Cronicas de Bogota tomo cuatro

 

CAPÍTULO LXX

Mejoras materiales -Teléfono--Parroquias y barrios--Academia Nacional de Música-Política confusa del Designado Otálora-Parque Bolívar-Gobierno del General Hurtado-Puentes Bolívar, Ricaurte y Maza-Muerte del Arzobispo Arbeláez-Segunda Administración Núñez--Guerra civil. Consejo de Delegatarios-Gobierno del General Campo Serrano--Un combate sin objeto-Cambios de Gobierno-Cúpula de Santo Domingo--Puente Núñez-Teatro Municipal-Teatro ~Naciónal-Exposición de pinturas. Sociedades-E1 Coronel Pineda-Colegio dental-Administración Holguín. Muerte del Arzobispo Paúl-El Aserrio-Llegada del ferrocarril de la Sabana a Bogotá-Ferrocarril del Norte-Luz eléctrica- Sociedad industrial. Puente del Libertador-Un incendio-Fundación de casa de hermanas del Buen Pastor y de Instituto de Salesianos-El Arzobispo Velasco-Parroquias de San Pedro y San Pablo-Ampliación del puente de San Francisco-Acueducto público.

VARIAS mejoras materiales que no hemos mencionado se realizaron en Bogotá durante las administraciones Núñez, Zaldúa y Otálora; el Alcalde de la ciudad, don Higinio Cualla, tomó grande interés en mejorar los pavimentos de las vías públicas, suprimiendo las acequias que corrían por el centro de la mayor parte de las calles y reemplazándolas con alcantarillas, las cuales se construyeron en todas la ciudad, aunque sin unidad ni plan científico bien determinado; y los Secretarios Emigdio Paláu y Manuel Laza Grau se distinguieron por su acuciosidad en llevar a cabo mejoras en la capital, las que ya hemos mencionado al estudiar las principales localidades de la ciudad. Diremos de una vez que en 1886 el Alcalde señor Cualla celebró contrato con el señor Nicolás Vargas V. para la construcción de un matadero público, que, aunque defectuoso, presta servicio, y que dos años antes se obligó con el Distrito el señor José R. Martínez a establecer servicio telefónico en la ciudad. Este señor cedió el contrato a una Compañía,' y siendo Gerente de ella don Carlos Tanco, prorrogó el Distrito por algunos años el privilegio de explotación de la industria telefónica; en cambio la Compañía. traspasó al Distrito la propiedad de todos sus enseres al terminar el tiempo del privilegio. En 1890 se edificó una sólida torre de ladrillo, contigua a la escalera del Palacio municipal, por la Compañía de Teléfonos, edificio que será, como los enseres y utensilios de ésta, de propiedad del distrito.

El Ilustrísimo señor Arzobispo Arbeláez, teniendo en cuenta que las parroquias de la Catedral y Las Nieves contaban cada una más de 30,000 habitantes, y otras razones referentes al buen servicio religioso, de acuerdo con lo dispuesto en el Concilio de Trento y con unánime asentimiento del Capítulo, erigió el 16 de diciembre de 1882 las parroquias de Nuestra Señora de Las Aguas y Nuestra Señora de Egipto, segregándolas de las antes nombradas. Fijó límites así: para Egipto: al sur, el riachuelo San Agustín; al oriente, la parroquia de Choachí; al occidente, la carrera 4, desde el río San Agustín hasta la calle 13, y por el norte, esta calle y el camino de Choachí, recientemente abierto en aquel tiempo. Limitó Las Aguas así: al sur, la calle 13 y camino citado; al oriente, la parroquia de Choachí; al occidente, la carrera 4, desde la calle 13 hasta la 22, y por el norte, la calle 22, desde la carrera 4 hacia el oriente, pasando por el camino del costado norte de la Quinta de Bolívar hasta el punto llamado Chorro de Padilla, y de allí el río San Francisco aguas arriba hasta la parroquia de Choachí. Por acuerdo municipal número 20 de 1890 se erigieron en barrios civiles números 6Q, 'l." y 8° las parroquias de Las Aguas y Egipto y la viceparroquia de Las Cruces, Por los mismos límites derramados para la división eclesiástica.

E1 8 de marzo de 1882 se fundó la Academia Nacional de Música, de la cual fue nombrado Director don Jorge W. Price, quien con esfuerzos dignos de todo encomio ha logrado sostener tan útil plantel a la altura que tienen los de su especie en los países civilizados del viejo continente, y facilitar si cultivo y propagación de la música en Colombia. Don Vicente Vargas de la Rosa; lamentado artista; don José Caicedo Rojas y don Oreste Sindici, primeros miembros del Consejo Directivo del plantel, que ha tenido y tiene próspera vida, prestaron en él útiles y reiterados servicios.

