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CAPÍTULO
XIX
La Audiencia gobernó durante dos años
después de la partida del Presidente Manso, época sobre la cual las crónicas no guardan
noticias de interés, y el 14 de mayo de 1T33 entró en la ciudad un nuevo mandatario, con
Rafael de Eslava- La historia no conserva sino noticias generales de su Gobierno, como la
venida de los sabios franceses La Condamine y Bouguer y de los célebres marinos
españoles Jorge Juan y Antonio Ulloa, que pasaron por nuestras costas con el &n de ir
al Ecuador a determinar la figura de la tierra (1735); un. incendio que destruyó parte de
la ciudad da Panamá; un terremoto que arruinó la de Popayán, y la insurrección de los
indios del Darién. No quedó ligado el nombre del Presidenta Eslava a la capital del
Virreinato. El 24 de abril de 1737 falleció este mandatario, y sus funerales se
celebraron en la iglesia da Santo Domingo.
A1 año siguiente, 20 de agosto de 1738,
llegó a Santafé don Antonio González Manrique a ejercer la Presidencia del Nuevo Reino,
la cual recibió de manos de la audiencia.
Acompañó a González Manrique su esposa
doña Josefa de Araújo, y once días después de su arribo falleció el Presidente.
Tornó la Audiencia a dirigir el Gobierno
hasta la llegada de don Francisco González Manrique, hermano de don Antonio, que llegó a
Santafé también como Presidente, el 22 de febrero de 1739. Las relaciones históricas
detallan vagamente estos sucesos, y dejan comprender que el Presidente don Francisco
González Manrique sucedió a su hermano inmediatamente después de su fallecimiento,
cuando en realidad transcurrió casi medio año entre uno y otro hecho. El miércoles
santo, 25 de marzo, se celebró oficialmente la posesión de este mandatario; el mismo
día llegó a Santafé el Oidor Verdugo y Oquendo.
Anotamos atrás, en la página 60, que el
Oidor Alonso Pérez do Salazar había establecido la primera fuente pública en el centro
de la plaza principal de la ciudad. Durante el Gobierno de González Manrique se terminó
la construcción de un acueducto, no traído de las fuentes del San Agustín, como lo
había hecho Pérez de Salazar, sino de las del río Fucha. A la sazón el ilustre
Ayuntamiento dispuso que los desagües de las habitaciones particulares que so surtiesen
de aguas de este acueducto, "vayan por las acequias y no se derramen por las calles,
y que cuando atraviesen calles les hagan puentes, todo bajo la multa de cuatro
pesos."
Dan los cronistas ligera noticia de que
en el año de 1739 afligió a la ciudad una epidemia de peste que no se puede clasificar
en los cuadros nosológicos porque no existe dato alguno sobre su etiología, ni sobre sus
síntomas, por lo cual - dice Vargas durado -" se quitaron las monjas de Santa Inés
los moños, por contagio de peste que luego cesó."
A ocupar la vacante ocasionada por la
muerte del señor Quiñones llegó el 29 de junio de 1739 a Santafé fray Juan de Galavis,
monje premostratense, nombrado Arzobispo del Reino. En los primeros días de septiembre
celebró pomposa misa de réquiem en funerales de cabo de año del Presidente Antonio
González Manrique, y el sábado 14 de noviembre siguiente falleció el Prelado,
habiéndose sepultado su cadáver en la Catedral. Los datos sobre su corto Gobierno los
encontramos en la siguiente inscripción de su retrato que se guarda en el templo
metropolitano:
EL Ilustrísimo y Reverendísimo S. M. D.
F. Juan Degalabís, Canónigo R.°" Premostratense, Maestro jubilado P.' su orden de
S. Norberto, Cathedrático en Sagrada Teología en la Universidad de Salamanca. Abad que
fue en la ciudad de Avila Geuerat de todo su orden y Abad de la Casa Grande de Madrid.
Arzobispo primado de la Isla Española de S. Domingo desde el año de 1739 hasta el día
13 de Marzo del de 7.37, que fue electo para el del Nuevo Reino de Granada de Santafé.
Tomó posesión el día 29 de Julio de 1739, y murió el día 11 de Noviembre de dicho
año. Nació en la villa de Robledillo Diócesis de la ciudad de Ciudad Rodrigo, en 13 de
Mayo de 1689.
