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En 27 de marzo de 1717 eligieron por provisor al doctor don José Valero, y al doctor don Francisco Floriano se presentó al rey para que se anulase la elección por causa de que el elegido no era graduado en cánones y el doctor Floriano sí. El cabildo eclesiástico ocurrió a la audiencia mientras lo hacía el rey, nombrando ínterin al doctor don francisco Flórez de Acuña, canónigo doctoral.  La audiencia conminó al cabildo eclesiástico con la multa de doce mil pesos, por 1a, 2a y 3a vez y | aunque el cabildo suplicó de la multa la audiencia reiteró lo proveído y conminado. Entonces el cabildo eclesiástico declaró por incursos en la excomunión de la bula de la cena a la audiencia, y se declaró entredicho. Los oidores entonces mandaron cercar la iglesia y casa del tesorero para que entregase la multa, sacándole todos sus bienes hasta dejar vacía la casa. Los señores del cabildo secular se empeñaron con el eclesiástico para que se adoptase algún medio, y el que hallaron fue elegir provisionalmente al canónigo doctor don Nicolás de Vergara y Dávila, penitenciario entonces.  Los oidores se presentaron pidiendo la absolución, la que les fue concedida y levantado el entredicho. Los canónigos se presentaron al rey y él pidió todo lo actuado para en vista deliberar.

El 17 de diciembre de 1717 recibió poder el señor deán doctor don Carlos Bernaola y Carvajal para recibirse y tomar posesión del gobierno del arzobispado, por muerte del ilustrísimo señor don fray Francisco Rincón, presidente, gobernador y capitán general, siendo chantre el doctor don Francisco Ramírez Floriano; maestrescuela, doctor don Pedro Urretabizque; tesorero, doctor don Francisco Mendigaña y Armendáriz; doctoral, doctor don Francisco Flórez Acuña; doctor don Francisco de Ospina Maldonado y Acuña; canónigo más antiguo doctor don Francisco Berbegal Haza de Lazana; canónigo doctor don Nicolás Alejo de Tapia Briceño; racioneros: doctor don Martín de la Barrera y don José Valero Tobar y Buendía.

|Se ha equivocado arriba.—El gobierno que tomó el deán fue por el ilustrísimo señor don fray Francisco Rincón, por muerte del ilustrísimo señor don fray Francisco Cosio y Otero.   En el recibimiento  de dicho deán hubo mucha plata botada.

El año de 1774 tomó posesión del trono de Francia Luis XVI, en medio de la mayor efervescencia de los planetas.

El 21 de enero de 1791 guillotinaron en Francia a Luis XVI, su misma nación.

El año de 1775 expidió el rey cédula sobre reprender a los ministros y oidores sobre el atropellamiento que le hicieron a un sujeto por orden del gobernador de la provincia, después de haber publicado bando para que todos los que tuviesen bienes de los padres jesuitas los entregasen bajo de rigurosas penas; y este sujeto, por no haber cumplido con el bando al segundo día, lo prendieron, y amarrado lo metieron en un calabozo y lo sentenciaron  a muerte, y lo mismo hicieron con la mujer, que no le valió estar embarazada, y dos hilos chiquitos; les embargaron y quitaron cuanto tenían, lo metieron en capilla para ajusticiarlo, y el señor arzobispo se interesó de tal suerte, que consiguió el favorecerle la vida. Su nombre se calla porque conviene.

El 24 de septiembre de 1748 consagró la iglesia de Sari Agustín al ilustrísimo señor don Felipe de Azúa, y padre prior fray Antonio Cruz se obligó, a su nombre y el de sus sucesores, el mantener 25 religiosos sacerdotes hasta el fin del mundo, y 40 ministros coristas, novicios y legos.

El año de 1749, a 1° de mayo, se recibió de mayordomo y tesorero de la Capilla del Sagrario el señor don Francisco Antonio Vergara y Azcárate.

El 23 de junio de 1749 se mandó real cédula para que se digan tres misas por los difuntos el día del aniversario, por concesión del papa Benedicto XIII, expedida la bula en 26 de agosto de 1748.

Don Martín de Saavedra y Guzmán fue presidente de Santa Fe el año de 1754. | 4

El año de 1782 era provisor el señor doctor don José Carrión y Marfil, que después fue obispo.

