EXPOSICIÓN
HECHA POR EL GENERAL LUIS MORALES
BERTI ANTE UNA JUNTA DE JEFES CONVOCADA POR ÉSTE EN LA NOCHE DEL 24
DE AGOSTO DE 1902 EN AGUADULCE.
Señores, General Jefe de Estado Mayor
General, Generales Jefes de las Divisiones, Primeros Ayudantes
Generales y Comandantes de los Batallones acantonados en esta
plaza.
Presentes.
Circunstancias imprevistas relacionadas con la futura suerte del
Ejército que he venido comandando, me ponen en el caso supremo de
reunir esta Junta para exponer en síntesis la verdadera situación
que se atraviesa y solicitar de los convocados una opinión franca
que me dé base para proceder en consecuencia.
Todos vosotros sabéis las condiciones poco favorables en que
fueron despachadas de Panamá estas Divisiones que venían á
constituir simplemente, según la creencia general, la vanguardia
del gran Ejército que á órdenes del General Pompilio Gutiérrez,
abria operaciones desde principios de Junio, sobre el interior de
este Departamento, con el fin de acabar la guerra sostenida por el
General Benjamín Herrera durante muchos meses.
Sabéis del mismo modo, que una vez llegadas á esta población
tales Divisiones, su retirada era imposible: Por agua, no habia
vehículos de trasporte y por tierra, la falta de brigadas para la
movilización del parque, el estado sanitario de la tropa y el
recuerdo del intransitable camino de Antón á este lugar, que todos
conocíamos, y que nos costó la vida de unos cuantos soldados nos
impedía pensar siquiera en repasarlo. Situados pues, en esta plaza
con la cuarta parte de la fuerza enferma, sin medicinas ni médicos
(que no llegaron hasta el 22 de Julio) la situación no podía ser
más deplorable; así se lo manifesté en carta de fechas 27 de Junio
y 15 de Julio al señor Jefe Civil y Militar del Departamento.
(Véanse las cartas 1
|a y 2
|a )
Parece increíble que desde el 21 de Junio que ocupamos éste
lugar, hasta hoy, no se haya recibido en nuestro campamento un sólo
posta, ni el más pequeño detalle respecto á la Revolución.
Jamás llegué á suponerme tanta indiferencia por parte de
nuestros amigos del Istmo!
Vine á convencerme de la cercana presencia del General Herrera y
de su Ejército por una carta amistosa que recibí de aquel Jefe
fechada el 19 de Julio en la Provincia de Veraguas, en contestación
á la que á nombre del General González Valencia le habia dirigido
yo de aquí, con fecha 15 del mismo mes. A Panamá dí cuenta de
todo.
(Véanse las cartas 3
|a 4
|a 5
|a
6
|a y 7
|a)
En este estado las cosas y cuando aguardábamos con impaciencia
la llegada á nuestro Campamento del distinguido Jefe General
Pompilio Gutiérrez, quien es el Director de las operaciones
militares del Istmo y que estaba en Panamá con todo el Ejército
traído del interior de la República, este Jefe creyó conveniente
marchar á New York en busca de un vapor de guerra para el Pacífico
que es de tanta urgencia, para poner término á esta lucha, pero del
cual no se tiene hasta hoy noticia alguna.
La fuerza de Santander figuraba apenas como auxiliar en las
operaciones. (Véase el Decreto del General Gutiérrez de 1° de Junio
publicado el día 10, dos días después de mi salida de Panamá y que
fué insertado en Orden General de la División Albán.)
Junto con el aviso del viaje del General Gutiérrez recibí una
nota de éste en que me encomendaba, de acuerdo con el General
Francisco de P. Castro, de las operaciones de esta región, nota que
me voy á permitir leeros, junto con una carta del Gobernador
Salazar.
|Republica de Colombia.-Ejército Nacional en operaciones sobre
la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá.-Comandancia en
Jefe.-Número 46.- Panamá, 25 de Junio de 1902.
Señores Generales Luis Morales Berti y Francisco de P.
Castro.
Aguadulce.
Habiendo tenido ya certidumbre esta Comandancia de la cercana
presencia del "Padilla" en aguas colombianas,
probablemente con el fin de hacer un nuevo desembarco en nuestras
Costas, y después de considerar que no es prudente abandonar por
ahora á Panamá, pues hay escasez de fuerza, por las enfermedades,
lo pongo en conocimiento de ustedes, confiado en que pondrán en
juego toda su pericia y actividad á fin de evitar una sorpresa y un
desastre.
Y como por razones que no se ocultarán al buen criterio de
ustedes debo permanecer hasta nueva circunstancia aquí, faculto á
ustedes para que obrando enteramente de acuerdo, operen y dispongan
en esa legión todo lo que crean conducente á la defensa y buen
éxito, en la persuasión de que llegado un momento crítico, estaré
al lado de ustedes con las fuerzas que tengo aquí, en La Chorrera y
en Colón.
Quiero significar á ustedes que deben en todo caso, prescindir
de la defensa ó conservación del teatro en donde se hallen y
limitarse á la propia, obrando con la prudencia y serenidad
precisas.
Quedo aguardando todas las noticias que espero me comunicarán
con la prudencia y rapidez que las circunstancias lo permitan.
Dios guarde á ustedes.
POMPILIO GUTIERREZ
(Véase la nota No 119.)
He aquí la carta del General Salazar.
Panamá, Julio 20 de 1902.
SEÑOR GENERAL LUIS MORALES BERTI. - Aguadulce
Muy estimado General y amigo:
Adiciono mi carta de 16 del presente mes de la manera siguiente: le
digo á usted que la presencia de la flotilla enemiga en esta bahía
pone de manifiesto el plan del enemigo de atacarlo á usted, por que
lo que se propone indudablemente es impedirme que yo pueda
prestarle á usted algún auxilio mientras que allá se libra la
acción decisiva. En vista de esto he resuelto que mi flotilla salga
inmediatamente rompiendo cualquier obstáculo hasta comunicarse con
usted y entregarle cien mil tiros que le envió y algunas
provisiones.
Yo deseo que usted me diga cual es su plan ó que movimientos
podríamos ejecutar sobre el enemigo o si conviene esperarlo allí ó
retirarnos ó hacerle algún ataque por retaguardia. En fin yo
necesito que usted me diga algo de lo que se puede hacer para ver
en que puedo ayudarlo, bien entendido que para un caso supremo y
urgente puedo llevar de aquí hasta 700
|hombres y más
municiones.
Penétrese usted de que el combate que se va á librar allí será
el que ha de ponerle término á la guerra. Si ya el combate está
iniciado y usted se viere mal, envíe parlamentarios y de cualquier
manera paralice la acción del enemigo con propuestas de
capitulación &
|a. hasta que yo pueda
reforzarlo............
Espero, pues, que devolverá la flotilla inmediatamente
comunicándome sus planes, sus proyectos y sus ideas en relación con
las operaciones militares para ver la manera de ayudarlo.
Recibí su apreciable del 15.
Su adicto amigo,
|
|Víctor M. Saladar.
Por esta época vino á nuestro Campamento el buen amigo Coronel
Antonio Burgos quien regresó á Panamá en un velero, impuesto de la
gravedad de la situación y llevando el encargo de hacerla conocer
del Gobierno.
En vista de la proximidad del ataque, no contando con fuerzas
suficientes para resistir ó afrontar la lucha al raso, sin poder
evadir el lance
|ni prescindir de la defensa ó conservación del
teatro en donde nos hallamos, toda vez que me era imposible la
retirada por las causas ya dichas, tuve que dirigir y activar la
construcción de atrincheramientos que han servido, á Dios gracias,
para salvar el honor de este Ejército que ha luchado durante tres
años, cubriéndose de gloria en todos los campos.
Hasta hoy hemos ganado la parte moral de la batalla: el enemigo
no ha podido vencernos! La malograda Cañonera "Boyacá" salió de
este Puerto para el de Panamá llevando todas las noticias del
próximo ataque y con el propósito de traernos, cuanto antes, el
refuerzo y municiones que tanto necesitábamos. Perdió un tiempo
precioso en el viaje y fue capturada, justamente, el día 30 de
Julio, fecha en la cual principiaba el combate en esta
plaza.
|
(1)
Según lo
afirma un Boletín Revolucionario, (Véase entre los documentos
varios) tal barco cayó en poder del enemigo á la altura de
"Mensabé" con parte del refuerzo que esperábamos del
Ejército del General Gutiérrez y algunas municiones.
Como lo comprenderéis, tan inesperado golpe empeoró notablemente
nuestra situación y nos ha convencido de la dificultad que tenemos
para recibir auxilios en estos momentos. Si el vapor que el General
Gutiérrez fue á conseguir á los Estados unidos, estuviera ya en
aguas colombianas
|
(2)
ó si el Gobierno de Panamá hubiera podido comprar el vapor
"Chiriquí" que según informes es más fuerte, de mayor
andar y de mejor construcción que el "Padilla", esta
situación se decidiría sin duda en nuestro favor; pero nada de esto
habrá ocurrido, cuando por el contrario, el enemigo acaba de
publicar triunfos obtenidos sobre las pequeñas guarniciones de
Chame y San Carlos.
El día 30 de Julio llegaron á este lugar los respetables
Generales Don Luis María Gómez, Don Luis R. y Don Floro Moreno en
comisión del Gobierno del Departamento, cerca del General Herrera,
la que no pudieron cumplir por estar empeñada la batalla. El
General Floro Moreno presenció lo fuerte del combate del día y de
la noche del citado 30 de Julio y regresó el día 31 á Panamá en el
vaporcito "Cana" á imponer al Gobierno de lo que ocurría.
Regresó con el Señor Don Tomás Arias quien también formaba parte de
la comisión referida. Los otros dos Jefes manifestaron voluntad de
permanecer hasta el fin de la lucha, se pusieron á mis órdenes y
ambos han prestado importantísimos servicios.
Al General Moreno, en presencia de varios otros Jefes, le hice
saber que Herrera me atacaba con más de 4,000 hombres, con diez ó
doce piezas de artillería y con abundantes municiones. Lo enteré
igualmente, de que haciendo esfuerzos y utilizando los enfermos
menos graves, contaba yo en la línea de defensa con cerca de 1,500
hombres; que tenía dos cañones de pequeño calibre con poco más de
doscientos tiros, una ametralladora muy mal dotada y como
cuatrocientos veinte ó cuatrocientos cincuenta mil tiros de
Grass.
Los hechos que á la vista están, comprueban que yo no me
engañaba y que era de mi deber no engañar á Jefes tan meritorios
como aquellos ante quienes hice mi exposición íntima el día 30 de
Julio por la tarde.
El enemigo ha puesto sitio completo á esta población cubriendo
una línea de más de diez kilómetros en circunferencia; ha
construido, como lo habéis visto, atrincheramientos formidables y
los ha defendido colocando dos y hasta tres cercas paralelas con
alambre de púas á pequeños intervalos. Para un trabajo tan
dispendioso se necesitan muchos brazos y á vosotros os consta la
rapidez con que lo han hecho.
La lucha no ha podido ser más desigual: pero en los 26 días
corridos hasta hoy, ha sobresalido el valor, entusiasmo y
abnegación de nuestros Jefes, Oficiales y soldados; su heroica
conducta será timbre de gloria para el dignísimo Ejército
colombiano y motivo de orgullo para mí, que en suerte, me ha cabido
capitanear esta legión de valientes. En cualquier otro punto de la
República, éste Ejército, atendido más eficazmente, se habría
coronado en pocos días, ó quizá en cosa de horas, con los laureles
de la más espléndida de las victorias.
Quiero, pues, queridos y buenos compañeros, que resolvamos hoy
aquí como hermanos de una causa santa lo que mejor convenga á los
sagrados intereses de ésta. Cada cual puede exponer con amplia
libertad sus opiniones que, de la mayoría de ellas, he de tomar,
como dije al principio, mi resolución definitiva.
La Providencia debe inspirarnos á todos para salvar, una vez
más, nuestras inviolables instituciones!
Creo que estaréis enterados de que ya hoy no tenemos ni mil
hombres hábiles cubriendo la línea de batalla; que los víveres
están completamente agotados; que hemos consumido más de la mitad
de las municiones de que disponíamos; que la artillería está
próxima á carecer de proyectiles y que no hay noticia alguna de que
pueda venirnos por tierra, ni el más pequeño auxilio.
|
(3)
Tristes verdades que no debo
ocultaros en estos momentos!
Ya que he hablado de carencia de víveres, bueno es que deje aquí
constancia del proceder antipatriótico de algunos conservadores que
niegan unos pocos centavos al Gobierno y dejan todos sus intereses
á merced del adversario para que compre buques y elementos de
guerra. Vosotros conocéis el incidente ocurrido con el ganado de un
señor Tapias, pero quiero recordarlo.