No queremos pasar adelante sin citar una
curiosa teoría que se encuentra en la página 369 de un libro que tiene este largo
título: Víctimas real Legal, ~ Discurso único jurídico histórico - político
sobre que las vacantes mayores y menores ~ de las Iglesias de Las Indias occidentales
pertenecen a la Corona de Castilla y Leon con pleno y absoluto ~ Dominio ~ etc.
Es autor de la teoría que vamos a
exponer don Antonio José Alvarez de Abreu, quien escribió cerca de cuatrocientas
páginas infolio, para defender el Tesoro de la Monarquía. He aquí sus originales ideas:
qué necesidades mayores, ni más
urgentes, que las de los Reyes? Son más pobres que sus vasallos los más pobres: por que
siendo cierto, que no es más pobre quien tiene menos, sin quien necesita más, y quién
se puede decir que tiene mayores necesidades y urgencias que los Reyes? Necesidad de
fabricar armadas, necesidad de formar ejércitos, necesidad de fortificar plazas, y-
presidentes, necesidad de asalariar Ministros en sus Reinos, necesidad de mantener, y
autorizar Embajadores en los extranjeros, necesidad de sostener con decencia, aparato y
magnificencia real le propia Majestad y casa real, y otras mil necesidades públicas y
ocultas, de que aún el mismo Rey David no se libró.
Estas eran las ideas económicas que
privaban en los tiempos de la Colonia, cuando llegó aquí, en octubre de 1733, la noticia
de haberse empeñado la Monarquía española en nueva guerra con Inglaterra.
Ciento noventa y seis años habían
transcurrido desde la fundación de Bogotá, y corría el de 1734 cuando la Compañía de
Jesús introdujo la primera tipografía a la atrasada capital del Virreinato, siendo
General de los hijos de Loyola el Padre Francisco Retz, natural de Bohemia.
"El mayor personaje que más o menos
hace tres mil años hace hablar de 61 en el mundo, a veces como gigante, otras como
pigmeo, orgulloso o modesto, audaz o tímido, bajo todas las formas y todos los papeles,
capaz de cuando en cuando de iluminar las inteligencias o de pervertir los espíritus, de
excitar las pasiones o de calmarlas, de romper la armonía entre los hombres o de
establecer la concordia entre ellos, verdadero Proteo que ninguna definición puede
abarcar: tal es el libro".
Vergara y Vergara anota que una de las
obras del bogotano doctor Juan Bautista de Toro parece haber sido impresa en Santafé
años antes de los libros que llevan al pie la fecha de su aparecimiento, y fija la
introducción de la imprenta en esta ciudad en el año de 1738.
El primer libro que se conoce, impreso en
Santafé, se conserva en la Biblioteca Nacional y en la particular del autor de este
líneas, y tiene la siguiente portada, que copiamos fielmente:
COMPENDIUM ~ PRIVILEGIORUM,- ET
GRATIARVM,-QUAE ~ RELIGIOSIS SOCIET. ,JESU, ET ~ ALIIS CRISTI FIDELLBUS IN UTRIUHQUE
INDIAE REGINIOBUS ~ CONMORANTIBUS A SUMIS PONTIFICIBUS CONCFDUNTVR - (filete) SANCTA FIDE
NOVI REGNI GRANATENSIS: ~ EX TYPOGRAPHIA SOCIE. ~ TATIS JESV, ANNI D. 1739 ~ SUPERIORUM
PERMISSU
La traducción que sigue la debemos al
doctor Roberto Cortázar':
Compendio de los privilegios y gracias
que se conceden por los Sumos Pontífices n tos religiosos de la Compañía de Jesús, y
demás fieles de Cristo que moran en las regiones de las Indias orientales ,y
occidentales,
En Santafé del Nuevo Reino de Granada.
Topografía de la Compañía de Jesús. Año I733, Con permiso de los Superiores.
Hemos copiado la portada de este libro
príncipe, de alto valor para las letras colombianas, señalando con diagonales, como hoy
es uso, la conclusión de cada línea del original.
Siguiendo a Vergara y Vergara, señalamos
una hoja volante con este pie de imprenta: En Santafé de Bogotá: En la Imprenta de la
Compañía de Jesús. 17~0. No hacemos ninguna indicación bibliográfica sobre ella,
porque no conocemos sino la referencia del apreciable historiador citado.
Apartándonos de estudio bibliográfico
ajeno a esta relación, copiamos parte de una carta que el jesuita Diego de Moya escribió
en 1746 a una monja de Tunja:
Pues hay imprenta bastante para este
efecto (en Bogotá, para imprimir un sermón) en nuestro Colegio Máximo de Santafé.
