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CAPITULO IV
Organización del ramo de correosConvento de carmelitasFundación del convento de San AgustínSe erige éste en máximoNoticias sobre el edificioColegio de San Nicolás de BariLo que es el templo de San AgustínLa batalla de LepantoAutonomía nacionalMejoras en las vías de comunicaciónEmpleados en la AudienciaPrimera epidemia de viruela en BogotáSepárase del Gobierno Venero de LeivaNo quiere sucederle Gedeón de HinojosaEs nombrado Presidente el Oidor don Francisco BriceñoSu muerte.
DESDE antes del descubrimiento del Nuevo Reino, en 1514, se había concedido privilegio en España para administrar los correos a don Lorenzo Galíndez, y por cuenta de la casa del privilegio se establecieron en Santafé, treinta años después de su fundación, y a su cargo duraron hasta 1768, en que el Rey los incorporó a la Corona. Durante aquel largo periodo de tiempo existió una Administración y un Juzgado de Correos, que recibían y despachaban, dos o tres veces al año, el cajón o la petaca que encerraba noticias de la salud del Rey, algunos números de El Aviso y de la Gaceta de Madrid, periódicos que pasaban de mano en mano entre los pocos amantes de las letras del corto vecindario, y la no abundante correspondencia familiar y comercial que unía a los colonos con la remota y no olvidada Madre Patria
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El privilegio concedido a Galíndez por Fernando el Católico, le dio derecho a los descendientes de Galíndez para heredarlo. En el Nuevo Reino de Granada el Conde de Monterrico, heredero de Galíndez, gozó de la administración del correo. Diremos de una vez que en 1750 el Virrey don José Alfonso Pizarro rompió el privilegio de Monterrico, y estableció los correos por cuenta del Real Erario. Monterrico reclamó de esta resolución, y logró que en 1754 se le devolvieran sus derechos. El rey Carlos III puso término al contrato, y arregló en 1768 que se les concediera a los sucesores de Galíndez, en vez del privilegio, honores y pensión anual de $ 14,000, lo que aceptó el Conde de Castillejos, representante de la sucesión. En consecuencia de esta transacción, se dictó Real Cédula de 2 de julio de 1769, que ordenó la incorporación a la Corona de todos los correos terrestres de América
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Corría el año de 1560 cuando fray Bernabé de Cabrera y un compañero suyo, religiosos carmelitas calzados, fundaron convento de su Orden en Santafé, en el sitio que habían ocupado ya los franciscanos, que fue luego convento de recoletos de San Francisco, y definitivamente de frailes de San Agustín, por donación que les hizo el Capitán Juan de Céspedes, marido de Isabel Romero. No habiendo fundado con las licencias necesarias, el Cabildo Eclesiástico y las religiones de San Francisco y Santo Domingo ocurrieron a la Corte y obtuvieron cédula, por la cual se mandaba demoler el convento y remitir a España a los dos frailes carmelitas, disposiciones que se cumplieron.
No obstante la decidida voluntad del Capitán Juan de Céspedes de fundar convento de recoletos franciscanos en el edificio que dejaron los carmelitas recoletos de San Francisco, y de haber arreglado el asunto con fray Pedro Valderrama, Comisario de la Orden, los franciscanos, teniendo por Presidente a fray Pedro del Monte, apenas ocuparon el convento, que llamaron de San Felipe, el corto espacio de un mes. El Padre Monte partió para España con la idea de traer frailes descalzos de su Orden, para que habitasen la nueva casa, propósito que no cumplió, y los cinco religiosos que se habían puesto a sus órdenes abandonaron el convento de San Felipe y volvieron al máximo
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Desocupado el sitio del convento, tomó posesión de él, en octubre de 1575, fray Luis Próspero Tinto, y aceptó donación del mismo Capitán Céspedes, para fundar convento de agustinos calzados, con anuencia e intervención del Oidor Briceño y del Arzobispo Zapata de Cárdenas. Fue éste el primer convento de agustinos calzados que se fundó en el Nuevo Reino, y dependió del de Quito hasta el año de 1606, en que se erigió en máximo de la Provincia agustiniana del Nuevo Reino de Granada. Levantaron los frailes amplios edificios en las dos riberas del riachuelo Manzanares, que desde entonces se llamó San Agustín, formando los costados sur y occidental de la Plaza de este nombre, y una sólida iglesia con dos torres, que se arruinó. Levantada de nuevo en el mismo sitio, con una sola torre, tomaron grande empeño en terminarla y decorarla fray Luis de Mesa (hijo del desgraciado Oidor Cortés de Mesa), bajo cuyos auspicios se concluyó el templo y el claustro principal del convento, y fray Gaspar de Párraga, quien hizo decorar el santuario con pinturas. Estos dos frailes eran bogotanos. El edificio del costado occidental de la plaza fue destinado a colegio de novicios, bajo la advocación de San Nicolás de Bari y con el nombre de San Miguel.
Quien hizo construir este Colegio fue fray Gregorio Agustín Salgado. Es de notarse que casi todos los conventos y monasterios de Bogotá obedecen a una misma arquitectura: patios y claustros espaciosos, arcos cintrados sobre fustes de piedra, adornados los últimos con capitel toscano.