Malos días fueron para la patria, en lo político, los del Gobierno del señor Otálora; dudas y vacilaciones del Designado intranquilizaron el país en los cien días que le toco dirigir los destinos de éste. Su Ministerio fue mixto; en él tuvo mayoría la fracción liberal independiente, a la cual pertenecía el señor Otálora, y estuvieron representadas la radical y el partido conservador. Fueron Secretarios: de Gobierno, Buenaventura Reinales y Ricardo Becerra; de Relaciones Exteriores, Antonio Roldán y Julio E. Pérez; de Hacienda, Aníbal Galindo; del Tesoro, Alejandro Posada y Angel M. Galán; de Instrucción Pública, José V. Uribe; de Guerra, Nepomuceno I. Matéus, y de Fomento, Manuel Laza Grau.

Tocó al señor Otálora dicta r el decreto en ejecución de la ley 84 de 1881, por el cual se ordenaba celebrar el primer centenario del nacimiento del Libertador; acertadamente dispuso que el parque de San Diego, que entonces se construía, se llama Parque Bolívar; que en él se levantaran cuatro portadas con inscripciones alusivas a tan notable fecha, y que en el centro del parque se construyera un templete para colocar en él una estatua del Libertador. Dirigió la construcción del templete, de estilo clásico, el arquitecto don Pedro Cantina. El templete, semejante al antiguo templo de Vesta, en Roma, se levanta en el centro del parque. Una gradería forma la base del tambor, que es de estilo rústico y está coronado por elegante cornisamento, en el que se levantan columnas dóricas, que también sostienen un cornisamento, sobre el cual va un tambor que sirve de base a la bóveda de medio punto al exterior; al interior bóveda puntada. El templete es de los mejores edificios construidos en el país, como trabajo científico en corte de piedra, pues las dobelas dan el perfil exterior de medio punto y forman al interior arco apuntado. La escalera, única de su clase en el país, está montada sobre una columna central de la que se desprenden los pasos volados al aire, en forma de hélice, sosteniéndose el equilibrio del todo por su propio peso. La ornamentación interior, rico dibujo, relieves artísticos e inscripciones es obra del artista italiano Luis Ramelli. Recuerda este bellísimo monumento los buenos tiempos de la antigua Roma. La siguiente inscripción se lee en la columna central:

SIMONI BOLIVAR LIBERTATORI - GENS COLVMBIANA

HOC MONVMENTVM - SAECVLAKI COMMOMEKIONEE- INCHO

SATUN-ANNO MDCCCLXXXIII-IN POSTERA SAECULA NO lINIS MAIESTATE VERENDUN-POPVLARI PIETATI SERVANDVM-RAFHAELE NUÑEZ -REPUBLICAE FURTILM PRAESIDE PERFECTUM SANAVIT-ANNO MDCCCLXXXVII.

Una bellísima puerta de acero, labrada a martillo, rica en ornamentación, da entrada al monumento por el oriente. En ella se lee: Officina Biondi - Firenze-1887.

Al año siguiente (1884) se inauguró en el Parque Bolívar comúnmente llamado del Centenario, la estatua del Libertador, obra del escultor M. A. Desprey, de París. El artista Alberto Urdaneta, por encargo del Gobierno, pintó el proyecto de la estatua, el cual fue modificado, según instrucciones del Gobierno general. Posteriormente se envió esta estatua al Gobierno de Boyacá, para que se colocara en el puente de este nombre, sitio donde se dio la batalla gloriosa que emancipó de España el territorio de la República, y se encargó al artista don César Sighinolfi la modelación de un grupo para colocarlo en el templete.

Poco tiempo después, en marzo de 1884, se puso un carrousel en el Parque Bolívar, primera diversión de esta clase establecida en Bogotá.

Ausente de la capital el doctor Rafael Núñez el 1° de abril de 1884, día en que debía encargarse del Gobierno por haber sido elegido segunda vez Presidente de la República, recibió el bastón de primer Magistrado el General Ezequiel Hurtado, Designado nombrado por el Congreso. Dio las carteras de Gobierno, Hacienda, Tesoro, Fomento, Relaciones Exteriores, Instrucción Pública y guerra, respectivamente, a los señores Manuel M. Castro, Felipe Angulo, Mariano Tanco y José M. Caro, José J. Vargas, Eustorgio Salazar, Napoleón Borrero y José M. Campo Serrano. Puso el General Hurtado la primera piedra del puente Bolívar, sobre el río San Agustín, en la carrera 4°, mandado levantar por acuerdo municipal ,en aquel año. En los lados de este puente se pusieron las siguientes inscripciones:

A LA CONSTANCIA Y ACTIVIDAD DE H. CUALLA -ALCALDE DE BOGOTÁ -SE DEBE ESTE PUENTE. 1884. 1888.

