Capítulo Catorze
De cómo musiur de Lutreque, dexando el estado de Milán, fue a
ynvernar a Bolonia, y de los diferentes pareçeres que, así estando
en canpaña como ynvernando, avía en su canpo
l.
En el capítulo sétimo no tenemos qué tratar, porque habla de vna
estatua ( como si los honbres lo fueran según la bajeça de
yngirir
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aquella menudençia en su ystoria) que se conçedió a vn Estasio
de Rrabena por Lutreque, / y lo que en ello acaeçió, que avnqu'él
no lo pasó, podemos pasar sin ello nosotros, benir al otauo
capítulo, en el qual dize que tomada Pauía le davan a Lutreque
diferentes pareçeres sobre si yría a Milán a tomallo ya tomar lo
rrestante de aquel estado, o si yría al negçio de Rroma ya hechar
de allí los españoles, y que sobre esto vbo grandes y diuersos
pareçeres en su canpo, que haçían estar a Lutreque suspenso, y que
en fin, que con vna oraçión malvada ( que él acordó de ponerla a la
letra no como ella pasó sino como él la hordenó) de vn senador de
Milán, llamado Anbrosio Florenço, que se doblava secretamente
contra el duque Françisco Esforçia, y con otros parçeres de otros
qu'él nonbrase, determino de dexar a Lonbardía y de yr a lo de
Rroma, y así, dexando canpo d'esforçianos y vef1eçianos en aquella
tierra lonvarda, para que hiçiesen la guerra y apretasen Antonio de
Leyva, pasó el Po y tiró hazia Parma, y de allí fue a Bolonia con
determinaçión de ynbernar, como ynvernó, en aquel pueblo, porque
dizque
3 dezía que pues
avía de pelear con mayores fuerças que las suyas, que quería
esperar en aquella tierra socorro nuevo de Françia, como de hecho
después le vino, y que a muchos de los comisarios de los
confederados les paresçía qu'el hauer dexado atrás Lutreque las
cosas de Milán, avía sido por no rrestituir el duque Esforçia en su
estado, y por no enojar del todo al Emperador para apartallo de paz
y concordia, que le hiçiese no dar por dineros los hijos del rrey,
qu'estavan en España en rrehenes de su padre. Porqu'el Emperador
hera persona que no bastahan armas para forçarlo a hazer cossas
contra su voluntad, y que visto por Lutreque que la barahunda de su
exérçito, ya tan adentro calado por Ytalia, no amedrentava al
Enperador / para traello a la paz y rrestituçión de las rrehenes,
el Lutreque y su amo, y todos los confederados, se rresolbieron en
proseguir con gran braveça la guerra començada. De la qual
sustançia toda no se podrá sacar ninguna que ynporte mucho para el
yntento que en esta obra llevamos, si no es vna, que quisiera
examinar muy despaçio, si azertó o erró Lutreque, según horden de
guerra, en la deliberaçión que tomó de dexar a Lonbardía e yr a la
Rromaña, lo qual he visto dudar a hartos pláticos de nuestro
tienpo. Sé yo dezir a lo menos vna cosa, y ésta yo se la çertifico
al Jobio ya los demás que se quisieren çertificar d'ella: que si
Lytreque fuera con su canpo a Milán, como allegó la banguardia, y
el conde Pero Nauarro con ella, a veinte y seis de setienbre del
año de beinte y siete, hasta dos millas de aquel pueblo, que no sé
lo que Dios fuera seruido de hazer. Pero que sé que fuera muy
valerosamente defendido, y que las probisiones que tenía hechas y
horden que tenía dada Antonio de Leyva heran tales, que si sólo a
lo de los honbres miramos, pareçe que le fuera escusado a todo su
hexérçito françés pensar de tomar por fuerça a Milán, puesto caso
que la gente de guarniçión hera tan poca quanto se saue, pues no
avía más de milI y quinientos españoles, y avn éstos traydos de las
guarniçiones de como, Leque y Treço, y tres milI alemanes, y dos
mill y tantos ytalianos, y quatrçientas lanças, lo qual todo hera
casi nada para defenderse de sesenta milI honbres, y para defender
vn pueblo en tan gran manera grandísimo
4, y párase a dezir muy sin vergiiença en este paso
Galeaçio Capela, en el libro qu'escriuió de las guerras milanescas,
escritor lonbardo y de yntinçión tanvién yta ánimo de querer
defender a Milán, pareçiéndole que al menos, ya que todo le
suçediese mal y rrindiese la tierra, no podían dexar de otorgalle
pactos onrrosos, como si vbiera alguno en aquel trançe que lo
fuera, en el qual se aventuraua toda la rreputaçión española, y
como si supiera Galeaçio el coraçón del señor Antonio en quanto a
esta parte, como lo sabía todo el mundo para la otra de su valor y
grandeza.
Y en quanto a lo demás que nuestro ovispo trata, poniendo muy
elegantemente la oraçión que hizo el senador de Milán en que llama
a los españoles ladrones, y otros nonbres ynfames, huélguese mucho
con su elegançia, que por ventura hallará quien a los de su naçión
les diga ( avnque no tan polidamente que basta, me pareçe a mí),
los mesmos nonbres y otros peores si los vbiere, y no seré yo,
d'esto le aseguro, por que no acostunbro a quebrar así,
espeçialmente en escrito perpetuo, la onestidad y el comedimiento
comund que anda entre los honbres de bien. Pero para esto
escusárseme a el Jobio con que él no dize aquellas palabras, sino
Anbrosio Florençio en su plática. Escusa es que quán bastante sea
lo pueden berqualesquiera de qualesquier juiçios, y nótese el
propósito de rreferir en este capítulo por rrelaçión todos los
pareçeres de cardenales y capitanes, y otras personas semejantes,
que se dieron a Lvtreque, y sólo el de vn milanés fue menester que
palabra por palabra se pusiese escrito, como si lo vbiera dado el
otro por escrito para que lo ynxiriera en su obra, y el propósito
para que todo esto se hizo está muy bien entendido: / sólo los
ytalianos no son ladrones, ni tienen las otras faltas qu'el Jobio a
cada paso halla a los soldados españoles.
Pero no se nos quede entre rrenglones aquello que dize que
Lutreque dixo en Bolonia, que quería esperar nuevos socorros, pues
avía de pelear con mayores fuerçs que las suyas. ¡ O palabra
ytaliana, ya ytaliano propósito dicha! y que aya tan poco rrecato
en el pundonor mayor canpo que se a bisto en Ytalia, y que de
solos ynfantes avía sesenta mill y más número, y en Rroma que ardía
en pestilençia se abían muerto los más de los soldados * ynperiales
*, que quando entraron en aquella sancta çiudad heran todos beinte
y dos milI, y seis mill que truxo el virrey, y que sin los muertos
se abía y do con Ja rriqueça del saco la mayor parte de loS biuos a
su tierra, diga muy sin pena, que heran mayores las fuerças
ynperiales que las françesas !