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Continuación del
capítulo 24.
Los historiadores fijan diferente fecha al tratar de la terminación del Gobierno del señor Zerda, y algunos la traen exacta. Nosotros, siguiendo la inscripción de su retrato, que se conserva en el Museo Nacional, la fijamos en 31 de octubre de 1772. Este enérgico y probo Virrey regresó a España y falleció en Madrid a la edad de ochenta y tres años.
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Messía de la Zerda.
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Se conservan dos retratos del Marqués de la Vega de Armijo en la galería de mandatarios del Museo Nacional: uno de ellos carece de valor artístico; el otro, de mediano pincel, de medio cuerpo, mira a la derecha y luce sobre la pechera del chaleco, de color blanco, la cruz de San Juan. El tricornio es azul con galones dorados; descansa su mano izquierda sobre una mesa, y en la derecha sostiene el bastón de los Virreyes. En uno de los ángulos superiores del cuadro se ve el escudo heráldico de la familia de los Zerdas (18) .
Al pie del cuadro se ve la siguiente leyenda:
REINANDO LA MAGd CATHOLICA DE EL SEÑOR Dn CARLOS III El Exmo. S.r F.r. D.n Pedro Mesia de la Zerda, Cavallero Gran Cruz de Justicia en la Orden de S.n Juan, en ella Baylio de las Nueve Villas de Campos, Comendador, y Señor de Puerto Marin, Gentil Hombre de Cámara de SM con Entrada, de su Consejo en el Rl. y Supremo de Guerra, Thente. Gen.l de la R.l Armada. Marqués de la Vega, de Armijo, Virrey Govor. y Cap.n Gen.l de este Nvo. Rno. y Provincias Agregadas, y Presidente de la Rl. Auda. de Sta. Fe. de cuyos Empleos tomó posesión en 24 de Febrero de 1761 y los sirvió 11 años, 8 meses y 10 días hasta el 31 de Octubre de 1772, en que en Cartagena juró, y fué possesionado su Succesor el Exmo. Sr. Dn. Manuel de Guirior. Bolviose a España y durante su Govierno se hizo el puente del río de Sopó, el de las Aguas de esta Ciudad y otros pequeños de sus salidas, como la Fabrica de los Molinos de Pólvora, y de Loza común.
El 14 de septiembre de 1772 firmó Zerda en Santafé su Relación de Mando.
El Rey de España designó para suceder al señor Messía de la Zerda a don Manuel de Guirior, Caballero de la Orden de San Juan y Jefe de Escuadra de la Real Armada. Llegó el nuevo Virrey a Cartagena en julio de 1772; allí se encargó del mando en aquel año.
Guirior emprendió su viaje para Santafé por el fragoso camino del Opón, y llegó a Bogotá el 22 de abril de 1773 (19) .
Fomentó este gobernante las misiones, la fundación de un colegio de ordenandos, y promovió los adelantos de la agricultura
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Reunióse en el tiempo en que Guirior presidía los destinos del Nuevo Reino el primer Concilio Provincial, que tuvo veintidós congregaciones. El Concilio, iniciado el 27 de mayo de 1774, terminó sus sesiones en enero de 1775, y quedó en suspenso indefinidamente en virtud de Real Cédula
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, habiendo dejado grato recuerdo como que era un extraño y singular acontecimiento que causó honda sensación en el espíritu piadoso de aquellos tiempos. Dicha Asamblea la presidió el Obispo Alvarado y Castillo, elevado a la Silla arzobispal de Santafé dos años después.
Tocó a Guirior la buena suerte de fundar en Bogotá la primera Universidad pública, que sacó a la Colonia del estado letárgico en que yacía por ausencia de aspiraciones y por apatía e inercia de la opinión pública.
La necesidad de una regeneración en los estudios y en la educación era ya premiosa. Fue el brazo derecho de esta obra laudable el Fiscal don Francisco Antonio Moreno y Escandón, quien elaboró un plan de estudios de avanzadas ideas para su época, y fueron opositores de esta fundación, como era natural, los religiosos de Santo Domingo que tenían el monopolio de los grados en la Universidad Tomística. Destináronse para local de la Universidad los Colegios de San Bartolomé y el Rosario, donde se enseñaron durante un año, conforme al nuevo plan, Aritmética, Geometría, Trigonometría, Jurisprudencia y Teología. Como quedó suprimido el Seminario de San Bartolomé, el Virrey trabajó estatutos para un Colegio de ordenandos sin ceñirse a las prescripciones del Tridentino, reservándose el derecho de nombrar los rectores y catedráticos, lo cual fue en realidad la secularización del antiguo Seminario.
Las ideas del Fiscal Moreno, que se implantaron en la nueva educación, estaban basadas en desterrar de los colegios las ideas de partido y de peripato o escolasticismo y el abuso en la colación de grados. Quería también instituir la instrucción primaria gratuita y conservar la escuela de primeras letras que habían fundado los jesuitas.
