CAMINO DEL CARARE
Habiendo tenido noticias un reportar de que el señor Rufino
Gutiérrez había estado en las regiones del Carare, le pidió una
entrevista, y habiendo sabido el objeto de ella, se prestó gustoso
a un interrogatorio.
Hélo aquí:
-Soy, en efecto, Gerente de la compañía empresaria del
Camino del Carare, que está dividida en 4,000 acciones de valor de
$ 10 oro cada una, los cuales se han pagado por instalamentos de a
$ 2. Yo sólo tengo una acción con que me obsequió un amigo para que
pudiera ser Gerente, y 10 que adquirí más tarde por medio de un
cambio. Para que no se crea que el interés personal me guía no el
que tomo en favor de esta empresa al hacer con el Ministerio de
Obras Públicas los contratos que acaban de firmarse para, asegurar
la pronta realización de la obra, conviene que se sepa que en las
ganancias que pueda haber no llevo porcentaje ni utilidad magaña,
fuera de la que puedan reportarme mis once acciones. Los
accionistas son muy numerosos, en su mayor parte de los
Departamentos de Galán, Boyacá y Quesada y algunos de Bogotá, y
entre ellos hay muchos que son gentes pobres y hasta
jornaleros.
-¿Desde cuándo empezaron los trabajos del camino?
-Sabido es por la historia que los descubridores del Nuevo
Reino de Granada entraron por el río Opón y subieron por el
territorio del Carare a Vélez; que pronto abandonaron aquella vía,
y durante la conquista adoptaron la del Carare exclusivamente para
comunicarse con la Costa por ser la más corta y de mayores
facilidades. En la época de la colonia se hizo uso de esta vía con
mucha frecuencia. A mediados del siglo pagado trabajó con grande
empeño en su apertura el doctor Manuel María Zaldúa, y se logró
abrir regalar comunicación entre Vélez y el río Carare, pero por
terrenos muy quebrados y llenos de dificultades hasta bajara a
Cimitarra, donde empieza ya la parte llana de las vegas del
Magdalena y sus afluentes orientales. Esa vía tuvo tanta
importancia, que en su trayecto se fundaron las poblaciones de
Flórez y Cimitarra, de las cuales la primera liego a ser cabecera
de un curato. Además se establecieron varias colonias y altivos
hasta las orillas del río Carare y del Magdalena. Las guerras que
siguieron arruinaron esas poblaciones y fundaciones, de manera que
apenas se podrán señalar hoy los sitios en que existieron, por
la diferencia de la vegetación.
Don José Landázuri, vecino de Cuevas, en aquella vía, que
buscaba sin cesar una salida mejor, fue a establecerse cerca de las
cabeceras del Guayabito, en el lugar donde más tarde se fundó la
población que lleva el nombre de aquel laborioso y patriota
caballero, y así vino a fijar la vía que con el tiempo debía
adoptarse. Posteriormente algunos vecinos de Vélez, encabezados por
los señores Parras, hicieron heroicos esfuerzos para abrir por allí
comunicación expedita, y establecieron varías fundaciones en
diferentes parajes, y aun bodegas de tapia y teja en la orilla
del río, a diez y ocho leguas de la desembocadura en el Magdalena,
en un punto llamado San Fernando, cuyas ruinas apenas se distinguen
hoy entre un bosque de árboles de aspecto secular: las es allí la
exuberancia de la vegetación.
Al entrar don Aquileo Parra al Ministerio de Hacienda, y
después a la Presidencia de la República, tuvo el proyecto de
construir por allí el ferrocarril del Norte, pero las rivalidades
políticas e intereses de partido hicieron fracasar aquella obra,
que habría sido la salvación del país.
Nuevas revoluciones y resentimientos políticos hicieron que
los esfuerzos del doctor Parra quedaran perdidos, y nadie volvió a
pensar en ese camino hasta 1877, en que se celebró un contrato con
Mr. Ross para la construcción del ferrocarril del Norte. Declarado
caducado éste, se expidió la Ley 21 de 1879, que votó la partida de
$ 50,000 para auxiliar la aportara de uno de herradura, y dispuso
que a ese auxilio se agregara el de $ 10,000, que había apropiado
el Estado de Santander.