El 28 de Julio ordené á los Proveedores recojer de los potreros
y sabanas el mayor número de reses. El mismo día vino el referido
señor Tapias á reclamarme doscientas de su propiedad, que se le
habían tomado; le manifesté que si llegaba el caso de tener que
disponer de ellas, le daría un vale y me interesaría para que se lo
cubrieran de preferencia en Panamá: poco agradó mi resolución á
este buen señor.
La situación me obligaba pues á tomar una medida contra mis
sentimientos; pero, ¡cual seria mi indignación, cuando en la noche
del mismo día 28, teniendo colocado ese ganado en corral aparte,
despedazan las cercas y echan al camino de Santiago, aquel buen
lote de reses que tomó al día siguiente el Ejército Revolucionario
que ya se encontraba en las inmediaciones de este lugar! Me resisto
á creer que tal acción sea obra de un conservador!
Si no hubiéramos perdido aquel ganado no había llegado todavía
la hora de esta Junta; nuestra resistencia podría continuar por
muchos días más á costa de grandes sacrificios; y el mayor tiempo
que la Revolución prolongara su ataque en esta plaza, aún en el
caso de que lograra vencernos, le haría perder la ocasión de
apoderarse de este Departamento. Sinembargo, mucho hemos hecho;
creo que el Gobierno á la fecha haya dictado las medidas necesarias
para reparar los errores cometidos y evitar mayores desastres.
Por lo demás, sabed que estoy dispuesto á dar mi vida por salvar
el Ejército. Ya conocéis mis contestaciones enérgicas al General
Herrera cuando éste, repetidas veces nos ha intimado rendición;
sabéis que ni sus violentas cargas rechazadas por nosotros con
valor inimitable; ni sus novecientos y pico de cañonazos, de los
cuales más de trescientos han sido disparados con el cañón de 12 ½
libras del Padilla; ni las infidentes cartas del General Ortiz y de
un señor Villarreal, (léanse en los Documentos varios) han hecho
variar mi resolución, ni han sido causa para que decaiga vuestro
brío ni el de nuestros resueltos soldados. Pensad, pues, con calma
y resolved con energía. Más que vuestro Jefe, soy vuestro verdadero
amigo.
Luis Morales Berti.
NOTA: -A esta Junta concurrieron los Generales Francisco de P.
Castro, Cupertino Viveros, Luis María Gómez, Luis E. Moreno,
Belisario Calderón, Oscar Pérez F., José Hilario López, Celiano
Correa y Joaquín R. García; Coroneles, Napoleón Estrada, Luis
Carlos Morales, Ignacio Naranjo, Jesús M. Botero A., Pablo J.
Monrroy, Carlos Julio Reyes, Mateo Jácome y Luis F. Valencia;
Tenientes Coroneles, Manuel A. Medina, Juan A. Chirinos, Mario A.
Ramírez, Rubio Guerrero y Francisco Obregón.
La mayoría, de estos Jefes opinó por Capitular pues era imposible
hacer otra cosa.
- CARTA I. -
Aguadulce, Junio 27 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON VICTOR M. SALAZAR.-Panamá.
Muy estimado General y amigo.
Hoy que estoy un poco más desocupado y tranquilo, quiero enterarlo
de mi situación y de los inconvenientes con que he tropezado.
El viaje de Antón á este lugar sin bagajes y con todo el parque
á hombros, teniendo que nadar en todo el camino, es de lo mas
terrible que usted pueda imaginarse.
Mi fuerza que trae toda la
|fiebrecita de Colón, ha
llegado casi muerta; en el camino dejamos unos cuantos soldados y
sé que han muerto unos nueve. El doctor Calvo está enfermo desde
antes de desembarcar y creo que se regresará á esa. Jamás ha puesto
una receta. El doctor Ponce no quiere ó no puede recetar á todos
los Batallones, y me tiene usted, que no tengo como poder aliviar á
mis pobres compañeros que me creyeron con más influencias, ó al
menos, con los recursos necesarios para no dejarlos morir
miserablemente. Mi situación es pues, muy tirante y juzgo que habré
venido al Istmo á pagar todas las que he hecho en mi vida. Sé que
usted hace cuanto esté á sus alcances en bien de la causa; le ruego
me despache medicinas y médicos.
Como usted sabe, yo he venido á Panamá á servir con el interés
con que lo he hecho durante esta larga campaña; no he traído ni
manifestado pretensiones de que me hagan Jefe en tal ó cual punto;
pero quiero que todo marche con orden.
El General Castro trajo su División y puede proceder, según me
ha manifestado, como le plazca. Yo lo llamé en Antón y convino en
que obedecería mis órdenes hasta que en ésa resolvieran lo
conveniente. Hemos venido muy bien y en perfecto acuerdo.
Hoy me informan que llegará próximamente el General Sarria y
como esto puede traer algún inconveniente, le ruego que al venir
resuelvan allá quien debe mandar. Le garantizo que yo estoy
dispuesto á obedecer. El General Castro ha venido como mi 2° y
ambos con mando en las dos fuerzas.
De esta plaza será muy difícil movernos mientras el enemigo
conserve el río Santa María. Necesitamos un Paez que pase este río,
como el del Apure, con ciento cincuenta jinetes y desaloje al
enemigo de sus atrincheramientos. Nosotros no tenemos de esos
gallos, ni mucho menos.
Aquí estamos procurando ponernos á la
|defensiva para un
probable ataque del Señor Don Benjamín. Si se resuelve, habrá un
bonito combate y Dios decidirá.
Usted y el General Gutiérrez creen que la guerra en este
Departamento dudará ocho meses más, y yo creo que si no viene un
buque que pueda enfrentársele y acabar con el "Padilla",
la guerra aquí no se acaba en ocho años. En tierra en donde á cada
dos leguas hay un río caudaloso no puede pensar nadie en avanzar.
Necesitaríamos estar todos forrados en caucho. Aquí no hay Ejército
que resista los rigores del clima y los malos caminos. Estos
sacrificios de gente tan buena claman al cielo.
Son estas mis opiniones que expongo al Jefe y al amigo con la
franqueza que me es peculiar. No son cargos para usted ni para el
General Gutiérrez á quien también estimo en alto grado; si tienen
algo amargo será para el Gobierno que así mira á sus buenos
servidores. Esta indiferencia de Bogotá respecto á la compra del
vapor, puede costamos muy cara.
Basta por hoy. Confíe usted en que haré cuanto humanamente
pueda, y en que no desmayaré un momento.
Saludo al General Gutiérrez. Mande á su afectísimo amigo,
Luis Morales Berti.
Abrazo á Pedraza y demás amigos.-Vale.
- CARTA II. -
Aguadulce, Julio 15 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON VICTOR M. SALAZAR.-Panamá.
Muy estimado General y amigo.
Recibí hoy su carta de fecha 11 del presente ........
Me ha parecido de lo más juicioso no mandar sólo el
"Chucuito." Lo del otro
día
|
(4)
nos causó muy
mala impresión. La flotilla debe salir siempre reunida para que el
"Padilla" no haga de las suyas.
Espero con ansia la llegada de los médicos y las medicinas. Los
pobres patojos de Santander han sufrido bastante: se han muerto
unos cuantos.
|(5)
Me
mortifica esto, por que estoy acabando aquí con la semilla
conservadora de aquel Departamento y muy especialmente con la de la
Provincia de Cúcuta.
Ojalá me remita azúcar. Estamos muy escasos de dulce y no hay
aquí cañas que podamos moler.
Le ruego averiguar por nuestra correspondencia de Cúcuta y
remitírmela. Estamos como en el limbo!
Consérvese bien y mande á su afectísimo amigo,
Luis Morales Berti.
-CARTA III.-
Aguadulce, Julio 15 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMÍN HERRERA.
Donde esté.
Mi estimado General y amigo.
Mi distinguido Jefe y amigo el General Ramón González Valencia, en
correspondencia reciente, me insinúa la idea de que escriba á usted
para que se acoja al indulto que el Gobierno Nacional ha decretado.
Le ofrece igualmente por mi conducto, sus servicios particulares
para obviar los inconvenientes que puedan presentarse.
No me atrevo á hacerle formalmente tal exitación pues no tengo
con usted las relaciones que conserva con el General González
Valencia, y solamente me limito á poner en su conocimiento los
deseos de aquel Jefe, quien tiene por usted particulares simpatías
y se promete quizá, al dar este paso, ahorrarle trabajos estériles
y verlo á usted pronto en Santander, al lado de su familia, gozando
de completas garantías.
Creo que usted estará en cuenta de que la guerra está terminada
en el interior de la República. Los papeles que le acompaño lo
comprueban.
Aprovecho esta ocación para ofrecerme como intermediario entre
usted y el Gobierno, si resolviere algo en tal sentido.
Servidor afectísimo,
|Luis Morales Berti.
-CARTA IV.-
Provincia de Veraguas, Julio 19 de 1902.
SEÑOR GENERAL LUIS MORALES BERTI.
Sus Manos.
Estimado General y amigo.
He recibido la muy atenta carta de usted y me apresuro á
contestarla con expreso, así por atención personal á usted como por
deferencia é interés por cuanto se relacione con el bien de nuestra
Patria, tan llena de angustias y de torturas, y por la finalización
de una guerra, que en sus horrores y perspectivas es un solemne
llamamiento al espíritu de conciliación entre los colombianos, como
bálsamo á tantas heridas, como cordial para tantas agonías.
Y, puesto que la carta de usted tiene un carácter amistoso más
que oficial, como aunque separados en criterios, estamos
identificados en sentimientos de amor á nuestro País, y por cuanto
tengo en alta estima la inteligencia de usted y por lo mismo que
conozco la honorabilidad de su conducta y de su carácter, hablo á
usted con toda ingenuidad, por si la mediación que me ofrece para
entenderme con el Gobierno y el interés que me demuestra en nombre
de un amigo por mi muy estimado, pudieran realizarse y hacerse
sentir en un convenio honroso y saludable para toda Colombia, bases
únicas sobre las cuales depondremos armas que son para nosotros
garantía de derechos, y en todo caso, triunfe la vida ó la muerte,
instrumento de redención. Oigame usted como amigo y juzgue usted
como patriota.
La paz es una aspiración nacional y un deseo vehemente en
quienes no entramos en la guerra sino por obra del concepto justo ó
errado, pero leal y sincero de que ella podía ser un remedio
heroico para gangrenas sociales, reconocidas por las gentes
sensatas sin excepción de partidos y sufridos por la gran mayoría
nacional sin diferencia de vencedores y vencidos.-Y bien la guerra
no ha traído hasta el presente remedio. Seguro estoy porque los
signos son visibles y clamorosos que el Partido Conservador en la
gran mayoría de su parte pensante y de su gente industrial, al ver
en muchos ocaciones lo que ha tenido por señales de triunfo, ha
sentido el quebranto de sus ideales y la tortura de sus
sentimientos; es que ha debido ver que se ha cumplido obra de
pújiles y que con la merma de fuerzas y de vidas se muestra
doliente la Nación y se levantan como trofeos, codicias, ruindades
y no las nobles sino las bajas pasiones.
Es que sinó se practica, ya se siente, que la única paz duradera
y saludable, es la que tiene su raíz en la justicia. Es que nadie
concibe la equidad como producto de odios.
Nuestro común amigo el General González Valencia, el caballeroso
militar á quien se refiere usted y cuyas prendas sobresalientes de
patriota le han captado la estimación del adversario contraprueba
del mérito casi siempre superior al concepto de los propios, entre
quienes puede haber cariños que cieguen ó intereses que tomen el
ropaje de la devoción, ese amigo digo á diferencia del César
vencedor, sinembargo del ruido de los vítores, no ha dejado de oír
los reclamos de la razón, de todo lo cual hay trasunto y
expresiones en su carta de Salazar, en Santander, al Coronel
Enrique Valencia y en el discurso que pronunció en el banquete con
que lo obsequiaron últimamente en Bogotá. Es que los que tienen
posición independiente y honorable, inteligencia y sentimientos
para preocuparse del bien eterno del País, no pueden encapricharse
en el sostenimiento de la guerra á la cual no deben favores ya que
pecuniaria, social y políticamente están por encina de las
mezquinas satisfacciones que ella ofrece, caso en el cual se halla
el General González Valencia, usted y muchos otros notables
conservadores.-Si la reconciliación de sus hijos es lo que puede
salvar á Colombia como entidad política y como entidad histórica
¿porque no sentar las bases que la generan? Si es un hecho que se
impone por encima de las convencionalidades, la división de los
colombianos en grandes agrupaciones políticas; si no se puede negar
que en esta que llamamos República falta la voz de la mitad de los
nacionales y que á ese organismo se le mutila la mitad del corazón
y de sus viseras ¿porqué no llegar á un acuerdo á que no debe ser
valla una legalidad que no tiene el consentimiento del País?
¿porqué no tratar al fin de ver como nos fundimos en mi solo molde
de Nación y como cortamos ese combate eterno que acaba con las
entrañas maternas? Para cualquier arreglo que á ello tienda he
estado siempre dispuesto.-Ese ha sido y es mi modo de pensar
permanente; esas ideas son el estambre de todos mis documentos, mi
aspiración en todas las situaciones, el estímulo que con más fuerza
hace palpitar mi corazón.
