galeras,
holvió bitorioso aquel prínçipe de la mar y de Melfa, con su
harmada a Ytalia, ya demediando
52 el ynbierno de aquel año.