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BUENAVENTURA 

  Buenaventura, febrero 5 de 1918

    El 30 de enero salí de Cali, almorcé en La Cumbre y pernocté en Caldas  para tener el gusto de estar unas horas con mis antiguos compañeros de labores en el Ferrocarril, y amigos, los doctores Rafael Alvarez Salas y Juan de la Rosa Barrios, y llegué aquí el 31.  Por separado hablaré de la vía férrea, y por hoy me limito a dar noticias  sobre este puerto.

   El 15 de febrero de 1540 el licenciado don Pascual de Andagoya salió de Panamá en tres embarcaciones a hacer exploraciones en el Mar Pacífico, y entonces  entró, el primero, a la bahía que más tarde se llamó Buenaventura su Teniente Juan de Ladrillero, que venía en avanzada de exploración descubrió una ensenada y fundó en ella una población que bautizó con el nombre de Puerto de la Cruz. Oviedo al hablar de ésta dice que es "una de las más hermosas ensenadas que hombres han visto, y entran en ellas muchos ríos grandes y pequeños," y agrega que allí se dio principio a la fundación de una población con el nombre de Buenaventura, y se nombro a Ladrillero Teniente de la fundación. El corógrafo de Indias don Juan

    López de Velasco dice que el Capitán Gutiérrez de la Peña, Teniente Andagoya, fundó en esta bahía una población en 1540, y agrega que en 1546 había sólo tres o cuatro vecinos oriundos de Cali, encargados de despachar las mercancías, y que era tierra "enferma, áspera y muy lluviosa" Belalcázar hizo reducir a prisión a Andagoya y llevarlo a Cali, y mientras tanto la familia del perseguido Licenciado y las mujeres españolas que él había traído de Panamá, murieron aquí a causa del mal clima esposa de Andagoya se llamaba dona Mayor Mejía. Andagoya havia explorado el valle del río Dagua y le dio el nombre de Atunceta, creen  algunos que por haber encontrado en el río abundancia de peces llamados atún .

    Fray Jerónimo de Escobar, Procurador y Visitador de la Diócesis de Popayán quien la recorrió toda, dice en relación que escribió en 1582 lo siguiente, que parece indicar que el puerto primitivo no fue en la isla de cascajal sino en el río Dagua, un poco arriba; pero debe tenerse en cuenta éste no es navegable por embarcaciones que hagan la travesía a Panamá sino en la desembocadura a la bahía; "Este puerto es en un río a donde llegan los barcos desde la ciudad de Panamá, los cuales dichos barcos navegan ciento o ciento cincuenta leguas por el mar, que es llamado del Sur, hasta dar en este río; correrán estos dichos barcos por este rió hasta dar en el puerto, ocho leguas" Agrega que ya se hacía mucho trato por el puerto. Guillén Chaparro, quien escribió en 1583, dice: "El puerto de Buenaventura es al pie de la montaña. Súbase al puerto por un río arriba y este río entra en la Mar del Sur" Parece que a tiempo de la Conquista había en lo que desde entonces se llamo isla de Cascajal, actual asiento de Buenaventura, algunos indios que vivían de la pesca, pertenecientes a la tribu de los puscajaes, quienes tenían su asiento principal en las cabeceras del rió Raposo. Tal vez descienden de éstos los que actualmente viven en la ramificación de la Cordillera Occidental, que da nacimiento al río Patía, afluente del Saija. Juan de Jiménez, Teniente de Andagoya, remontó en septiembre en 1545 el rió raposo entrando por la quebrada que se llama hoy agua clara, a dar al rió Anchicayá, y en una bella meseta, de la parte alta fundó la población de Raposo, que fue cabecera de Cantón y de Provincia durante mucho tiempo. El nombre de esta población tal vez se le puso por el apellido de uno de los conquistadores que entraron por el Pacífico, el tránsito por Buenaventura y el Dagua, que era la vía de comunicación del Valle del Cauca con el Exterior, hizo que fueran estableciéndose algunas personas en la isla de Cascajal; en términos que en 1842 el gobierno de la Confederación Granadina, por acto legislativo, la cediera al Cantón de

    Raposo para que se fundara aquí una población. En los primeros días de abril de 1816 ocupó a Buenaventura el comodoro inglés Guillermo Brown con el bergantín Hércules y una corbeta, con bandera republicana de Buenos Aires.

    Fue en este puerto donde se embarcaron el General Antonio José de Sucre y las demás expediciones que mandó y llevó el Libertador a dar libertad al Ecuador y al Perú.

    La Oficina de Notoria existió en Raposo por lo menos desde 1827 porque de esa fecha datan  documentos que reposan en el archivo, casi ilegibles; y tan poco cuidado se tiene con él, que los protocolos posteriores pronto se pondrán en un mismo estado.       

    En 1830 se anexó esta Provincia al Ecuador, siguiendo el ejemplo del resto del Cauca, y en 1832 volvió a hacer parte integrante de la Nación. El General Juan José Flores celebró el 8 de diciembre de 1832 un armisticio con el General Obando en Pasto, pero no retiró hasta 1833 las fuerzas con que había ocupado el puerto, y eso porque estalló una guerra en el Ecuador.

