PEDRO JUSTO BERRIO
CONFERENCIA LEÍDA POR RUFINO
GUTIÉRREZ EN LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA EN SU SESIÓN
DEL 15 DE AGOSTO DE 1920
Señores:
La Academia de Historia y Antigüedades ha dispuesto iniciar
una serie de conferencias sobre asuntos históricos, y que yo la
empiece con una cobre el doctor Pedro Justo Berrío. Aunque temo no
poder dejar Iniciado en esta ocasión el deseo de mis colegas, por
gratitud, una personal, al insigne antioqueño que hace casi medio
siglo que nos abandonó, y por acatamiento a lo dispuesto por el
honorable Cuerpo de que soy indigno miembro, acepté el honor que se
me hizo.
La alta y aurífera meseta que forma la Cordillera Central de
los Andes al norte de Antioquia, cuando empieza a inclinarse para
ir a morir en la unión de los años Magdalena y Cauca, produjo en la
ciudad de Santa Rosa de Osos el más grande y de mejores quilates
grano de oro que haya conocido el rico y fecundo venero antioqueño
: el día 28 de mayo de 1827 vino allí sal mando un niño, del
matrimonio de Lorenzo Berrío y Juliana Rojas, personas de modesta
pero no humilde posición social y pecuniaria, y se le bautizó con
el nombre de Pedro Justo Berrío.
Hasta los diez y siete años permaneció en aquella población,
donde hizo con provecho que hacia concebir de él no buen porvenir,
cursos elementales; y en 1844 fue enviado a la ciudad de Antioquia,
donde continuó como interno los estadios en el Colegio Sen Darío de
San Fernando, dirigido entonces por el ilustrísimo señor Obispo de
la Diócesis, doctor Juan de la Cruz Gómez Plata.
Y ya debidamente preparado se trasladó a Bogotá a hacer los
cursos de Jurisprudencia y ciencias Políticas, y en mayo de 1851
obtuvo el grado de doctor.
Inmediatamente regresó a su pueblo natal, donde se dedica al
ejercicio de la abogacía y a regentar cátedras en el Colegio de
Zea, que ayudó a organizar en aquella población, y trabajaba
también en asuntos de comercio.
En ese mismo año tomó parte en el movimientos
revolucionario, que fracasó, y desde entonces empezó a conocérsele
y a apreciarse sus condiciones en el entonces Departamento del
Norte, de manera que fue elegido Diputado a la Legislatura de
Antioquia en 1852, y concurrió a las sesiones de ese año y de otros
posteriores. Por el mismo tiempo se le eligió Senador para el
período de 1852 y 1853, pero se excusó de asistir a las
sesiones.
En 1854 fue nombrado Magistrado del Tribunal de Medellín ;
aceptó y empezó a ejercer el cargo, pero lo renuncio prontamente,
porque don Mariano Ospina, Gobernador de Medellín, le exigió que se
encargara de la Prefectura del Norte para que le ayudara a preparar
la resistencia a la dictadura de Meló. Ayudó eficazmente a
organizar las fuerzas que con el Batallón Salamina, de órdenes del
General Braulio Henao, contribuyó decisivamente a salvar a la
República en el campo de Buga.
Guando se creó el Estado Federal de Antioquia formó parte de
la Diputación a la Asamblea Constituyente de 1856, y en el mismo
año y el siguiente vino al Congreso como Representante.
El 5 de mayo de 1858 contrajo matrimonio con la distinguida
y virtuosa señorita doña Estefanía Díaz, digna matrona de quien se
envanece Antioquia.
Al estallar en 1860 la revolución encabezada por el General
Tomas Cipriano de Mosquera, Gobernador entonces del Estado del
Cauca, sentó plaza en las fuerzas ilegitimas, y en ese mismo año
tomó parte en el combate del 28 de agosto, dado en Manizales contra
el Jefe rebelde, en el cual fue rechazado ésta por las fuerzas
conservadoras, especialmente por los soldados del Batallón
Sopetrán, que comandaban el General Joaquín Posada Gutiérrez, el
General Braulio Henao y el Coronel venezolano Braulio Pérez
Pagola.
Celebrada la funesta y tan discutida la expansión de
Manizales, la cual tuvo como consecuencia el derrocamiento del
Gobierno legítimo de la Nación, el doctor Berrín, que se había
opuesto a ese pactos se retiró con las fuerana que comandaba y
regresó a Santa Rosa.
El General Mosquera se devolvió para el centro del Cauca a
organizar y aumentar sus legiones, y marchó sobre Cundinamarca. El
pueblo antioqueño se levantaron entonces en masa a defender al
Gobierno General, y a la cabeza de las fuerzas del Norte se puso el
doctor Berrío, par hacer frente a las que secundo a la revolución
había partido de los Estados de la Costa Atlántica a invadir a
Antioquia.
En Tinajitas, Municipio de Anorí, las atacó y venció el
doctor Barrio el 8 de abril de 1861, secundado por muy distinguidos
personajes, como don Abraham Moreno, don Baltasar Botero Uribe y el
Coronel Juan Bautista Barrientos. Poco después tomó parte en los
combates de San Bartolo y Carolina, como Jefe de la División del
Norte. En este último combate, que fue el 16 de junio, cayó
prisionero el Jefe invasor General Ramón Santodomingo Vila.
El 23 de agosto del mismo año fue ascendido a Coronel.
El 19 de octubre siguiente asaltó las trincheras de los
invasores en el sitio del Chamuscado, sin éxito decisivo, porque se
le agotaron los pertrechos. En el combate de Playas se distinguió
el doctor Berrío como año de los principales vencedores, y así lo
reconocieron todos los compañeros.
Participó de manera decisiva como consejero y como Jefe, en
el combate librado en las calles de la poblaciones de Santo
Domingo, el 14 de enero de 1862. en el causa quedo vencido y
prisionero todo el Ejército invasor que comandaban los Generales
Mendoza Llanos, Riascos, etc.