Señalamos con simpatía el nombre del
hermano Francisco de la Peña, impresor de oficio, decano de los tipógrafos nacionales,
hoy gremio respetable en Bogotá.
A1 estudiar lo sucedido durante el
Gobierno del Virrey Flórez, continuaremos las noticias sobre la imprenta en esta capital.
Felipe v, por cédula expedida en San
Ildefonso el 20 de agosto de 1739, restableció el Virreinato del Nuevo Reino y
'comprendió en él las Provincias de la Audiencia de Quito, las cuales quedaron haciendo
parte del Virreinato de Santafé hasta la guerra de Independencia.
A reinstalar el Virreinato envió la
Corte a don Sebastián de Eslava, Teniente General del Ejército español, quien se
encargó del mando en Cartagena en abril de 1740, porque las necesidades de la guerra con
Inglaterra, la cual enviaba escuadra poderosa contra las colonias americanas, impidieron
al Virrey subir a la capital. Por el mes de julio del mismo año de 1740 envió el Virrey
Eslava a Santafé poder bastante al Presidente González Manrique para tomar posesión del
puesto de Virrey, quien lo aceptó el día 2 de julio.
Nos apartamos un momento de la capital
para recordar las glorias que adquirió el Virrey Eslava en Cartagena al vencer al
Almirante Vernon, quien tenía tal seguridad del triunfo, que trata medallas inglesas que
representaban en el anverso al militar español don Blas de Lezo postrado de rodillas
entregando su espada al vencedor.
E1 Virrey Eslava gobernó la Colonia
desde Cartagena; durante ocho años. En la relación de mando que a nombre, del mandatario
presentó el Oidor don Antonio Berástegui, puede consultarse el modo como el Virrey
atendió a los diversos ramos de la Administración, lo mismo que los cargos que se le
formularon por violaciones de preceptos legales. Su larga permanencia en Cartagena,
después de terminada la guerra activa con Inglaterra, se debió a que el señor Eslava no
tuvo conocimiento de la pez entre las dos potencias sino a la terminación de un período
en 1749, época en la cual se embarcó para España, donde se le premiaron sus servicios
con elevados puestos oficiales, entre ellos el de Secretario del Despacho Universal de
Guerra.
En junio de 1769 falleció en España el
señor Eslava aclamado Héroe digno de eterna fama por defensor de la Religión, honor de
la monarquía y conservador de la América".
Antes de continuar la relación de lo
sucedido en Santafé durante el largo período de mando del Teniente General Eslava,
diremos que existe de él en el Museo Nacional un retrato al óleo, de pincel desconocido
y de mediano mérito artístico.
Eslava esta de pie, viste uniforme de
gala y lleva las insignias de mando. Cubre su cabeza la peluca Luis xv, tiene chorrera
blanca, amplia levita azul con grandes bocamangas y encajes,
Don Sebastián de Eslava. chaleco
colorado con bordados de oro, calzón corto, también azul, media encarnada
y zapatos negros con hebilla de oro.
Sobre una mesa está el tricornio azul, también con bordados de oro; apoya Eslava la mano
izquierda sobro unos libros: Kempis y Ordenanzas Militares, y allí se ve el sombrero
tricornio de color azul. La mano derecha la sostiene a la altura del pecho, y sobre éste
se ve una cruz. En un ángulo están las armas de familia y un genio con la trompeta de la
fama y una banderola con esta inscripción: undique victor; en la parte baja hay un niño
de cuya boca penden las palabras omnia virtus, y en sus manos sostiene la siguiente
leyenda con marco de pincel:
Reinando. La Mag.d Catholca Del Sr D.n
Phepe. V. y del S.r D.n Ferndo VI. EL Exmo. Señor D.n Sebastián de Eslava Cavallero del
Orn. de S. Thiago, Comendador de Fuente del Emperador en la de Calatrava, S.r del Lugar de
Eguillont, Thente de Ayo del Sereniss.mo Sr lnfante D.n Phepe. Gentl Hombre de Cámara de
su Magd con Entrada y Exercicio, Cap n Genl de los R.s Exercitos, sirvió los Empleos de
Virrey, Presid.te de La R.l Aud.a de S.ta Fee, Gov.or y Cap.n Gen.l del Nuevo Reyno de
Granada, y Provincias Agregadas, desde 24 de Abril de 1740 hasta 6 de Nov.bre de 1749. Fue
electo Virrey del Peru, de cuyo Virreynato hizo dejación como tambien del de d.ho Nuevo
Reyno. Embarcose para España a 23 de Febrero de 1750 Provisto a la Capitanía Gen.l de
Andalucía y su costa. y llegó por el mes de Julio. Ascendió al cargo de Director Gen.l
de Infantería Españota. .Sus vir tudes, Aciertos y Conducta en el Restablecimiento del
Virreynato que manejó 9. años, 6. meses y 12. días, con Prudencia, Justicia, y Zelo, y
el haber libertado la Plaza de Cartagena del Poderoso Sitio puesto a ella por la Armada
Inglesa del Almirante Wernon, lo constituyen, y aclaman Héroe digno de eterna Fama, por
Defensor de la Religión, Honor de la Monarchía, y Concerbador de la América, y en 2 de
Julio de 1754 fue nombrado por Secretario de Estado del Despacho Universal de Guerra.
