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Pero, ¿ hubo verdadera fundación de una ciudad
en aquella fecha, o trátase de una equivocada interpretación de algún suceso? Sin
poner en tela de juicio la veracidad de la noticia en sí, hay circunstancias que rodean
de misterio esta fundación y hacen dudar del acierto que tuvo el cronista de
interpretar aquello que había probablemente acaecido. Lo que llama la atención es el
hecho de que, fuera de Castellanos (y los que posteriormente le han copiado como Simón,
Piedrahita
[215],
Zamora
[216]
o
Flórez de Ocariz 216a
)
no se habla de ella en ninguna crónica del siglo XVI ni en ningún documento se hace
la menor alusión. Nada de esta primitiva fundación dicen los propios fundadores en sus
testimonios hechos en julio de 1539 ante el licenciado Santacruz en Cartagena
[217].
Nada
se contiene en la información que sobre la expedición dieron en 1539, a
raíz de la Conquista, Antonio de Lebrija y Juan de San Martín, a la Real Audiencia de
Santo Domingo
[218], tampoco conserva sobre ella noticia alguna
el Informe Anónimo del Archivo de Indias
[219]
, ni
otra relación, casi contemporánea
[220]
. No la menciona el cronista que,
cronológicamente, debe considerarse como el más antiguo del Nuevo Reino, Fray Pedro
Aguado, quien además utilizó un trabajo histórico de Fray Antonio Medrano, acompañante
del propio Jiménez en su expedición al Dorado. Tampoco hay sobre esta
primitiva fundación noticia alguna en la Geografía que escribió el cronista
y cosmógrafo López de Velasco hacia 1570, ni en la Historia de Antonio de
Herrera, escrita a fines del siglo XVI, ambas obras hechas a base de documentos que se
encontraban y habían sido vistos y leídos por los dos en el archivo del Consejo de
Indias, en España.
El silencio que sobre esta primera fundación de
Santafé guardan historiadores e informantes es desconcertante e invita a creer que, a
pesar de llamarla Castellanos fundación, no fue sino la toma de posesión del
territorio chibcha en la capital del zipa Bogotá, aprovechando la fiesta de la
Transfiguración, celebrada después en la ciudad de Santafé como la culminación del
feliz éxito de la jornada descubridora. Por supuesto, no tratamos de descartar la fecha
del seis de agosto como día en que se debe conmemorar este importante acontecimiento, ni
tampoco tachar a Fray Pedro Simón de inventor de la celebración de esta efemérides,
cuando hace de ella una descripción detallada
[221].
Al
contrario, en el libro donde se inscribían las peticiones que llegaban al Consejo de
Indias, encontramos bajo fecha del 26 de junio de 1572
[
222
],
el siguiente resumen:
La dicha ciudad de Santafé dice, que en
cada un año tiene por costumbre de hacer una fiesta solemne el día de la
Transfiguración
(que es el
6 de agosto) en memoria de haberse poblado en tal día, y en el dicho día se saca el
pendón Real; y suplica, atento a ello, que así en esta fiesta, como en las demás que la
dicha ciudad hace, se guarde la orden que se tiene en Valladolid, que es, que cuando el
regimiento hace algún regocijo o fiesta particular, hallándose en él la Audiencia,
lleva la mano derecha el regimiento, pues lo mismo se hace en la ciudad de Los Reyes y
otras partes de las Indias..
.
etc..
Resolución del Consejo: (que no ha
lugar).
Este documento habla del 6 de agosto como un día
conmemorativo. Sin embargo, en el texto leemos haberse poblado, y no
haberse fundado la ciudad, de manera que ante el total silencio que guardan
los historiadores e informantes sobre esta pretendida fundación, es permitido
dudar que Castellanos interpretó correctamente lo que en aquella fecha se estaba
conmemorando.
Hay otra circunstancia que apoya nuestra tesis de
que el 6 de agosto del año de 1537 fue la fecha que marcó solamente la ocupación
definitiva de las tierras del cacique de Bogotá y la decisión de arraigarse allí, y no
la verdadera fundación de una ciudad. Pues si la falta de formalidades en tal
acontecimiento hubiera obedecido, como dicen Castellanos y Simón, al deseo de Jiménez de
trasladarse rápidamente a la Corte para solicitar para sí el gobierno del Nuevo Reino,
no se explicaría por qué no hizo el caudillo todas las diligencias que exige una
fundación en regla, como es el nombrar cabildo, repartir solares, etc., siendo que,
precisamente para pedir mercedes al Rey, tales fundaciones eran de primordial importancia.