En 1890 el General Leonardo Canal, como Ministro de Fomento
de la Administración Holguín, contrató con los señores
"Wenceslao Camacho y General Nepomuceno Merchán la
construcción de un camino de herradura, de tres metros de ancho con
un desnivel que no excediera del 5 por 100, pero que podía
"llegar hasta el 15 por 100 los terrenos arcillosos, y
hasta el 20 por 100 en los terrenos rocallosos," con
tambos a distancia no mayor de diez leguas, y una bodega en un
puerto sobre el Carare. Entre otras, hacía, estas concesiones el
Gobierno: exención de derechos de aduana y de pagó de impuestos y
contribuciones; 500 hectáreas de terrenos baldíos para población y
ejidos de cada una de las Colombia agrícolas que se fundaran,
1,000 hectáreas por cada legua, de camino construido; privilegio
exclusivo para explotar los productos vegetales y minerales el
territorio, y derecho para cobrar por cincuenta años un impuesto de
tránsito. El plazo señalado para la apertura del camino fue de
siete años, Dos mas tarde, en la Administración Caro, siendo
Ministro de Fomento el doctor José Manuel Groenaga, se convino en
dar a los contratistas el auxilio de $ 50,000 que apropió la Ley
21, quienes cedieron el contrato a, una Compañía Empresaria, y ésta
a su vez lo cedió a los señores Francisco Camacho A. y Flavio
Pinzón O.
En ha misma Administración Caro, el 25 de abril de 1897,
siendo Ministro de Hacienda el señor Manuel Esguerra, se prorrogó
por cuatro años el plazo señalado por el contrato primitivo para la
terminación del camino, y se determinó que continuara pagándose la
subvención de los $ 50,000 tía la forma determinada por dicho
contrato, con un aumento de $ 1,500 por cada legua de camino
construido.
El 8 de mayo de 1897 se organizó la Compañía Empresaria del
Camino del Carare sobre la base del último contrato, y firmaron la
escritora de asociación los señores Francisco Camacho A., Flavio
Pinzón O., Fergusson Noguera & Compañía, curso Agentes de
la Compañía Colombiana de Transportes, Manuel Uscátegui, Antonio
María Moreno, Rafael Almánzar, Nepomuceno Prado y Pablo Antonio
Gómez, como Administrador de la Sociedad Gómez, Panzón Hermanos. La
Compañía así formada fue legalizada se le reconoció la personería
jurídica el 12 de agosto de 1897.
El 16 de julio de 1904 se celebró contrato con el Ministro
de Hacienda, doctor Carlos Arturo Torre, por el cuál se dan $ 1,000
al camino como único auxilio pecuniario por cada legua que se
entregue construida.
El 15 de octubre del presente se celebró contrato con el
Ministro de Hacienda, doctor Lucas Caballero, por el cual se
prorroga el término para estregar definitivamente concluido el
camino hasta el 18 de septiembre de 1916.
Las ultimas compañías trabajaron con empeño, y no hace
macho tiempo se formó una con capital fuerte, llamada de
Trasportes, con el objeto de mejorar las trochas existentes y
transportar por allí carga de importación y exportación. Después de
algunos esfuerzos, que resultaron baldíos a cansa de loe
trastornos políticos y económicos de la última revolución, esta
Compañía se refundió en la Empresaria, y recibió por sus derechos
algunos títulos de acciones.
Esta es a grandes rasgos, la historia del camino.
¿En qué estado se encuentran los trabajos del camino?
