Capítulo Segundo
De cómo entre las otras naçiones que aborreçen y están mal con
el ynperio de los españoles es la naçión ytaliana, y la causa
dello, y de algunos presupuestos qu'es menester para entender al
Jobio, y de otros que son menester para entender esta obra.
Sobre todas las naçiones contadas y sobre todas las demás que ay
derramadas por el mundo, tienen este odio particular que emos dicho
contra España los ytalianos, cuya probinçia y gente de ella en
otras cosas muchas es feliçísima, y en esto de la guerra lo es
harto, y sería harta alta de entendimiento negar esto a gente que
por tantas maneras mereçen ser alabados, Pero çiertamente este
particular defecto de pesalles de nuestras feliçidades y contentos
y vitorias y atribuirse a sí parte de la sujeçión de su probinçia,
en Jo en ella a sujetado, no se puede negar si no fuere por quien
estubiere tan apasionado en esto ellos, de los quales ya e sacado
los particulares por no metellos con la generalidad de que
tratamos. Así que Ytalia,' qu'es provincia dichosísima, es la que
más desdichadamente quiere tratar de nuestrascosas; de la qual,
comose sabe y es notorio, y en particular de Novo Como, hablando
enlatín ( y en bulgar Como solamente), tierra del esmdo de Milán,
en Lonbardía, Paulo Jobio, obispo de Nochera, hystoriador moderno,
hera natural.
El qual no sólo hystoria, pero otras muchas partes alcançba en
dibersas çiençias dignas de grande alabança, y çiertamente no le
faltó parte ninguna de bueno y escoxido coronista, si estas partes
que él tenía las juntara con el todo de la mesma / historia, qu'es
la berdad d'ella y ánimasuya. Tubo este prinçipal barón de nuestro
tienpo çelente discurso; fue admirable geógrafo quando le conbino
sello en su corónica; fue grande ynqueridor de sitios antiguos;
dispuso las materias que se le ofreçieron con mucha claridad y hizo
en su ystoria todas las otras cosas que conbenía hazer. Pero fue
todo esto en vn barón tan escogido, como quando en algunos se
hallan algunas birtudes muyperfectas con vn biçio muy abominable,
con que quedan ,las otras buenas partes destruydas y nos queda
sienpre de las semejantes personas vna manzilla, en quien alcançaua
tanta grandeza de buenas cosas. Así nuestro Jobio alcançando muchas
y muy eçelentes, quiso caher en vn biçio con que mucha parte de su
Historia queda por el suelo, en los buenos entendimientos y en lo
que bimos por nuestros ojos y en lo que trataron nuestras manos,
estándolo mirando el rrestante del vniberso.De manera que avnque
para este negoçio que he tomado entre las manos me e hecho autor
d'él, pero el Antijobio berdadero el general estado de todos los
honbres modernos lo es, si el mesmo mundo vbiera de hazer lo que yo
hago. Pero bisto qu'el Jobio dexó su corónica escrita para los
tienpos benideros y que entonçes los de aquella hedad no pueden
saber lo que pasó en ésta, como lo saben los de agora, si no es por
corónicas, fueme neçesario, avnque otros muchos lo açertaran mucho
mejor a hazer, de dar la quenta que doy en esta obra. Y çiertamente
es digno de grande culpa, por que nos tornemos a ello, vna persona
de tanta doctrina que aya querido dexar en escrito perpetuo, gran
cargo de conçiençial, tantas cosas como contra rrazón y onestidad
dexó escritas contra españoles, al rrebés de lo aconteçido. Y avn
no bastó contar los aconteçimientos al contrario ya los bençedores
muchas vezes hazelles bençidos, ya los acometedores acometidos, ya
los heridos sanos, ya los muertos bibos, y en fin, bolbiendo / de
abajo para arriua todo el hedefiçio de lo suçedido, pero poniendo
tanbién epítetos y nonbres a los españoles, feos e ynjuriosos las
más vezes , de las que se le ofreçió ablar d'ellos. Y no solamente
todo lo qu'está dicho, pero avn a la mesma naçión española en
