La fábrica de fósforos tendrá planta eléctrica propia, y con
su motor se elevará agua del río Magdalena para proveer de ello a
la naciente población, El empresario de esta fábrica es don Luis
Calderón.
Por Ordenanza de 4 de agosto de 1892 se autorizó al
Gobernador del Tolima para contratar la construcción da vías
férreas en el departamento, garantizando el 7 por 100 del capital
qué en ellas se invirtiera. El 2 de febrero del año siguiente se
hizo contrato con el señor Carlos Tanco para construir un
ferrocarril de frente a Girardot, a la orilla izquierda del río
Magdalena, a Ibagué, con ramificaciones para el norte y el sur del
Departamento. El Gobierno Nacional aprobó ese contrato, con
modificaciones. El 27 de septiembre del mismo año de 1893 se dio
principio a la obra. La Asamblea del Tolima no aceptó las
modificaciones introducidas por el Gobierno, y entonces se celebró
nuevo contrato, el cual fue aprobado y se elevó a escritura
pública en noviembre de 1894, y en aquel entonces el contratista
llevaba construidos 4 1/2 kilómetros. El Gobierno Nacional se
comprometió expedir bonos a favor de Tanco, como garantía del 7
por 100, a razón de $ 28,000 por kilómetro.
Después de esto hubo aprobaciones e improvisiones por parte
de la Nación y del Departamento de lo que cada una de estas
entidades estipulaba con el señor Tanco, hasta que el 6 de marzo
de 1897 se hizo contrato definitivo con la Nación para prolongar
hasta el Chicoral lo que se había construido, dando una subvención
de $ 9,840 por cada kilómetro que se construyera, y se le
reconocieron al contratista $ 52,014 por algo más de 5 kilómetros
que tenía construidos. El señor Tanco había comprado al Gobierno
Nacional el puente de hierro de Girardot, sobre el río Magdalena,
por $ 130,000 en bonos, y en virtud del ultimo contrato Tanco
traspasó la propiedad del puente al Gobierno y la da una casa y
terrenos contiguos, por $ 71,429 en oro, entonces el Gobierno
cedió por doce años, por la Ley 48 de 1909, a los Municipios de
Girardot y Espinal el producto de impuesto de pontazgo. Más tarde,
por la Ley 56 de 1913 , se dispuso que la tercera parte de lo
cedido a Girardot se destinara al Hospital de esa población.
Aquella cesión se le había hecho en esta forma: tres cuartas
partes para Girardot, para emplearlas esa su saneamiento y
salubridad, y una cuarta parte para al acueducto de hospital Por
el contrato se dio privilegio al señor Tanco por cincuenta años
para, explotar el ferrocarril que construyera, y vencido ese
tiempo, la explotación continuaría haciéndose en compañía con el
Gobierno por cincuenta años. Para
aclarar las diferencias que se presea fueron entre el
Departamento y el contratista, celebraron en mayo de 1899 un nuevo
contrato, por el cual aquél convino en reconocer a éste una
subvención de $ 500 por kilómetro de carrilera construida y de $
7,000 por cada uno de los que construyera en adelante.
Al estallar la guerra en el año últimamente citado había
construidos 17 kilómetros del puente de Girardot a cerca del
Espinal, y se había establecido servicio en ese trayecto con una
locomotora diminuta y unos poquísimos carros de malísima calidad y
muy incómodos, y el servicio era tan defectuoso que la mayoría de
los viajeros, para no perder tiempo y no quemarse con las chispas
de la locomotora, preferían hacer el viaje a caballo o a pie. En
aquel tiempos el señor Tanco me propuso que me, encargara de la
conservación y explotación de la línea haciendo yo los gastos y que
me cedía todos los productos, y no acepté. Aquella guerra, que en
el Tolima, por parte de ambos contendientes, tuvo caracteres de
salvajez como nunca los han tenido nuestras guerras civiles, acabó
de inutilizar la carrilera y el escaso material rodante.