El 26 de mayo de 1786 a quemó el palacio del virrey, el cual al presente era el señor Góngora, arzobispo y virrey, y estaba en Cartagena, y duró el fuego doce días. El no haber gente en el palacio era | por causa de que se habla vencido algo con el terremoto del día 12 de julio del año pasado de 1785.

El año de 1789 vino noticia de que venia por virrey el excelentísimo señor don José Ezpeleta. Aunque aquí se aguardaba al señor Gil y Lemus, siendo Ezpeleta gobernador de La Habana. | 5   Alcaldes de este año: don Jorge Lozano y don Antonio Nariño.

El año de 1781 donó el señor arzobispo don Antonio Caballero y Góngora la silla de manos en que sale su majestad, dotándola en $ 12.000.

A 10 de junio de 1791 se echó bando para la nueva moneda con el busto de Carlos IV.

En diciembre de 1791 se estrenó el cuartel de artillería con una famosa representación, a costa de la oficialidad.

El 9 de febrero de 91 murió don José  Ferrer, regente de esta real audiencia, muy limosnero, y dejó para pobres $ 1.000, y el oidor Inclán, que fue el albacea, los repartió entre sus compañeros por partes iguales, y | por esto le compusieron una oda que corre impresa en el |Diario Político número IV.

El año de 1795, a 6 de enero, se recibieron en el convento de La Enseñanza 12 monjas, dotadas por el señor arzobispo don Baltasar Jaime Compañón, y él mismo les dio el hábito a todas, con mucha solemnidad y ser día del santo del dicho arzobispo.

Martes 3 de junio de 1795, murió el señor canónigo doctor don Joaquín Eduardo Pedreros, que fue catedrático de leyes del Colegio de San Bartolomé, abogado de esta real audiencia, cura de la ciudad de Tunja y otros pueblos racionero de la iglesia catedral de Cuenca, canónigo doctoral de esta santa iglesia y electo maestrescuela de la iglesia de San Cristóbal de Habana. Fue visitador general de toda la diócesis y al presente revisor y vicario general muy sabio, aunque de cuerpo pequeño; caritativo con los pobres y hombre consumado en las ciencias y virtudes.

                            PROFECIA

Cuando los mil contarás
con los trescientos doblados
y cincuenta duplicados
con los nueve dieces más:
entonces tú lo verás,
mísera Francia, te espera,
la calamidad postrera
con su rey y su delfín
y con esto tendrá fin
su mayor gloria primera.

(Papel Periódico, número 198.— 26 de junio de 1796).

 

            OTRA AL ARBOL DE LA LIBERTAD

Si en la actual constitución
todo es tiranía y maldad,
árbol de la libertad,
¿cuáles, di, tus frutos son?
Oh numen de la razón
en vano es con tanto anhelo
pedirte alivio y consuelo.
iEa, pues! si ni árbol ni diosa
protegéis ninguna cosa
descended los dos al suelo

(Así sucedió con la entrada de los godos el día 6 de mayo de 1816).

El año de 1779 coronaron al patriarca señor San José, por la Santidad de Pío VI, en 19 de noviembre. | 6

El año de 1774 se hizo la repartición de los cuatro cuarteles y ocho barrios en esta ciudad, con sus correspondientes alcaldes, por orden del excelentísimo señor don Manuel Guirior, virrey, gobernador y capitán general de este Nuevo Reino de Granada.

