INDICE




CARTAGO

Cartago, enero 1.° de 1918.

Mientras sale vapor para Cali y hago el viaje en él, aprovecho el tiempo para empezar a dar algunas noticias sobre esta ciudad de Cartago, llamada a prosperar notablemente cuando el ferrocarril de Amaga venga a  unirse aquí con el del Pacífico, que irá a enlazarse con el de Ibagué y con el que construye el Departamento de Caldas, y mucho más, si como ha de suceder algún día, esta ciudad se convierte en puerto fluvial porque la draga que hay en el Cauca, que bien poco hace, se destine por algún tiempo a limpiar y rectificar el curso del río La Vieja, que creo puede hacerse navegable por vapores con poco esfuerzo.

     Salí de Pereira, que dista de aquí cinco leguas, el día 29. El camino, bastante llano, lo encontré en regular estado. Sólo había unos pocos malos pasos formados en el invierno que terminó, los cuales están componiendo  cuadrillas de peones.

     En las dos primeras horas de marcha es muy poblada y cultivada  región que atraviesa la vía, porque la propiedad está bastante repartida,  y en adelante disminuyen la población y los cultivos a cansa de las grandes propiedades, casi todas ellas convertidas en dehesas de pastos artificiales. En esta parte tienen malos colores los habitantes, y ya un número no corto de ellos es de negros y mulatos.

     La línea telegráfica viene sobre postes de guadua y palos delgados,  de mala calidad.

     El río La Vieja se pasa por un puente colgante llamado primero Mauricio y hoy Bolívar, de 84 metros de largo, que fue construido en 1884 mediante privilegio por veinticinco años, concedido a los señores Ristchet  y Gartner. Sin terminarse el privilegio se hizo un convenio con los concesionarios para tomarles sus derechos; al entrar Pereira a formar parte del Departamento de Caldas, éste recibió parte del producto del pontazgo, y más tarden-no pude averiguar en virtud de qué arreglo-quedó  por cuenta del Municipio de Cartago, y todo lo que produce está destinado a la instrucción pública, la mitad al Colegio de María Auxiliadora, de  señoritas. En el año pasado, hasta al 19 de diciembre, produjo $ 8,347-90, cobrando $ 0-05 por persona, por carga y por cabeza de ganado de cualquier clase.

      Desde que salí de Bogotá en lugar alguno se ha registrado mi equipaje, como me sucedió en la Costa Atlántica en Cartagena, Barranquilla. Santa Marta, Calamar y Ciénaga, ni se cobra pontazgo más que en el  Tolima, en el río Gualí, y al entrar al Departamento del Valle.

      El descubridor de estas regiones fue Francisco Cieza, teniente de Sebastián de Belalcázar, en 1536; y Jorge Robledo, enviado por el mismo Belalcázar, las conquistó en 1587. Al río se le puso el nombre de La Vieja, porque, según los cronistas, los conquistadores encontraron en la orilla  de él una anciana de más de cien años adornada con valiosos dijes de oro.

      En el lugar que ocupa hoy la población de Pereira, a orillas del ríoOtún, en tierras del Cacique Consota, de la familia de los Quimbayas,  fundó Jorge Robledo el lunes 10 de enero de 1541 una ciudad a la cual  puso el nombre de Cartago. En el acta de erección dijo que hacía la fundación "por cuanto esta dicha ciudad estaba fundada en nombre del Marqués don Francisco Pizarro al tiempo que dicha fundación no tuvo poder  para ello el dicho señor teniente" (el mismo Robledo).

      La anterior fundación la había hecho Suer de Nava el 9 de agosto de1540 de oí den de Robledo, como teniente de Belalcázar, quien a su vez  era Teniente de Pizarro; y en 1541 la repitió Robledo en el propio asiento en nombre de don Pascual de Andagoya, Capitán General de las Provincias del San Juan y del Berú. El acta dice que la fundación se hace en el asiento del Cacique Consota. Se le puso el nombre de Cartago, porque  con Robledo venían algunos soldados procedentes de Cartagena de Indias. La capilla que se levantó se puso bajo la advocación de San Jorge,  Robledo funcionó como Capitán General hasta el 16 de marzo de 1643 que llegó Pedro de Ayala, nombrado para ese cargo por Belalcázar, de quien dependía, y no de Andagoya, ese territorio. Ayala fue reemplazado el 9 de julio siguiente por Francisco de Rodas, nombrado Teniente de Gobernador y Capitán General por el mismo Belalcázar, y Rodas fue reemplazado nueve días después en la misma forma. Estos frecuentes cambios eran motivados por el temor de que los tenientes al realizar la conquista de un nuevo territorio se independizaran de sus Jefes, como acababa de hacerlo Belalcázar con Pizarro.

