Capítulo Veinte y Quatro
. . .y se la ofreçía como hombre que quería perdonar
a su patria, y que no quería que aquella rrepública
padeçiese por causa de algunos malos que la alborotauan.
y en otra parte d'este mesmo libro dize, no sola vna vez, que el
mesmo Sumo Pontífiçe se contentaua con muy onestas
condiçiones y mui saludables para Florençia y
que los dexaua en su liuertad como al pressente estauan, con que le
dexassen el derecho de çiudadanos a los
Médiçis sus deudos, y gozar de las rrentas de su
patrimonio, y que fuessen admitidos a las dignidades y
ofiçios públicos, y que le rrestituyessen a su sobrina
que estaua en Florençia, y que aquella rrepública no se
metiesse en quitar la liuertad eclessiástica y dezmar los
venefiçios por su propia autoridad, y que ansí mesmo sus
6 armas de los Médiçis que los florentines auían traído
de sepulcros y lugares públicos y particulares se tornasen a poner
como antes estauan, y luégo tras esto torna nuestro Paulo a tratar
del camino que lleuó el de oranje con su exérçito hasta
llegar y sitiar a Florençia. Y dize cómo fue este campo
sobre algunos lugares antes de llegar en el territorio florentino,
que estauan ( siendo de la y glesia) rreuelados al Papa, y quenta
cómo en v no d'el1os, que fue Yspelo, mataron en la toma d'él al
maestre / de campo Juan de Urvina, al qual ensalça todo
lo possible, y no sé por qué segund su pluma 1o ha tratado antes.
Mas en fin, quenta que fue hombre de gran fama, lo qual dize que no
alcançó por nobleza de linage sino por sus ualerosos
hechos de la guerra, y después viene a tratar de otros lugares que
se tomaron y entre ellos quenta la toma de Perossa,
çiudad prinçipal y nombrada, y luégo adelante
va contando el camino del exérçito, y cómo españoles a
Cortona ya Arezo ya otros lugares, y cómo en fin llegaron a
Florençia, y de çierta escaramuça
que uvo al al sentar del campo sobre aquella nombrada
çiudad, y cómo los de fuera no perdían el
esperança de ganalla, ni los de dentro dudavan del
feliçe subçesso, y luégo vltimamente quenta
todos los capitanes muy despaçio que se hallaron en este
çerco con el prínçipe, y a todos los halló
ytalianos, que no pone de otra naçión ninguno. Y con
esto da
7 su libro
rremate, se hizo esta historia para venderse en almoneda tal le
tengo, porque primero que este rremate, se hizo esta ystoria para
vendersse en almoneda, donde se suelen rematar todas las cossas; y
no llamo venta la del libro, porque eso po fuerça se a
de hazer siendo impreso, sino sl de su pretensieon es bien que
vengamos./
Y antes que ninguna otra cossa
8, començemos por el comienço
que trata, qu'es
9 la
venida del Emperador la primera vez en y talia. Para lo qual dize
que fue menester qu'el Papa se conçertase primero con el
Carlos
10, da a
entender que sin este consentimiento no se pudiera hazer el bicige.