general, llamándola bárbara, cruel, ynica y sin piedad, y otras
muchas cosas d'esta traça que, teniendo yo la que tengo, quizá de
honbre de bien, esfaua obligado a bolber por mi patria, cosa que ya
que no lo supiese hazer , a lo menos no se me puede negar el buen
deseo d'e1lo, y sobre todo, como ya está dicho, llamándose
ystoriador, mudar en los quentos la sustança de cómo pasaron, si no
se disculpa con que an hecho y harán lo mesmo casi todos los
escritores de su naçión en lo que tocare a España. Pero otra mayor
daría yo por él si me la admitiese, y bien sé que cara a cara no me
la puede él negar. Esta es que quiso esta su ystoria ponella en los
cantones del mundo para que ganase públicamente. Y como Jos
prínçipes, son los que avían de encontrar con ella, porqu'ellos son
los que se enbuelben con las semejantes bestidas y adornadas de
adulaçiones, por fuerça avía de conponella de lisonjas y de
halagos, con que çebar a los rreyes ya los otros potentados para
salir con su yntento, y siendo esta historia merçenaria, tráese la
disculpa escrita en la frente; y así, si se mira en toda ella, no
se hallará que de prínçipe poderoso ni de persona semejante diga el
menor mal del mundo. A lo menos si dize alguno, no por lo grueso y
caudaloso, antes contentando a todos, avnque sean v nos enemigos de
otros, los alla a todos llenos de bertudes y quando mucho vn mal
tan tenplado que en él se muestra la destenplança del autor. Sólo a
los soldados ynpone los viçios y los malos hechos y las cosas
abbminables, sacando con todo heso sienpre a los ytalianos, de
quien habla con la moderaçión que por 1a mesma Historia se puede
ber, I quando se ofreçió tratar de algunas iniquidades suyas, como
aconteçe entre gente de guerra, quando ya no pudo dexar de tocar en
ellas, y ojalá parara aquí el negoçio, pero el mesmo tronco de la
berdad lo chapoda y lo desgaja de tal manera, que queriendo
escrebirvnas Décadas de Tito Libio, bino a escreuir vn Ovidio de
Aletamorfoseos.
Y agora que somos benidos en canpo con personá tan prinçipal en
erudic;ión y doctrina, será neçesario que para qu'él y yo seamos
mejor entendidos, se presupllnga, sin lo que dixe primero en los
prólogos, que yo no trato ni contiendo con él sino dende mi tienpo,
porqu'él comenzó su ystoria antes del mío, y se adbiertan asímesmo
otras algunas cosas que son neçesarias, y lo primero es que, como
en los Añales del quinto Carlos lo tratamos, si Dios fuete seruido
que se vean acauados para salir a luz, las guerras qu'el
gloriosísirno don Carlos, Enperador de Rroma y de Alemania y
d'España, trujo en nuestros tienpos, fue con dos maneras degentes:
con fieles e yhfieles, y quanto a la primera manera se torna a
dibidir, que la trujo o con rreyes estraños sus vezinos, o con
basallos suyos rreuelados; y lo mesmo en lo que toca a
laynfiedelidad, porque la t:rujocon turcos y la trujo con moros,
que avnque biben anbas maneras de gente debajo de vna mesma
suprestiçión, ban por diuersos caminos, avque bayan anbos a parar a
vn su Mahoma. Tanbién se a de prosuponer que quando el mesmo Rrey y
Emperador tomó a cargo los rreynos d'España, avía años que se abía
guerreado con Françia, con Luis, duodéçimo rrey de allí, que avía
litigado por el rreyno de Nápoles con el Cató1ico; de lo qual
andando los tienpos se avía deribado otras guerras qu'el mesmo Rrey
Católico en defensión de la y glesia Católica y del papa Julio
segundo que la tenía a cargo, se avían hecho, las quales se avían
acauado con las muertes de los mesmos rreyes Luis y Hernando. / Y
ase de prosuponer asímesmo muy prençipalmente nandole tomó al
Carlos en sus estados de Flandes donde naçio y se crío hasta los
diez y siete años de su hedad que pasó a rreynar a España, fuele
neçesario antes que pasase a ella tener por amigos a sus vezinos,