El camino entre Vélez y el Alto de la Peña, como una legua
de distancia, es bastante pendiente, pues tiene próximamente 15 por
100 de desnivel a causa de que se interponen las llamadas Rocas de
Vélez. Pudo dársele mayor desarrollo con una gradiente máxima del 4
por 100, sin aumentar el trayecto en mas de un 30 por 100, pero
para eso habría habido necesidad de atravesar muchos pequeños
predios dedicados al cultivo, lo que habría causado fuertes
erogaciones a los empresarios. De allí hasta La Laguna, otra legua
poco más o menos, no hay un desnivel mayor del 5 por 100, y de La
Laguna hasta Landazurí, ocho leguas, la gradiente común es del 2 al
3 por 100; en cortos trayectos sube al 5 por 100, y en grandes
extensiones no pasa de 1 ½ por 100. El piso de la vía en sólido,
no hay en él necesidad de una sola obra de arte, de empalizadas al
de empedrados, pero se encuentran muchas alcantarillas que se
eliminarán por innecesarias al conservarse desmontada la zona de la
vía con una anchura de 5 a 8 metros de lado y lado, como se havia
ordenado. A cada paso se encuentran excelentes vetas de cascajo y
otros materiales de solidificación de la mejor calidad. No hay
abundancia de agua para las recuas ni para fundaciones agrícolas
que allí la establezcan, pero sin las suficientes para las
necesidades que puedan ocurrir.
La algunos puntos el camino ha sido obrado en laderas de
pizarra un poco deleznables, que con la acción del aire ruedan con
frecuencia sobre la mesa de la vía, lo que hace que al limpiar
estos derrumbes vaya ampliándose ésta de día en día. Con esta
maniobra y el desmonte de la zona, que permitirá que el sol ejerza
se benéfica influencia sobre los trayectos en que haya alguna
humedad, antes de cuatro meses se hará muy cómodamente, aun por
familias, la jorcada de once leguas entre Vélez y Landázuri. Hoy la
hacen la mayor parte de los viajeros que allí transitan. Estas
once leguas están ya entregadas al Gobierno en virtud de las
estipulaciones del contrato. Tal vez concluido el desmonte de que
hablo, quedará este camino más transitable que los de Girardot,
Fusagasuga y Honda, y será también más cómodo cuando se establezcan
otras casas para alojamiento de pasajeros y descanso de las recues,
como las que han edificado recientemente don Pedro Antonio Gómez,
en La Laguna, y don Rafael Vargas, en El Jordán.
Landázuri se fundó en terrenos que cedió la Nación al
General Francisco de Paula Santander como baldíos, y fue población
de alguna prosperidad en la época del señor Parra, cuando la creó
el antiguo Territorio de Bolívar, des que fue capital. Eliminado el
Territorio y abandonada la empresa del ferrocarril del Norte, la
población empezó a decaer, entre otras razones porque los
pobladores no tienen título de propiedad, y se retraen de edificar
casas y establecer labranzas.
Los herederos del General Santander ofrecieron de tiempo
atrás a la Compañía ceder a los pobladores 50 hectáreas de esos
terrenos para área de población y ejidos de Landázuri, y esa
esperanza ha hecho que permanezcan allí y mejoren sus habitaciones
y sembrados. Posteriormente los señores General Ernesto Restrepo
Tirado y doctor Luis Fonnegra, en representación de dichos
herederos, me hicieron la promesa formal de hacer la escritura de
cesión, y yo adjudiqué en nombre de ellos los salarios respectivos
y destiné los necesarios para edificios públicos. Una vez hecha la
escrituras prometida se dará a cada poblador su título de
propiedad. Esta promesa y la seguridad de que el camino se
concluirá prontamente, han hecho que la población vuelva a
florecer.
-Cuándo crea usted que estará terminado el camino y al
servido publico en toda su extensión.
-Mediante la conservación da la paz y los nuevos auxilios
prometidos por el Gobierno, que no dudo serán efectivos, puedo
asegurar que el camino estará regularmente transitable en el
término de seis a ocho meses por recuas de muías que hagan el viaje
en cuatro o cinco días del río Carare a Vélez, y viceversa, y
definitivamente concluido en el curso de dos años, de manera que
las mercancías de importación y los frutos de exportación no
demoren más de cuatro días.
