Por disposición del Gobierno Nacional el Coronel Joaquín
Posada Gutiérrez marchó de Ibagué con una columna de 800 hombres
contra revolucionarios que comandaba el General José María Obando,
y ocupó a Cartago el 18 de marzo de 1841. Obando pidió auxilio al
Coronel Salvador Córdoba, quien se había levantado contra el
Gobierno y apoderado de Antioquia; Córdoba marchó lo mediatamente
en auxilio del Jefe rebelde, dejando encargado del Gobierno de
Antioquia al Coronel José María Vesga. Sabedor Posada de que se
movían contra él las fuerzas de Obando y de Córdoba, abandonó la
ciudad en la madrugada del 3 de abril y emprendió retirada para
Ibagué. Córdoba ocupó la ciudad ese mismo día por la noche, y
Obando luego allí el 5, Los desastres que sufrieron los
revolucionarios comandados por el Coronel Vesga en Salamina, el 5
de marzo, y en Riofrio las fuerzas del Coronel Sánchez, le
desconcertaron y levantaron el ánimo de los amigos del gobierno
legítimo, los cuales se pusieron en armas en las cercanías de
Cartago. En la tarde del 22 emprendió marcha Córdoba hacia el Sur,
acompañado por su cuñado don Manuel Antonio Jaramillo y su
Secretario el doctor Manuel Camacho se alojaron en una casa en
Pedro Sánchez, y a la media noche fueron hechos prisioneros al ir
por el Capitán legitimista Juan N. Pinto y llevados a Cartago,
donde se entregó con la reducida fuerza que comandaba el Sargento
Mayor Bibiano Robledo.
El 1 de junio fueron despachados todos los presos para
Ibagué, A adonde llegaron el 9, pero de allí los devolvieron a
Cartago, adonde llegaron en la tarde del 7 de julio, a ponerlos a
disposición del General Tomás Cipriano de Mosquera, por orden del
Secretario del Interior. Los principales vecinos de varias
poblaciones del Cauca, militares y civiles amigos del Gobierno,
hicieron representaciones a éste en solicitud de gracia para el
Coronel Córdoba; in embargo, el día 8 de julio, a las siete de la
mañana, fue fusilado por orden verbal del General Mosquera, junto
con su cuñado don Manuel Antonio Jaramillo; su Secretario, el
doctor Manuel Camacho; el Comandante Bibiano Robledo; el Capitán
José Hilario Ayala; el Coronel Juan de la Cruz González, y el
Teniente José Antonio Castrillón, todos sentados en un escaño que
colocaron en el costado sur de la plaza de Cartago, frente a la
casa que ocupaba el General Mosquera.
El Coronel Córdoba murió con el mismo sereno y elevado
espíritu que acompañó en todos los trances de la vida, y como
ferviente cristiano. Por la noche, cuando estaba en capilla,
recordaría él la noble y humana conducta que observó con los 13
Jefes y Oficiales y los 110 soldados que hizo prisioneros en el
combate de Abejorral el 4 de abril de 1831, y la carta que el
General José María Obando le dirigió con tal motivo de Caloto el
23 del mismo mes, en la cual le decía:
-
- "No sé cómo pintarle a usted el gozo que sentí
cuando supe que se havia usted rescatado de ese mal extranjero
Castelli. Después supe sus
- primeros progresos, y ayer recibí de Popayán la noticia de
usted desde
- Abejorral el 14, después de terminada la facción de ese
malvado que de
- usted fusilar en el acto, lo mismo que a cuanto malvado ha
oprimido esa
- tierra. Fusile usted, fusile usted, fusile usted, fusile,
fusile, fusile antes
- que el Gobierno ande con lástimas. Yo habría hecho lo mismo con
todos
- los prisioneros que hice en Palmira, pero la prisión de usted
fueron
- grillos y mi freno; sin embargo, a todos los tengo aquí y los
llevo a fusilar en la marcha para Bogotá."
El 23 de febrero de 1818 nació aquí el doctor Adolfo Perea,
Obispo que fue de Pasto.
El 24 de agosto de 1851 hubo aquí otro hecho de armas.
El 28 de enero de 1860 hubo un combate entre las fuerzas
revolucionarias que apoyaban al General Tomás Cipriano de Mosquera
y las legitimistas; quedaron derrotadas aquéllas y muerto el
General Pedro José Murgueítio. Las fuerzas legitimistas
estaban comandadas por el Coronel Manuel A. Pizarro.
El 18 de septiembre de 1862 atacaron las fuerzas
legitimistas que comandaba el General Braulio Henao a las
revolucionarias al mando de General Santos Gutiérrez, que estaban
atrincheradas en el campo de Santa Bárbara, cercano a la ciudad, y
fueron completamente vencidasaquéllas, habiendo perdido allí la
vida el doctor Rafael María Giraldo,Gobernador de Antioquia.
Cuando el Ilustrísimo señor Obispo de Antioquia, don
Domingo Antonio Riaño, fue extrañado por el General Tomás Cipriano
de Mosquera,porque no se sometió a sus decretos sobre inspección de
cultos y tuición,el virtuoso Prelado escribió el diario de su
viaje, y en él dice que él 8 déenero de 1863 llego a Cartago a las
doce del día; que lo detuvieron enla entrada de la población bajo
unos árboles, para dar aviso al Gobernador, quien mandó decir que a
la tarde dispondría, que era lo mismoque decir que estuviéramos en
la calle hasta que él quisiera; pero el Capitán Morales (Ricardo,
que era quien mandaba la escolta conductora),manifestó que no debía
tratarse así a un Obispo, a lo cual contestó quebajo la
responsabilidad de dicho Capitán podíamos ir a la posada que éstey
el Cura habían buscado. El tal Gobernador (según se nos dijo),
cuyonombre es Pedro José Murgueítio, quería mandarnos a la cárcel,
y élse denegó a prestar los auxilios, aunque se le pidieron varias
veces, ycada rato apuraba para que nos fuéramos aunque fuera a pie.