LA JUNTA DE ASEO Y ORNATO DE BOGOTÁ -A- SIMÓN BOLÍVAR - PADRE Y LIBERTADOR DE; COLOMBIA. 1888.

EL 7 DE AGOSTO DE 1884-EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA-DR. RAFAEL NÚÑEZ-COLOCÓ ESTA PRIMERA PIEDRA- DEL PUENTE DE BOLÍVAR.

E1 mismo año ordenó la Municipalidad la construcción del puente Ricaurte, sobre el riachuelo de San Juanito, en la carrera 8 En aquel puentecillo, inaugurado en el primer centenario del nacimiento del más ilustre hijo de Villa de Leiva, se colocaron las siguientes inscripciones: LA MUNICIPALIDAD DE BOGOTÁ A ANTONIO RICAURTE EN SU PRIMER CENTENARIO. ADMINISTRACIÓN CUALLA. También se construyó en ese tiempo, al extremo de la calle 10, un puente de pequeñas dimensiones, al cual se dio el nombre de puente Maza.

A las tres y diez minutos de la tarde del domingo 29 de junio de 1884 expiró, en el palacio arzobispal, el Ilustrísimo don Vicente Arbeláez, quien gobernó el arzobispado con sin igual prudencia y general aplauso más de diez y seis años. Hizo reconstruir el señor Arbeláez el palacio de los Arzobispos, casa de aspecto desapacible que amenazaba ruina, llevó a cabo importantes mejoras en la iglesia metropolitana, creó nuevas parroquias y reorganizó el Seminario Conciliar, que dejó establecido en el extinguido convento de frailes candelarios, edificio que había sido desamortizado por el Gobierno en 1861, y que el prelado compró con tal fin, dando en cambio de él la parte su r del edificio .~e San Bartolomé, que pertenecía a la iglesia, y recibiendo el de La Candelaria, más extenso y apropiado para Seminario, y $ 20,000 en dinero. Existe en la Catedral retrato del Arzobispo Arbeláez, sin inscripción.

Desde el 11 de agosto de 1884 gobernó de nuevo la República el Presidente Núñez. Fueron sus Secretarios: de Gobierno, Eustorgio Salgar, Santos Acosta y Aristides Calderón, sucesivamente; de Relaciones Exteriores, Mariano Tanco; dé Hacienda, Felipe Angulo; del Tesoro, Vicente Restrepo; de Guerra, José M. Campo Serrano; de Fomento, Napoleón Borrero y Julio E, Pérez; y de Instrucción Pública, Napoleón Borrero y Enrique Alvarez La guerra civil afligió al país durante esta administración, decididamente sostenida por el partido conservador y por algunos liberales, de tiempo atrás afiliados en la fracción independiente. La suerte de las armas favoreció las banderas del Gobierno, llamadas de la regeneración, triunfo que permitió al Presidente declarar que la Constitución de 8 de mayo de 1863 dejaba de regir en el país, y convocar, el 10 de septiembre de 1885, un Consejo Nacional de Delegatarios, formado por plenipotenciarios de los extinguidos Estados de la Unión, semejante en su forma política a la Convención de Rionegro, corporación llamada a restablecer el régimen constitucional desorganizado por la guerra civil, la cual se reunió el 11 de noviembre de dicho año, y expidió la Constitución central que rige el país, promulgada el 1 de agosto de 1886. El Consejo dio licencia al doctor Núñez para separarse de la Presidencia, y de ella se encargó el 1 de abril de 1886 el primer (Designado, General José M. Campo Serrano, quien firmó la Constitución con los siguientes Secretarios: de Gobierno, Aristides Calderón; de Relaciones Exteriores, Vicente Restrepo; de Hacienda, encargado del Despacho de Guerra, Antonio Roldán; del Tesoro, Jorge Holguín; y de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Fomento, Enrique Alvarez.

Bogotá sufrió, como era natural, las consecuencias de la guerra: los vencedores de origen caucano, divisados de verde, sin duda para diferenciarse de los viejos soldados del ejército permanente, recorrían las calles en grupos numerosos. Uno de ellos grabó lucha con las fuerzas que custodiaban la Gobernación, las cuates cumplieron su deber, mandadas por el joven José V. Peña; otro grupo, del batallón Quindío número 2. que estaba acuartelado cerca del Panóptico, quiso apoderarse de un carro de tranvía, en la tarde del domingo 23 de mayo de 1886. El conductor del carro pidió y halló auxilio en dicha ,guardia, parte del batallón veterano 1° de Bogotá, hoy Rifles, la cual impidió los desmanes de aquella soldadesca. Conocedor de lo ocurrido el Coronel Carlos Villa, jefe del batallón Quindío, atacó a la cabeza del cuerpo el edificio del Panóptico, verdadera fortificación que supo defender hábilmente el entonces Capitán Enrique Raymond, quien mandaba la guardia de custodia de los presos. Trabado el combate, sin objeto por parte de la fuerza asaltante, llegaron a aquel lugar los Generales Alberto Urdaneta y Rafael Reyes, quienes lograron hacer suspender los fuegos en aquella lucha insensata. Allí rindieron la vida el Coronel Villa, e) Coronel Cayo Arjona, su amigo personal, y diez y seis soldados del batallón Quindío. Un sólo herido tuvo la fuerza del Rifles.