Murió en 21 de Junio del año de 1759 de edad de 75 años.
Habiendo terminado ya lo referente al
Virrey Eslava; continuamos ahora lo sucedido en Bogotá en los años de su Gobierno.
En 1743 dos calamidades afligieron a la
capital y a las poblaciones del centro del país: un temible verano que segó los campos y
agostó las cosechas, a tal extremo que los víveres alcanzaron altísimos precios, y
varios movimientos sísmicos. En la noche del 13 de abril y en la mañana del día 14
tembló en Bogotá; el 15 de junio se repitió el movimiento, y el 18 de octubre tornó a
temblar tan fuertemente qué lo sucedido se registra especialmente en las crónicas
antiguas;
En 18 de octubre de este año 1743, a los
tres cuartos para las Once del día, hubo un gran terremoto, ruido y ladridos de perros;
el cielo oscurecido, con llovizna; se dañaron los más templos, pues la torre de la
Catedral se ve fajada ; las del Sagrario, sin pirámides; Santo Domingo, un claustro del
patio de la Cocina, nuevo, y el Camarín de Nuestra Señora, nuevo, y los bastiones que
habían en el altozano cayeron con la Señora que está sobre la puerta de la iglesia. En
San Francisco, la torre está nueva; en San Agustín, la torre nueva, y en la Compañía
la media naranja nueva, como se ve. En Santa .... nueva, lo mesmo en el hospital, que era
hermosa; y la de Santa Inés, que la apearon; la del Humilladero, nueva, y la de Egipto
también, como también Monserrate. Solo Guadalupe del todo cayo sin daño de la Señora,
que la bajaron ilesa, que confieso no haber visto procesión igual, pues las luces desde
Egipto llegaban a la Catedral.
Fray José Trelleras y Eguiluz, entonces
Cura de Fómeque, cuenta así lo acaecido en aquella memorable fecha:
A los diez y ocho días de octubre del
mismo año (1743), a las nueve y media de día, día viernes, comenzó por debajo de la
tierra un ruido tan grande que no se puede explicar su estruendo: ello parecía al oído
el sonido de un río caudaloso; sonaba como un fuego voraz que a la batiente del aire
abrasaba un monte, y sonaba como ecos que lleva el aire de una. pieza de artillería;
finalmente era un estrépito tan confuso y sordo, que no tiene semejante a quien poderlo
asimilar; y luego, incontinenti, se sintió un terremoto grande.. Duró este terremoto
entre el espacio de un miserere. Repitió otro en breve tiempo; otro cuasi al tanto del
primero.... Pasado este terremoto luego de otro breve espacio, acometió otro pequeño, y
pasado éste, entre la mitad de un cuarto de hora, vino otro al tanto del primero. Cada
uno de los terremotos grandes duraba el espacio de un miserere, y mas. Otros terremotos
sucedieron después, pequeños, que lo afirmaron muchos.
En la ciudad sufrieron algunos edificios
por causa de los repetidos temblores, y causaron tal alarma en la población, que todos
buscaron habitación en humildes casas pajizas de los aledaños, donde se entregaban a
penitencias siguiendo las exhortaciones del Arzobispo Vergara, quien de continuo excitaba
a la reforma de costumbres.