    Después de despojado Robledo marchó para España, y de allí regresó con el nombramiento de Gobernador de lo que habla descubierto y conquistado, y se presentó en Cartago, cuyo Cabildo lo reconoció "cediendo a la fuerza,"como lo expresó en el acta respectiva.

    En los primeros años tuvo importancia la ciudad, porque era el centro de operaciones sobre la rica Provincia de los quimbayas.

    En 1665 el Rey Felipe II le concedió el escudo de armas, y ya había allí un convento de Franciscanos, y también hubo tres iglesias, pero debieron de ser edificaciones muy ligeras, porque no quedaron restos apreciables de ellas. En 1601 le causaron graves perjuicios los pijaos, quienes venían hostilizándola de tiempo atrás. En 1603 los mismos indios pusieron sitio a la ciudad; de allí siguieron a atacar a Ibagué; y entonces el Gobernador de Popayán ordenó levantar fuerzas en Cartago para ir a perseguir a los indios en combinación con las fuerzas de Ibagué y Tocaima. Ese mismo año representaron los vecinos a la Audiencia para decirle que los indios los tenían sitiados, sin dejarles pasar víveres, que les mataban los ganados, y agregaban que estaban resueltos a emigrar. Ya desde el año anterior de 1602 los vecinos habían tenido que cercar de tapias todo el poblado, que era pajizo, para defenderse más fácilmente de los ataques de los indios, y habían tenido que recogerse allí con todo lo que pudieron escapar de esos ataques.

    La hostilidad de los pijaos, la despoblación de indios de trabajo a causa de las pestes, especialmente de la de viruela, y de las duras labores a que los sometían los conquistadores en el laboreo de las minas y de las tierras, y muy particularmente el incremento que iba tomando un caserío que se formaba en pleno valle, a orillas del río La Vieja, hicieron que el día 21 de abril de 1691 todos los vecinos se trasladaran es solemne procesión, presididos por la imagen de la Virgen de la Pobreza, al lugar que hoy ocupa Cartago, que tenía la ventaja, entre otras, de no estar aislado como el que abandonaron, sino en vía que comunicaba a la capital del Nuevo Reino de Granada con el sur de éste y con el Peru, lo mismo que con el Chocó y las ciudades de Anserma, Antioquia y Toro. El camino del Quindío ya había sido abierto por el Capitán Melchor de Valdés cuando fue comisionado por el Gobernador de Popayán para perseguir a los pijaos.

  El Cosmógrafo Mayor de Indias, don Juan López de Velasco, en su descripción geográfica del siglo XVI, dice que Cartago de 1572 a 1575 era pueblo de 17 vecinos encomenderos y los demás pobladores, y tratantes otros tantos, con 4,000 indios tributarios, casa de fundición, Teniente de Gobernador y dos Alcaldes Ordinarios. Agrega que estaban en la jurisdicción de la ciudad estos pueblos de indios: Tanipa, Lasegue, Noguo, Co, Pormaga, Pegoyago, Taguambí, Tuscunda, Sautoma, Utanquea, Pindaña, Quíndo, Yamba, Sosaquibi, Pión, Cosota, Tarita, Crabamuy, Chimbati, Sasacua, Andio, Gorrones, Tamansi,Coinza, Tocaromisi, Perambosa, Permasí, Imato, Zango, Sasapa, Junilloy  e Ipatán.

     De aquellos indios no queda un solo descendiente en el valle del  Quindío, y ni siquiera se conserva memoria de más de dos o tres de los nombres de sus caseríos.