Lo que falta por construir hasta el puerto señalado sobre el
río, que bauticé con el nombre de Puerto Aquiles, en honor del
ilustre hombre público que tanto se desveló por esa vía, no son más
de nueve a diez leguas, trazadas ya en su mayor parte. Este trazado
se separa mucho en toda su extensión de las vías estudiadas y
exploradas por los ingenieros Rídley y González Vásquez no toca en
ninguna parte con el río Guayabito, que hasta hoy ha sido el terror
de los caminantes, por los frecuentes y poderosas avenidas y por lo
malsano de sus vegas y no atraviesa por los escabrosos cerros de
San trenzo, por donde hoy va la trocha que se transita, con
gravísimo peligro para los caminantes, no tendrá en ninguna par te
una pendiente que llegue al 5 por 100, y en casi toda su extensión
no llegará al 2 por 100; el piso es sólido, hay prodigiosa
abundancia de aguas puras y cristalinas, sin que se encuentre un
solo pantano o laguna; los materiales de solidificación son también
muy abundantes y no habrá necesidad de construir un solo puente que
tenga más de 4 metros de luz.
En los primeros días se tropezará con el inconveniente de
la falta de casas para posada y potreros para las recuas entre
Landázuri y Puerto Aquileo, pero dentro de pocos meses ya habrá
buenos tambos a cada legua de distancia, con sementeras y pasteles,
de acuerdo con las obligaciones que se contrajeron en el contrato
que firmé en el presente mes. A la fecha están concluidas las
bodegas y demás edificios y los desmontes contratados en Puerto
Aquileo, donde se empezaron ya los trabajos de construcción del
camino en dirección a Cimitarra, que es a la mitad del trayecto
hasta Landázuri.
- Cuáles son esos auxilios que da el Gobierno, de que usted
ha hablado, y son ellos los únicos recursos con que cuenta la
Compañía
-La Compañía contaba con una subvención de $ 1,000 que el
Gobierno daba por cada legua que se le entregara construida;
subvención que últimamente se cubrió en pagarés del Tesoro, y con
el valor de los insta lamentos de unas tres mil acciones colocadas
hasta ahora, instalamentos que han pagado casi todos los
accionistas con patriótica puntualidad. Con estos recursos se ha
hecho lo existente hasta hoy.
Por el último contrato el Gobierno aumenta la, subvención
en $ 500 por cada kilómetro, y con esto se corona la obra, Dios
mediante, porque se trabaja con entusiasmo y economía y se cuenta
con el decidido apoyo de las poblaciones que serán favorecidas por
la vía.
En cambio, la Compañía se ha comprometido con el Gobierno a
construir tambos a cada legua de distancia, con aberturas de una
hectárea, y establecer en ellos familias, dándoles herramientas y
semillas para los cultivos a construir en Landázuri, en Puerto
Aquileo, en un punto intermedio entre estos dos y en Bocas de
Carare, iglesias, bodegas y locales para oficinas públicas.
-Cuáles serán las utilidades que reportará de esta empresa
la Compañía.
-Las directas e inmediatas no halagan mucho a los
accionistas sino las indirectas y mediatas, porque el camino
desarrollará un gran movimiento comercial e industrial en las
Provincias del Norte, Sur y Occidente, respectivamente, de los
antiguos Departamentos de Cundinamarca, Santander y Boyacá.
Sin embargo, creo que no serán despreciables las ventajas
directas que se obtengan porque los baldíos que se adjudiquen a la
Compañía en los lugares que ella escoja, adquirirán gran valor.
Como el tráfico será considerable, los derechos de peaje que se
cobren darán un buen rendimiento y, sobre todo, la explotación de
las inmensas e incalculables riquezas naturales de aquella región,
para la cual tiene privilegio exclusivo la Compañía, espero que sea
una fuente abundante de estradas.
-¿Porqué cree usted que este camino desarrollara el
comercio y la industria en las comarcas de que usted habla?.