Crónicas de Bogotá
Pedro M. Ibañez
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CAPITULO XIX

 

La  Audiencia—El Presidente don Rafael de Eslava—Carencia de noticias sobre su Gobierno—Su muerte—Efímera Presidencia de don Antonio González Manrique—Su fallecimiento—Gobiernan los Oidores—El Presidente don Francisco González Manrique—El Oidor Verdugo y Oquendo—Acueducto del río Fucha—Un acuerdo municipal—Otra epidemia. El Arzobispo fray Juan de Galavis—Su retrato e inscripción—Curiosa teoría económica—Introducción de la imprenta al Nuevo Reino—El primer libro impreso en Bogotá—Su portada—Francisco de la Peña, primer tipógrafo—Restablecimiento del Virreinato—El Virrey Eslava—Su retrato e inscripción—Verano y temblores-—El terremoto de 1743—El Arzobispo Vergara—Colegio agustino de San Nicolás de Bary—Muerte y retrato del señor Vergara—Barasorda, Provisor—Muerte de Felipe V. Oración fúnebre de Barasorda en las exequias de Felipe V—Sucede a éste Fernando VI—Fallecimiento de algunos Oidores—Personal de la Audiencia —El Arzobispo don Pedro Felipe de Azúa—Ultima inútil prohibición sobre el uso de la chicha—Regalía para fabricar moneda—Supresión de la regalía—Empleados del Rey en la Casa de Moneda—Paz con Inglaterra—Nuevos Oidores—El Virrey Pizarro—Su Gobierno—Ceremonial civil-eclesiástico—Fin del Gobierno de Pizarro—Su muerte. Su retrato—Muerte del señor Barasorda. 

 

LA Audiencia gobernó durante dos años después de la partida del Presidente Manso, época sobre la cual las crónicas no guardan noticias de interés, y el 14 de mayo de 1733 entró en la ciudad un nuevo mandatario, don Rafael de Eslava. La historia no conserva sino noticias generales de su Gobierno, como la venida de los sabios franceses La Condamine y Bouguer y de los célebres marinos españoles Jorge Juan y Antonio Ulloa, que pasaron por nuestras costas con el fin de ir al Ecuador a determinar la figura de la tierra (1785); un incendio que destruyó parte de la ciudad de Panamá; un terremoto que arruinó la de Popayán, y la insurrección de los indios del Darién. No quedó ligado el nombre del Presidente Eslava a la capital del Virreinato (1) . El 24 de abril de 1737 falleció este mandatario, y sus funerales se celebraron en la iglesia de Santo Domingo.  

Al año siguiente, 20 de agosto de 1738, llegó a Santafé don Antonio González Manrique a ejercer la Presidencia del Nuevo Reino, la cual recibió de manos de la Audiencia. 

Acompañó a González Manrique su esposa doña Josefa de Araujo, y once días después de su arribo falleció el Presidente (2)

Tornó la Audiencia a dirigir el Gobierno hasta la llegada de don Francisco González Manrique, hermano de don Antonio, que llegó a Santafé también como Presidente, el 22 de febrero de 1739. Las relaciones históricas detallan vagamente estos sucesos, y dejan comprender que el Presidente don Francisco González Manrique sucedió a su hermano inmediatamente después de su fallecimiento, cuando en realidad transcurrió casi medio año entre uno y otro hecho. El miércoles santo, 25 de marzo, se celebró oficialmente la posesión de este mandatario; el mismo día llegó a Santafé el Oidor Verdugo y Oquendo. 

Anotamos atrás, que el Oidor Alonso Pérez de Salazar había establecido la primera fuente pública en el centro de la plaza principal de la ciudad. Durante el Gobierno de González Manrique se terminó la construcción de un acueducto, no traído de las fuentes del San Agustín, como lo había hecho Pérez de Salazar, sino de las del río Fucha. A la sazón el ilustre Ayuntamiento dispuso que los desagües de las habitaciones particulares que se surtiesen de aguas de este acueducto, “vayan por las acequias y no se derramen por las calles, y que cuando atraviesen calles les hagan puentes, todo bajo la multa de cuatro pesos.”  

Dan los cronistas ligera noticia de que en el año de 1739 afligió a la ciudad una epidemia de peste que no se puede clasificar en los cuadros nosológicos porque no existe dato alguno sobre su etiología, ni sobre sus síntomas, por lo cual—dice Vargas Jurado—”se quitaron las monjas de Santa Inés los moños, por contagio de peste que luego cesó.”  