El año de 1735 tomó posesión del
Obispado de Popayán el español fray Diego Fermín de Vergara, de la Orden de San
Agustín, preconizado por Clemente XII. En 1740 fue promovido al Arzobispado de Santafé
(2). El 22 de agosto de 1741 llegó el Arzobispo a la capital, y en el mes de abril
siguiente recibió el palio y dio principio al ejercicio de su Gobierno. Este Prelado dio
protección decidida a su Orden en Santafé, y contribuyó a la construcción del Colegio
de Agustinos Calzados, espacioso edificio que forma la acera occidental de la antigua
Plaza de San Agustín (3).
Falleció el Arzobispo Vergara el 7 de
febrero de 1744, y su sepelio tuvo lugar en la iglesia de agustinos calzados. De él
existe un retrato en la Catedral, con la inscripción que sigue:
El Illmo. y Rmo. Sr. Mtro. D. Fr. Diego
Fermín de Vergara, natural de Santiago de Galicia, del Orden de Ermitaños de S. Agustín
en la Prov.a Caft.a Definidor en ella. Regt.e de estud.s en Santiago. Prior de S.n Felipe.
Examinador Sinodal del Arzobispado de Toledo. Teólogo en la Nunciatura de España. Fue
Obispo de Popayán, y promovido a este Arzobispado del N.vo Reino de Granada....
Metropolitana de Santafé de Bogotá. Entró el 26 de Agosto de. . . . (La fecha borrada
es la de 1741).
Recayó el Gobierno eclesiástico en el
bogotano Nicolás Javier de Barasorda Larrazábal, nacido en l688, de quien cuenta Vergara
y Vergara que era sujeto de grandes ínfulas y títulos, como que gobernó tres veces el
Arzobispado en Sede vacante, lo que él contaba como seis, diciendo tres como Vicario y
tres como Gobernador."
Terminaba el año de 1746 cuando se
recibió por el Gobierno colonial, el 23 de diciembre, cédula de duelo por la muerte de
Felipe v, acaecida en Madrid el 6 de julio de dicho año, cuando contaba cuarenta y cinco
años de reinado el primer Monarca de 1a dinastía borbónica (1). El bando de los lutos
se promulgó el 16 de enero del año siguiente; el 11 de abril " empezaron los
pésames, y el día 12 el paseo a vísperas, que duraron hasta las siete de la
noche." Reunido el Ayuntamiento, resolvió, presidido por el Alcalde don Diego de
Tobar y Buendía, que éste presidiese la ceremonia, y no habiendo Alférez Real que
hiciese la proclamación del nuevo Rey Fernando VI, se comisionó a Tomás Prieto de
Salazar para que con las funciones de tal hiciese la proclamación, del mismo modo que su
padre había hecho la del Rey Luis. Y dice el documento de donde tomamos estas noticias
que "fenecidas las vísperas, al otro día con la misma pompa y grandeza (aunque
fúnebre) se hicieron las exequias funerales, predicando en ellas el señor doctor
Nicolás Javier de Barasorda Larrazábal.'' Se puede juzgar del sermón del Canónigo
bogotano, muy elogiado en esos días. y juzgado digno de la imprenta, por su título, que
fielmente copiamos:
Holocausto fúnebre, parentación
funesta, sacrificio luctuoso que en las suntuosísimas reales exequias ejecutadas por la
inopinada, quanto deplorada muerte del muy alto, poderoso y magnánimo monarca, el Sr. D.
Phelipe V el Animoso, rey de las Españas y las Indias, y Emperador del Orbe todo
Americano, dedicó a la gloriosisima memoria de S. M. O. la constante fidelidad de la
ciudad de Santa Fe de Bogotá del Nuevo Reino de Granada, en su Santa Metropolitana
Iglesia, el año de 1747. Paneggrízandolo el Sr. Dr. D. Nicolas Javier de
Barasorda Larrazabal, etc. eta. etc. etc. etc.
los abstenemos de repetir la relación de
la jura del Rey, por haber sido igual en su ceremonial a la que describimos cuando la
proclamación de Luis I.
Durante el tiempo que Eslava estuvo en
Cartagena y no fue Jefe de la Audiencia por delegación del Virrey don Francisco González
Manrique, fallecieron los Oidores Martínez Malo (1741), Quesada (1743) y el mismo
Presidente, el 2B de agosto de 1747, habiendo gobernado más de ocho años.