Terminada la revolución, el señor Tanco adelantó la
carrilera hasta el kilómetro 25 y la dotó de tres locomotoras, dos
vagones, un carro para ganados y tres plataformas. Entonces el
Departamento del Tolima, fundándose en el Acto legislativo número
77 y en la Ley 60 de 1905, que nacionalizaron las empresas
ferrocarrileras, pasó a la Nación las reclamaciones que le había
hecho el contratista, y en abril de 1907 se celebró entre estos dos
últimos nuevo convenio, por el cual se estipuló que en lugar de la
subvención se garantizaría un interés del 7 por 100 anual sobre el
capital que se invirtiera, a razón de $ 30,000 por kilómetro
construido y equipado. El concesionario inició contratos de
traspaso del suyo con dos compañías extranjeras, pero no se
perfeccionaron, y al fin todo quedó paralizado con la muy posible
muerte del señor Tanco, caballero de grande espíritu progresista, y
a quien la Nación debe reconocerle que fue el más valioso y eficaz
promotor del ferrocarril de la Sabana e iniciador del de
Ibagué.
Los rieles, empleados por este contratista fueron de peso
de 15 kilogramos por metro lineal; el ancho de la vía, una yarda
entre rieles, y la mayor pendiente, de 1 ½ por 100, con zona de
sólo 10 metros de ancho.
Muerto el señor Tanco, sus herederos celebraron en junio
de 1912 un contrato con el Gobierno Nacional, por el cual vendieron
a éste la propiedad del ferrocarril con algunas anexidades por $
30,000 oro. y se comprometieron a devolver a la Nación $ 194,950 en
bonos que el señor Tanco había recibido el depósito por cuenta de
25 kilómetros que no se construyeron. Este contrato fue aprobado
por la Ley 71 de aquel año.
Tengo noticia de que los vendedores de la empresa han
iniciado ante el Poder Judicial una acción resisoria por lesión
enorme.
Hecho dueño el Gobierno del ferrocarril, empezó la obra de
reconstrucción y prolongación dé la vía por el sistema de
administración, en septiembre de 1913, bajo la dirección del
ingeniero doctor Justino Monco, a quien reemplazó en febrero de
1914 el General Celerino Jiménez.
Para dar principio a los trabajos consiguió el Gobierno un
empréstito de $ 400,000 con los bancos de Bogotá, pero esta suma no
alcanza para llevar la carrilera hasta Ibagué, y se calcula que se
necesitan unos $ 100,000 más, fuera del valor de rieles, material
rodante y edificios. La Ley 48 de 1911 había autorizado el
Gobierno para contratar un empréstito de $ 1.000,000 para, la
prolongación de esta vía. Al recibirse el ferrocarril no se
encontró puente servible en la vía, y hubo que reconstruirlos
todos, y en la estación principal, al frente de Girardot, no había
más que un miserable rancho para las oficinas y bodegas. Ahora
encontré servicio perfectamente, establecido hasta Chicoral, en el
kilómetro 30, y 5 kilómetros más en que están tendidos los rieles
del otro lado del Coello. La explanación está hecha hasta
Gualanday, en el kilómetro 46, de allí en adelante hay 7 más
explanados, con cortas soluciones de, continuidad, y ya van muy
adelantados los banqueos y terraplenes del resto de la vía hasta
Ibagué, construidas 60 alcantarillas y empezadas las que faltan. En
la sección de Gualanday se encuentran trechos muy deleznables, que
darán bastante que hacer por los derrumbamientos de taludes y
terraplenes.
El puente de hierro para el Coello, en el Chicoral, está en
La Dorada y en Beltrán, y ya llegaron los cuatro ingenieros y
mecánicos que deben armarlo. El de Gualanday está fabricado en los
Estados unidos, pero aún no se tiene noticia de que lo hayan
despachado.
La línea empieza a hoya la propia orilla del río Magdalena,
hasta donde el Gobierno la hizo prolongar; construyó allí edificio
para talleres. Desde ese punto hasta Ibagué tendrá 77 kilómetros.
El material rodante con que cuenta consta de cinco locomotoras, dos
carros de primera, tres de segunda, seis vagones de carga, cuatro
góndolas y tres plataformas, todo nuevo y de buena calidad y
apariencia. Del material rodante que tenía el contratista no hay
nada, porque todo estaba inservible.
Los rieles empleados en la línea que encontró la
administración oficial eran de 30 y 35, y unos pocas de 45 libras.