A ocupar la vacante ocasionada por la muerte del señor Quiñones llegó el 29 de junio de 1739 a Santafé fray Juan de Galavis, monje premostratense, nombrado Arzobispo del Reino. En los primeros días de septiembre celebró pomposa misa de réquiem en funerales de cabo de año del Presidente Antonio González Manrique, y el sábado 14 de noviembre siguiente falleció el Prelado, habiéndose sepultado su cadáver en la Catedral. Los datos sobre su corto Gobierno los encontramos en la siguiente inscripción de su retrato que se guarda en el templo metropolitano:  

El Ilustrísimo y Reverendísimo S.r M.ro D.F.i Juan Degalabís, Canónigo R.ar Fremostratense, Maestro jubilado P.r su orden de S. Norberto, Cathedrático en Sagrada Teología en la Universidad de Salamanca. Abad que fue en la ciudad de Avila General de todo su orden y Abad de la Casa Grande de Madrid. Arzobispo primado de la Isla Española de S. Domingo desde el año de 1799 hasta el día 13 de Marzo del de 737, que fue electo para el del Nuevo Reino de Granada de Santafé. Tomó posesión el día 29 de Julio de 1739, y murió el día 14 de Noviembre de dicho año. Nació en la villa de Robledillo Diócesis de la ciudad de Ciudad Rodrigo, en 13 de Mayo de 1689.  

No queremos pasar adelante sin citar una curiosa teoría que se encuentra en la página 369 de un libro que tiene este largo título: Víctimas real legal, l Discurso único jurídico— histórico—político l sobre l que las vacantes mayores y menores l de las Iglesias de las Indias occidentales pertenecen a la Corona l de Castilla y Leon con pleno y absoluto l Dominio l etc. 

Es autor de la teoría que vamos a exponer don Antonio José Alvarez de Abreu, quien escribió cerca de cuatrocientas páginas infolio, para defender el Tesoro de la Monarquía. Hé aquí sus originales ideas: 

¿ Qué necesidades mayores, ni más urgentes, que las de los Reyes ? Son más pobres que sus vasallos los más pobres: porque siendo cierto, que no es más pobre quien tiene menos, sino quien necesita más, ¿ quién se puede decir que tiene mayores necesidades y urgencias que los Reyes ? Necesidad de fabricar armadas, necesidad de formar ejércitos, necesidad de fortificar plazas, y presidiarlas, necesidad de asalariar Ministros en sus Reinos, necesidad de mantener, y autorizar Embajadores en los extranjeros, necesidad de sostener con decencia, aparato y magnificencia real la propia Majestad y casa real, y otras mil necesidades públicas y ocultas, de que aun el mismo Rey David no se libró (3) .  

Estas eran las ideas económicas que privaban en los tiempos de la Colonia, cuando llegó aquí, en octubre de 1739, la noticia de haberse empeñado la Monarquía española en nueva guerra con Inglaterra. 

Ciento noventa y seis años habían transcurrido desde la fundación de Bogotá, y corría el de 1734 (4) cuando la Compañía de Jesús introdujo la primera tipografía a la atrasada capital del Virreinato, siendo General de los hijos de Loyola el Padre Francisco Retz, natural de Bohemia. 

“El mayor personaje que más o menos hace tres mil años hace hablar de él en el mundo, a veces como gigante, otras como pigmeo, orgulloso o modesto, audaz o tímido, bajo todas las formas y todos los papeles, capaz de cuando en cuando de iluminar las inteligencias o de pervertir los espíritus, de excitar las pasiones o de calmarlas, de romper la armonía entre los hombres o de establecer la concordia entre ellos, verdadero Proteo que ninguna definición puede abarcar: tal es el libro” (5) .

Vergara y Vergara anota que una de las obras del bogotano doctor Juan Bautista de Toro parece haber sido impresa en Santafé años antes de los libros que llevan al pie la fecha de su aparecimiento, y fija la introducción de la imprenta en esta ciudad en el año de 1738 (6)

El primer libro que se conoce, impreso en Santafé, se conserva en la Biblioteca Nacional y en la particular del autor de estas líneas, y tiene la siguiente portada, que copiamos fielmente: 

COMPENDIUM l PRIVILEGIORUM,—ET GRATIARVM,—QUAE l RELIGIOSIS SOCIET. JESU, l ET l ALIIS CHRISTI l FIDELIBUS l IN UTRIUSQUE l INDIAE REGINIOBUS l COMMORANTIBUS l A SUMMIS PONTIFICIBUS l CONCEDUNTVR — (filete) SANCTA FIDE NOVI REGNI l GRANATENSIS: l Ex TYPOGRAPHIA SOCIE l TATIS JESV, ANNI D. 1739 l SUPERIORUM PERMISSU l 

La traducción que sigue la debemos al doctor Roberto Cortázar: 

Compendio de los privilegios y gracias que se conceden por los Sumos Pontífices a los religiosos de la Compañía de Jesús, y demás fieles de Cristo que moran en las regiones de las Indias orientales y occidentales. 