Quedaron en la Audiencia don Andrés
Verdugo y Oquendo, don Joaquín de Aróstegui y Escoto, el Fiscal don Manuel de Bernardo
Alvarez, y a poco tiempo llegó el Oidor don Antonio Berástegui, quienes tuvieron a su
cargo PI Gobierno hasta la llegada del Virrey Pizarro.
A ocupar la Silla arzobispal vino el
chileno Pedro Felipe de Azúa, Obispo de La Concepción, y se posesionó el 22 de agosto
de 1747. Pero no Llegó a su Diócesis hasta el 20 do enero del año siguiente. Este
Arzobispo hizo algunas mejoras materiales en la Catedral, consagró de nuevo la iglesia de
San Agustín, según se vio ya en las páginas 45 y 46, y propendió al buen orden en los
asuntos eclesiásticos.
El arzobispo Azúa también se presenta
como enemigo acérrimo del uso de la chicha. Ya en la página 182 dijimos que el
Presidente Pérez Manrique había dictado auto de buen
Gobierno contra el licor nacional, y en
la página 216 vimos que el Arzobispo Urbina había seguido las huellas del Marqués de
Santiago en tan enojoso y delicado asunto.
Un siglo pasó sin que los gobernantes de
la Colonia dictaran disposiciones restrictivas sobre el uno de la chicha, y fue por
excitación del Arzobispo Azúa que Fernando VI expidió la siguiente Real Cédula que
copiamos del documento original, conservando en ella su defectuosa ortografía:
El. REY. Virrey, Gobernador; y Capitán
General del Nuevo Reino de Granada, y Presidente de mi Real Audiencia, que preside en la
ciudad de Santafé. En carta de veinte y seis de Agosto de el año próximo pasado,
participó el Muy Revdo. Arzobispo de esa Metropolitana dn. Pedro Phelipe de Azua con
motivo de avisar el recibo de e! Breve Apostólico que se le dirigió con Cédula de
veinte y seis de Marzo antecedente, para que oyendo Misa, se pueda trabajar en ciertos
días de fiesta; que poco después de haber tomado posesión de esa Mitra formó, y hizo
publicar en veinte y nueve de Septiembre de mil setecientos 9 cuarenta y ocho el edicto de
que remitía copia, en que (entre otras cosas) mandó se cerrasen en los días de fiesta
las Pulperías, en que se vende la bebida llamada vulgarmente chicha, por los gravísimos
daños que ocasiona, así en lo espiritual como en lo temporal, manifestando las vivas
expresiones, que contiene ser causa su inmoderado uso de peligrosos repentinos accidentes
corporales de graves torpes pecados, de que darse sin Misa en los días da precepto machos
Indios, y gente común, y de faltar é la explicación de la doctrina christiana, de que
viven tan ignorantes, que se hallan incapaces de revivir los Santos Sacramentos de
confesión y comunión, originándose también las riñas, y pendencias, que privados de
la razón mueven entre si, y igualmente, que. por lograr mayor consumo en las chicherías
(que mantiene la gente de distinción en las asesoráis de sus casas) se pongan para
vender dicha bebida, mujeres mozas á cuyo lado concurren por lo regular otras de nos vida
licenciosa de que resultan las lastimosas consecuencias que se dejan considerar, y
fomentan con las ingredientes que se mezclan á esta vevida, y son tan abominables, que
por modestia omitió expresarlas dicho Prelado, llegando á tanto el horror de ellos, que
según refiere se deslíen huesos de difuntos, con el execrable fin de que sirva para
ponerlos amatorios, y para conseguir las vendedoras mayor consumo. Y visto en mi Consejo
de las Yndias con lo expuesto por mi Fiscal de él, y teniendo presente lo dispuesto por
la Ley treinta y siete, Título primero, Libro sexto de la Recopilación, en cuanto a la
bebida del Pulque, que vsan los Indios de Nueva España: He resuelto remitiros la adjunta
copia de todo lo que incluye el Edicto en este punto, a fin de que instruido de ello
procuréis informaros (como os lo mando) por los medios mas seguros y con la mayor
individualidad de las referidas especies, y hallando ser, como se cree en la forme que se
enumeran, toméis desde luego aquellas providencias que considerareis mas prudentes y
eficaces para evitar se introduzcan y mezclen en la expresada bebida los ingredientes, y
cosas extrañas al Maíz de que se hace, y de que se origina el mayor daño por la
fortaleza que la infunden, y los malos fines a que se aplican; disponiendo también el
precaver por las mismas reglas su inmoderado uso, y que executado informéis lo que
resultare, así en cuanto a las noticias que adquiriereis, como a las providencias que
tomareis, Y lo demás que se os ofreciere en orden a si convendría prohibir en el todo
esta vevida en esa Ciud. o en el caso de no juzgar esto conveniente, que providencias, o
ordenanzas se podrán formar p.a extinguir en todo lo posible los nocivos inconvenientes
que produce su abuso a imitación de lo practicado en México con el Pulque. Y del r.vo de
este despacho me daréis aviso en las primeras ocasiones que se ofrezcan. De Buen Retiro a
Diez y nueve de Julio de mil setecientos y cincuenta y dos.