Hoy estamos abocados á una batalla de las más recias de toda
nuestra guerra. Luchan Ejércitos ceñidos con los laureles del
triunfo y con elementos que permiten al estrago todos sus
horrores.-La victoria tiene que levantarse sobre enormes monumentos
de cadáveres. Ello no intimida, pero si consterna. ¿No pudiera
evitarse tanto infortunio? En ello hay tanto de patriotismo como de
una loable prudencia. El problema militar no es de solución difícil
para ninguno de los bandos contendores. Por lo que hace á mí entro
con la confianza del éxito. Sé también que me entiendo con gente de
probado valor y reconocida pericia. Ello en el campo de las armas
es un estímulo; pero en el campo mucho más elevado y sereno de las
eternas conveniencias nacionales, puede ceder el paso á una
convención en que no haya desdoro para nadie sino salud para todos.
De usted atento S. S. y amigo
Benjamín Herrera.
-CARTA V.-
Aguadulce, Julio 23 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.
Donde esté.
Estimado General y amigo.
Su comisionado Capitán Antonio A. Valdez me entregó hoy su
apreciable de 19 del que cursa. Particularmente agradezco sus
benévolas frases relativas á mi pobre persona. Usted sabe que yo no
soy si no un decidido servidor de mi causa, en cuyo bien he hecho y
haré todos los sacrificios que pueda. Sus ideas respecto de la paz
revelan el interés que usted tiene por el bien de la Patria; pero
el asunto de la Convención ha sido muy discutido desde hace más de
dos años sin resultados positivos. Sinembargo, para llenar la
comisión de mi Jefe el General González Valencia, remitiré original
su carta á aquel nuestro bueno y común, amigo. Si le llegare en
tiempo oportuno, me será grato comunicar á usted sus opiniones;
pero si no hubiere el tiempo necesario, entonces que el Dios de los
Ejércitos, que es quien puede decidir, resuelva, en la próxima
batalla, que también creo que será muy recia, todo lo que no ha
podido arreglarse en el terreno de los convenios decorosos.
De usted atento seguro servidor y amigo,
Luis Morales Berti.
-CARTA VI.-
Aguadulce, Julio 22 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON VICTOR M. SALAZAR.
Panamá.
Mi muy estimado General y amigo.
Llegaron hoy el "Clapet" y el "Chuchito" sin
mayor novedad. Me entregaron los víveres, parque, medicinas
&. Un millón de gracias! También vinieron los médicos y el
Capellán. Todos llegan á tiempo de prestarnos grandes
servicios.
Ayer vimos desde "El Vigía" el encuentro de la
"Boyacá" con el "Padilla"; no me esplico la huida
de nuestro gran crucero sin dar el frente en debida forma. Calculo
muy graves las causales que lo obligaron á dar un paso tan serio
dejando al "Clapet" y al
"Chucuito" muy comprometidos. Estos han llegado
aquí salvando su honor y el del Gobierno. Me he supuesto que la
"Boyacá" recibió daños de consideración y lo lamento por
la situación que atravesamos.
He sido informado de que Herrera pronto atacará esta plaza y al
efecto estoy tomando las medidas que se puedan en un lugar como
éste. Tengo 1,600 soldados buenos, dispuestos á pelear. Si á mí no
me da miedo, creo que pasa sus tragos amargos el señor don
Benjamín. Quien triunfará, sólo Dios lo sabe; pero tengo fe en que
Él se decidirá en nuestro favor. En Santander, nuestras familias
estarán rogándole también por todos los que aquí luchamos.
Un refuerzo aunque fuera de quinientos hombres, llegaría muy á
tiempo. Vea si puede mandarlo sin exponerlo mucho. Tenga en cuenta
que la flotilla no debe traer remolques. Esto es muy peligroso.
Mucho he temido por Jaramillo
|
(6)
á quien pueden de un momento á otro
atacar sin riesgo, pues nadie podrá auxiliarlo. Acuérdese de él y
busque la manera de salvarlo.
Me dicen que el indio Victoriano está en Penonomé, pero no tengo
datos exactos. Si así fuere, obrará, en combinación sobre esta
plaza ó sobre Jaramillo. Avíseselo. Mis postas para Jaramillo no le
han llegado: no he recibido contestación.
Ruegue á Dios por nosotros y
|mándenos lo que pueda.
Amigo afectísimo,
|Luis Morales Berti.
P. D.-Vino poco azúcar y nada de moneda.
NOTA.-A Aguadulce sólo nos remitieron $ 23,000 así: $ 13,000
para la fuerza de Santander y $ 10,000 para la División
"Albán.''
-CARTA VII.-
Aguadulce, Julio 23 de 1902.
SEÑOR GENERAL VICTOR M. SALAZAR.-Panamá.
Mi estimado General y amigo.
Confirmo mi carta de ayer. Son las 2 P.M. hora en que acaba de
salir de mi campamento el comisionado de Herrera que me trajo la
carta que original le acompaño y que le ruego guarde allá como un
documento importante para mí. Le remito también copia de mi
|ultimátum.
|Juzgo que antes de cuatro días me atacará Herrera. Si el
refuerzo llegare á tiempo daríamos un golpe decisivo. Aquí hay
entusiasmo y el combate será duro.
Llegaron los médicos sin
|quinina. Que calamidad!
Mándenla. Consérvese bien y mande á su afectísimo,
Luis Morales Berti.
ORDEN GENERAL
DE LA DIVISIÓN "ALBÁN" PARA HOY 10
DE JUNIO DE 1902
EN PANAMÁ.
Artículo 897.-La Orden General del Ejército trae los siguientes
Artículos: "Artículo 551. Para conocimiento del Ejército y demás
empleados dependientes de la Comandancia en Jefe, se publica el
siguiente Decreto:
DECRETO No 1° DE 1902. (JUNIO 1°)
POR EL CUAL SE ORGANIZA UN EJERCITO Y SE DICTAN OTRAS
DISPOSICIONES,
POMPILIO GUTIÉRREZ
Comandante en Jefe del Ejército en
Operaciones sobre la Costa Atlántica el Pacifico y Panamá.
En uso de sus facultades especiales conferidas por el Poder
Ejecutivo,
DECRETA:
Artículo 1° Asúmese por el Comandante en Jefe del Ejército el
mando de todas las fuerzas navales y de tierra del Departamento
Artículo 2° Reorganízase el Ejército de tierra en un solo Cuerpo
que se denominará "Primero del Ejército del Atlántico." Dicho
Cuerpo de Ejército lo compondrán las tropas existentes en esta
fecha en el Istmo y su Cuartel General residirá en la ciudad de
Panamá.
Artículo 3° El Cuerpo de Policía de la ciudad de Panamá
continuará bajo las inmediatas órdenes del señor Gobernador del
Departamento.
Articulo 4°
|Las fuerzas comandadas por el señor General Luis
Morales Berti COADYUVARAN
|en las operaciones militares y tan
pronto como terminen éstas, marcharán á incorporarse al Ejército de
Santander.
Artículo 5° Créase un Cuerpo de Depósito con todos los
Generales, Jefes y Oficiales que quedan excedentes por la
reorganización, y el cual estará á órdenes de un 1° y 2° Jefes y
tendrá un Ayudante que llenará las funciones de Habilitado.
Artículo 6° Del personal del Cuerpo de Depósito se tomarán los
Jefes y Oficiales para llenar las vacantes que ocurran en los
Estados Mayores y Cuerpos de línea y también los que necesite el
señor Gobernador en el orden Civil para restablecer las autoridades
legítimas en los lugares que hayan sido ocupados por el
enemigo.
Artículo 7° Por Decretos separados se harán los nombramientos de
la Marina y el de los empleados de Cuerpos de Ejércitos.
Artículo 8° Sendas copias del presente Decreto se remitirán á
los señores Gobernadores de los Departamentos de Panamá, Bolívar y
Magdalena y á S. S. el Ministro de Guerra para su conocimiento.
Publíquese en la Orden Generalísima y en hoja suelta.
Dado en Panamá á 1° de Junio de 1902.
El General Comandante en Jefe POMPILIO GUTIERREZ.-El Coronel
1er. Ayudante General Secretario,
|Julio E. Upegui.-El
General Jefe,
|Pedro A. Pedraza.-El General Jefe,
|Francisco P. de Castro.
NOTA N
|o 119 DEL GENERAL MORALES BERTI.
|República de Colombia.-Ejército expedicionario.-Aguadulce,
Julio 2 de 1902.
SR GRAL. DN. POMPILIO GUTIÉRREZ, COMANDANTE EN JEFE
&.
Panamá.
He recibido vuestra atenta comunicación de fecha 30 de Junio
pasado, marcada con el N
|o 70.
Mucho agradezco el interés que tomáis por ayudar á esta parte
del Ejército; los víveres han llegado muy oportunamente, pues aquí
nos estamos sosteniendo con carne y sal únicamente, desde hace
varios días.
Me permito suplicaros de nuevo el envío de médicos y abundantes
medicinas; el Doctor Ponce no puede atender, aunque quisiera á más
de cuatrocientos enfermos que tenemos en la actualidad. Os envío el
Cuadro de Situación que comprueba lo que os digo.
Agradezco altamente el honor que me dispensáis encomendándome la
dirección de las operaciones militares que deben efectuarse en
estas comarcas. Tengo como mi segundo al distinguido General Castro
y os prometo que ambos haremos cuanto esté á nuestro alcance por
corresponder á la confianza depositada en nosotros.
Dios os guarde.
|Luis Morales Berti.
INTIMACIÓN DE RENDICIÓN.
(I. NOTA.)
|República de Colombia.-Julio 30 de 1902.-Dirección de la Guerra
en el Cauca y Panamá.-Delegación del Director General de la
Guerra.
Señor Comandante General de las fuerzas que ocupan la Plaza de
aguadulce.
Me dirijo á usted sobre quien gravita la responsabilidad de la
defensa de esa plaza; á usted que tiene á su cuidado la economía de
miles de vidas, unas de combatientes, otras de gentes indefensas,
cuya pérdida de modo estéril, es un sacrificio inútil para su
causa, inexcusable ante la moral y la historia, y dolorosísimo para
el hombre de sentimiento, con el propósito de intimarle la entrega
de esa población y de las fuerzas que la guardan.
Tal suceso, dadas las circunstancias y condiciones de los
Ejércitos contendores, será por parte de ambos un acto de
fraternidad y del más alto patriotismo.
No necesitan los colombianos dar pruebas de valor y de su
desprecio por la muerte, para que pueda pensarse que un militar de
los quilates de usted, con la aceptación de acto como el que le
propongo, haya lugar en su ánimo á distintas consideraciones de las
más nobles y altruistas, en modo alguno á las que digan relación
con la seguridad de su propia persona. Salvar vidas de valientes,
salvar vidas de gente de pensamiento ó industrial, es acto noble y
generoso de su parte: solo los insensatos podrían atribuirlo á
debilidad.
Pero si, no obstante la manifiesta desproporción de fuerzas y de
condiciones en que nos hallamos, insistiere usted en que yo
estreche el poderosísimo cerco de acero que he formado con mi
Ejército y que puedo robustecer y condensar, si expusiere usted la
población á un bombardeo que la reducirá á escombros en obra de
horas, casi de momentos, atendida la cuantiosa artillería de que
dispongo, entonces, haciendo aún apelación á sentimientos
humanitarios de usted y ejerciéndolos por mi parte, manifiesto á
usted que desde el momento en que sale de mi campamento esta nota,
las 2 de la tarde, otorgo tres horas para que salgan de Aguadulce,
mujeres, ancianos y niños, quienes deben venir con bandera blanca y
por el camino de Pocrí, tiempo durante el cual las fuerzas de mi
Ejército no harán fuego, á menos de ser agredidas por las del
suyo.
El portador traerá la respuesta de usted sobre los particulares
de esta nota.
De usted atento servidor y compatriota.
|B.
Herrera.
CONTESTACIÓN.
República de Colombia.-Ejército
Expedicionario.-Comancia en Jefe.-Número 122.-Aguadulce, Julio 30
de 1902.
SEÑOR GENERAL BENJAMIN HERRERA.
Pocrí, ó donde esté.
Son las tres de la tarde, hora en que recibo su atenta nota de
esta misma fecha.
Me conoce usted desde hace algún tiempo y creo por consiguiente
que sabe cuanto estimo mi honor, aparte de los esfuerzos que
siempre he hecho por el cumplimiento de mi deber. Dejo así
contestada la primera parte de su nota referida.
He notificado á todas las familias ó personas indefensas, la
resolución que usted tiene de bombardear la población, el corto
tiempo que otorga y el camino que usted indica para la salida.
Dios guarde á usted.
|Luis Morales Berti.
