Desde el año de 1821 había, Oficina Postal establecida en
Buga con regularidad. Se reciben hoy y se despachan semanalmente un
correo de correspondencia y otro de encomiendas para el Norte y
para el sur.
Está servida la Oficina por un Administrador, con $ 42 de
sueldo, un Ayudante, con $ 23, y un Expendedor de Especies, con $
6. Por arreada miento de local se pagan $ 10.
En octubre último se recibieron 3,983 cartas, 450 oficios.
6,682 Impresos, 186 encomiendas, que produjeron $ 273-61 por
derechos; se despacharon 3,454 cartas, 231 oficios y 1,479
impresos; se expidieron 33 giros postales por valor de $ 471-15,
que produjeron $ 9, y se cubrieron 17 por $ 213-40; la venta de
especies postales produjo en el mismo mes $ 74-87:
No hay apartados en esta Administración, y podrían
aprovecharse algunos de los que quedar en excedentes en Cali.
En junio de 1872 se estableció la Oficina Telegráfica, a
cargo del señor Marco Aurelio Carvajal. Es Oficina de transmisión
de la línea de servicio de los cables, y de repetición sólo para la
oficina de San Pedro y para los cables que puedan ocurrir en las
intermedias de Tulúa a Cartago. Está la Oficina a cargo de un Jefe
con $ 65 de sueldo, tres Ayudantes a $ 50, un Oficial de Recibo,
con $ 35 y dos Carteros, a $ 15. Por el local Se pagan $ 15 al
Municipio, y para alumbrado se destinan $ 3-50. En octubre último
se transmitieron 1,367 telegramas porteados, por $ 308-07.
oficiales 404, y dos cables, por $ 6-03, y se recibieron 1,435
telegramas de particulares, 396 oficiales y 5 cables. Se repitieron
244 telegramas y cables.
El alumbrado público se inauguró el 1.° se diciembre de 1916
por una Compañía anónima formada por vecinos del Distrito, con
capital de $ 68,000, dividido en acciones de a $ 1,000, y resultó
costando $ 120,000 la obra. El Distrito no es accionista ni
consiguió privilegio sino sólo permiso por tiempo indefinido, con
la condición le que si se concede posteriormente a otra Compañía
uno semejante, no en mejores términos. En cambio de este permiso
los empresarios dan su Municipio $ 0-01 mensual durante los
primeros diez años, y $ 0-02 de allí en adelante por cada foco que
coloquen entre particulares y cana por la energía que se emplee
como fuerza motriz, y suministran el alumbrado público y para las
oficinas municipales a $ 7 la instalación de cada lámpara, y a $
0-40 mensuales el foco de 25 bujías. En lugar de este número de
bujías se han puesto las lámparas de 32, sin aumentar el precio.
Hay en plazas y calles 200, y paulatinamente se va aumentando el
número porque está convenido que en el lugar de entregar al
Distrito los centavos que le corresponden, eso se invierta en
aumentar el alumbrado público. Por 20 focos de 16 bujías de los que
hay un oficinas públicas no se cobra nada, de acuerda con el
contrato, ni por la instalación ni por el servicio.
Los particulares y las iglesias tienen 1,355 focos, que pagan $
0-50 o a $ 0-90 si son de 16 o 32 bujías, respectivamente, y $ 7
por instalación, inclusive pantallas. Sólo tienen medidor la
iglesia y el convento de los
Redentoristas, quienes pagan $ 0-30 mensuales por cada
kilovatio. A las demás iglesias le hacen rebajas según el consumo.
Para fábricas sólo hay colocada energía de tres caballos en la de
hielo, y pronto se pondrá en una carpintería, una fundición y una
trilladora de café. Para ésta se está levantando edificio.
La forma en que están colocados los cables por las calles,
sin postes que estén y estorben, y las condiciones de las lámparas
del alumbrado publico, en de lo más cómodo, elegante y lujoso que
lo é visto en las poblaciones de Colombia; pero aun no se ha puesto
alumbrado más que en las calles centrales. El montaje de la planta
es de lo bueno que hay entre nosotros, con las circunstancia de
que no intervinieron extranjeros, pues todo fue dirigido por don
Daniel Salazar, de Medellín.
