MINAS CON EL NOMBRE DE ALTAS
QUE HAY EN EL TERRENO QUE OCUPAN LOS INDIOS BÁRBAROS, SEGUN LA RELACION DE LOS PARCIALES
QUE LAS HAN VISTO.
Mineral del rio del Playon.- En el detal
de esta provincia queda apuntado con referencia al viaje hecho por don Antonio Arévalo al
Darien y Calidonia, en el que yo le acompañé, que transitando don Joaquin de Balcárcel,
protector de los indios de esta provincia, desde el rio de Savanas para el de Chepo
dirigiéndose á Cartagena, recogió del rio del Playon dos piedras del tamaño de dos
puños tachonadas de oro que produjeron 18 castellanos; esta verdad no tan solamente la
confirma un hijo del mismo Balcárcel sino que las vió coger el lenguaraz Juan Rafael
Simancas, que iba en su compañía asegurando que habiendo cogido otras muchas de aquella
clase, los indios se las hicieron arrojar, habiendo tomado á buen partido obedecerles
porque se disponian contra él.
Mineral del rio Sucubuti.-Lo mismo le
sucedió al propio Balcárcel transitando por el rio Chucunaque, para atravesar por el
brazo de Sucubuti á la ensenada de Nabagandi é isla de Pinos, segun me ha informado el
capitan Francisco, que lo fué del antiguo pueblo de Pirre, trasladado actualmente al de
Tichiche, asegurando que habiendo acompañado en este viaje al expresado Balcárcel, en un
arroyo que desagua en dicho Sucubuti, se miraban muchas piedras y pepitas de oro, las que
por recelo de los indios (especialmente del cacique Arrisagala Cuqui, que lo amenazó)
dejaron en su lugar, y allí se conservan segun dicho indio Francisco asegura, porque los
de su nacion no lo recogen.
Mineral del río Cuque.- El indio Diego
Matola, actual alcalde del pueblo de Pinogana, asegura, con apoyo del Cacique Estrada y el
intérprete Simancas, que en el rio de Cuque sobre las bocas de Atrato, en donde él y
dicho Cacique han nacido, hay un arroyo ó quebrada copiosísima de oro que se manifiesta
sobre la tierra á manera de laja, refiriendo asimismo que el mestizo don Juan Carrisola,
hombre acomodado que tenia honores de Mariscal de Campo, pasó desde esta provincia con
sus esclavos á dicho paraje propio de sus compatriotas, y habiendo empezado á sacarlo,
los indios vecinos se le opusieron haciéndolo retirar con muerte de algunos de los dichos
domésticos.
Mineral de la falda de Mali en un brazo
del rio Pucro.-Afirma el intérprete Simancas que cerca de la gran Sierra de Mali á la
parte del Sur de ella, en un arroyo que desagua en el rio de Pucro, hay tambien á la
vista mucha piedra mineral, de donde cierta cuadrilla de negros que se habia huido del
Chocó sacó mucho de este rico metal; pero ántes que se aprovecharan de él murieron
todos á manos de los indios.
Lo que hace más recomendable el Darien.
- Aunque todo lo expuesto abiertamente manifiesta la suma riqueza de esta provincia, la
hace mucho más abundante y recomendable no solo la proporcion de los rios para los
fáciles trasportes del comercio y tráfico de las gentes, hallándose el nacimiento de
ellos en paraje eminente para dirigir con mucha facilidad sus corrientes al útil
beneficio de los metales, sino tambien. que en todo el terreno de esta provincia, sea ó
no mineral, es la tierra fertilísima para producir copiosamente todo género de frutos de
temperamento caliente y en especial Cana y sus contornos, que cogiéndose estos en mucha
más abundancia, por su benigno temperamento, puede tambien producir los de el frio, por
conocerse allí las distribuciones del año.
Causa de no hallarse más pujante la
provincia.-En contrario de toda esta providez y conocidas ventajas para que sea siempre
mísera y desdichada esta provincia, parece que depositó el Criador en su criaturas toda
la desidia, todos los vicios y por consiguiente toda la audacia, cavilacion y mentecatés,
especialmente en los milicianos, pues por más que se les estimule, particularmente al
beneficio de la agricultura, por más que se les expliquen sus ventajas, nada les labra en
su modo de pensar, ni áun sus muchas necesidades (en medio de ser ayudados cuasi todos
con el sueldo y raciom que les da el Rey, ménos á los indios, que son, por contrario
órden, muy aplicados y humildes), les hace abrir los ojos de la razon y aplicarse
siquiera á la siembra de maiz y plátanos para su diario victo.
Ninguno de sus vecinos que se llamen
españoles sembrará, excepto algunos de Tucuti, v. g., un pié de annon ó de cacao,
dejando éste tanta utilidad, porque si los persuaden á ello, inmediatamente arguyen con
gran admiracion ¿quién ha de sembrar para no coger? ¿quién ha de esperar á que pasen
cuatro ó cinco años para ver fruto de su trabajo, cuando ántes me puedo morir? Cuya
disculpa inmediatamente se falsifica, porque quien no siembra maiz y otras menestras que
á los tres ó cuatro meses produce, ménos sembrará, segun el antecedente supuesto, lo
que tarda más tiempo. La real prueba de la desidia de estas gentes se patentiza en que no
tienen hacha ni machete, y si por casualidad gastan alguna de estas piezas he visto formon
más ancho que sus hachas, y navaja más grande que algunos machetes; lo peor de todo, en
notable perjuicio del Estado, consiste tambien en que estas míseras gentes, así criadas,
las propias influencias comunican á sus hijos, sucediéndose de unos en otros sus
costumbres, y miéntras que totalmente no varíe de sistema la provincia (que es fácil
empresa por ser pocos en la actualidad), jamas levantará cabeza.
Deus super omnia