ARMENIA
Armenia, febrero 8 de 1916
El día 6 salí de Buenaventura en tren de carga, pernocté en
La Cumbre, y de allí bajé en mesa de empuje a tomar el vapor en
Puerto Isaacs, de donde me puse en día y medio en Cartago, y de
esta ciudad salí el 9 por camino bastante quebrado y no muy
descuidado hasta el puente colgante de Piedra de Moler, sobre el
río de La Vieja, que está a unas dos leguas de distancia. Ya
empiezan a hacer en este trayecto algunos cultivos, entre ellos de
arroz, y se ven varias casas de guadua íntegramente, o con techo de
paja. En una veguita que forma el río hay bonitos potreros poblados
de buen ganado vacuno y una elegante y cómoda casa, fuera de la
bastante regular que sirve a la administración del puente, el cual,
como dije al hablar de Cartago, se construyó por contrato de
privilegio.
De allí se sube un repecho largo, y en seguida se marcha por
cuchilla poco elevada, sin costear una sola de la innumerables
pequeñas eminencias que forma, y por eso hasta la posición de La
Balsa, a dos leguas próximamente del río, no se encuentra una sola
gota de agua, aunque a corta distancia hay cañadas donde se ven y
aun se oyen las corrientes que cruzan estas tierras que forman
parte de valle del Quindío.
Quien primero exploró este camino, en los tres primeros años
del siglo XVII, fue el Capitán Melchor de Valdés, cuando fue
enviado hasta Ibagué por el Gobernador de Popayán en persecución dé
los indios pijaos, y probablemente la misma trocha que el abrió
entonces para pasar con su fuerza, cuando tenía que ir buscando las
alturas para orientarse, es el actual camino del Quindío, sin una
sola variante, porque los que a él lo siguieron fueron aprovechando
la misma vía ya marcada. Así se abrieron todos los primitivos
caminos en nuestras montañas.
Veintisiete años hace que pasé por allí la primera vez, y
entonces de la incipiente población de Filandia a Cartago sólo se
encontraban unas pocas casas pajizas o de guadua y techo de
astillas, rodeadas de pequeño cultivos e iniciaciones de aberturas
para potreros, pues apenas empezaba la colonización. Hoy casi todo
está abierto y convertido en potreros de pastos artificiales y
sementeras, y a lado y lado del camino hay muchísimas casas, no
pocas de ellas de buena construcción y comodidad, la mayor parte,
eso sí, de techo de astillas y de cuerpo de guadua, tan abundante
por allí.
En aquel tiempo sólo había tal cual miserable rancho a lo
largo del camino en lo que hoy es el caserío de La Balsa, de
proporciones de población que en Cundinamarca y Boyacá sería
cabecera de Municipio, y aquí sólo es Corregimiento de Cartago, y
en lo eclesiástico dependencia de la parroquia de Filandia. Hay
allí numerosas casas de tapia pisada, de adobe y de ladrillo con
techo de teja de barro, iglesia de buen aspecto en construcción,
Oficina de Correos y Telégrafos, plaza bien demarcada, donde vi
feria bastante concurrida y abastecida, y un acueducto sencillo de
agua potable.
Dados la situación topográfica de este caserío, que se
interna en el valle del Quindío dentro del territorio del
Departamento de Caldas, el origen de la casi totalidad de sus
pobladores, y considerados sus intereses comerciales y agrícolas,
parece que debiera pertenecer más bien a este Departamento que al
del valle.
En La Balsa se abandona el camino del Quindío, y por uno
bastante mal conservado y peor trazado, por entre potreros y
sementeras de maíz, café y plátanos y fértiles guaduales, y
marchando a la ventura, pues la vía no está cercada, se llega en
manos de dos horas a la naciente población de Alejandría,
Corregimiento de Filandia, habitada únicamente por Antioqueños.
En 1916 se juntaron varios propietarios de predios vecinos y
formaron fondo comun para comprar un lote de tierra en el sitio
que se llamaba La Soledad, y fundar en él una población demarcaron
plaza y calles, reservaron lotes para oficinas públicas iglesia y
escuelas, trajeron agua abundante de media legua de distancia, y
hoy, después de poco más de un año, hay allí una población bastante
grande, con buen templo en construcción, local de teja de barro
para una Escuela alternada, y se construye uno más para que se
funde otra y haya una para cada sexo. Las buenas casas de teja son
numerosas, y entre ellas hay ya cinco de dos pisos, casi todas de
cuerpo de madera o de guadua; y semanalmente hay feria de víveres.