Varios conquistadores las hicieron, a veces efímeras, con el fin de lograr mercedes
personales, poder presentar poderes de los Cabildos y acompañarse de procuradores de
las ciudades que apoyasen sus peticiones. Bien sabía Jiménez el alto valor
que tenía en la Corte de España el poder demostrar en el Consejo de Indias el mérito
de haber fundado ciudades, y no solamente haber conquistado la tierra. Si al
tiempo de la fundación de Santafé, Jiménez hubiera pensado trasladarse a
España para pedir el gobierno para sí,
n
o hubiera vacilado, y más siendo
codicioso, en hacer la fundación en regla, con cabildo, iglesia, cárcel,
horca, etc., como era costumbre y como lo hizo, cuando verdaderamente se marchó a
España. Tal descuido en la fundación parece, pues, inconcebible, si fuere
hecha en la época en que Jiménez pensaba en su viaje a la Corte. Mas probable es que se
trata de un acta de posesión de fecha anterior, como correspondía al mes de agosto de
1537, en que no se conocían todavía los tesoros de Tunja, Sogamoso y Duitama, cuya
apropiación acrecentó en forma notable el hasta entonces escaso botín de guerra,
despertando el deseo del caudillo de viajar a España y dar cuenta al Rey del éxito de
la expedición.
La fecha del 6 de agosto que se festejaba por los
descendientes de los conquistadores y la demás población española y mestiza ya en el
siglo XVI, podría, pues, haber sido la fecha de la primera misa rezada en el pueblo del
cacique Bogotá, que marcó la toma de posesión definitiva del Nuevo Reino. Lo acaecido
en aquel día, pudo haber sido interpretada como una verdadera fundación por el
cura de Tunja, Juan de Castellanos, y, siguiendo a éste, por Fray Pedro Simón, y
después, Lucas Fernández de Piedrahita, Alonso de Zamora y otros cronistas de los
siglos XVII y XVIII que copian unos a otros. Pero Fray Pedro Aguado le resta importancia y
no la mencionó siquiera, como tampoco lo hicieron otros informantes e historiadores.
***
Existe un documento que al ser deficientemente
publicado
[
223
]
produjo
alguna confusión. Se trata del poder que otorgaron el 13 de agosto de 1538 el
Consejo, Justicia y Regimiento de esta ciudad Nueva de Granada a Jiménez de Quesada
y a Juan de San Martín, para que en nombre de la ciudad representen sus negocios en la
Corte de España. El lugar donde se otorgaba aquel poder es indicado en el documento como
el Valle de los Alcázares de Bogotá, en la población que al presente se llama
Granada. Lo firman Jiménez de Quesada, en su calidad de teniente de gobernador, y
como regidores de la ciudad, Juan de San Martín, Antonio de Lebrija y Alonso de Sandoval.
Debido a que en este documento aparece una
población Granada situada en el Valle de los Alcázares,
sostienen algunos historiadores que el nombre Granada o Ciudad Nueva
de Granada se conecta directamente con la futura Santafé, respondiendo
posiblemente, debido a su fecha, a la primera fundación de que habla Juan de
Castellanos.
Hay varias razones que no permiten tal
suposición. Ante todo, si este documento fuese hecho en Santafé, sería insólito
suponer, que, fechado siete días después de la primera fundación (o un año y siete
días, según se acepte) no se mencionase el propio nombre de la ciudad, que era, según
lo indica expresamente Castellanos
[
224
],
Santafé, llamándola
Granada; nombre que además no aparece en ninguno de los documentos que se
refieren a Santafé y no mencionado por ninguno de los cronistas.
Pero nuestras investigaciones no dejan lugar a
duda que el poder otorgado a Jiménez no se conecta en forma alguna con la ciudad o villa
de Santafé. Observamos que en él firma el cabildo de una ciudad (regidores) y consta
que en la primera fundación, de la cual habla Castellanos, no se
eligieron cabildo ni regidores, sino después, en abril de 1539 (véase cap. VII).
Además, existe otro dato que es decisivo: cuando Jiménez pide un traslado de este
mismo poder al licenciado Santacruz, en Cartagena el 21 de junio de 1539 [
225
],
declara
explícitamente: Otrosí digo, que por cuanto yo presenté un poder que la ciudad
de Vélez me dio, tengo necesidad de original, pido a Vuestra Merced me lo mande dar,
quedando un traslado autorizado en el proceso
.
El párrafo transcrito que se omitió en la
publicación arriba citada demuestra, pues, que el poder se refería a la ciudad de Vélez
y no a Santafé, y que aquella ciudad, en la fecha del 13 de agosto de 1538, ya estaba
fundada en regla con cabildo y regidores y con el nombre Ciudad Nueva de
Granada. Hubiera podido ser fundada en época en que Jiménez tuvo su primera
intención de viajar a España de aquí el poder que le dieron, viaje que no
realizó.