El 6 de enero de 188n recibió el bastón presidencial el General Eliseo Payán, Vicepresidente, quien formó así su Ministerio: Gobierno, Felipe Paúl; Relaciones Exteriores, Carlos Holguín; Hacienda, Antonio Roldán; Guerra, Felipe Angulo; Instrucción Pública, D. Ospina Camacho y Carlos Martínez Silva; Fomento, J. Casas Rojas, y Tesoro Marceliano Vélez. Gobernó hasta el 4 de junio siguiente, día en que tomó posesión de la primera Magistratura el doctor Rafael Núñez. Fueron sus Ministros de Gobierno, Relaciones Exteriores, Hacienda, Guerra, Instrucción Pública, Tesoro y Fomento, respectivamente, los señores Felipe F. Paul, Carlos Holguín, Antonio Roldán, Felipe Angulo, Domingo Ospina C., Carlos Martínez Silva y Jesús Casas Rojas. A fines del mismo año se encargó de nuevo del poder el Vicepresidente Payár. Nombró Ministro de Relaciones Exteriores, encargado del Despacho de Gobierno, a don Carlos Holguín; de Hacienda, a don Vicente Restrepo; de Guerra, a don Miguel Montoya; del Tesoro, a don Carlos Martínez Silva; de Instrucción Pública, a don Domingo Ospina C., y de Fomento, a don J. Casas Rojas. El 8 de febrero de 1888, hallándose en Girardot (Cundinamarca) el Presidente Núñez, se encargó del mando, de acuerdo con la ley, y lo participó por telegrama al Vicepresidente Payán. Fueron nombrados Ministros:. Carlos Holguín, de Gobierno; Vicente Restrepo, de Relaciones Exteriores; Felipe Paúl, de Hacienda; Felipe Angulo, de Guerra; J. Casas Rojas, de Instrucción Pública; Carlos Martínez Silva, del Tesoro, y Rafael Reyes, de Fomento.

El General Payán concedió a fray Saturnino Gutiérrez, dominicano, el dinero suficiente para reconstruir en el templo de Santo Domingo la cúpula que derribó el terremoto de 1827. Encargado de la ejecución de la obra el arquitecto nacional señor Pedro Cantina, y por delegación de éste don Eugenio López, arquitecto bogotano, se reforzaron los arcos de la intersección de la cruz en dicho templo, y se construyó sobre las pechinas el tambor o base del medio limón, o sea la cúpula de arco apuntado. Sobre el tambor se montaron camones de madera de pino en la forma adecuada para formar sobre ellos tejido de listones que, dando la forma indicada, recibieran el latón de cobre en forma de casco esférico, que le sirve de cubierta. La superficie metálica fue fijada con grapas, en el anterior, sin clavar ninguna pieza, dejando al detal el juego necesario de dilatación y contracción; fenómenos producidos por los cambios atmosféricos. Los camones, unidos en el centro por un anillo de hierro fundido, de dos metros de diámetro, sostienen la lucera. Por disposición del Gobierno colocó la bola metálica de remate el señor Antonio Clopatofsky, Director de Obras Públicas. Terminóse el trabajo en 1891, colocando sobre la bola mencionada una cruz de madera de helecho arborescente. El diámetro de esta cúpula es de 12 metros, y la altura de ella, incluso el tambor, es de 14 metros; carece de toda ornamentación, y costó cerca de $ 30, 000.

Otras mejoras materiales se hicieron en aquellos años: se construyó el Puente Núñez en la calle 9 He aquí las inscripciones que se leen en los guardalados :

PUENTE, NÚÑEZ

LA MUNICIPALIDAD DE . BOGOTÁ -AL-DR. RAFAEL NÚÑEZ 28 DE OCTUBRE DE 1887.

ALCD. H. CUALLA-GRAL. H. ARBOLEDA C. ING. G. SIMPSON -CONDTE J. OLIVEROS.- .1 DE MZO. DE 1881.