El ilustre Menéndez y Pelayo confiesa que los métodos de estudio de la Península eran defectuosos en las postrimerías del siglo décimooctavo, y afirma que los que regían en las colonias americanas eran todavía más defectuosos
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El acertado cambio de las enseñanzas metafísicas por estudios de utilidad práctica desarrollaron ideas hoy en boga en los más atrasados países, que escandalizaron a muchos hijos del Virreinato y que rigieron solamente un año en los colegios, pues las improbó la Corte, sin que lograse borrar en la juventud las ideas de progreso y libertad que en tan corto tiempo habían adquirido y que fue semilla fecunda que pronto fructificó.
Aconsejó el Fiscal Moreno al señor Guirior la conveniencia de fundar una biblioteca pública, teniendo como base las librerías que habían pertenecido a los jesuitas y que se guardaban en los colegios de Bogotá, Pamplona, Tunja y Honda. El Virrey aceptó la luminosa idea y ordenó se hiciera el inventario de dichas librerías, catálogo que se conserva en nuestro Museo Nacional, y parte de él se publicó en 1882 en El Bogotano, página 89, periódico redactado por los distinguidos literatos don Adolfo y don Ernesto León Gómez. No se pudo dar mejor destino a los libros de la Compañía, y la Junta de Temporalidades, reunida en septiembre de 1764, destinó para local de la biblioteca el antiguo Seminario de los hijos de Loyola, después histórico edificio, hoy llamado Palacio de San Carlos. La Biblioteca se abrió al público el 9 de enero de 1777
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. En aquel día abrieron la Biblioteca don Antonio Berástegui, Oidor de la Real Audiencia, y el Fiscal Moreno y Escandón, en presencia del Escribano de Su Majestad José de Rojas.
Entróse a la pieza de la librería que tiene veinte pasos regulares de largo y siete de ancho, con tres ventanas grandes con sus vidrieras, su puerta de madera y cerradura, circunvalada de estantes de madera, pintados de azul y perfiles de oro, con un cuadro de San Ignacio sobre la puerta de la entrada, y en el discurso de esta pieza dos mesas grandes aforradas de vaqueta, dos bancos de sentar, una silla de sentar, ordinaria, un atril largo de madera, una escalera, cuatro globos bien maltratados, y dos instrumentos de bronce del arte de geografía: y reconocídose el libro en que por abecedario, y con separación de facultades se expresan los autores y cuerpos de libros, que contiene esta dicha pieza, se hizo el debido cotejo, poniéndose por inventarío en la forma y manera siguiente:
(Sigue la lista de los libros de cada sección, cuya suma ascendió
a 4,182 volúmenes).
El nombre oficial que se dio al instituto fue el de Real Biblioteca, compuesta de numerosos libros, entre los cuales figuraban obras teológicas, obras clásicas en griego, latín y español, otras de física y de filosofía aristotélica y algunas ediciones de mérito y de gran valor bibliográfico. El total de libros era el de trece mil ochocientos (24) . Faltábale al instituto la aprobación del Soberano, la cual fue concedida años después, en 1788.
El primer Bibliotecario fue el presbítero don Anselmo Alvarez, a quien sucedió don Joaquín Esguerra; luego desempeñó el cargo don Ramón de Infiesta, español, quien fue fusilado por los patriotas, cerca de Honda, en 1814 (25) .
Veremos más tarde, cuando estudiemos el Gobierno del Virrey Ezpeleta, los grandes servicios que prestó a la Biblioteca el publicista cubano don Manuel del Socorro Rodríguez desde el 24 de octubre de 1790.
Guirior prestó atención a corregir la relajación de las Ordenes religiosas y secundó la idea de que no se multiplicasen las fundaciones; tomó activas medidas para la reducción de indígenas; fortificó a Bahíahonda, en Riohacha, para tener a raya a los goajiros e invigilar el contrabando, y solicitó de la Corte de Madrid, sin buen resultado, la codificación de la enmarañada legislación colonial.
Una medida gubernativa de Guirior, que no puede pasarse por alto, es la referente al primer censo de Santafé, que él llevó a cabo con plausible interés. No satisfecho con velar por el buen orden interior y comodidad de los habitantes de la capital, quiso hacer extensivas estas medidas a la capital misma y la dividió en cuatro cuarteles y ocho barrios, encargando de los primeros a cuatro Ministros de la Real Audiencia y nombrando ocho Alcaldes para los segundos. El censo, indagado escrupulosamente el número de almas, casas y familias, dio las siguientes cifras, según el mismo Virrey: 16,233 almas y 3,246 vecinos con 1,770 casas. Pequeña población en realidad pero que ya deja entrever lo que seria más tarde
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Es curioso recordar que la clasificación de los habitantes divididos en este padrón en almas y vecinos se refiere a los colonos de sangre española y a los descendientes de los chibchas, como si éstos no tuviesen espíritu. Todavía en 1810 se hacían distinciones en los censos, clasificando los habitantes en blancos, indígenas, pardos, libres y esclavos
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Los barrios de Santafé se llamaron: Catedral, El Príncipe, Palacio, San Jorge. Oriental, Occidental, San Victorino y Santa Bárbara; y además de las parroquias de La Catedral, Las Nieves, San Victorino y Santa Bárbara, se creó parroquia militar que se llamó la Castrense, y se destinó para su servicio la capilla inmediata al templo de San Ignacio. La puerta de la capilla de la nueva parroquia, que vulgarmente se llamaba la Compañía Chiquita, se abría al mismo atrio de San Ignacio. Sirvió para el culto católico hasta 1841, año en que el Presidente de la República, General Pedro A. Herrán, la destinó para salón de grados de la Universidad. Desde 1833 se reunieron en ella varias veces las Cámaras Legislativas, después de refacciones para adaptar el salón a las necesidades del Congreso. Además de este uso ha servido para reuniones literarias públicas.