Grande
11 engaño. Pero
mucho mayor lo que tras esto dize: que la causa porqu'el Summo
Pontífiçe se ligó con el Emperador e vino en querelle
cororençia no sólo como primero lo tenía, pero
haziéndole particular señor de la Toscana a él ya sus deudos
perpetuamente. y tratando otra vez esto
12, digo que nadie no
13 bastaua a estorbar el biaje
entonçes en la tierra
14 al Enperador por vía de contraste e ympedimenros
humanos. Porque en Ytalia exérçito no avía
15 que lo impidiese
16; todos estaban
17acabados en Nápoles asi el el
campo françés como el pontifiçio y tanbién el
florentín, sin quedar allí cosa que diese desgusto, si no es en la
rribera de la mar dos o tres pla\as que de allí a poco binieron a
poder d'españoles. Y estauan entonçes los de aquellas
plaças tan fuera d'ellas, que más se podía dezir estar
en rrincones escondidos que no en lugares públicos. Y en Lonbardía
asímesmo el françés ya estava rroto, con tierra sino v
nos pocos d'esforçianos y otros tantos
veneçianos, que en biendo rrotos a los
françeses pasaron el rrío Ada y se bolbieron y
18 tornaron a sus
términos. De manera qu'en toda Yta:lia (çérquese en
rrededor toda la mar d'ella y atrabiésense los montes que la
dividen de Alemania y de Françia), no avía
exérçito formado, ni honbre de armas françés,
ni ynfante suyo, que pudiese defender el paso, no digo al Carlos
19 pero a vn
prínçipe qualquiera por particular que fuera. Ni tanpoco
el Papa de nuevo lo pudiera hazer, porque alliende de no tener
aparejo ni dinero para ello, por los grandes gastos pasados y le
faltava esta comodidad
20, le faltava ranbién el tiempo, porque quando los
vltimos françeses fueron rrotos, se alIaba el Emperador
a la lengua del agua en Barçelona. Y avnque hubiera
t:iempo, no avía pordónde pasase el exérçito d'enemigos,
como fuera es Lonbardía, por donde hera el camino, estaba ella
vitoriosa y
21 llena
de las bitorias españolas, y ningunos enemigos pudieran por ella
pasar seguramente, espeçial acudiendo allí luégo, como
acudió, el mesmo Carlos
22con el exérçito que d'España traya y
que de Alemania tanvién le vino. Todo lo qual se dize a propósito
del desconçierto del Jobio, al qual le pareçe
que sin el consentimiento de Clemente, no pudiera el Carlos
23 pasar a su jornada. De
lo qual saca otra conclusión tan falsa como la primera: y es dezir
qu'el Papa consintió en esta venida (avnqu'estava ynjuriado del
Emperador), porque le rrestituyese a / Florençia. y
verdad es que en la capitulaçión así se trató, pero si
se prometió esto fue sin neçesidad ninguna qu'en el
Emperador vbiese, sino solamente vn querer agradar al Summo
Pontífiçe y mostralle por obras cómo las pasadas no
avían sido hechas por su mandado. Pero esto tanpoco no bastara para
mober al Emperador a oprimir a Florençia y
forçalla a mudar rregimiento, porque quedara dañada en
tal caso la conçiençi del
24 que simpre tuvo tan limpia
como es notorio que la tubo el Carlos
25. Pero júntese con esto la rrazón que tuvo el
Emperador para bo1ber la gouernaçión de
Florençia en otra forma de la que hasta allí avía
tenido, avido rrespeto a la rrevelión que contra él el yugo
ymperial (cosa harto perbersa), pero lo que más es, para enbiar a
Nápoles exérçito para
26 ocupar las tierras patrimoniales del mesmo
27 Emperador, aviendo
hecho antes qu'esto otras muchas gentilezas y rrebeliones, dende
que el año de veinte y v no començaron España y
Françia a litigar sobre el ducado de Milán. y está a
cargo del señor del feudo proveer de la más conbinient:e manera de
gouernaçión a los lugares del mesmo
28 feudo, y seis, se avía mudado
por mandado del Emperador el rregimiento de Sena, vezina a
Florençia, y quitádolo /a los Petruçios,
porque convenía así a la mesma cossa feudal, y considerando todo
esto y el conplaçimiento del Papa ( que no se puede
negar que se tuvo tanbién quenta muy prinçipal a esto),
y hechas sobr'ello más de dos consultas para seguridad de la
conçiençia ( de las quales sé yo que ninguna
notiçia tuvo el Jobio ) , se determinó el Emperador que
en la Toscana, parte del feudo ymperial de y talia ( sinenbargo de
la bana libertad que de los pasados emperadores pretenden, la qual
ningún emperador pudo por donaçión ni venta
conçeder a Florençia en perjuiçio
del mesmo ymperio) estuviese sujeta a vn solo señor para el dominio
vtil, quedando el direto y lo que más él en esto probeyese
çerca del Emperador. y con quánta rrazón todo esto se
hizo
29, más de
propósito se verá en los
|A nales si ellos se vieren algún
tiempo.