El 11 de noviembre de 188? se principió la obra del Teatro Municipal, en la carrera 8, en sitio contiguo al Observatorio Astronómico. Habiendo llegado a Bogotá el súbdito italiano don Francisco Zenardo, inició la idea de construir un teatro, y como encontró apoyo en el Alcalde de la ciudad, don Higinio Cualla, obtuvo la cesión del local de la antigua escuela pública del barrio de la Catedral (de la cual hablamos en la página 355), de parte de un huerto contiguo, que compró el Municipio, y de una angosta faja del jardín del Observatorio que cedió el Gobierno nacional. Siendo cuantiosa la suma que se necesitaba para levantar el teatro, y hallándose imposibilitado para terminarlo el empresario, ocurrió, con buena fortuna, a don Luis G. Rivas, Gerente del Banco Internacional, quien organizó acertadamente una compañía anónima, la cual suministró con el Banco fondos para terminar la obra. También apoyaron esta idea el Gobernador de Cundinamarca, General don Jaime Córdoba, y don Jorge W. Price. El salón del teatro está rodeado por cuatro órdenes de galerías, embellecidas con ornamentaciones de cartón prensado, trabajadas en Alemania, lo mismo que el cielo de tela pintada. Lujosas escaleras conducen a los palcos y al salón que ocupa, en la parte alta, todo el frontis del edificio. El escenario tiene 15 metros de fondo, 13 de boca v 22 de ancho extensión suficiente para las representaciones de mayor aparato, -y sobre él existen seis palcos, llamados de escena, de los cuales carecía el antiguo coliseo. El edificio, todo de ladrillo, fue principiado por el arquitecto don Mariano Santamaría, y se estrenó el 15 de febrero de 1890 con la representación de la ópera El W -ovridnr, dirigida por el maestro italiano Rosa. En el frontis del teatro se incrustaron estas inscripciones:

TEATRO MUNICIPAL

SE COLOCÓ ESTA PRIMERA PIEDRA-EL DÍA 11 DE NOVIEMBRE DE 1881-SIENDO ALCALDE -DON HIGINIO CUALLA. TEATRO MUNICIPAL

SE TERMINÓ LA OBRA EL 1° DE-FEBRERO DE 189U-SIENDO GERENTE DE LA COMPAÑÍA DN. LUIS G. RIVAS-Y MIEMBROS DE LA JUNTA DIRECTIVA LOS SEÑORES-JAIME CÓRDOBA, HIGINIO CUALLA, JORGE W. PRICE, FRANCISCO ZENARDO.

La fábrica y ornamentación del teatro costó $ 91,600, lo que prueba la exquisita economía con que fue dirigida obra.

Por decreto del Poder ejecutivo fue expropiado el Teatro Maldonado, o esta el antiguo coliseo, con el objeto de restaurarlo, en atención a las crecientes exigencias sociales de la capital. El arquitecto señor Pedro Cantini hizo presente al Gobierno que era imposible restaurar el viejo edificio, que amenazaba ruina; por lo cual fue autorizado para hacer lo que creyera conveniente en el edificio hoy llamado Teatro nacional. Desgraciadamente ya se había derribado parte del coliseo, motivo que obligó al arquitecto a continuar la obra en el sitio inadecuado que ocupa, pues la calle es angosta y tiene notable desnivel, y al Gobierno a expropiar, con costo considerable, parte de las casas anexas al antiguo edificio, cuya área era insuficiente para levantar el nuevo teatro. Tendrá éste una fachada de 16 metros de altura, de mayor longitud que la de la Catedral, y que será trabajada con más esmero que la de ésta. El resto del edificio, ya construido, consta de una platea, en forma de herradura, circundada por tres filas de palcos y una galería o paraíso, de un vestíbulo en la parte baja, de un buen escenario, con sótanos que sirven para las maniobras de los bastidores y escotillones, de varias escaleras, de salones para conciertos, descanso, restaurantes, etc. La ornamentación, obra de don Luis Ramelli, es de yeso, y varía en los distintos órdenes de palcos y en el arco armónico. Los cielos están pintados al fresco por los profesores Mastellari y Vienarini (de acuerdo con contrato celebrado con don Antonio Faccinil.' El primero pintó tos trabajos de figura en el cielo del patio, y el segundo la ornamentación y las decoraciones. Con el señor Cantini, y en ausencia de éste, ha dirigido la obra, una de las mejores de la América del Sur, el señor Eugenio López, arquitecto bogotano. El costo de la fábrica, sin incluir las expropiaciones, se calcula en $ 600,000, de los cuales se ha invertido la mitad.

