Crónicas de Bogotá
Pedro M. Ibañez
© Derechos Reservados de Autor

Continuación del capítulo 12.


Guarda el Colegio del Rosario en el lugar de honor del aula máxima un retrato del fundador, pintado al Oleo por Gaspar de Figueroa, notable obra de arte ejecutada en 1643. El Arzobispo está de pie, apoya la mano izquierda sobre un libro abierto, en el cual está escrita el Avemaría en latín, que descansa sobre una mesa de sencilla construcción, cubierta con rica carpeta, y sobre la cual se ve un tintero con pluma de ave. En la aristocrática mano derecha tiene un guante; la región torácica la cubre la muceta morada, y sobre ésta se destacan la cadena de oro y la cruz arzobispal. El resto del cuerpo lo cubre el hábito blanco de Santo Domingo. La inteligente cabeza se levanta sobre amplia cogulla blanca. El rostro está rodeado de barba cana, la frente es espaciosa y se une en suaves curvas al cráneo sin cabello. En la parte superior del cuadro se divisa una imagen de la Virgen del Rosario; en el ángulo izquierdo se ve medio plegada una ancha cortina. 

Este retrato lo reprodujo el artista Alberto Urdaneta en la página 332 del volumen I del Papel Periódico Ilustrado. 

Se conserva en el Colegio del Rosario una rica galería de retratos pintados al Oleo, de colegiales distinguidos, de profesores y rectores del claustro, y de hijos del Colegio que prestaron servicios en la Independencia. 

Los retratos de colegiales son: Don Nicolás José María Ricaurte y Torrijos, don Ignacio de Moya, don Pedro Pradilla Silva, don Andrés Marcelino Pérez de Valencia, don Francisco Pérez Manrique, don José de Baños Sotomayor, don Fernando de Mendoza y Ezpeleta, al pie del cual se lee esta original redondilla:  

Vivió poco pero tál
Que a Sto. Thomas
llegó
Y Parece que nació
Para no tener igual  

don Philipe Romana, bogotano, Regidor y Alcalde ordinario de Bogotá; don Jorge Herrán y Guzmán; don Joseph Pedro Flórez; don Martín Carrizosa Aranda de la Parra, patriota; don Andrés Auza, benefactor del claustro; Ilustrísimo don Rafael Lasso de la Vega, y don Germán Gutiérrez de Piñeres, poeta cartagenero distinguido.  

Los de Profesores son: don José Celestino Mutis, fundador de los estudios de Matemáticas en el Nuevo Reino y profesor de Medicina; don Miguel de Isla, bogotano, compañero de Mutis en la organización de la facultad de Medicina (retrato donado al Colegio por su discípulo doctor Miguel Ibáñez); don Vicente Gil de Tejada, sucesor de Isla en la cátedra de Medicina del Rosario, y don Fernando de Pedrosa y Meneses. 

Los retratos de Rectores que se conservan en el Colegio son: don Cristóbal de Araque Ponce de León, natural de Pamplona, primer Rector del Colegio, nombrado por el fundador doctor Juan de Mosquera Nuguerol, uno de los quince colegiales fundadores y primer Rector elegido conforme a las Constituciones; nombrado Obispo de Manila, no aceptó; don Enrique de Caldas Barbosa, ex—Cura de la Catedral; este retrato es de Vásquez (1698); don Nicolás Flórez de Acuña, bogotano, hijo del célebre cronista Flórez de Ocáriz; don Nicolás de Guzmán Solanilla, bogotano; don Cristóbal de Torres Bravo, sobrino del Arzobispo fundador, don Jacinto Roque Florez de Acuña, bogotano, hijo del cronista Flórez de Ocáriz; don Diego de Baños Sotomayor; don Sebastián Carlos Pretel Cid Cuadrado, abogado de la Real Audiencia; don Fernando Antonio Camacho de Guzmán y Rojas, oriundo de Tunja, Obispo de Santa Marta; don Francisco Javier Tello de Mayorga y Camacho, natural de Oiba; don José Pérez Manrique de Lara vistió la beca en 1709; don Miguel José Masústegui y Calzada, gran benefactor del Colegio; don José Joaquín de León y Herrera, bogotano, benefactor del Colegio; don Agustín Manuel de Alarcón y Castro, natural de Tunja y Canónigo de la Catedral; don Fernando Caicedo y Flórez, primer Arzobispo de la República, benefactor del Colegio y prócer distinguido; don José Rafael Torrijos Rigueyro, bogotano, Canónigo de la Catedral; don Andrés Maria Rosillo, hijo del Socorro, ilustre prócer de la Independencia; don Juan Fernández de Sotomayor y Lara, natural de Cartagena, servidor de la independencia, Obispo de Lima y de Cartagena; don José María del Castillo y Rada, de Cartagena, distinguido servidor de la Independencia; don Manuel Cañarete, oriundo de Mompós, abogado; don Juan Nepomuceno Núñez Conto, hijo de Cali y biógrafo del señor Torres (este retrato es de Acebedo Bernal); don Juan Agustín Uricoechea, bogotano, ejerció el Poder Ejecutivo de la Nación; don Francisco Eustaquio Alvarez, del Gigante, profesor y jurisconsulto distinguido; don Manuel Ancízar, de Fontibón, publicista notable; don Carlos Martínez Silva, de San Gil, historiador y publicista; don José Manuel Marroquín, bogotano, ejerció el Poder Ejecutivo de la Nación; don Rafael María Carrasquilla, bogotano, Canónigo de la Catedral y benefactor del Colegio (este retrato es de Santamaría). 

 

Aula máxima del Colegio.