II. NOTA DEL GENERAL HERRERA.
República de Colombia.- Dirección de
la Guerra en el Cauca y en Panamá.-Delegación del Director General
de la Guerra.
Llanos de Aguadulce, Julio 31 de 1902
Señor General Luis Morales Berti, Comandaüte de las fuerzas que
ocupan
Aguadulce.
El parlamentario que envié ayer, Capitán Alaín Lemos, me
expresó, en nombre de los Generales Floro Moreno y Luis María
Gómez, que ellos trían comisión especial del Jefe civil y Militar
del Departamento sobre arreglo del canje de prisioneros ya
iniciado; y aún, si posible fuere, sobre preliminares, de una paz
justiciera y benéfica para el País, sobre la cual he tenido
persistentes y anhelosas disposiciones. Como el Capitán Lemos,
Ayudante de Campo mío, me es un comisionado insospechable, y como
las nuevas ocurrencias de la campaña marítima aseguran en el
Pacífico el poder incontrastable de mi Ejército,
|
(7)
juzgo que usted atribuirá á los
mejores motivos, el envío de un nuevo parlamentario para
manifestarles á usted y á los expresados Generales, que con íntima
satisfacción concurriré á una conferencia en que ellos puedan
llenar su cometido en un lugar neutral, á las cuatro de la tarde
del día de hoy.
No dejo pasar la oportunidad de hacer presente á usted que con
pena me impuse de la extrañeza que usted manifestó delante de mi
parlamentario por fuegos ocurridos durante la misión que da ocasión
á esta nota y que averiguando el suceso con los comandantes de
avanzadas me aseguran que por su honor responden que esos fuegos
salieron de uno de los puntos de la línea de batalla del Ejército
de usted. Doy á usted esta explicación de modo leal y franco, y
tengo la extrañeza de usted por garantía de que tales fuegos se
causaron sin orden de su parte. Para cortar el incidente creo que
usted no tendrá inconveniente en reconocer que el suceso fue
inculpable y que el honor de uno y otro Ejército y el de sus Jefes,
queda intacto en cuanto al respeto por la palabra empeñada.
Si usted y los Generales Moreno y Gómez estimaren que la
conferencia es conducente, sírvase decírmelo con el parlamentario
que es el Mayor Ernesto Azuero, para asistir á ella á la hora
indicada personalmente ó por medio de comisionados.
De usted atento servidor y compatriota.
B. Herrera.
CONTESTACION.
República de Colombia-Ejército
Expedicionadrio- Comandancia en Jefe.-N° 123.-Aguadulce, Julio 31
de 1902
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.
Llanos de Aguadulce.
Su comisionado el Mayor Ernesto Azuero me entregó ahora que son
las 5 P.M. su oficio de hoy.
Si usted personalmente asiste á la conferencia de que me trata
en su citado oficio, iré yo con la comisión que le envía el Señor
General Jefe Civil y Militar del Departamento. Saldré de mi línea
con tres banderas blancas y avanzaré á partir con usted la
distancia, siempre que usted venga en las mismas condiciones. Todo
esto, previos los toques de parlamento respectivos.
De usted atento servidor,
| Luis
Morales Berti.
NUEVA INTIMACION.
( III. NOTA.)
República de Colombia.- Dirección de
la Guerra en el Cauca y Panamá.-Delegación del Director General de
la Guerra.
Llanos de Aguadulce, Agosto 7 de 1902.
Señor Comandante General del Ejército expedicionario de
Aguadulce.
Bien que no tengo por qué ocultar mi extrañeza y aún, para ser
más franco, mi disgusto, por la conducta de su Ejército durante la
permanencia en esa plaza de mi ultimo parlamentario y durante la
noche de ese día en que tácitamente quedó pactada una suspensión de
hostilidades, ocasiones ambas en que de su Ejército partieron
agresiones para el mío con violación manifiesta de la fe empeñada;
bien que esos tristes antecedentes debieran retraerme de toda
comunicación y de toda tentativa de inteligencia con ese
campamento, me determinan á enviar un nuevo parlamentario las
siguientes consideraciones y circunstancias:
1ª. La convicción de mi parte de que esos actos de que me quejo
han debido ser improbados por usted y proceder de anónimos ó de
furiosos, que no tienen, como sí tienen usted y muchos Jefes y
Oficiales honorables de su Ejército, posición que respetar y
conciencia exacta de sus deberes y de sus responsabilidades;
2ª. La solicitud de una sociedad extranjera en asuntos que se
contraen á los derechos de neutrales durante batallas;
3ª. La oficiosa y encarecida apelación de compañeros de usted
que palpan la esterilidad y desesperación de sus esfuerzos con el
sacrificio de gente cuya muerte no provee á ningún propósito que se
justifique por los fines y leyes de la guerra; y
4ª. El concurrir todos estos requerimientos y circunstancias en
el día sagrado de Colombia, en día que en vez de ser de los más
gratos recuerdos, se torna en el de severas é históricas
increpaciones: en día en que las sombras de quienes formaron Patria
se levantan no para complacerse en su obra sino para anatematizar
pasiones que han hecho olvidar sus ejemplos, esterilizar sus
sacrificios y vuelto campo de castas de verdugos y de víctimas la
Nación y la tierra que ellos señalaron como hogar común, para
Gobierno de todos y para bien de todos.
Soy de usted atento seguro servidor y compatriota,
B. Herrera.
CONTESTACION.
República de Colombia.- Comandancia
en Jefe del Ejército Expedicionario.-N° 124.-Aguadulce Agosto 7 de
1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.
Llanos de Aguadulce.
Considero que ni usted ni nadie que conozca mis antecedentes
pueda, de buena fe, atribuirme responsabilidades en actos de mala
guerra. Aseguro, pues, á usted que en mi campamento no ha habido la
intención de violar los sagrados principios del parlamento.
A mi turnó, y con verdadera repugnancia, señalo de parte de su
Ejército hechos ostensibles ejecutados á merced de las treguas
originadas por el envío de parlamentarios, como algunos movimientos
de avance sobre mi línea y la construcción de obras de defensa en
terreno en que no hubieran podido hacerse inpunemente, sin mediar
las circustancias de esas treguas.
Concretándome á la parte sustancial de su comunicación de hoy me
remito á mis contestaciones anteriores.
El Señor Willian Thornton salió de este campamento hace muchos
días y se embarcó en el puerto, en la goleta llamada "El
Triunfo" con rumbo á Panamá. Tengo noticia de que dicha
goleta llegó sin novedad á su destino.
La oficiosa y encarecida apelación de compañeros es voz que en
manera alguna puede superar los dictados del deber y del honor.
Agradezco el buen tratamiento que esos compañeros han recibido y
reciben de usted y de sus subalternos. Yo sé bien que usted no
entiende la guerra como un certamen de carnicería y salvajismo, y
me complazco en reconocerlo así.
Como usted, y al glorioso recuerdo del 7 de Agosto de 1819, he
deplorado el que, en lugar de festejar dignamente las hazañas de
nuestros padres, nos hallemos empeñados en obra fratricida, que
forzosamente retardará el advenimiento de mejores días para la
Patria. Soy de usted atento seguro servidor y compatriota,
Luis Morales Berti.
IV. NOTA DEL GENERAL HERRERA.
Dirección de la Guerra en el Cauca y
Panamá.-Delegación del Director General de la Guerra.
Llanos de Aguadulce, Agosto 8 de 1902.
Señor Comandante General del Ejército expedicionario de
Aguadulce.
Por cuanto sé que hago obra humanitaria y patriótica y por cuanta
tengo en mi poder elementos incontrastables de fuerza y á mi favor
cuanto asegura el triunfo, no me pesa la insistencia en el
cumplimiento de ciertas formalidades que la conmiseración impone
respecto del adversario, cuanto más respecto de las personas
indefensas. Me veo obligado á mi pesar, á emprender un bombardeo
con nueva y en nuestro país jamás empleada artillería que me está
llegando y que he mostrado á Jefes compañeros de usted, cuyos
destrozos son terribles para imaginados, mucho más para sentidos.
Quise salvar el Ejército de usted y á ello se han opuesto
convencionalidades que no tienen apoyo en las leyes de la guerra,
mucho menos en los más elevados conceptos de la moral política; en
ello no tengo responsabilidad; la sangre que se vierte me duele
como colombiano, pero jamás me quemará como un remordimiento. Y si
esos son mis sentimientos respecto de adversarios armados, más me
contrista el que permanezcan en banquillo personas indefensas cuya
debilidad, es respetable. Así, pues, no solo otorgo sino que pido
la salida de mujeres, de extranjeros y de niños en un plazo de seis
horas.
Sé que para hombres de valor reconocido como el de usted y como
el de muchos y aun la totalidad de sus compañeros, la muerte no es
un espanto. Lejos, pues, estoy de pensar que la forma intimide. No
está en mi ánimo esa intención improcedente é inicua respecto de
colombianos sometidos á tantas pruebas.
Pasando á otros particulares manifiesto á usted, que protesto
contra la sospecha siquiera de que aprovecho treguas para práctica
de operaciones agresivas. No hay durante ellas en mi campamento
otros movimientos que los naturales y permitidos por los usos de la
guerra. Y por lo que hace á la nueva artillería, pronto se impondrá
usted de que su emplazamiento se barajen lugares inabordables á
disparos de fusil ó de cañones de montaña de los sistemas empleados
antes en Colombia. Crea usted y en ello empeño mi honor que al
enviar parlamentarios, obro por nobles sentimientos, no por ardides
ni por malicia, ajenos á mi carácter.
Las personas que salgan pueden hacerlo por el ya indicado camino
de Pocrí, precedidas de tres banderas blancas.
De usted atento servidor y compatriota,
|B.
Herrera.
CONTESTACION.
República de Colombia.-Comandancia en
Jefe del Ejército Expedicionario,-№125.-Aguadulce, Agosto 8
de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.
Llanos de Aguadulce.
No desconozco las prácticas del Derecho Internacional, ni los
buenos procedimientos sancionados por los principios de humanidad y
de civilización moderna.
Extranjeros, mujeres, ancianos, niños y enfermos, saldrán de
esta plaza siempre que yo tenga la seguridad de que van á un campo
neutral, lejos de la presión de su Ejército, y en un término
prudencial que no bajará de 24 horas, las cuales principiarán á
contarse desde el momento en que usted me garantice que lo que yo
exijo en justicia tendrá exacto cumplimiento.
Espero saber su determinación para proceder en consecuencia, ya
que el plazo y bombardeo anteriores no dieron tiempo para llegar á
estas prácticas, cultas por lo humanitarias.
De usted atento servidor y compatriota,
Luis Morales Berti.
CARTA DEL GENERAL ORTIZ.
(QUE NO FUE CONTESTADA.)
Señor General Luis Morales Berti,
Jefe de Operaciones de las fuerzas del Gobierno en Aguadulce.-E. S.
D.
General y amigo de mis consideraciones:
La fatalidad me tiene aquí en la penosa condición de prisionero de
guerra, hecho á bordo de la "Boyacá" por el vapor "Almirante
Padilla^ en la mañana del 30 de Julio ultimo, pero tan
generosamente tratado por los señores Genelales don Benjamín
Herrera y don Lucas Caballero y todos sus dignos subalternos como
no tiene usted una idea. Este trato han merecido también los
señores Generales Enao y Ferrero y la Oficialidad y tropa que
conmigo cayeron prisioneros.
En tales circunstancias y en verdad desautorizado para lo que un
caso tan delicado demanda, me dirijo á usted con el fin de
encarecerle se lleve á efecto, si para ello no hubiere
inconvenientes insuperables, que juzgo no los haya, un arreglo
entre el señor General Herrera y usted que evite un derramamiento
estéril de sangre entre hermanos; derramamiento que considero
infructuoso dadas las pocas ventajas que en mi humilde concepto
tienen las posiciones que usted ocupa, respecto á las que hoy posee
el Ejército del señor General Herrera.
Este señor General, inspirado de los más nobles sentimientos de
confraternidad y con esa absoluta probidad que le caracteriza, me
manifiesta estar perfectamente dispuesto á convenir en un
avenimiento en que nada afecte la dignidad de usted ni mucho menos
la honra del distinguido Ejército que usted comanda.
Hago votos porque esto se lleve á efecto, confiando á la vez en
que el contenido de esta humilde carta merezca la sana
interpretación de lo que con ella me propongo que es llegar á un
fin laudable.
Con un efusivo abrazo para usted, el General Castro y todos sus
dignos camaradas, tengo el honor de suscribirme obsecuente amigo Q.
B. S. M.,
Alejandro Ortiz
I. CARTA DE VILLARREAL.
Campamento de los Llanos de Aguadulce, Agosto 7 de 1902. Señores
Generales Luis María Gómez, Luis Moreno y demás comisionados del
Gobierno.
Aguadulce.
Estimados amigos:
Supongo estén informados de la pérdida de la "Boyacá''
y de la prisión de 300 hombres que venían á bordo de ella.
