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TULUA

Tulúa, enero 27 de 1918

     El día 25 salí de Buga y viaje en cuatro horas. El camino es como el que he visto atrás entre aquella ciudad y Palmira;  cada paso se encuentran pequeñas rectificaciones del trazado hasta donde lo permiten sin mucho en los valiosos predios que lo bordean ; reparaciones bien hechas; rellenos en depresiones y banqueos en prominencias insignificantes; cuadrillas ocupadas en todos esos trabajos, y, sobre todo, puentes, pontones y alcantarillado de ladrillo y calle de cemento armado donde quiera que hay una corriente de agua o puede presentarse cuando con un aguacero fuerte esta carretera, que hoy es muy bueno, quedará excelente el día que sea colocada que será pronto. Es nombre del joven Gobernador del Valle, García Córdoba quedará vinculado a esta vía, la, cual se deberá a él; y no es  una muestra de lo que ha hecho en favor del progreso y de la tranquilidad del Departamento que en buena hora ponerlos a su cuidado.

     Después de dos horas de marcha se llega a la población de San Pedro, que se cabecera de Distrito y se hallan a un lado del camino. A tres o cuatro cuadras de distancia a al  alcaldía, la iglesia parroquial de no mal aspecto. Es un Distrito de 3,471 habitantes, según el censo de y estaría tal vez mejor del Corregimiento, de Buga. En 1870 tenía 2,000 habitantes.

  El aspecto de la gente que encuentra uno de paso muestra que es  clima muy palúdico. Es Distrito muy productor de tabaco de la mejor calidad que se cosecha en el Cauca.

     A poco de salir de San Pedro encuentra el triste mente celebre  campo de Los Chancos del 31 de agosto de 1876 se libró allí el memorable combate que se conoce en la historia de nuestras contiendas con el  nombre de este llano. Las fuerzas del Estado de Antioquia, comandadas  por el General José María Gutiérrez Echeverri, y las revolucionarías del  Cauca, acaudilladas por don Sergio Arboleda y por el General Joaquín  María Córdoba, sin ponerse de acuerdo en el plan que debían desarrollar,  sin hacerlas reconocer unas de otras, sin previo estudio del campo de acción, y contrariando orden terminante del General Marceliano Vélez, quien acababa da ser nombrado General en Jefe de todas las fuerzas del  Antioquia, y ya se movía de Medellín sobre el Cauca con numerosas Divisiones bien equipadas, atacaron al amanecer de aquel día a las fuerzas legitimistas del Estado del Cauca., que comandaba al General Julián Trujillo, dándoles una violenta carga, y los pusieron en derrota en poco tiempo, haciéndoles muchos muertos. Empeñada la persecución de los derrotados, las fuerzas vencedoras tropezaron con un Batallón de la Guardia  Colombiana, que iba en auxilio de las fuerzas de Trujillo, y entonces el triunfo se convirtió en monumental derrota. Se apoderó tal pánico de los  que poco antes eran vencedores, que fueron a resollara Manizales, y  hubo soldados y aun oficiales poseídos de un terror tan grande, que no  pudieron dar razón de cuándo y cómo pasaron el caudaloso río de La  Vieja.

     El camino está bastante poblado a lado y lado de casas modestas,  con buenos huertos, y pasa entre dehesas de pasto artificial y muy pocos  cultivos de importancia. En las dos líneas telegráficas, de las cuales una  es la de los cables, faltan muchos postes que se han podrido con el tiempo, y en lugar de reponerlos las han juntado en uno solo.

     Cuando vine por primera ves si Valle del Cauca y la producción de  licores era casi libre, pues se vendía la botella da aguardiente a $ 0-15  y $ 0-20 de la moneda de entonces "el cambio estaba al 192 por 100", era hasta peligroso transitar por estos caminos en días en que los negros y  los mulatos regresaban de los mercados: ahora, en este viaje, no he encostrado uno solo ebrio ni que ce me acerque con la menor impertinencia, y  la mejor muestra de como han abandonado el vicio de la bebida que antes  los dominaba, es que en las casas del camino era raro ver una venta de  licores.

     He estado en las plazas de mercado en varias poblaciones del Valle, y no he visto ebrios. 