Más tarde, como veremos, lo vendieron al Concilio Provincial por $ 3,200, y sirvió algún tiempo de hospicio y luego de cuartel
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La iglesia de San Agustín conserva el carácter de las sólidas y pesadas construcciones españolas del siglo XVI, moles de piedra que desafían las injurias del tiempo, que guardan valiosos objetos históricos y artísticos en su antigua y recargada ornamentación, que no tiene uniformidad en este templo por haber sido teatro de largo combate en 1862. Consérvanse en él algunas pinturas de mérito: un retrato de San Agustín, de escuela italiana y autor desconocido; la sacra familia, también de autor desconocido; la huida a Egipto, firmada: Grego Bazqz m. a, una de las mejores obras del notable pintor nacional, y algunos otros cuadros de mérito por su antigüedad.
Respecto del cuadro de la Huida dice el notable artista don J. M. Groot:
Las figuras son como la mitad del natural. La Virgen, que va en su mula con el Niño, que duerme reclinado sobre su pecho; San José, que va al pie de la mula en ademán de conversar con su casta esposa; un ángel, que lleva la bestia de cabestro, y otro, pequeño, que vuela sobre el grupo con una hacha encendida para alumbrar, y que con la otra mano parece indicar el camino, son las figuras principales de esta magnífica aunque sencillísima composición
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El cuadro tiene movimiento, los trajes flotantes tienen suavidad y gracia, el clarooscuro es inteligente, el dibujo correcto.
Entre las esculturas que se conservan en este templo merecen citarse una efigie de Jesús Nazareno, comprada en Inglaterra, cuando el cisma de Enrique VIII, a la cual hicieron voto, a principios del siglo XVII, las autoridades civiles y eclesiásticas, de celebrarlo especial fiesta todos los años, el 14 de enero; efigie que figuró en las luchas y conmociones políticas en 1814, 1840 y 1862; y una virgen, llamada de Altagracia, sobre la cual dice Ocáriz lo siguiente:
La Virgen Santísima de Altagracia es de bulto, como de media vara de alto; trájola de España Luis López Ortiz, fundador del convento de monjas de la Concepción de Santafé, y la dio al de religiosos de San Agustín, con obligación de salves los sábados. Es imagen milagrosa, y su cofradía, que es de las más antiguas, la tiene el gremio de los sastres, y su nueva capilla se fabricó a costa de los bienes del Oidor don Gabriel Alvarez de Velasco, y el tabernáculo, que es de los mejores que hay, lo costeó el Padre fray Lorenzo Cardoso, Provincial que ha sido de esta religión.
Los altares que decoran las naves de esta antigua iglesia, algunos con efigie de talla de mérito artístico, conservan, con toda su hermosura, el dorado fino, batido en Santafé, por artistas nacionales que llamaban orives. En la nave central las reparaciones necesarias después del combate de 1862, rompieron la armonía de la ornamentación.
Sobre la puerta principal del templo, cuya fachada en mala hora se pintó con cal, pues es de piedra, se lee esta inscripción:
AÑO DE 1668
Y en el umbral de la misma puerta, talladas en piedra, las siguientes que cubren antiguos sepulcros:
SOY DE FRANCIS
CO DE AGUDELO
Y SUS HEREDEROS
SOY DE AN
FERnZ DE SI ....
Y SVS SV
CE SORE
AÑO DE 1640.
En la nave izquierda del templo se encuentra una cripta cubierta con losas de piedra arenisca, y en una de éstas hay grabado un escudo de armas partido en pal, y esta inscripción:
AÑO DE 169 ....
JUAN XIMENEZ DE LA PARR
El fundador de esta iglesia, fray Luis Próspero Tinto, declaró, al hacer la erección,
que ésta era por toda la eternidad
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; no pensó así el General Tomás C. de Mosquera el año de 1861, en el cual, como veremos después, extinguió las comunidades religiosas en Colombia.
En los últimos tiempos se han encargado del cuidado de la iglesia los frailes agustinos calzados, de origen español, y ellos han mejorado la iglesia, cubriendo con madera el piso de la nave principal e iluminando el templo con luz eléctrica. La capilla de Jesús, anexa a la iglesia, se destruyó por un incendio en 1862. Al estudiar los sucesos de este año daremos pormenores.
El reloj que presta servicio público en la torre de la iglesia es propiedad del Ejército Nacional.
En el muro occidental de la nave mayor del templo, no lejos de la puerta principal, se lee la siguiente en letras de oro sobre mármol negro:
COVSAGRO ESTYGLESY DE
N. P. S. AVGYn EL YLLmo S. D. D. PEDRO
PHe DEAZVA ARZOBo DE ESTE No Ro
A 24 DE SEPTe AÑO DE 1748
Llegó a Santafé en 1572 la siguiente Real Cédula, que es un parte de la batalla de Lepanto, y que insertamos para ampliar los documentos que dan luz sobre las costumbres de esa época:
El Rey-Muy Reverendo in Cristo, Padre Arzobispo del Nuevo Reino de Granada de las nuestras Indias del mar océano del nuestro Consejo.