Entre los retratos de próceres que se encuentran en el Colegio, mencionamos primero los de aquellos que murieron en el patíbulo en la guerra de Independencia: don Joaquín de Caicedo y Cuero, nacido en Cali, fusilado en Pasto en 1813 (4) ; don Camilo Torres, de Popayán, fusilado en Bogotá en 1816; don Francisco José de Caldas, payanés, fusilado en Bogotá en 1816; don Jorge Tadeo Lozano, bogotano, fusilado en su ciudad natal en 1816; don José María García de Toledo, de Cartagena, donde se le fusiló en 1816; don José María Portocarrero, bogotano, fusilado en Cartagena en 1816; don Joaquín Camacho, de Tunja, fusilado en Bogotá en 1816; don Manuel Rodríguez Torices, de Cartagena, fusilado en Bogotá en 1816 (este retrato es de García Hevia); don Miguel Díaz Granados, de Cartagena, donde se le fusiló en 1816; don José María Cabal, de Buga, fusilado en Popayán en 1813; Conde Antonio Villavicencio, natural de Quito, fusilado en Bogotá en 1816.  

Los próceres de que hay retrato en el Colegio y que se salvaron del patíbulo, son los siguientes:  

Don Ignacio de Herrera, de Cali, ilustre jurisconsulto; don José Fernández Madrid, de Cartagena, Presidente de la República; don Hermógenes Maza, bogotano, el exterminador de las huestes españolas; don Pedro Acebedo Tejada, bogotano, publicista, hijo del Tribuno del Pueblo; don Atanasio Girardot, de Medellín, el héroe de Bárbula; don Domingo Caicedo y Sanz de Santamaría, bogotano, varias veces Jefe del Poder Ejecutivo Nacional; don Tomás Tenorio y Carvajal, de Popayán, jurisconsulto; don José María Mosquera, de Popayán, amigo distinguido del Libertador; don Joaquín Mosquera, de Popayán, Presidente de la República; don Manuel Benito Rebollo, de Cartagena, presbítero patriota. 

Existe también en esta galería un retrato de don Rufino Cuervo, jurisconsulto ilustre que ejerció el Poder Ejecutivo en su carácter de Vicepresidente. 

Igualmente se guardan en el Colegio sendos retratos del Arzobispo del Nuevo Reino, fray Francisco del Rincón, del Rey don Felipe IV, de la Reina doña Mariana de Austria y de Santo Tomás de Aquino. 

La mayor parte de los retratos de los Rectores y colegiales aparece con la beca blanca y el escudo negro del Colegio (5) , y muchos de ellos ostentan escudos heráldicos de nobleza. Muy raro de estos óleos tienen firma de autor.   

El señor Araque Ponce de León hizo viaje a España y llevó documentos para seguir el pleito con la Orden dominicana sobre administración del Colegio del señor Torres. El Consejo de Indias, como ya vimos, falló a su favor, y el Rey se autonombró patrono del Colegio, excluyendo a los que el fundador había nombrado. 

Los representantes del Rey en el Nuevo Reino ejercieron el patronato real, y desde 1819 heredaron, merced al triunfo de Boyacá, este derecho los Presidentes de la República. 

El Rector Araque murió en España; delegó sus funciones al Vicerrector Juan Peláez Sotelo, y éste recibió el Colegio, de manos de los frailes dominicanos, el año de 1665. Desde este año gozó el Colegio de autonomía, según las Constituciones del fundador, a la sombra del patronato real. 

En virtud del patronato expidió el Rey de España en 1758 cédula en la cual prohibía que la elección de Rectores del Colegio del Rosario recayera en individuos del clero que desempeñaban funciones de Curas, porque éstos, si eran electos, abandonaban su feligresía o no atendían bien el cargo de Rector (6) . El mismo cronista que se acaba de citar refiere que la comunidad del Colegio asistía a los grandes duelos, o sea a las honras fúnebres que se celebraban en Santafé cuando fallecían los Monarcas de España, sus esposas y sus hijos, “de viudo con las becas envueltas.”  

El ilustre fundador del Colegio del Rosario, verdadero mecenas de las letras en la Colonia, falleció en Bogotá el 9 de junio de 1654. En la galería de Arzobispos que se conserva en la Catedral existe otro retrato del señor Torres, de medio cuerpo, mala copia del excelente original de Figueroa, con esta inscripción:  

El Ilmo y Rmo. Sr. Dn. Fr. Cristóbal de Torres, del Orden de Predicadores, Dignísimo Arzobispo de esta Sta Iga Metropolitna. Entro a esta Capitl en 1.° de octubre de 1635. Fundó el Colegio Mayor de Ntra. Señora del Rosario. Murió en 9 de Junio de 1654. 

Completaremos las noticias sobre el célebre claustro del Rosario en sus progresos morales y materiales, cuando acompañemos al Rector Caicedo y Flórez a trasladar los restos del fundador de la Catedral a la capilla; cuando Mutis e Isla dieron amplitud a los estudios; cuando su claustro fue ante cámara de la muerte de muchos de los fundadores de la República; cuando lo habitaron los soldados en las guerras civiles, y cuando en los últimos años se ensanchó el radio del edificio de Torres y se levantó su bronce en el patio principal como homenaje de los hijos del Colegio.

 

Regresar al índice                         Siguiente Capítulo

 

(4) El retrato del señor Caicedo y Cuero fue consagrado a su memoria por la Ley de 7 de mayo de 1847. (Regresar a 4)

(5)La orden de Predicadores, usa por divisa la cruz de Calatrava, blanca y negra, que fue también de la caballería militar que instituyó en Italia Santo Domingo de Guzmán. «Esa divisa es también el tradicional escudo de los alumnos del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá.» V. BERNARDO CAICEDO, El escudo del Colegio, Revista del Rosario, I, 224. (Regresar a 5)

(6) VARGAS JURADO, Patria Boba, 49. (Regresar a 6)