Yo El, Rey, Por mandado De El Rey Nro Sr
Dn. Joachin Joseph Vasquez y Morales.
Salta a la vista la observación de la
ineficacia de esta. Cédula. Los posteriores gobernantes no volvieron a pretender la
supresión del licor del maíz fermentado, pues bien sabían que a despecho de cédulas y
excomuniones los descendientes de Tisquesusa habrían de seguir usando a diario el vino
colombiano, por cierto muy nutritivo, según citada opinión del doctor José Félix
Merizalde.
No le valió a Tomás Prieto de Salazar
tremolar el real pendón en la jura del Rey Fernando m, ni que su padre don José hubiera
hecho lo propio en la de Luis I, ni tener privilegio concedido en 1718 para establecer
casas de moneda en el Nuevo Reino, para que se le respetasen sus derechos. A principios
del año de 1749 tuvo un alcance de trescientos pesos don Tomás Prieto, como Tesorero
blanquecedor de 1a Casa de Moneda, destino que los Prietos habían comprado en $220,000.
La viuda de don Tomás, doña Mariana Ricaurte y Terreros, reclamó en vano que se le
reconociera como heredera del privilegio, pero solamente se le dio una pensión de $8,000
anuales para ella y sus descendientes.
Fernando VI y su Ministro el Marqués de
la Ensenada reintegraron a la Corona la regalía de fabricar moneda en diferentes reinos,
y en 1750-1751 expidieron cédulas, en virtud de las cuales dispuso el Rey " que
cesara la acuñación por cuenta de particulares " y que a éstos se les indemnizaran
los derechos legítimos adquiridos (2). Años después Carlos III, por cédula de 3 da
diciembre de 1759, incorporó en absoluto a la Corona los derechos de amonedación (3).
Es de observarse que habiendo comprado
Prieto el derecho de amonedación en 1716, estuvieron él y sus descendientes por espacio
de cuarenta años disfrutando de tal derecho. En julio de 1753 tomaron posesión de la
Casa de Moneda de Bogotá el Superintendente don Miguel de Santisteban y el Contador don
Isidro Cabrera.
Un Tratado de paz puso fin a la guerra
entro Inglaterra y España (1749). "En primero de septiembre de este año -dice
Vargas Jurado- se publicaron las paces con Inglaterra, con paseo, que se hizo sobre tarde
y siguieron luminarias."
El 6 de noviembre de 1749 cesó en el
Gobierno del Virreinato, en Cartagena, don Sebastián de Eslava (1). Antes de posesionarse
su sucesor ocuparon sillas en la Audiencia los Oidores Juan Francisco Pey Ruiz y Jacinto
Torres. El año de 1759 llegó el Oidor Luis Carrillo.
No obstante la paz acordada con la Gran
Bretaña, el Gabinete de Madrid creyó prudente confiar los destinos del Nuevo Reino a un
marino que pudiese, en caso necesario, defender nuevamente sus costas; y con tal fin
eligió a don José Alfonso Pizarro, Marqués del Villar, quien arribó a Cartagena en la
fragata. Uaricochea en los primeros días de noviembre de 1749.
En dos de mayo de este año 1750 dentró
en Ontibón el Sr. D. José Alfonso Pizarro, caballero de la Orden de San Juan, Marqués
del Villar, Gentil hombre de Cámara de S. M. con llave y entrada, Teniente General de la
Real Armada, Virrey; Gobernador y Capitán General de este Reino y Provincias agregadas.
El día siguiente domingo, tres de Mayo, dentró en la ciudad con acompañamiento y
repiques.......
Pizarro ordenó la Real Hacienda; de
orden de la Corte monopolizó los aguardientes, lo cual no logró sin vencer serias
dificultades p aplacar motines, tarea en que le ayudó eficazmente el Comisionado regio
don José Antonio de Plaza, padre del notable historiador del mismo nombre.