|De lo que sucedió en esta parroquia de Fómeque el año de 1743.—“En 15 días del mes de agosto del año de 1743 vine yo el maestro fray José Trellera y Guiluz por cura de este pueblo de Nuestro Señor de la Limpia Concepción de Fómeque; y a los 18 días del mes de octubre del mismo año a las dos y media del día, día  viernes, comenzó por debajo de la tierra un ruido tan grande, que no se puede explicar su estruendo; ello parecía al oído el sonido de un río muy caudaloso; sonaba como fuego voraz que, a la batiente de aire, abrasa un monte; sonaba como los ecos que lleva el aire, como cuando se dispara un cañón de artillería; finalmente, era su estrépito tan confuso y sordo, que no tiene semejanza a quien poderlo asimilar. Y luego, incontinenti, se siguió un gran terremoto que duró el espacio de un minuto, que arrumo la iglesia de este pueblo en todo su cañón y la capilla mayor la trajo al suelo; la casa del convento, de tapia, se abrió divisiones por todas partes, y sacó cuasi su puerta principal de arriba a abajo; la casa de paja, además de estar dañada, se voltió la mayor parte, abriendo sus tejados y bahareques. Y luego repitió otro terremoto y dentro del espacio de un miserere repitió otro pequeño; y dentro de breve tiempo otro cuasi al tanto del primero, que acabó de echar a tierra la capilla mayor, quedando sus tapias cuartiadas y todo terciado y rajado, y así el más resto de la iglesia. A poco repitió otro temblor y cayó el campanario, y una campana que tenía fue a parar al pie de una tapia del lado de la plaza, al otro lado del altozano. Por todas partes cayeron pedazos de los alares de unos y otros, y la mayor parte de sus tejas cayeron al suelo y las demás quedaron en el techo, unas en montón y otras esparcidas; y, finalmente, todas las tirantas de la iglesia quedaron dislocadas y todo el enmaderado. y al caer el bautisterio y sacristía; pasado este terremoto, luego, en un | breve espacio, acometió otro, pequeño, y pasado este, dentro de un cuarto de hora, vino otro al tanto del primero, y cada uno de los terremotos grandes duraba el espacio de un miserere, y más otros terremotos sucedieron después, pequeños, que lo afirmaron muchos hasta la tarde que, venida la gente, se sacaron las imágenes, y se halló la de Nuestra Señora, la original del altar mayor, intacta, sin la me­nor lesión sólo sí se le cayó la corona, aun estando con tornillos en la cabeza. Yo estoy por afirmar, si el susto no me engañó, que cuando se saco a la emperatriz de los cielos y tierra, siendo su rostro rozagante de la más especial encarnadura, a mí me pareció descolorida y como de cera blanca. Se sacó a nuestro Dios Sacramentado, y el tabernáculo no padeció ruina de consideración.  El altar del Santo Cristo crucificado se maltrató, Y una imagen de Nuestra Señora de la Concepción cayó y se quebró la cara y las manos, y otra de Santa Rita de Casia las manos y la nariz. El altar de Jesús Nazareno también se dañó, y la imagen de Jesús se quebró la cabeza, partiéndola por la parte del cerebro. Otras ruinas hubo de meros consideración; los demás altares e imágenes no peligraron; la lámpara sólo se le quebró la pera de abajo. Pusieron en una casa nueva del convento, que se hallaba vacía,  con la mayor decencia posible, a Jesús Sacramentado, a Maria Santísima y demás imágenes y estando ajustando el altar para la Virgen, como a las cuatro de la tarde, vino otro terremoto como el primero. Esta casa no se dañó sino en los empañetados. A la oración vino otro temblor pequeño, y detrás otro más grande, y a las siete de la noche otro más recio, y en todos el ruido primero, con más o menos estruendo; y de aquí se continuaron los terremotos, especialmente a las cinco de la mañana y de noche, por el espacio de más de un mes; pero el contar el número de ellos no puede saberse lo cierto, porque unos se sentían y otros no.  Los ríos crecieron con ímpetu, y los pozos rompieron bocas; la tierra por todas partes se abrió en el contorno de estos lugares, en unos más que en otros; los volcanes son incontables, y muchos taparon los caminos. Todo este tiempo hacían unos truenos sordos y no quedó casa de paja que no se dañara. En Guachavita cayó la cocina de Ventura Romero, y dentre sus peligros sacaron de ella a Juana de Torres, con un hijo suyo, pequeño. En Tibrote, estando la gente en una casa do desgranando maíz, arrancó la casa que la botó lejos, distante de las gentes, quedando ellas descubiertas y en la Sabana, pero no recibieron daño. Los volcanes taparon los caminos y varias gentes quedaron enterrados entre sus peñas. En Tengavitá un volcán tapó a una muchacha, hija de Patiño, con 16 reses y un perrito, habiendo sólo librádose una india y un buey. En Guachavita se abrió la tierra en el sitio en donde se hallaba Felipe Rubio, deserbando la caña, y entre tanto. . . sólo aquel espacio en donde él se | hallaba no se abrió, viéndose ya sorbido entre sus honduras. Cuente Cáqueza las ruinas de su iglesia, Ubaque las suyas, Choachí, Une y Chipaque las que padecieron, que solo cuento por mayor las de Fómeque.