Aquellos se han cambiado casi todos por de este de este ultimo peso
y del Chicoral en adelante no se han empiezo más que de los de 45
libras, que son de los que había en la parte baja del ferrocarril
de Girardot, los cuales van reemplazándose allí por los de 60. De
ellos hay recibidor los suficientes para 15 kilómetros, y se espera
que en estos días entren para 5 más, pero quedarán faltando 27
kilómetros para completar el enrielado hasta Ibagué, los cuales no
sé si esperan del Extranjero o de los que desechen en Girardot; y
parece que en esta ultima empresa no hay suficientes de 60 libras
para remplázalos. Por supuesto qua al enlazarse la carrilera de
Ibagué con la del Pacífico sin actuales rieles de aquella tendrán
que cambiarse por otros de mayor peso.
Lo sección de ingenieras encargados de la preparación del
terreno en la última sección la encontré instalada en Santa
Elena., 3 kilómetros más acá de Ibagué, y desde allí hay servicio
telefónico con la oficina central de Flandes. La línea está
colocada sobre postes de rieles de 30 libras.
Cuando se reestablezca, el servicio hasta Ibagué, el
tráfico aumentara considerablemente, y machísimo más cuando esta
línea se enlacecon la del Pacífico; entonces no estará lejano el
día en que se haga necesaria unos doble vía entre Girardot e
Ibagué, o por lo menos extensos y numerosos cambios y apartaderos y
se vera el grave terror que se ha cometido al no adquirir zona de
más de 10 metros de ancho. Hoy atraviesa la línea terrenos
despoblados y sin cultivo", de poco valor, en casi toda su
. extensión, y mañana, cuando la necesidad imponga la ampliación
de la zona en toda su extensión con parte de ella, esos terrenos
estarán llenos de cultivo y de edificaciones, y su Adquisición
exigirá un valioso sacrificio pecuniario.
El itinerario vigente hoy es así: salen los trenes de
Flandes los domingos, lunes y jueves a las 7 y a la mañana y a las
3 de la tarde; de Chicoral a las 9 ½ y a las 5; los martes y
viernes, de Flandes a las 7 y a las 5 ½ , y de Chicoral sólo a las
9 ½ de la mañana; los miércoles y sábados de Flandes a las 3 de la
tarde y, de Chicoral a las 5 ½ de la mañana y a las 5 de la
tarde.
No se admiten pasajeros sino de primera y tercera por esta
tarifa; de primera, de Flandes a Espinal, $ 0-30; a Chicoral,
$0-50, y de espinal a Chicoral, $ 0-20; de tercera, a $ 0-15, $
0-25 y $ 0-10, respectivamente. Para fletes. La tarifa divide la
carga en tres clases: la de primen paga por cada 62 ½ kilogramos $
0-05 da Flandes al Espinal, $ 0-08 a Chicoral, $ 0-05 del Espinal a
Chicoral; la de segunda, $ 0-07, a 0-10 y $ 0-07, y la de tercera,
$ 0-30, $ 0-40 y $ 0-20, respectivamente. El ganado mayor paga
como pasajero de primera, el menor como de tercera y las aves $
0-01 de Flandes al Espinal y de este lugar a Chicoral, y $0-02
entre Flandes y Chicoral.
En 1915 movilizó un ferrocarril 9.825,875 de kilogramos,
15,750 pasajeros de primera, 110,035 de tercera y 1 825 cabezas de
ganado mayor; en 1917. 9.857,428 de kilogramos, de ellos, 5.919,238
de frutos del país; 24,307 pasajeros de primera, 145,100 de
tercera y 4,002 cabezas de ganado. Los productos de la Empresa en
1915 fueron $ 37,969-67, y los gastos de $ 37,711-36 en 1917 los
productos ascendieron a $ 49,090-74, y los gastos a $ 45,455-03. En
los gastos están incluidos no sólo los de conservación y
administración sino también los hechos en construcción de bodegas,
casas de habitación, puentes, etc.
Lo que han hecho en favor de esta vía los Presidentes
Restrepo y Concha, sus Ministros Araújo y Vélez, y los Directores,
doctor Justino Monco y General Celerino Jiménez, es digno del más
entusiasta aplauso y de la eterna gratitud del país.
Yo estoy muy viejo y muy agotado, y no veré este ferrocarril
enlazado con el del Pacífico; pero no necesitan vivir mucho quienes
hayan de ver coronada la obra de mayor importancia para el
desarrollo y la tranquilidad de la República.