Descubrimiento del Nuevo Reino de
Granada y Fundación de Bogotá
Juan Freide
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314 y muchos otros documentos, inclu­yendo la declaración del fiscal Villalobos315 y del mismo Alonso de Lugo316  Lo aceptan, además, todos los cronistas posteriores, exceptuando a Fray Pedro Simón.

que ha, de ir a Santa Marta para que se com­pre hierro para ellos”, y el pago efectuado a un Romero por su hechura317 comprueban su intención de trasladarse a Santa Marta para informar de su descubrimiento al gobernador. Esta intención reluce en todos los documentos posteriores. Así, en el poder que dejaba a su hermano Hernán Pérez el 8 de mayo de 1539318 declaraba expresamente tener que otorgar este poder “viendo que no puedo yo estar presente en este Nuevo Reino, por razón de mi ida a dar cuenta a Su Majestad y cd dicho don Pedro de Lugo de lo que acá ha sucedido.. .“. Y más adelante:

<“Y embarcándome yo en el Río de Santa Marta para ir a dar cuenta a Su Majestad, como dicho es, y al dicho don Pedro de Lugo, mi gobernador.. . “. Además, en todos los documentos de encomiendas, lo mismo que en los conciertos que había hecho con Federmán319 afirmaba Jiménez constantemente que actua­ba en nombre de su gobernador, y el 4 de julio de 1539, cuando declaraba en Cartagena ante el licenciado Santa Cruz320 , decía llanamente que descubrió y pobló la tierra “. . . en servicio de Su Majestad y debajo de la bandera de don Pedro de Lugo, adelantado de Canaria y su gobernador”.

Cierto es que los tres caudillos, al bajar el Magdalena, no aportaron a Santa Marta sino a Cartagena, aunque la intención

321 Pero de todos modos, su viaje a Cartagena en vez de ir a Santa Marta no se puede considerar una traición. Según las declaraciones de Pedro Puelles, hechas en Panamá el 9 de enero de 1540322 , los bergantines salieron a la mar por una de las desembocaduras del Río, en lugar de la costa entre Santa Marta y Cartagena, y es seguro que vientos reinantes obligaran a los conquistadores a dirigirse a Cartagena. Así lo declaraban explícitamente Lebrija y San Martín.323

324 , aunque dice que es “cosa muy acostum­brada en estas partes procurar los tenientes de los gobernadores de alzarse con los oficios”.

325 , que Jiménez no quiso ir a Santa Marta temiendo encontrarse allá con el adelan­tado de Canarias. Sabía él que éste había muerto por entonces, noticia que, como consta, le trajo Belalcázar. (Véase Cap. XIII).

326 a petición de los vecinos de Santafé, ordenando que no les sean removidas las encomiendas que les fueron adjudicadas en el Nuevo Reino por el licenciado. Lo propio confirma Castellanos327 , Lebrija y San Martín328 , y el Historiador Anónimo329 , Además, en la primera petición que hizo el cabildo de la nuevamente fundada ciudad de Santafé al Consejo de Indias330 declaraban los veci­nos: “El dicho licenciado Jiménez de Quesada, cuando ganó y conquistó este dicho Nuevo Reino, encomendó a cada conquis­tador un cacique y señaló para que diese de comer y vestir a, su persona y casa...

331 Sin embargo, no se encuentra ni en la Sección de Justicia en el archivo del Consejo de Indias, ni en el Archivo Nacional de Colombia, documentación alguna sobre un pleito de este carác­ter promovido contra el Licenciado por alguno de sus soldados o capitanes. La acérrima defensa que hizo Jiménez de sus com­pañeros de armas durante toda su vida, comprobada por fide­dignos documentos y que le atrajo no pocas enemistades, de­muestra más bien la veracidad de lo contrario: el sentido de sincera camaradería que siempre le animaba y que corresponde a las noticias que sobre ello contiene la crónica de Aguado. Cuen­ta Piedrahita332 que los compañeros del Licenciado, aún después, “hallándose libres de su mando y muchos de ellos autorizados con honras y cargos, le tenían la misma reverencia. Si se le ofrecía a cualesquier conquistador algún negocio que le impor­tase, salía él Jiménez y lo defendía como propio, de que dio bastante experiencia en el tiempo de su vida”; hecho que se comprueba con muchos documentos del Archivo General de In­dias y del Nacional de Colombia. Es posible que el Historiador Anónimo333 da en el clavo, cuando hablando de este asunto dice que se trataba solo de promesas, “aunque prometieron, créese que no dieron nada”.

334. Én el capítulo XX habla de “su cuidado y solicitud y buena maña que en su empresa se dio. Fue hombre de mucha prudencia y para mucho”. Y en 1564 el presidente de la Real Audiencia de Santafé, doctor Venero de Leiva, dice, hablando de Jiménez335 que “ha sido siempre ca­beza de este Reino y lo es, y en todo lo que se ofrece acuden todos a él y por él se gobiernan”. Es dudoso que un hombre que hubiera procedido contra sus compañeros en forma tan poco es­crupulosa, ocupase una posición moral tan relevante entre ellos.

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339 “Si yo he de ser juzgado por cartas de las Indias e informaciones que de acá hacen, aún allá mejor me estuviera habérseme quebrado ambas piernas, que haber venido a Indias...”; y años más tarde el arzobispo Fray Luis Zapata decía: “Pero son cosas de Indias, que a buenos jueces no falta quien los calumnie” 340.



313 AGI, Contratación 2.873

314 AGI. Patronato 27. Ramo 9, fol. 6v.

315 AGl, Patronato 195, Ram 34.

316 AGI, Justicia 1.162.

317 AGI, Justicia 599 (5, NO 186.191 pág. 662.687).

318  Doc. 1.268.

319 Doc. 1.245 y 1.267.

320 1.288.

321 Doc. 1.245.

322 Doc. 1.342.

323 AGI. Patronato 27. Ramo 16

324 14, Lib. 26, Cap. XII.

325 1, Par. 2. Lib. 4, Cap. I.

326 Doc. 1.450.

327 6, Paer. 4, Cap. IX.

328 AGI, Patronato 27, Romano 9, Fol. 17.

329 320 Doc. 1.341.

330 Doc. 1.341

331 AOl, Justicia 1.162.

332 15, Lib. 6. Cap. II.

333 AGl. Patronato 27, Ramo 9, fo. 17.

334 14, Lib. 16, Cap. XVIII.

335 AGI, Santafé 188, Fol. 428.

336 AGl, Santafé 226, carta del Arzobispo del 26 de marzo de 1583.

339 AGI Santo domingo 49

340 AGl. Santafé 226, carta del 21 de enero de 1583.

 

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