El año de 1886 logró el artista don Alberto Urdaneta reunir en el colegio de San Bartolomé la mayor parte de las pinturas y obras de arte que existen en Bogotá, importante acontecimiento de nuestra vida social. Allí se agruparon las obras ejecutadas en la Escuela Nacional de Bellas Artes, inaugurada el 20 de julio del mismo año, por esfuerzos del mismo Urdaneta, las obras de artistas colombianos contemporáneos, las notables de artistas extranjeros, y las de escuela antigua, algunas de propiedad particular, y otras que guardan, como antes vimos, nuestros templos. Allí lucían las obras de los artistas bogotanos Gregorio Vázquez Ceballos, Antonio Acero de la Cruz, Banderas, Juan de Cabrera, los Cancinos, Josías y Pío Domínguez, José M. Espinosa, Baltasar de Figueroa, Pedro Figueroa, Celestino Figueroa, Miguel Figueroa, Carmelo Fernández, Santos Figueroa, Pablo Antonio García, José Manuel Groot, Victorino García, Narciso Garay, Joaquín Guarín, Mariano de la Hortúa, Pastor Losada, Luis García Hevia , Nicolás León, Celestino Martínez, Francisco Páramo, José P. Ponce de León, Daniel Figueroa, Juan C. Osorio, Cayetano Pereira, Ramón Torres Méndez, y las de algunas señoras cuyos nombres merecen mención en la historia del arte en Colombia y que no consignamos aquí por temor de herir su modestia.

Fue la exposición lujoso muestrario de obras de mérito artístico, cuyo número ascendió a 1,200, donde se puso de relieve el mérito de Vásquez, y donde se vio con clara luz el progreso lento pero firme del arte patrio.

En el mes de mayo de 1887 se fundó la Sociedad Colombiana de Ingenieros, que, como la de Medicina, ha tenido próspera vida; que ha estimulado a la juventud al estudio de la ingeniería, en sus varias aplicaciones a la industria; que ha trabajado por hacer conocer en el extranjero las riquezas naturales de Colombia, y que ha sostenido con brillo la revista mensual Anales de Ingeniería.

El Consejo Municipal honró en 188'7 la memoria del Coronel Anselmo Pineda y cedió área en el cementerio de la ciudad para que se levante un monumento para colocar en él las cenizas de aquel soldado de la independencia, natural de Marinilla, quien donó a la República, en 1868, la magnífica colección de documentos manuscritos e impresos que se conoce, en la Biblioteca Nacional, donde se conserva un retrato del Coronel, con el nombre de Biblioteca Pineda. Este benemérito bibliófilo, que salvó para la posteridad importantísimas documentos, base de la historia nacional, falleció en Bogotá en la casa 183 de la calle 8, el 7 de octubre de 1880.

En el mes de enero de 1888 fundaron los doctores Guillermo Vargas Paredes, Alejandro Salcedo y Nicolás Rocha C. el Colegio Dental de Bogotá, primero y único establecimiento de su clase en Colombia, que con acierto dirige el doctor Vargas Paredes. Está ,montado sobre las mismas bases de los que existen de su clase en Baltimore y Nueva York, y vive del esfuerzo particular. Allí se dan completas enseñanzas de Odontología a numerosos alumnos; ya muchos de ellos, hábiles cirujanos, que reemplazarán a los flebotomistas sacamuelas heredados de la colonia, que vivieron practicado hasta hace pocos años, y que reemplazarán, con ventajas para el país, a los dentistas extranjeros.

El 7 de agosto de 1888 se encargó de la Presidencia de la nación el señor doctor Carlos Holguín, por haberse ausentado el Presidente Núñez y haber perdido la confianza el partido conservador en el Vicepresidente Payán. El Designado formó así su Ministerio: Gobierno, D. Ospina C.; Relaciones Exteriores, Vicente Restrepo; Hacienda, F. F. Paúl; Guerra, Antonio B. Cuervo; Instrucción Pública, J. Casas Rojas; Tesoro, Carlos Martínez Silva, y Fomento, Rafael Reyes.

El día 8 de abril de 1889 falleció en La Mesa el Ilustrísimo Arzobispo don José Telésforo Paúl, quien fue promovido a la silla arzobispal, de la del Obispado de Panamá, por breve de Su Santidad León , de fecha 6 de agosto de 1884: Desde el 11 de febrero del siguiente año rigió la Iglesia colombiana. En la casa número 17 de la calle 14 se incrustó una lápida de mármol blanco con la siguiente inscripción:

EN ESTA CASA NACIÓ

EL DÍA S DE ENERO DE 1831

EL ILLMO. Y RMO. SR. DR. JOSÉ TELESFORO PAÚL

ARZOBISPO DE BOGOTÁ.

En la Catedral se conserva retrato de este prelado, sin ninguna leyenda.

Durante la Administración Holguín se emprendió la útil obra de reconstruir el edificio del Aserrío, casi destruido desde 1819, local que compró la nación al distrito de Bogotá en 1887, con el acertado propósito de guardar en él las materias explosibles que antes custodiaba el ejército en los cuarteles de San Agustín y que eran amenaza constante para la población, y de establecer fábrica de pólvora, de cápsulas, ete. En el frontis del moderno edificio se puso una lápida de mármol con la siguiente inscripción:

SIENDO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA - EL SR. DR. DN. CARLOS HOLGUUÍN

Y MINISTRO De LA GUERRA - EL SR. GENERAL DN. ANTONIO B. CUERVO

SE LEVANTÓ ESTE EDIFICIO Y SE ESTABLECIÓ ESTA FÁBRICA EN 1889.