«Desde el día 1 de noviembre, día viernes, se eclipsó la luna por espacio de tres horas, más o menos, en este pueblo; se hicieron rogativas y procesiones y se expuso Su Majestad descubierto un día entero. A los 18 de noviembre, porque se esperaba otro eclipse de sol, fueron muchas las calamidades, pero creo se cogió mucho fruto para Dios, pues se volvió cuaresma en haberse confesado toda la gente, y comulgado, y asistido frecuentemente a la misa y otras funciones religiosas; todo este tiempo y | juntamente se levantó la iglesia de paja que se halla al presente, con mucha brevedad. Sea Dios bendito para siempre, que por estos medios busca las almas, apartándolas de los peligros del alma y trayéndolas a su santo servicio. Esta relación hago para que se perpetúe su memoria, para escarmiento de los mortales y para que el celo de los santos curas mantengan el que todos los años, el 18 de octubre, se descubra Nuestro Amo y se le cante una misa solemne y hagan alguna plática, trayendo esta memoria tan funesta, para enmienda de los venideros. Y en fe de que lo que digo es cierto lo firmo.

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|Fray   José Trellera y Guiluz»

ARZOBISPOS

1573.    El ilustrísimo señor don fray Luis Zapata de Cárdenas, franciscano. | 7

1599. El ilustrísimo señor don Bartolomé Lobo Guerrero.

   1613. El ilustrísimo señor don Pedro Ordóñez y Flórez.

   1618. El ilustrísimo señor don Fernando Arias de Ugarte, natural de esta ciudad de   Santa Fe.

1627. El ilustrísimo señor don Julián de Cortázar.

1631. El ilustrísimo señor don Bernardino de Almansa (Hubo entredicho con el marqués de Sofraga, presidente de esta ciudad).

1635. El ilustrísimo señor don fray Cristóbal de Torres, dominicano.

1661. El ilustrísimo señor don Juan de Arguinao, dominicano.

1681. El ilustrísimo señor don Antonio Sanz Lozano.

1690. El ilustrísimo señor don fray Ignacio de Urbina, de la orden de San Jerónimo.

1706. El ilustrísimo señor don Francisco Cosio y Otero.

1718. El ilustrísimo señor don Francisco del Rincón.

1731. El ilustrísimo señor don Claudio Alvarez de Quiñones.

1739. El ilustrísimo señor don fray Juan Galavís, de la Premostratense.

1741. El ilustrísimo señor don Diego Fermín de Vergara, de la orden de San Agustín.

1745. El ilustrísimo señor don Pedro Azúa e Iturgoyen.

1754. El ilustrísimo señor don José Javier de Arauz.

1768. El ilustrísimo señor don Francisco Antonio Riva y Mazo.

1771. El ilustrísimo señor don fray Agustín Camacho y Rojas, dominicano.

1775. El ilustrísimo señor don Agustín de Alvarado.

1779. El ilustrísimo señor don Antonio Caballero y Góngora, arzobispo y virrey.

1791. El ilustrísimo señor don Baltasar Jaime Martínez Compañón.

1799. El ilustrísimo señor don fray Fernando Portillo y Torres, dominicano.

1805. Se confirmó por arzobispo de Santa Fe el ilustrísimo señor don Juan Bautista Sacristán, pero hasta el presente año de 1813 no ha venido, por causa de nuestra transformación política y no querer jurar este gobierno, libertad e independencia.

1816. En 5 de enero entró el ilustrísimo señor don Juan Bautista Sacristán, a los doce años de electo. A 11 del mismo consagró este señor al ilustrísimo señor don Rafael Lasso, en la iglesia de San Carlos, obispo de Mérida.

 
VIRREYES | 8

1719. El excelentísimo señor Jorge Villalonga conde de la Cueva, de la orden de San Juan, teniente general.

1740. El excelentísimo señor Sebastián de Eslava, señor de Eguillo, de la orden de Santiago, teniente general.

1749. El excelentísimo señor José Alfonso Pizarro, marqués del Villar, de la orden de San Juan, teniente general.

   1753. Xl excelentísimo señor José Sólis Pliquiet de Cardona, de la orden de Montesa, mariscal.

   1761. El excelentísimo señor  don Pedro Mesía de la Zerda, marqués de la Vega de Armijo y Bailío de la orden de San Juan y teniente general. Este virrey fue el que prendió  a los jesuitas, el día de San Ignacio, en la noche del año de 1767.