Antes no había más servicios de aguas en la ciudad, que
caños anchos y abundantes que recorrían algunas calles,
descubiertos a trechos o tapados, que entraban a varis casas por
canales bien hechas de ladrillo y cal, para hacer en ellas el
aseo, todo lo cual tiene su origen de la Colonia, y todavía se
conservan aquí en gran parte, como sucede es la ciudad de
Antioquia. Los vecinos se proveían en el río de agua potable
llevando a sus casas en vasijas. En 1905, estando encargado de la
Gobernación el señor Clímaco Losada, se resolvió auxiliar al
Municipio para que estableciera un acueducto, y en 1906 se le
dieron $3,000. a condición de que fuera de tubería de hierro y se
pusiera en fuente pública en la plaza principal y otra en el
barrio de Santa Bárbara, y se proveyera de agua a las oficinas
departamentales. Las condiciones se llenaron, pero posteriormente
la fuente del centro de la plaza se trasladó a lagar contiguo.
Contando con esa base formaron los vecinos una Compañía anónima con
capital de $ 25.000, dividido en acciones de $ 50. El Distrito
auxilió la obra con $ 7,650, parte en cemento, a condición de que
le reconocieran 153 acciones, y cuando ya iba adelantada dio la
Nación un auxilio de $ 4,000.
La suma. presupuesta no alcanzó, pues la obra resultó
costando $ 40,941-68, lo cual se completó con $ 6,000 que;
aportaron los accionistas, con los auxilios nacional y
departamental y con lo que producían el servicio. Las aguas se
toman del río Guadalajara por una acequia contigua a la que antes
tenía el Municipio, a unos 500 metros de la población. Tiene un
grande y notable estanque de cemento para desarenador y
repartición, excelente tubería que va por todas las calles. Las
fuentes públicas no son más que las dos de que he hablado Fuera de
las de los edificios públicos hay colocadas 486 fuentes en casas
particulares, por las cuales pagan a $ 1-50 mensuales por media
pulgada, a $ 1-15 por tres octavos y a $ 0-80 por cuarto de
pulgada. Por la instalación del servicio se paga en proporción a la
extensión de la tubería. Por remover las calles para establecer y
reparar cañerías no se cobra nada. Los desagües de las casas van a
los antiguos caños, y eso en todo lo que hay en materia de
alcantarillado. En 1916 empezaron a repartir dividendos, y le
correspondieron al Municipio $ 607 por sus acciones, y en 1917 ya
en participación subió a $ 810-90. Tiene la Compañía en su
depósitos grandes cantidades de elementos de todas clases para
prolongaciones y reparaciones del acueducto y máquinas para los
servicios de él. Este acueducto es de no mejor construido y
reglamentado del país, y puede hacer uso de toda el agua que
quiera. Sólo le falla a la ciudad el arreglo del
alcantarillado.
En esto, como en la fundación y sostenimiento del hospital,
en la constitucional del teatro y en todo lo que signifique
progreso, el más eficaz y desprendido colaborador ha sido el doctor
Leonardo Tascón.
Hasta no hace mucho no se hacia feria pública de víveres, y
los vecinos se proveía en tiendas o de vendedores que iban en
puerta en puerta.
En 1907 se dio al servicio una plaza de mercado cubierto,
que tiene tres puertas para las calles, agua, excusados, galerías
en los cuatro costados y otras dos que la atraviesan formando
cuatro patios muy chicos, porque el espacio que ocupa toda la plaza
no llega quizá a 40 metros por lado. Se construyó en virtud de
privilegio concedido por cincuenta años a un vecino. Expirado el
privilegio, durante el cual puede el contratista cobrar hasta $
0-20 diarios por cada metro cuadrado que ocupan los vivanderos, no
tiene derecho a nada de los productos el Municipio, pero sí la
obligación de comprar la plaza por la mitad del avalúo cuando
expire la concesión. Es escasa la provisión del mercado y poco
concurrida; y las condiciones establecidas en este contrato, que no
favorecen el desarrollo de la feria, son tan desfavorables para el
Municipio como tal vez no las tiene ninguno en el país.
Los espectáculos públicos han estado dándose en la gallera,
adaptada para ello, pues un teatrico que hubo se desbarató para
construir vivienda particular en el lote. Una Compañía anónima
compró en 1896 un solar para edificar un teatro, y fracasó. Ahora,
por iniciativa del doctor Leonardo Tascón, quien se ha encargado
gratuitamente hasta de la dirección material en la obra, se formó
otra Compañía anónima, con $ 10,000 de capital, dividido en
acciones de $ 10. La antigua Compañía, cedió a ésta el lote por 105
acciones, y el Municipio tomó 69, que va pagando por cuotas a
Cuales, y ya tiene cubierto el valor de 60. La obra adelanta con
rapidez, y ya están muy avanzado los muros, que son de ladrillo.
Quedará un bonito y cómodo teatro, pero quizá no alcance el capital
presupuesto.