Su ejecutor era su Alcalde, Antonio Rivera Mazuera, hermano del
Jefe que debía,conducirnos: dicho Alcalde puso en la cárcel al Cura
excusador, Padre JoséJoaquín Hoyos, porque se opuso a sus
tropelías, lo cual sucedió el 10 por la tarde. En esa misma
tarde, por orden del referido Gobernador, puso el Alcalde Rivera
Mazuera escolta en toda la casa en que estábamosalojados. Por
diligencias del Mayordomo de Nuestro Amo, llamado
Custodio Sans, y de un señor José María Piedrahita,
conseguimos bestias pudimos salir a las cuatro del día 11, y
llegamos a las seis y media denoche a la hacienda llamada
Potrérogrande, del señor Bonifacio Zorrilla en donde nos cuidaron.
Parece que el Gobernador Murgueítio era hijo del General del mismo
nombre. En Cartago se levantaron en armas los conservadores en
1876, porquelas persecuciones que sufrían eran ya absolutamente
insoportables yobligaron a ello. El Secretario de Hacienda del
Cauca, en su Memoria1877, en la página 113;, hace una como
confirmación de lo que queda dicho se expresa así:
-
- "Colombia necesitaba (como todas las Repúblicas americanas
donde impera el catolicismo ultramontano) una guerra en que la
teocracia tomara una intervención directa para que saliera
vencida."
El 16 de julio de aquel año hubo en la Loma del Calvario,
cerca de Cartago, un combate entre las fuerzas revolucionarias
conservadoras a las órdenes del Comandante Carlos Bermúdez, y las
liberales comandadas por el General Ramón Perea, y triunfaron
aquéllas. El 30 del mismo mes se puso a la cabeza de las fuerzas
revolucionarias de aquí don Sergio Arboleda y se le proclamó
Presidente provisional del Estado del Cauca y Director de la
guerra.
El 23 de febrero de 1885 venció en el mismo campo de Santa
Bárbara el General Eliseo Payan, Jefe de las fuerzas legitimistas,
a las revolucionarias de Antioquia que habían invadido el Estado
del Cauca.
El 15 de agosto de 1894 murió aquí el Obispo de Popayán,
doctordon Juan Buenaventura Ortiz.
Por la Ley 1. de 1908 se creó el Departamento de Cartago,
pero niaun llegó a inaugurarse esa entidad.
La Notaría se estableció en 1663, y la Oficina de Registro
en 1828.
En el archivo de la iglesia parroquial el libro más
antiguo en que aparecen partidas de bautizos, matrimonios y
defunciones es el que tiene el número 1, que parece abierto el 9
de agosto de 1629, y en él firma como Cura de San Jorge de Cartago
el presbítero Joan Moreto, hasta el 22 de junio de 1637. Después
siguen firmando en este orden: don Felipe de Magaña, hasta 1663; el
Bachiller Andrés Ochoa de Iturmenda, hasta 1668; Tomás Díaz
Guerrero, hasta 1670; Antonio de Toro, hasta 1673; Juan de Rada y
Prieto, hasta 1674; Licenciado Juan Félix de Herrera, hasta 1679;
Manuel de Castro y Mendoza, hasta 1726, a quien ayudó casi todoel
tiempo como Coadjuntor el doctor Joseph de Castro y Rada, y lo
sucedió hasta 1753; don Sebastián Francisco de Mendoza y Bueno,
pocos meses de este último año, y muerto lo sucedió como interino
por pocos meses el doctor don Manuel Cornelio de Urrutia y Rojas,
y en seguida don Francisco García de García y Alonso, hasta 1757;
doctor Ignacio de Lucio y Murillo, hasta 1793; doctor don Pedro
Sanz López de Vicuña, hasta 1795; doctor don Manuel Mariano
Rodríguez, hasta 1798; Antonio Morales y Velasco, hasta 1813;
doctor Rafael Antonio Cerezo y Gómez, hasta 1819; José Ramón Bueno,
hasta 1840; José María Duran, hasta 1845; Zenón Sarmiento, hasta
1866; Tomás Ruperto Delgado, hasta 1892; Uladislao González, hasta
1898; Jorge Salcedo, hasta 1900; Vicente Sánchez, hasta 1901; Juan
Clotet, hasta 1902; Daniel Guerrero, hasta. 1907; Luis E. Vélez, en
1906; Emiliano López, hasta 1908; Pedro A. Lozano, hasta 1912;
José Ramón Bejarano, hasta agosto de 1916, que volvió Luis E.
Vélez, hasta febrero de 1917, que se encargó de nuevo el presbítero
Pedro A. Lozano, actual Cura. Hay libros de bautizos de "la
parroquia de Santa Ana y de Santa Bárbara del Llano de Buga de
Zaragoza" de 1794 a 1831, y de 1846 a 1872.
La Oficina de Correos se halla instalada en casa
particular, arrendada por cuenta del Departamento, mientras se
terminan las reparaciones del edificio que la Nación cedió a éste
con condición de reservar locales para las oficinas nacionales.
Está servida por un Administrador, con $ 46 de sueldo; un Ayudante,
con $ 25; un Portero, con $ 16, y tiene $ 2 para útiles de
escritorio.
Se reciben y despachan estos correos semanales: dos de
Bogotá, dos del Sur, uno de Manizales, uno de Ríosucio, uno del
Chocó, uno de las poblaciones de la banda occidental del Cauca, y
además los dos de encomiendas de Bogotá con el Sur.