Capítulo Primero
De cómo en este tiempo presente los españoles son odiados de
todas las naçiones de la tierra por aber sujetado a casi toda la
rredondez d'ella, y de todas las más de las naçiones que en ella ay
pobladas, y de las demás causas que ay para esto.
¿ Por dónde caminará ya el día de oy el español que pueda contar
senzilla y verdaderamente sus hazañas ? ¿ Qué gente ni qué naçón le
querrá oyr sinmezclalle mil fábulas en los quentos berdaderos, y
mill cosas que no pasaron con las que pasaron ? ; de manera que a
esta quenta no se hallará la çerta casi en ninguno de los estraños
escritores.
¡O rromanos!, que en este paso os quiero llamar con ynvocación
de vuestro nonbre, ¡ quánto os deue el mundo, no porque lo
conquistastes sino porqu'en él dexastes escritas berdades, avnque
fuesen contra vosotros quando se ofreçía el contallas! Lo qual
tanpoco negaré a mucha parte de los griegos y alguna parte de los
bárbaros de otras naciónes. Sólo a este ynfeliçe tiempo d'este
postrer terço del mundo se le a ydo la berdad d'entre las manos,
prinçpalmente en esto de la ystoria, de suerte qu'el tienpo
benidero deverá poco al presente y los españoles tanvién a casi
todos los escritores modernos. Pero dije vien a casi todos, porque
algunos no faltan, ni primitirá Dios que falten en cosa tan
ynportante, para que escriban verdades, las quales oyllas en fauor
d'España es la cosa más azeda para las otras naçiones de las quatro
partes del mundo, que se puede ymaginar. Pero saquemos bien en
linpio esta proposiçión y vos, español, para esto salí de vuestra
España y començad a caminar . En topando uégo con nuestra vezina
Françia, en todas las bitorias que de aquella naçión gloriosamente
/ hemos avido las enbuelben luégo los d'ella con vnas frialdades,
ya que por guardar la onestidad común no les llamemos otro nonbre,
que si vbiese otra terçer gente sin pasión que nos oyese, pararían
aquellas cavilaçiones çn vna muy desbaratada rrisa. Pero ya esta
naçión pareçe que, para escaparse de ser bençidos tantas vezes,
tienen vna çierta disculpa en el quererse escabullir, avnque sea a
costa de la uerdad para dar color y desculparse de los bençimientos
que d'ellos se an tenido, y en fin, así como la muger se pone
colorada, y avn el honbre, quando le dan en cara con algún yerro,
que busca disculpas avnque fengidas para no ponerse la culpa y
façilitar asímesmo el pecado, haziéndolo menor de lo que fue, así
el françés se ba por el mesmo camino para el mesmo hefecto. Pero
vos, flamenco, y el de los otros estados comarcanos a éste, ¿ qué
os a hecho España para que en ninguna mesa borgoñona, como aya
español en ella,no se trate luégo de otra cosa sino d'estas
diferençias y preçedençias ? ¿ España por ventura n'os a enbiado la
gente con que sustentáis vuestras tierras, su dinero con que
mantengáis vuestras guerras, sus granjerías con que multipliquéis
vuestro:s comerçios v hazienda ? Pero pasemos adelante a los
alemanes, aquien confesamos por con pañeros de nuestras bitorias,
si ellos secontentasen con sola esta conpañía; pero, con ser en lo
demás vna gente tenpladísima en sus alabanças, para con solos los
españoles piden la banagloria enprestada a otras naçiones,
haziéndose ellos solos los prinçipales avtores de los bençimientos
ya los españoles no más de aconpañados d'ellos; como quiera qu'está
sauido en el vnyberso jugar / en esto al trocado con nosotros, y
avn todabía lo porfiaran si en sus casas mesmas , y probinçias no
vbiera determinado la bençura, o Dios por mejor dezir, lo
contrario. Los vngaros, bengamos a ellos, no les negaré en esto más
tenplança, y lo mesmo a los polacos, ya los de la probinçia de
Dinamarca y las otras rregiones setentrionales; pero todavía tienen
vna aspereza en esta cosa de que tratamos, que con dificultad
pueden oyr mansamente t:anta buena dicha de los españoles.