     Fray Jerónimo de Escobar, quien fue Cura y Vicario de Cartago de 1572 a 1573, y Procurador de la Diócesis de Popayán más tarde, escribió una interesante relación sobre la Provincia de Popayán. En ella dice de Cartago:

     "Este pueblo está cercado de una montaña tan áspera de cañaveral, de unas cañas muy gruesas, que dura más de diez leguas, no se ve el pueblo hasta que está en él".

     Cuando el Padre Escobar escribió su relación, por allá en 1583, el Cura de Cartago era el Maestro Alonso Gutiérrez, y había en esta tierra 1,600 indios. Agrega la relación: "es tierra de mucho ganado de vacas, aunque tiempo poco valor." El Padre Escobar fue nombrado Obispo de Nicaragua, pero murió antes de posesionarse.

     Después de mucha lucha y oposición, la Audiencia concedió la licencia para la traslación al lugar que se llamaba Las Sabanas, y así se verifico en la fecha citada. Todo se llevó al nuevo asiento: paramentos de las iglesias, muebles de casas particulares, todo lo aprovechable; y la vieja ciudad quedó completamente desierta a los ciento cincuenta años de fundada, de la cual se habían ido retirando  la, mayor arte de los vecinos atraídos por la ventaja que el nuevo lugar les proporcionaba para sus negocios. Ya en éste había una iglesia, adonde con frecuencia venía el Cura de Cartago a administrar los sacramentos, lo mismo que a la capilla que ya existía en lugar cercano, que desde entonces se llama Santa Ana.

     Hecha la traslación, figuró como primer Cura doctrinero de que se tenga noticia, el Licenciado Francisco de Mora y Maldonado; sin embargo, hay constancia de que el Cura y Vicario de la parroquia abandonada era el doctor don Manuel de Castro y Mendoza, quien hizo el primer bautizo el 1.° de marzo de 1691 en la iglesia pajiza de San José, que se había levantado en el mismo lugar que hoy ocupa la matriz; y ya entonces estaban demarcadas plazas y calles y existía una casa de teja desbarro. El 22 de diciembre de 1701 compró el Distrito, con fondos colectados entre los vecinos, una grande extensión de terrenos para el servicio del común.

     A mediados del siglo XVIII había prosperado tanto el nuevo Cartago, que había cinco parroquias bajo su dependencia; la del poblado, la de Santa Ana, la de Santa Bárbara del llano de Buga (hoy Zaragoza), la del Naranjo y la de Los Micos o La Victoria. Estos dos últimos lugares son hoy cabeceras de Distrito, y los dos anteriores no tienen Cura en la actualidad, y son Corregimientos de Cartago, pues desde la Colonia se anexaron a la parroquia de esta ciudad.

     Hecha la traslación, se trajeron aquí las cajas reales de Anserma, y se estableció Administración de Correos. 

     A fines del mismo siglo fundó la primera escuela don Lázaro Gardea quien la dotó con rentas suficientes, 

     El 26 de julio de 1813 combatió en Las cañas o Cerrogordo el General Serviez con fuerzas realistas al mando de don Juan Sámano, y triunfó éste. Serviez huyó por la montaña y fue a parar a Ibagné casi solo.

     Al tenerse noticia en la ciudad de la muerte del Libertador, en 1830,  se la celebró con suntuoso baile en casa de la familia Duran.

     El Cabildo, presidido por don José Antonio Mazuera, envió un acta al  Coronel Francisco Warleta cuando en 1816 iba éste de Antioquia hacia Cauca, poniéndose con el vecindario a las órdenes del Rey de España, y el  Comandante de la fuerza patriota que había en la ciudad, don Pedro  José Murgueítio, ofreció al mismo Jefe español esa fuerza y juro al Rey. El 10 de octubre de 1819 batió en este lugar el Coronel patriota José María Cancino al Comandante realista Simón  Muños.  El 16 de abril de 1832 ocupó a Cartago el Coronel Salvador Córdoba, y asumió el mando de la primera columna que debía abrir operaciones sobre las fuerzas del Ecuador que ocupaban el puerto de Buenaventura. Cartago, que había sido arrastrado como el resto del Cauca por el  movimiento de anexión al Ecuador, había vuelto el 28 de febrero de aquel    año, incorporarse a la. Nueva Granada.

anterior | índice | siguiente