Agora en éste no tratemos más d'esta materia, si no es en qu'es
así qu'el Papa enbió a Barçelona los
ofreçimientos qu'el Jobio dize, y el Emperador hizo
asímesmo los qu'están contados y se asentó y capituló ( entre otras
cosas qu'en los
|Anales se berá) que los Médizis (dados por
rrebeldes por los florentines) fuesen rrestituydos en sus casas y
de sus pasados, y que aviendo de mudarse ( como en echo de verdad
se mudó después) el rregid'ella Alejandro de Médizis, y lo casaría
con Margarita, su hija natural, como todo a la letra / se cunplió.
Después de todo lo qual, y de hauer pasado ya el Emperador en
Ytalia, estando en Plasençia, dize el Jobio que le
tomava codiçia al Emperador del estado de Milán, tan
grande, que pareçía que le hazía titubear, poniendo en
duda si cunpliría lo capitulado çerca de la paz de
Ytalia. Dicho, çierto, de desconçertado
juiçio, porque ni la hermosura de aquel estado, ni la
neçesidad d'él, que çiertoes grandísima (para
el prínçipe que quisiere tener negoçios en
Ytalia y conseruar qualquier otro estado que rador su propósito.
Esto
30 ya se bido y
por esto no dize vien. Lo que quiero dezir es
31 que ninguna cosa bastó en esta
vida a hazelle
32
estar tibio al Emperador en lo que vna vez hubiese prometido. Lo
qual ni sus amigos ni enemigos, que tubo hartos de los v nos y de
los otros, lo pudieron jamás negar. Y si supiera el Jobio o cayera
quántas vezes dio el Emperador este estado durante su vida a
pedimiento de los mesmos
33 amigos y enemigos suyos que agora dezíamos. Con
que si se pudiera dar caso ( que no puede)
34, avía de dar antes vn
pedaço d'España, si se pudiera hazer
35, no dixera lo que dize. Y no
lo digo por las vezes que se prometió este estado hijos del v no y
del otro se casasen; ni tanpoco lo digo por la vez que agora de
aquí a poco tienpo
36
lo bolvió al duque Esforçia, sino antes de todo esto, y
si no vbo v. hefeto esta dádiba que quento, fue / porque
Françisco Esforçia en aquel tiempo no murió
quando estuvo muy
37
doliente, tan çerca d'ello qu'estuvo sin
38 esperança de vida. Y
tanbién porque en aquel mesmo tiempo no se avía determinado el
negoçio de su rrebelión y esperábase lo v no a lo otro
para que vbiese hefecto el prometimiento hecho a pedimiento de
veneçianos y Papa en caso que qualquiera de los dichos
dos casos suçediese. Pero es toda esta materia de
|Añales y más prinçipalmente de la corónica
ynperial, y así se puede hasta entonçes quedar esta
cosa.
Y
39 viniendo a las
que más trata Paulo Jobio, digo que del mesmo jaez es lo que luégo
dize después d'esto, que el Emperador se movía a dar la paz a
Ytalia quetenía prometida ya rrestituir a Françisco
Esforçia en su estado*sin enbargo de su título de amigo
y duque*, mobido para ello de la guerra que los turcos hazían en
Austria y
del çerco que tenían puesto sobre Biena,
cabeça de aquel estado, no acordándose este ystoriador
ya que quiso tomare ste ofiçio
40, de la
concordançiade los tiempos, qu'es vna de las más
neçesarias partes de laystoria. Porqu'el turco entró por
aquella probinçia qu'el Jobio dize, y puso
çerco a la Viena qu'él quenta a su Costantinopla a diez
y seis de otubre. y el Emperrador quando
41 partió de Plasençia,
dond'estuvo do mesespoco más o menos, no avía memoria de turco en
Avstria ni en su vezina Vngría, de manera / que la paz,que después
en Volonia dio a Ytalia, que fue por el prinçipio del
año siguiente de treinta, y el bolber el estado de Milán a
Françisco Esforçia, fue quando el mesmo
Enperador estaua trivnfando en la mesma
42 Volonia, hecho el
43 señor en hefeto y virtualmente
de toda Ytalia, sin tener vn enemigo en ella, si no fuese en los
Coraçones dañados de algunos. Y éstos yo sé que heran
pocos, a los quales ningunas buenas obras, con ser las mayores
qu'ellos pudieron desear, les pudieron haçer
44 rronper su dureza, que no sé
cómo ni por qué causa se les avía entrado en las entrañas.