Ayer solicité me dejaran venir de Santa María á este lugar para
hablar con el General Herrera y cerciorarme del estada y número del
Ejército que comanda y he podido convencerme de la buena marcha y
disciplina que en él reina y del numeroso personal con que
cuenta.
El General Herrera me ha manifestado que ustedes como
comisionados del Gobierno no se han entendido con él y ha sentido
esto mucho, pues desea el implantamiento de la paz, reconociéndose
por parte del Gobierno los derechos que tienen los liberales como
hijos de una misma Patria.
La situación en que se encuentra el Ejército liberal la creo
ventajosa por estas razones:
1ª. Por tener a las fuerzas del Gobierno reducidas al casco de
esa población;
2ª. Por la superioridad de la artillería y estar á la vez
colocada en buenas posiciones:
3ª. Por estar ustedes próximos á carecer de víveres para el
sostenimiento del Ejército y el día en que escaseen en toda forma
vendrá como consecuencia lógica la deserción, toda vez que la tropa
está compuesta en su mayor parte de gente que no sabe lo que son
los principios políticos que están, defendiendo;
4ª. Porque con la pérdida de la "Boyacá" el Gobierno
carece en el día de medios de trasporte y el desembarco de fuerzas
sería impedido por la flotilla enemiga,
5ª. Porque siendo tan reducido el campamento de las fuerzas del
Gobierno, les sería muy difícil, si no imposible, romper la línea
de batalla enemiga para poder retirarse.
El General Herrera no tiene necesidad de hacer ataque formal á
esa población, toda vez que por medio de un riguroso y prolongado
sitio, ustedes tendrían que entregarse á discrección, ó estrellarse
contra un Ejército que ya tiene buenas trincheras y es muy superior
en número al de ustedes.
En virtud de las razones expuestas espero que ustedes influyan
con el General Morales Berti para que evite la prolongación de una
lucha que será estéril y en la cual perecerán muchos, que más tarde
pueden propender al engrandecimiento de nuestra cara Patria.
Comprometer la vida de un Ejército cuando se tiene conocimiento
de que el éxito no ha de ser favorable, antes de ser valor es
torpeza.
No se ha hablado en el País de que el General Domínguez hubiera
sido un héroe en Terán, todo lo contrario, se le acusó de torpe por
haber comprometido la suerte del Ejército que comandaba á sabiendas
de que en la lucha sería vencido.
Deben ustedes comprender la responsabilidad en que incurre un
Jefe cuando compromete sin provecho alguno la vida del Ejército que
se le ha confiado. De estas responsabilidades hay que salir ileso
ante el partido y ante la misma Patria.
En mi carácter de conservador y comisionado por los Jefes y
Oficiales prisioneros, me dirijo á ustedes para manifestarles que
lo más conveniente es que se haga una entrega formal de esa plaza y
de los elementos de guerra que en ella se encuentran, obteniendo de
parte del General Herrera las siguientes garantías: Pasaporte para
donde lo deseen á los Generales y Coroneles, comprometiéndose á no
tomar armas en contra de la Revolución.
Pasaporte á los Oficiales y tropa que no quiera ingresar en el
Ejército liberal, para lugares en donde, no habiendo fuerzas del
Gobierno, no puedan ingresar en ellas.
Con estas garantías será la capitulación honrosa y con ella se
evitará un derramamiento de sangre, que será infructuoso, toda vez
que después de un gran sacrificio, el triunfo seria favorable á la
Revolución.
Espero que ustedes me contesten hoy y avisen si creen
conveniente la ampliación de las garantías.
El General Herrera desea que cuando se esté en parlamentos como
ahora; se suspendan los fuegos de ambas partes, eso es muy justo
pues las leyes de la guerra así lo exigen.
De ustedes atento S. S. y amigo, el Coronel,
|Arturo
Villarreal V.
P. D.-Están en camino para este lugar nuevos elementos de
artillería de modo que es indudable que
|esa población será
destruida por completo. El General Herrera hombre de muy buenos
sentimientos humanitarios sentirá, pues, tener que hacer uso de
estos nuevos elementos.
Mi decisión y servicios á la causa, son motivos más que
suficientes para que se comprenda que si deseo se lleve á cabo esta
capitulación, es porque juzgo, en vista de los cuantiosos elementos
de la Revolución, inevitable la pérdida de las fuerzas del
Gobierno, si prolongan más la lucha.
Arturo Villarreal V.
II. CARTA DE VILLARREAL.
Llanos de Aguadulce, Agosto 7 de 1902. (12 M.)
Señor General Don Luis Morales Berti.-Aguadulce.
Acabo de ver los elementos poderosos de artillería con que va á ser
bombardeada esa plaza.
Una vez más insisto en que todo sacrificio que usted haga por la
conservación de ese lugar será estéril pues la Revolución tiene
todas las probabilidades del triunfo toda vez que cuenta con
mayores elementos.
Espero que usted por amor á la humanidad haga salir en un
término perentorio, á las señoras, ancianos y niños para evitar que
inocentemente sacrifiquen sus vidas.
El General Henao no está preso en este campamento; ayer siguió
para Santiago, por eso extrañará usted que él no le haya escrito en
este mismo sentido.
Hemos sido muy bien tratados como prisioneros y tenemos todas
las garantías que como tales se nos pueden dar, de manera que
|nada tememos y estas manifestaciones que á usted hacemos han
sido
|espontáneas.
De usted atento S. S. y amigo,-
|Arturo Villarreal V.
|
(8)
V. NOTA DEL GENERAL HERRERA.
República de Colombia.-Dirección de
la Guerra en el Cauca y Panamá.-Delegación del Director General de
la Guerra.
Llanos de Aguadulce, Agosto 8 de 1902.
Señor Comandante General del Ejército expedicionario de
aguadulce.
Aunque es muy largo el plazo que usted solicita para la salida
de personas á quienes se otorga el derecho á efectuarla, atendida
la pequeñez de la población y de las distancias y la urgencia del
tiempo, circunstancias todas que tan sólo consagrarían el plazo
preciso para salvar la vida, consiento en que hasta las 9 a. m. del
día de mañana, salgan de Aguadulce en dirección á
"Nata" ó al "Cristo" á donde quedan á cubierto de
todo peligro las referidas personas. Es inteligencia natural de
esta concesión la de que la salida puede efectuarse hoy hasta las 6
de la tarde y mañana desde las 5 A. M. hasta las 9 A. M. hora en
que se reasumirán las hostilidades, y, según lo hemos insinuado ya,
es requisito que exijo, y que de otra parte tiene carácter
consuetudinario, el que vengan precedidas de banderas blancas.
El empeño de honor que hago de que las personas referidas tienen
de mi Ejército toda clase de garantías es suficiente atención á la
solicitud de su nota, al proceder como procede, de quien no
compromete su palabra para violarla ó dejarla sin sostén.
Confío en que usted hallará razonable esta mi decisión
definitiva y que dará respuesta inmediatamente á
Su atento servidor y compatriota,
B. Herrera.
Reitero la indicación de que la salida debe hacerse por el
camino real de Pocrí, para que las personas que lo efectúen tengan
las mayores garantías por parte de retenes cuya inspección está á
cargo de personas de la más alta responsabilidad y del más delicado
honor.
Herrera.
CONTESTACION.
República de Colombia.-Comandancia en
Jefe del Ejército Expedicionario.-N° 126.-Aguadulce, Agosto 8 de
1902.
SEÑOR DON BENJAMIN HERRERA.-Llanos de Aguadulce.
Pasadas las 6 P.M. ha llegado á este campamento su nuevo
emisario; por consiguiente está pasado el tiempo fijado por usted
para la salida esta tarde, de las personas no combatientes.
Aún cuando la población es pequeña y las distancias son cortas,
asunto como el de la notificación, arreglo y salida de un número
crecido de personas no puede efectuarse en el breve espacio de tres
horas, que usted señala.
Si el plazo se extiende á las 24 horas indicadas en mi oficio
anterior, puede usted avisármelo, cuando la luz del día de mañana
permita ver á su comisionado. Las veinte y cuatro horas á que me
refiero, no son una gracia que pido, sino un derecho que reclamo en
favor de las personas á quienes pueda convenirle. Soy de usted
afectísimo servidor y compatriota,
Luis Morales Berti.
Nota:-Esta nota no tuvo contestación y al siguiente día empezó
el bombardeo con el cañón de 12 ½ libras.
Morales Berti.
COMUNICACION DEL SEÑOR GENERAL
LUIS MARIA GOMEZ C.
Aguadulce, Agosto 25 de 1902.
Señor General, Comandante General del Ejército
Expedicionario.
Presente.
Permitidme que con todo respeto, y dadas las circunstancias de
que el Ejército del General Herrera no solamente ha prescindido de
continuar una ofensiva vigorosa contra el Ejército que dignamente
comandáis, sino que por la construcción ostensible de
atrincheramientos y parapetos parece hallarse á la defensiva,
permitidme, digo, que os insinúe la idea de hacer llegar á dicho
General Herrera los documentos que el Gobierno del Departamento
confió á la Comisión de Parlamentarios que despachó de Panamá á
bordo del vapor "Cana," el 29 del mes próximo pasado.
Si aceptáis esta insinuación y lo creyereis conveniente estoy
dispuesto á ir á conferenciar con el General Herrera en mi carácter
de miembro de la expresada Comisión. Vuestro atento seguro
servidor,
LUIS M
|a GOMEZ C.
CONTESTACION.
República de Colombia,-Comandancia en
Jefe del Ejército Expedicionario-N° 127.-Aguadulce, Agosto 25 de
1902.
SEÑOR GENERAL DON LUÍS MARIA GOMEZ C.-
|Presente.
La comisión que os trajo á este campamento se vio impedida para
seguir á su destino por la ofensiva vigorosa en que se hallaba
empeñado contra el Ejército que comando, el de la Revolución.
Dada vuestra insistencia en hacer conocer del General Herrera
los documentos que el Gobierno del Departamento confió á la
Comisión y la circunstancia que dejáis apuntada en vuestro atento
oficio de hoy, accedo á que paséis al campamento del General
Herrera á llenar vuestro cometido.
Muy plausible sería que vuestra diligencia iniciara algo en el
sentido de la conclusión de la guerra.
Vuestro atento seguro servidor,
Luis Morales Berti.
CONVENIO PRELIMINAR.
República de Colombia.-Dirección de
la Guerra en el Cauca y Panamá-Delegación del Director General de
la Guerra.
En los Llanos de Aguadulce, á las 6 ½ P. M. del veinticinco de
Agosto de mil novecientos dos, después de una larga conferencia
sobre asuntos de interés nacional entre los Ejércitos contendores
de Aguadulce por parte del General Benjamín Herrera, Director de la
Guerra en el Cauca y Panamá y el General Luis María Gómez, General
de División del Ejército del Gobierno y Comisionado del Cuerpo
Expedicionario que obra á órdenes del General Morales Berti, en esa
fecha y en ese sitio los expresados Generales han pactado una
suspensión de hostilidades de los Ejércitos combatientes hasta el
día de mañana á las 9 A. M., hora en la cual del campamento de
Aguadulce, á órdenes del General Morales Berti, debe salir, sino
hubiere salido antes, un Parlamentario, que puede ser el mismo
General Gómez, con bases y autorizaciones para un tratado que ponga
fin al actual sitio. Trascurrida la hora señalada sin las
indicaciones convenidas acerca de un nuevo Parlamentario, ambos
Ejércitos pueden reasumir las hostilidades que han estado
suspendidas. Se advierte que el General Gómez, aún cuando no tiene
facultad para esta clase de pactos, en su carácter de comisionado
del Gobierno para iniciar transacciones de paz con el General
Herrera, comisión que no pudo evacuar oportunamente por la
actividad de operaciones sobre la población de Aguadulce, empeña su
honor acerca de que el General Morales Berti, con su conducta y la
de su Ejército, confirmará el pacto de que se deja constancia en
esta diligencia que se firma en el Cuartel Generalísimo del
Ejército unido del Cauca y Panamá.
|B. Herrera.
Luis María Gómez C.
República de Colombia.-Ejército
Expedicionario.-N° 128. Aguadulce, Agosto 26 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIM HERRERA.-Su Campamento.
El General Luis María Gómez al regresar anoche de conferenciar
con usted, me manifestó que había iniciado algo con referencia á un
convenio entre nosotros, que ponga, de manera honorable para ambas
partes, fin al sitio de esta plaza, y que usted le había indicado
que para continuar esas gestiones se hacía preciso una autorización
expresa de mi parte.
En tal virtud acredito ante usted al expresado Señor General
Luis María Gómez para que adelante las referidas gestiones y en
forma concreta las eleve á tratado que celebraré poder sancionar
definitivamente.
El General Gómez tiene amplias instrucciones mías para
entenderse con usted. Soy de usted atento servidor y
compatriota,
Luis Morales Berti.