     Sin embargo he notado al recoger datos de las oficinas que cuando se celebran fiestas públicas, las cuales casi siempre son promovidas por  los dueños de estancos y fondas, las ventas de licores en los tres días de bacanal son mayores que en los del resto del mes, una monografía de Tulúa, escrita por el joven Guillermo E. Martínez, dice que estos terrenos pertenecían en 1572 a Hernán Muñoz y  Sánchez Loranca, quienes lo vendieron ese año  Diego Fernández  Barbosa, que parte de esos terrenos pasaron a poder de siete indios en  1664,y allí se formo el poblado a 1 kilómetro de distancia del actual  asiento; y que no sabe quién hizo la fundación, pero que croe que fue el  Capitán Juan de Lemos antes de 1709. Agrega que era parroquia en 1730,  y que en 1824 figuraba ya como cabecera de cantón, y en 1857 se erigió  en Provincia.

     Por otros datos que he recogido aparece que el fundador fue Bartolomé Gil de Estupiñán, en lugar más alto que el que hoy ocupa que los indios la destruyeron, y entonces se pasó a su actual asiento, con el nombre de Jerez, antes de 1600.

     También dice el autor mencione do que primitivamente no se decía  Tulúa, porque los indígenas llamaban tulú al plátano. A lo cual observo que este fruto no era conocido por los indica antes de la Conquista.

     El 6 de julio de 1816 se hizo en Tulúa la solemne jura de Fernando VII  La población, que está a 1,011 metros de altura sobre el nivel del  mar, tiene 24° de temperatura, según textos de geografía, pero una publicación oficial dice que son 974 y 26, respectiva se compone de  unas 84 manzanas, formadas por calles rectas, empedradas con guijarro con bastantes de ellas; no pocas con aceras de regalar anchura y buen ladrillo; en unas pocas los caños están tapados a trechos con lajas de piedra para recibir las aguas lluvias que calen de las casas. Los edificios del centro del poblado con de ladrillo o la adobe, con techo de teja de barro, pero no escasos los pajizos ni las cercas de guadua en los solares delas casas. Ni estás ni las calles tienen numeración.

     En la plaza principal hay cinco casas de dos pisos; es grande, sin empedrar y sin un solo árbol.

     Hay pocos negros y mulatos en el poblado, y de extranjeros sólo un anciano inglés, que funciona como médico, y cuatro sirios.

     La Notaría se creó en 1825,

     Hay dos Juzgados de circuito; el 2.° fue cuado en 1913.

     Su 1865 se levantaron los conservadores contra el Gobierno de Estado, capitaneados por el General. Joaquín Maria Córdoba; obtuvieron un triunfo a orillas del río Tulúa el 23 de octubre, y el 26 del mismo mes los derrotó el General Eliseo Payan en el campo de La Polonia.

     El 4 de julio de 1876 declaró el Jefe Municipal turbado el orden público por pronunciamientos de los conservadores.

     El 11 de enero 1885 fueron derrotadas en las calles de la población por el General Juan el Evangelista Ulloa, las fuerzas revolucionarias que comandaba el Coronel Pizarro.

     Su primer libro de bautizos que hay en el archivo parroquial empieza en junio de 1732. y firma las partidas como Cura de San Bartolomé de Tulúa, hasta 1741, Lucas de Periáñez sigue firmando las partidas en este orden:

     Doctor Manuel de Zúñiga, hasta 1766, y de allí en adelante faltan libros hasta 1787. probablemente porque la Asamblea del Cauca, después de la  revolución de 1876, dispuso que los libros de las parroquias pasaran a las Notarias . Quizá a eso se debe en parte, el desorden que he encontrado en los libros de esta y en otras parroquias de un Cauca 1787 a 1796 firma el presbítero José Maria Ramos; fray José Talledo hasta 1810; fray Joaquín María Arizabaleta, hasta. 1811, Cristóbal de Caicedo Pedro José Ruiz, Pedro José Dueño y fray Miguel Dueñas aparecen firmando hasta. 1819, y encontré que es difícil precisar el tiempo en que cada uno de ellos sirvió el Curato, porque las hojas de los libros aún en desorden y sin encuadernar; Buenaventura Saavedra, hasta 1820.; Frenado Lozano, hasta 1832; Francisco José Scarpetta, hasta 1834; Ángel Sarmiento, hasta 1843; al mismo tiempo aparecen muchas partidas firmadas por Serafín Escobar y Crespo, como Cura, de 1829 a 1844; José María Ledesma, hasta 1846; Manuel Santos Escobar y Ramos, hasta 1848; después aparecen firmados Víctor Bonilla y Pedro Ignacio Ramos; en 1853 se encuentran firmadas de Telésforo Tascon firmas de Telésforo Tasoón, y vuelven a encontrarse de 1863 a 1896 sin que precisara de cuándo a cuándo sirvió el Carato, por el desorden de los documento; Víctor Bonilla hasta 1900; Rafael Aguilera y C., hasta 1906 nuevamente se encuentran firmas de Víctor Bonilla de este último año de 1910 Jerónimo Quintero Domínguez, hasta 1912; del 20 de octubre de este año hasta hoy, el doctor Manuel Antonio Pizarro.