Esta os mando y escribo para que sepáis la vitoria que Nuestro Señor ha sido servido darnos en siete de octubre pasado, contra toda la armada del turco, yendo por General de la nuestra el Ilustrísimo don Juan de Austria, mi hermano, que ha sido cosa de grande importancia para la quietud y sosiego de toda la cristiandad, porque se le deben dar y doy muchas gracias a Su Majestad eterna de cuya divina mano y voluntad todo procede.
Y ansí os encargo deis orden como en esa santa iglesia y en las otras de vuestra Diócesis, en las oraciones y sacrificios que se hacen se le den por la merced que en ésta y en todo continuamente nos hace, suplicando a su Divina Majestad lleve adelante estos buenos sucesos para su Santo servicio, conservación católica, y asimismo ordenamos se hagan oraciones por las ánimas de y aumento de nuestra santa fe los que hubieren muerto en ella, en que nos haréis placer y servicio.
De San Lorenzo, a veintiséis de diciembre de MDLXXI años.
Yo EL REY
Por mandado de Su Majestad,
Antonio de Erasso (7)
Venero de Leiva ejercía el Poder Ejecutivo y presidía la Audiencia, con facultades de Gobernador y Capitán General y con título de Presidente del Nuevo Reino, primero que lo tuvo y que gobernó sin dependencia de los Virreyes del Perú. Alcanzó este notable Magistrado el honorífico título de Padre del pueblo.
Durante su Gobierno se abrió el camino de Honda, vía que facilitó el tráfico interior, y se estableció la navegación en champanes en el Magdalena, la cual permitió a los santafereños traer de España objetos de ornato y comodidad, hasta entonces de imposible transporte hasta la Sabana, que fue cruzada en aquella época por las primeras ruedas, aunque no existía puente alguno sobre el río Funza.
Mientras gobernó Venero llegaron el Oidor Diego de Villafañe y el Fiscal Alonso de Latorre, quienes ayudaron al Presidente a aliviar a los primeros virolentos que hubo en esta capital. El exantema, de importación europea, se desenvolvió con tan increíble violencia, que dejó despobladas florecientes ciudades y aldeas. Los antiguos cronistas no consignaron dato alguno estadístico sobre aquella primera epidemia de viruela, y sólo pintaron, a grandes rasgos, el estrago producido por tan terrible enfermedad en la numerosa población indígena del centro de Colombia. Alivió los numerosos enfermos en la capital la generosa mano del Presidente Venero, que derramó sobre ellos auxilios abundantes y oportunos.
Dejó el Gobierno el Presidente en 1574, y nombrado para sucederle Gedeón de Hinojosa, renunció el cargo, que le fue conferido a don Francisco Briceño, el viejo y débil Oidor de los malos tiempos de Montaño. Gobernó desde marzo de 1575 hasta el 13 de diciembre del mismo año, día en que murió repentinamente
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, sin que ocurriera durante su corto Gobierno más asunto digno de mencionarse que la erección del convento de San Agustín, de que hemos hablado. Briceño era natural de Valladolid, fue el Juez del Conquistador Belalcázar por la muerte de Jorge Robledo, y fundó la villa de Almaguer, como Gobernador de Popayán.
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(1)El Juzgado de Correos lo formaban el Virrey, como Juez protector; un Asesor y un Escribano. La Administración Principal, la de Bogotá, tenía los siguientes empleados: un Administrador, Jefe de la Oficina; un Interventor oficial primero y tres Oficiales subalternos JOAQUÍN DURAN y DÍAZ, Guía de Forasteros del Nuevo Reino de Granada, etc., 1793. pág. 19. (Regresar a 1)
(2) CARLOS BENEDETTI, Historia de Colombia. Edición de Lima, pág. 961. (Regresar a 2)
(3) PEDRO SIMÓN, Noticias Historiales, vol. su, págs. 169 y 170. (Regresar a 3)
(4) Adelante estudiaremos, con detenimiento, el templo de San Agustín, ligado a nuestras luchas civiles más de una vez. Los datos anteriores los hemos tomado de OCARIZ, págs. 164 y 292; PLAZA, pág. 216; ZAMORA, pág. 347; PIEDRAHITA, Historia General del Nuevo Reino, 2ª edición, pág. 148, y GARZÓN DE TAHUSTE, Boletín de Historia, vol. VI, 635. (Regresar a 4)
(5)J. M. GROOT, El Mosaico número 29. 1864. (Regresar a 5)
(6) ANTONIO DE LA CALANCHA, Crónica moralizada del Orden de San Agustín en el Perv, etc., 1638. Edición de Barcelona. (Regresar a 6)
(7)Documento inédito hasta hoy, cuyo original se encuentra en el archivo histórico anexo á la Biblioteca Nacional. (Regresar a 7)
(8)ALVARO RESTREPO EUSE, Diccionario Histórico de la Colonia. (Regresar a 8)
(9)JAIME ARROYO, Historia de la Gobernación de Popayán, pág. 347. (Regresar a 9)
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