La división de Santafé en barrios obedecía a disposición general dictada por el Conde de Aranda, Presidente del Consejo de Castilla, e iniciada en Madrid. Los Alcaldes de barrio tenían jurisdicción criminal. Instrucción especial determinaba sus cargos y atribuciones
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En el Museo Nacional se conserva el retrato de este Virrey, que reproducimos en fotograbado, con la siguiente leyenda:
REiNANDO LA MAGd. CATHOLICA. DEL SENOR Dn. CARLOS IIIEl Exmo. Sr. Dn. Manl. de Guinior Cavo de el Orden de Sn. Juan. Gefe de Esqa. de la rl. Armda. Virrey Govrr y Capn. de este Reyno, de cuyos Empleos tomó poseson. en 31 de Octe de 1772, hazdo el Juramto en Cartajna. en manos de el Exmo Sr. su Antezor; y de la Presida. de esta Rl. Auda. en 22 de Abril de 1773. Se esmeró en fomentar la Agricultura, y estableció que la Ciud. de Cartjna, y las demas de las costas se abasteciesen de arina de este Reyno. dispensando a esta los derechos en los Puertos: desterró las Extranjeras, y el ilícito comercio que con este motibo se hacia. Fortificó a Bahia Onda para impedir el embarcadero de las Embarcazs qe asimismo lo hacian en aquella costa: logró someter a la Obeda. de el Rey a los Inds. Goagiros que encontró sublevados. Contribyo con sus Probidencias, y Caudl a la Pazificazon de los Ind,. Motilones que tenian hostilizada la Prova, de Maracaybo. en las Haciendas, Caminos y Nabegazon de ríos: e igualmente a los Chimilas, que hacian lo mismo en la de.... Fue Ascendo .... en 20 de Dize de 774. y. al. Virreynato del Perv en 24 de Agto .... Al Exmo Sr. Dn. Manl Florez, Thente . Genel de la Rl Armda en 10 de Febrero de 1776.
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Don Manuel de Guirior.
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Guirior fue ascendido a Teniente General, que equivale en idioma militar moderno a General de División, y en 1775 fue promovido al Virreinato del Perú. Partió para la ciudad de Cartagena con el objeto de recibir a su sucesor, rodeado de boato, pues tenía muchos criados de honor y lacayos, que junto con sus parientes se les designaba con el nombre de familia del Virrey.
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(18) ERNESTO RESTREPO TIRADO, Catálogo General del Museo de Bogotá, Bogotá, 1912, 237.
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(19) E. POSADA, Apostillas, Boletín de Historia. V, 690. M. E. CORRALES, Anales y Efemérides, etc., I, 440.
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(20) QUIJANO OTERO, lib. cit., 115.
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(21) ANGEL Y RUFINO J. CUERVO, lib. cit., I, 12. Anales Religiosos, II, 149.
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(22) F. GONZÁLEZ SUÁREZ, Escritos de Espejo, etc.. Quito, 1912, vol. II, prólogo, XXXIII.
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(23) MANUEL DEL SOCORRO RODRÍGUEZ. Papel Periódico de Santafé de Bogotá.
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(24) VERGARA Y VERGARA, lib. cit.. 223.
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(25) EDUARDO POSADA. Narraciones, 296. En la misma página hace una investigación este autor, que transcribimos:
«Algunos ponen al presbítero Alvarez como primer Bibliotecario. Véase Ibáñez, Crónicas de Bogotá, pág. 148; Groot, Historia Eclesiástica y Civil, pág. 165 (tomo 2°), y TAVERA, Bosquejo de la Biblioteca (Anales de la Universidad, diciembre 1879). Otros dicen que fue Infiesta. Véase Quijano Otero, Informe como Bibliotecario (Memoria del Secretario del Interior, 1868, pág. 83). Groot señala también al presbítero Esguerra como sucesor de Alvarez (tomo 29., pág. 298). El Papel Periódico de 30 de septiembre de 1791 dice: Don Anselmo Alvarez que fue Bibliotecario de Santafé.
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(26)E. CORTAZAR, Galería de Virreyes, El Gráfico de Bogotá, número 131. GUIRIOR, Relaciones de Mando, ed. de Bogotá, 156. J. M. CABALLERO, Patria Boba, 84.
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(27) J. M.
RESTREPO, Historia de la Revolución, etc., I, pág. XIV.
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(28) M. LAFUENTE, lib. cit. XX. 514.
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