| Continuación del capítulo 6.
Debemos consignar aquí la historia del cuadro de San Roque, el cual se conserva en lugar preferente de la nave izquierda de la iglesia de Santa Bárbara. Pintábalo Baltasar de Figueroa, distinguido artista bogotano y maestro de Vásquez, sin poder darle a los ojos la expresión que imaginaba y fatigado del trabajo inútil y disgustado de sí mismo, se alejó del obrador; Vásquez, que había estado observando al maestro, al verse solo tomó los pinceles, y con admirable facilidad pintó los ojos al Santo. Cuando llegó Figueroa, quedó suspenso al ver concluida la obra, y al enterarse que el autor era Vásquez, le manifestó que podía dejar el taller, puesto que sabía lo suficiente para corregir a su maestro. Consérvase allí un San Antonio, firmado Camargo, año 1712; un San Ignacio, una Virgen del Rosario y un Señor de la Columna, de autores desconocidos, de muy buen pincel; la Concepción, firmado Ant. Az.° Fec., año 1681; la Magdalena, firmada Vázqz, 1697, y un San Francisco Javier del mismo autor, cuadro compañero del anterior.
Con el propósito de revivir las tradiciones, usos y costumbres que pintan el carácter de nuestros mayores, publicamos el siguiente documento, exhumado del polvo de un archivo hace algunos años, por don Saturnino Vergara, que da a la vez idea del espíritu religioso que reinaba en la época de la colonización y de cómo se fundaron las parroquias. Dice así:
Yo, Joaquín Sánchez, Escribano de Su Majestad, vecino de esta ciudad de Santafé, certifico que el señor doctor don Manuel Campuzano, Abogado de la Real Audiencia, como Síndico y Procurador General de ella, me manifestó dos piezas de testimonio autorizadas por mí, que se componen de ocho fojas útiles, requiriéndome le diese testimonio de ellas bajo de una cuerda, y su tenor el siguiente:
Declaración de la fundación de las parroquias de esta ciudad de Santafé, y fiestas que por voto se celebran en ella. A 23 de marzo de 1585 años hizo la fundación de las dos parroquias de Nuestra Señora de Las Nieves y Santa Bárbara de esta ciudad de Santafé del Nuevo Reino de Granada el señor don fray Luis Zapata de Cárdenas, segundo Arzobispo de este dicho Nuevo Reino, por auto particular, que pronunció ante Pedro Núñez del Aguila, Escribano Real y Notario de su Audiencia arzobispal: dividiólas en dos distritos, que les dio por donde corren los dos ríos de San Francisco y San Agustín de esta ciudad; con advertencia, de que desde el convento de San Agustín para abajo se siga la derecera de la calle, y no la del río.
Agregó a Santa Bárbara dos pueblos de indios que llaman Teusaquillo (13) , el cual está pegado a la ciudad y Serbativá (14) , que está poblado junto al río de Fucha, con más las estancias que están pobladas a las riberas de dicho río cercanas a la ciudad.
La iglesia de Las Nieves la edificó de teja (mucho antes de esta fundación) Cristóbal Bernal, conquistador de este Reino, y le puso una imagen de Nuestra Señora, de bulto y dorada, que le dio el nombre. La plaza que está a su puerta se la dio doña Francisca de Silva, hija del Capitán Juan Muñoz de Collantes, conquistador de este Reino, el año de 1587, y el primer Cura de esta iglesia de Nuestra Señora de Las Nieves fue Francisco García, que antes lo fue de esta Catedral. Quemóse esta iglesia y su imagen, ornamentos y libros en septiembre del año de 1596, sin poderla socorrer por ser de noche. Reedificáronla los vecinos de esta ciudad con derramas hechas entre ellos y otras limosnas, y quedó mayor que la primera, con la imagen y retablo, que lo pusieron por la grande devoción que tuvieron a la que se quemó.
La iglesia de Santa Bárbara fue edificada de paja por el Capitán Lope de Céspedes, hijo del Capitán Juan de Céspedes, conquistador de este Reino, por haberle muerto una esclava un rayo que cayó en su casa; y por otro que cayó en casa de un Canónigo de esta santa iglesia, a 4 de diciembre de 1593 (que adelante se dirá más por extenso), se movió la devoción de esta Santa, habiendo votado entonces su fiesta, y comenzó a juntar limosnas para edificarle su iglesia, de las cuales y de derramas se fabricó muy grande, cual se ve al presente que es año de 1630.
El primer Cura que tuvo esta iglesia de Santa Bárbara fue Gonzalo Gallegos, que después fue mudado a Nuestra Señora de Chiquinquirá, y allí murió y se enterró el año de 1579.