Es tal la concurrencia de nuevos pobladores, que sólo en esta
semana se han repartido gratuitamente casi 200 lotes de 10 varas de
frente por 40 de fondo para nuevas edificaciones.
De allí en adelante el camino está más abierto y mejor
conservado y atraviesa muchas quebradas de regular caudal y el río
de El Roble, con buenos puentes, hasta llegar a Montenegro, que fue
quizá la primera población que empezó a formarse en pleno valle
del Quindío, hace unos treinta años, por guaqueros atraídos por las
numerosas y ricas sepulturas de indígenas que había en un cerro
cercano llamado Montenegro. Desde hace unos siete años erigió en
Municipio, en 1914 se le dotó de Notaría, y tiene Oficina de
Correos y Telégrafos. Es población bastante grande, con buenos
edificios de tablas y guadua, iglesia muy capaz en construcción,
plaza chica, agua abundante traída de larga distancia pero el
asiento no es todo llano y hay que estar haciendo grandes banqueos
y rellenos. Hay una buena feria semanal de víveres.
De Montenegro a Armenia el camino mejora en todo sentido, y
están más poblados y mejor cultivados sus campos, pero se
encuentran dos quebradas caudalosas, la de El Espejo y la de
Armenia, que carecen de puentes, y como confluyen en el camino,
podría arreglarse un solo puente para salvarlas. Por todas partes
se ven restos de grandes guaduales que hacen recordar que los
cronistas dicen que la Provincia de los quimbayas era un tupido
bosque de cañas, Dentro de pocos años, si no se toman
providencias, se escasearán las maderas de construcción y la leña,
porque por acá casi no hay más vegetación primitiva que
guadua.
En 1536 descubrió esta región Pedro de Cieza, y en 1537
efectuó su conquista Jorge Robledo.
Muertos los indios que la habitaban, a causa de las pestes
que trajeron, los españoles y de los duros trabajos a que los
sometían, y también por la guerra que les hacían los crueles
pijaos, o indios a las alturas de las Cordilleras central y
Occidental para extinguirse allí con el transcurso de los años,
porque tenía qué llevar una vida. llena de privaciones, el
territorio permaneció completamente desierto por casi tres siglos,
hasta que la inmigración antioqueña vino a invadirlo de 1880 para
acá.
En la mañana del domingo, a la hora en que verificaban las
elecciones para Presidente de la República, llegue a Armenia; al
entrar se me detuvo por la Policía, como se hacía con todo el que
se acercaba a la población y transitaba sus calles, para ver si era
portador de armas o de licores. Debido a estas requisas, que se
hacían con todo rigor, sin excepciones odiosas y en forma que las
víctimas de ellas no tuvieran motivo para quejarse, pudo presentar
en ese día Armenia un certamen de cultura y orden como no había
presenciado yo otro semejante en parte alguna. Poco menos de 2,000
votantes, partidarios de las tres candidaturas, se disputaban el
triunfo electoral ese día, y aun cuando anduve por todas partes
examinándolo todo y establecí un lugar de observación en la calle
más concurrida, a media cuadra de la plaza principal, no pude ver
un individuo medianamente ebrio siquiera, ni durante el día ni por
la noche hubo la más insignificante disputa, ni un grito, ni una
palabra subida de tono; los votantes se acercaban a las urnas con
las cabezas descubiertas, en todo orden, y probablemente no trató
de hacerse una mixtificación de votos, porque no oí una protesta
de Jurados o votantes o espectadores. Los que más sorprende es
que habiendo triunfado los conservadores por pocos votos sobre los
liberales, no dieran aquellos un solo grito para celebrar su
triunfo ni los otros uno de queja o protesta, a pesar de que desde
que esto era Corregimiento siempre habían triunfado por gran
mayoría en las elecciones los vencidos de hoy. Esto se debe a la
cultura cívica del vecindario, y sobre todo, el celo y tino
desplegado por el Alcalde.