Y como dixe en el sumario, después d'esto nuestro autor salta al
agua y quenta el desdichado caso de Rrodrigo Portundo, y de las
galeras españolas que llevaba a su cargo, y de
45 cómo Andrea Doria, quando lo
supo, tuvo grande enojo y codiçia de vengar aquel daño.
En el quento de lo qual quenta
46 dos yerros notables: el v no dezir que de aquella
presa y despojos avidos en aquella vitoria enbió Barbarroja a
Costantinopla vn presente al Gran Turco; lo qual es falsísimo,
porque ni entonçes Barvarroja trataua con el t!urco, ni
tenía ni pensava tener con él que ver jamás, ni pensava tan poco
bolver en ningún de aquel gran señor, hasta que después pasaron
algunos años, quando se començaron por nuestros pecados
los tratos para esto, que no fueron de tan poca
ynportançia ni trayan consigo tan poca dificultad, que
no dudó harto Barbarroja d'ellos, / antes que concluyese su
negoçio y su asiento con Solimán señor de Turquía. Pero
todas éstas son cosas que se le pasaron al Jobio, como otras
muchas. y la segunda es dezir que por vengar a Portundo bolbió
aquel berano Andrea Doria hazia poniente; y no ,bolvió a eso, ni a
cosa que tocase a esas venganças ( dejado lo común,
enemistad que avía entr'él y cosarios hordinaria). A lo que bo1vió
es a cunplir el mandato del Emperador, su nuevo amo y
47 señor, que aviendo quedado la
costa d'España vaçía de defensa marítima por causa de la
pérdida de las galeras d'España, le paresçió que
volbiese su nuevo general de la mar a guardar, lo que rrestava de
aquel berano, aquella
48 rrivera española,mientras se probeya de nuevas
galeras, y misiones del Carlos
49, y de camino le paresçió acometer a
Sargel, o Cherchelo como él le llama, y suçedió lo qu'él
quenta a la letra, y después de todo esto trata de la partida del
Carlos
50 de
Plasençia para Volonia, donde el Papa lo estaua
esperando. y dize que dexa de contar lo de Biena, que en este
tiempo acaeçió, quando el turco la tuvo sitiada, por
pareçerle que se leerá confusamente, como quiera qu'es
al contrario, que de contarse cada cossa en su tiempo ( como él lo
haze) se sigue la confusión que en su y storia se bee. y tanvién en
lo que quenta de aquella primer vista, qu'el Carlos
51 y el Clemente se vieroll a la
entrada de Bolonia, ençima del tablado ( que para esto
es / tava públicamente hecho), quedó engañado de sus ojos, porque
no como él lo quenta, qu'el Papa súbito que vio al Enperador se le
alegró el rrostro, porque otros que miraron mejor en ello que no
él, vieron claramente que así como se fue el Carlos para el Summo
Pontífiçe y se vieron, se le demudaron al v no y al otro
los rrostros, no con turvaçión muncha
52 ni con enpacho, y
pareçe que no hera posible menos, aviendo pasado tan
grandes negçios entre anbos; y aquello ase de at!ribuir
a vna
53 birtud, que
no a faltado filósofho moral que le diese nonbre propio. Pero luégo
tras aquello, que casi se puede dezir momentáneo (porque si más
durara aquel ynpedimiento fuera defecto)
54 entró el alegría de anvos
prínçipes
55 en sus caras, y aquel desenpacho y
façilidad con que
56 ó se vieron y hablaron
57, quando el v no llegó
çerca del otro, y desde la entrada de Volonia prosigue
este nuestro avtor la paz que luégo de allí a poco tienpo hizo con
veneçianos y Françisco Esforçia, y
de cómo el Emperador bolvió a este su estado de Lonbardía. En lo
qual yo, çierto, quisiera qu'el Jobio gastara más
palabras de
58 vn echo
semejante; dón que fue hecho a vn deseruidor que avía sido suyo, y
de vna cossa que le costaua
59 más de doze millones de oro y más de
çien milI honbres, y entr' ellos balerosísimos y
estimados capitanes y soldados, y perdonándole sobre todo su
rrevelión, para que viese Ytalia y el mundo si aspiraba el Carlos
60 ala monarchía, como
sus enemigos / lo publicavan y lo haçían derramar entre
todas las naçiones de la tierra.