República de Colombia.-Ejército
Expedicionario.-N° 129. Aguadulce, Agosto 26 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON LUIS MARIA GÓMEZ C.-Presente,
Servíos encontrar adjuntos á la presente un oficio que dirigí al
Señor General Don Benjamín Herrera acreditándoos como comisionado
mío para que concluyáis con él un tratado que ponga fin honorable
al sitio de esta plaza, y comprenda además, otros particulares
referentes al Ejército de mi mando, y un pliego que contiene las
referidas instrucciones.
Confío en que desempeñaréis la importante comisión á que aludo
con todo el patriotismo y mayor acierto posible. Vuestro atento y
seguro servidor,
Luis Morales Berti.
República de Colombia.-Dirección de
la Guerra en el Cauca y Panamá,-Delegación del Director General de
la Guerra.
Llanos de Aguadulce, Agosto 26 de 1902.
Señor General Don Luis Morales Berti.
Aguadulce.
Con arreglo á las autorizaciones que usted confirió al señor
General Luis María Gómez en su atenta nota que tengo el gusto de
contestar, en larga conferencia hemos debatido las condiciones en
las cuales, por mi parte pongo fin al sitio de Aguadulce. No hemos
llegado á un tratado definitivo con el comisionado de usted, por lo
cual es tan solo el portador de un Memorandum que le dirijo en
pliego cerrado.
A estar uno y otro en condiciones de imponer la paz al País en
forma equitativa para todos los colombianos, á ser la actual
batalla el final de la trágica guerra que desangra la Nación, ya
tan abatida, ya tan extenuada, en abrazo de hermanos terminaría
nuestra contienda, dado con toda cordialidad, con patriótica
efusión; pero las circunstancias ó el fanatismo exterminador de
algunos, más poderoso que las conveniencias, más poderoso que la
razón, me hacen fuerza para dominar mis más vehementes impulsos
hacia el otorgamiento de una libertad incondicional, por atender á
necesidades militares que no serán obstáculo para ver de adelantar,
con mayor ahinco ahora, gestiones que nos lleven á una paz efectiva
y estable. La resolución de usted debe hacérmela conocer esta misma
tarde. Soy de usted muy atento servidor y compatriota,
B. Herrera.
MEMORANDUM.
Entrega del material de guerra y de las fuerzas que defienden á
Aguadulce, con las siguientes garantías, declaraciones y promesas
por parte del Ejército Unido:
1ª. Respeto inviolable de la vida y del honor de los miembros
del Ejército Expedicionario.
2ª. Reconocimiento en documento solemne, que de otro lado es
expresión que satisface la justicia y la sinceridad de la
abnegación sostenida y de la ejemplar bravura del Ejército sitiado,
á quien dominó un Ejército muy superior en número y en cuantía, y
calidad de elementos de todo orden, y también valiente y aguerrido
por demostraciones y experiencias cumplidas en una larga
campaña.
3ª. Promesa legal de iniciar gestiones inmediatas que
devolviendo la paz restituyan á los prisioneros su absoluta
libertad, ó si en ello hubiere renuencia por parte del Gobierno, ó
falta de acuerdo en los partidos combatientes, formalización de un
próximo canje. Entre tanto, radicación de los Jefes y Oficiales en
una ciudad del Istmo, bajo palabra de honor de no intentar entrar
en campana activa, mientras el canje no se realice, ó se concluya
la paz según el caso.
4ª. Respecto á las tropas que no quieran incorporarse
voluntariamente en el Ejército Liberal, obligación de atender á su
subsistencia en la misma forma que á los miembros activos de la
fuerza.
5ª. Atención á los heridos y enfermos con la misma solicitud y
esmero que los propios.
6ª. Conservación de su espada por parte del General en Jefe como
reconocimiento del mérito de la resistencia del Ejército
vencido.
Las espadas dé los demás Jefes y Oficiales les serán restituidas
el día en que se consume el canje.
República de Colombia.-Ejército
Expedicionario.-No 130. Aguadulce, Agosto 26 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.-
|Su Campamento.
Ahora que son las 6 ½ P.M. me ha entregado el Señor General Luis
María Gómez su atenta comunicación de hoy y el Memorándum anunciado
en ella.
Siendo de tan grave importancia la contestación que deba dar á
dicho Memorandum, anuncio á usted que mañana á las 8 A.M. le
enviaré una comisión con ella.
Mientras tanto quedarán suspendidas las hostilidades,
entendiéndolo yo así desde que no reciba aviso suyo en
contrario.
Soy de usted atento servidor y compatriota,
Luis Morales Berti.
República de Colombia.-Ejercito
Expedicionario.-N° 131. Aguadulce, Agosto 27 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMÍN HERRERA.-
|Su Campamento.
El General Luis María Gómez me entregó anoche su comunicación de
ayer junto con el
|Memorandum á que ella se refiere.
Las bases propuestas por usted no son de ningún modo
satisfactorias para mí ni para el Ejército que comando; en nada se
parecen á las otorgadas con lujo de generosidad por Jefes como
Cuervo en 85, Reyes en 95 y Pinzón y Albán en la presente guerra;
pero queriendo poner fin á esta negociación, envío nuevamente á su
campamento á los Generales Luis María Gómez y Luis R. Moreno
quienes van con amplias autorizaciones para fijar los detalles de
este tan doloroso asunto.
Soy de usted atento seguro servidor,
Luis Morales Berti.
Llanos de Aguadulce, Agosto 27 de 1902.
Señor General Luis Morales Berti.
Aguadulce.
Muy estimado amigo:
Créame usted que es un dolor sincero, que amortigua la complacencia
por las ventajas que reporta para mi causa los triunfos alcanzados,
el no poder otorgar una capitulación más amplia. Soy patriota de
veras, y me enorgullece y me complace la altivez de los
colombianos: la actitud de usted ha sido heroica, y solo las
circunstancias lo han vencido. Hay desastres que honran. Para mí el
de "Palonegro" que lo fue en sus consecuencias, no en el campo de
batalla, es, por lo que hace á mi actitud, algo que en mi humildad
comprendo que me honra.
A usted como persona inteligente no se le oculta que en estos
momentos y con el personal de la administración del señor
Marroquín, no hay más salud que la fuerza. Estuviera en su Gobierno
al frente de la guerra un hombre como González Valencia ó alguien
que se le pareciera en lealtad ó en nobleza de procederes, no sería
una capitulación, sería un arco triunfal el que le presentaría mi
Ejército al de usted, porque sin duda, el Jefe Superior, en sus
sentimientos de patriota y en su clarovidencia de estadista,
comprendería la generosidad del proceder y el llamamiento que en
esa forma yo hiciera á la salud de Colombia, que es la equidad para
todos sin acepciones políticas. Pero..........más vale no seguir,
porque á usted no se le oculta que en el arreglo de cuentas con mi
partido, otros vientos soplan y otros hombres preponderan.
Tenga usted por sentido cordialmente lo que le expreso en esta
carta; no es una convencionalidad, ajena á mi carácter, propio para
las verdades de la sinceridad y un tanto rebelde á las fórmulas de
la cortesía.
Quedo á órdenes de usted como su amigo afectísimo y muy atento
seguro servidor.
B. Herrera.
BOLETIN LIBERAL.
CAPITULACION DE AGUADULCE.
En los Llanos de Aguadulce en el Cuartel Generalísimo del
Ejército unido del Cauca y Panamá, á veintisiete de Agosto de mil
novecientos dos, reunidos el Director de la Guerra, General
Benjamín Herrera, y los Generales Luis María Gómez y Luis R.
Moreno, comisionados del General en Jefe del Ejercito
expedicionario de Aguadulce, General Luis Morales Berti, con el
objeto de formalizar la capitulación convenida entre los Jefes de
los Ejércitos contendores para poner fin al sitio de Aguadulce, se
procede á consignarla en los siguientes términos :
Artículo 1° El Ejército sitiado de Aguadulce entrega hoy todo su
material de guerra y pone su personal á disposición del General en
Jefe del Ejército sitiador. Esta diligencia comenzará desde la una
de la tarde.
Artículo 2° El Director de la Guerra declara:
(a) Que otorga respeto inviolable á la vida y al honor de los
miembros del Ejército expedicionario.
(b) Que reconoce en nombre de su Ejército, como acto de justicia
y de sinceridad, la abnegación sostenida y la ejemplar bravura del
Ejército sitiado, á quien dominó con la superioridad de fuerzas y
de cuantía y calidad de elementos de todo género.
(c) Que otorga la conservación de la espada por parte del
General en Jefe del Ejército sitiado, como homenaje al mérito de
una defensa por muchos títulos heroica.
(d) Que hace promesa de iniciar gestiones inmediatas para
obtener el canje de los prisioneros, si, por otra parte se
frustraren sus persistentes propósitos de obtener la paz nacional,
por tratados con el Gobierno, en que haya garantías de que la
República vendrá á ser al fin gobierno de todos y para todos. Que
entre tanto, los Jefes superiores quedarán radicados en una ciudad
del Istmo, bajo palabra de honor de no intentar acto alguno hostil
contra la Revolución mientras el canje no se realice, ó se concluya
la paz, según el caso. Que las espadas de los Jefes y Oficiales del
Ejército les serán restituidas el día en que se consume el canje ó
se pacte la paz nacional.
(e) Que los enfermos y heridos tendrán de su parte la misma
solicitud é interés que sus propios compañeros y subordinados.
(f) Que las tropas que no quieran incorporarse voluntariamente
en el Ejército Liberal serán sostenidas, en cuanto á subsistencia,
en la misma forma que los miembros activos de su Ejército.
(g) Que los Jefes y Oficiales conservarán sus bagajes, monturas
y equipajes.
(h) Que los Generales, con sus respectivos ordenanzas, quedarán
radicados en la ciudad de Penonomé, y los demás miembros del
Ejército serán alojados en Santiago ó en algunas de las poblaciones
circunvecinas, habida consideración á circunstancias de higiene, de
provisiones, etc.
(i) Que su Ejército no ocupará la plaza de Aguadulce sino
después de la salida de los miembros del Ejército que acepta la
capitulación.
(j) Que para asuntos de orden y seguridad los miembros del
Ejército capitulado estarán sometidos á las disposiciones de un
reglamento de Policía militar.
(k) Que por respeto al Ejército vencido se prescinde de la
formalidad de la rendición de las armas por el mismo Ejército, y
que constituye una Comisión para el recibo del material de guerra y
para señalar el alojamiento de los cuerpos que vayan entregando
dicho material. Esa Comisión queda compuesta del General Paulo E.
Bustamante, Sub-Jefe de Estado Mayor Generalísimo del Ejército
Unido, del General Manuel Quintero V., Gobernador del Departamento
y del General Ramón Buendía, Comandante General de la Cuarta
División del Ejército, todos ellos con sus cuerpos de Ayudantes y
ordenanzas.
Artículo 3° El Director de la Guerra declara: que con verdadero
dolor no otorga una capitulación más amplia á quienes se han
mostrado dignos de las mayores consideraciones; que á seguir los
impulsos de sus sentimientos les otorgaría amplia é ilimitada
libertad á los miembros del Ejército vencido; pero que, debiendo
atender á necesidades militares de una campana de tres años,
emprendida para rehabilitar al Liberalismo en la condición civil y
política que le corresponde por ley de vida y a fuero de República,
los prisioneros actuales son rescate doloroso, pero obligado, de
miles de copartidarios que se hallan en poder del enemigo que
combate.
Artículo 4° Los Generales Gómez y Moreno, por su parte, declaran
en nombre del General Morales Berti y del Ejército que él comanda:
que aceptan con reconocimiento las expresiones honrosas contenidas
en este documento; que se someten á la capitulación impuesta en
fuerza del absoluto agotamiento de víveres y de la convicción de no
poder recibir oportunamente refuerzo, que han estado esperando.
Para constancia se firman dos ejemplares de esta diligencia, por
los que en ella han intervenido.
B. Herrera.-Luis María Gómez.-Luis R.
Moreno.
COMBATE NAVAL.
República de Colombia.-Departamento
de Panamá- Ejército Unido.- Comandancia del Crucero "Almirante
Padilla."
Golfo de Parita, Julio 31 de 1902.
Señor General Don Benjamín Herrera, Director de la Guerra en el
Cauca y en Panamá.-S. M.
Tengo el honor de daros parte del combate naval librado ayer á la
7° 57' latitud N. y 80° 10' 39" latitud O. (Meridiano Greenwich,) y
que dio por resultado la captura de Cañonera "Boyacá" y la
Gasolina "Campo Serrano."