En Santafé del Nuevo Reino de Granada. Tipografía de la Compañía de Jesús. Año 1739. Con permiso de los Superiores. 

Hemos copiado la portada de este libro príncipe, de alto valor para las letras colombianas, señalando con diagonales, como hoy es uso, la conclusión de cada línea del original (7)

Siguiendo a Vergara y Vergara. señalamos una hoja volante con este pie de imprenta: En Santafé de Bogotá: En la Imprenta de la Compañía de Jesús. 1740. No hacemos ninguna indicación bibliográfica sobre ella, porque no conocemos sino la referencia del apreciable historiador citado.   

Apartándonos de estudio bibliográfico ajeno a esta relación, copiamos parte de una carta que el jesuita Diego de Moya escribió en 1746 a una monja de Tunja:  

Pues hay imprenta bastante para este efecto (en Bogotá, para imprimir un sermón) en nuestro Colegio Máximo de Santafé.  

Señalamos con simpatía el nombre del hermano Francisco de la Peña, impresor de oficio, decano de los tipógrafos nacionales, hoy gremio respetable en Bogotá. 

Al estudiar lo sucedido durante el Gobierno del Virrey Flórez, continuaremos las noticias sobre la imprenta en esta capital. 

Felipe V, por cédula expedida en San Ildefonso el 20 de agosto de 1739, restableció el Virreinato del Nuevo Reino y comprendió en él las Provincias de la Audiencia de Quito, las cuales quedaron haciendo parte del Virreinato de Santafé hasta la guerra de Independencia (8)

A reinstalar el Virreinato envió la Corte a don Sebastián de Eslava, Teniente General del Ejército español, quien se encargó del mando en Cartagena en abril de 1740, porque las necesidades de la guerra con Inglaterra, la cual enviaba escuadra poderosa contra las colonias americanas, impidieron al Virrey subir a la capital. Por el mes de julio del mismo año de 1740 envió el Virrey Eslava a Santafé poder bastante al Presidente González Manrique para tomar posesión del puesto de Virrey, quien, lo aceptó el día 2 de julio. 

Nos apartamos un momento de la capital para recordar las glorias que adquirió el Virrey Eslava en Cartagena al vencer al Almirante Vernon, quien tenía tal seguridad del triunfo, que traía medallas inglesas que representaban en el anverso al militar español don Blas de Lezo postrado de rodillas entregando su espada al vencedor.  

El Virrey Eslava gobernó la Colonia desde Cartagena, durante ocho años. Es la relación de mando que a nombre del mandatario presentó el Oidor don Antonio Berástegui, puede consultarse el modo como el Virrey atendió a los diversos ramos de la Administración, lo mismo que los cargos que se le formularon por violaciones de preceptos legales. Su larga permanencia en Cartagena, después de terminada la guerra activa con Inglaterra, se debió a que el señor Eslava no tuvo conocimiento de la paz entre las dos potencias sino a la terminación de su período en 1749, época en la cual se embarcó para España, donde se le premiaron sus servicios con elevados puestos oficiales, entre ellos el de Secretario del Despacho Universal de Guerra. 

En junio de 1759 falleció en España el señor Eslava aclamado “héroe digno de eterna fama por defensor de la Religión, honor de la Monarquía y conservador de la América” (9) .  

Antes de continuar la relación de lo sucedido en Santafé durante el largo período de mando del Teniente General Eslava, diremos que existe de él en el Museo Nacional un retrato al óleo, de pincel desconocido y de mediano mérito artístico.   

 

Don Sebastián de Eslava.

  

Eslava está de pie, viste uniforme de gala y lleva las insignias de mando. Cubre su cabeza la peluca Luis XV, tiene chorrera blanca,  amplia levita azul con grandes bocamangas y encajes, chaleco colorado con bordados de oro, calzón corto, también azul, media encarnada y zapatos negros con hebilla de oro. Sobre una mesa está el tricornio azul, también con bordados de oro; apoya Eslava la mano izquierda sobre unos libros: Kempis y Ordenanzas Militares, y allí se ve el sombrero tricornio de color azul. La mano derecha la sostiene a la altura del pecho, y sobre éste se ve una cruz. En un ángulo están las armas de familia y un genio con la trompeta de la fama y una banderola con esta inscripción: undique victor; en la parte baja hay un niño de cuya boca penden las palabras omnia virtus, y en sus manos sostiene la siguiente leyenda con marco de pincel:  