     La disposición que dictó la Asamblea del Cauca por medio de la ley de 23 de octubre de 1877 dice que "pertenecen a los archivos pública y serán en consecuencia entregados a las Notarías, bajo riguroso inventario, los libros llamados parroquiales, de matrimonios, nacimientos defunciones, que llevaron los Curas hasta el año de 1852, en que se encara a las Notarías el registro del estado civil de las personas. Los libros pertenecientes a los años posteriores se tomarán también" .... "Los Ministros de los cultos no celebrarán ceremonias como bautismos, matrimonios ni entierros sin que se compruebe con una atestación del Notario que se a inscrito en  registro la partida de nacimiento o defunción, bajo la de uno a cinco años, decretada breve y sumariamente por los Jefes municipales respectivos."                  

     Se pidió a la Corte Suprema la suspensión y anulación de esta ley y la Corte decidió en contra. El Senado aprobó el 27 de mayo de 1978 una resolución por la cual declaró válida la Ley.

     Hay en Tulúa estos establecimientos de educación: 

     Liceo público de varones, con un Rector, que gana $ 70, y un subdirector, con $ 50, en local comprado con mandas de los vecinos y que está a cargo de la Sociedad de San Vicente de Paúl, a quien se paga $ 25 por arrendamiento. Fue fundado en 1813 con el nombre de Escuela Superior. Matrículas, 38; 

    Escuela urbana de varones, con un Director, que gana $ 36, y dos Maestros, a $ 30. Matrículas, 203;

     Los locales de estas dos Escuelas son de propiedad del Distrito; y una Escuela, rural de varones, otra de mujeres y las alternadas, con 569 matrículas por junto. Los sueldos de los Maestros de las rurales son de $ 20. Los locales de las fracciones son alquilados, y en la de Barragán construyen los vecinos uno.

     Los establecimientos privados son un Colegio de varones, con Escuela infantil y 125 matriculados, que pagan pensión de $ 1 a $ 1-50; y   

    El Colegio de señoritas con 57 alumnas, que pagan las que más $ 2 mensuales.               

    En el poblado y en los caseríos hay varias escuelitas privadas que cobran pensión insignificante. Oficialmente se calculan los estudiantes  de ella en 200.

    Según estos datos hay en Tulúa 1,337 educandos. Había una Escuela superior de señoritas, costeada por el Departamento, pero la última Asamblea la suprimió.

    En 1872 se estableció la Oficina Telegráfica  con Marco Aurelio Carvajal como primer Telegrafista. Es de traslación y repetición, y está vida por un Jefe con $ 50 de sueldo; un Ayudante, con $ 45, y un Cartera con $ 6. El local cuesta $3, y para gastos de alumbrado están señalado $ 3. El año pasado se transmitieron 10,162 telegramas porteados, por valor de $ 2,220-69; tres cables, por $ 13-40, y 1,954 despachos oficiales los porteados recibidos fueron 9,608, los oficiales 1,854 y los cables cuatro los telegramas repetidos 10,416.

    La Oficina de Correos estuvo anexa a la de Telégrafos hasta 1908; en este año se  la separó. Está a cargo de un Administrador, con $ 30 de sueldo; sueldo tiene $ 4 para arrendamiento de local y $ 2 para útiles de escritorio. El local, que es cómodo, cuesta $ 6, y tanto los $ 2 de diferencia como $ 5 que se pagan a un Ayudante los sufraga el Administrador. Se carece de una báscula y casi absolutamente de mobiliario, por lo cual el archivo está amontonado en el suelo. Se reciben y despachan semanalmente dos correos del Norte, dos del Sur y uno de Cartago, por la vía de  Roldanillo. En noviembre último se vendieron especies postales por valor de $ 71-01. El mismo mes se recibieron 26 encomiendas del extranjero, que produjeron $ 63-10 por derechos, 2,425 cartas 203 oficios y 1500 impresos, y se despacharon 1,766 cartas, 181 oficios y 331 impresos.

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