espeçialmente al 'rrey de Françia Françisco, primero d'este nonbre
que nuevamente avía heredado aquel rreyno como pariente más
propinco, porqu'el duodézimo Ludibico no tubo hijo barón, sino dos
henbras, y éstas no heredan aquel rreyno. Claudia, que hera la
mayor de las hijas, hera casadacon el mesmo rrey Françisco, y
Rrenata, que hera la segunda, casó después andando el tienpo con
Ercules d'Este, hijo del duque de Ferrara, y para concordarse
anvosrreyes, Carlos y Françisco, sinenbargo que primero, por el año
de quinze, en heredandoel Françisco yno vn el Carlos, se abían
concordado y hecho la capitulaçión que llamande París, se hizo
agora quando digo vn largocontrato entre ellos por sus procuradores
en Novon, lugar de Picardía, en Que se le dieron grandes bentajas
al françés, por no esmr adbertidos los comisarios del nuevo rrey
Carlos de las cosas d'España. Y después se hizo, sin ésta, otra
capitulaçión que llaman de Londres, en que estos dos prínçipes
tomaron al de YngaLaterra por terçero para que ayudase al que la
quebrantase, y tanbién, yendo adelante con estos prosupuestos, ha
de haver otro muy neçesario es que a la sazón qu'el
Carlos estaba en Flandes, antes de benir a tomar la posesión de
sus rreynos, estauaen España su hermano el y nfante don
Hernando.Porque quando vino su padre el glorioso don Felipe consu
muger la prinçesa doña Juana la primera vez a ser jurados por
prínçipes herederos de los rreynos d'España ( que muerto el
prínçipe don Juan y la prinçesa doña Ysauel y su hijo / el niño don
Miguel vino a parar la suçesión d'España en doña Juana, segunda
hija, madre de nuestro Carlos, casada en Flandes ( qu'esesto vn
pedaço del fundamento y basa de la corónica carlesca), y fue esta
benida de los ya prínçipes el año de quinientos y dos) , parió la
prinça acá aquel niño Hernando, * por março del año siguiente
ydespués de buelto el Felipe a sus estados y la muger vn poco
después d'él, quedo el mochacho en Castilla, criándose con sus
hagiielos los Rreyes Católicos, de los quales, siendo muerto el v
no el año de quatro que ftle la rreyna doña Ysauel y buelto otra
bez el rrey Felipe a España con su consorte a tomar la posesión de
su rreyno y tomádola, gozó poco de la herençia de su muger, porqué
murió aquel benditísitno prínçipe, que, tal lo fue él; en Burgos el
año de seis, como ya se saue, aviendo dexa a su hijo mayor nuestro
Carlos, quando él vino a rreynar; allá en sus estados de Flandes
con otras hijas enbras que tanbién allá quedaron. Y muerto el
bendito rrey don Felipe, y quedando la muger y rreyna nuestra
señorapreñada de vna hija que de allí a poco tienpo parió, fuele
neçesario enbiar por su padre el Rrey Cató1ico a Nápoles, la qual
probinçia avía y do a visitar por abella ganado poco antes por
persona de sus capitanes, para que gouernase loS rreynos d'España
por estar ella ynpedida de graue y perpetua enfermedad y de las que
ynabilitan para reinar y así el Cató1ico bino y los gouernó hasta
el prinçipio del año de diez y seis que murió, quedándosele la
rreyna doña Juana su hija, nuestra señora, con la mesma enfermedad
yncurable que antes padesçía. Por lo qual, muerto ya el agiielo, y
después de hauer nuestro Carlos capitulado en Noyon como está
dicho, le conbino pasar a España a tomar a cargo los rreynos d'ella
el año adelante de diez y siete, abiendo
él otros tantos de hedad y abiendo su hermano el ynfante
Hernando que en España rresedía, al qual su hermano en allegando en
España le mando pasar a Flandes a tener cargo de aquellos estados /
y ásí fue hecho, y otras cosas hartas hera menester prosuponerse,
pero por no yr ençarç çando y encadenando prosupuestos v nos de
otros, dexallos hemos y encaxarse an a su tienpo, quando fuere
neçesario y ya lo esque bengamos a començar nuestro yntento.