Reinando. La Mag.d Catholca Del S.r D.n Phepe. V. y del S.r D.n Ferndo VI. El Exmo. Señor D.n Sebastián de Eslava Cavallero del Orn, de S.n Thiago, Comendador de Fuente del Emperador en la de Calatrava, S.r del Lugar de Eguillont, Then.te de Ayo del Sereniss.mo Sr. infante D.n Phepe. Gentl Hombre de Cámara de su Magd con Entrada y Exercicio, Capn Genl de los R.s Exercitos, sirvió los Empleos de Virrey, Presidte de la R.l Aud.a de Sta Fee, Gov.or y Cap.n Gen.l del Nvevo Reyno de Granada, y Provincias Agregadas, desde 24 de Abril de 1740 hasta 6 de Nov.bre de 1749. Fue electo Virrey del Perv, de cuyo Virreynato hizo dejación; como tambien del de dho Nvevo Reyno. Embarcóse paro España á 23 de Febrero de 1750 Provisto á la Capitanía Gen.l de Andalucía y su costa, y llegó por el mes de Julio. Ascendió al cargo de Director Gen.l de Infantería Española. Sus Virtudes, Aciertos y Conducta en el Restablecimiento del Virreynato que manejó 9. años, 6. meses y 12. días, con Prudencia, Justicia, y Zelo, y el haber libertado la Plaza de Cartagena del Poderoso Sitio puesto a ella por la Armada Inglesa del Almirante Wernon, lo constituyen, y aclaman Héroe digno de eterna Fama, por Defensor de la Religión, Honor de la Monarchía, y Concerbador de la América, y en 2 de Julio de 1754 fué nombrado por Secretario de Estado del Despacho Universal de Guerra. Murió en 21 de Junio del año de 1759 de edad de 75 años. 

Habiendo terminado ya lo referente al Virrey Eslava; continuamos ahora lo sucedido en Bogotá en los años de su Gobierno. 

En 1743 dos calamidades afligieron a la capital y a las poblaciones del centro del país: un temible verano que segó los campos y agostó las cosechas, a tal extremo que los víveres alcanzaron altísimos precios, y varios movimientos sísmicos. En la noche del 13 de abril y en la mañana del día 14 tembló en Bogotá; el 15 de junio se repitió el movimiento, y el 18 de octubre tornó a temblar tan fuertemente qué lo sucedido se registra especialmente en las crónicas antiguas: 

En 18 de octubre de este año 1743, a los tres cuartos para las once del día, hubo un gran terremoto, ruido y ladridos de perros; el cielo oscurecido, con llovizna; se dañaron los más templos, pues la torre de la Catedral se ve fajada; las del Sagrario. sin pirámides; Santo Domingo, un claustro del patio de la cocina, nuevo, y el camarín de Nuestra Señora, nuevo, y los bastiones que había en el altozano cayeron con la Señora que está sobre la puerta de la iglesia. En San Francisco, la torre está nueva; en San Agustín, la torre nueva, y en la Compañía la media naranja nueva, como se ve. En Santa .... nueva, lo mesmo en el Hospital, que era hermosa; y la de Santa Inés, que la apearon; la del Humilladero, nueva, y la de Egipto también, como también Monserrate. Sólo Guadalupe dl todo cayó sin daño de la Señora, que la bajaron ilesa, que confieso no haber visto procesión igual, pues las luces desde Egipto llegaban a la Catedral (10) .     

 

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(1) QUIJAN0 OTERO, lib. cit., 107. (Regresar a 1)

(2) VARGAS JURADO, lib. cit., 17. Otros historiadores, entre ellos Groot, Plaza y Quijano Otero, traen diferente fecha del día de llegada y muerte de González Manrique. Nosotros adoptamos la del diario de Vargas Jurado, testigo presencial de los hechos. (Regresar a 2)

(3) JOSE ALVAREZ DE ABREU, Vacantes de Indias, etc., 369. (Regresar a 3)

(4) E. POSADA, Cronología de Colombia. Boletín de Historia, V, 219. Lo mismo opinan Groot y J. J. Borda. PLAZA y otros fijan época posterior. (Regresar a 4)

(5) E. EGGER, Histoire du libre, París, 2ª- ed., Preface. (Regresar a 5)

(6)VERGARA V VERGARA, Historia de la Literatura, 2ª ed., 190. (Regresar a 6)

(7)Véase J. T. MEDINA, Bibliografía de la Imprenta de Santiago de Chile, etc., 1891, pág. X. (Regresar a 7)

(8) GONZÁLEZ SUÁREZ, lib. cit., y. 149. (Regresar a 8)

(9) R. CORTÁZAR, El Gráfico de Bogotá, número 120. (Regresar a 9)

(10) VARGAS JURADO, lib. cit., 23, 24. (Regresar a 10)