En la tarde del 20 de julio de 1889, día aniversario del natalicio de la patria, llegaron por primera vez las locomotoras del ferrocarril de la Sabana a la capital. En un vasta campo denominado La Floresta y Sansfasons, al occidente del barrio de las Nieves, esperaba ansiosa la tercera parte de la población de la ciudad la llegada del ferrocarril. Cuatro locomotoras, llamadas Bogotá, Santander, Cundinamarca y Córdoba, máquinas usadas en Europa desde 1830 y conocidas en Bogotá sesenta años después, con las chimeneas adornadas de flores y ornadas con los colores nacionales, que desvanecían sus tintes en el vapor que perdían al sonar sus silbatos y entre los torbellinos de humo del carbón mineral, que da vida a la prodigiosa máquina de Jorge Stephenson, cortaron a la numerosa concurrencia, que admiraba entusiasmada a los animales de fierros poderosos vehículos de la civilización moderna. La obra del ferrocarril de la Sabana, aquel día coronada, fue principiada por el Gobernador de Cundinamarca, General don Daniel Aldana, y continuada. por su sucesor, General don Jaime Córdoba, don Carlos Tanco, Gerente de la Compañía, y el ingeniero don J. Nepomuceno González Vásquez.

Un año después se inauguró el ferrocarril del norte, que parte hoy del extremo occidental de la calle 23 termina poco adelante del barrio de Chapinero; empresa civilizadora que apenas principia su vida y que tiene en servicio una locomotora de primera calidad, llamada Carlos Holguín, y un carro de ínfima clase.

A mediados de 1890 otra compañía, de la cual hacían parte don Pedro Nel y don Tulio Ospina, don Camilo A. y don Gonzalo Carrizosa, y don Rafael Espinosa Guzmán, y de la cual es Superintendente don Gregorio Pérez, instaló en Bogotá el alumbrado eléctrico, el más perfecto de los conocidos al presente, en un sencillo edificio de la carrera 13, contiguo al Puente Núñez. Se montaron cuatro máquinas dinamoeléctricas, del sistema Thomson-Houston, cada una de ellas productora de electricidad suficiente para alimentar hasta 21 focos de arco de 2,000 bujías de intensidad cada uno. Bogotá estaba hasta entonces deficientemente alumbrada con lámparas de petróleo colocadas en sus vías principales, y por algunos picos de gas, que a ellos llegaba por tubos de madera, hoy reemplazados en ;gran parte por caños de hierro. A1 presente el alumbrado público es suficiente y hace olvidar a los viejos santafereños que en las noches oscuras y tenebrosas de los meses lluviosos tenían que proveerse de un farol y de una vela de sebo para transitar por las desiertas y mal pavimentadas calles de la capital de la gran Colombia.

Desde 1888 se organizó en Bogotá una sociedad industrial para montar una fábrica de ácido sulfúrico y bujías esteáricas, jabones, etc., con maquinaria fabricada en París, montada y dirigida por el doctor Nicolás J. Casas, socio de la empresa. La compañía levantó un amplio y cómodo edificio en la carrera 11 También por esfuerzos del señor Casas, y de acuerdo con contrato celebrado por él, como Secretario de Hacienda del Departamento de Cundinamarca, con los señores ingenieros Alejandro Manrique C. y Zoilo E. Cuéllar, se construyó en 1890 el puente del Libertador, sobre el riachuelo San Francisco, en el punto de intersección de la carrera la y la calle 21. el puente, fábrica mixta de sillería, ladrillo y mampostería, tiene bóveda formador 311 dovelas de sillería apandillada. Castilletes de piedra, que tienen grabadas inscripciones y fechas alusivas a la vida del Libertador, sostienen los guardal dos de hierro que coronan la obra arquitectónica.

Un suceso por todos lamentado ocurrió en Bogotá en la noche del ? de diciembre de 1889, día de fiesta popular en Bogotá, por en víspera de la festividad religiosa de la Concepción. Desde 1854 se estableció costumbre de quemar en dicha noche numerosos fuegos de artificio en todas las casas y calles, lo que da a la ciudad especial animación. Quiso la desgracia que en dicha noche una chispa incendiara la pólvora elaborada que poseía el señor Germán Vargas, quien la expendía en los bajos de las casas que formaban el ángulo sureste de la carrera 8~ y la calle 12, las que se incendiaron. El ejército, los cuerpos de policía y de serenos y los particulares concurrieron al lugar del siniestro y lograron dominar el fuego, pues no existe cuerpo de bomberos en 1a ciudad, por ser rarísimos los incendios, sin duda debido a la especial construcción de las habitaciones.