1773. El excelentísimo señor Manuel de Guirior | de la orden de San Juan, teniente general, casado.

1776. El excelentísimo señor Antonio Flórez comendador de Lopera, de la orden de Calatrava, teniente general casado.

1782. El excelentísimo señor Juan Pimienta. Murió a los tres días de haber entrado a esta ciudad, casado, y entró en su lugar el ilustrísimo señor don Antonio Caballero y Góngora, gran cruz de la real y distinguida orden de Carlos III.

1789. Él excelentísimo señor Francisco Gil y Lemus, de la orden de San Juan, teniente general. Duró tres meses y fue el que mandó retirar las milicias que se habían creado el año de 1782, por el coronel Cejudo y Berné, coronel del |Fijo de Cartagena, y Cejudo brigadier de los reales ejércitos.

1789. El excelentísimo señor José Ezpeleta, conde de Ezpeleta de Beire, de la orden de San Juan, teniente general, casado.

1797. El excelentísimo señor Pedro Mendinueta, gran cruz de la real y distinguida orden de Carlos III, de la orden de Santiago, casado.

1803. El excelentísimo señor Antonio Amar y Borbón, de la orden de Santiago, teniente general. Este virrey ha sido el último y el que fue depuesto el memorable día 20 de julio de 1810, en quien concluyó el gobierno de la tiranía española. Para saber por extenso todo, búsquese dicho año de 1810.  Era casado

 

ALCALDES

DE ALGUNOS QUE SE HA PODIDO SABER

1743 Ignacio Balén y Antonio Ortiz.

1744 Tomás Prieto y Antonio Fernández primos hermanos.

1745. José Velis y José Torrijos.

1746. Felipe de la Romana y Nicolás León, primos hermanos.

1747. Diego Tobar y José Malo.

1748. Agustín Ricaurte y Antonio Alvarez.

1749. Ignacio Santamaría y José Paniagua.

1750. Francisco de la Serna y | Juan Antonio Ramírez (Serna ya | había sido en el año de 10).

1751. José Mendibur y Alonso Vanegas, el que murió a los tres meses, y entró en su lugar José Salvador Herrera, y | dicho Mendibur lo había sido el año 27.

1752. Juan de Mora y Miguel Galvis.

1753. Francisco Santamaría y Jasé Miguel Cabrera.

1757. José Groot de Vargas y Francisco Moreno (Des­pués de los siguientes).

1759. Andrés Ortiz y N. Avila. Dicho Ortiz fue de gobernador al Chocó y lo mataron por robarle.

1779. Joaquín flórez y Francisco Camacho. Los alcaldes de barrio de este año: de las Nieves, Pedro Seco; de San Victorino, el señor Sandino; de Santa Bárbara, el señor Navarro; de La Catedral, Primo Groot, Jorge | | Casal, un tal Ricaurte, Pastor Castro y Bastidas.

1778. Nicolás Bernal y Mariano Chacón. Los confirmó el señor Flórez.

4        
Error.  Saavedra y Guzmán fue presidente del Nuevo Reino desde 1638 hasta 1644; en 1754 gobernaba el |Virreinato José Solís Folch de Cardona, duque de Montellano. | |
5        
También error: don Francisco Gil y Lemus fue virrey los primeros siete meses de 1786; el 31 de julio entregó el bastón de mando a Ezpeleta.
6         
Los documentos sobre la coronación de San José se encuentran en las páginas 89 y siguientes del libro |La capilla del Sagrario, de Bogotá, publicado por don Eladio Vergara en 1886.
7        
La Lista de arzobispos de Bogotá que trae el autor es incompleta: suprime a fray Juan de los Barrios y Toledo, que fue el primer arzopispo; no nombra a varios a quienes se les honró con la mitra y que no vinieron al Nuevo Reino y señala varias fechas erradas, que nos hemos permitido corregir. | |
8          
Esta cronología de gobernantes de la colonia también es deficiente, como la de los arzobispos.  No nombra Caballero a don Antonio de la Pedrosa y Guerrero, primer virrey del Nuevo Reino, quien erigió el virreinato en 1718; no dice que por informe de Villalonga se suprimió el virreinato en 1724, y que desde ese año hasta el de 1740 gobernaron los presidentes Antonio Manso Maldonado, Rafael de Eslava, Antonio González Manrique y su hermano Francisco González Manrique, quien entregó las riendas del gobierno al virrey don Sebastián de Eslava, y trae varias fechas inexactas, que también hemos corregido.

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