El 29 á las 8 P. M. entramos al Golfo de Panamá; di orden de
permanecer al pairo y de disminuir el andar del Crucero hasta las 2
A. M. del día 30, hora en que se limpiaron tubos y fuegos y se
levantó presión conveniente. A las 4 A. M. tomamos rumbo á la
bocana de Aguadulce. A las 5 divisamos frente á la de Chitré, la
flotilla enemiga, compuesta de la Cañonera "Boyacá," el
''Chucuito" y la Gasolina "Campo Serrano" pusimos
proa hacia ella, procurando siempre, como lo conseguimos, cortarle
el paso á la bocana de Aguadulce: al apercibirse el enemigo de
nuestra actitud, tomó dirección S.O.; seguimos en su persecución y
a una distancia de 3.500 metros rompimos fuegos con el cañón de
proa sobre la "Boyacá," haciendo abstracción del
"Chucuito," el cual, como en los combates
anteriores, tuvo la precaución de ponerse en salvo sin haber hecho
siquiera acto de presencia.
A las 8. 30 A. M. la "Boyacá," con el fin de
quedar más expedita para huir, solfeó la Gasolina, que llevaba á
remolque: esta fue tomada por nosotros y despachada con el
Comandante Jorge T. Lozano, para Chitré, en donde quedará á
cubierta de todo riesgo.
Pronto nos apercibimos de que la "Boyacá", lejos de
aprestarse para un combate franco avivaba los fuegos de sus
calderas tomando rumbo á algún punto de salvación. A las 9, después
de hora y media de continuo cañoneo con las piezas de proa, popa y
las de estribor, contestados por ella, vimos isar en los palos de
proa y popa, banderas blancas: inmediatamente y como corresponde á
combatientes de honor, ordené suspender los fuegos y tomé
providencias para salvar las tropas enemigas que conducía, cuya
suerte, como era natural, me preocupaba.
A las 9 y 30 mandé al Mayor Octavio García, mi Secretario, con
el Teniente Javier Lone, con el objeto de que el primero, se
entendiera con los Jefes enemigos, los enviara á bordo de este
Crucero y tomara posesión de la Cañonera. Acto continuo despaché
con el mismo objeto al Comandante de Artillería Coronel José Félix
Mata, al Mayor Francisco Burgos y al Mayor Joaquín Buenaventura,
Ayudantes de esta Comandancia, con 20 hombres de la guarnición.
Todos llegaron felizmente á la, "Boyacá" y procedieron
con acierto á dar cumplimiento á mis órdenes, quedando de hecho
posesionados del barco en el cual se vio flamear el pabellón
rojo.
En esta memorable acción naval cayeron en nuestro poder, los dos
barcos mencionados "Boyacá" y "Gasolina", con
todos sus empleados; 3 Generales, 5 Coroneles, 3 Tenientes
Coroneles, 6 Sargentos Mayores, 65 Oficiales y 250 individuos de
tropa; 4 cañones de marina bien dotados, 350 rifles, 50,000
cápsulas, 25 espadas, 21 revólvers, 270 bayonetas, 6 cornetas,
cajas de guerra, 6 binóculos, 8 toldas de campaña, 15 monturas,
equipo y provisiones de boca.
Todos los Jefes y Oficiales enemigos permanecen á bordo de este
Crucero y de la Cañonera "Boyacá", en calidad de presos:
los individuos de tropa fueron despachados para Las Tablas, al Jefe
de la plaza.
La conducta observada por los retenes y demás moradores de
Mensabé y campos vecinos, quiénes apercibidos del combate volaron á
prestar su contingente, que fue de gran valía, es digna de aplauso.
Y muy efusivo lo merece el comportamiento valeroso de todos los
empleados del Crucero "Almirante Padilla" quienes una vez
más han sabido honrar y poner muy alto el pabellón liberal y el
glorioso nombre de la nave.
Soy del Señor Director, con todo respeto, muy atento y S. S.
Rafael Santos V.
LISTA DE LOS JEFES Y OFICIALES
CAPTURADOS EN LA CAÑONERA "BOYACA " EN EL COMBATE
NAVAL DEL 30 DE JULIO, FRENTE A MENSABE.
Generales.-Estanislao Henao U., Alejandro Ortiz, Ernerto
Ferrero, Coroneles:-Juan Filostran (artillero), Juan V. Buitrago,
Cesario Ocampo, Juan A. Trujillo, Juan Flostarl. Tenientes
Coroneles:-Arturo Villarreal (artillero). Rafael Jiménez, Luis E.
Villegas. Sargentos Mayores:-Emilio Echeverría Jesús María Ocampo,
Alfonso Villegas, Polidoro Londoño, Santiago Aristisabal, Arabí
Caldas. Capitanes:-José A. Avendaño, Eugenio A. Gómez, Eleazar
Orosco, Emilio Uribe R., Francisco Duque, José M. Velasquez,
Lorenzo Montoya, Enrique Jaramillo, Heraclio Duque, Jesús M. Uribe,
Daniel Vélez, Campo Elias Herrera, Miguel Rosero, Alberto Trigollen
(artillero), Enrique Gómez, Ricardo Ochoa. Tenientes:-Gabriel
Barrero, Pedro Hernández, Luis Obando, Próspero Quintero, Carlos
Dávila, Félix M. González, Rafael López, Elbano Villarreal,
Emiliano Angel, Antonio J. Tobar, Antonio M. Alvarez, Juan de la
Cruz Ospina, Rafael Hincapié, Félix Villa, Joaquín Zapata, Rafael
García, Carlos Trujillo, Pastor Marín, Marcos A Giraldo.
Subtenientes:-Roberto Ospina, Francisco Contreras, Rafael Reyes,
Jesús M. Torres, Elíseo Gómez, Jesús A. Ríos, José Serrano,
Gerónimo Trujillo, Alfonso Trujillo, Lucrecio Saldarriaga, Ruperto
Ayala, Luis F. Ospina, Agobardo Argel, David Ocampo, Miguel
Londoño, Luis Olivares, Pablo Daufire, Sinforeano Pelaez, Santiago
Ramírez, Alejandro Robles, Clímaco Atortua, José A. Suárez, Eduardo
Rojas, Tomás Jaramillo, José Rojas, Emilio Gómez, Pablo
Martínez.
Doscientos cincuenta individuos de tropa. A bordo del Crucero
"Almirante Padilla" en el Golfo de Parita, Julio 31 de 1902.
|R. SANTOS V.
Octavio
García,-Secretario.
NOTA:-A la lista anterior, de 333 prisioneros fuera de empleados
y tripulación de los buques, debe agregarse la de los que el
Padilla hizo presa en el combate del 24 de Junio con el Chucuito,
en el Golfo de Parita y en el velero San Atanasio en el cual cayó
preso todo el Batallón Colombia con su Jefe á la cabeza.
R. SANTOS
DATO DEL PERSONAL DE LA FUERZA DEL
GOBIERNO QUE SOSTUVO EL SITIO DE AGUADULCE.
EN LAS TRINCHERAS.
| |
Jefes |
Oficiales |
Tropa |
| Cuartel general |
18 |
16 |
5 |
| Compañía de Colombia |
1 |
3 |
32 |
| Batallón Granaderos |
2 |
15 |
162 |
| Batallón 5° de Cali |
2 |
22 |
160 |
| Batallón Holguín |
2 |
17 |
154 |
| Batallón Magdalena |
1 |
12 |
94 |
| Batallón Sucre |
1 |
11 |
72 |
| Batallón Tenerife |
2 |
16 |
116 |
| Batallón Bomboná |
2 |
13 |
141 |
| Batallón Cúcuta |
4 |
26 |
807 |
| Batallón Casabianca |
2 |
13 |
51 |
| Batallón Gramalote |
1 |
16 |
97 |
| Batallón Salazar |
1 |
16 |
84 |
| Estado mayor división Próspero Pinzón |
1 |
3 |
3 |
| Batallón Henao |
2 |
17 |
103 |
| Batallón Estrada |
1 |
9 |
58 |
| Piquete Volante |
1 |
13 |
-- |
| Suman |
44 |
239 |
1,440 |
EN LOS HOSPITALES.
| |
Jefes |
Oficiales |
Tropa |
| Cuartel general |
3 |
4 |
- |
| Compañía de Colombia |
- |
- |
7 |
| Batallón Granaderos |
- |
3 |
31 |
| Batallón 5° de Cali |
- |
7 |
30 |
| Batallón Holguín |
- |
2 |
26 |
| Batallón Magdalena |
1 |
5 |
38 |
| Batallón Sucre |
2 |
2 |
99 |
| Batallón Tenerife |
- |
2 |
42 |
| Batallón Bomboná |
- |
3 |
36 |
| Batallón Cúcuta |
- |
8 |
35 |
| Batallón Casabianca |
- |
9 |
42 |
| Batallón Gramalote |
1 |
5 |
23 |
| Batallón Salazar |
1 |
5 |
11 |
| Estado mayor división Próspero Pinzón |
1 |
- |
- |
| Batallón Henao |
- |
2 |
6 |
| Batallón Estrada |
- |
1 |
16 |
| Piquete Volante |
- |
10 |
1 |
| Suman los enfermos |
9 |
32 |
383 |
RESUMEN
| |
Jefes |
Oficiales |
Tropa |
| En las trincheras |
44 |
239 |
1,440 |
| En los hospitales
|
(9)
|
9 |
62 |
383 |
| Suman |
53 |
301 |
1,823 |
| Muertos de bala, heridos, muertos por varias enfermedades y
desertores |
5 |
29 |
438 |
| Quedan |
48 |
272 |
1,395 |
El General Jefe-
|Francisco de P. Castro.
NOTA-Este último fue el personal que capituló en Aguadulce
después de veintinueve días y veintinueve noches de desesperada
lucha y de un servicio riguroso que empeoro la salud y acabó con la
vida de gran parte de aquella resignada tropa, á la que hicieron
más daño las enfermedades y la falta de asistencia que el plomo
enemigo. Casi la mitad de tal fuerza quedó postrada en los
hospitales y casas particulares por hallarse unos con fiebres,
otros con disentería y la generalidad con hinchazones en todo el
cuerpo y especialmente en las piernas.
Aquel Ejército de héroes vino á convertirse en un grupo
desfalleciente que inspiraba lástima al mismo adversario.
Luis Morales Berti.
ORDEN GENERAL,
|del Ejército Expedicionario para hoy 27 de Agosto de 1902,
EN AGUADULCE.
SERVICIO
Art°. 72.-El Señor General Comandante en Jefe ha tenido á bien
dirigir al suscrito la nota que á continuación se inserta para que
el Ejército sepa cual es nuestra verdadera situación y cuales los
sentimientos que animan á sus Jefes:
"República de Colombia.-Departamento de
Panamá.-Comandancia en Jefe del Ejército Expedicionario.-N°.
132,-Aguadulce, Agosto 27 de 1902.-Señor Jefe de Estado Mayor
General.-Presente. Después de tres años de encarnizada lucha en que
las Divisiones que componen este Ejército, han vencido siempre á
sus adversarios en campo abierto, la Providencia, feliz en sus
designios, ha querido probar una vez más el temple de éstas,
sometiéndolas á una prueba dolorosa, como es la de ceder, aunque
con honra, sus armas al Ejército enemigo. El partido conservador es
grande y poderoso. Pequeños descalabros podrán retardar pero no
impedir su inevitable triunfo, del mismo modo que sus sostenedores
sufriremos resignados las penalidades que nos amenazan, convencidos
de que nuestra causa, que es la causa de Dios y de la Justicia, no
perderá el vigor de su fuerza, ni el orgullo de su propia grandeza.
La actual situación no nos abate. El suscrito Comandante en Jefe
reconoce el valor, patriotismo y fe de todos sus subalternos; ellos
deben saber que á este paso lo obligan terribles y bien conocidas
circunstancias. El tiempo dirá quienes son los responsables, y la
historia se encargará de castigarlos. La defensa de Aguadulce,
sublime y heroica, es una honrosa página para nuestro partido,
escrita con la sangre de más de un centenar de víctimas cuya
memoria no olvidaremos los que sobrevivimos. Que esa sangre queme
la frente de los promotores de revoluciones y al propio tiempo
fertilice el suelo de la Patria, desgarrada hoy por sus malos
hijos.-Dios os guarde.-El comandante en Jefe.-
|Luis Morales
Berti."
El General Jefe,-
|Francisco de P. Castro.
DOCUMENTOS VARIOS.
EL SUSCRITO MEDICO DE LA DIVISION "CARLOS ALBAN,"
CERTIFICA;
Que en ejercicio de sus funciones desembarcó en Antón, con la
División á que pertenece, en las primeros días de Junio del
corriente año;
Que en aquel lugar encontró al General Morales Berti con su
fuerza, toda ella en muy mal estado de salud y careciendo de Médico
y de medicinas, pues el Doctor Calvo que lo acompañaba también
estaba enfermo:
Que en el acto ofreció al General Morales Berti sus servicios y
puso á sus órdenes las pocas medicinas que traía:
Que en el camino de Antón á este lugar murieron algunos soldados
y el resto llegó en un estado deplorable:
Que conceptúa que tales enfermedades fueron contraidas durante
la estadía de tal fuerza en Colón y otros lugares malsanos:
Que han muerto en esta población más de
|cuatrocientos
individuos del Ejército á consecuencia de tales enfermedades y que
los Batallones que más han sufrido son de la fuerza de Santander,
especialmente Gramalote, Salazar y Cúcuta:
Que de la fuerza con la cual se sostuvo esta plaza durante
veintinueve dias habría
|cerca de la mitad en muy mal estado
de salud.