Y luégo se sigue en el Jobio las fiestas y juegos que en Volonia
se hiçieron, antes y después de la coronaçión
del Carlos
61. La qual
quenta muy particularmente, contando asímesmo
62 las personas que en ella se
alIaron.Después de lo qual rrebuelbe sobre Florençia,
contando
63 el sitio
qu'el exérçito ynperial le puso, que con
64 esto se acava este su libro.
Pero todavía es menester, antes que quede sitiada, deçir
dos palabras sobre otras tantas
65 que dize de pasada. y es la vna que muy de
propósito da a entender, pero no da sino dízelo claro
66, qu'el Papa de buena gana
perdonaba los florentines y alçava la mano del castigo y
suje<s:ión, qu'el Emperador la avía prometido en
Varçelona, por medio del ovispo de Vasona, con que
tornasen a rreçebir los Médizis en su pueblo y les
dexasen su derecho de çiudadano, y con otras livianas
condiçiones que ya están dichas en el epílogo d'estos
capít:ulos. Lo qual es burla notoria, porque dende
67 qu'el Papa Clemente se vido
ynjuriado y burlado de sus çiudadanos, hechados sus
parientes los Médizis de aquella rrepública, y afirmó con el
Emperador la sujeçión d'ella, nunca se dessitió vn solo
punto d'esta pretensión, y al mesmo Clemente se le hazían por los
florentines singulares partidos, estando él en Volonia y antes
d'esto en Rroma ,y para esto
68 se le envió a Françisco de Portinario
ya otros, con diversas legaçías y enbajadas,
|
hasta tratallo los mesmos florentines particular y
escondidamente por medio de algunos cardenales, y alguno d'ellos
pariente del mesmo Summo Pontífiçe
69, y nunca aprouechó nada. Verdad
es qu'el Clemente sienpre pretendió qu'este señorío de
Florençia se alcançase con largo sitio, y no
en ninguna manera más
70 rrigurosamente con destruyçión y saco
de la mesma
71
Florençia, y esto comunicó con el prínçipe de
oranje, y vien secret:amente tratado, porque los soldados no
entendiesen que avían de perder el esperança del saco,
que hera la cossa más deseada d'ellos entonçes que se
podía ymaginar. y avn estoy por dezirvna cossa, que no afirmo
avnque tengo
72
yndiçios hartos
73 d'ella: qu'el mesm
74 Emperador se olgara d'este perdón
75, el qual faltando
76, no podía él hazer el suyo
77. Lo qual se
pareçe más
78 claro porque después de çercada
Florençia, vinieron los pobres florentines a
ofreçer algunos partidos en que se yncluyan las cosas
qu'el Jobio quenta, y nunca les fueron admitidos. Así qu'el
prínçipe vino a çercar la çiudad
ya señorearse de la Toscana en nonbre de su amo
79, y de camino, como nuestro
autor lo quenta
80,
fue tomada Perossa, qu'estava rrebelada a la y glesia, siendo del
patrimonio d ' ella, y otros pueblos del mesmo estado que sentían
lo mesmo, y entr'ellos fue Hispelo, en la toma del qual haze
minçión el Paulo que fue muerto el maestre de campo y
capitán Juan de orbina de vna herida de arcavuz, al qual alava de
honbre muy / de guerra, aviéndolo desalabado ( a costa de su
conçiençia) otras vezes harto en estremo
81, y dize que el lugar
qu'en la miliçia tenía lo avía alcançado por
sus esforçados hechos y no por nobleça de
linage, dando a entender claramente que le falta al de V rbina esta
calidad, y es falso porque, avnque pobre ( digo su
açendençia), pero
82 de casta noble, y de hijosdalgo tan cono
çidos por tales en aquel pedazo de montaña que les cupo
por morada, como el mesmo
83 Jobio y qualquier otro hijodalgo ytaliano, y
deviera d'estar vien çertificado de lo qu'escrevía,
antes que quitara ni pusiera nobleças como le
paresçió en su y storia.