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Desde el tiempo que se fundaron las parroquias tuvo costumbre el Cabildo de esta santa iglesia de ir en procesión a ellas y decir misa solemne con sermón en los días de sus festividades, y sucedió que estándose previniendo un domingo 4 de diciembre de 1593 años, la procesión que aquel día se había de hacer para la iglesia de Santa Bárbara, la contradijo un Canónigo, fundado en que no había hallado que se hubiese votado, por lo cual no se hizo la dicha procesión, y el mismo día, a las dos de la tarde cayó un rayo sobre la casa y cama del dicho canónigo, que lo atemorizó, y a toda esta ciudad, de tal suerte, que el domingo siguiente se hizo la procesión, a que se halló la Audiencia, Cabildos y vecinos de esta dicha ciudad; y a persuasión del doctor Antonio Pontales, Presidente de esta Real Audiencia, se revalidaron en la dicha santa iglesia de Santa Bárbara el mismo día los votos referidos y el de la fiesta de Nuestra Señora de Las Nieves, y la firmaron los dichos señores Presidente y Oidores y Cabildo Eclesiástico, que entonces estaba Sede vacante por muerte del Arzobispo don fray Luis Zapata de Cárdenas, que falleció a 24 de enero de 1590 años; y aunque en su lugar fue promovido don Alonso López de Avila, Arzobispo de Santo Domingo, no vino a este Reino porque murió en Santo Domingo, en diciembre del año siguiente de 1591.
El cronista Rodríguez Fresle refiere con estilo pintoresco la muerte del Arzobispo Zapata. Oigámosle:
Originóse su muerte de la caza, a que era aficionado. Contaré este caso como lo platicaban los que fueron con él. Salió Su Señoría a cazar a Pasquilla la vieja (tres leguas de esta ciudad, poco más o menos), donde otras veces había ido al propio efecto, acompañado de sus criados y parientes y de algunos clérigos y seglares. Hízose una ramada grande en aquel sitio; convocáronse los indios de Ubaque y Chipaque, Usme y otros de aquella comarca. Fue Su Señoría a hacer noche a la ramada. Desde las cumbres de aquel páramo la mesma noche los indios con trompetas y fotutos y otros instrumentos dieron a entender como estaban allí. Amaneció el día claro y alegre; púsose Su Señoría a caballo; tomó un perro de la laja a don Fulgencio de Cárdenas, su sobrino, y a Gutiérrez de Cárdenas mandó tomar otros, y puso las paradas de su mano quedándose a vista de todos.
El Arzobispo se extravió en la cacería por causa de la mucha niebla que cubría el páramo de Pasquilla, y no lo hallaron hasta ya cerrada la noche.
Allí, dice Fresle, trazaron una hamaca en que le metieron, y clérigos y seglares cargaron de él que fue otro rato de gusto, por los dichos y chistes que pasaban. También llevaron el venado que tenía muerto junto a sí. Allegaron a la ramada, adonde le estaba aderezada una regalada cena, la cual cenó con mucho gusto y contando lo que le había pasado con el venado, acabó de cenar y fuese a acostar. A rato que estuvo en la cama le comenzaron a dar unos calofríos, que hacía temblar toda la cama. El Licenciado Alvaro de Auñón, médico, que estaba con él, le aplicó algunos remedios, y el uno de ellos fue metello en una sábana mojada en vino y muy caliente, con lo cual Su Señoría se sosegó y durmió un rato.
Al día siguiente se trasladó a Bogotá, donde murió, y fue enterrado en la Catedral al lado de su antecesor.
Nombróse sucesor del señor Zapata a don Alonso López de Avila, Arzobispo de Santo Domingo, quien falleció en aquella ciudad el último día del año de 1591, sin pisar su Diócesis. Fue designado para reemplazarlo don Bartolomé Martínez Menacho, Obispo de Panamá, y en camino para Bogotá, murió en Cartagena en agosto de 1594. En su reemplazo se nombró a fray Andrés Caso, Prior del convento de Nuestra Señora de Atocha de Madrid. El señor Caso renunció a poco tiempo el Arzobispado de Santafé, sin haber tenido intención de visitar su Diócesis (15) .
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(13) Hoy se llama Santa Catalina, en el camino de Tunjuelo. (Regresar a 13)
(14) Serbativá estaba en la Tolosa, adelante de Llano de Mesa, según algunos; según otros, en la serranía, al oriente de San Cristóbal, sobre la quebrada del Soche. Hemos visto que en otros documentos oficiales escribían: Sisvativá; ¿serían dos caseríos? Es lo probable. (Regresar a 14)
(15) A. GARZÓN DE TAHUSTE, Sucesión de ilustrísimos señores Arzobispos de esta Metrópoli. Boletín de Historia , VI, 635. (Regresar a 15)
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