    La Constitución de 1832 dividió la Republica de la Nueva Granada en Departamentos, y éstos en Provincias; una de ellas fue la de Buena ventura, con capital en Iscuandé.      

    En septiembre de 1832 el comandante Atanasio Villamarín, subaltemo  del Coronel Salvador Córdoba, atacó en las cercanías de Buenaventura a las fuerzas ecuatorianas que allí tenía el General Juan José Florez y las venció completamente. Después del triunfo del Naranjo, el Coronel Córdoba siguió a Buenaventura y ocupó la población, que había sido abandonada por el enemigo, el 27 de octubre.

    El Congreso de 1833 decretó la erección de esta región como Provincia, pero la ley fue objetada por el General Santander, en atención a oposición que a esa medida hacían los Representantes del Cauca; pero en 1835 se oreó con el nombre de Buenaventura, y capital Cali.

     El Juzgado de Circuito se erigió en 1840, cuando la cabecera era  Raposo.

     En 1856 Buenaventura dependió de Cali, que era la capital de la  Provincia. Para debela la revolución que encabezó en el Cauca el General Tomás Cipriano de Mosquera en 1860, envió el Gobierno Nacional fuerzas de Panamá por Buenaventura, y entonces las revolucionarias se retiraron del puerto al Boquerón del Dagua, y unidas a otras enviadas de Cali a las órdenes del Coronel Manuel E. Pedroza, sorprendieron a las legitimistas, en la mañana del martes santo de 1861, y pusieron fuego al cuartel en que éstas se alojaban, que era donde está construida la iglesia parroquial. Los que no murieron allí abrasados por las llamas fueron víctimas de las lanzas de los asaltantes, entre otras personas de valía perdió allí la vida el doctor Jorge Juan Hoyos, Administrador de la Aduana entonces

     Buenaventura fue erigido Distrito en 1872.

     En 1881 hubo un gran incendio que destruyó un buen número de casas  y casi todos los archivos.

     En la revolución de 1885 fue ocupado el puerto por los revolucionarios, pero se entregaron por medio de tratados a las fuerzas legitimistas.  Entonces se organizó aquí la célebre expedición encabezada por el General Rafael Reyes, que fue a libertar a Panamá. esta expedición se embarco el 23 de marzo en buques que se hallaban en tan mal estado, que fue casi un milagro que no se perdieran en el mar. El 29 se entregaron  los revolucionarios de Panamá, que estaban comandados por el doctor Rafael Aizpuru. Las fuerzas americanas que habían desembarcado en el Istmo terciaron en favor de los legitimistas.

     A principios de la revolución de 1900 los revolucionarios dominaban dominaban  todo el litoral del Pacífico y tenían bloqueado el puerto de Buenaventura, que era lo único que estaban en poder de la fuerzas del Gobierno, pero Bazán y Punta Soldado estaban ocupados por aquellos. A mediados de noviembre el General Carios Alban, que había sido nombrado Gobernador da Panamá, expropió temporalmente el vapor Taboga, de la Compañía Inglesa, y vino a libertar a Buenaventura, lo cual consiguió dando combate a los revolucionarios en la bahía el día 24 de noviembre de aquel año, derrotándolos completamente. Les cogió tres cañones seis coroneles y muchos oficiales y soldados.

     Actualmente Buenaventura es capital de una Provincia que se compone de sólo este Distrito y el de Naya.

     La población ha progresado notablemente en todos sentidos desde que el Ferrocarril llegó al Valle del Cauca y facilitó el movimiento de los habitantes y el abastecimiento de provisiones de boca; las edificaciones han mejorado y aumentado las calles de la parte baja se han arreglado encamellonándolas y haciéndoles aceras anchas, algunas de ellas cementadas; en el centro del caserío y frente a la casa consistorial, de lo que antes era un pantano infecto formado por las aguas de las altas mareas que entraban hasta allí, se hizo una plazuelita, que es la única, donde han colocado  unas pocas bancas, y es el campo de juego de foot-boll, pero en lo que no hay mejora y sí más bien retroceso que aumenta de día en día, es en el costado de las casas que da hacia la bahía y en los edificios de la Nación y del Ferrocarril. Todas aquéllas tienen su parte posterior en estacones de madera sobre el terreno de la baja marea, de manera que cuando ésta sube se ven sobre el agua; y allí están los excusados, las cocinas, los baños, secaderos de ropas y todo lo del interior de casas de habitación, que debiera estar reservado a la vista del público. (Cuando uno llega al puerto embarcado recibe la más triste y desagradable impresión, porque no ve más que esos repugnantes interiores. Á esto se agrega la circunstancia de que si entra en el momento de la marea de quiebra tiene que atravesar a espaldas de un negro o arrastrado en una canoíta una zona de lodo muy profundo y hediondo, de más de un kilómetro para saltar a tierra. La desilusión se completa cuando conoce lo que son los hoteles, y muy especialmente lo que hay como edificios y bodegas de la Aduana y del Ferrocarril. Sólo las de la línea del de Puerto Wilches y las del de Calamar en las estaciones del tránsito de éste son comparables a las que aquí tiene la línea más extensa y de mayor importancia del país. ¡Que vergüenza y humillación sufrimos los colombianos cuando venimos del Extranjero y vemos el abandonado en que el Gobierno mantiene et principal puerto del Pacífico!