Dado en Aguadulce, á 7 de Setiembre de 1902, por petición del
General Morales Berti y para el uso que le convenga.
Emiliano Ponce J.
Los suscritos, nombrados por el Jefe
Civil y Militar del Departamento, Médicos de la fuerza que comandan
los señores Generales Luis Morales Berti y Francisco de P. Castro.
Certificamos:
Que llegamos á esta plaza el 22 de Julio pasado ó sea siete dias
antes de ser atacada por las fuerzas revolucionarias;
Que en este corto tiempo apenas pudimos darnos cuenta y recetar
cerca de cuatrocientos enfermos;
Que nos consta que de la tropa que cubría los atrincheramientos
en defensa de la plaza había casi la mitad en muy mal estado de
salud;
Que fueron insuficientes las medicinas traídas de Panamá,
habiéndose agotado muy pronto las más necesarias; siendo las
enfermedades reinantes las fiebres palúdicas en todas sus formas,
la disenteria y la caquexia palúdica consecuencias de las
fiebres.
Dado en Aguadulce, á 7 de Setiembre de 190s á petición del señor
General Morales Berti y para el uso que pueda convenirle.
Francisco Cruz.-Antonio C.
Merlano.-Pedro J. Cabarcas.
Panamá, Agosto 7 de 1902.
General Morales Berti.
Mi querido General y amigo:
Desde el 5 de los corrientes regresé de los Estados unidos dejando
comprado un buen buque de guerra que en breve estará aquí en el
Pacifico con el Crucero de 2a clase comprado en Europa al mismo
tiempo que el Bashir, que ya está recorriendo con el Pinzón desde
Colón basta la Goagira.
A Colon llegaron antier 1,200 nombres de la División Pacho
Negro, cuyo resto llegará mañana, y en Barranquilla están para
embarcarse seis Divisiones del Ejército del General González
Valencia, que trae 7,000 hombres. Del lunes al martes próximos debe
desembarcar, procedente de Buenaventura, en David, el General Lucio
Velasco con 2,000 caucanos. Con todo este Ejército se dará ahora si
el ataque formidable y decisivo, sin tener que preocuparnos por
Panamá y Colón, plazas que tengo bien defendidas
Mucho he sentido todos sus contratiempos, y créame que mi
corazón y mi pensamiento no se han separado de usted ni de su
valeroso Ejército un solo infante. Reciban usted y todos esos
héroes suyos un abrazo de su afectísimo,
Pompilio Gutierrez.
------------Esta carta fue escrita ya formalizado el Sitio y no
pudo llegar a su destino oportunamente.
Panamá, Agosto 27 de 1902
Señores Generales Luis Morales Berti, Luis M. Gómez
&
|a
Aguadulce.
Estimados amigos.
Envíoles un abrazo muy cordial y les participo que el General
Gutiérrez y yo estamos haciendo cuanto es posible por
auxiliarlos.
Del interior vienen tres mil hombres que ya empezaron á llegar á
Colón y de California sale, antes de dos días un magnífico buque de
guerra bien artillado y dirigido por marinos americanos con
artilleros de la misma nacionalidad, de reconocida competencia. Con
todos estos elementos caeremos sobre el enemigo á más tardar dentro
de quince días, de manera que si ustedes logran sostenerse allí por
este tiempo, allí le daremos á la Revolución el golpe de muerte. No
tengo palabras para expresarles mi ansiedad y el profundo pesar que
me causa no haber podido prestarles antes algún apoyo á ustedes que
tan heroicamente se están comportando allí. La Patria no tendrá
coronas dignas de luchadores tan abnegados y valerosos como
ustedes.
El Padilla ha estado en Corinto buscando carbón y municiones.
Viene el General González Valencia. El portador les informará
verbalmente lo que pasa por acá.
Amigo afectísimo
|Victor M. Salazar
DIRECCION DE LA GUERRA.
EN EL CAUCA Y EN PANAMA.
|Privado-Pocrí, Setiembre 30 de 1902.
Señor General Luis Morales Berti.-David.
Estimado General.
Ha conocido usted el personal de Jefes y la Oficialidad del
Ejército Unido que está á mis órdenes para que con la honradez que
lo distingue, con aquella amplia honradez que no sólo paga lo que
debe sino que respeta en los demás la integridad del honor como
cosa aún más sagrada é intocable que el peculio, pueda certificar
como este Ejército, por la calidad de su personal y por la rigidez
de su moral, no puede ser calificado de agrupación filibustera con
que, entre otras amenidades, lo obsequian quienes tienen interés en
avivar el fuego de ese horno de pasiones que impiden la
conciliación en la familia colombiana. La exposición de usted
allana los caminos de una inteligencia, por que la autoridad moral,
que le da su honradez, borra el agravio de espíritus aviesos.
Que la Nación sepa que se entiende con colombianos, no con
aventureros, y el conflicto pierde de intensidad, desde el momento
en que preside la justicia. Tiempo y ocasión vendrán en que se hará
público, que los elementos que he traído del extrangero han sido
adquiridos en forma la más correcta y digna.
Comprometo mi honor y comprometo mi vida al asegurar, como
aseguro, del modo más sincero, que ni el Partido Liberal, como
entidad, ni sus Jefes principales, tienen con nadie compromisos de
ningún orden que quiten al suelo patrio una sola de sus arenas, á
la soberanía Nacional ninguno de sus atributos, ni que infieran
agravios á la Patria dignidad sino que exaltan y abrillantan la
blancura de su pureza.
Hemos sido tratados por pauses respetables como Partido
militante: eso, en Justicia y en Derecho universales, es impecable
por nuestra parte y por la de ellos es legítimo y humanitario.
Soy de usted muy atento servidor y compatriota,-
|B.
Herrera.
David, Octubre 23 de 1902.
SEÑOR GENERAL DON BENJAMIN HERRERA.-
|Pocrí.
Muy estimado General.
Con algún retardo he recibido su apreciable de 30 del pasado y á
ella me refiero.
Excusará usted que, con la franqueza que me es peculiar,
demuestre la imposibilidad en que estoy para emitir, atendidas las
circunstancias, concepto alguno respecto al Ejército de usted.
Radicado en esta ciudad, de orden de usted en compañía de los
Generales Gómez, Calderón y Pérez F., he sido como estos, objeto de
manifestaciones personales bien obligantes; pero me considero sin
la libertad absoluta para lanzar opiniones, y antes bien creo de mi
deber callar en estos momentos en que usted y sus compañeros
sostienen guerra abierta contra las doctrinas que profeso y contra
el Gobierno que he defendido.
El concepto que usted me pide, sería sin duda tachado, bien que
lo emita favorable ó adverso: si lo primero, se diría que fue
arrancado por medio de la fuerza y esto nos dañaría á ambos; y si
lo segundo, se creería que lo motivaba el profundo rencor del Jefe
vencido en Aguadulce. En uno y otro caso, mi exposición no vendría
á tener la fuerza moral que usted le da, ni allanaría los caminos
de una inteligencia, que deseo ardientemente como término á tantas
fatigas.
Creo que usted encontrará razonable este proceder, mucho más si
se figura mi actual situación de ánimo, cuando, no han faltado
quienes me lancen frases ofensivas, ignorando acaso, que sólo
después de 29 días de desesperada resistencia, cuando no contaba ni
con mil hombres hábiles en la línea de batalla, y únicamente
confiado en la respetabilidad de la palabra de usted, me vi
obligado á capitular y no á "rendirme á discreción", como con
dañada intención se ha dicho. Siempre mortifican los conceptos
hirientes aunque se tenga la seguridad del cumplimiento del
deber!
Deseo como el que más, verdadera conciliación en la familia
colombiana, y es dé lamentarse que en estos momentos, cuando el
País espera con ansia la terminación de la guerra, surjan
inconvenientes que retarden ó impidan un avenimiento que devuelva á
Colombia la tranquilidad perdida, y á la agricultura y al comercio
miles de brazos. La paz es necesaria para nuestra Patria como el
único remedio que puede salvarla del desastre final. -Son los que
pueden procurarla los llamados á salvar escollos y dificultades que
corten el mal que ya llega á su mayor intensidad.- El país
bendecirá á quien dé notación en tal sentido, del mismo modo que el
paciente besa con gratitud la mano del médico que lo levanta del
lecho del dolor.
Es esta mi opinión respecto á la paz. Para todo lo que con ella
se relacione estoy á sus órdenes. La deseo, no por mi actual
situación en que pueda creerse que me preocupan ó asaltan temores
de cualquier naturaleza, sino que la juzgo como paso ineludible de
conveniencia nacional. Esa misma opinión expresaré si puede
efectuarse el canje y regreso pronto á mi campamento.
Aprovecho esta ocasión para manifestar mis sentimientos de
profunda gratitud por las atenciones personales recibidas de usted
y de sus Jefes subalternos ó agentes recomendados, durante el
tiempo transcurrido desde el 27 de Agosto hasta hoy; de igual modo
que, para presentarle mi verdadero reconocimiento por las justas y
honrosas alusiones que tanto pública como privadamente, han hecho
usted y sus compañeros respecto de mi distinguido Jefe y buen amigo
General González Valencia. Soy de usted afectísimo seguro servidor
y compatriota,
Luis Morales Berti.
MANIFESTACION
Panamá, 25 de Diciembre de 1902.
SEÑOR GENERAL LUIS MORALES BERTI
RESPETADO GENERAL.
Fuimos vuestros subalternos en el memorable "Sitio de
Aguadulce", y creemos de nuestro deber manifestaros espontáneamente
que aquella jornada de dolor, implica para vos, la más hermosa de
vuestras glorias militares.
Con 1,440 hombres que de aquel Ejército pudisteis colocar en la
línea de batalla, resististeis ventinueve días á un enemigo tres
veces superior en número y con una artillería de efectos
"terribles para imaginados, mucho más para sentidos",
según la expresión del Jefe liberal hasta impedirse á éste su
operación de adueñarse del Istmo. Efectuasteis después una
capitulación que si no se cumplió por parte del General Benjamín
Herrera, no es vuestra la culpa. Esa es siempre la conducta del
liberalismo!
Regresad á vuestro hogar satisfecho de haber cumplido vuestro
deber como verdadero patriota contad con el aprecio de vuestros
amigos y subalternos.
El General, Jefe de Estado Mayor General,
FRANCISCO DE CASTRO.
El General, 1er. Ayudante General,
CUPERTINO RIVEROS
El Coronel, 1er Jefe del Batallón "Holguin" Pablo J. Monroy.-EI
2° Jefe del Batallón "Holguín" Carlos A. Patiño L.-El
Coronel 1er Jefe del Batallón "5° de Cali", Napoleón
Estrada.-El Coronel 1er Jefe del Batallón "Sucre
", Luis J. VaIencia.-El Teniente Coronel, 2° Jefe del
Batallón "Sucre" Rafael Betancourt,-El 2° Jefe del Batallón
"Granaderos", Salvador Monsalve.-El Coronel 1er Jefe del
Batallón "Henao", Jesús M. Botero.-El Coronel 1er
Jefe del Batallón "Estrada" J. Ignacio Naranjo O.-El
Teniente Coronel, encargado de la Artillería, Mario A. Ramírez.-El
Coronel, Ayudante General Eleazar Guerrero.-El Coronel, Cesáreo
Campo.-El Sargento Mayor Proveedor, Jesús A. Correa.-El Médico de
la División "Alban", Emiliano Ponce J.
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(1)
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El General Herrera ha dicho que la
captura de la Boyacá lo decidió á suspender sus soberbias é
incesantes cargas contra nuestras trincheras y á ordenar el sitio
formal pues era claro que habríamos de sucumbir por la escases de
víveres y sin riesgo de ser auxiliados.
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(2)
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Se nos anunció su llegada para el 5
de Agosto.
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(3)
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En Panamá y Colón se hallaban
aunque diezmadas por las enfermedades, las Divisiones de los
Generales Floro Moreno y Nepomuceno Gutiérrez y la División Giraldo
venidas del interior de la República hacia algunos meses. Se
advierte que la distancia que media entre Panamá y Aguadulce es de
30 leguas.
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(4)
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La captura, del velero "San
Atanasio"con parte del Batallón Colombia
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(5)
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Del Batallón Gramalote solamente
habían muerto 70 individuos.
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(6)
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Jaramillo estaba en San Carlos
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(7)
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La captura de la Boyacá el día
20
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(8)
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Las cartas de este señor
Villarreal, junto con la del General Ortiz, fueron en el acto
publicadas en hoja suelta por el General Herrera y uno de los
parlamentarios introdujo varios ejemplares a nuestro
campamento.
MORALES BERTI.
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(9)
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En Colon había quedado además un número crecido de enfermos de
la fuerza de Santander.
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