Pero entrando por y talia, probinçia prinçipalísima entre todas
las d'Europa, se alIará que no ay cosa que con más ynpaçiençia sea
oyda de sus oydos que contar feliçidades bélicas y militares de los
españoles, y ninguna cosa ay de mayor ynfortunio para los v nos que
contar la buena fortuna de los otros, y pasa adelante tanto este
negoçio, que no solamente se litiga esto hartas vezes con rrazones,
sino con las manos, queriendo en fin atribuirse así la gloria de
las vitorias que en nuestro tienpo a ellos les costaron poca
sangre. E ya que en la yntrudiçión d'esta obra emos començado por
este yntento, pásese la se hallará que no ay cosa en la voca de vn
turco más abominable que la de vn español, quiriendo la bentaja con
los d'este nonbre como la quieren con las otras naçiones del mundo,
eçeto que con el español va por otra bía, quiriendo deshazer la
gloria española y con los del rrestante del mundo les pareçe que
basta sin rrazones ningunas tenellos en poco. Los persas y sus
Sophi, bien se huelgan con qualesquier alabanças que oygan de
nosotros, pero sienp(e las entienden sin perjuiçio de su derecho y
de ser ellos los primeros del mundo en este caso, y cosa más
d'espantar, que caminando por Lebante adelante y bolbiendo a la
yndia oriental, / por ella está tanvién derramado vn menospreçio
que más berdaderamente se llama miedo, senbrado de algunas gentes
que poseen aquella costa, con que tienen por vna parte espantados
aquellas estrañas naçiones y por otra odiados con nosoçros hasta
las yslas de los Malucos, qu'es lo prostero del mundo, si en cosa
rredonda vbiese postrero ni primero. Allá tanbién se an senbrado
estas diçensiones, haziéndoles entender a los naturales de allí que
nosotros no somos de tener en nada, y lo que más d'espantar es que
en nuestras Yndias Hoçidentales pasa lo mesmo, y que los bárbaros
de ellas quieren diminuyr la grandeza de aquellos que los
conquistaron poniendo escusas su subgeçión, y si desde ellas damos
vn salto hasta Africa, hallaremos lo mesmo entre los moros,
queriendo avaxar nuestra estimaçión y alegando rrazones por donde
no son mucho d'est:imar nuestras bitorias.
Hasta nuestros vezinos y connaturales los portugueses, tanbién
ellos, sin querer nosotros pendençia con ellos, luégo tratan quán
de poco es de preçiar el ánimo de vn castellano, porque les
llamemos como ellos nos laman, y quánto más es el bigor, coraje y
ánimo de vn portugués, que de muchos castellanos juntos. Y para
esto traen luégo por memoria no sé qué vatalla de Aljubarrotra, que
no lo está agora sino tan sana en su memoria d'ellos, como quando
más lo estubo, y avn por más rrecordaçión çelebran aquella cosa con
fiesta particular cada año; avnque en esto yo les desculpo, porque
en la verdad tienen rrazón y qu'es bien que sienpre se quente aquel
milagro, que así le llaman ellos, y avn no v no sino muchos según
los que cuentan que allí pasaron, de que haze mençión su
predicador, quando festejan aquella festibidad, y no ay cosa que
más enfade a vn portugués que oyr / las bitorias de los españoles
castellanos; que no sólo quando con ellos fuese la conpetençia les
daría pesadunbre, qu'esto pase en buen ora, pero dásela muy grande
tanbién las bitorias que he dicho, de qualquiera naçión qú'el
español las aya. Ya todas las del mundo tenemos los españoles este
poco cargo, ablo en general y no en particular, de muchos de cada
naçión de los que he contado; y si se mira en ello, se hallará que
en lo ya dicho se conpreende la mayor parte de todo el mundo, pues
solas las y ndias oçidentales de España y subjetadas por ella es
más tierra que la que contienen las otras tres partes del mesmo
mundo, Asia, Africa y Evropa, dexado aparte todos los otros rreynos
y probinçias que en estas tres divisiones de la tierra los
españoles an sujetado o vençido a los d'ellas.
Pero beamos si esta enbidia, llamémosle su nonbre propio por no
andar por rrodeos ningunos, que las otras naçiones tienen de los
españoles, si es por culpa o defecto de los mesmos españoles. No
por çierto, sino que como se lo dize el pandero vien claro, todos o
los más d'ellos an sido muchas y dibersas vezes sujetados de la
mesma España y de su prínçipe, avnque v nos más vezes que los
otros, y dádoles leyes en que biban algunas naçiones de ellos, y
así por fuerça está luégo el desgusto y desamor en la mano contra
los bençedores, porque aviendo bisto sus banderas en sus probinçias
tan lejos d'España canpear por todas o por muchas d'ellas
bençedoramente, no ayque dudar sino que se sigue luego de ello el
azedia mesma que qualquiera tiene contra quien le bençió, y avnque
este negçio de la guerra sea de tal calidad, que vnas bezes va bien
en ella a los que la tratan y otras mal, como en todos los otros
negoçios humanos; pero como, en fin, se bee que se alcançó la
pretensión que se deseaba y la sujebçión de lo que se pretendía, /
en algunas naçiones de las dichas está muy notorio que de aquello
se sigue la congoja que los estrangeros tienen de ber puesta el día
de oy la grandeça d' España donde la ben puesta.