    La población está asentada en el extremo occidental de la isla de Casacajal, que es de tres kilómetros de largo y uno de ancho próximamente, y termina en una punta aguda que avanza sobre el mar, después de haber formado un pequeño otero. Al pie, en la falda y en la cima de éste se ha plantado de madera irregular el poblado. Solo en la parte baja y llana hay unas pocas manzanas bien demarcadas. Las casas de habitación y de oficinas y negocios son todas de madera, muchas de ellas de dos pisos, con techos de planchas  de hierro corrugado, pocas de madera fina introducida, de los Estados Unidos las de la gente pobre con casi todas de astillas de palma, o de guaduas, con techos  pajizos.

    La temperatura media aquí es de 29.°, y la altura del asiento donde está el centro comercial, 8 metros sobre el nivel del mar.

   Cuando sube la marea, el agua entra por un ancho caño e invade el centro del poblado, formando allí un profundo pantano, naturalmente  nocivo para la salud de los habitantes y perjudicial para el desarrollo y embellecimiento de la población. Considero muy fácil y relativamente poco costoso rellenar esos pantanos con tierra del montículo que los domina, a menos de 200 metros de distancia, empleando el sistema que tienen  en Manizales para llenar profundísimas cañadas, una bomba poderosa con su tubería metálica, propias para levantar el agua de mar con ese objeto, no demandaría mayor sacrificio pecuniario para un Distrito que tiene rentas productivas. rellenados los pantanos, podría el Municipio sacarles un valor mucho mayor que el costo de la obra, vendiéndolos por lotes para edificar. 

   El movimiento comercial, el local, es animado, porque ésta es la plaza que provee a la mayor parte de las poblaciones de esta costa y a una gran región del Chocó. 

   La circunstancia de ser una gran parte de los pobladores empleados de la Aduana; del Ferrocarril, de casas de comercio, de agencias etc, que no tienen familias aquí, y el ser negros la mayoría de aquellos, hace que las costumbres del puerto no sean de lo más recomendable.

   El Municipio tiene inventariadas como suyas estas propiedades:

   Casa consistorial, de dos pisos, en que están todas las oficinas municipales y las cárceles. La Nación paga $ 65 de arrendamiento, y el departamento $ 35 porque le tengan allí sus presos;

     Un lote de baja marea al lado de esa casa;

     Local de la Escuela de mujeres,

     Cinco locales para las oficinas de los Corregimientos;

     Un lotecito en la plaza, que está avaluado en $ 1,500;

     El lote en que se hacen las ferias

     Otro en el Corregimiento de Córdoba, y

     El islote de Curabadó y las islas Calavera  y Los Pájaros. Considera  también como suyos otros islotes y "las playas y márgenes dé  los ríos  donde los particulares no tengan derechos adquiridos."

     El Departamento tiene un lote en la plaza, .en el cual piensa edificar  local para sus oficinas.

     Son de La Nación los malísimos edificios de la Aduana y del Ferrocarril, la zona de éste y algunos lotes cercanos a la línea y de la baja marea  los cuales por tenerlos en completo abandono han sido ocupados por extraños y dejará perder o ha perdido ya.

    El salón del Concejo es de reducidas proporciones, y los muebles y  retratos que hay en él son malos.

     La cárcel, en la parte baja de la casa consistorial, es estrecha, completamente insegura, muy sucia, y están   allí confundidos y con la mayor  incomodidad once presos de la Nación y doce del Municipio. No los hay  del Departamento, La Nación les pasa ración alimenticia de $ 0-15 y  cuando hay presos del Departamento éste les da $ 0-20. Los mismos presos se preparan  allí los alimentos o se los llevan de la calle. Si los sacan a trabajar en obras municipales, les reconocen y entregan jornal de  $ 0-15,

    Los establecimientos de enseñanza no son más que:

    Escuela urbana de varones, en local de propiedad de la iglesia, por  el cual paga el Distrito $ 56 de arrendamiento, con un Director y dos  Maestros. El Departamento paga $ 50 al Director y $ 40 a uno de los Maestros, y el Municipio paga $ 50 al otro Maestro y un sobresueldo de  $10 a cada uno de los otros superiores. Matriculas, 132.

    Escuela urbana de mujeres, con el mismo número de empleados y dotaciones de la otra; es regentada por Hermanas de la Caridad. El local,  aumentado y mejorado considerablemente, es el mismo que construyeron para hospital del Ferrocarril los señores Muñoz y Borrero cuando fueron contratistas, con 142 alumnas. no sé porqué pertenece al Distrito; y cinco Escuelas rurales alternadas, con Maestras a quienes  paga el  Departamento a $ 36 y da el Municipio un sobresueldo de $ 4, en locales  que son ranchos alquilados a $ 6. Matrículas, 71 varones y 59 mujeres. Y nada más que esto; de manera que en Buenaventura, hay por conjunto  404 educandos.

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