Cabe ahora la pregunta de si sería posible que el
poder dado a Jiménez por la ciudad de Vélez fuese otorgado en Santafé, que por
entonces se llamaba Granada. El sitio del otorgamiento del poder, que es en el
Valle de los Alcázares de Bogotá, produce alguna confusión, pues, como es
sabido, con el nombre del Valle de los Alcázares ha sido designada por
Jiménez precisamente la meseta de Bogotá, mientras que la ciudad de Vélez se sitúa
muy fuera de ella. Sin embargo, conociendo documentos contemporáneos, observamos que
por aquella época se utilizaba en muchos documentos la denominación Valle de los
Alcázares para señalar a todo el territorio conquistado por Jiménez de
Quesada. Muchos conquistadores hablan del Valle de los Alcázares cuando se
refieren a toda la región
[
226
]
sobre la jurisdicción del Valle de los Alcázares gira el pleito de las
gobernaciones Santa Marta, Cartagena, Venezuela y Panamá
[
227
],
aunque
en realidad se trataba de todo el territorio descubierto por Jiménez. No es pues posible
afirmar que el pueblo de Granada fuera la ciudad de Santafé, sólo porque
según el documento del poder su situación geográfica fuera el Valle de los
Alcázares. Nuestra opinión es que tanto la Ciudad Nueva de Granada,
o simplemente Granada, nombres ambos mencionados en el mismo documento, son
nombres idénticos y que ambos se refieren a la misma ciudad de Vélez.
***
La antigüedad de Vélez, como la primera ciudad
que tuvo un cabildo y fue fundada en regla en el Nuevo Reino de Granada, es un hecho
desconocido hasta ahora y su aceptación puede producir recelo, pues sabemos que fue
fundada por el capitán Martín Galeazo, por orden de Jiménez de Quesada, en 1539,
después que el licenciado se marchó para España. Sin embargo, la aparente
contradicción se explica al estudiar la fundación de las otras dos ciudades que se
fundaron en aquella época, Santafé y Tunja. En cada caso se observan dos
fundaciones: una fundación de hecho, es decir, la efectiva ocupación de
una población indígena, y una fundación jurídica con actas de fundación,
nombramiento del Cabildo, etc. Ya hemos estudiado la fundación de hecho en
el caso de Bogotá, fundación que se produjo
el 6 de agosto de 1537; estudiaremos su
fundación definitiva, la fundación de derecho, en el capítulo siguiente. El
mismo caso se observa en la fundación de Tunja. El acta de la fundación jurídica
hecha por Gonzalo Suárez Rendón (véase: Libros de Cabildos de la ciudad de Tunja,
Vol. 1), está fechada el 6 de agosto de 1539, y la fundación se hizo de acuerdo con la
orden que le dio Jiménez de Quesada el 10 de mayo del mismo año (transcrita en la propia
acta de la fundación). Sin embargo, en el texto de esta orden encontramos una
contradicción, pues por una parte declara Jiménez, al nombrar al capitán Suárez,
... a quien yo encomendé la fundación de la dicha ciudad, y por otra,
continúa: y la fundasteis y tomasteis la posesión de ella, etc..
Esto quiere decir que el 10 de mayo, fecha de la orden para la fundación, la ciudad de
Tunja estaba ya fundada por el mismo Suárez y estaba ocupada por los
españoles a su mando. Sin embargo, se trataba de una fundación de hecho;
mientras que, aprovechando el día de Transfiguración, el 6 de agosto del año en
curso, Suárez procedió a fundar aquella ciudad en regla, mediante nombramiento de
regidores, reparto de solares, etc. En el caso de Vélez consta documentalmente que la
fundación jurídica de la ciudad fue llevada a cabo el 13 de agosto de 1538, o en
una fecha anterior.
Algunos documentos atestiguan la antigüedad de
Vélez. Así, por ejemplo, en la carta dirigida por el Cabildo de la ciudad al Concejo
de Indias, del 2 de mayo de 1602, pidiendo mercedes
[
228
]
, leemos:
.... . pues fue la primera que se pobló en el Nuevo Reino y por donde se entró a poblar
todas las demás, etc.. En otra petición, la del 30 de octubre de 1651
[
229
]
, leemos:
La ciudad de Vélez, primera en su
fundación y más antigua de este Nuevo Reino de Granada, y como tal siempre etc..
Aunque se trata de peticiones del cabildo de
Vélez que podrían pecar de parcialidad, no podemos desecharlos como falsos por este
solo hecho, y más cuando confirman el dato contenido en el poder dado a Jiménez en 1538,
que hemos analizado.
[
215
]
15, Lib. 6, Cap.
II.
[
218
]
AGI. Patronato
27, Ramo 16. (Véase nota 205) y Doc. 1.308.
[
219
]
AGI. Patronato
27, Ramo 9
[
220
]
El llamado
Epitome de Jiménez de Quesada, publicado en Juan de Castellanos y su
historia del Nuevo Reino de Granada por Jiménez dé la Espada. Madrid. 1889.
[
221
]
37, Par. 2, Not.
2, Cap. XXXVII.
[
222
]
AGI, Indiferente,
1.084. Fol. 91.
[
223
]
5, números
285-286.
[
224
]
6, Par. 4, Canto
8.
[
225
]
AGI, Justicia
599.
[
226
]
Por ejemplo, Doc.
1.283, 1.342 y 1.343.
[
228
]
AGI, Santafé,
67.
|