Obedeciendo a la Ley 139 de 1888, compró el gobierno, también en la carrera la, el sólido edificio donde existió la fábrica de papel, para fundar casa de las Hermanas del Buen Pastor, asociación que vino a Bogotá de los Estados Unidos de América, y que tiene por objeto llamar a vida de trabajo y honradez a mujeres perdidas. También llamó el gobierno a varios padres salesianos, instituto religioso fundado por don Bosco en Italia, aprobado por León XIII en 1814, para que dirijan en la capital una escuela de artes y oficios, establecido da al presente en el extinguido convento de monjas del Carmen.

El día 5 de septiembre de 1889 hizo su entrada en la capital el Ilustrísimo Arzobispo Ignacio Velasco, natural de Popayán, promovido de la silla obispal de Pasto a la metropolitana de Colombia.

Atendiendo a la extensión de las parroquias de la capital, al aumento de población y al deseo de entregar a la Compañía de Jesús, encargada de la dirección del colegio nacional de San Bartolomé desde 1886, el templo de San Carlos, anexo al edificio del colegio, dispuso el señor Velasco, siguiendo lo prevenido en el concilio de Trento, desmembrar parte del territorio de las parroquias de la Catedral, las Nieves y San victorino, y erigir dos nuevas parroquiales en los templos de la Veracruz y la Capilla del Sagrario, con los nombres de San Pablo y San Pedro.

La parroquia de San Pablo tiene los siguientes límites: al norte, la calle 17, desde la carrera 4 hasta la 12; al sur, la calle 12, en la misma extensión; al oriente, la carrera 4. y al occidente, 1a carrera 12. La parroquia de la Catedral o viceparroquial de San Pedro quedó en el resto de su perimetro por sus antiguos límites. Este decreto, dictado el 31 de enero de 1891, principió a cumplirse el 15 de febrero siguiente; en él se dispuso también que el templo de San Carlos volviese a llamarse de San Ignacio, nombre que tuvo hasta 1767. Cuando estudiamos la Catedral vimos las mejoras que ordenó se hicieran en ella el señor Velasco, prelado activo y enérgico, que falleció en Chapinero, en la casa del Noviciado de la Compañía de Jesús, el 9 de abril de 1891. Fue sepultado, por especial concesión, en la cripta de la sacristía del templo de San Ignacio. Un retrato del señor Velasco, pintado al presente por el artista italiano Mastellari, será colocado en la sacristía del templo metropolitano.

Dos mejoras materiales de grande importancia, aún no terminadas, se han emprendido en los últimos años: la ampliación del puente de San Francisco v canalización del riachuelo entre este puente y el de Cundinamarca, y el acueducto público. En el puente se encuentran las siguientes inscripciones, que compendian la historia de la ampliación de la antigua fábrica, cuya historia recordamos en la página 93:

EN LA ADMINISTRACIÓN - DEL GENERAL

DANIEL ALDANA

LA JUNTA ADMINISTRADORA DEL CAMINO DEL NORTE

AÑO DE 1884.

SECRETARIO DE FOMENTO

D. ÍDOLO GONZÁLEZ L.

DIRIGIÓ ELOY B. DE CASTRO - CONSTRUYÓ JESÚS FARFÁN

El gobierno del departamento, presidido por el General don Jaime Córdoba y por don Aurelio Nieto, actual Gobernador, ha continuado la canalización del río entre dichos puentes, con el fin de levantar sobre las sólidas murallas, cubriendo el río, un edificio que embellecerá uno de los sitios más centrales y ricos de la capital.

Don Antonio Martínez de la Cuadra y don Ramón B. Jimeno celebraron en 1886 contrato con el gobierno municipal para establecer en la ciudad acueductos de hierro para su ministrar agua potable, teniendo los empresarios derecho, por el término de setenta años, al uso de ríos, arroyos, fuentes y vertiente.:, al uso de los acueductos que existían y a las rentas del ramo de aguas. La dirección de la construcción de tanques y colocación de tubería la confió la empresa al ingeniero don Eleázar Urdaneta, quien construyó un amplio

tanque, bien ejecutado, en el punto en que termina al oriente la carrera 1, sitio donde principia el paseo del Aguanueva. El deslizamiento de una considerable extensión de terreno,. ocurrido en 1890 en una, colina inmediata al tanque, dio lugar a que la empresa pidiera informe al ingeniero extranjeros. H. Lockett sobre la bondad del sitio en que se construyó el. receptáculo de las aguas potables. El opinó que la colocación es defectuosa, por ser peligro más o menos lejano para los barrios inmediatos, y que deben construirse nuevos tanques en las colinas del oriente de la Quinta de Bolívar.

 

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