José Maria Ocampo Tigreros, Alejandro y Jesús María Suárez,
Juan de Dios Arango, Antonio María Gómez y Luis Tabares, colonos
antioqueños que habían empezado a hacer desmontes, fundaron la
población de Armenia el 14 de octubre de 1889; fue hecha
Corregimiento de Salento En 1902 y el 1 de julio de 1903, por
Ordenanza número 60, se le elevó a la categoría de Municipio. Los
fundadores le dieron el nombre de Armenia, por el de una hacienda
que se estaba montando cerca. Antonio María Gomez y Jesús María
Suárez hicieron la demarcación del nuevo poblado, a 1550 metros de
altura sobre el nivel del mar y 19° de temperatura.
Entonces hacía parte esta región del Departamento del Canea, y
por decreto legislativo de 31 de agosto de 1908 se agregó al de
Caldas, La Notaría empezó a funcionar el 24 de noviembre de 1905;
en 1907 se creó el Juzgado de Circuito, y en 1913 el 2.°
Progresó con tal rapidez que hoy, a los veintisiete años
consta de 266 manzanas, de 64 metros en cuadro las de la, parte
alta y de 80 las de la baja, la mayor parte de ellas bastante
compactamente edificadas. Las calles sonrectas, algunas de ellas
poco llanas, de 8 metros de anchara las de la parte alta y de 12
las de la baja. Casi todas tienen empedrados con guijarros zonas
anchas laterales con escaños especiales al pie de las aceras por
donde corren las aguas lluvias y desagües de las casas; el centro
es de tierra apisonada formando lomo moderado. Las aceras por la
comúnson angostas el incómodas, de malísimo ladrillo o de
guijarros.
No se ha construido alcantarilla oficial más que en arma
seis cuadras de una sola calle, pero bien hecha. Los particulares
pagan a $ 2 por llevar allí sus desagües y además $0-50
mensuales.
Algunos particulares han hecho pequeñas secciones de
alcantarillas en diferentes calles, para recibir los desagües de
sus casas, y por ello pagan a $ 0-50 mensualmente de impuesto. No
se cobra nada ni tiene la menor reglamentación la remoción de las
Calles para abrir y reparar cañerías.
Al fundarse la población se hizo una, especie de acueducto
de atanores de barro y de canoas de guaduas;. en 1911 se remplazó
con uno de mejor cañería y cayendo el, agua desde la, quebrada de
La Florida, a una legua se distancia, el cual tiene 778 metros de
tubería de hierro dentro de la población, todo por cuenta del
Distrito. Hoy hay 203 pajas do agua arrendadas, por las cuales
pagan a $ 2 por derivarlas para las casas y $ 0-70 de impuesto
mensual. Hay doce fuentes públicas y desarenador. Ya va bastante
adelantada la obra de un nuevo acueducto, para el cual se consiguió
un empréstito de $ 33,0000 con la Mutualidad de Medellín con diez
años de plazo, amortizable capital a intereses a 19 por 100
anual. El agua se toma del río del Quindío, a 22 kilómetros de
distancia, y tendrá el acueducto cinco túneles, con de ellos de 355
metros, taladrado en su roca viva.
Hay en el poblado 2 casas de tres pisos y estás en
edificación 7 más; 140 de dos pisos y 3 en construcción 646 de un
piso y 20 enconstrucción.
Los edificación son en general do madera y de guadua.,
como los deManizales, diz que porque aquí se sienten frecuentes y
fuertes temblores, pero quizá influya más en ello la economía, y,
sobre todo, el ejemplode la capital, que en muchos casos es moda
imperiosa.
Hay tres plazas: la principal, llamada del Libertador,
donde se hacen dos mercados semanales bien concurridos y
abastecidos, al aire libre. Está sin empedrar y tiene en el centro
una pila voluminosa y desaira, pero con un juego de agua muy
abundante y muy graciosamente dispuesto.
En los costados hay diez y seis casas altas.
Plaza de Cervantes, sin adorno algún, donde se hace otra
feria semanal de víveres.
Plaza de Sucre, que están convirtiendo en parque, con
quiosco y cerca de alambre de púas.