Pizarro presidió la reorganización de
la Casa de Moneda, que ya dijimos estaba a cargo del Superintendente Santisteban (3).
Dejó grata memoria en Bogotá este
mandatario por la mejora de parte de la más importante vía de comunicación de la
Sabana; en efecto, continuó "el arreglo y mejoramiento del camino de Occidente,
nacido a impulsos de una pasión amorosa. cuando la juventud santafereña se dejaba
arrastrar por la belleza física de doña Jerónima de Olalla, quien a decir de Gutiérrez
Ponce `tenía más hermosa la cara que el nombre,' A don Francisco de Anuncibay se debió
semejante mejora en las comunicaciones de la Sabana, y bendiga Dios la ternura de su
corazón, sin la cual probablemente encontraría el viajero todavía ` tan malos pasos y
tantos resbalones y caídas como halló Codo un Gobernador del Nuevo Reino cuando
atravesaba la verde llanura en busca de la que no debía ser de él ni amante ni
esposa"' (1).
Pízarro emprendió la obra de un puente
de cal y canto en los aledaños de Foutibón, sobre los ríos San Francisco y San Agustín
unidos, llamado desde entonces puente de San Antonio, obra que terminó su sucesor.
Cuenta el historiador Groot que el
Arzobispo Arauz quiso revivir antigua costumbre de que el Virrey y los empleados de los
Tribunales concurriesen a la Catedral el jueves santo a recibir la comunión de manos del
Prelado. En 1751 invitó a los gobernantes; el Virrey contestó que concurriría si se lo
permitía la dolencia de una pierna; los Oidores, hablando por boca del decano Verdugo y
Oquendo, respondieron " que por tener el estómago delicado y hacerles daño el estar
hasta tarde en ayunas, no podían comulgar en la Catedral." A la fiesta no
concurrieron ni el Virrey ni los Oidores, "pues los fueros del estómago eran para
ellos más delicados que la conciencia".
EL Virrey Pizarro entregó el mando a su
sucesor don José Solía, mediante complicado ceremonial que el Rey impuso en aquella
época, y que describiremos en el capítulo siguiente, ceremonial en el cual desempeñó
Pizarro importantísimo papel. Quince días después de posesionado Solís salió Pizarro
de Santafé, "sábado primero de diciembre a las nueve del día, en silla de manos,
que a propósito mandó hacer por la enfermedad de la pierna." Navegando para España
(1753) falleció el ex-Virrey Pizarro.
En la galería de mandatarios que se
guarda en el Museo Nacional existe un retrato del Virrey Pizarro, cuya copia exorna estas
páginas, pintado al óleo. A1 pie se encuentra esta leyenda:
Reinando la Majestad Cotholica del Señor
D.n Fernando VI.-El Ex.mo S.r D.n Josep Alfonso Pizarro Marques de Villar, Cavallero del
Orden de, S.n Juan, Gentil Hombre de Camara de SM. con Entrada, Teniente General de la R.l
Armada, Tomo posesión de los Empleos de Virrey, Gobernador, y Cap.n Gen.l de las
Provincias de este N.o R.o de Granada, y sus agregadas, como de Presidente de la Real
Aud.a de S.a Fe el día 6 de Noviembre de 1749. Haciendo su Juramento en Cartagena en
manos del Ex.mo S.r Virrey Eslava su antecesor por especial R.l Cédula de S.M.-Governó 4
años y 18 días hasta el 24 de Noviembre de 1753 en que le sucedió el Ex. S.r D.n Joseph
Solis. -Bolbióse a España, y durante su Gov.no se principió la fabrica del Camellón, y
se incorporó la Casa de Moneda a la R.l Corona.
A la edad de sesenta y cinco años, el 14
de diciembre de 1753, falleció el notable bogotano don Nicolás Javier de Barasorda y
Larrazábal, ya citado en estas páginas como Gobernador y Vicario del Arzobispado varias
veces, y como autor de panegíricos gongóricos de extensos títulos.
Su entierro fue un acontecimiento en
Santafé: a él concurrieron los Virreyes Pizarro y Solís, la Audiencia, los Tribunales,
los dos Cabildos p todo lo visible p distinguido de la población.
Pasemos ahora sí a detallar el
ceremonial cortesano en que fueron protagonistas los dos Virreyes que acabamos de nombrar.
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