A la qual tornando
84, digo que después qu'el exérçito entró
por la Toscana, aviendo tomado los lugares y pueblos que ya están
contados, se açercó todo el campo
85 a Florençia, y dexó
de contar, como suele nuestro ovispo
86,la cautela de guerra de los florentines, qu'en
este artículo tuvieron, la qual avnque cautela, no es
87 de culpar sinode alavar,
ofreçiendo entonçes v nos partidos fingidos
como después los ofreçieron verdaderos, para qu'el campo
se viniese deteniendo, y haziendo jornadas adrede perezossas, para
que en diez o doze días que supieron sutilmente granjear por esta
vía, se pudiesen mejor probeer de lo neçesario, así de
vastimentos como en fortificar mejor su çiudad, y al fin
llegó el campo al sitio florentino (avnqu'el Jobio no lo pone), a
diez e seis / de setiembre del año passado
88 de quinientos y' veinte y
nueve, y así allegado le
89 pareçió a nuestro autor de contar
90 todos los coroneles y
capitanes qu'en este çerco se allaron en particular, y
así pone aquí
91 vn
grande número d'ellos, pero todosytalianos, porque de
92 las otras naçiones,
española y alemana, no le paresçió a él que hera de
hazer caso de sus superiores
93, ni que se puede
94 contar por gente; sino
95 que vastaba dezir a bulto ( como lo dixo ),
que abría en el campo seis mili españoles y alemanes, así a bulto
ya carga çerrada
96 Lo qual prometo de hazer al rrevés en los Anales
y de no pagalle
97 en
la mesma moneda.
Y acabado el Jobio de sitiar a Florençia, dize que ni
el prínçipe de oranje perdía la esperança de
ganar la çiudad, ni Malatesta Vallón ( éste hera el
superior
98
prinçipal, capitán de los florentines, y tenía buena
guarniçión de gente de guerra dentro) de defender la
çiudad, y que abría buen suçeso en esta
defensa, y ésta es cosa del aljava de las pasadas, porque si no se
tubiera consideraçión a lo prinçipal que
sienpre el Clemente pretendió, de que no se diese a saco
Florençia, viera claro el ovispo Paulo
99 quán de poco momento hera el
misterio de haver estado çercada aquella
çiudad los meses que lo estuvo. Porque venido después el
segundo campo d'españoles y alemanes, los v nos y los otros
visoños, los v nos con don PeroVélez de Guevara, y los otros con el
duque Félix de Vitenverga, juntados con estotros alemanes y
españoles pláticos ( como después vinieron y se juntaron), no ay
que dudar / ( según buen juiçio
100) de guerra, no sé yo el que
en esto será el de Nochera)
101, sino que fuera muy fáçil, a lo
menos no muy difíçil
102, el entrar por fuerça de armas en la
tierra después de vatida y dada la vatalla y saquealla. Pero túvose
sienpre esta quenta encubierta (y no mucho), de que aquel pueblo no
padeçiese aquesta yltima calamidad. Porqu'el Papa para
la firmeza del señorío toscano qu'esperava, pretendía no quedar
aborreçido para siempre de sus naturales, avnque lo
quedó después harto, y tanto quanto se puede encareçer.
Pero Florençia se quede agora rrezién
çercada, que quando fuere tiempo, nuestro Jobio y yo que
voy en sus alcançes, sabremos rrebolber sobr'ella.